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Cuaresma auténtica

José Antonio Martín Pereira | 16 de marzo de 2017 a las 10:57

Suerte nos queda de que tiempos de desproporciones cofradieras, de estériles debates avivados y de hipocresía vulgar, todavía exista quien se preocupe del fondo, del origen, de las raíces que nos han conducido hasta aquí y que aun hoy tratamos de preservar aunque constantemente se revelen ante nuestros ojos sin esencia, desarticuladas, ensombrecidas en sus valores primitivos.

Es precisamente a tenor de tal circunstancia, por la que cobra interés la extraordinaria labor que desde hace algunos años pone en pie la Hermandad de la Virgen de la Antigua, devoción con siglos de historia organizada como corporación allá por 1946 con el fin de ayudar a los conventos de clausura, núcleo prioritario de la iglesia sevillana a menudo olvidado por tantos, y que aún inmersos de lleno en pleno siglo XXI se conserva fiel a sus fundamentos.

Trabajo que está dando sus frutos, y de qué manera, proporcionándonos una visión de la Cuaresma desde el punto de vista espiritual que por desgracia ahora sólo se circunscribe a la literatura y a los testimonios orales de estudiosos en la materia. Así de este modo, cada viernes cientos de personas acuden al reclamo, para rezar y a la vez descubrir el patrimonio, la historia y el estado actual en el que se encuentran los conventos de clausura sevillanos. Eso sin imágenes de por medio, ni música como ocurre en algunos traslados, teniendo como ejes principales la liturgia y  la exquisita divulgación del patrimonio con un programa de Vía Crucis a los que prosigue una explicación histórico-artística del templo a través de algún experto colaborador.

Y no se echan de menos a los del puñado de brazos en alto que viven pendientes de inmortalizar cada segundo de este tipo de actos piadosos cuando una imagen se erige como protagonista, ni a los reporteros del tres al cuarto que remarcan el paso de cada estación y la publican en de las redes sociales como éstas si fueran noticias de interés supremo, afortunadamente el público es otro y en su exquisito respeto y predisposición se demuestra. Ojalá estos frutos perduren por muchos años, y sirvan de ejemplo para nuevas iniciativas que despierten más el interés por ahondar en la fe, que por otras banalidades sin sentido alguno. Desde aquí mi gratitud, y mi apoyo.

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Breve reseña de la Hermandad

Se fundó la Hermandad en 1946, a instancias de D. Salvador Benítez de la Paz, con el caritativo fin de socorrer a las religiosas de clausura, ayudándoles en las frecuentes necesidades o privaciones que sufren sus conventos. Desde entonces viene realizando una labor callada, pero muy efectiva y meritoria, dentro de lo que permiten sus recursos. Así por ejemplo, en 1999 entregó como donativos a los monasterios 691.000 pts. (lo cual supone el 84 por ciento de los recursos de esta Hermandad, salvando los gastos mínimos o indispensables para su mantenimiento). Venera un precioso lienzo dieciochesco con réplica o trasplante de la Virgen de la Antigua, donde el goticismo de la efigie original (sita en la Catedral) ha quedado suavizado por la gracia propia del barroco. Tiene como cotitular a San Antonio de Padua, venerado en una pequeña escultura realizada por el contemporáneo Manuel Domínguez.

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Sólo si hay imágenes

José Antonio Martín Pereira | 6 de marzo de 2017 a las 11:12

Llegó la Cuaresma, y con ella la multiplicación de los actos y eventos públicos que desarrollan las distintas hermandades de la ciudad. El volumen es tal, que casi podría decirse que el calendario está saturado, que no hay hueco para más. Aún así cada año observamos como se incorporan nuevos episodios, incluso por parte de furtivas corporaciones alejadas a la Iglesia, exprimiendo más si cabe un invento el cual queda por ver hasta dónde es capaz de dar de sí.

Sin embargo, donde no se manifiesta una evolución es en aquello que tiene que ver con lo relativo al consumo de ese almanaque cofrade (entiéndase la expresión). Esto se refrenda perfectamente en la celebración de traslados y Vía Crucis, sólo si hay imágenes de por medio la realidad desbanca cualquier tipo de expectativas, y resulta sencillo concretar ejemplos donde el desborde de público se palpa con nitidez. De otro lado, piadosos actos como el Vía Crucis de la Pía Unión, donde el ejercicio penitencial halla su sentido idóneo entre el marco incomparable en el que tiene lugar y el distinguido público que acude al mismo.

