Se va Fredy, se cierran las aguas

Jesús Alba | 14 de mayo de 2012 a las 1:50

 

Hubo una vez un tiempo en que un hombre de figura desgarbada pero a la vez con una gran armonía en sus movimientos, de personalidad arrebatadora pero a la vez humilde y discreto levantó pasiones con su sola presencia. Por donde pasó dejó huella, pero en ningún sitio más que en Sevilla, donde se convirtió sin quererlo en una especie de dios o de profeta. Venerado, seguido, admirado, ese niño que escondía sus zapatillas Nike por vergüenza mientras aprendía a fuerza de dolores a jugar descalzo en su primer viaje a Bamako fue la bandera de una comunidad, la sevillista, que lo seguía allá donde se encaminaba para escuchar su palabra.

Era una palabra de fútbol, de fútbol hecho obra de arte, de ópera rítmica en la que espacio, tiempo, movimientos… adquirían un sentido superior. Como Jesucristo, como Moisés, como Ghandi, como Camarón… su aura va más allá de su simple presencia. El mejor futbolista de la historia del Sevilla dejó en el vestuario de Cornellà unas botas que no se calzará nunca más. Y se emocionó. Se emocionó porque su humanidad es grande, porque quizá recordó que hace un año, también en Cornellà y en el último partido de liga, jugó por primera vez sin su padre, al que acababa de enterrar, en este mundo. Porque su Sevilla cerró un ciclo y porque deja grandes amigos, recuerdos imborrables… deja el de Antonio Puerta y a una afición que no lo olvidará jamás, ni ella ni las generaciones posteriores, que quizá no perdonen que Kanoute a estas alturas no haya sido clonado, una afirmación entre broma y elogio que de llevarse a la práctica no solucionaría el problema actual del Sevilla, sino que simplemente aseguraría que dentro de otros 20 ó 25 años en Nervión se volverán a celebrar títulos y a luchar por una Liga.

Porque con este futbolista el Sevilla que se fue tristón del campo del Espanyol luchó por una Liga, empresa que hoy haría dudar de la cordura del que la menciona. Kanoue ha sido el mejor futbolista de la historia del Sevilla, pero, sacándolo del Sánchez-Pizjuán, ¿quién puede discutir que no haya sido de los mejores extranjeros que pasaron por la Liga española? Messi está aparte, pero ¿no puede estar Fredy a la altura o superar incluso lo que hicieron en España Maradona, Cruyff, Di Stefano o Kubala? ¿Ha sido más Hugo Sánchez que él? Está claro que nada puede ser igual sin jugar en el Real Madrid o en el Barcelona, pero Fredy es así. Fredy prefirió no disputar jamás un Mundial con Francia porque hacer feliz a la gente de Mali le llenaba mucho más.

Se va Fredy y queda un vacío y muchas preguntas. ¿Qué fue antes el huevo o la gallina? ¿Quién lo descubrió, Juande o Monchi? Misterio que, como los grandes tesoros enterrados, quedará oculto para siempre y acabará alimentando la leyenda.

Fueron apenas veinte minutos y el sevillismo no sabía si tomárselo a modo de luto o de fiesta. Kanoute jugaba en Cornellà su último partido oficial con la camiseta del Sevilla desde que un 28 de agosto de 2005 debutara oficialmente ante el Racing (1-0) en un partido que en el que Sergio Ramos aún era sevillista. Justo dos después, en ese mismo 28 de agosto, se iba para siempre Antonio Puerta y hasta ahora han pasado siete años. Un número bíblico, como ha sido su paso por el Sevilla, bíblico. Siete años en los que se abrieron las aguas para un pueblo que siempre miraba el cielo y vio una vez caer el maná de 2 Copas de la UEFA, 2 Copas del Rey, una Supercopa de Europa, una Supercopa de España, finales, 3 presencias en Champions aunque una, la última, fuera efímera…

Desde hoy mismo, casi siete años después, tras 136 goles y en el final de una temporada nefasta, se vuelven a cerrar las aguas. ¿Quién las abrirá ahora? Sin Kanoute, pocos milagros caben esperar.

El i-derbi

Jesús Alba | 17 de enero de 2012 a las 3:45

Reconozco que me está costando, pero ahí voy, entrando en la jáquima como caballo obediente, noble y resignado a que lo lleven donde y cómo el mozo de cuadra disponga. Pero me cuesta. Y considero que voy más rápido y sumiso de lo que pensaba y juraba.

Se acerca un derbi distinto. Igual que Betis y Sevilla se juegan algo más que tres puntos, el negocio Apple y el sistema Android también se preparan para resultar ganadores en el duelo de la máxima rivalidad. El smart phone ofrece un derbi a todo color y hasta en 3D con el que no pueden luchar los periódicos de tinta y papel, que ya no visten a futbolistas de toreros. Twitter es el ingenio plural e infinito. Inagotable explosión de ideas, discusiones, apuestas y chistes que deja a aquellos guiones radiofónicos de ‘El Tío y el Sobrino’ en pieza de museo arqueológico. No digamos a la altura a la que quedan las tertulias a las que cada año acuden cantantes béticos, humoristas sevillistas… fieles a las dos citas anuales en las que, con el soniquete de fondo de tenedores rebotando en los platos, encuentran su minuto de gloria pasando sus reflexiones de barra de bar al mantel del restaurante.

