El Cocido de los Estudiantes

Alberto Blanco | 29 de noviembre de 2011 a las 14:48

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Muchos amigos estudiantes me piden que les diga cómo se hace un cocido.

La verdad es que ni el más experto cocinero podría responder a esa delicada pregunta ya que en cada región de España (o, mejor dicho, en cada casa de España) hay un tipo de cocido diferente.

El caso es que, esa misma pregunta se la hice yo a un carnicero ya que no encontraba algunas de las viandas que mi madre le pone al cocido. Y creo que ha sido la respuesta que más me ha gustado y la que les doy yo a las personas que me preguntan: “Cuantas más cosas le eches al cocido, mejor te saldrá”.

Pues esa es mi respuesta y mi receta de hoy en honor a todos los estudiantes que, como una vez hice yo, se marchan de casa para intentar formarse para ganarse la vida.

Por ser una receta para estudiantes, voy a utilizar algún producto ya preparado para que este cocido sea muy fácil de preparar y a la vez muy parecido al que nos hacen nuestras madres y abuelas.

¡Disfrutadlo!

Ingredientes para 4-5 personas

–          500 grs de morcillo (pierna) de ternera

–          1 muslo de pollo

–          1 hueso de jamón serrano

–          1 hueso blanco (de rodilla o de canilla)

–          1 trozo de costilla salada o espinazo salado

–          100 grs. de tocino salado o panceta o papada (o todos)

–          1 oreja de cerdo

–          1 tarro de garbanzos de 500 grs.

–          6 zanahorias peladas y cortadas por la mitad

–          5 patatas peladas y cortadas en cascos del tamaño de una nuez (ver http://www.youtube.com/watch?v=hItFLYCBX04)

–          500 grs de judías verdes congeladas

Como ya os he comentado cuantas más cosas le eches al cocido, mejor estará. Por tanto, puedes quitar o agregar ingredientes de esta lista. 

Como ejemplo, en cuanto a verduras puedes poner berza, col, nabo… En cuanto a carnes, puedes poner gallina, pavo, costilla de cerdo, tocino fresco, manitas, chorizo, morcilla… 

Esta receta la hago en olla express pues reduce muchísimo el tiempo de cocción y para los estudiantes, el tiempo es oro…

Pela las verduras, trocéalas y mételas en un bol con agua.

Escurre los garbanzos, refréscalos con agua y mételos junto con las verduras. Resérvalos.

Pon en una olla express, las carnes y huesos. Cubre con agua y ponlos a fuego fuerte para hervirlos. En cuanto hiervan, cuenta dos minutos y tira el agua de cocción ya que de esa manera, se limpian todas las impurezas que pudiera tener la carne.

Vuelve a poner la olla con la carne y los huesos y cúbrelos de nuevo con agua. Tapa la olla, ponle el peso y cuando empiece a sonar, baja el fuego a la mitad y cuenta 25 minutos.

Apaga el fuego y abre la olla cuando te lo permita el vapor. Agrega las verduras y cubre el conjunto con agua si no hubiese suficiente caldo. Tapa de nuevo, ponle el peso y cuando empiece a sonar, baja el fuego a la mitad y cuenta 15 minutos.

Cuando puedas, abre la olla e incorpora 1 cucharada sopera rasa de sal. Mueve la olla un poco y déjala hervir uno o dos minutos para que se distribuya la sal . Prueba el caldo para rectificar la sal si fuera necesario.

Para servir, hazlo como tengas por costumbre. Si quieres, puedes hacerlo de esta forma:

Sirve los garbanzos junto con las verduras y el caldo en cada plato individual y en una fuente pon la carne (o “pringá”) para que cada uno se sirva después de haberse comido el primer plato.

El caldo sobrante se puede utilizar para hacer una rica sopa con unos fideos y un huevo cuajado.

