Bacalao confitado con salsa de salmorejo

Alberto Blanco | 16 de enero de 2012 a las 11:28

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Hoy voy a hacer uno de esos “lujitos” que normalmente no me pongo a hacer.

Aunque, una vez puesto manos a la obra, el resultado merece muchísimo la pena.

El bacalao fue en un primer momento la salazón por excelencia de los pueblos que carecían de mar y de las personas que no podían permitirse el lujo de comer pescado fresco… Hoy día, el bacalao se ha convertido en un producto casi de lujo. En esta receta me he decidido por comprar bacalao congelado sin salazón y lo he dejado atemperarse para cocinarlo.

Espero que os guste la receta. A mí me ha encantado.

Empezamos.

Ingredientes:

- Para el bacalao confitado:

– 6 lomos de bacalao congelados (descongelar a temperatura ambiente)

– 6 lonchas de jamón serrano

– 3/4 litro de aceite de oliva

Para el salmorejo: 

– 4 tomates maduros

– 2 dientes de ajo

– 1/2 pimiento rojo de asar

– 2 rebanadas de pan del día anterior

– 1/4 vaso de aceite de oliva

– sal

Para decorar:

– Cebollino o la parte verde de un puerro cortado en juliana

– Salsa verde (ajo, perejil, sal y aceite machacados en un mortero)

Pon el horno a 180ºC y mete las verduras para el salmorejo (tomate, pimiento y ajos). Deja que se asen bien durante 25 minutos aproximadamente.

Mientras tanto, pon a calentar el aceite en una cacerola para confitar el bacalao. Según las normas culinarias, el aceite debe estar a 80ºC para confitar el bacalao aunque yo, como no tengo termómetro, lo he calentado al mínimo en cocina de gas.

Mientras el aceite se calienta, enrolla el bacalao en las lonchas de jamón y pincha un palillo de madera para que no se desaten.

Con el aceite a 80ºC, pon el bacalao con el jamón envuelto dentro de la cacerola y cuenta 12 minutos.

El bacalao empezará a desprender unas pequeñas burbujitas blancas muy despacio. Eso es lo que me ha marcado la temperatura idónea del aceite.

Coge las verduras asadas, ponlas en un recipiente para batidora e incorpora el aceite y una pizca de sal. Bate bien.

Agrega el pan, batiendo hasta que consigas una salsa suave.

Sirve la salsa de salmorejo en una fuente a modo de cama, pon encima los rollitos de bacalao y jamón.

Adorna con cebollino y salsa verde.

Delicioso.


Pulpo a Feira (a mi manera)

Alberto Blanco | 3 de enero de 2012 a las 13:55

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Qué miedo tenemos al comprar un pulpo… ¿Saldrá tierno?

Hoy día el consumo de pulpo no es tan difícil. Incluso no hay que “pegarle una paliza” al pulpo para que salga tierno.

El congelador es nuestro aliado para las recetas con pulpo.  O la compra de un pulpo congelado.

Para explicarlo de manera pseudocientífica y clara, las fibras del pulpo cuando se congelan se vuelven quebradizas y, al meterlo en un recipiente con agua hirviendo, estas fibras se rompen haciendo que se vuelva tierno sin que tengamos que recurrir a la tortura del pobre pulpo.

Dicho esto, el pulpo es un manjar en toda regla que contiene muy pocas calorías y que nos va a ayudar a regular los excesos de estas fiestas.

Venga, vamos a prepararlo.

Ingredientes:

– 1 pulpo congelado

– 4 patatas medianas

– 1 cucharada de pimentón dulce

– 1 cucharada de pimentón picante

– Aceite

– Sal

Saca el pulpo del congelador y mételo directamente a una olla con agua hirviendo.

Cuando vuelva a hervir el agua cuenta 20 minutos y comprueba si está suficientemente tierno pinchando un palillo. Si no fuera así, déjalo hervir algunos minutos más.

Saca el pulpo del agua y resérvalo.

