Archivos para el tag ‘w. c. fields’

Take Shelter (II)

Alfonso Crespo | 9 de junio de 2013 a las 12:17

 

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-Duo Sang [A borrowed Life] (Wu Nien-Jen, 1994).

-Agatha et les lectures illimitées (Marguerite Duras, 1979).

-The quiet Man (John Ford, 1952).

-La vie comme ça (Jean-Claude Brisseau, 1978).

-Man on the flying Trapece (Clyde Bruckman, 1935).

-Adhémar ou le jouet de la fatalité (Fernandel, 1951).

-Tsuma to shite onna to shite [Poignant Story] (Mikio Naruse, 1961).

Maldad

Alfonso Crespo | 26 de noviembre de 2012 a las 14:56

 

 

-The Bank Dick (Edward F. Cline, 1940).

-You can’t cheat and Honest Man (George Marshall, Edward F. Cline, 1939).

-L’Abécédaire Deleuze (Pierre-André Boutang, Claire Parnet, 1996).

The Great Man

Alfonso Crespo | 25 de junio de 2012 a las 12:26

 

En casi todas las memorias de Groucho Marx se cuenta la misma anécdota. El humorista fue a visitar a su amigo W.C. Fields y advirtiendo la desmedida cantidad de botellas de alcohol que había por la casa le comentó: “W.C., la prohibición terminó hace años”. A lo que éste replicó: “Pero siempre puede volver…”.

Esto escribió en su día James Agee, quien echaba de menos un cineasta tras la película, sobre Never give a sucker a even break (1941) en la revista Time:

Never give a sucker an even break no es una película; son los setenta minutos fotografiados del vodevil del nariz-poliposa W. C. Fields, aquí arropado por Gloria Jean, Franklin Pangborn y otros nombres del mundo de la escena. Así, se trata de una bebida fuerte para los cineadictos que creen que el Gran Hombre no puede equivocarse, pero sólo de una caña para los que crean que incluso en una película de Fields debe haber un mínimo de dirección.

Sucker no tiene trama y no necesita ninguna. Sólo es Fields tratando de colar un guión en los Esoteric Studios; lee una escena y luego actúa en ella. En resumen: una vorágine de slapstick, canciones, desmayos, pequeñas subtramas, viejos gags, nuevos gags, confusión. Tanto si está ofreciendo un remedio para el insomnio (“Get plenty of sleep”) como rechazando un antiácido para el estómago (“Couldn’t stand the noise”), con su voz nasal, chupando meticulosamente la punta de un helado, Fields es un dechado de pomposidad simulada, perpleja ineficacia, sutil modestia y pura despreocupación.

Ya con 62 años, Fields ha pasado la mayor parte de su vida adulta batallando con bebés, perros, censores, productores, directores y con el mundo en general. Atendiendo a la forma de su última película, parece que ha logrado darle una buena a los estudios Universal. El único round que perdió tiene que ver con el título definitivo del filme: él quería que fuera The Great Man. Y cuando se escogió el título actual, Fields gruñó: ¡Qué importa, no podrán poner eso tan largo en una marquesina! Seguro que lo abrevian a Fields–Sucker.”

Pasado el tiempo, se ha demostrado que a Agee le cegó un poco la militancia cinéfila ortodoxa. Ya que Fields se ha ido convirtiendo en uno de los principales modelos, aún inalcanzable, de la actual comedia norteamericana, ahí donde el realizador se esfuma y el acteur es auteur.