Archivos para el tag ‘San Gil’

Fariseos cofrades

José Antonio Martín Pereira | 15 de diciembre de 2017 a las 21:31

La hermandad de la Macarena ha dado a conocer en la tarde de este viernes los nombramientos de sus cargos de confianza una vez que ha tomado posesión la nueva junta de gobierno presidida por José Antonio Fernández Cabrero, y con ello lo que a lo largo de los últimos días se venía especulando con fuerza, el cese del hasta ahora capataz general de la cofradía, Antonio Santiago, puesto que desde hoy pasa a desempeñar José María Rojas Marcos.

Hasta ahí todo normal, ya que los nuevos gestores de la hermandad (faltaría más) están en su soberano derecho de decidir sobre éste y el resto de funciones para las que han sido encomendados. Pero esto es Sevilla, y además la Macarena, así que el revuelo que se ha montado no nos coge por sorpresa.

Verá usted, no voy a ser yo quien defienda al señor Santiago, entre otras cuestiones porque durante mis años del costal no tuve la oportunidad de trabajar con el, pero sólo hay que fijarse en su dilatada trayectoria para intuir la dificultad que conlleva mantenerse tantos años al frente de algunas de las cofradías más señeras de la ciudad. No obstante, y eso es innegable, la decisión del nuevo hermano mayor ha sido valiente, la Macarena (y ahí están los documentos gráficos) había perdido esa gracia, esa coquetería para la que fue diseñado su extraordinario paso de palio, pero eso es una cosa y otra bien distinta la de burradas (sí, burradas) que están colmando las redes sociales (en muchos casos desde la valentía que otorga el anonimato) a raíz del asunto, entrando en cuestiones personales que desvirtúan completamente un hecho que deberíamos tomar con mayor naturalidad y sensatez.

¿Acaso nos hemos parado a pensar en cómo estarán esa persona y su familia viviendo estas horas? Por muy poco que nos pueda gustar como capataz (y sus virtudes no tienen discusión), y por mucho que pensemos que en el mundo de la faja y el costal está ya está todo inventado, que lo está, Sevilla que es una ciudad muy de besos y abrazos cuando de cofradías estamos, también posee la innata capacidad que entre todos le damos para fustigar con el látigo del olvido a las primeras de cambio. Y eso, si de verdad nos consideramos personas de Iglesia, nos deja en un lugar lamentable. Sigamos buscando la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.

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Foto: Diario de Sevilla. Juan Carlos Muñoz

La fuerza de lo efímero

José Antonio Martín Pereira | 3 de abril de 2017 a las 10:54

El tiempo pasa, Ella permanece. No existe mejor definición que describa el milagro que cada año nos regala la primavera. La Macarena ya aguarda una nueva luna llena en su paso, señal inequívoca del inexorable transitar del tiempo, preludio inigualable de la fuerza que es capaz de despertar lo efímero, como si todo el año lo pasáramos esperándola. El ciclo, una vez más, se ha consumado en el desvanecer lento que ofrece el epílogo de la Cuaresma para alcanzar la conclusión, el teorema indescifrable que es Ella. Con la Esperanza en su altar de calle por encima de la belleza lo que brota de nuevo es la luz de la Palabra, en lo que se deduce como una invitación clara, concisa y directa para que mantengamos viva la llama de la fe.

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Foto: Hdad. de la Macarena. Álvaro Heras

La Esperanza

José Antonio Martín Pereira | 17 de diciembre de 2013 a las 11:43

Enebro de diciembre que es desliz de otro tiempo. La buena nueva se adelanta a través de la mano de la que nunca debe faltar. María, en su advocación más necesaria para la condición humana, abre las puertas a la Navidad invitándonos a la reflexión y a la oración. Entretanto, a punto están de unirse Antiguo y Nuevo Testamento, acabando con las sombras y dando pie al brillo que irradia la verdad de las profecías. La espera en virtud de la presencia. El Tiempo de Adviento toca su fin cual certeza escondida en el seno de María. Y en Sevilla, María es La Esperanza, emblema que escenifica y hace comprender el por qué de la perpetuidad relativa a la Fe en Cristo en tiempos del dominio de la sinrazón. En San Lorenzo el mismo Dios que se venera al final de la calle Castilla, en el interior de la capilla universitaria o bajo las indescriptibles bóvedas de la Colegial del Divino Salvador. Y en San Gil…, en San Gil, como cada día, la Esperanza.

Esperanza Macarena
Foto: Carmen Pérez

 

Síntoma evidente

José Antonio Martín Pereira | 21 de febrero de 2013 a las 12:29

La Cuaresma, con sus signos irreprochables, ha tomado la ciudad en la que el Barroco sembró plenitudes, a pesar de que el sol esquive reflejos en los charcos que se agolpan dibujando imperfectas formas sobre el pavimento adoquinado. Quién te ha visto, Sevilla, y quién te ve, presumiendo siempre en virtud a los fulgores que exhalan los forjados de los bancos que pueblan tus plazuelas, estímulos permanentes en la contemplación de la levedad del brote de los primeros bálsamos de azahar; y ahora sujeta a plomizos matices, antojos de un invierno que expira haciendo amagos de despedida, como aferrándose a tus encantos.

