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Pulpo a Feira (a mi manera)

Alberto Blanco | 3 de enero de 2012 a las 13:55

Qué miedo tenemos al comprar un pulpo… ¿Saldrá tierno?

Hoy día el consumo de pulpo no es tan difícil. Incluso no hay que “pegarle una paliza” al pulpo para que salga tierno.

El congelador es nuestro aliado para las recetas con pulpo.  O la compra de un pulpo congelado.

Para explicarlo de manera pseudocientífica y clara, las fibras del pulpo cuando se congelan se vuelven quebradizas y, al meterlo en un recipiente con agua hirviendo, estas fibras se rompen haciendo que se vuelva tierno sin que tengamos que recurrir a la tortura del pobre pulpo.

Dicho esto, el pulpo es un manjar en toda regla que contiene muy pocas calorías y que nos va a ayudar a regular los excesos de estas fiestas.

Venga, vamos a prepararlo.

Ingredientes:

– 1 pulpo congelado

– 4 patatas medianas

– 1 cucharada de pimentón dulce

– 1 cucharada de pimentón picante

– Aceite

– Sal

Saca el pulpo del congelador y mételo directamente a una olla con agua hirviendo.

Cuando vuelva a hervir el agua cuenta 20 minutos y comprueba si está suficientemente tierno pinchando un palillo. Si no fuera así, déjalo hervir algunos minutos más.

Saca el pulpo del agua y resérvalo.

Cuece las patatas en agua (15-20 minutos) si las troceas el tiempo de cocción se reducirá.

Saca las patatas y, con la ayuda de un tenedor, tritúralas hasta que tengas un puré. (No es conveniente usar una batidora eléctrica ya que el puré puede salir gomoso y no queda muy bien en este plato).

Distribuye en una fuente el puré, añádele sal y pimentón dulce y picante. Ponle un poco de aceite por encima.

Trocea el pulpo con unas tijeras y ve poniéndolo encima del puré. Alíñalo igual que el puré.

Sírvelo caliente.

Ají de Pollo

Alberto Blanco | 31 de diciembre de 2011 a las 0:57

Llega el fin de año y nos apetece algo picante. Y cuando apetece algo picante, algo bueno tendrá, digo yo.

Así que, haciendo honor a  Juana, mi amiga peruana que regenta el bar Nueva Imagen de Salamanca (mirar reseña enhttp://blogs.grupojoly.com/no-consigo-cocinar/2011/10/16/bar-nueva-imagen-salamanca/) voy a hacer una adaptación del exquisito ají de gallina que prepara en su negocio.

El ají amarillo lo podéis encontrar en cualquier tienda de alimentos regentada por algún amigo de los países sudamericanos.

Empezamos:

– 1 kilo de pechuga de pollo

– 3 dientes de ajo

– 1/4 vaso de aceite de oliva

– 1 cebolla picada

– 2 ajíes amarillos sin pepitas y cortados en trocitos

– 1 tomate maduro pelado y picado

– 1 vaso de leche

– sal y pimienta

– colorante alimentario

– Arroz cocido

– Perejil picado para decorar

Pon en una cacerola el aceite con los ajos. Deja que se doren ligeramente y añade las pechugas de pollo en trocitos pequeños y salpimentadas. Deja que se doren un poco sin llegar a cocinarlas.

Saca las pechugas y resérvalas.

Haz un sofrito con la cebolla, los ajíes y el tomate agregando al final el pollo reservado. Remueve dos minutos.

Añade la leche y el colorante alimentario. Deja que cueza hasta que se espese la salsa.

Sirve con arroz hervido bien caliente y espolvorea con perejil.

¡FELIZ AÑO NUEVO 2012!

Pechuguitas de pollo al horno con brócoli

Alberto Blanco | 15 de diciembre de 2011 a las 19:48

De la familia de la coliflor mutada al estilo del Increíble Hulk, lo cual le confiere un aspecto temible, el brócoli – o brécol- tiende a ser otra de las verduras que suele ser apartada cuidadosamente de los platos de todo el orbe mundial.

Sin duda, su preparación suele estar entre las odiseas más grandes a las que se puede enfrentar los padres y madres (cocineros y cocineras) que quieren introducir algo novedoso y saludable en la dieta de los pequeños de la casa.

Me he dado cuenta de que

-es una misión (casi) imposible incluso para los adultos.

