Archivos para el tag ‘Sevilla’

Que perdure

José Antonio Martín Pereira | 19 de junio de 2017 a las 11:54

Dejamos atrás una semana intensa alrededor de la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía. El Corpus Christi que recorrió las calles de media España acompañado de múltiples actos encaminados a engrandecer su presencia. Aquí en Sevilla, amén del debate acerca del numeroso cortejo que se congrega en la procesión del jueves, el tema recurrente de conversación ha sido el calor, que incluso dio pie a que alguna de las procesiones de ayer alterase su ritmo o acortarse el itinerario previamente establecido. En estas circunstancias siempre es bueno pensar que la Historia ha puesto continuamente a prueba la celebración de la fiesta en innumerables ocasiones, y que por suerte hoy día podemos disfrutarla en todo su esplendor. De nosotros depende que perdure.

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Foto: Dubois. Paso de la Custodia en la plaza de San Francisco, 19 de junio de 1930

Cofradías y territorio

José Antonio Martín Pereira | 22 de mayo de 2017 a las 10:33

La Geografía actual se refiere específicamente a la dimensión espacial de los procesos sociales. Su preocupación central es comprender y explicar las distintas formas en que las sociedades humanas diseñan, producen y transforman el espacio que habitan. Para los geógrafos, el objeto de observación y análisis dejó de asociarse sólo a una realidad física considerando el espacio social como una configuración donde intervienen dimensiones materiales (físicas, visibles) del mundo social, pero también dimensiones invisibles o inmateriales que pueden tener efectos materiales.

En síntesis las cofradías desde ese último plano precisamente aportan un legado de siglos que ha sabido adaptarse a las distintas concepciones y transformaciones territoriales. De este modo, el contraste de estilos artísticos que en su día confrontaba hoy comprobamos que es asimilado con naturalidad por el público presente, lo cual por defecto no determina conclusiones positivas. He aquí el mayor de los ejemplos.

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El Misterio de la Exaltación atravesando las Setas de la plaza de la Encarnación

Optimismo

José Antonio Martín Pereira | 28 de abril de 2017 a las 11:35

Es evidente que la corriente nos arrastró. Fueron tres horas de una noche, de la noche más esperada del año cierto es, pero el tiempo justo para salpicar balances y análisis que se han venido sucediendo hasta la fecha en lo que fue la Semana Santa de 2017. En este sentido, no es menos cierto que los cofrades vivimos en permanente estado de sensibilidad ante el progresivo deterioro de la fiesta, producto de la sociedad en la que vivimos y su consecuente pérdida de valores y compromisos, no obstante y siempre bajo el reconocimiento de nuestras culpas, el presente casi que nos obliga a lanzar un balón de optimismo que contribuya a preparar esquemas futuros, apartando a un lado todo lo ingrato.

Precisamente por ello ni podemos, ni debemos caer en la tendencia derrotista, en vivir en la pesadumbre asumiendo que las posibilidades de cambio son inexistentes. La cuestión de fondo, no lo olvidemos, es más importante que cualquier alteración logística que seamos capaces de aplicar, y nos lleva por el camino del cambio de mentalidad entorno a la amalgama de problemas y condicionantes que nos rodean.

Debemos por tanto que reactivarnos en actitud, remar en una única dirección y fijarnos en aquello por lo que las cofradías y la Semana Santa se han engrandecido a lo largo de la historia, superando avatares mucho más crudos que el actual. Hace unos días tuvo lugar el IV Encuentro de Jóvenes de las Hermandades del Lunes Santo en la sede de la Hermandad de San Gonzalo. El templo se llenó, los jóvenes disfrutaron entorno a María, la oración y la convivencia en valores. ¿Aún pensamos que está todo perdido?

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Foto: Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla

Semana Santa 2017: la imagen

José Antonio Martín Pereira | 24 de abril de 2017 a las 11:04

En realidad, todos lo sabemos, la Semana Santa pasa como un suspiro. De su fugacidad en la conciencia quedan restos que, por más que intentemos retener, nunca nos devolverán el momento, sin embargo sí que pueden servir de inspiración o desahogo en esas noches en las que al corazón le puede la nostalgia y la riqueza del tiempo litúrgico por sí misma necesita del soplo de lo pretérito.

Instantes, situaciones personales o colectivas cuya riqueza resulta difícil de desgranar con palabras pero que quedaron ahí, fueron realidad por una fracción del minutero y contribuyeron a remarcar el sentido de aquello cuanto aconteció. Esta en concreto ocurría durante el apogeo de la tarde del Martes Santo, cuando el paso de Misterio de la Presentación al Pueblo de la hermandad de San Benito alcanzaba una de las vértebras principales de la ciudad. Ni siquiera el calor que se hizo evidente, rotundo todavía a esa hora, fue capaz de descomponer el ansia con la que el público esperaba.