Si sobran garbanzos y verduras, puedes triturarlos con aceite en crudo y tendrás un estupendo puré (hay quien también le pone un poco de vinagre)

Y, por último, si sobra carne, desmenúzala y haz una bechamel con ella. Cuando se enfríe,  haz bolitas y empánalas con harina, huevo y pan rallado (siempre por este orden) y fríelas para hacer unas croquetas espectaculares.




Cómo cortar una patata para hacer un guiso

Alberto Blanco | 29 de noviembre de 2011 a las 13:47

Muchas veces nos dicen que tenemos que cortar patatas para un guiso o “cascar” patatas.

El porqué de cortar las patatas de esta manera está en que la patata no sufre un corte limpio y suelta el almidón en el guiso, otorgándole al mismo una consistencia mayor y por ende una textura diferente.

Aquí os dejo el enlace para que veáis cómo hacerlo:

http://www.youtube.com/watch?v=hItFLYCBX04

Arroz con rape

Alberto Blanco | 9 de noviembre de 2011 a las 21:46

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Raquel me ha dicho que le gustaría que pusiera más pescado en el blog.

La verdad sea dicha, sólo he puesto al atún con tomate y guisantes por lo que no le puedo quitar razón.

Y no es que no me guste el pescado pero hay veces en las que sólo piensa uno en la carne o en la verdura.

Ayer vi unas colas de rape congeladas bastante baratas, así que voy a hacerlas con arroz.

Ingredientes:

– 6 colas de rape

– 1/3 de vaso de aceite

– 2 cebollas

– 2 tomates

– 2 dientes de ajo

– 1/4 kilo de guisantes congelados

– sal

– unas hebras de azafrán

– tomillo

– 1 vaso (de 300 ml.) de arroz

– 3 vasos (de 300 ml.) de agua

Pon el aceite en una sartén grande o  cacerola y agrega los dientes de ajo cortados en láminas gorditas.

Cuando estén doraditos, agrega el azafrán y, enseguida, las cebollas picadas y déjalas que se doren. Incorpora los tomates troceados (sin pelar) y deja que se haga una salsa.

Cuando este sofrito esté prácticamente hecho, agrega los guisantes congelados y en 5 minutos a fuego moderado se habrán hecho.

Agrega finalmente el rape junto con una cucharada de tomillo. Déjalo que se cocine a fuego lento unos 5 minutos. Si ves que se queda muy seco el sofrito, agrega 1/4 de vaso de agua al iniciar la cocción con el pescado.

Por otro lado, cuece el arroz aparte con el triple de volumen de agua y media cucharada de sal. Cuando esté hecho, incorpóralo al sofrito con el rape y dale unas vueltas ya sin fuego.

Déjalo reposar unos minutos y…

… ¡a comer!

Empanada rústica de carne

Alberto Blanco | 28 de octubre de 2011 a las 10:23

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Cuando vamos a la carnicería o al supermercado, la mayoría de las veces vamos a comprar siempre las mismas cosas. Y no es porque no nos gusten otras, sino porque desconocemos su preparación o, simplemente, por pereza.

Es el caso, por ejemplo, del morcillo de ternera.

Nuestras madres y abuelas lo han utilizado constantemente para hacer el cocido y, la verdad, es espectacular lo tierna que queda una carne que en principio es durísima.

Hoy me he propuesto hacer algo diferente con el morcillo de ternera. He pensado: ” A ver; si el morcillo queda jugoso y gelatinoso en un cocido, en una empanada puede dar una textura espectacular…”.

Dicho y hecho. Como a mis suegros les gusta que cocine en su casa y yo me siento en su cocina como pez en el agua pues he decidido que ellos prueben este plato. Así que me pongo manos a la obra.

Ingredientes:

– 1kg. morcillo de ternera

– 2 masas de empanada (en este caso de la marca Día)

– 3 cebollas

– 3 pimientos rojos de asar

– 6 pimientos verdes

– 2 tomates medianos maduros

– 2 hojas de laurel

– 1/2 vaso aceite de oliva

– 1/2 vaso de vino blanco

– Sal

En una olla express, mete el morcillo, las hojas de laurel, media cucharada de sal y cubre con agua.