Por ello, nada mejor que incluirlo en una receta que tenga todo aquello que les gusta a niños y mayores esperando que, de esa manera, haya al menos una persona a la que no le importe rendirse al nuevo sabor.

Sé que quizá es complicado explicártelo a ti, que me estás leyendo, pero en mi humilde intento te diré que, si el brócoli está ligeramente tostado como en esta receta, te sorprenderá su sabor.

No pierdes nada por intentarlo, ni yo por decírtelo.

Aquí te dejo el reto; al menos, inténtalo, yo ya te lo he contado…

Ingredientes:

– 1 brócoli

– 6 filetes grandes de pollo

– 75 grs. de tocino de jamón

– 4 patatas grandes

– 4 cucharadas de aceite

– Sal y pimienta

Corta el brócoli en ramilletes y lávalos. Escúrrelos y ponlos con medio vaso de agua en el microondas en un recipiente tapado. Échales sal y programa 8 minutos a potencia máxima.

Precalienta el horno a 200ºC con el grill encendido.

Mientras tanto, pela las patatas y córtalas en láminas gruesas. En una bandeja de horno pon 2 cucharadas de aceite y distribúyelas por el fondo. Pon las patatas, échales sal y pimienta y tapa la bandeja con papel de aluminio.

Mete la bandeja en el horno durante 20 minutos.

Salpimenta los filetes y pon el tocino de jamón a lo largo de cada uno y enróllalos como si fueran flamenquines.

Quita el papel de aluminio de la bandeja de horno y deja las patatas durante 10 minutos más.

Pon el brócoli y las pechuguitas encima de las patatas y hornea unos 25 minutos.

Yo las he servido sin salsa pero le puede venir bien un poquito de mayonesa o ali-oli.

¡Venga, atrévete a hacerla y nos lo cuentas!

Alcachofas con jamón

Alberto Blanco | 15 de diciembre de 2011 a las 18:16

Alcachofas…

Siempre se piensa en las alcachofas como una verdura con poderes diuréticos. Y nada más.

Es lógico en parte,  pues el sabor no es habitual en la dieta y, si hay niños de por medio, la alcachofa queda en un segundo plano y para dietas de adelgazamiento. En este último caso, las alcachofas se meten con calzador en recetas bastante insulsas y, claro, después no hay quien pretenda hacer cambiar de opinión a los que las han probado de esa manera.

Cierto es que su sabor (ligeramente amargo) provoque algún tipo de rechazo pero, bien acompañadas, las alcachofas son uno de los manjares más delicados de la cocina mediterránea.

¿Que no te lo crees? Prueba esta receta y después me lo cuentas…

Ingredientes:

– 8 alcachofas medianas

– 2 cebollas

– 3 dientes de ajo

– 50 grs. de tocino de jamón serrano en trocitos pequeños

– 100 grs. de jamón serrano en trocitos pequeños

– 3 cucharadas de aceite

– 1 cucharadita colmada de pimentón dulce

– 1 cucharada rasa de harina

– 3/4 vaso de leche

– Perejil picado para adornar

Limpia las alcachofas. Aunque parezca complicado, es bastante sencillo. (Si tienes dudas, echa un vistazo a este link: http://www.canalcocina.es/sabias-que/trucos-y-consejos/como-pelar-alcachofas)

Una vez preparadas, mételas en el microondas en un recipiente con agua, tápalo y ponlo a máxima potencia durante 10 minutos.

Mientras tanto, pon el aceite junto con el tocino de jamón en una cacerola que tenga suficiente base para albergar las alcachofas. Deja que el tocino suelte su grasa a fuego lento y dora ligeramente los ajos cortados en láminas.  Eleva el fuego, incorpora las cebollas finamente cortadas y ponles sal.

Deja que se doren a fuego medio. Recuerda que este sofrito debe tener un color ligeramente amarronado para proceder al siguiente paso.

Escurre las alcachofas e incorpóralas al sofrito boca abajo (es decir, la parte del tallo hacia arriba).

Deja que se sofrían ligeramente y pon el pimentón para que se rehogue también con cuidado de que no se queme. Incorpora algo más de sal pero con cuidado ya que el jamón le aportará un punto más de sal.

Agrega agua hasta que cubra las alcachofas y deja hervir durante 20 minutos a fuego medio-alto.