Lecturas se podrían hacer cientos pero la principal, ahora precisamente que precisamos de una bocanada potente de optimismo, es que el fervor popular que congrega la Semana Santa de Sevilla sigue siendo su mayor bastión, defensa ante agresiones externas e internas y elemento esencial sobre el que vincular el futuro. Como dirían algunos, el poder de la fe.

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Foto: El Palquillo. Diario de Sevilla

La Madrugá: altavoz de lo cotidiano

José Antonio Martín Pereira | 17 de abril de 2017 a las 11:09

A estas alturas poco queda que no se haya dicho en los distintos medios entorno a los sucesos que tiñeron de gris una Semana Santa cuyo principal enunciado debió ser que la ausencia de lluvias y por consecuencia el pleno de cofradías en la calle. Lo acaecido durante la pasada Madrugá de Sevilla, otrora noche más hermosa del año, hoy permanente exposición de la agonía a la que hemos sometido la fiesta con su desacralización constante, marca una actualidad que ojalá no quede en simple brote sino que vierta en manantial del que derive la solución (difícil) a los innumerables problemas que la rodean.

En este sentido, vaya por delante mi total respaldo a las fuerzas y cuerpos de seguridad, así como a los sanitarios y al resto de servicios públicos por su rápida intervención, porque estoy convencido que el mal podría haber sido mucho peor. Dicho esto, el ejercicio de reflexión nos compete a todos, desde el primero al último de los cofrades de la ciudad, pasando por nuestros dirigentes políticos, que no pueden mirar hacia otro lado y de los cuales esta vez sí, y no como en el año 2000, debemos clamar respuestas y no silencio o escapadas por la tangente. Valga sólo un dato, los oficialmente más de cien heridos, para que los altercados no queden en agua de borrajas.

Desgraciadamente los problemas a los que se enfrentan las cofradías no son exclusivos a la celebración de la fiesta, sino que afectan a lo cotidiano pero precisamente por ello pasan desapercibidos a la conciencia universalizada. La Semana Santa en general, la Madrugá de Sevilla en concreto, se alzan como un simples altavoces por la dimensión que obtiene todo cuanto se les cruza. Ese es precisamente el alimento de quienes se creen con derecho a reventar el invento, y como viene sucediendo desde hace casi dos décadas (se dice pronto) no es que necesiten tirar de inventiva para conseguirlo, basta con encender la mecha y dedicarse a observar como prende rápidamente en el colectivo, susceptible desde aquella Madrugá anteriormente citada y con frescos en la conciencia a tenor del reguero de terror que sacude a Europa y parte del mundo. El vídeo que ilustra la entrada expone claramente la rápida propagación del miedo, y como el paso de palio de la Virgen de la Presentación de la hermandad del Calvario, aún rodeado, parece invisible a los ojos del pánico extendido.

Es evidente que no podemos bunkerizar la Semana Santa, pero sí urge adaptarla a la sociedad actual, del mismo modo que las cofradías lo han venido haciendo a lo largo de su dilatada historia. Lo complicado esta vez es que el enemigo es disperso, y que la memoria reciente pesa mucho más que cualquiera de los llamamientos a la calma. Hay que tener en cuenta el espacio, la Semana Santa no tiene lugar en un recinto acotado como podría ser un campo de fútbol o un teatro, sino que se desarrolla en la calle, amplitud en la que conviven cofrades y no cofrades, comerciantes y particulares, vecinos y espectadores, sevillanos y turistas, con lo cual las restricciones deben hacerse con enorme cautela y siempre con el respaldo de la ciudadanía. La pelota en gran parte está en el tejado de las hermandades, obligadas si así se requiriera a ceder en horarios e itinerarios para garantizar la seguridad y el control de la ciudad.

Hay que ser conscientes del escenario de degradación social y anticlericanismo que nos ha tocado vivir, y también prudentes hasta que se esclarezcan las causas, pero no podemos dejar pasar ni un minuto en la búsqueda de mecanismos que puedan hacer frente a la gravedad con la que nos enfrentamos. Primeramente todo pasa por hacer ejercicio de reflexión común, y pensar que la culpa de lo ocurrido no la tienen ni cuatro niñatos, ni la supuesta mente pensante que los ha promovido, sino que en parte es responsabilidad de las propias hermandades y cofradías, de nosotros mismos que somos los que las formamos. Claro que, cuando observamos los dirigentes que tenemos, miembros de juntas de gobierno con escasa formación vocacional, miembros del Consejo sobrepasados por el cargo y políticos que, por no mancharse han preferido “recomendar” en lugar de aplicar sentido común y prohibir, como exigía la causa, el uso de las archiconocidas sillitas portátiles, al menos en los lugares donde bien se han encargado de contaminar visualmente con señales que no valieron para absolutamente nada, caemos en la cuenta de que tenemos lo que nos hemos labrado. Porque aquí estamos más preocupados por ensalzar a capataces y costaleros; por aplaudir los interminables solos de corneta (por suerte venidos a menos); por esos tres minutos de margen en la plaza de la Campana que parecen ser el fin de todo esto; por creerse periodistas cubriendo recorridos y poblar de fotografías inútiles las redes sociales; o por no dañar la imagen de esos “pobres” nazarenos que vistiendo hábito y en plenas facultades físicas salen de su tramo para tomarse un café (y lo que no es un café) asestando un mazazo a la Historia y al legado por el que muchas personas de bien dieron incluso lo que no tenían para entregárnoslo con la mayor dignidad posible.