Cuece las patatas en agua (15-20 minutos) si las troceas el tiempo de cocción se reducirá.

Saca las patatas y, con la ayuda de un tenedor, tritúralas hasta que tengas un puré. (No es conveniente usar una batidora eléctrica ya que el puré puede salir gomoso y no queda muy bien en este plato).

Distribuye en una fuente el puré, añádele sal y pimentón dulce y picante. Ponle un poco de aceite por encima.

Trocea el pulpo con unas tijeras y ve poniéndolo encima del puré. Alíñalo igual que el puré.

Sírvelo caliente.

Ají de Pollo

Alberto Blanco | 31 de diciembre de 2011 a las 0:57

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Llega el fin de año y nos apetece algo picante. Y cuando apetece algo picante, algo bueno tendrá, digo yo.

Así que, haciendo honor a  Juana, mi amiga peruana que regenta el bar Nueva Imagen de Salamanca (mirar reseña enhttp://blogs.grupojoly.com/no-consigo-cocinar/2011/10/16/bar-nueva-imagen-salamanca/) voy a hacer una adaptación del exquisito ají de gallina que prepara en su negocio.

El ají amarillo lo podéis encontrar en cualquier tienda de alimentos regentada por algún amigo de los países sudamericanos.

Empezamos:

– 1 kilo de pechuga de pollo

– 3 dientes de ajo

– 1/4 vaso de aceite de oliva

– 1 cebolla picada

– 2 ajíes amarillos sin pepitas y cortados en trocitos

– 1 tomate maduro pelado y picado

– 1 vaso de leche

– sal y pimienta

– colorante alimentario

– Arroz cocido

– Perejil picado para decorar

Pon en una cacerola el aceite con los ajos. Deja que se doren ligeramente y añade las pechugas de pollo en trocitos pequeños y salpimentadas. Deja que se doren un poco sin llegar a cocinarlas.

Saca las pechugas y resérvalas.

Haz un sofrito con la cebolla, los ajíes y el tomate agregando al final el pollo reservado. Remueve dos minutos.

Añade la leche y el colorante alimentario. Deja que cueza hasta que se espese la salsa.

Sirve con arroz hervido bien caliente y espolvorea con perejil.

¡FELIZ AÑO NUEVO 2012!

Pechuguitas de pollo al horno con brócoli

Alberto Blanco | 15 de diciembre de 2011 a las 19:48

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De la familia de la coliflor mutada al estilo del Increíble Hulk, lo cual le confiere un aspecto temible, el brócoli – o brécol- tiende a ser otra de las verduras que suele ser apartada cuidadosamente de los platos de todo el orbe mundial.

Sin duda, su preparación suele estar entre las odiseas más grandes a las que se puede enfrentar los padres y madres (cocineros y cocineras) que quieren introducir algo novedoso y saludable en la dieta de los pequeños de la casa.

Me he dado cuenta de que

-es una misión (casi) imposible incluso para los adultos.

Por ello, nada mejor que incluirlo en una receta que tenga todo aquello que les gusta a niños y mayores esperando que, de esa manera, haya al menos una persona a la que no le importe rendirse al nuevo sabor.

Sé que quizá es complicado explicártelo a ti, que me estás leyendo, pero en mi humilde intento te diré que, si el brócoli está ligeramente tostado como en esta receta, te sorprenderá su sabor.

No pierdes nada por intentarlo, ni yo por decírtelo.

Aquí te dejo el reto; al menos, inténtalo, yo ya te lo he contado…

Ingredientes:

– 1 brócoli

– 6 filetes grandes de pollo

– 75 grs. de tocino de jamón

– 4 patatas grandes

– 4 cucharadas de aceite

– Sal y pimienta

Corta el brócoli en ramilletes y lávalos. Escúrrelos y ponlos con medio vaso de agua en el microondas en un recipiente tapado. Échales sal y programa 8 minutos a potencia máxima.

Precalienta el horno a 200ºC con el grill encendido.