Incorpora la harina y remueve con ayuda de unas varillas al tiempo que incorporas la leche.

Sigue removiendo hasta que veas que la salsa se espesa ligeramente.

Agrega el jamón y remueve durante 2 minutos más.

Sirve este delicioso plato adornándolo con un pellizco de perejil y después nos lo cuentas.

Tortitas con Nata

Alberto Blanco | 10 de diciembre de 2011 a las 19:21

Día otoñal.

Niebla, temperaturas cayendo en picado; son las 5:30 de la tarde y empieza a anochecer.

Y, encima, por la noche, otro partido del siglo (ya sabéis Real Madrid contra FC Barcelona).

Lo que viene a ser, culinariamente hablando,  una tarde perfecta.

Además hay alguien (tu padre, tu hermana, tu mujer, tu novio, quien sea) que pide dulce y a ti que te hace falta poco son pa bailar…

Y después dirán que la culpa la tiene uno por cocinar. ¡Pues os váis a enterar!

Ingredientes:

– 6 cucharadas de azúcar

– 6 cucharadas de harina

– 1 sobre de gaseosa o levadura en polvo

– 1 huevo

– 1 vaso de leche

– 1 pizca de sal

– Aceite

– Nata montada y caramelo líquido

Vierte en un bol el azúcar y el huevo y bátelos hasta que cojan consistencia y empiecen a tomar un color blanquecino.

Agrega un poco de harina y sin dejar de batir, agrega la leche.

Pon el resto de la harina y bate hasta que quede una pasta fina.

Agrega la gaseosa o levadura y remueve hasta que quede disuelta en la pasta.

Deja reposar la masa de 5 a 10 minutos.

Pon media cucharada de aceite en una sartén antiadherente y vierte masa con una cuchara. Extiéndela hasta que cubra toda la sartén. Verás que, al poco tiempo, aparecen burbujas.

Cuando veas que la masa que hay alrededor de esas burbujas empieza a cambiar de color, es el momento de darle la vuelta a la tortita.

Espera unos segundos y sácala de la sartén.

Adórnala con nata montada, caramelo, mermelada de fresa o frambuesa…

¡Y a ponerse como las Grecas!

Delicatesse de morcilla

Alberto Blanco | 9 de diciembre de 2011 a las 9:46

Miras el frigorífico.

Izquierda: nada… Fondo: restos de morcilla y una cebolla partida por la mitad. Derecha: un par  de huevos a punto de caducar según la fecha escrita en rojo en la cáscara.

“Vaya”, te dices a tí mismo. “Hoy la cena va a ser de escándalo”.

En la despensa encuentras unos piñones que dejaste en una bolsa, hace al menos dos meses. No tendrá más de 20 grs.

Menudo panorama a estas alturas de mes… Y encima, la Navidad a la vuelta de la esquina.

Según los expertos, el cerebro reacciona mejor en situaciones difíciles así que, demostrando esa sagacidad que llevabas tiempo sin necesitar, empiezas a recomponer tu menú de esta noche con las sobras y empieza a venirte la inspiración:

“¡Hoy cenamos como reyes!”

.

Ingredientes:

– El trozo de morcilla que tienes en el frigorífico

– La cebolla de la que siempre te acordabas cuando ya habías terminado de hacer un guiso.

– La bolsita con piñones

– Dos huevos

– 2 cucharadas de aceite

.

Pela la cebolla y córtala en tiras (juliana, para los expertos).

Pon en una sartén el aceite con la cebolla y sofríela hasta que esté muy tierna.

Desmenuza la morcilla una vez retirada la piel y agrégala a la sartén. Añade también los piñones. Sofríe durante dos minutos.

Incorpora los huevos a la sartén con cuidado de que no se rompan las yemas. Mueve las claras hasta que estén cuajadas y, al final, rompe las yemas, dale unas vueltas.

Presenta rápidamente en el plato antes de que las yemas se cuajen completamente.

Disfruta de la untuosidad y del sabor de este plato.

Como diría un buen amigo mío: ¡De categoría!

.

Nota: Este plato no necesita sal para mi gusto, ya que la morcilla le aporta la salazón.

No obstante, si quieres ponerle sal, te aconsejo que lo hagas durante el sofrito de la cebolla.

En cuanto a los piñones, a mi entender, es el fruto seco que mejor le va a la morcilla. Sin embargo, puedes utilizar nueces, avellanas o cualquier otro fruto seco.