Ponlo a hervir tapando la olla y, cuando empiece a sonar la válvula, cuenta unos 45 minutos.

Mientras esto sucede, corta las cebollas en juliana (a tiras) y en una sartén incorpora el aceite. Rehoga la cebolla con sal a fuego medio. Deja que se dore y que se quede blandita.

A continuación, corta los pimientos en trozos grandes. El motivo de que sean trozos grandes es para darle un aspecto rústico y una textura más auténtica a la empanada. Hay a quien le gusta que la empanada lleve el relleno más picado pero prueba esta textura.

Incorpora los pimientos a la cebolla pochada y deja que se hagan (alrededor de 20 a 25 minutos). Incorpora algo más de sal. (Un cocinero me dio una vez un consejo: “Cada vez que pongas algo a rehogar, sálalo en proporción ya que si sólo lo haces al final, los alimentos no habrán sacado todo su sabor”)

Trocea los tomates sin pelarlos e incorpóralos (con su sal) al sofrito de cebolla y pimientos. Deja que se deshaga el tomate.

Cuando hayan pasado los 45 minutos de cocción del morcillo, sácalo y trocéalo en trozos medianos. Comprueba que la carne esté bien tierna, si no fuera así, cuécela durante otros 15 minutos.

Incorpora los trozos de morcillo y el vino al sofrito. Deja que se evapore el vino y deja templar.

Precalienta el horno con el grill a 220ºC.

Enharina una placa de horno y coloca encima las dos placas de masa que vienen en un paquete.

Pellizca la zona donde se juntan las masas para que se unan formando una base cuadrada.

Incorp0ra el sofrito sobre la masa. Ten en cuenta que el sofrito no toque el borde de la masa para poder después cerrarla.

Ahora, coge las otras dos placas de masa ponlas sobre el sofrito. Pellizca los bordes y la unión de las dos masas para que queden bien selladas.

Mete al horno en la zona media-baja durante 20-25 minutos o hasta que veas que la masa esté bien dorada.

Cuando saques la empanada del horno, intenta dejarla que se atempere (si puedes esperar) ya que al trocearla caliente se puede romper.

¡Exquisita!


Bar Ipanema en Salamanca (Pinchos brasileños)

Alberto Blanco | 21 de octubre de 2011 a las 10:20

Anoche fuimos a dar una vuelta a ver a nuestros amigos del Bar Ipanema.

Para los que no lo conozcáis, el Bar Ipanema está en la zona de la Avda. de Italia en Salamanca en la calle Fray Luis de Granada, muy cerca de la Plaza del Oeste.

En cuanto entras al bar, te reciben unos versos de música brasilera que sugieren ya que lo que vamos a encontrar no es “lo de siempre”.

Cuando miras la barra, te asombra ver unos pinchos más grandes de lo habitual que se parecen en la forma a lo que ya conocemos pero su sabor es, aparte de diferente, delicioso.

Pídete una caña, un vino o un refresco pero, por favor, acompáñalo de cualesquiera de las especialidades brasileñas que ofrecen porque están buenísimas. Desde coxinha, rissolis, empadao, pastel assado, pasando por los kibe, salchicha empanada, croqueta de milho verde, lo que se prepara en la cocina de Nilson Carlos (su cocinero) es, sencillamente, magnífico.

De verdad, si estás por Salamanca, pásate por Ipanema y nos cuentas.

Bar Ipanema

Fray Luis de Granada, 39

Salamanca


“Albertoni alla maniera di Peto” (Pasta fresca con verduras)

Alberto Blanco | 20 de octubre de 2011 a las 11:18

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Tengo la vena italiana, qué le vamos a hacer.

En fin, bromas aparte, sigo con el reto propuesto en el post anterior de hacer pasta fresca casera.

Cierto es que la pasta seca es muy barata y muy fácil de cocinar pero cuando comes pasta fresca… Para hacer un símil (bastante lejano en cuanto a calidad) es como comer jamón serrano y jamón ibérico de pata negra, es decir, no tienen nada que ver.