Aficionados y futbolistas, como Perotti, se insultan y se retan a través de WhatsApp y piden disculpas en su muro de Facebook. Los hinchas se ilusionan buscando guiños encriptados en los twits que los posibles fichajes lanzan a la red social de los 140 caracteres y los medios oficiales de los clubes hacen lo posible y lo imposible para que las noticias importantes salgan antes que en ningún sitio, en sus webs oficiales. Las entradas se reservan y se compran online y las Juntas de Accionistas se convocan –como aprobó recientemente la asamblea del Sevilla- a través de un soporte en la red.

Que se sepa Apple, no ha sacado aún ningúna aplicación específica para derbis, pero los clubes sí que ofrecen ya videojuegos para móviles, tables e i-pads con el copyright y la imagen del club. Un manager oficial, con el que con los colores del club de sus amores, el hincha puede disfrutar de un derbi mucho más divertido que el que le ofrece la realidad.

Pero es que a lo mejor la realidad es ésta y no la otra y estamos equivocados. Aficionados, blogueros y periodistas se lanzan al mundo mágico que ofrecen el i-phone o el Samsung Galaxy para demostrar que son más ingeniosos o que saben más de fútbol que nadie precisamente mientras sus equipos disputan sus partidos, 90 minutos en los que la actividad en Twitter se dispara escandalosa y-añadíría yo- pudorosamente. Pero, poniéndonos en lo peor, hay casos incluso más graves. El director deportivo de un gran club europeo no se explica que uno de nuestros dos clubes gaste miles y miles de euros en viajes de sus ‘scouttings’ (vulgo ojeadores) cuando el enviado a los partidos pasa más tiempo mirando la pantalla del teléfono móvil que el terreno de juego.

Cómo no va a ser más interesante la smart-navigation si las agencias de representación rebotan en redes sociales hasta el mínimo paso (positivo por supuesto) que dan sus clientes. Si los clubes gastan un dineral en programas informáticos que ofrecen tantos y tan completísimos datos que, si hace falta, hasta consiguen que los delanteros marquen los goles que fallan. Es un futbol virtual que está consiguiendo también un periodismo virtual.

Uno trata de adaptarse, pero cómo. ¿Cómo subirse a un coche con cada vez más avances tecnólógicos en el salpicadero si las ruedas las cambiamos por unas de madera? ¿Dónde está el límite que debe separar la red del papel? Si el medio está y -aunque incompleta- la noticia también, a la carrera de ser el primero en darla basta con lanzar la alerta para adjudicarse la primicia. Prima la notoriedad a la calidad de la información y el desayuno pierde la magia porque todos los periódicos dan lo mismo, algunos con el mínimo esfuerzo y sin levantar un teléfono. ¿Para qué? Todo está en un click y otros te lo dan hecho.

Se explica así que el i-Phone 4S esté agotado en todo el mundo, que en Pekín haya habido tortas en una tienda de Apple y que no se vendan periódicos. No tardará el tiempo en que los periodistas vayamos a las compañías teléfonicas a pedir el último terminal -¿será el i-Phone 5?- y con la cartilla del paro nos den, sin querer ser grosero, un i-…

El i-derbi está servido. Consigan y paguen la entrada, vivan el ambiente en los bares de alrededor del estadio y, cuando el balón esté en juego, mantengan un ojo en el campo y otro en el móvil para ser el primero en twitear un gol de su equipo. ¡Viva la fiesta del derbi!

Mensajes

Jesús Alba | 9 de enero de 2012 a las 0:31

El fútbol es puro mensaje.  Un equipo manda mensajes a su contrario en el campo por su manera de comportarse. Si tiene un mal lateral derecho, lo anima a ser atacado por ahí, si se siente fuerte, si se ve superior, si sabe demostrarlo, transmitirlo… su adversario se empequeñecerá con el simple hecho de recibir y captar el mensaje.

El Sevilla de Marcelino, y el propio entrenador he leído que lo ha dicho, no está bien en el aspecto anímico, pero eso a veces es una prueba de que los mensajes del entrenador no han sido asimilados. Creo que en el caso del Sevilla, no son sólo los mensajes del entrenador los que fallan –que, evidentemente, fallan-, sino que también, para empezar, los que vienen de más arriba, de una dirección deportiva que genera confusión en el encargado de ordenar las ideas del vestuario y en los mismos profesionales. Los fútbolistas, directa o indirectamente, por los mensajes que recibe de parte del club o de Marcelino, están o parecen confundidos.

