Viajes a un clic

Ole-papa | 3 de agosto de 2010 a las 9:00

viajes a un click refinitiva

Ibas a mandarle un correo a la novia y acabaste en el Tibet contándoselo a un sherpa

No hace mucho que los viajes se organizaban en las agencias, con sus típicas ofertas para viajes de novios, o por grupos, que si elegías Salamanca te esperaban diez días en un autobús lleno de viejos y un guía-pastor con el letrerito “venga borregos, no os perdáis que es por aquí”. Leer el resto del artículo »

Un rockero en calzonas

Ole-papa | 1 de agosto de 2010 a las 9:00

El cuerpo me pedía esta mañana salir a correr, para liberar tensiones. Odio correr los domingos porque uno, significa que no he salido el sábado, y dos, está lleno de domingueros con la familia en bici que estorban a los verdaderos profesionales. Pero hay que hacer lo que el cuerpo te pide. Leer el resto del artículo »

Aguilillas

Ole-papa | 31 de julio de 2010 a las 9:00

aguilillas

Ésta es la historia de un chico que saltaba contento por una oficina, de brinco en brinco. Saludaba a todos sus compañeros, a todas horas, y se reunía sin prisas con algunos de ellos a tomar un café, o un colacao, sin que importase la trivialidad de la conversación. Vestía como se le antojaba y hablaba de lo que se le ocurriera, era espontáneo y a veces divertido. No podía sospechar lo que se le avecinaba. Sin que él lo advirtiera, una negra sombra le acechaba. Despertó el interés de una de sus compañeras de trabajo, una aguililla, que afiló su navaja, tomó una cuerda, la enroscó haciendo un aro y lo lanzó en su dirección cuando pasaba por allí brincando. El alegre chaval cayó redondo en el suelo y ahí sigue. Le habían trincado. Leer el resto del artículo »

El último superviviente

Ole-papa | 30 de julio de 2010 a las 9:00

elúltimosuperviviente

A las 12.25 ya estoy sentado con mi cuaderno delante de la tele para tomar apuntes. Nunca se sabe si cualquier día te hallarán en medio de una selva tropical o de un desierto de arena y ahora qué, cómo puñetas se sale. Mi madre se da una alegría al verme. Piensa que me ha salido una afición repentina por la cocina y que estoy cogiendo recetas, pero al ver la primera rata y al tío corriendo detrás, salta de un brinco del sofá y pregunta desde el pasillo “pero niño, ¿eso que es?”
“Supervivencia, mamá, supervivencia”.
Leer el resto del artículo »

Carcadé

Ole-papa | 28 de julio de 2010 a las 11:22

carcadé blog

Son las cuatro y media de la mañana.
Hace dos horas me puse nervioso porque no me podía dormir y me levanté a fumarme un pitillito. No me ayudó. Me acordé del consejo de mi padre y abrí el minibar, es decir, la puerta de la estantería y le he pegado un viaje al whisky. Tampoco. Así que volví a levantarme y me acordé que para navidad me regalaron una caja donde pensaba que había infusiones. He encontrado el paquete, lo he abierto y primer indicio de sospecha: esto no viene en bolsitas. Leer el resto del artículo »

La Gathica

Ole-papa | 26 de julio de 2010 a las 14:48

la gathica

(2009). Tenía que hablar con ella. Danzaba en medio del bar rodeada de melenudos y chicas con aspecto de haber salido de una tumba media hora antes. Era su grupo y la jaleaban por alguna razón que se me escapaba desde mi posición privilegiada en la barra del bar. Mis amigos hablaban de algún tema que para mí había perdido interés desde que ella entró por la puerta y me fijé en la diadema plateada que atravesaba su larga melena oscura. Su sonrisa brillaba en medio de un círculo de vestimentas negras que contrastaban con la palidez de las pieles. Ella era la luz. Leer el resto del artículo »

La leyenda

Ole-papa | 25 de julio de 2010 a las 9:00

la_leyenda

Lo que se relata a continuación es una historia que probablemente sea exagerada en las versiones venideras con algunos detalles que contribuirán a hacerla casi antológica o, por el contrario, será deslegitimada por sus detractores con la intención de poner en duda alguno de sus pasajes. Por ello 24 horas después de la sucesión de acontecimientos, me dispongo a contar lo que puedo recordar de la pasada noche con la ayuda inestimable, para completar mis océanos de memoria, de algunos testigos que pudieron presenciar la que ya es denominada por los protagonistas como la castaña más legendaria de nuestra vida. Leer el resto del artículo »

De profesión: duro

Ole-papa | 24 de julio de 2010 a las 9:00

de_profesión

Hay ciertos momentos en la vida de todo hombre en el que, de buenas a primeras, le da por hacerse el duro.

O eso dicen ellas, porque a veces el tipo duro no se da cuenta.

O se es duro de nacimiento, como Chuck Norris (Los dinosaurios miraron mal a Chuck Norris una vez, sólo una vez, dicen en facebook), o se imposta, y eso es un lío.

¿Habrá algo más difícil que hacerse el desinteresado con una persona sobre la que tienes interés? Leer el resto del artículo »

El telescopio

Ole-papa | 23 de julio de 2010 a las 9:00

casita_huelva

En la relación entre dos amigos varones desde tiempos remotos se establecen una serie de reglas de oro que nunca, jamás, deben de ser traspasadas. Las hay generales y las hay concretas.

