Archivos para el tag ‘Viernes Santo’

El ‘Cachorro’ de Popayán

José Antonio Martín Pereira | 6 de agosto de 2017 a las 11:12

Si de algo puede presumir la Semana Santa de Sevilla en virtud a sus hermandades, es de haber servido de iluminación a lo largo de los siglos a tantos ojos como la han contemplado. En este sentido, numerosas son las curiosidades que rodean a una celebración religiosa que aún hoy despierta un ferviente interés entre propios y extraños tal como se observa en sus calles a rebosar cada primavera.

Y dentro de ese aura, sobresalen imágenes que bien por su calidad artística, su devoción incuantificable o por ambas realidades, desde su concepción han sido erigidas como referentes fuera de las fronteras a las que el Giralillo alcanza con su figura. Una de ellas, el Santísimo Cristo de la Expiración, conocido popularmente como el ‘Cachorro’, sirvió incluso de inspiración para la imagen del mismo nombre que se venera en la localidad de Popayán (Colombia), capital del departamento del Cauca localizada en el valle de Pubenza, entre la Cordillera Occidental y Central al suroccidente del país.

Desde 1954 procesiona dicha imagen esculpida a semejanza de la obra creada por Francisco Antonio Ruiz Gijón para satisfacer el gusto de la cofradía trianera en 1682. El Cristo de la Expiración de Popayán es obra del artista español José Lamiel en 1952, respondiendo a los deseos del entonces Embajador en España Don Guillermo León Valencia, natural de dicha localidad y que incluso a la postre llegaría a ser máximo mandatario de su país entre los años 1962 y 1966. Según narra el erudito local Carlos Gustavo Wilches-Chaux, «habiendo asistido Don Guillermo León a la procesión de Sevilla, situado en un balcón alto y en una de las calles centrales de la ciudad, al desfilar el paso frente a su balcón la mirada del Santo Cristo, denominado El ‘Cachorro’, coincidió con la suya quien, extasiado ante aquellos dulces y penetrantes ojos, concibió la idea de obtener auténtica copia y traerla a Popayán para sus procesiones, anhelo que cumplió sigilosamente». Se da la circunstancia además de que la talla de Lamiel está concebida con corona de espinas, probablemente a similitud de como lo haría aquella tarde de Viernes Santo la imagen titular de la corporación de la calle Castilla.

Una obra que participa cada Jueves Santo como parte del cortejo de procesión del Santo Cristo de la Vera-Cruz, partiendo de la iglesia de San Francisco. De este modo, una parte de Triana siempre está presente al otro lado del Atlántico.

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Cristo de la Expiración de Popayán, año 2009. Fuente: Wikimedia

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Cristo de la Expiración de Popayán,  Altar Mayor de la Iglesia de San Francisco.

Fuente: Semana Santa en Popayán, Carlos Gustavo Wilches-Chaux

Viernes Santo 2017: memorias

José Antonio Martín Pereira | 15 de abril de 2017 a las 16:09

Qué derroche de valentía. El Viernes Santo, como el resto de jornadas, dejó innumerables lecturas, resúmenes objetivos o subjetivos de un día en el que la ciudad, como lleva sucediendo desde hace siglos, viste sus mejores galas para imbuirse del propio sentido litúrgico. Entre otras cosas, digno de elogio fue el comportamiento de los primeros tramos de la cofradía del Cachorro, compuestos en su mayoría por pequeños y adolescentes que no sólo vencieron a las propias connotaciones que conllevan el extenso recorrido y el peso del calor, sino que además lo hicieron dignificando con entereza el escudo que portaban. Ser testigos de como gran parte de ellos hicieron Estación de Penitencia sin abandonar su lugar, y como otros tuvieron que salir por el cansancio de sus propios padres, da que pensar que no todo está perdido y que aún es posible confiar en que la Semana Santa tenga sus espaldas cubiertas cuando estas generaciones tomen las riendas. Ojalá pudiera expresar con palabras todo lo que mis ojos vieron…

virgen del patrocinio

La ilusión por volver

José Antonio Martín Pereira | 30 de enero de 2017 a las 10:47

Nada como una maravillosa ilustración. Aquella que, integrada en el extraordinario poder que le confieren la unión entre el testimonio gráfico y el recuerdo en primera persona, contribuye a mitigar el peso de la carga que todos en nuestro día a día afrontamos.