Cordero a la miel

Alberto Blanco | 8 de diciembre de 2011 a las 15:48

No me gusta el cordero.

Tengo que reconocerlo. El cordero no ha sido nunca santo de mi devoción. En casa de mis padres tampoco se come, por lo que el sabor intenso del cordero no ha estado prácticamente nunca presente en mi mesa.

Pero, hay momentos en los que hay que comer ciertas viandas por obligación y, a mi, en el caso del cordero me tocó en una ocasión… y salí indemne; bueno, más que indemne, me gustó la experiencia.

María Dolores, mi suegra, cuando aún no lo era oficialmente, me invitó a comer a su casa sin decirme el menú. La verdad poco me importaba el menú porque a mí me gusta prácticamente todo… menos el cordero.

Pues bien, llegó el día del almuerzo y con toda cortesía pregunté el menú y María Dolores me dijo “Cordero a la miel”.

Podéis imaginar mi primera reacción: “Dios mío, ya no me caso con mi novia de la impresión que voy a dar”.

Así que, una vez llamados a la mesa y haciendo de tripas corazón, me armé de valor y me enfrenté a tan magnánimo trozo de cordero.

Le dí un par de vueltas con el tenedor, intentando ver qué parte del inmenso trozo podía cortar sin llamar demasiado la atención y utilicé el cuchillo para rebanar la primera tajada. “Tierno”, pensé. “Al menos está muyyyy tierno”.

Y me metí el trozo de cordero en la boca esperando el sabor intenso del cordero que fastidiara mi futuro con mi (en ese momento) novia.

Pero, no.

Mi cara debió reflejar el momento.

De la expectación, pasé a la sorpresa y de ahí a la satisfacción. “Qué bueno, María Dolores”, dije ya sin intención de ser un cumplido, sino la de demostrar mi gratitud por haber probado un sabor nuevo y muy agradable…

Hoy estoy en casa de mis suegros y me he decidido a hacer el cordero a la miel siguiendo la guía de María Dolores.

Así que, ¡vamos al lío!

Ingredientes:

– 1 kilo de pierna de cordero

– 1 vaso y medio de aceite de oliva

– 1 kilo de cebolla

– 7 zanahorias

– 1 cabeza de ajos

– 1/2 kilo pimientos

– 1/2 kilo de tomates

– 1 vaso de vinagre de vino

– 2 cucharadas de miel

– 1 vaso de vino

– 1 vaso de coñac o brandy

– 7-8 pistilos de azafrán

– 2 cucharaditas colmadas de pimentón dulce

– 1/2 cucharadita de nuez moscada

– 1 cucharadita colmada de comino molido

Haz un sofrito con el aceite, los ajos, las cebollas, las zanahorias y los pimientos. Cuando estén muy fritos, agrega el tomate y el cordero salpimentado.

Dale dos vueltas y agrega todas las especias junto con el vino, rehoga dos minutos e incorpora el coñac.

Cuando pasen 10 minutos, agrega la miel y el vinagre.

Baja el fuego y deja que cueza por alrededor de 40 minutos o hasta que veas que el cordero esté tierno.

Hoy me apetece que las verduras se vean en la salsa así que no voy a batirla pero, si te apetece, bate la salsa y sírvela rociando (napando según los entendidos) los trozos de cordero.

Acompáñalo con patatas fritas o una buena ensalada y… ¡Buen provecho!

El Cocido de los Estudiantes

Alberto Blanco | 29 de noviembre de 2011 a las 14:48

Muchos amigos estudiantes me piden que les diga cómo se hace un cocido.

La verdad es que ni el más experto cocinero podría responder a esa delicada pregunta ya que en cada región de España (o, mejor dicho, en cada casa de España) hay un tipo de cocido diferente.

El caso es que, esa misma pregunta se la hice yo a un carnicero ya que no encontraba algunas de las viandas que mi madre le pone al cocido. Y creo que ha sido la respuesta que más me ha gustado y la que les doy yo a las personas que me preguntan: “Cuantas más cosas le eches al cocido, mejor te saldrá”.

Pues esa es mi respuesta y mi receta de hoy en honor a todos los estudiantes que, como una vez hice yo, se marchan de casa para intentar formarse para ganarse la vida.