En el desastre sevillista en la mañana vallecana percibí mensajes erróneos que acaban pasando factura en el manejo de una plantilla. Algo parecido me pareció también la alineación de Mestalla, pero puede decirse que sólo afectaba a un futbolista de once. Ante el Rayo, pese a las bajas que acumulaba Marcelino, a mi entender no debieron ser titulares ni Reyes ni Perotti. Como no debió serlo en Valencia Medel. Y lo afirmo más allá de que el utrerano fue de lo poquito positivo del Sevilla pese a la imperdonable pérdida en una falta a favor en el segundo gol. A lo mejor estoy equivocado. Ni soy psicólogo, ni soy director de grupos, ni soy entrenador de fútbol. Pero, pensando en sus puestos de trabajo, pónganse por un momento en el papel de los futbolistas del Sevilla que ven cómo un futbolista, Reyes, es titular al día siguiente casi de ser presentado, con sólo dos entrenamientos con el equipo. El simple hecho de sentarlo en el banquillo y sacarlo en el descanso hubiera cambiado por completo el mensaje con respecto al resto de la plantilla. Parecerá una tontería, pero si los entrenadores llevan tan a rajatabla ese código que dice que el profesional tiene que tener su sitio antes que un canterano, ¿cómo es que lo pierde ante un recién llegado?  Los otros dos ejemplos citados tienen otros condicionantes. Medel en Valencia pienso que no debió ser titular porque había llegado de las vacaciones más tarde que el resto de los sudamericanos. Llegó un día después del que le había fijado el club y regresó con un constipado que lo tuvo en casa otro día más y al margen del grupo al menos dos o tres entrenamientos. Con Perotti, que es evidente que no está bien físicamente, ocurre lo mismo en cuanto a falta de entrenamientos, porque en su caso no ha sido falta de disciplina. Y no es excusa la falta de delanteros disponibles. ¿Cuántas veces han jugado de salida Kanoute y Negredo juntos por convencimiento expreso de Marcelino?

Con todo esto, ¿qué pueden pensar jugadores como Campaña? El canterano no da ruido y cuando ha salido ha rendido a un nivel más que alto. Si en enero, con la Copa de por medio, no tiene las oportunidades que la afición demanda, ¿es más fácil que se venga abajo y que pierda confianza en el entrenador? ¿Qué dirá Luis Alberto cuando en verano se movió Roma con Santiago en una renovación que parecía la de Luis Fabiano en sus tiempos estelares? ¿O qué dirá Salva, que ha faltado a entrenamientos y a amistosos del filial por esa ausencia de Medel en su puesto de trabajo?

Mensajes. Medel no recibe su castigo en Valencia, pero lo recibió calentando banquillo en Vallecas. Fazio, futbolista que no sé qué misterio tendrá pero que encandila a todos los entrenadores y que conste que se estaba asentando como central, recibió otro castigo sobre la marcha, deprisa y corriendo y de mala manera . Medel otra vez en el campo… Mensajes.

El resultado es que el sistema defensivo, salvo una secuencia de seis o siete jornadas que ya han quedado muy atrás, sigue igual o peor que con Manzano. El baile de centrales tiene loco hasta a un portero que hace poco llamaba a la puerta de Del Bosque, Cáceres se irá y, siendo el mejor central de la plantilla, en Vallecas estaba en el banquillo y dejará el club sin jugar apenas en su verdadero puesto (un mal que ha afectado a muchos que ya no están). Si el dinero que paguen por él se invierte en cuadrar el presupuesto, perfecto. Si con una parte se paga Reyes, también, pero si se emplea en traer a Giovani, otro delantero, mal. Otro mensaje erróneo. Sin mensajes claros, el equipo no puede jugar a nada.

El extremo no se extingue

Jesús Alba | 18 de noviembre de 2011 a las 1:55

Me tenían engañado. Creía yo que, como el lince ibérico, el extremo era una especie en peligro real de extinción. Por dentro. Todo el mundo juega ahora por dentro. Pellegrini lo hacía en el Villarreal con Pires, de los primeros en tirar esa apuesta, pero le siguieron prácticamente todos. Guardiola en el Barcelona, Del Bosque con España… Las leyes de la geometría parecían aliadas con esta nueva era del fútbol de interiores (¿por qué se empeñan hasta los propios entrenadores en confundir extremos con interiores?). La lógica dice que hay más caminos para sortear a un rival si se elimina un obstáculo que jamás se va a mover de donde está, la línea de banda. Por eso los entrenadores comenzaron a preferir futbolistas que se despegaban de la cal para enlazar por dentro, donde encontraban más apoyos, más perspectiva de disparo y, de paso, prestaban más ayuda defensiva.
Jesús Navas llegaba a vegetar, los entrenadores que lo ponían eran unos románticos y los analistas que le buscan una causa empírica a todo lo explicaban con la labor defensiva que le mandaban a desempeñar.
Pero no, me tengo que frotar fuertemente los ojos porque veo extremos, salen extremos… Como lo era Puerta, como apuntaba Joaquín y como maravillaban en sus tiempos Jesús Navas, Vicente…
Pero será por modas. Hay quien no quiere delanteros, como Guardiola (él que puede), cosa que no ha inventado él sino que ya vería en vídeos de la Holanda de los años 70. Pero como estamos en un país en el que la imaginación no sobra, sobre todo en el fútbol, no iba a ser fácil que salieran extremos nuevos con lo que se ordena desde los banquillos, demasiadas veces bajo el mimetismo de lo que sale por la tele.
Ha tenido que ser fuera de la Liga BBVA, en la Liga Adelante… Y me quito el sombrero con dos futbolistas, extremos puros, puros, como los de antes que apuntan alto de verdad. Uno juega en el Recreativo y otro en el Barça B. Uno se llama Fidel y otro se llama Deulofeu. De este último, compañero de Campaña en la selección sub 19, quizá parezca precipitado decir que puede ser la principal amenaza para Jesús Navas para estar en la Eurocopa, pero así, así va a estar… Soy capaz de jugármela.
Con Fidel, un zurdo con clase de verdad, hay que tener quizá más paciencia porque no está en la rueda de un club medianamente grande, pero el equipo de Primera que apueste por él no se equivocará.
Soy el primero yo el que creía que el extremo en el fútbol lo iba a tener difícil para sobrevivir, pero como lo del lince, me han demostrado que es mentira.