En el interior del gran templo, sobre el frío mármol y bajo la atenta mirada de muros centenarios, la cofradía se rearma de valor para afrontar el largo trecho de vuelta, y completar una vez más el círculo anual de los deseos de sus hermanos. Así con las indicaciones de una brújula cuyo norte señala Triana, la llama del Viernes Santo comienza lentamente a desvanecerse, dejando paso a lo que nunca podrá borrarse: la ilusión por volver.

Cachorro Catedral

Foto: Fran Silva

El Cachorro en los carteles de Semana Santa

José Antonio Martín Pereira | 23 de enero de 2017 a las 11:06

Como es sabido el pasado sábado tenía lugar en la sede central de Caja Rural del Sur, sita en la plaza de la Magdalena, la presentación del cartel anunciador de la Semana Santa de Sevilla 2017, realizado en esta ocasión por el artista José María Jiménez Pérez-Cerezal.

Dicho cartel tiene como eje central al Santísimo Cristo de la Expiración de la Hermandad del Cachorro sobre fondo apastelado, predominando el cian, utilizando una técnica mixta sobre tabla, con acrílicos y cera y pan de plata. Como curiosidad, según se especifica en la propia Web del Consejo De Hermandades y Cofradías en el mismo figuran dos golondrinas, un ave muy característica en esta zona durante la época primaveral, además siendo, a ojos del cartelista, un pájaro que siempre ve el Cristo del Cachorro cuando sale de su basílica cada Viernes Santo.

cartel Semana Santa 2017

Con ésta última, son dos las veces que la venerada imagen del Cristo de la Expiración se ha erigido como protagonista de tal publicación, contando con la que en 1996 realizara Francisco Borrás. A ello se suman otras impresiones, como la que el Ayuntamiento de Sevilla editara para la Semana Santa de 1984, o las del Distrito de Triana de los años 1981,1989, 2008 y 2013, entre otras muchas de distinta índole.

cartel Semana Santa 1996

 

Fuente imágenes: Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla; Hermandad del Cachorro

Semana Santa 2016: la imagen

José Antonio Martín Pereira | 8 de abril de 2016 a las 12:07

Desde la insondable tranquilidad que otorga el reposo, dejando a un lado los desgastados pliegues del programa de mano que ya pasaron a formar parte de aquella caja de cartón que a modo de cofre sentimental trata de conservar esencias de lo que algún día nos hizo felices, y ahora que la brújula de la ciudad apunta sólidamente hacia otro rumbo bien distinto, una estampa sirve a modo de conclusión y cierre.

No es una elección al azar, posee una explicación que es la de recalcar esa Semana Santa que no vemos y que otras personas nos relatan en tenaces intentos por describirnos lo que allí, en el preciso instante capturado sucedió. Digamos que ésta podría ser de alguna forma la Semana Santa de Sevilla que muchos fieles percibieron por diversas razones desde la distancia. Una Semana Santa atípica para los que por determinados motivos faltaron a la cita con su ciudad, o tal vez soñada para otros los cuales, habiendo nacido en otra región de Andalucía o el mundo en un futuro pretenden desgranar lo que en Sevilla se experimenta. ¿Qué más da?

La Virgen de Loreto enfila el dintel de la histórica parroquia de San Isidoro cuando el Viernes Santo, consumido prácticamente, agoniza como una puñalada clavada donde más duele. Hoy estamos en posesión de poder decir que nada ocurrió en balde.

Virgen de Loreto

Arte espontáneo

José Antonio Martín Pereira | 1 de febrero de 2016 a las 11:45

El arte podría catalogarse de un modo superficial como el producto de una serie de habilidades innatas a las que el tiempo y el desarrollo personal moldean y estilizan, siendo capaz de aflorar allí donde existe de la manera más espontánea y distendida. En este sentido Friedrich Nietzsche dejó contundentemente escrito que «sin arte la vida sería un error». El don, en ocasiones, sólo necesita de una simple servilleta y de un estilográfico de punta fina.

