Archivos para el tag ‘San Benito’

Semana Santa 2017: la imagen

José Antonio Martín Pereira | 24 de abril de 2017 a las 11:04

En realidad, todos lo sabemos, la Semana Santa pasa como un suspiro. De su fugacidad en la conciencia quedan restos que, por más que intentemos retener, nunca nos devolverán el momento, sin embargo sí que pueden servir de inspiración o desahogo en esas noches en las que al corazón le puede la nostalgia y la riqueza del tiempo litúrgico por sí misma necesita del soplo de lo pretérito.

Instantes, situaciones personales o colectivas cuya riqueza resulta difícil de desgranar con palabras pero que quedaron ahí, fueron realidad por una fracción del minutero y contribuyeron a remarcar el sentido de aquello cuanto aconteció. Esta en concreto ocurría durante el apogeo de la tarde del Martes Santo, cuando el paso de Misterio de la Presentación al Pueblo de la hermandad de San Benito alcanzaba una de las vértebras principales de la ciudad. Ni siquiera el calor que se hizo evidente, rotundo todavía a esa hora, fue capaz de descomponer el ansia con la que el público esperaba.

Lecturas se podrían hacer cientos pero la principal, ahora precisamente que precisamos de una bocanada potente de optimismo, es que el fervor popular que congrega la Semana Santa de Sevilla sigue siendo su mayor bastión, defensa ante agresiones externas e internas y elemento esencial sobre el que vincular el futuro. Como dirían algunos, el poder de la fe.

misterio sanbenito

Foto: El Palquillo. Diario de Sevilla

Semana Santa 2017: a destacar

José Antonio Martín Pereira | 18 de abril de 2017 a las 11:18

Pleno

Por tercera vez en lo que va de siglo XXI, el mejor resumen de la Semana Santa que podemos hacer es que hubo pleno de cofradías, y todas sin excepción pudieron realizar sus Estaciones de Penitencia sin ser condicionadas por la lluvia. Por suerte el tiempo respetó los esfuerzos e ilusiones, y sólo tuvimos quejas del apabullante calor que se hizo protagonista en las horas centrales de cada una de las jornadas.

Los servicios públicos

Amén de lo acontecido en la pasada Madrugá, y de que existan muchas circunstancias por pulir, los servicios públicos puestos a disposición de la ciudadanía para el disfrute de la Semana Santa son verdaderamente dignos de elogio. Cientos de profesionales de diferentes ámbitos han minimizado los impactos negativos de una fiesta que cada año se eleva un número más en cantidad de condicionantes.

Lo clásico

El gusto por lo clásico siempre es sinónimo de éxito. Por fortuna las cofradías, contrariamente a la tendencia de los últimos años, están volviendo a mirar la música con buenos ojos, y eso se aprecia en la calle. Bandas de cornetas como la Centuria o Esencia dignifican esa Semana Santa que creímos perdida, con repertorios a rebosar de clase y estilo. Un lujo también la trasera del palio de la Exaltación, con la Banda Municipal de Arahal, Tejera con Madre de Dios de la Palma, o la Oliva con la dolorosa del Museo.

Los costaleros

Por lo general, y salvo contadas excepciones, el nivel que exhiben las cuadrillas de costaleros es francamente alto. En este sentido, majestuoso el paso de palio de la Virgen de la Candelaria andando siempre de frente desde Miguel de Mañara hasta la Puerta Jerez; el Misterio de la Exaltación, siempre referente; o el paso de Misterio de la hermandad de San Benito, recuperando una esencia que parecía perdida.

El Cerro

En un Martes Santo marcado por las altas temperaturas, la cofradía del Cerro alcanzaba el centro de la ciudad con esa categoría propia que nunca abandona. Enorme esfuerzo desde la cruz de guía y hasta el último  de los músicos que bien merece ser destacado.

Binomios

El Misterio de San Esteban con la Agrupación Musical de la Redención, o el Cristo de la Buena Muerte de la Hiniesta con los imperiales sones de Santa María Magdalena de Arahal se elevan como binomios imprescindibles para cualquier análisis en el que confluyan música y costaleros.