Por ser una receta para estudiantes, voy a utilizar algún producto ya preparado para que este cocido sea muy fácil de preparar y a la vez muy parecido al que nos hacen nuestras madres y abuelas.

¡Disfrutadlo!

Ingredientes para 4-5 personas

–          500 grs de morcillo (pierna) de ternera

–          1 muslo de pollo

–          1 hueso de jamón serrano

–          1 hueso blanco (de rodilla o de canilla)

–          1 trozo de costilla salada o espinazo salado

–          100 grs. de tocino salado o panceta o papada (o todos)

–          1 oreja de cerdo

–          1 tarro de garbanzos de 500 grs.

–          6 zanahorias peladas y cortadas por la mitad

–          5 patatas peladas y cortadas en cascos del tamaño de una nuez (ver http://www.youtube.com/watch?v=hItFLYCBX04)

–          500 grs de judías verdes congeladas

Como ya os he comentado cuantas más cosas le eches al cocido, mejor estará. Por tanto, puedes quitar o agregar ingredientes de esta lista. 

Como ejemplo, en cuanto a verduras puedes poner berza, col, nabo… En cuanto a carnes, puedes poner gallina, pavo, costilla de cerdo, tocino fresco, manitas, chorizo, morcilla… 

Esta receta la hago en olla express pues reduce muchísimo el tiempo de cocción y para los estudiantes, el tiempo es oro…

Pela las verduras, trocéalas y mételas en un bol con agua.

Escurre los garbanzos, refréscalos con agua y mételos junto con las verduras. Resérvalos.

Pon en una olla express, las carnes y huesos. Cubre con agua y ponlos a fuego fuerte para hervirlos. En cuanto hiervan, cuenta dos minutos y tira el agua de cocción ya que de esa manera, se limpian todas las impurezas que pudiera tener la carne.

Vuelve a poner la olla con la carne y los huesos y cúbrelos de nuevo con agua. Tapa la olla, ponle el peso y cuando empiece a sonar, baja el fuego a la mitad y cuenta 25 minutos.

Apaga el fuego y abre la olla cuando te lo permita el vapor. Agrega las verduras y cubre el conjunto con agua si no hubiese suficiente caldo. Tapa de nuevo, ponle el peso y cuando empiece a sonar, baja el fuego a la mitad y cuenta 15 minutos.

Cuando puedas, abre la olla e incorpora 1 cucharada sopera rasa de sal. Mueve la olla un poco y déjala hervir uno o dos minutos para que se distribuya la sal . Prueba el caldo para rectificar la sal si fuera necesario.

Para servir, hazlo como tengas por costumbre. Si quieres, puedes hacerlo de esta forma:

Sirve los garbanzos junto con las verduras y el caldo en cada plato individual y en una fuente pon la carne (o “pringá”) para que cada uno se sirva después de haberse comido el primer plato.

El caldo sobrante se puede utilizar para hacer una rica sopa con unos fideos y un huevo cuajado.

Si sobran garbanzos y verduras, puedes triturarlos con aceite en crudo y tendrás un estupendo puré (hay quien también le pone un poco de vinagre)

Y, por último, si sobra carne, desmenúzala y haz una bechamel con ella. Cuando se enfríe,  haz bolitas y empánalas con harina, huevo y pan rallado (siempre por este orden) y fríelas para hacer unas croquetas espectaculares.




Arroz con rape

Alberto Blanco | 9 de noviembre de 2011 a las 21:46

Raquel me ha dicho que le gustaría que pusiera más pescado en el blog.

La verdad sea dicha, sólo he puesto al atún con tomate y guisantes por lo que no le puedo quitar razón.

Y no es que no me guste el pescado pero hay veces en las que sólo piensa uno en la carne o en la verdura.

Ayer vi unas colas de rape congeladas bastante baratas, así que voy a hacerlas con arroz.

Ingredientes:

– 6 colas de rape

– 1/3 de vaso de aceite

– 2 cebollas

– 2 tomates

– 2 dientes de ajo

– 1/4 kilo de guisantes congelados

– sal

– unas hebras de azafrán

– tomillo

– 1 vaso (de 300 ml.) de arroz

– 3 vasos (de 300 ml.) de agua

Pon el aceite en una sartén grande o  cacerola y agrega los dientes de ajo cortados en láminas gorditas.