¿Es Palestina igual que Andalucía?

Jesús Alba | 21 de octubre de 2011 a las 11:55

Yo pregunto. Desde aquí expongo mi ignorancia en este asunto. Esta semana, tras una feliz idea del márketing sevillista, se ha escuchado y leído de todo. Opiniones, adhesiones de apoyo, corrientes y mareas en las redes sociales… Pero, vistos los antecedentes, ¿alguien puede afirmar que el Sevilla no puede ser sancionado por el Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por el lema a favor de la identidad andaluza que piensa mostrar en el pecho de su camiseta mañana en el Camp Nou?

Esto no es una broma. Esto no es salir de rosa en Can Barça o presentarse en un partido de futbito entre directivas con la camiseta europea que más llamativamente lucía la bandera española ante la sorpresa de los consejeros culés, que habían elegido un 16 y recordar a Puerta en un acto que lo que buscaba era expresar las buenas relaciones entre las directivas de Laporta y Del Nido. Aquello fue por la mañana, antes del almuerzo oficial. Por la noche, en el palco, sentaron a Carod Rovira al lado del presidente sevillista.

A lo mejor Frederic Kanoute, que recurrió sin éxito en 2009 una sanción de 3.000 euros por mostrar en un Sevilla-Deportivo una camiseta de solidaridad con Palestina, podría explicarnos qué términos jurídicos empleó el Comité para castigarle de oficio por ello, porque, además Mateu Lahoz, no recogió en el acta más que el franco-mali “se cubrió la cabeza con su camiseta, al celebrar un gol”. Messi, Callejón, Iniesta… podrían arrojarnos algo de luz por honrar a su madre en el día de su cumpleaños o la memoria de Jarque en el caso de los otros dos. La RFEF prohíbe a los futbolistas que actúen en sus competiciones mostrar leyendas en camisetas interiores. Pero ¿dice algo de las oficiales? En éstas, los equipos suelen lucir el símbolo, el logo y las letras de su patrocinador más potente. El Sevilla ya ha aclarado que no recibe ninguna compensación económica del Gobierno Autonómico por lucir la leyenda “Orgullosos de Andalucía”. ¿Qué puede pasar entonces? El artículo 91.1. de la normativa de competición dice exactamente: “El futbolista que, con ocasión de haber conseguido un gol o por alguna otra causa derivada de las vicisitudes del juego, alce su camiseta y exhiba cualquier clase de publicidad, lema, leyenda, siglas, anagramas o dibujos, sean los que fueren sus contenidos o la finalidad de la acción, será sancionado, como autor de una falta grave, con multa en cuantía de 2.000 a 3.000 euros y amonestación”. Jurisprudencia hay porque en España y –con Iniesta, en la final del Mundial- varios futbolistas han sido sancionados por esto. Algunos, como Sergio Ramos por honrar a Puerta, se salvó. Otros quizá no tuvieron la misma suerte. Hay casos y casos.

Callejón, tras se sancionado por recordar a Jarque tras marcar un gol, obtuvo después de ser sancionado por el primero de los comités, el de Competición, el perdón de Apelación, que razonó lo siguiente: “En el presente caso, el Sr. Callejón alzó su camiseta mostrando el rostro del jugador don Daniel Jarque, quien falleció en agosto de 2009. Esta acción, a juicio de este Comité de Apelación, y dada la excepcionalidad de la misma, no puede ser objeto de reproche disciplinario, por cuanto no hay un ánimo de transmitir un mensaje publicitario, político ni religioso”. (Recordar que Darío Silva publicitar al Partido Andalucista en 2000 le costó 2.400 euros). Y añade: “Tan sólo existe la intención de recordar a un compañero fallecido, hecho que desde luego no vulnera el bien jurídico protegido por dicho precepto, cual es el correcto desarrollo de la competición, que puede verse perturbado por una irregular equipación o por los excesos en la celebración de un gol”.