Mientras tanto, pela las patatas y córtalas en láminas gruesas. En una bandeja de horno pon 2 cucharadas de aceite y distribúyelas por el fondo. Pon las patatas, échales sal y pimienta y tapa la bandeja con papel de aluminio.

Mete la bandeja en el horno durante 20 minutos.

Salpimenta los filetes y pon el tocino de jamón a lo largo de cada uno y enróllalos como si fueran flamenquines.

Quita el papel de aluminio de la bandeja de horno y deja las patatas durante 10 minutos más.

Pon el brócoli y las pechuguitas encima de las patatas y hornea unos 25 minutos.

Yo las he servido sin salsa pero le puede venir bien un poquito de mayonesa o ali-oli.

¡Venga, atrévete a hacerla y nos lo cuentas!

Alcachofas con jamón

Alberto Blanco | 15 de diciembre de 2011 a las 18:16

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Alcachofas…

Siempre se piensa en las alcachofas como una verdura con poderes diuréticos. Y nada más.

Es lógico en parte,  pues el sabor no es habitual en la dieta y, si hay niños de por medio, la alcachofa queda en un segundo plano y para dietas de adelgazamiento. En este último caso, las alcachofas se meten con calzador en recetas bastante insulsas y, claro, después no hay quien pretenda hacer cambiar de opinión a los que las han probado de esa manera.

Cierto es que su sabor (ligeramente amargo) provoque algún tipo de rechazo pero, bien acompañadas, las alcachofas son uno de los manjares más delicados de la cocina mediterránea.

¿Que no te lo crees? Prueba esta receta y después me lo cuentas…

Ingredientes:

– 8 alcachofas medianas

– 2 cebollas

– 3 dientes de ajo

– 50 grs. de tocino de jamón serrano en trocitos pequeños

– 100 grs. de jamón serrano en trocitos pequeños

– 3 cucharadas de aceite

– 1 cucharadita colmada de pimentón dulce

– 1 cucharada rasa de harina

– 3/4 vaso de leche

– Perejil picado para adornar

Limpia las alcachofas. Aunque parezca complicado, es bastante sencillo. (Si tienes dudas, echa un vistazo a este link: http://www.canalcocina.es/sabias-que/trucos-y-consejos/como-pelar-alcachofas)

Una vez preparadas, mételas en el microondas en un recipiente con agua, tápalo y ponlo a máxima potencia durante 10 minutos.

Mientras tanto, pon el aceite junto con el tocino de jamón en una cacerola que tenga suficiente base para albergar las alcachofas. Deja que el tocino suelte su grasa a fuego lento y dora ligeramente los ajos cortados en láminas.  Eleva el fuego, incorpora las cebollas finamente cortadas y ponles sal.

Deja que se doren a fuego medio. Recuerda que este sofrito debe tener un color ligeramente amarronado para proceder al siguiente paso.

Escurre las alcachofas e incorpóralas al sofrito boca abajo (es decir, la parte del tallo hacia arriba).

Deja que se sofrían ligeramente y pon el pimentón para que se rehogue también con cuidado de que no se queme. Incorpora algo más de sal pero con cuidado ya que el jamón le aportará un punto más de sal.

Agrega agua hasta que cubra las alcachofas y deja hervir durante 20 minutos a fuego medio-alto.

Incorpora la harina y remueve con ayuda de unas varillas al tiempo que incorporas la leche.

Sigue removiendo hasta que veas que la salsa se espesa ligeramente.

Agrega el jamón y remueve durante 2 minutos más.

Sirve este delicioso plato adornándolo con un pellizco de perejil y después nos lo cuentas.

Tortitas con Nata

Alberto Blanco | 10 de diciembre de 2011 a las 19:21

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Día otoñal.

Niebla, temperaturas cayendo en picado; son las 5:30 de la tarde y empieza a anochecer.

Y, encima, por la noche, otro partido del siglo (ya sabéis Real Madrid contra FC Barcelona).