Las primeras son compartidas con éste y con los demás. Por ejemplo, un amigo jamás criticará la forma de vestir de otro, salvo que éste se ponga minifalda y quiera hacerse llamar Vanesa. Por cierto, nunca se permitirá a un amigo llevar bañadores de slip. Tampoco nunca dirás que tu amigo va borracho. Como mucho, llevará un puntillo. O se puede mentir en el curriculum o a Hacienda, pero nunca hacer triquiñuelas sobre cosas serias como el futbol, las cartas o los dardos. Leer el resto del artículo »

Las hormigaz odian el cinetube

Ole-papa | 22 de julio de 2010 a las 14:26

hormigas

“Vengaz, vengaz, ahora que ze habrá dormío, que salga la avanzadilla de reconozimiento; si eztá todo en calma, atacamoz”.
No noté nada raro en casa cuando llegué tras una tarde de las de cervecitas y tintitos de verano. Puse la tele, no me convenció nada, abrí las palomitas de microondas y conecté el ordenador a ver una peli. Las plagas de insectos se mueven a su antojo en verano, saben que con este calor no hay quien aguante. Pero con lo que no contaban es con el parón a los 72 minutos de las pelis de internet.
“Mayday, mayday, la operación ha fracazado, vuelta a caza”, empezarían a llamarse por el móvil las hormigas, que siempre tienen cobertura, de ahí las antenas. Pero ya era tarde para ellas.
Porque cuando la cerveza bajó y fui al baño en el intermedio ése desesperante, vi al batallón que planeaba invadir mi casa. Salían por todos lados y el reguero de vivaces cabecitas negras desfilaba por el cuarto, el pasillo, el salón y terminaba en la cocina, donde se agolpaban en una caja de pizza de la mañana. Repasé de nuevo el sendero y observé cómo iban por grupos transmitiéndose información para seguir avanzando. Las había pillado in fraganti y mejor les hubiera salido toparse con un oso hormiguero, hubiera sido menos cruel. Aquello era el apocalipsis.
“¿Ezo que ze mueve qué ez lo que ez, un mamífero?” No sólo era eso. Para su desgracia, era un mamífero con escoba. Planeé el plan de contraataque mientras un hormigueo me sacudía el cuerpo. Tenía la sensación de que corrían por mi espalda. Había que actuar rápido. Como soy un animal de sangre fría, dicen, empecé por el origen. De esta forma, al comando que salió primero de expedición no le llegarían noticias de lo que estaba pasando en el puesto base, jajajjajaajja (reí sádicamente).
“¿Qué ozcuro ze ha puezto ezto ¿no?”
Ataqué con la luz apagada para que no advirtiesen de mi presencia y cogerlas desprevenidas. “Oztiaz, ¡una ezcoba¡” Al darle de nuevo al interruptor, habían roto filas en el suelo, pero para mi sorpresa, muchas corrían palo arriba.
Ahora el que tiró la escoba y salió corriendo era yo, tenía que admitir que estaban mejor organizadas. Pensé en coger los objetos importantes de la casa, lo que había que salvar de un desastre natural –las chaquetas que me compré en Nueva York, un peluche de pelocho al que le tengo cariño, la batidora que no he estrenado, los calzoncillos de la suerte, y un libro si daba tiempo- y pagarles el alquiler mensualmente fuera a ser que se cabreasen y me siguieran. Pero al llegar a la puerta, caí en que me olvidaba de algo importante: la play y sus cables. No podía dejarla atrás, precisamente a ella que tanto me ha dado. Medité y tras minutos de reflexión, pensé un plan mejor con el que demostrar la supremacía del hombre, sobre todo, del hombre cabreado.
“Viztoria, viztoria”, estarían celebrando por todo lo alto, con hormigaz en bikini y mendrugos de pan bañados en cerveza, cuando divisaron por el lejano horizonte al que sería ya para siempre recordado en la colonia como ‘el ezterminador’.
El mamífero (mamífero mamón, decían por lo bajini), había regresado y no venía armado con lo que se había demostrado inútil instrumento de aniquilación masiva, la estúpida escoba. Ahora el mamífero portaba otro objeto mucho más amenazante, nada más y nada menos que una fregona empapada.
Con meneos de cadera al compás de la música de Wagner, las tropas iban cayendo sin compasión. Corrían sin rumbo, la cadena se había roto y en apenas segundos la batalla estaba resuelta a mi favor. Tres de ellas fueron absueltas premeditadamente, para que volvieran de donde quisieran que viniesen y contasen a las nuevas generaciones que, en aquella casa, ni de coña se volvía a planear una incursión temeraria como la que habían protagonizado en el parón de la peli.
Y con mi triunfal victoria sobre la madre naturaleza, y sin quitarme el cosquilleo que tenía aún por todo el cuerpo, regresé a mis cosas y me puse la de Ants, la de dibujitos. Necesitaba reconciliarme conmigo mismo y quitarme el ecologista remordimiento. En fin, si alguna vez soy juzgado por un tribunal de hormigas, alegaré allanamiento de morada y defensa propia. “Ezte mamífero enorme y tan rubiazco es máz inteligente; no deberíamoz habernoz atrevido a molestarle”, concluirán en la sentencia.

Etiquetas: , ,