Ocurre algo parecido si atendemos a las celebraciones eucarísticas. Falta gente joven, relevo para los que algún día no estarán. Ni siquiera en funciones principales de instituto los hermanos llenan sus templos. En el fondo ésta es la cuestión esencial a la hora de diagnosticar los graves problemas que rodean al ámbito de las cofradías, y es que con mantener la religiosidad popular no basta, se necesita formación y vocación cristiana. Tal vez la Cuaresma ofrezca mucho y muy variado, pero hay que profundizar y aspirar a llegar más lejos, probablemente no baste con rebosar empedrados con someros traslados (aunque vayan acompañados de música) sino que sea necesario estar abiertos a dar algo más de nosotros mismos. Oportunidades quedan…

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Traslado de los Titulares de la Esperanza de Triana a Santa Ana. Foto: Diario de Sevilla

Monte-Sión, guiño a la Historia

José Antonio Martín Pereira | 11 de octubre de 2016 a las 11:11

Las quinielas volvieron a acertar. Pasadas las nueve de la noche de ayer, el Consejo de Cofradías daba a conocer que el Señor de la Oración en el Huerto de la Hermandad de Monte-Sión será la imagen número cuarenta en presidir el Vía Crucis de las cofradías de Sevilla. De este modo, queda patente una vez más el criterio de elección de compensación de los días, ya que el Jueves Santo era la jornada que más tiempo llevaba sin representación de alguno de sus titulares en el acto, concretamente el último fue el Nazareno del Valle en 2007.

Dicho acto piadoso tendrá lugar el próximo lunes 6 de marzo de 2017, descartando por tanto la idea que rondaba sacar el acto del lunes habitual y situarlo en los días de un fin de semana. Con esta designación, quedarán 27 cofradías por hacerlo.

Con la corporación de la calle Feria lo que implícitamente se reivindica es el guiño a las cofradías históricas, a la solera de las que siempre han estado ahí. No hay que olvidar que la Hermandad de Monte-Sión aprueba sus primeras reglas en 1588, y que la espléndida talla del Señor de la Oración en el Huerto es una obra del último tercio del siglo XVII, encuadrable por lo tanto en el barroco y próxima al círculo de Roldán según los últimos estudios publicados.

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Foto: Hermandad de Monte-Sión

Vía Crucis: más rezar, y menos tuitear

José Antonio Martín Pereira | 15 de febrero de 2016 a las 11:53

Sevilla vive bajo la jurisprudencia de las nuevas corrientes de pensamiento cofrade que sólo tienen motivación por pisar el mármol de una iglesia para fotografiar imágenes y altares, así como por el estado de los alfileres de los tocados de las dolorosas y por la meticulosa colorcación de las piezas de cera. En realidad son los mismos, pero han mejorado sus medios. Antes se dispersaban con la agenda en la memoria y una camarita del tres al cuarto camuflada en el interior de horteras bandoleras, y ahora utilizan dispositivos móviles de última generación (algunos no han dejado las bandoleras) que les permiten inflar con relativa regularidad temporal las redes sociales, relegando a los protagonistas a la simplicidad de banales obras de arte, y obviando muy a menudo su verdadero carácter de imágenes sagradas.

Lo cierto es que tales generaciones de capillitas de smartphone, a los cuales no debemos caer en el error de encasillar en un grupo de edad determinado, han invadido con sus acciones actos hasta ahora solemnes como el traslado del Señor de las Penas de San Vicente o de la Soledad de San Lorenzo a sus respectivos altares de cultos, o el Vía Crucis y posterior traslado interior del Cristo del Calvario bajo las bóvedas de la Real Parroquia de Santa María Magdalena por citar algunos de los ejemplos más recientes; y masificado tradicionales Vía Crucis como el del Señor de la Sentencia, agolpados en busca del ángulo perfecto que les lleve a 140 caracteres de gloria hueca y frágil. Serán los mismos a los que veamos cuando la Semana Santa más íntima trate de resucitar uno de sus momentos desgraciadamente perdidos, la entrada de la cofradía del Cristo de Burgos en la irrupción de la madrugada del Jueves Santo.