Lo que viene a ser, culinariamente hablando,  una tarde perfecta.

Además hay alguien (tu padre, tu hermana, tu mujer, tu novio, quien sea) que pide dulce y a ti que te hace falta poco son pa bailar…

Y después dirán que la culpa la tiene uno por cocinar. ¡Pues os váis a enterar!

Ingredientes:

– 6 cucharadas de azúcar

– 6 cucharadas de harina

– 1 sobre de gaseosa o levadura en polvo

– 1 huevo

– 1 vaso de leche

– 1 pizca de sal

– Aceite

– Nata montada y caramelo líquido

Vierte en un bol el azúcar y el huevo y bátelos hasta que cojan consistencia y empiecen a tomar un color blanquecino.

Agrega un poco de harina y sin dejar de batir, agrega la leche.

Pon el resto de la harina y bate hasta que quede una pasta fina.

Agrega la gaseosa o levadura y remueve hasta que quede disuelta en la pasta.

Deja reposar la masa de 5 a 10 minutos.

Pon media cucharada de aceite en una sartén antiadherente y vierte masa con una cuchara. Extiéndela hasta que cubra toda la sartén. Verás que, al poco tiempo, aparecen burbujas.

Cuando veas que la masa que hay alrededor de esas burbujas empieza a cambiar de color, es el momento de darle la vuelta a la tortita.

Espera unos segundos y sácala de la sartén.

Adórnala con nata montada, caramelo, mermelada de fresa o frambuesa…

¡Y a ponerse como las Grecas!

Delicatesse de morcilla

Alberto Blanco | 9 de diciembre de 2011 a las 9:46

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Miras el frigorífico.

Izquierda: nada… Fondo: restos de morcilla y una cebolla partida por la mitad. Derecha: un par  de huevos a punto de caducar según la fecha escrita en rojo en la cáscara.

“Vaya”, te dices a tí mismo. “Hoy la cena va a ser de escándalo”.

En la despensa encuentras unos piñones que dejaste en una bolsa, hace al menos dos meses. No tendrá más de 20 grs.

Menudo panorama a estas alturas de mes… Y encima, la Navidad a la vuelta de la esquina.

Según los expertos, el cerebro reacciona mejor en situaciones difíciles así que, demostrando esa sagacidad que llevabas tiempo sin necesitar, empiezas a recomponer tu menú de esta noche con las sobras y empieza a venirte la inspiración:

“¡Hoy cenamos como reyes!”

.

Ingredientes:

– El trozo de morcilla que tienes en el frigorífico

– La cebolla de la que siempre te acordabas cuando ya habías terminado de hacer un guiso.

– La bolsita con piñones

– Dos huevos

– 2 cucharadas de aceite

.

Pela la cebolla y córtala en tiras (juliana, para los expertos).

Pon en una sartén el aceite con la cebolla y sofríela hasta que esté muy tierna.

Desmenuza la morcilla una vez retirada la piel y agrégala a la sartén. Añade también los piñones. Sofríe durante dos minutos.

Incorpora los huevos a la sartén con cuidado de que no se rompan las yemas. Mueve las claras hasta que estén cuajadas y, al final, rompe las yemas, dale unas vueltas.

Presenta rápidamente en el plato antes de que las yemas se cuajen completamente.

Disfruta de la untuosidad y del sabor de este plato.

Como diría un buen amigo mío: ¡De categoría!

.

Nota: Este plato no necesita sal para mi gusto, ya que la morcilla le aporta la salazón.

No obstante, si quieres ponerle sal, te aconsejo que lo hagas durante el sofrito de la cebolla.

En cuanto a los piñones, a mi entender, es el fruto seco que mejor le va a la morcilla. Sin embargo, puedes utilizar nueces, avellanas o cualquier otro fruto seco.




¿Y de postre…? Flan (casero, por supuesto)

Alberto Blanco | 8 de diciembre de 2011 a las 16:11

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Es lo que más se escucha en los restaurantes más tradicionales de toda la geografía española.