¿Aquí puede estar la cuestión? La Federación admite los mensajes publicitarios en las equipaciones oficiales y considera que mostrar otro mensaje distinto es “perturbar” ese uniforme oficial. ¿Pero dice algo de mensajes políticos o religiosos en las camisetas oficiales, las que se ven los 90 minutos y que llevan los once jugadores de un equipo? Volvemos a lo de Jarque. Para el Comité de Apelación, estábamos entonces “ante situaciones puntuales que habrán de ser valoradas caso por caso, procurando mantener la pureza del precepto y su aplicabilidad, salvo situaciones verdaderamente extremas, como la que motivó el hecho sancionado. Lo anterior cobra énfasis ante el hecho cierto de que lo que se pretende con esta norma es aislar el fútbol de cualquier publicidad o propaganda interesada que intente aprovechar esos momentos espectaculares en que se está celebrando un gol”, afirmaba Apelación. Y concluía: “Desde esta perspectiva, la acción del jugador Sr. Callejón no es típica, por los motivos a que respondió, por lo que, en definitiva, procede estimar el recurso, revocando la sanción. Como es sabido, además, en el contexto de la versión anterior del Código Disciplinario de la RFEF se había llegado a la misma solución por los Comités disciplinarios en varios casos similares”. Se refería a los de Sergio Ramos. Luego llegó el de Messi, en enero de 2010.

Lo de Kanoute fue antes, un año antes. Y se da la circunstancia que para su caso fue aplicado el artículo 120. bis, pero, según contaron, hubo sus más y sus menos dentro del Comité. “Hemos entendido mayoritariamente, no por unanimidad, que sólo la palabra Palestina no incita a la violencia”, matizó Alfredo Flórez, su presidente. “Por eso se ha aplicado el artículo 120.bis”. De los tres integrantes del Comité de Competición reunidos, hubo un voto particular que se inclinó por una mayor sanción al creer que la demostración de apoyo a Palestina por parte de Kanouté podría incitar a actitudes violentas. Si el Comité lo hubiera interpretado de esa manera, el lyonés podría haber sido multado hasta con 30.000 euros, según el artículo 101.d. ¿Cuánto cuesta la palabra en el fútbol?

La UEFA sólo abrió expediente al Barcelona cuando en el Camp Nou lució en un Barça-Chlesea la famosa frase “Catalunya is not Spain”. Puede ser sancionado el Sevilla si entiende que lucir “Orgullosos de Andalucía” tiene un fin político en vista de los comentarios de Artur Mas y Duran i Lleida que podían haberlo motivado. Y si se decide sancionar, ¿cuánto será? ¿3.000 por cada jugador? ¿O lo mismo que por insultar a Antonio Puerta en el Calderón?

Que me lo expliquen.

El fútbol defensivo

Jesús Alba | 11 de septiembre de 2011 a las 11:33

 

Me da a mí que a los directores deportivos (no va por Monchi, sino por todos) les gusta más ver el fútbol por la tele que en el estadio. Y eso, a riesgo del siempre injusto pecado de generalizar, no es bueno. ¿Qué les ha pasado? ¿Que con sus trajes y sus corbatas se acaban creyendo todo lo que les dice esa figura que ha surgido en los últimos tiempos en el fútbol y no hay cadena de televisión que no tenga el suyo para convertirlo en una estrella? Lo de los expertos en fútbol internacional es gracioso. El monstruo que creó Maldini ya no lo para nadie. Todos los futbolistas son buenos. En esta última jornada internacional he escuchado a uno de una reconocida cadena de pago con nombre de desodorante elogiar a un futbolista de Macedonia durante más de 70 minutos y no darse cuenta hasta que su entrenador lo sustituyó y las imágenes mostraron los rótulos de que se había equivocado de futbolista.

Todo esto viene por la fiebre que les ha dado por fichar a esos centrocampistas ofensivos y de calidad que le cierran el paso a estrellas nacionales aportando al final, por simple amontonamiento, poco para sus equipos. ¿Qué ha pasado con esos buenos futbolistas de conceptos defensivos? Pues, sencillamente que estos personajes estrellas de la televisión, con su perfecta dicción y su gran conocimiento del fútbol internacional, no saben verlos. Aparte, de que, mediáticamente, no venden un pimiento, según ellos. Así, tenemos una Liga que se parece cada vez menos a la italiana y más a la escocesa. Esto último dicen.

Salvo los clubes que tienen que luchar por no descender, ninguno se preocupa por buscar buenos pivotes defensivos. Si alguno de esos clubes hace un buen descubrimiento (el Getafe -Polanski, Boateng…- debe tener un ojeador no intoxicado), rápidamente tendrá ofertas de un club de mayores aspiraciones que ya ha visto cómo, a lo largo de una temporada, ese futbolista al final cambia el funcionamiento de un equipo.