Tampoco es muy difícil hacer pasta fresca; de hecho es bastante más rápido y sencillo que hacer pizza o pan.

He encontrado por la despensa una máquina de hacer pasta pero os aseguro que con un rodillo os evitáis tener que fregar la maquinita de marras que es bastante más lío que el trabajo que te pueda quitar (que también dudo que te pueda quitar algo de trabajo…)

Bueno, que me enrollo, nos ponemos YA manos a la obra.

Ingredientes:

+Para la pasta:

– 200 grs de harina

– 2 huevos

– 2 cucharadas de agua

– 3 cucharadas de aceite

– sal

+ Para la salsa:

– 3 dientes de ajo

– 1 pimiento verde

– 1/2 pimiento rojo de asar

– 1/4 vaso de aceite de oliva

– 1/4 vaso de vino blanco

– 1 cucharadita de pimentón dulce

– Sal

Mezcla en un bol la harina con la sal. Añade los huevos y el aceite y comienza a amasar.

Cuando veas que la masa está compacta, añade el agua y amasa durante 2-3 minutos. La masa deberá estar blanda pero firme.

Espolvorea tu mesa o encimera con harina. Haz bolas con la masa y estíralas todo lo que puedas con el rodillo.

Ahora, la parte más creativa es que hagas las tiras de las formas que te apetezcan o grandes trozos de pasta.

Lleva a ebullición una olla de agua con sal (aproximadamente, la mitad de la olla de agua). Incorpora la pasta y déjala cocer durante 5 minutos (los puristas dirían que con 3 minutos sobraría pero eso ya depende de tus gustos).

En este caso, he hecho un sofrito con tres dientes de ajo, un pimiento verde, medio pimiento rojo de asar y un tomate sin pelar hecho trocitos. Después le he incorporado una cucharadita de pimentón dulce y 1/4 de vaso de vino y sal.

Cuando ha reducido, le he incorporado la pasta ya escurrida y lo he removido hasta que ha cogido toda la salsa.

En la presentación, le he añadido 4 nueces de queso de untar.

¿A que tiene buena pinta?

Pizza de pimientos y tomates frescos

Alberto Blanco | 19 de octubre de 2011 a las 21:59

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Hoy me he propuesto un reto:

haré pizza y pasta con masas preparadas por mí.

Ahora me dedicaré sólo a la pizza y en el siguiente post os dejo la receta de la pasta.

Bueno, pues comenzamos con el reto.

¡Deseadme suerte!

Ingredientes:

+Para la masa:

– 250 grs de harina de fuerza integral

– 1 vaso de agua tibia

– 20 grs. de levadura fresca

– sal

– 2 cucharadas de aceite

+ Para el relleno:

– 1/2 pimiento verde de asar

– 1/ pimiento rojo de asar

– 2-3 tomates (dependiendo de su tamaño para cubrir toda la superficie de la pizza)

– 1/4 kg de queso tierno (en mi caso, queso tierno de la marca Día).

En un bol, vierte el agua tibia junto con la levadura. Deja que actúe unos dos minutos.

Vierte la harina en el agua y añade el aceite. Remueve hasta que tengas una pasta.

Espolvorea harina en una mesa o encimera donde puedas trabajar la masa.

Amasa durante 5-6 minutos (en la Thermomix utiliza el mismo tiempo , velocidad espiga, temp. 30ºC).

Añade más harina si ves que se te queda excesivamente pegada a las manos (o a la Thermomix, en su caso).

Deja la masa reposar durante una hora en un sitio templado.

Precalienta el horno a 220ºC

Cuando haya levado la masa, estírala con la ayuda de un rodillo dándole la forma de tu placa de horno (yo he utilizado una piedra de horno circular que viene muy bien para mis pizzas y panes).