¿Quién no ha ido alguna vez a un restaurante de esos de “menú a 8€” y cuando ha pedido que le digan el postre ha estado deseando que digan aquello de: “flan de la casa”?

El colofón de una gran comida es un gran postre y, aunque sencillo, el flan es uno de los postres que hacen gala de dar caché a un gran almuerzo.

Y si es de huevo y casero, pues no te digo .

Ingredientes:

– 6 huevos

– 2 yemas de huevo

– 400 ml. de nata para montar

– 1 vaso de leche

– 2 cucharadas de azúcar rasas por huevo o yema (16 cucharadas en este caso)

– caramelo líquido

Bate los huevos y las yemas con el azúcar hasta que la mezcla empiece a tomar un ligero color blanquecino.

Añade la leche y la nata y vuelve a batir hasta mezclar todo.

Vierte caramelo líquido en un molde y cubre las paredes y el fondo.

Añade poco a poco la mezcla en el molde para que no se deshaga el caramelo.

Cierra el molde y ponlo en una olla express con agua que cubra hasta la mitad del molde.

Tapa la olla, ponle el peso y ponla a fuego fuerte.

Cuando la pesa empiece a moverse, cuenta 20 minutos.

Deja reposar la olla sin abrirla. Espera a que se enfríe para sacar el molde y mételo en el frigorífico durante, al menos, dos horas.

Vierte el flan sobre un plato hondo.

¡Riquísimo!

Cordero a la miel

Alberto Blanco | 8 de diciembre de 2011 a las 15:48

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No me gusta el cordero.

Tengo que reconocerlo. El cordero no ha sido nunca santo de mi devoción. En casa de mis padres tampoco se come, por lo que el sabor intenso del cordero no ha estado prácticamente nunca presente en mi mesa.

Pero, hay momentos en los que hay que comer ciertas viandas por obligación y, a mi, en el caso del cordero me tocó en una ocasión… y salí indemne; bueno, más que indemne, me gustó la experiencia.

María Dolores, mi suegra, cuando aún no lo era oficialmente, me invitó a comer a su casa sin decirme el menú. La verdad poco me importaba el menú porque a mí me gusta prácticamente todo… menos el cordero.

Pues bien, llegó el día del almuerzo y con toda cortesía pregunté el menú y María Dolores me dijo “Cordero a la miel”.

Podéis imaginar mi primera reacción: “Dios mío, ya no me caso con mi novia de la impresión que voy a dar”.

Así que, una vez llamados a la mesa y haciendo de tripas corazón, me armé de valor y me enfrenté a tan magnánimo trozo de cordero.

Le dí un par de vueltas con el tenedor, intentando ver qué parte del inmenso trozo podía cortar sin llamar demasiado la atención y utilicé el cuchillo para rebanar la primera tajada. “Tierno”, pensé. “Al menos está muyyyy tierno”.

Y me metí el trozo de cordero en la boca esperando el sabor intenso del cordero que fastidiara mi futuro con mi (en ese momento) novia.

Pero, no.

Mi cara debió reflejar el momento.

De la expectación, pasé a la sorpresa y de ahí a la satisfacción. “Qué bueno, María Dolores”, dije ya sin intención de ser un cumplido, sino la de demostrar mi gratitud por haber probado un sabor nuevo y muy agradable…

Hoy estoy en casa de mis suegros y me he decidido a hacer el cordero a la miel siguiendo la guía de María Dolores.

Así que, ¡vamos al lío!

Ingredientes:

– 1 kilo de pierna de cordero

– 1 vaso y medio de aceite de oliva

– 1 kilo de cebolla

– 7 zanahorias

– 1 cabeza de ajos

– 1/2 kilo pimientos

– 1/2 kilo de tomates

– 1 vaso de vinagre de vino

– 2 cucharadas de miel

– 1 vaso de vino

– 1 vaso de coñac o brandy

– 7-8 pistilos de azafrán

– 2 cucharaditas colmadas de pimentón dulce

– 1/2 cucharadita de nuez moscada

– 1 cucharadita colmada de comino molido

Haz un sofrito con el aceite, los ajos, las cebollas, las zanahorias y los pimientos. Cuando estén muy fritos, agrega el tomate y el cordero salpimentado.

