Gesto

Alfonso Crespo | 23 de agosto de 2012 a las 12:11

 

En las ruinas de Pompeya, en un bar de Tokio o en un Holyday Inn de Sarajevo. Belleza de lo móvil, rotundidad de lo fijo; se persigue el gesto en su esplendor irreducible. Resulta imposible no pensar en el origen de la descomposición del movimiento, en especial en las mujeres desnudas sujetas a ascensos y descensos por orden de Muybridge. Aquí, aun recortado el pie, también nos encontramos en un más allá del fetiche, y, como bien supo ver Godard, en una especie de purgatorio, en un entredós, fuera del infierno pero aún no en el paraíso. El cine, de repente, se pone a recordar, se reconcentra, reclama otras velocidades, otras alianzas sensibles y mentales, y renueva sus relaciones con la vida y, por lo tanto, con la resistencia.

-Gradiva –Esquisse I (Raymonde Carasco, 1978).

-Onna ga kaidan wo agaru toki (Cuando una mujer sube la escalera, Mikio Naruse, 1960).

-Notre musique (Jean-Luc Godard, 2004).


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