La última viene siendo la de tuitear en tiempo real el desarrollo de los mencionados solemnes y piadosos ejercicios de fe que a lo largo de la Cuaresma se desarrollan por toda la geografía de la ciudad. Vía Crucis que otrora evocaban recuerdo, memoria histórica, enlace amoroso con aquel primogénito que, desde el pretorio del gobernador romano hasta el monte Calvario, recorrió Jesús de Nazaret, y que hasta no hace tanto impulsaban de manera muy fructífera la preparación del alma, día tras día, semana tras semana, al encuentro con el Divino Paciente. Sin embargo ahora se retransmiten en directo, sin pudor, elevados al tono de auténticas procesiones extraordinarias. De otra manera no se explica la extrema masificación de los recientemente acontecidos con el Cristo de las Tres Caídas, el ya mencionado del Sentencia de la Macarena, o el que celebran las hermandades del Aljarafe en el imponente recinto de Itálica. El efecto llamada se propaga por la propia condición humana de suscitar el interés del yo estuve ahí y lo conté.

Y he aquí el contexto que nos ha llevado a lo que brillantemente argumentaba Carlos Colón el pasado viernes en su columna de Diario de Sevilla, la inflación de tales actos hasta alcanzar los más de 40, con una circunstancia curiosa, y es que cuanto más desciende el número de católicos practicantes, más aumenta el número de piadosos participantes y de Vía Crucis. Se ora menos (o nada), y se tuitea más. La conclusión no hace falta relatarla.

Vía Crucis ItálicaImagen del XXVI Vía Crucis del Aljarafe, celebrado el pasado sábado

¿Cambiará el modelo?

José Antonio Martín Pereira | 30 de octubre de 2015 a las 11:56

A principios de la presente semana se conocía que el Crucificado de las Cinco Llagas de la hermandad de la Trinidad será la imagen que presida el Vía Crucis que organiza el Consejo de Cofradías, en ésta que será la cuadragésimo primera edición desde que se celebra el piadoso ejercicio bajo las naves de la Santa Iglesia Catedral y que tendrá lugar el próximo 15 de febrero de 2016.

Nada más lejos la noticia más que por sorpresa lo que vino fue a confirmar las quinielas, siguiendo la tendencia de los últimos tiempos en la que el bucle gira en función a dos factores: la compensación y el carácter cíclico; ambos estrechamente conectados a la mirada al pasado, eliminando prácticamente al cien por cien la opción del factor sorpresa. Cabe citar que el Sábado Santo era la jornada que más tiempo llevaba sin ser protagonista de dicho acto, concretamente desde que en 1998 lo hiciera con el conjunto escultórico de la Piedad de Los Servitas.

La elección del Vía Crucis se ajusta de este modo nunca mejor dicho a lo políticamente correcto, y es producto de un molde al que se le va dando forma a fuego lento. Eso no quiere decir que el modelo sea ni bueno ni malo, pero lo que sí evidencia es una pérdida absoluta de interés por el desenlace ya que, filtraciones aparte, bastante antes a la designación oficial es posible intuir casi a ciencia cierta cuál será el resultado. El procedimiento a posteriori se identifica en la justificación del hermano mayor de turno respecto al redescubrimiento al que se someterá la imagen en cuestión por la Sevilla cofrade, argumento manido que, en circunstancias como la del Cristo de las Cinco Llagas (que cada Miércoles de Ceniza celebra su propio Vía Crucis) cae por su propio peso.

Con esta última designación quedarán 27 hermandades por hacerlo a los que hay que sumar las 9 de Vísperas, o lo que es lo mismo, salvo que el modelo cambe necesitaremos ver pasar más de tres décadas para contemplar estampas de devoción mayúscula entorno al Señor del Gran Poder, absoluto aglutinador del sevillano credo. Tal vez no esté de más que la oportunidad se presente mucho antes, ahora justamente que el ejercicio público de la fe está en tela de juicio no habría mayor efecto que el de reencontrar al Señor con su pueblo fuera de la Madrugá del Viernes Santo y de su Basílica.