Incorpora los ingredientes del relleno, En primer lugar, el tomate, después el queso previamente rallado, después los pimientos y échales sal. Intenta que el relleno no llegue al borde de la masa ya que te ayudará a saber cuándo está la pizza cocinada.

Espolvorea un poco más con queso rallado y mételo al horno 220ºC durante 30 minutos (los últimos 7-8 minutos enciende el grill y retira la pizza cuando veas que la masa de los bordes está dorada).

De verdad, impresionante receta por lo fácil que es y por el festín de después…

Hojaldre de pollo al curry con manzana

Alberto Blanco | 17 de octubre de 2011 a las 11:29

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Siempre me ha parecido interesante la mezcla de lo salado y lo dulce.

A decir verdad, no fue un descubrimiento temprano ya que en casa de mis padres lo dulce era dulce y lo salado, salado. Pero empecé a viajar y a conocer otras culturas que me dieron la posibilidad de apreciar no sólo la re culinaria sino también otros estilos de vida.

Y llegó el momento de encontrarme con algo que daría un giro de 180 grados a todo lo que conocía hasta ese momento: un simple bocado de hojaldre que tenía curry y manzana.

Ese momento, al contrario de lo que pudiera parecer, fue extraño, algo así como “no es lo que esperaba” pero que dirigió mi paladar a un nuevo concepto que, hasta ese día, desconocía.

Para muchos de vosotros, que tenéis un gran conocimiento gatronómico, quizás os pueda parecer un relato naïf o de alguien que no tiene ni idea de cocina, pero os puedo asegurar que hay muchas personas en España que aún no conocen o que, directamente, desprecian la conjunción de sabores que expreso en estas líneas.

Por eso, me decido a romper una lanza en favor de este sencillo y, a la vez, delicioso plato donde se mezclan sabores diferentes.

A los que no lo habéis probado nunca, intentadlo; a los que ya sabéis de qué va este sabor, recordadlo.

Ingredientes:

– 1 pechuga de pollo

– 1 cucharada de curry

– 1 cebolla grande

– 1 manzana grande

– 1 plancha de hojaldre

– 1/4 vaso de aceite de oliva

– sal

Precalienta el horno a 200ºC

Corta la pechuga en tiras finas, ponles el curry y la sal y rehógalas con el aceite.

Cuando estén doraditas, échale la cebolla finamente picada. Deja que se rehogue bien y que la cebolla se ablande.

Agrega la manzana en daditos pequeños y cocina todo hasta que estén tiernos.

Extiende la plancha de hojaldre en una placa de horno previamente enharinada.

Vierte el pollo con la cebolla y la manzana sobre el hojaldre teniendo cuidado de no poner relleno en una mitad ni en los laterales para poder cerrar el hojaldre a modo de calzone o empanadilla gigante.

Hornea por espacio de 30 minutos a 200ºC.

¡De-li-cio-so!

Bar Nueva Imagen (Salamanca)

Alberto Blanco | 16 de octubre de 2011 a las 11:52

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Hemos dado una vuelta por nuestro antiguo barrio.

Cerca de la calle Van Dyck, la calle para tapear más tradicional de Salamanca, en el barrio de Garrido, se ubica el bar “Nueva Imagen”.

Juana, es una señora peruana (de Lima) que regenta el bar y Patri ayuda en todo. Son como los mosqueteros: “todas para una y una para todas” y la verdad es que lo llevan muy bien.

El caso es que el bar en sí no tiene nada diferente. Es un bar de los que te puedes encontrar en cualquier punto de España pero, como en las buenas personas, lo bueno está en el interior… Las paredes del local te empiezan a indicar que hay algo de mezcla hispanoamericana y el olor indica especias que normalmente no se utilizan en la cocina tradicional española.

Los pinchos más característicos de Salamanca (alitas de pollo, jeta de cerdo…) se mezclan con pinchos al estilo más típicamente peruano (causas, cau-cau, ají de pollo, patata rellena…) que corren por doquier a la par que los vinos y cervezas que van sirviendo.