sanesteban_2

Martes Santo 2017: memorias

José Antonio Martín Pereira | 12 de abril de 2017 a las 11:57

La mejor de las noticias es que todo transcurrió con normalidad. El Martes Santo, ya se sabe, viene siendo tradicionalmente uno de los días más conflictivos en cuanto a la configuración de horarios e itinerarios, sin embargo el de 2017 pasará a la historia como aquel que funcionó con precisión suiza. Es de alabar por tanto el esfuerzo de todas las cofradías de la jornada, cuya solidaridad hizo posible esto que es casi un logro. Por lo demás calor, mucho calor como nota predominante si bien su efecto no se notó en las calles, repletas de público incluso en las horas centrales. A destacar como siempre, el esfuerzo de todo un barrio, el del Cerro del Águila, para alcanzar con su cofradía el centro de Sevilla con la mayor de las dignidades posibles. ¡Qué bonita iba la Virgen de los Dolores! Y qué decir de los Estudiantes o Santa Cruz, cuyos cortejos deberían ser declarados patrimonio mundial; o el tramo de niños (y padres) que proseguía la cruz de guía de la Hermandad de San Benito; o el paso de palio de la Virgen de la Candelaria andando con gallardía siempre de frente, como deben andar los pasos; o la simbiosis entre el Misterio de San Esteban y la banda de la Redención, cada año mayor. El Martes Santo no fue un sueño…

virgen de la candelaria

Arahal, el inconfundible estilo

José Antonio Martín Pereira | 31 de marzo de 2017 a las 10:20

A la mente me vienen esas tardes de fútbol, en las que el bueno de Pepe Domingo Castaño, icono de la comunicación radiofónica española, arranca como sólo él sabe hacer con eso de “… el de siempre, el clásico, el único, el veterano…”, con un arrebato capaz de vaciar de golpe la siesta de los domingos. Largas horas desde el transistor a la radio del coche, en el trabajo o en el sofá de casa, que bien podrían extrapolarse al mundo de las marchas de Semana Santa, universo de variables del que sobresalen algunos emblemas por lo que aún hoy significan, y por la extraordinaria trayectoria que guardan a sus espaldas.

En estas, si hablamos de referentes en lo que a música procesional respecta debemos hacerlo, entre otras, de la Agrupación Santa María Magdalena de Arahal, una de las formaciones musicales más antiguas del país (nacida a finales de 1963) y madre de un estilo propio, el asociado al término agrupación que acuñara su entrañable y recordado director Manuel Rodríguez Ruíz. Por ello, y por como décadas después siguen sonando, referirse a Arahal implica colocar los mismos adjetivos expuestos anteriormente, y así afirmar que es la de siempre, la clásica, única y veterana que cada Domingo de Ramos nos invita a encontrarnos con la niñez, con esa Semana Santa que sigue ahí, en el recuerdo, y renace y perdura gracias a ellos.

Otrora acompañando a hermandades como la Exaltación, el Buen Fin, San Benito, Montesión, la Redención o San Bernardo, hoy existe una corriente que cobra fuerzas por momentos implorando su regreso a otras jornadas de la Semana Grande, ya que se queda corto oírles (¡y qué bien suenan!) únicamente tras los pasos del Cristo de la Buena Muerte de la hermandad de la Hiniesta. Las comparaciones son odiosas, sin embargo aportan una visión de conjunto que la realidad por asumida a veces distorsiona.

Corría el año 1988, el Cristo de la Salud de San Bernardo llegaba a la plaza de la Campana luciendo parte de su rico patrimonio musical, sin estridencias, al modo tradicional que nunca debió descuidar. Ojalá el futuro, más temprano que tarde, devuelva momentos como éste.

 Fuente del vídeo: Youtube. Canal: Porteño del Sur

*Nota: para degustar también los comentarios del gran periodista sevillano 
(y pregonero de la Semana Santa) don José Luis Garrido Bustamante. Nada que ver con algunas 
de las pastelosas retransmisiones de ahora.

Santa Maria Magdalena Arahal


Foto: Archivo Twitter Agrupación Musical Sta. Mª. Magdalena

Semana Santa 2016: a olvidar

José Antonio Martín Pereira | 30 de marzo de 2016 a las 10:52

La lluvia

La inestabilidad meteorológica prevista se hizo dueña de la primera mitad de la Semana Santa. El Domingo de Ramos, cuando todo parecía en contra, el día logró salvarse por completo con algunos reajustes horarios y recogidas a su hora. El Lunes la jornada quedó a medias, y sólo pudimos disfrutar de las cuatro últimas cofradías de la nómina. Lo peor vino el Martes, cuando se corrieron riesgos quizás bajo el amparo de las cuatro gotas que finalmente cayeron el día anterior. La mojada de los dos primeros pasos de San Benito, los de Los Javieres y San Esteban, con sus respectivos cortejos, dejan probablemente el peor sabor de boca de la pasada Semana Santa.

El uso de las sillitas

Un clásico desde 2008 en prácticamente la totalidad de los balances una vez concluida la Semana Mayor tiene que ver con las ya famosas sillas plegables y el excesivo uso que se les viene dando. Es cierto que este año se ha podido comprobar una reducción de dicha pauta, pero no menos cierto es que el uso de las mismas está lejos de desaparecer, especialmente en determinados entornos por los que transitan varias cofradías a la vez. Cuando se observa a gente joven apoltronada la deducción de lo que supone el problema cívico es bien sencilla.