La Semana Santa de Sevilla, la Madrugá, aunque nos duela, necesitan de respiración asistida y de un cónclave entre sus actores principales, eso es obvio, pero también que se apliquen las leyes y normas antes de que lamentemos algo mucho menos agradable de relatar.

incidentes madrugá sevilla

Foto: Agencia EFE

Vídeo: Youtube; usuario El Palquillo

Viernes Santo 2017: memorias

José Antonio Martín Pereira | 15 de abril de 2017 a las 16:09

Qué derroche de valentía. El Viernes Santo, como el resto de jornadas, dejó innumerables lecturas, resúmenes objetivos o subjetivos de un día en el que la ciudad, como lleva sucediendo desde hace siglos, viste sus mejores galas para imbuirse del propio sentido litúrgico. Entre otras cosas, digno de elogio fue el comportamiento de los primeros tramos de la cofradía del Cachorro, compuestos en su mayoría por pequeños y adolescentes que no sólo vencieron a las propias connotaciones que conllevan el extenso recorrido y el peso del calor, sino que además lo hicieron dignificando con entereza el escudo que portaban. Ser testigos de como gran parte de ellos hicieron Estación de Penitencia sin abandonar su lugar, y como otros tuvieron que salir por el cansancio de sus propios padres, da que pensar que no todo está perdido y que aún es posible confiar en que la Semana Santa tenga sus espaldas cubiertas cuando estas generaciones tomen las riendas. Ojalá pudiera expresar con palabras todo lo que mis ojos vieron…

virgen del patrocinio

Jueves Santo y Madrugá 2017: memorias

José Antonio Martín Pereira | 14 de abril de 2017 a las 11:38

El Jueves Santo se confirmó como el día que es. Siglos después, las hermandades que procesionan en la jornada grande del calendario sevillano exponen una combinación de riqueza patrimonial y decoro en la calle casi insuperable. La tarde también se prestaba al lucimiento, con temperaturas algo más livianas que en días anteriores, no obstante resultó fácil moverse y buscar las cofradías. Dentro de la exquisitez, sobresalieron ráfagas con luz propia, como las que desprendía el palio de la Virgen de los Ángeles de la hermandad de los Negritos estrenando restauración del manto y con un exorno floral inconfundiblemente hermoso; como hermoso el gusto con el que cada año deleitan las hermandades de las Cigarreras o la Exaltación, cuidando al extremo los sones musicales de sus respectivos pasos; y qué decir de Montesión en la calle Feria; o de la Virgen del Valle, el Señor de Pasión o el Misterio de la Quinta Angustia por cualquier lugar de su recorrido. El Jueves Santo es inigualable.

Respecto a la Madrugá, a estas alturas y a tenor de lo sucedido un año más, y desde el 2000 van unos cuantos con la misma letanía, dan pocas ganas de exponer valoraciones. Todos sabemos que la belleza de la Macarena es imposible de vulnerar, y que el Gran Poder, como el Verdadero Hijo de Dios que es lo perdona todo. Pero toca analizar lo sucedido, valorar que cuatro, cinco o cincuenta niñatos no pueden dominar y estrangular la noche, como así fue. Ojalá algún año aprendamos de los errores, pero el primer paso es asumir que se han cometido y que se aclare y conozca la gravedad de lo acontecido. Podemos empezar por ahí, o seguir vendiendo el cuento de la noche más hermosa del año.

misterio del valle

Urgen costaleros

José Antonio Martín Pereira | 20 de marzo de 2017 a las 11:22

Hemos de comenzar advirtiendo que el anuncio nada tiene que ver con la realidad que habitualmente nos ocupa. Basta echar un ojo por cualquiera de las decenas de ensayos que cada noche recorren las calles de Sevilla en las jornadas centrales de la Cuaresma para corroborar esta certeza, no sólo porque las parihuelas van completas, sino también por la expectación que por lo general levanta este tipo de acontecimientos, algunos de los cuales concentra a su alrededor más cantidad de público del que se da cita en muchos actos de culto interno y externo de cuantos celebran las hermandades.