Juana y Patri están pendientes de todo y de todos y es increíble la cantidad de personas a las que conocen por su nombre y saludan más como amigos que como clientes.

Los domingos, Juana prepara un ceviche que está para chuparse los dedos. Acompañado de verduras, este manjar de la cocina peruana es un auténtico tesoro que, o bien no se encuentra fácilmente, o bien es demasiado caro. Y aquí sabes de buena tinta que es casero.

Hace unos días fui cocinar a Nueva Imagen un arroz con carne y unas carrilladas con salsa y me ha enseñado algunos trucos de la cocina peruana que algún día utilizaré…

Mientras me llevo conmigo esos consejos de la cocina andina, Juana y Patri se quedan en el bar sirviendo a sus amigos-clientes.

Quizás, algún día, si te pasas por Nueva Imagen puedas degustar los platos que Juana acaba de preparar…

Bar Nueva Imagen

 (c/ Valdivia, 4 – Salamanca), 37004

Salamanca, España


La Taberna de las Fernandicas – Ledesma (Salamanca)

Alberto Blanco | 16 de octubre de 2011 a las 10:50

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Hoy es domingo y hemos decidido ir a Ledesma. Me han hablado de un sitio que, por mucho que lo alaben, aún no me lo creo.
Hoy día, es imposible encontrar un restaurante como el que me dicen.
Así que, como santo Tomás, voy a meter el dedo en la llaga… y finalmente, creer.

Cojo el coche y nos dirijimos a Ledesma.
Por la S-300 (pasando por Villamayor y Juzbado) son algo menos de 25 minutos a una velocidad legal.

Entramos en el pueblo de Ledesma y en la Plaza de Santa Elena (aunque lo de plaza es un decir) se encuentra la Taberna Las Fernandicas.

Como es domingo, quiero ser precavido y hacer una reserva para dos personas.

Entramos al local por vez primera y preguntamos si podemos reservar.
Tere, una señora de aspecto afable nos trata como si fuésemos allí de toda la vida y nos dice que no hay problema, que vayamos a la hora que queramos que vamos a tener sitio.




En fin, que damos una vuelta por Ledesma y nos tomamos un pequeño refrigerio en la plaza del castillo en la que hay un verraco de piedra de época ancestral.
Hace un sol espléndido y se nota que la primavera está en todo su apogeo. Hace calor y apetece la terracita (y la cervecita, claro).
Es temprano pero decidimos acudir a nuestra cita con la Taberna Las Fernandicas (y con Tere, claro), así que nos dirigimos hacia allí (“p’allí” como dicen los castizos por estos lares).
La Taberna tiene algo más de cien años según Tere y se les llama “las Fernandicas” porque son las hijas de Fernando (su abuelo) las que empezaron con el negocio familiar en aquellos años.

En cuanto aparecemos por allí un tufillo a buena comida nos da la bienvenida junto a Tere que nos lleva amablemente a nuestra mesa.

¿Cómo explicaros a los que no habéis estado allí el ambiente de este lugar? Tengo que intentarlo…

¿Os acordáis de la casa de vuestra abuela?
A quienes tengamos la suerte de haber disfrutado o de seguir disfrutando de nuestra abuela, la señora Tere nos pega el empujón para acordarnos de ella en el primer acercamiento. Sin tapujos, sin protocolos… “Sentaos ahí que váis a comer estupendamente…”
El típico “tenemos” se traduce por un “hoy he hecho…” que le da al tufillo de la entrada el significado de que ella es la responsable de tal “guisado”.
Y enumera los platos de memoria porque los ha hecho ella misma esta mañana…. y ayer por la noche.
“Hoy he hecho: de primero, entremeses de nuestra matanza, patatas revolconas, ensalada, alubiada…”
” De segundo, unas codornices en salsa, o cabrito (al horno o frito), tostón frito…”
De primero elegimos unos entremeses (sachichón, chorizo y jamón serrano) y unas patatas revolconas (puré de patatas con pimentón y torreznos).
De segundo codornices y tostón frito.
Y se marcha a la cocina.