Revirás eternas y palios de plomo

Tan horrendas son las interminables revirás de los pasos de Cristo, perfectamente ostensibles en puntos concretos como la plaza de la Campana, como la incesante moda a la que se aferran ciertos capataces y que consiste en no dejar que las bambalinas del paso sobrepasen ni un milímetro los varales. No hay nada más bonito que un paso de Cristo o de Misterio andando poderosamente de frente, y un palio seduciendo con su movimiento acompasado.

El comportamiento con los cortejos

Cuestión ésta imposible de resumir en unas líneas, pero francamente palpable en la calle. Va a más porque el respeto en general de la sociedad en la que convivimos decrece. Y lo peor es que este tipo de patrones del gran público empiezan a tomarse por normales, y cada año resulta más complicado hacer estación de penitencia dignamente y sin altercados.

Los abusos del comercio

Otra de las circunstancias que año tras año aumenta merced a la dificultad que supone el control estricto del sector. A lo largo de la pasada semana se ha podido ver incluso como en el interior de locales destinados a la inmobiliaria se vendían bocadillos con refresco a razón de cuatro euros y medio la broma. Luego están los que vociferan cual vendedores ambulantes de playa en medio de la cofradía despachando agua o refresco. Todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida como buenamente pueda, más ahora que el cinturón aprieta, pero tampoco podemos ni debemos dejar que la Semana Santa de Sevilla, objetivo turístico por naturaleza, caiga en las redes de la banalidad absoluta.

Cerro del Águila

Martes Santo 2016: memorias

José Antonio Martín Pereira | 23 de marzo de 2016 a las 11:55

La moneda al viento que el Domingo de Ramos fue cara, ayer salió cruz. Con un escenario meteorológico similar o muy parecido, el Martes Santo derivó en una jornada aciaga conforme se iban sucediendo acontecimientos. Las cofradías del Dulce Nombre y la Candelaria fueron las únicas que alcanzaron el dintel de la Puerta de los Palos.

El Cerro abrió la jornada a pleno sol, sin que nada hiciera presagiar el cambio de rumbo que tomaría la tarde. De este modo el cielo plomizo y algunas gotas obligaron a la cofradía a guarecerse en el interior del templo metropolitano, si bien el paso de palio hizo previamente escala en el Rectorado ante la probabilidad de que el chubasco fuese a más. Los pasos permanecen en el interior de la Catedral, ya que el regreso estimado por la cofradía fue frustrado por un fuerte aguacero. Aguacero, entorno a las seis de la tarde, que provocó que San Esteban se apresurara para entrar en la Anunciación (desde donde volverían poco después de las ocho de la tarde), mientras que San Benito (que no había puesto en la calle su paso de palio) y Los Javieres regresaban sobre sus pies bajo una importante manta de agua. Previamente la cofradía de Los Estudiantes había decidido suspender su estación de penitencia, tal y como haría la de Santa Cruz horas después. El Martes Santo se resolvió en la inmensa bulla que acompañó a las dos hermandades que discurrieron por el centro de la ciudad hasta bien entrada la madrugada.

Dolores Cerro

Martes Santo 2015: memorias

José Antonio Martín Pereira | 1 de abril de 2015 a las 11:29

La tarde del Martes Santo 2015 será recordada por el extremo calor, asfixiante durante las horas centrales del día. Enorme el esfuerzo de todas esas personas que componían los cortejos, especialmente los que venían del Cerro o Luis Montoto, derretidos bajo antifaces de terciopelo. Ejercicio de sentimiento es precisamente el que cada año demuestra el barrio anexo al Tamarguillo, que se echa a la calle en masa y multiplica por varias cifras el número de hermanos que pone en la calle la cofradía. A destacar además, el exquisito transitar de los cortejos en una jornada a la que, eso sí, le urge un replanteamiento serio y comprometido ante evidencias como los 50 minutos de retraso que acumuló el palio de la Hermandad de Santa Cruz a la salida de la Catedral. La Candelaria, por cierto, entro a las 4:30 horas de la madrugada.

Martes Santo 2015

Martes Santo 2014: memorias

José Antonio Martín Pereira | 16 de abril de 2014 a las 11:50

El Martes Santo rebrotó. Tres años, tres largos años después la ciudad escribió por sí misma la crónica anhelada. La nota climatológica, como en pretéritos días, la puso el intenso calor que soportaron las hermandades en las horas centrales del día, si bien ésto no fue suficiente para tumbar la ilusión que derrochaban los hermanos de las cofradías de esta jornada. Por cierto, la ratonera de horarios que condiciona y desestabiliza el Martes Santo dejó un retraso acumulado en Campana entorno a cuarenta minutos, recuperados eso sí por las cofradías en sus itinerarios de regreso.