En este contexto urgen ráfagas de luz que denoten que la oscuridad que envuelve al Giraldillo es sólo provisional; que el camino que hace escasamente una semana empezábamos a recorrer con la marca de la ceniza en nuestra frente es real, y no ficticio; que las albas túnicas del Porvenir están cada vez más cerca hilar portentosas ringleras; y que el Domingo de Ramos toca ya las puertas de nuestra conciencia. Al final, la Cuaresma se escenifica a sí misma allí donde su origen toma protagonismo, ejecutando uno de los rituales que hacen de este anhelo, ilusión perpetua en la llama de la fe con la que los cofrades, como cristianos, entendemos la vida. La Cuaresma se  exhibe en San Gil, transfigurada en el manto azul que envuelve a la que siempre está ahí para otorgar sentido a todo; viste de hebrea y se llama Esperanza, Esperanza Macarena.

Foto: Marina Lorente

La Esperanza, solo Ella

José Antonio Martín Pereira | 22 de enero de 2013 a las 11:10

Obviando cubrir de protagonismo la ausencia de talento, no será necesario recordar lo acaecido ayer en relación al ultraje interesado, desmedido y además consentido por la rama política que ya sabemos sobrevive a base de carroña. Provocación y grosería que califica directamente a sus autores. En estos casos, repetidos desafortunadamente en los últimos tiempos, lo mejor es pensar que suficiente desgracia tienen ya quienes no se han perdido nunca en la inmensidad de su mirada. La Esperanza, en sí misma misterio por descifrar que excede a la capacidad de comprensión humana, permanecerá por mucho que exista quien intente desbancarla del lugar que le ha sido asignado, porque solo Ella es Madre de Dios.

Foto: Esteban Rivas

Spes Nostra

José Antonio Martín Pereira | 17 de diciembre de 2012 a las 11:15

Entre las virtudes teologales, la Esperanza. Segunda en el orden, reconocida virtud infusa que capacita al hombre para tener confianza y plena certeza de conseguir la vida eterna y los medios, tanto sobrenaturales como naturales, necesarios para alcanzarla, apoyado en el auxilio omnipotente de Dios. Aunque el motivo propio de la Esperanza es Dios, por voluntad de Él mismo, también se puede poner en la Humanidad de Cristo, en la Virgen, Esperanza Nuestra, Corredentora y Mediadora de todas las gracias, que no abandona a los hermanos de su Hijo peregrinos en la tierra, y en los santos, que nos ayudan con su intercesión. Es por tanto la Esperanza cristiana una virtud teologal infundida por Dios. Teologal, porque tiene por objeto directo e inmediato al mismo Dios, tal cual la Fe y la Caridad. La Esperanza, como hábito, reside en la voluntad, ya que su acto propio es un movimiento del apetito racional hacia el bien, que es el objeto de la voluntad.

Tomando prestadas las palabras del padre Adrián Sanabria en su última relfexión (Aprovecha el Adviento), pudieramos decir que «la Esperanza tal vez sea la palabra que más resuena en este tiempo. Esperamos la venida del Señor, y esperamos que su salvación se realice en nosotros y en nuestro mundo. Lo sabemos, desde luego, que esta esperanza no se realizará definitivamente hasta que llegue el Reino de Dios para siempre, al término de todo, en la vida eterna. Y sabemos también que nuestro camino en este mundo está orientado y encaminado hasta este momento último, pleno, cuando Dios reunirá a sus hijos e hijas en su cielo nuevo, donde ya no habrá dolor ni penas ni tristezas».

Asimismo, los grandes pensadores también se han referido a ella. Como dejara escrito el insigne filósofo griego Aristóteles, la esperanza es el sueño del hombre despierto; tal cual su homónimo Tales de Mileto, quien entendió a la esperanza (como) el único bien común a todos los hombres. pos que todo lo han perdido la poseen aún; o el siempre reseñable humanista Martin Luther King, según el cual podríamos decir que todo cuanto se hace en el mundo es obra de la esperanza.

Lo cierto es que ni las personas, ni por ende las sucesivas generaciones desarolladas a lo largo de la historia sobre la faz de la tierra, han sabido vivir sin ella, porque la esperanza es el mecanismo que mantiene las constantes vitales de la humanidad tenzmente activas, otorgando licencia para soñar, crear, proyectar y construir. En absoluto es opuesto al realismo, sino la antítesis del escepticismo y la desesperación.

Esperanza, Macarena, a la que en Sevilla tenemos suerte de venerar con rostro propio. Esperanza tantas veces descrita a través del arte de las palabras, la fotografía o la pintura. Esperanza que requiebra almas. Esperanza explosión de sol y armonía, parafraseando a Manuel Machado. Esperanza inspiradora de plegarias y oraciones. Esperanza, la misma que existe en cada una de nuestros propósitos de enmienda. Esperanza que pervive allí donde el recuerdo o una estampa así lo dictan. Esperanza que nos ofrece su mano.