En el entretanto, echamos una ojeada alrededor de nosotros y en la pequeña habitación se distribuyen cinco mesas con manteles a cuadros y la decoración típica de la casa de una abuela (el sagrado corazón, un reloj de pared, una dedicatoria enmarcada y una fotografía pintada de cuando Tere era moza y agasajaba a los pollos-pera con sus incipientes guisos).

Y entra Tere con jarra de vino y gaseosa y una botella helada de agua… para empezar.

“¿Todo bien? ¿Vienen ustedes de Madrid?”
“Todo bien, gracias.”
“No, ¡¡¡aquí la que tiene que agradecer que vengan ustedes soy yo!!! ”
Y se marcha a por nuestras viandas.

Y llegan las viandas y nos disponemos a disfrutar de ellas y nos deja para que estemos cómodos con nuestra degustación.


Cuando terminamos nuestros entremeses y “revolconas” no tarda ni un minuto en venir a retirar nuestros platos, ofrecer más pan y preguntar si todo va bien (“Muy bien, gracias.” “¡No, gracias a ustedes por venir!” Espeta siempre a nuestros agradecimientos).


Nos trae lo que suponíamos que era el plato fuerte (las codornices y el tostón frito) y atacamos por ambos flancos.

Las codornices son las más tiernas que he probado en mi vida con un regusto a escabeche riquísimo y el tostón (en otros sitios “cochifrito”) está crujiente por fuera y tierno por dentro, textura de perfección.
Aún sin haber degustado ni la mitad de la pitanza, aparece el marido de Tere portando una mesa baja sobre la cual hay más de media docena de quesos diferentes, una tabla de madera y un cuchillo y te sueltan: “Eso para que comáis todo lo que queráis; pero esperad un momento que os traemos la carne de membrillo casera y un poco más de pan.” Nos miramos y sonreímos y seguimos disfrutando de los manjares que tenemos.


El ambiente es tan familiar, tan de casa, que en ese momento, aparecen dos parejas por la puerta que no tienen por menos que saludarnos con un “que aproveche”; lo agradecemos y yo, que estaba ya cortando alguno de los quesos, ofrezco, y como si de la familia fueran, aceptan de buen grado por lo que el ambiente del pequeño saloncito se torna aún más acogedor.

Los quesos están exquisitos. Hay de los que le mandan a la Casa Real, según Tere, y también de los pueblos de alrededor y, esto lo digo yo, uno tierno que con la carne de membrillo casera está superior.

Cuando la abuela (perdón, Tere) aparece con las viandas de nuestros acompañantes “familiares” y la oigo decirle a uno de ellos: “Anda, cómete otro trozo más”, las miradas se tornan pícaras y hay sonrisas y guiños cómplices como si de un juego de nietos se tratara.

Y se acerca a nuestra mesa disfrutando también ella del ambiente que ha creado y nos pregunta: “de postre ¿flan?” y se responde ella misma: “sí, flan” y trae un plato que parece el sombrero de D. Quijote con medio flan de huevo con caramelo casero que quita el hipo.
Hala, un cuarto de flan para cada uno. Y que no sobre, dice ella, porque me he tirado hasta las tantas de la noche haciéndolo. Y vaya si te lo comes…


Le pedimos la cuenta y nos dice “son 43 euros” lo que sale a 21,50€ por persona; sin duda, bien pagados y mejor aprovechados.Ahítos de comer, con más sueño que un koala en verano, ofrece café que lo sirve en la misma cafetera antigua donde se ha hecho y copita de licor para rebajar el “aperitivo” que por supuesto, también se vienen de viaje con nuestros cuerpos.

Nos despide con dos besos a cada uno y un “volved cuando queráis” que aseguras que se cumplirá… muy pronto.

Taberna Las Fernandicas
C/ Del Cerezo, 2 (plaza de Santa Elena)
Ledesma – Salamanca
Tfno: 923 57 00 54