Sucedió cuando el último viernes del recién agotado mes traía semblanzas de marzo en el acogedor ambiente de una casa de hermandad. A lo largo de una conversación relajada de tintes casi cuaresmales, el artista utiliza los recursos disponibles y sin perder el hilo del diálogo crea una obra que desde el momento de su entrega se elevó hasta engrosar los anales donde reside la más austera de las sensibilidades. He aquí el resultado.

el_Cachorro_triana

En agradecimiento a mi buen amigo Pepe, hermano de Viernes Santo

Cachorro…

José Antonio Martín Pereira | 10 de octubre de 2013 a las 12:55

Sombra que abraza al candor de los sueños por hacer. Ternura traspasada. Contemplación alentadora. Suspiro de aroma. Hoja que detiene la brisa en otoño. Pátina de fogosa primavera. Manantial agudo de fe. Mansedumbre infinita. Emoción perpetua. Pena desterrada. Apego de identidad. Armonía en el tiempo. Resplandor de vida eterna. Imperio de salud. Blanco sobre grises. Cachorro…

Cachorro de Triana

Foto: La Morada

Viernes Santo 2012: El Cachorro

José Antonio Martín Pereira | 7 de abril de 2012 a las 19:55

El Viernes Santo adjuntó una etapa distinta a la soñada en el particular vademécum de la cofradía de Triana. Seña inequívoca de ello, el impreciso regato de capirotes negros poblando las postrimerías de la calle Castilla tras el comunicado irrevocable de la junta de oficiales. Desde ese instante la brújula de ilusiones marcaría rumbo distinto al experimentado por la Hermandad en los últimos meses, y el templo que espera consagración oficial como Basílica Menor se impregnó de la habitual madurez con la que los hermanos del Cachorro acogen todo tipo de salvedades. Tal vez la luz cegadora de media tarde, flanqueada eso sí por el constante transitar de atezados presagios, invitara a deshacer la razón en medio de desatinados pensamientos, no obstante la lógica impone en estos casos que arriesgar con un patrimonio humano de tales dimensiones significa acercarse al borde del precipicio. Mirando más allá de la superficialidad barroca que inspira el paso de una Cofradía en la calle, existe un esfuerzo diario equilibrio de intenciones en la senda de la formación y la caridad, amén de una devoción, la que inspiran el Cachorro y su Bendita Madre del Patrocinio, que no merecen ser obviadas.

Foto: Juanma García

El principio del fin

José Antonio Martín Pereira | 30 de marzo de 2012 a las 11:59

Idealizada senda que agota latitudes. Final del singular trayecto escrito en la liturgia de lo sempiterno. Cuarenta pisadas condujeron la ilusión hacia el marco efímero a partir del cual despegarán los sueños. La ciudad, habiendo reconquistado el esplendor de las Indias, vuelve a equilibrar el signo de sus meridianos, orientados desde la vertiente viva que otorga la caridad diaria hacia los más necesitados. Invitada de excepción, emitiendo fulgores que traspasan oquedades de geranios y jazmines en balcones, Parasceve. Ocurriá como San Pedro así lo quiera, y primará la naturalidad sobre el llanto.

Caudal de deseos e intenciones que vertirá en la noche del Viernes Santo, cuando el Puente recobre el aliento que el Cachorro se apropiara a media tarde, y los rectilíneos trazos del centro hayan sido tomados por las tres últimas cofradías de la jornada, salpicado pues de añejas cataduras. Por entonces, la Cruz de Guía de la Archicofradía que viera origen en el extinto Hospital de San Andrés de los Toneleros volverá a enfilar su calle, aquella que con la llegada del nuevo milenio recobrara el primitivo nombre, la misma que devolverá, como está escrito, el testigo del anhelo a la ciudad para que ésta lo deposite en la más honorable de sus gavetas.

El Cachorro ya espera

José Antonio Martín Pereira | 27 de marzo de 2012 a las 10:17

Desde anoche las Imágenes Titulares de la Hermandad del Cachorro ya descansan sobre sus respectivos altares itinerantes. Tras un fin de semana intenso consagrado a la devoción a la Santísima Virgen del Patrocinio, los muros de la recién proclamada Basílica Menor  (qué bien suena) han amanecido como testigos de excepción, envueltos en la sobrecogedora delicadeza que emerge de la confrontación de dos de los más significativos retablos móviles de cuantos posee la Semana Santa sevillana.

A partir de ahora un ejército de anónimos servidores terminará por mudar la piel de la Hermandad, tal y como llevan meses descubriendo, hasta que se obre el milagro y ésta, consumando el rito que jamás nadie acertará a describir, otorgue su beneplácito a la tarde del Viernes Santo entre oscuros capirotes y albas capas.

De nuevo renace el sabor de las vísperas que aún mantiene la esencia del incontable reguero de almas que desde los orígenes de la cofradía entregaron su aliento a la Expiración de Cristo según el barrio de Triana. Y en estas, recordando las palabras del centurión romano que según el Evangelio de Marcos acompañara al Redentor en sus últimos momentos de vida, nos atrevemos a decir que «Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios» (Mc 15,39).