El Villarreal-Sevilla de ayer era un partido, más allá del desequilibrio que provocó la expulsión de Diego López, con dos equipos formados en parecidos parámetros. Un gran ataque y una defensa de mantequilla. El Atlético de Madrid se refuerza con Diego, con Arda Turam, con Falcao… todos ellos futbolistas que ilusionan a la grada, pero olvida el verdadero motor de un equipo. Perea, capitán ya. ayer no jugó, pero lo hará muchas veces, Tiago no tiene ayuda algo más arriba y Manzano verá a su equipo atacar como los ángeles y defender como un centinela con una pandereta. En el Valencia, muchos años después, Albelda era el que tenía que echar el ancla, Marchena hacía lo propio en el Villarreal y en el Real Madrid las crónicas hablan de que todo lo que sufrió se debió a que un tal Coentrau hizo las veces de medio centro sin serlo ante un Getafe que, en cambio, se ha reforzado en esa zona con Juan Rodríguez y Lacen. Este año alguno descubrirá a Lacen, ya lo verán.

Es curioso, pero aspirantes que quieren ser opciones al duopolio de Barça y Madrid encargan el cuidado de sus viñas a Albelda y Marchena, nombres propios que algunos verán caducos de la España pre-campeona.

Me pongo en el lado de ese equipo y ese entrenador al que todos idolatran. El Barcelona y Guardiola. Sin necesitarlo, fichó hace dos temporadas a uno de los mejores del mundo (si no el mejor) en su puesto, Mascherano. Puro concepto defensivo al servicio de un equipo para cuando éste lo necesite, de central o de pivote y siendo decisivo en partidos de altísimo nivel, como finales de Champions.

Después ocurrirá lo que ya está pasando. Que Del Bosque se queja de la sequía de defensas, en todos sus puestos, que encuentra en el fútbol español. Tiene que ubicar entonces a Javi Martínez de central y recurrir a futbolistas que, en mi opinión, están lejos de lo que necesita una selección nacional del nivel de España (Arbeloa, Albiol…).

No es que sea yo más aburrido que nadie, pero el fútbol tiene, o debe tener unos parámetros. Me dijeron que me salí con la mía en el tema de Zokora, pero de verdad que, lejos de alegrarme, me entristece porque se acaba devaluando el fútbol, nuestro fútbol, que al final debe ser una orquesta en la unos toquen el virtuoso violín y otros la casi imperceptible timba.

Todo ha de tener una medida. Ni el Calcio italiano, al que le quitamos el cartelito de mejor liga del mundo, ni la pandereta que tenemos por campeonato, con resultados que provocan sonrojo hasta en el entrenador del equipo ganador (4-2, 3-4…). Si fuera entrenador me tacharían de defensivo. Bueno ¿y qué? Es lo complicado en este fútbol. El resto es cosa del batallón de talentos del que presumimos.

Lo grave es que lo diga

Jesús Alba | 16 de abril de 2011 a las 22:05

Lo grave, lo verdaderamente grave, no es que el Sevilla sólo pueda enumerar un disparo a puerta en 90 minutos ante un Getafe que roza los puestos de descenso. Ni que Gregorio Manzano decidiera no alinear de salida a Luis Alberto. Ni siquiera que optase por un sistema táctico con tres centrales que creo que, bien trabajado, es una de las mejores opciones para un equipo de fútbol en la ocupación de los espacios. Ni hasta creo que sea lo realmente grave que ese técnico hubiese llegado a pensar que la opción elegida fuese la mejor para defenderse de los peligros del Getafe y mantener la portería a cero. Lo grave, lo que no admite ni concesión ni perdón, es que lo diga abiertamente en una rueda de prensa. Que se parepete en que había que “tapar las bandas” del Getafe y que llegado al minuto 30 de la segunda parte, -ojo, el minuto 30 de la segunda parte en el cómputo global de un partido que dura 90 es el minuto 75- decidió que había que “ir a por el partido”.

Llegado a este punto, cabe preguntarse, qué es lo que se jugaba el Sevilla en Getafe ante un equipo que llevaba nueve jornadas sin ganar. ¿Estoy equivocado y no llevo yo escuchando desde hace no sé cuantas semanas que el Sevilla tenía que ganarlo todo para que el Villarreal llegara a Nervión en disposición de echarle mano?

El Sevilla perdió en Getafe, como no fue capaz de ganar y como pudo perder en Mallorca, por muchas cosas, no sólo por el planteamiento del entrenador, que también. Por ejemplo por las bajas, por la baja de Kanoute, sobre todo de Kanoute, y por el bajón de futbolistas que habían sido convertido en dioses como Medel y Rakitic. Pero justificaciones como la que ayer pronunció el todavía entrenador del Sevilla en la sala de prensa del Coliseo Alfonso Pérez en otro tiempo hubieran provocado una destitución.

No obstante, después de lo de ayer, lo que le espera a Manzano en el Sevilla es mucho peor.

Con 18 basta

Jesús Alba | 26 de febrero de 2011 a las 3:11

Ahora que tanto prefijo re- rebota y rebota en las paredes y esquinas del Sánchez-Pizjuán (renovación, reconstrucción, regeneración, revolución, reestructuración…) debe ayudar un simple ejercicio de observación y análisis, por ejemplo, del pasado, presente y futuro de cada uno de los clubes de fútbol que componen la nómina de la Primera División española y, por qué no, también de la Segunda.