Cuando estén doraditos, agrega el azafrán y, enseguida, las cebollas picadas y déjalas que se doren. Incorpora los tomates troceados (sin pelar) y deja que se haga una salsa.

Cuando este sofrito esté prácticamente hecho, agrega los guisantes congelados y en 5 minutos a fuego moderado se habrán hecho.

Agrega finalmente el rape junto con una cucharada de tomillo. Déjalo que se cocine a fuego lento unos 5 minutos. Si ves que se queda muy seco el sofrito, agrega 1/4 de vaso de agua al iniciar la cocción con el pescado.

Por otro lado, cuece el arroz aparte con el triple de volumen de agua y media cucharada de sal. Cuando esté hecho, incorpóralo al sofrito con el rape y dale unas vueltas ya sin fuego.

Déjalo reposar unos minutos y…

… ¡a comer!

Empanada rústica de carne

Alberto Blanco | 28 de octubre de 2011 a las 10:23

Cuando vamos a la carnicería o al supermercado, la mayoría de las veces vamos a comprar siempre las mismas cosas. Y no es porque no nos gusten otras, sino porque desconocemos su preparación o, simplemente, por pereza.

Es el caso, por ejemplo, del morcillo de ternera.

Nuestras madres y abuelas lo han utilizado constantemente para hacer el cocido y, la verdad, es espectacular lo tierna que queda una carne que en principio es durísima.

Hoy me he propuesto hacer algo diferente con el morcillo de ternera. He pensado: ” A ver; si el morcillo queda jugoso y gelatinoso en un cocido, en una empanada puede dar una textura espectacular…”.

Dicho y hecho. Como a mis suegros les gusta que cocine en su casa y yo me siento en su cocina como pez en el agua pues he decidido que ellos prueben este plato. Así que me pongo manos a la obra.

Ingredientes:

– 1kg. morcillo de ternera

– 2 masas de empanada (en este caso de la marca Día)

– 3 cebollas

– 3 pimientos rojos de asar

– 6 pimientos verdes

– 2 tomates medianos maduros

– 2 hojas de laurel

– 1/2 vaso aceite de oliva

– 1/2 vaso de vino blanco

– Sal

En una olla express, mete el morcillo, las hojas de laurel, media cucharada de sal y cubre con agua.

Ponlo a hervir tapando la olla y, cuando empiece a sonar la válvula, cuenta unos 45 minutos.

Mientras esto sucede, corta las cebollas en juliana (a tiras) y en una sartén incorpora el aceite. Rehoga la cebolla con sal a fuego medio. Deja que se dore y que se quede blandita.

A continuación, corta los pimientos en trozos grandes. El motivo de que sean trozos grandes es para darle un aspecto rústico y una textura más auténtica a la empanada. Hay a quien le gusta que la empanada lleve el relleno más picado pero prueba esta textura.

Incorpora los pimientos a la cebolla pochada y deja que se hagan (alrededor de 20 a 25 minutos). Incorpora algo más de sal. (Un cocinero me dio una vez un consejo: “Cada vez que pongas algo a rehogar, sálalo en proporción ya que si sólo lo haces al final, los alimentos no habrán sacado todo su sabor”)

Trocea los tomates sin pelarlos e incorpóralos (con su sal) al sofrito de cebolla y pimientos. Deja que se deshaga el tomate.

Cuando hayan pasado los 45 minutos de cocción del morcillo, sácalo y trocéalo en trozos medianos. Comprueba que la carne esté bien tierna, si no fuera así, cuécela durante otros 15 minutos.

Incorpora los trozos de morcillo y el vino al sofrito. Deja que se evapore el vino y deja templar.

Precalienta el horno con el grill a 220ºC.

Enharina una placa de horno y coloca encima las dos placas de masa que vienen en un paquete.

Pellizca la zona donde se juntan las masas para que se unan formando una base cuadrada.

Incorp0ra el sofrito sobre la masa. Ten en cuenta que el sofrito no toque el borde de la masa para poder después cerrarla.

Ahora, coge las otras dos placas de masa ponlas sobre el sofrito. Pellizca los bordes y la unión de las dos masas para que queden bien selladas.

Mete al horno en la zona media-baja durante 20-25 minutos o hasta que veas que la masa esté bien dorada.

Cuando saques la empanada del horno, intenta dejarla que se atempere (si puedes esperar) ya que al trocearla caliente se puede romper.

¡Exquisita!