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Take Shelter (I)

Alfonso Crespo | 1 de junio de 2013 a las 22:12

 

“No hace mucho, un amigo mío se lamentaba de que en sus sueños tiene una pesadilla recurrente en la que vive dos existencias al completo. En la primera, es la bella y brillante heredera de una inmensa fortuna. Su afectuoso y excéntrico padre lo organiza todo para que el nacimiento de su hija sea grabado, igual que todos sus momentos de consciencia a partir de entonces, en color y sonido. Finalmente, el padre deja en herencia una importante suma de dinero cuyas rentas garantizan que la grabación pueda continuar durante todas las horas en que ella esté despierta, durante toda su vida. Su propia herencia está sujeta a la aceptación de esta invasión de la intimidad, a la cual, por lo demás, está acostumbrada desde su más tierna infancia.”

“Hecha ya una mujer, mi amiga tiene una vida larga, activa y apasionada. Viaja por todo el mundo, e incluso visita la luna, donde, por un error de cálculo, da a luz a una niña normal dentro de una cápsula de alunizaje. Entre las decenas de aventuras eróticas, se casa con no menos de tres hombres: con un medallista olímpico de decatlón, con un radioastrónomo y, finalmente, con el operador de cámara que la sigue a todas partes.”

“A los veintiocho años, le conceden el premio Nobel por sus novedosas investigaciones sobre el córtex óptico del cerebro de los mamíferos; a los cuarenta y seis, logra una doble mención especial del Congreso de los Estados Unidos y del Comité Central de la República Popular de China, en reconocimiento a su difícil papel de mediadora en la firma de un tratado de regulación de la explotación de los recursos minerales de la Antártida.”

“A los sesenta y siete, siguiendo los consejos de sus abogados, rechaza una misteriosa oferta de un decrépito panchen-lama al que había conocido años atrás, cuando era muy joven, en una cena de honor del nuncio papal que dio el gobernador de Tennessee. En resumen, así pasa todos los días, con experiencias de todo tipo que le impiden tener tiempo para ver las películas de su propio pasado en expansión.”

“A una edad ya muy avanzada, habiendo sobrevivido a todos sus hijos, redacta su testamento y deja su fortuna al primer niño que nazca en la ciudad justo después de su muerte… con la sola condición de que este niño o niña deberá consagrar su existencia a ver todas las películas acumuladas de la vida de ella. Poco después, muere tranquilamente mientras duerme. En su sueño, mi amigo vive su propia muerte (la de ella); luego, tras una breve interrupción, descubre, para su gran asombro que está a punto de reencarnarse en su heredero.”

“Sale del útero para confrontar la imagen filmada del nacimiento de ella. Recibe una educación sólida aunque bastante obsoleta a partir de las películas de los años escolares de ella. Como niño rechoncho y asmático, aprende (sin moverse de la silla) a bailar, a montar a caballo y a tocar la viola. En su adolescencia, los hombres jóvenes y ricos manosean el desorden de unas ropas (las de ella) para acariciar unos pechos inimaginables (los de él).”

“Llegada la edad adulta, es un individuo totalmente sedentario que lleva una vida recluida, un obeso monstruoso (que subsiste a base de una dieta exclusiva de palomitas con mantequilla), resueltamente homosexual por inclinación (aunque su única actividad es la masturbación), hipermétrope y pálido. Ya no habla, salvo para gritar: «¡ENFOQUEN!».”

“En la madurez su salud empieza a declinar, y con ella, de modo imperceptible, los recuerdos de su anterior vida, de forma que depende cada vez más de las películas para saber cómo actuar. Con el tiempo, su herencia apenas alcanza para mantenerlo vivo: durante décadas recibe un hilo incesante de medicación intravenosa, mientras, detrás de él, el proyector gira sin descanso. Al fin ha visto el último rollo de la película. La misma noche, después de la proyección, muere tranquilamente mientras duerme, sin saber que ha cumplido su labor… con lo cual mi amigo despierta de pronto y se descubre vivo, en casa, en su propia cama.”

 

-Zorns Lemma (Hollis Frampton, 1970).

-«Pentagrama para conjurar la narración» (1972). En FRAMPTON, Hollis: Especulaciones. Escritos sobre cine y fotografía. MACBA, Barcelona, 2007. (Págs. 33-35).

-C.B. versus Cinema (entrevista de Sandro Veronesi a Carmelo Bene, 1995).

Decapitar

Alfonso Crespo | 3 de febrero de 2013 a las 11:33

 

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-Prueba de imagen, Sayat Nova (Sergei Paradjanov, 1968).

-A piece of coal (Anónimo, 1910).

-Manual of arms (Hollis Frampton, 1966).

-Flammes (Adolfo Arrieta, 1978).

-Les tulipes (Segundo de Chomón, 1907).

A glimpse of beauty

Alfonso Crespo | 23 de junio de 2012 a las 17:47

Ver This is it (1971), que tanto gustara a Jonas Mekas o Hollis Frampton, es sin duda una buena medicina contra los efectos del último Malick. Y eso que aquí sale Adán y hasta habla Dios. La bellísima peliculita es de James Broughton (1913-1999), un cineasta norteamericano hedonista, feliz y no muy atormentado por la caída en el Tiempo.

This is it

This is really it

This is all there is

And is perfect as it is

There is nowhere to go, but here

There is nothing here, but now

There is nothing now, but this

And this is it