Como no se espera ni tampoco se anhela precisamente el aterrizaje de un inversor extranjero de origen exótico con modales de comportamiento en un palco o sin ellos como ha ocurrido con Racing o Málaga, al Sevilla le quedan varias opciones ahora que tiene que ajustar el presupuesto a una reducción (también empieza por re-) de gasto considerable tras su fracaso deportivo, lo niegue quien lo niegue.

O sigue en la misma dirección que en los últimos años invirtiendo en lotería futbolística y manteniendo -millón de euro arriba, millón de euro abajo- su masa salarial o cambia el modelo, estudia lo que siempre fue y decide volver a apostar por la materia prima que puso la primera piedra del proyecto que hizo enloquecer al sevillismo y que ahora da síntomas de languidecer y que lo hará si no media un remedio a tiempo. Si todo empezó con la venta de Reyes, con ese gran paso que la primera cabeza visible de la entidad siempre relata como ejemplo de lo que lloraba con rabia el Del Nido aficionado y ejecutaba con brazo firme el Del Nido presidente, la cantera debe recuperar el protagonismo que perdió a favor de mantener los sueldos, algunos muy generosos, de una secretaría técnica que sólo para el primer equipo rebasa en número la docena de personas.

Y si como hemos dicho se inicia el análisis de los clubes desde arriba hasta abajo, el primero de todos es el Barcelona. Es verdad que en el Sevilla se ha tratado de instaurar un modelo de tecnificación de escalafones inferiores idéntico al de la Masía, pero que falla en el paso clave. Este sistema tendente a tratar en lo posible que todos los equipos jueguen con el mismo sistema táctico, que se utilicen los mismos movimientos y hasta idénticas jugadas de estrategia tenía como fin que cualquier jugador se adaptara rápidamente a un salto de categoría y debía además ir acompañado de un resultado en el producto final, una tipología de futbolista definida. Es, si se permite una comparación sin ánimo alguno de ofender, como se hace en las ganaderías con el toro de lidia. El Barcelona ha logrado el futbolista ideal para el rondo, para su fútbol: bajito, rápido, imaginativo, habilidoso, veloz de ejecución: Xavi, Iniesta, Messi, Pedro, Bojan…

La diferencia está, como ha quedado dicho, en el paso último y más decisivo, y ahí o se tienen las cosas claras o no se tienen.

El Barcelona tiene un modelo de 18 futblistas profesionales en la plantilla. Ni uno más. Los enumero: Valdés, Pinto, Daniel Alves, Piqué, Puyol, Abidal, Maxwell, Mascherano, Busquets, Adriano, Keita, Xavi, Iniesta, Pedro, Messi, Afellay, Bojan y Villa. Me dejo sólo a Milito. Si uno está lesionado entra en la convocatoria un Jeffren, un Thiago… un Pedrito en su momento. Así, no hay profesionales enfadados, porque no hay profesionales que se quedan fuera de una lista si no media lesión o sanción. Y es un modelo que ha cambiado la historia del Barça como de una selección española que en sub 17, sub 18, sub 19, y todos los ‘sub’ habidos y por haber lo ganaba siempre todo pero que no se comía un pimiento en categoría absoluta.

La cantera del Sevilla, plagada de internacionales ‘sub’, raro es el año que no gana un título nacional en juveniles, en cadetes… y con un filial ahora mismo que es el máximo goleador de su categoría. Pero su modelo de actuación en cuanto a la primera plantilla se aleja mucho de esta versión de gestión del Barcelona y que podría decirse que empezó a usar el Villarreal de Pellegrini. Peligrosamente se va asemejando a la que hundió al Dépor, que llegaba a juntar en cada verano a más de 40 futbolistas a los que pagar y entrenar. El Sevilla tiene ahora mismo 26 profesionales contando a Guarente. Es verdad que Cigarini  y Cáceres están cedidos y deben salir, pero también han de volver Armenteros, Cala, Luna, Crespo, De Mul, José Carlos, no sé si David Prieto y Casado… a Chevantón se le pagó un millón de euros en el CMAC para que cogiera la puerta, y de Lolo y de Duscher sólo se supo que obtuvieron la carta de libertad.

Así todo es mucho más difícil para Luis Alberto o Rodri, que ahora maravillan y que, porque aquí somos así de noveleros, corren el riesgo de ser los nuevos José Carlos, Alfaro y compañía en cuanto pasen a ese estado intermedio que acaba siendo el limbo del canterano.

El Dépor lo solucionó encargándole la limpia y todo lo que llevase delante el re- a Caparrós, mientras el Barcelona se iba a por un técnico joven con muchas ganas de triunfar y las ideas muy claras. La decisión hay que tomarla. Que vayan pensándola, pero que la tomen.