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El Señor del Gran Poder durante el Vía Crucis de 1979/Consejo de Cofradías de Sevilla

El enemigo está dentro

José Antonio Martín Pereira | 10 de abril de 2015 a las 12:15

En el tiempo en que la nostalgia busca su propio espejo en el recuerdo, y en los que la aliviada sombra de la Palabra, rica y esperanzadora en la Pascua que conmemoramos, es siempre motivo de alegría, multitud de análisis tratan de abrirse camino entre una maleza cofradiera en la que cada vez resulta más complicado encontrar brotes frescos. Con la popularización de perfiles en las distintas redes sociales, y en los numerosos blogs y portales webs que encuentran cabida en los distintos alojamientos, la Semana Santa de todo el año ha desbancado con creces a los días señalados del calendario litúrgico, relegados al uno más en medio de la mediocridad y el frikismo.

Es la vivencia de la religiosidad popular como una afición sin Dios la que no deja de asombrarnos al comprobar como en los conciertos de Cuaresma no se cabe y en muchos de los cultos que celebran las hermandades el público se cuenta en apenas en tres o cuatro de decenas de asistentes. Y precisamente de la Cuaresma y de algunos de sus actos los friki-frades han tomado absoluta posesión y control, por ello observamos retransmisiones de Vía Crucis o panales de pantallitas iluminadas enfocando algunos de los solemnes traslados de sagradas imágenes a sus altares itinerantes de culto, con el peligro incluso de que empiezan a resultarnos situaciones normales.

Y no digamos ya de esa Semana Santa transfigurada en la que la música, las flores, los costaleros o la vestimenta de las veneradas imágenes centran debates en los que se olvida proporcionalmente lo que significan las salidas procesionales que ejercen nuestras cofradías. La continuación de este fenómeno cae por su propio peso y se torna evidente en las desagradables estampas que parte del cuerpo de nazarenos, costaleros, músicos y demás componentes de las cofradías reparten a lo largo de sus estaciones de penitencia y que, merced al uso generalizado de los dispositivos móviles, son captadas y entregadas a una masa que se enfurece sin preocuparse por poner remedio para que ello no adquiera continuidad en el futuro.

La clave es la formación en el seno de las hermandades, y por supuesto que se apliquen las reglas. Toda vez alcancemos o nos aproximemos a ese punto, podremos rendir cuentas a lo que nos rodea. Mientras tanto la tendencia invitará a pensar que el mal endémico o el enemigo de las cofradías no está fuera de las mismas sino dentro.

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El Museo brindó una tarde de Lunes Santo

José Antonio Martín Pereira | 11 de marzo de 2014 a las 1:08

Tarde de Lunes Santo, o como si lo pareciera. A las 18.15 horas la Cruz de Guía de la Hermandad del Museo atravesaba el dintel de su capilla, dando comienzo al traslado del Santísimo Cristo de la Expiración a la Catedral, donde presidiría, a eso de las 20:30 horas el rezo Vía Crucis de las Hermandades de Cofradías de Sevilla. Sorprendió la disposición de la imponente imagen que naciera de la gubia de Marcos Cabrera, y contribuyó un tiempo casi primaveral, reclamo perfecto para los cientos de fieles agolpados en buena parte del recorrido. El Cristo regresó a su templo pasada la media noche, dejando abiertas las puertas a lo que queda por venir.

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El Cristo de la Expiración será la imagen del Vía Crucis 2014

José Antonio Martín Pereira | 19 de noviembre de 2013 a las 0:20

En la noche de ayer, lunes 18 de noviembre de 2013, la junta superior del Consejo de Hermandades y Cofradías anunciaba que el Santísimo Cristo de la Expiración de la Hermandad del Museo será imagen que presida el tradicional Vía Crucis de las Cofradías del próximo año 2014. Dicho culto tendrá lugar, como es costumbre, el primer lunes de cuaresma, cita que se desarrollará el 10 de marzo.

El Stmo. Cristo de la Expiración es una talla de estilo manierista realizada en pasta de madera por Marcos Cabrera, en 1575.

Cristo del Museo

Vía Crucis de la Fe: relato de una jornada truncada

José Antonio Martín Pereira | 18 de febrero de 2013 a las 12:49

Cabe decir, primeramente, que los pronósticos erraron. Se esperaban más precipitaciones y durante un espacio temporal más extenso. Al final, ni lo uno ni lo otro, la climatología volvió a exhibirnos su cara de ciencia inexacta y la lluvia solo hizo acto de presencia (leve) durante las primeras horas del mediodía, justo en el intervalo en el que las primeras cruces de guía tenían que haber pisado las calles. A partir de ahí, las horas fueron desgranando lo agridulce.