Dale dos vueltas y agrega todas las especias junto con el vino, rehoga dos minutos e incorpora el coñac.

Cuando pasen 10 minutos, agrega la miel y el vinagre.

Baja el fuego y deja que cueza por alrededor de 40 minutos o hasta que veas que el cordero esté tierno.

Hoy me apetece que las verduras se vean en la salsa así que no voy a batirla pero, si te apetece, bate la salsa y sírvela rociando (napando según los entendidos) los trozos de cordero.

Acompáñalo con patatas fritas o una buena ensalada y… ¡Buen provecho!

Croquetas de Cocido…mmmmm!!!

Alberto Blanco | 30 de noviembre de 2011 a las 18:37

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Como me ha sobrado carne del cocido que hice el otro día  me voy a hacer unas croquetas de rechupete.

Mi padre siempre me lo decía: “Alberto, las croquetas más buenas que puedes probar son las del cocido porque tienen un sabor mucho más casero”. Y no le faltaba razón.

Así que, siguiendo el consejo de mi padre le dedico esta receta que seguro que la disfrutará (allá donde esté…)

¡Al ataque!

Ingredientes:

-La carne del cocido que me sobró

– 2 cebollas muy grandes o 3 medianas

– 160 grs. de harina.

– 1 litro de leche muy caliente

– 1/2 vaso de aceite de oliva o 100 grs.  de mantequilla

– Sal

– Pimienta

– Nuez moscada

– Harina, pan rallado y huevo para empanar las croquetas

– Aceite para freir las croquetas

Trocea en pedazos muy pequeños la carne del cocido y resérvala.

Pica finamente las cebollas (sin llorar mucho) y échalas en una sartén grande en la que previamente habrás puesto a calentar 1/2 vaso de aceite o 100 grs. de mantequilla.

Déjalas que se hagan despacio para que se ablanden y queden muy tiernas y doraditas.

Mientras tanto ve calentando la leche en un cazo grande.

Agrega la harina a la cebolla y remueve hasta que se haga una pasta que se despegue de la sartén. (Esto, a los entendidos les gusta llamarlo el “roux”).

Ahora viene la parte importante: Coge unas varillas de batir y agrega la leche (que debe estar prácticamente hirviendo) de golpe al roux. Bate enérgicamente hasta que veas que se forme una pasta sin grumos.

Agrega la carne  y deja cocer durante dos minutos sin parar de remover.

Deja la masa reposar y métela en el frigorífico hasta que esté fría (2-3 horas) ya que de lo contrario no podrás formar las croquetas para empanarlas.

Prepara 3 recipientes en la encimera o mesa de trabajo con los siguientes ingredientes en este orden : harina, huevo batido y pan rallado.

Saca la masa del frigorífico y la pones al lado del recipiente con harina para proceder (siempre en el orden en el que se explica) a empanar las croquetas:

1) Coge con el tenedor un poco de masa y la echas sobre la harina. Dale forma de croqueta con las manos.

2) Pon la croqueta sobre el huevo y dale vueltas para que se embadurne. Escurre el sobrante y…

3) Ponla sobre el pan rallado. Dale unas vueltas y termina de darle forma presionando suavemente lo que, a la vez, permitirá al pan rallado pegarse aún mejor a la masa.

Cuando ya tengas hechas todas las croquetas, pon bastante aceite en una sartén y fríelas a fuego moderado. Sólo tienes que tener en cuenta que no se queme el empanado ya que la masa está cocida y no necesita cocinarse de nuevo.

Cuando estén doradas, escúrrelas bien y ponlas sobre un papel absorbente.

Bocato di cardinale!!!!