Ahora más que nunca, Spes Nostra…

Foto: Marina Lorente

 

La Macarena: un ejemplo

José Antonio Martín Pereira | 9 de noviembre de 2012 a las 17:19

La Hermandad de La Macarena podría rellenar muchos de los apartados propios de aquello cuanto compete a las cofradías. Referente devocional y sentimental de la ciudad, la corporación de San Gil ha sabido corresponder con sus acciones a los tiempos, sin por ello descuidar sus fines primordiales.

De este modo, en la noche de ayer, jueves 8 de noviembre, se presentaba en la Basílica la segunda entrega de la III Época de Esperanza Nuestra. En el acto intervinieron Manuel García, Hermano Mayor de la Hermandad de la Macarena, Andrés Amorós, uno de los más destacados autores que colaboran en este número, y Carlos Colón, miembro del Consejo de Redacción de la publicación y autor de otro de los artículos, contando además con la presencia de otros autores y colaboradores de esta edición.

Más de 200 páginas que ofrecen una visión amplia y diversa de la Corporación de la Madrugá, abarcando la participación de firmas literarias y teológicas de primer nivel, artículos exhaustivos sobre el patrimonio y la historia de la Hermandad a cargo de prestigiosos investigadores, semblanzas sobre destacados personajes macarenos, entrevistas a significados hermanos y mensajes de los devotos. La imagen fotográfica es otro de los pilares de la publicación, aportando una espectacular e inédita galería de fotografías a gran formato, mostrando una perspectiva particular y muy emotiva de los Sagrados Titulares, la Estación de Penitencia y de todo cuanto rodea al universo devocional y cultural de la Hermandad de la Macarena.

En definitiva, un ejemplo más de cómo una Hermandad con estructura social sólida es capaz de sortear el tránsito de los días, acomodando su cariz a las nuevas estructuras comunicativas y culturales.

Foto: Web Oficial de la Hermandad de La Macarena

Un minuto…

José Antonio Martín Pereira | 27 de julio de 2012 a las 14:02

Basta un minuto frente a Ella para comprender el por qué de infinitas cuestiones de dificil calado. Entrar en la basílica consagrada en su nombre, y desde la distancia, intuyendo vagamente los rasgos que la escenifican singular y esplendorosa, acertar en lo que el corazón iba buscando, conforme a la plenitud que viaja constantemente escondida en medio de la devoción. Absorto en el cara a cara que estrechaba la lejanía oración y deseo fundidos, en correspondencia a un instante el cual, escudriñado entre el paladeo de sensaciones inquietas, terminaría por conducir la razón de hallarse allí al objetivo previamente dispuesto. La Madre de Dios, Esperanza de San Gil, a la que tenemos suerte de poder ponerle rostro, todo lo puede…

 

II Taller de Palmas Artesanales en La Macarena

José Antonio Martín Pereira | 26 de febrero de 2012 a las 12:42

La Hermandad de La Macarena, al igual que el año pasado, ha organizado un taller de confección de palmas artesanales para los días 12,13,14 y 15 de marzo en horario de 17 a 19:45 horas.

Según informan desde la propia corporación, el espacio de la casa hermandad limita el aforo de plazas para la realización del curso, hecho por el cual las inscripciones serán atendidas por estricto orden de solicitud hasta cubrir el cupo máximo. En este sentido, la inscripción será gratuita, con la particularidad de que aquellos participantes que deseen quedarse con la palma elaborada deberán entregar una limosna que será remitida a los fondos de Asistencia Social de la hermandad.

Desde luego es una extraordinaria oportunidad para seguir dando vida a una de las tradiciones más singulares de la Semana Santa, que adquiere su sentido llegado el Domingo de Ramos.

Así será la nueva Web de La Macarena

José Antonio Martín Pereira | 12 de enero de 2012 a las 11:40

Tal y como se apuntaba en este mismo espacio hace dos días, hoy jueves 12 de enero, a las 21 horas, en el salón de la casa hermandad, será presentada la nueva página Web Oficial de la Hermandad de La Macarena.

Con ello, la Corporación que actualmente preside Manuel García, adapta a los nuevos tiempos un instrumento para comunicar y comunicarse que además permitirá la realización de todas las gestiones principales a través de sus servicios. Desde el propio portal se podrá acceder incluso a una tienda virtual en la que estarán disponibles cualquiera de los productos que se ofrecen presencialemente, así como a una sección de participación literaria de los Hermanos. Otra de las principales novedades será la presencia de un canal de televisión, a la vez que la posibildad de conectar con María TV, canal que emitirá, en directo y en diferido, cultos y actos de la Hermandad. Un portal a la altura de una Corporación que cuenta con hermanos repartidos por todo el mundo, los cuales pondrán tomar contacto igualmente a través de las distintas redes sociales.

Sirva como adelanto el presente extracto, publicado recientemente en el Anuario “Esperanza Macarena” (nº1, Tercera Época).

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