Pues sí, ‘sem título’

Jesús Alba | 31 de enero de 2011 a las 19:08

SEGUIRÁN y no nos libraremos en la semana del segundo acto de los insultos disfrazados de chistecillo fácil, pero esto de las trincheras periodísticas entre Madrid y Sevilla es algo tan triste como antiguo. Se recrudeció en una fase crítica de la última década, con dianas fáciles en Alfaro y Navarro, y en la que se pedían castigos que ni para Carcaño y el Cuco no sólo por delitos de sangre cometidos por los dos centrales sevillistas y la instigación al homicidio desde el banquillo de Caparrós y Cristóbal, sino hasta por escenificar un acto amoroso de Gallardo a Reyes que de haber ocurrido en época de Pajín, De la Vega y compañía hubiera caído en gracia por fomentar la naturalidad en un escaparate mundial como es el fútbol. A ver cómo acaba esto, pero todo empezó por un spot audiovisual -lo de vídeo suena a antiguo-, para que luego no queramos que las nuevas tecnologías invadan el fútbol y le resten protagonismo a los árbitros, ay los árbitros… Y en este punto, he de decir que el motivador corto ideado por el Sevilla y su frase adjunta redactada en portugués con su complemento directo detrás del verbo y todo tenía razón y ayer se cumplió. Por citar a algunos de los que se pintaron el cuerpo de rojo y blanco, Romaric, Luis Fabiano, Jesús Navas… ya han hecho su parte, pues han dejado al Real Madrid sem título. El esfuerzo que el equipo de Mourinho tuvo que hacer en Nervión para defender el gol de Benzema lo pagó carísimo en Pamplona, de donde salió a siete puntos de un equipo que golea todas las semanas y con las mismas caras que hace casi un año cuando se despidió de la Champions a manos del Lyon. Qué casualidad, pero cuatro días antes el Madrid se tenía que pegar otra paliza para ganar al Sevilla en el Bernabéu (3-2). Pero nada… sigamos en las trincheras.

Oxímoron en el Bernabéu

Jesús Alba | 20 de diciembre de 2010 a las 4:03

El Sevilla no ha vuelto, por si alguien lo había creído. Lo está intentando, pero muy poquito a poco. Mientras, va dejando por ahí sensaciones tan contradictorias que tiene a su gente verdaderamente desorientada. La peor defensa de la Liga, o una de las tres peores, se empeñó en hacerlo como nadie en el segundo escenario más complicado, pero donde protagonizó un sonado gatillazo de naturaleza absolutamente psicológica, la materia de la que se supone que son las mejores virtudes del método de trabajo de su entrenador.

Y lo triste es que mientras en el Real Madrid aún no se les ha quitado el susto, lo disimulan con una polémica con la que justificar el mal rato y la desconexión provocada por el adelantado sistema defensivo ideado –esta vez con acierto- por Manzano. Los 13 puntos en un papel que alguien le dio a Mourinho sobre la actuación arbitral serán a partir de ahora lo único que quede de este Real Madrid-Sevilla que dejó sin saber dónde agarrarse a unos aficionados que ya ni se acuerdan de cuándo ganaba su equipo.

El cuadro de Manzano en el Bernabéu fue un canto a lo contradictorio. Ambición conformista, defender con dos delanteros puros, derrota digna… Logró llevar al Real Madrid de la lírica a la épica a través del oxímoron, la figura de lo contradictorio.

El Sevilla hizo cosas muy buenas en casa de uno de los dos gigantes de la Liga, justo lo que no se esperaba, pero se arrugó, y se arrugó muchísimo, cuando vio el cuerpo desnudo.

Nadie daba un duro por el sistema defensivo del Sevilla ante los Cristiano Ronaldo y Di María y se plantó el Sevilla con una zaga adelantada y un equipo con las líneas juntitas para aburrir a un Madrid que sin Marcelo sorprende bastante menos, algo parecido, aunque desde luego no igual, a lo que fue y es el Sevilla sin Daniel Alves. El Madrid pega o conduce, no combina como el Barça y eso es más fácil de frenar. Romaric, Konko y Zokora ni la dieron a la entrada ni la dieron en la salida esta vez y eso era noticia en un equipo en el que, tristemente, el único que no hacía su función era Luis Fabiano. Pero los partidos no se ganan sólo con los planteamientos y Mourinho reaccionó y Manzano hizo la estatua. Por eso cada uno es lo que es y el portugués no tenía por qué saber quién era el jiennense cuando se lo preguntaron. A Antonio Álvarez se le criticaba que dejaba pasar los minutos y los cambios le caducaban sentados en el banquillo. Pues estamos en las mismas, pues con superioridad numérica, con Luis Fabiano arrastrándose y gente como Renato esperando, cuesta entender que el primer cambio del Sevilla en el Bernabéu no llegase hasta el minuto 78 y fuera un futbolista sobre el que no está muy claro por qué está en la plantilla nervionense, Lautaro Acosta. ¿Ha demostrado más que Luis Alberto? ¿Más que Alfaro?¿Más que José Carlos?

Pero bueno, ¿quién dice que no se consiguió lo que se buscaba ante el Madrid? Se hacían apuestas de los goles que iban a caerle a Palop y al final, lo menos malo: una derrota digna producto de una ambición conformista… Oxímoron en el Bernabéu.