La teoría del Big Bang

Ole-papa | 20 de agosto de 2010 a las 13:00

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En cosmología física, la teoría del Big Bang es un modelo científico que trata de explicar el origen del Universo. Técnicamente, este modelo se basa en una colección de soluciones de las ecuaciones de la relatividad general. El término Big Bang se utiliza tanto para referirse al momento en el que se inició la expansión observable del Universo, como en un sentido más general para referirse al paradigma cosmológico que explica el origen y la evolución del mismo. Para quienes no hayan entendido ni jota, intentaré explicarla con un ejemplo concreto: mi amigo, llamémosle x a modo de ecuación matemática, en una discoteca de verano.
Digamos que mi amigo es un planeta raro y desconocido en una galaxia de tías buenas en movimiento constante. El universo de las discotecas es infinito, pero vamos a centrarnos en una, en concreto, que abre a las 4 de la mañana. La teoría del Big Bang no explica qué había antes de la formación del universo, ya que antes del tiempo no hay antes. A mi amigo tampoco hace falte preguntarle: le da igual dónde haya estado esa noche, no existe, su momento es aquel en el que entra por la puerta a explorar nuevos mundos. ¡Es el Big Bang!
El tiempo, recién nacido entonces, apremia. Faltan unas tres horas antes de que cierre, y él está inmerso en conseguir su propia gran explosión. Aquí entra en juego la teoría de la relatividad. Es decir, para mi amigo, que le digamos que esa chica es más o menos guapa es, dice, relativo.
El universo evolucionó a partir de un estado denso y caliente. Como mi colega, que como materia que es, intenta acercarse a más materia. En concreto, a todo lo que mida más de medio metro y no esté acompañada de satélites. Lanza, como él denomina, los cohetes del amor. Tiene dos variantes dependiendo del tiempo.
Una, la clásica y universal. “Hola, ¿estudia o trabajas” y ella a lo suyo, a una distancia kilométrica. “Oye, tu cara me suena, ¿vienes mucho por aquí?” Nada. La música está muy alta. Le hace señales. “¿Quieres algo de beber?”, gesticula. Ella por fin parece entender, se acerca y le responde “no, esa chaqueta no es mía, pero gracias”.
Si la hora de cierre se va acercando, pasa de la universal y se va a la meteórica. En una discoteca, mi amigo confía en la oscuridad y en que no le reconozcan al día siguiente. Desafía a los láser ésos que te dan en la cara. Fue el propio Einstein quien encontró una solución al problema de la velocidad de la luz: el tiempo y el espacio son relativos al observador. Se lanza. Ni otro pulpo, Paul, sabría predecir el resultado de sus aproximaciones.
Se trata de conseguir un tema de conversación. Por ejemplo, la poesía. Él se acerca a una supernova de 19 años sobrealimentada y le recita “quien fuera pirata para robarte el tesoro que tienes entre pata y pata”. Está seguro de que ése fue el original de Espronceda, que se lo decía a las chatis cuando iba de tascas, y que lo cambió después cuando se echó novia.
O exagera un poco su vida cotidiana. El reloj aprieta. “Yo salgo en la tele ¿sabes?” “A ver, cuenta”, concede la chica. “Sí, en un programa de aventuras”. Ha captado su interés. “Sí, sí, ¿no viste cuando me atacó un león y tuve que matarlo”. Entonces a ella se le cambia la cara. ¿Admiración? “Pero un león de ésos que tienen a esos cachorritos tan monos que parecen peluches, ¿los dejaste sin padre?” Y mi colega “no, no, ese estaba soltero, un pelín deprimido el pobre, vamos que charlamos un rato antes, se puso pesao y, bueno, que me lo pidió él prácticamente…”.
O un tema recurrente, cómo no en esta teoría, los horóscopos. “¿Y tú de qué horoscopo eres?” Y mi amigo le dice, “pues yo creo que sagitario?”
“Anda, ésos sois super fogosos, trabajadores, amigos de vuestros amigos, de los que hacen caricias en la cama, te llevan el desayuno, te montan una estantería en diez minutos y se acuerdan de los aniversarios. Qué bien. Ah, bueno, también sois unos estupendos padres, lo que me recuerda que no estoy buscando nada serio ¿sabes?, lo siento”
.
Estas experiencias en una discoteca llevan a un progresivo enfriamiento de la temperatura de mi amigo, como le sucedió al universo tras el Big Bang. O lo que viene a ser lo mismo, el alejamiento de las galaxias, rubias o morenas, sugiere que el universo está en expansión. Es hora de irse a casa.
De camino, mientras sale de nuevo el sol, consolamos a mi poco evolucionado colega, que desea el fin del mundo. Han pasado tres horas desde su gran explosión hasta que la materia gradualmente dejó de moverse de forma relativista y todos, con más o menos gravedad, dejamos al universo que siguiera su camino.
Mi amigo x, sin y de compañía, tendrá que dejar la ecuación sin resolver hasta la próxima vez, mientras el universo de las discotecas sigue girando en su devenir infinito y en él unos parecemos más extraterrestres que otros

  • Fran

    Uysss!! Tengo un amigo… que tiene un problema… que… ¡A mi eso me suena a cuento chino! ¿Como dices que se llama tu amigo? ¿X? ¿No será Antonio?

  • Ole-papa

    Jajaja, puede ser Fran, puede ser, dejemoslo en incógnita sin despejar…

  • juan Lopez Bonet

    ¡Hombreeee…!!!!!!!!! Yo tengo otro ejemplo de esta teoria.
    Tuve un Big Bang que produjo dos satelites, estos a su vez
    cinco que a su vez han proliferado en un total de catorce
    y sigue… ¿No será esto el real BB? Saludos de un bisabuelo

  • Ole-papa

    Juan, con toda mi admiración, lo que usted originó es una Big Band…