La coherencia

A las diez de la mañana un técnico de la Aemet exponía a los cargos generales del Consejo de Cofradías, a los hermanos mayores participantes, y al delegado diocesano para las Hermandades, Manuel Soria, el estado meteorológico que se esperaba para la jornada: probabilidad de lluvia alta pero débil.

Posteriormente, los hermanos mayores se reunieron con sus respectivas juntas de gobierno para consensuar posturas. De nuevo en pie lo expuesto la tarde anterior, si una hermandad decidía no salir, ninguna lo haría. Poco antes de las doce del mediodía, la coherencia exponía las primeras decisiones: San Gonzalo era la primera en decir no al traslado. Tras ella, Montserrat, Cachorro, Gran Poder y Santo Entierro. Cinco muestras de cordura ante lo inevitable (a esa hora llovía), que parecían tumbar los atisbos de motín expuestos previamente por determinados hermanos mayores.

El dilema

Nada más lejos, mientras los miembros de las juntas superiores de cada hermandad decidían en sus respectivos cabildos de urgencia, el presidente del Consejo, Carlos Bourrellier, declaraba a los compañeros de Tele Sevilla lo siguiente: «igual se tienen que tomar unos riesgos que a lo mejor no se tomaban en otras circunstancias. Pero estamos en el Año de la Fe».

Con celeridad, y ante la sorpresa del gran público, Montesión anunciaba en su cuenta de Twitter que el cabildo había aprobado el traslado, llegándose a barajar la opción de salir con su Titular por las calles del barrio. La misma circunstancia planeó por San Vicente, en lo que fue un amago por salir con su paso de Misterio hasta la capilla del Museo.

La locura, eso sí, la desató la hermandad de Torreblanca, amparados en el escudo de la oportunidad única. Torreblanca solicitó al Consejo presidir en solitario el Vía Crucis, la petición se trasladó al Arzobispado, y Manuel Soria volvió a remitir al acuerdo entre las hermandades: o todas o ninguna. Finalmente, en Santa Marina el paso fue sacado hasta la puerta donde, entre algunos paraguas, se rezó la estación que les había sido asignada.

El rezo piadoso

Los fieles salvaron la papeleta. En el interior del templo metropolitano, atestado, las muestras de extremo recogimiento estuvieron muy por encima de la estructura logística. Quizás, sin los pasos en la calle, el perímetro de seguridad impuesto por las vallas estaba de más. Se discernía cierta frialdad, no obstante de aquí pueden sacarse innumerables lecturas. Con respecto a esto último, sorprendía la fácil que esquivaban el cerco determinados hermanos chaqueta, ante la impasiva mirada de los vigilantes de seguridad.

Estampas del Vía Crucis

José Antonio Martín Pereira | 15 de febrero de 2013 a las 12:13

Los malos augurios hacen presagiar que el domingo la cita quedará empañada, irremediablemente, por aquella que tiene por costumbre aparecer cuando menos se la invoca. La lluvia, a la espera de que los pronósticos confirmen la desgraciada tendencia, modificará todo lo previsto, pero no podrá privarnos de insólitas estampas como la presente.

Reluce desde el altar mayor de la Basílica de Triana la Madre del Cachorro, acomodando el cúmulo de nimiedades, dosis perfecta de sensaciones que embelesará cuando el sol de Domingo de Ramos desfile por las azoteas de la ciudad. Ha emergido la primera flor de nieve, abriendo paso a la Cruz de Guía que transita inapelable en las mañanas de Cuaresma. Entretanto, la luz dorada, apoderada de las tardes, imagina una primavera que aún acicala de singular invierno. Se precibe la veleidad, dádiva de una Sevilla que aveza sus muros al servicio de centenares de convocatorias formativas.

Escudriñemos, por tanto, la búsqueda de signos, entendiendo que la mejor forma de mitigar la calma es aquella que revierte el valor de las pequeñeces. El anhelo, más pronto que tarde, acompasará el tradicional resurgir de la divinidad eterna.