Ni que decir tiene, que si las cuadrillas de costaleros en Sevilla van dobladas, algunas incluso completadas con los que se denominan picos, es porque en las igualás el número de aspirantes supera siempre las previsiones más optimistas. Se habla de modas, del creciente interés por todo lo que conlleva el mundo del costal, lo cierto es que el recorrido histórico de las cuadrillas de capataces y costaleros en Sevilla es prolongado, y de que sea como fuere los pasos a día de hoy (no siempre fue así) salen a la calle con este tipo de necesidades perfectamente cubiertas.

Todo lo contrario ocurre si extendemos el radio fuera de la capital, y nos fijamos en la Semana Santa de otras localidades de la provincia o del resto de Andalucía. En este caso son numerosas las cofradías que manifiestan públicamente problemas a la hora de completar sus respectivas cuadrillas de costaleros, circunstancia que durante las últimas décadas se ha logrado subsanar con la incorporación de la mujer a las trabajaderas, o mediante el pago de salarios por cumplir con la estación de penitencia, medidas que ahora en concretas ocasiones están siendo insuficientes. Es por ello que desde hace algunos días se han hecho virales las campañas de llamamiento emitidas por dos corporaciones sevillanas, la de la Buena Muerte de Villanueva del Río y Minas, y la de la Amargura de Constantina, sin embargo las dificultades afectan a otras tantas que también trabajan con premura para garantizar que un año más sus titulares acudan a la llamada de la primavera.

Lo verdaderamente triste es comprobar como determinadas de esas cofradías que hoy reclaman apoyo guardan siglos de historia, inclusive son valedoras de auténticos tesoros patrimoniales, a la altura de los que acostumbramos a contemplar aquí, y el no poder sacar a sus titulares a la calle puede suponer un perjuicio de dimensiones que casi es mejor no imaginar. La balanza entonces aparenta inclinarse más del lado de la moda, que del devocional, sino difícil resulta comprender cómo el exceso y la carencia conviven bajo una línea tan delgada.

costaleros

Foto: Diario de Sevilla

Caminemos…

José Antonio Martín Pereira | 1 de marzo de 2017 a las 10:21

Con la impronta que suscita el nuevo ropaje, la amanecida trajo un elenco inagotable de elogios. Atrás el tiempo ordinario, el testigo queda ahora en manos de una Cuaresma cuyas intenciones pasan, una vez más, por ayudarnos a tejer el los perfiles que conduzcan hacia la conversión verdadera. Y el que arriba no es, pese a la projilidad de sus instrumentos, un tiempo fácil donde aventurarnos al descuido, sino que más bien exige de la implicación diaria a través de los pequeños gestos a nuestro alcance.

Con las puertas de par en par abiertas, la ciudad a lo largo y ancho de los límites que le han sido establecidos dispensará a su debido tiempo cada signo, cada escena con hilo directo a los sentidos; cultivando la memoria, alimentando la llama de esa candelería enrojecida que, encendida hoy, culminará con su luz hasta fundirse con el azul del Domingo anhelado. Entonces, y sólo entonces, el sueño habrá vuelto a desbancar todo el universo de sensaciones idealizado. Caminemos…

Nazarenos

Foto: Antonio Sanchez Carrasco

El ‘Señor de la Ventana’

José Antonio Martín Pereira | 15 de febrero de 2017 a las 11:51

Ojalá el enrejado pudiera describir la de abrazos que han atravesado sus cavidades. Tributo a largas horas de conversación y miradas entrelazadas. La soledad con la que el Cristo de la Ventana recibe a sus fieles contradice la propia naturaleza de su advocación, la que toma Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje merced a las bendiciones que la imagen colmaba sobre los viajeros que partían por la extinta Puerta Carmona.

Hoy resulta evidente que la fisonomía de la ciudad ha cambiado sustancialmente, y lo que otrora fue puerta de acceso y salida de la ciudad, ahora convive bajo la integración de los límites no escritos del casco urbano. Así mismo el papel que desempeña la parroquia en el barrio también difiere al de siglos atrás, como lo es igualmente la feligresía, sin embargo la singularidad de dicho espacio de culto ha logrado resistir los envites a los que las sucesivas manifestaciones acaecidas al paso del tiempo le han sometido.

Así, el eco de las pisadas ha quedado engullido en el arrollador contacto entre la goma de neumáticos y el adoquinado, sin enturbiar eso sí una esencia inalterable, fuente inagotable adaptada a las mutaciones de una sociedad que entiende su día a día casi despreocupada en lo que a las atenciones con lo Sagrado se refiere. He aquí el verdadero valor, en definitiva aquel que transforma la tradición oral en realidad permanente al paso de los años y que nunca debería malograrse, porque el Señor de la Ventana siempre tiene su corazón abierto a cada cual que se atreve a buscarlo sean cual sean el momento y las circunstancias.

Señor de San Esteban

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