La nota discordante, que ya cansa, volvió a relacionarse con la plaga de sillitas portátiles que invade la totalidad del perímetro por el que discurren todos y cada uno de los cortejos. Y esta es una circunstancia que seguiremos sufriendo, porque aquí parece que nadie se atreve a coger al toro por los cuernos. Sucederá después de alguna desgracia…

Martes Santo Sevilla 2014

Martes Santo 2013: memorias

José Antonio Martín Pereira | 27 de marzo de 2013 a las 10:29

Se rompió el día. Como ocurriera en los dos años anteriores, el Martes Santo volvió a verse afectado por el infortunio de la lluvia, y la ciudad quedó huérfana de cofradías. Desde primera hora de la mañana, en El Cerro del Águila, los malos augurios fueron tomando cuerpo, hasta ir, con el paso de las horas, confirmando el guión que los modelos meteorológicos habían anunciado. La decepción, una vez más, se hizo dueña de una jornada que cada vez nos invita a hurgar más en la memoria.

Presentado al Pueblo, en la “Calzá”.

José Antonio Martín Pereira | 22 de julio de 2011 a las 10:10

En cada Fiesta, el gobernador acostumbraba a poner en libertad a un preso, a elección del pueblo. 16 Había entonces uno famoso, llamado Barrabás. 17 Pilato preguntó al pueblo que estaba reunido: “¿A quién quieren que ponga en libertad, a Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?”. 18 Él sabía bien que lo habían entregado por envidia. 19 Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: “No te mezcles en el asunto de ese justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho”. 20 Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitud que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. 21 Tomando de nuevo la palabra, el gobernador les preguntó: “¿A cuál de los dos quieren que ponga en libertad?”. Ellos respondieron: “A Barrabás”. 22 Pilato continuó: “¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?”. Todos respondieron: “¡Que sea crucificado!”. 23 Él insistió: “¿Qué mal ha hecho?”. Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: “¡Que sea crucificado!”. 24 Al ver que no se llegaba a nada, sino que aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: “Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes”. 25 Y todo el pueblo respondió: “Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. 26 Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado. (Mc. 15. 6-15  Lc. 23. 18-25  Jn. 18. 39-40; 19. 1, 4-16)

Sevilla entiende la Presentación al Pueblo de Jesús como lo marca el compás del barrio de la “Calzá” (Calzada). A extramuros de extintas murallas y allá por donde la Puerta de Carmona, existía ya un arrabal habitado en tiempos de los visigodos que tras la Reconquista configuró su escenario como lugar de posadas para aquellos que encontraban las puertas cerradas a su llegada a la ciudad. Un barrio que, veinte siglos más tarde, aún sigue siendo testigo cada Martes Santo de la mayor injusticia jamás cometida, la condena al Hijo de Dios.

Escribir o hablar acerca del arrabal de la “Calzá” significa inevitablemente hacerlo de la cofradía a la que éste da nombre. No obstante, cabe apuntar que la Hermandad de San Benito tuvo sus orígenes en la ermita trianera de la Encarnación allá por 1554. Después de diferentes vicisitudes, a finales del XIX la corporación desaparece y no es hasta el año 1921 cuando se reorganiza, incorporándose años más tarde el Misterio de la Presentación, cuya historia se antoja ciertamente peculiar.

Corría precisamente el año 1924 cuando varios miembros de la hermandad encargan el Misterio de la Presentación al Pueblo, incluida una nueva imagen del Señor, al escultor Castillo Lastrucci, estrenándose éste en 1928, al igual que las andas y la indumentaria de los nazarenos, que son las actuales. Para la realización de dicho Misterio, Castillo se basó en dos pinturas realizadas a finales del siglo XIX. Por un lado el Ecce Homo de Antonio Ciseri (1891), propiedad de la pinacoteca del Palacio Pitti de Florencia, de otro el Ecce Homo pintado por Mihaly Mukacsy, del museo Deri de Debrecen. De ambos cuadros tomó detalles que a la postre plasmaría en su obra, culminada insisto en 1928.

Se representa al “Ecce Horno”, Jesús es Presentado al Pueblo por Poncio Pilato. El Redentor es sujetado con una soga por un esclavo negro que lleva además un flagelo. A la izquierda de Jesús, el soldado romano que lo escolta, con una lanza en su mano izquierda y una trompeta en la derecha. Contempla la escena un miembro del sanedrín que porta la sentencia. En la trasera del paso, junto al trono de Pilato, se sitúan Claudia Prócula, esposa de éste, su sirvienta y el centurión romano que porta el senatus.

La conclusión, escrita por sí misma, viene a refrendar el valor de la iconografía vinculada a la representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, tal y como Sevilla lo ha venido gestando a lo largo y ancho de los últimos siglos.