Luis Fabiano es hijo único

Jesús Alba | 8 de octubre de 2010 a las 1:02

Vamos a ver cómo explico esto para que se me entienda y nadie se me moleste, sobre todo el interesado. Cansado estará el aficionado de escuchar lo mismo de siempre cada vez que Luis Fabiano se queda dos ratos en el banquillo. Yo creo que será imposible que este chico madure sin despegarse del encargado de aconsejarlo, guiarlo y representarlo.

Mi admirado y buen amigo Pablo Blanco me dijo en cierta ocasión -hace ya tantos años que él ni se acordará porque creo que entonces no había ni psicólogos en la cantera del Sevilla- que en el fútbol base había surgido en los últimos años una figura a la que temía más que al padre, al hermano o al representante (ya pululaban en ese mercado) del niño: la madre. 

Me contaba que entrenadores de infantiles y benjamines sentían verdadero pánico y, sencillamente, no sabían dónde meterse cuando la legión de ilusionados progenitores llegaban por la tarde a la ciudad deportiva a recoger a sus hijos de los entrenamientos. Porque ahí se mezclan las dos cosas: el instinto materno y el instinto Onlae (Organización Nacional de Loterías y Apuestas del Estado). “A ver si el niño nos saca de pobres”.

 Y ya se sabe que con una madre no hay quien pueda. “¡Usted no tiene derecho a hacer sufrir a mi hijo! ¿Quién se cree usted que es?”, se podía escuchar tranquilamente cualquier lunes. Hubo que cerrar las puertas de los entrenamientos (para que vean ustedes que las sesiones a puerta cerrada no son sólo cosa de los profesionales), hubo que aislar a los entrenadores con un grupo de psicólogos que son los que atienden las clases de tutoría y hubo que instalar un bar en la ciudad deportiva con cafetera y petisús. Todo para que el niño y futuro futbolista creciera tranquilo y a salvo de estas -a la larga- malas influencias.

Pero algunos parece que, con más de 30 años y un Mundial a sus espaldas, siguen yendo a entrenar con la madre a cuestas. En el papel (al periódico en su edición impresa me refiero) ya he dado alguna que otra vez mi opinión sobre los errores que creo que comete José Fuentes, el representante de Luis Fabiano, a quien protege con el celo de una madre.  Creo que el brasileño, además, es hijo único. Me refiero a que Fuentes no debe tener más futbolistas en qué centrarse porque cada vez que le duele una uña o no recibe el mimo que haga que se sienta alguien especial y por encima de los demás, aparece para presentar sus quejas y amenazar con lo que pueda, que cada vez es menos.

Bueno, no. Una vez tuvo otro hijo. Jugaba en el Betis, Edu se llamaba. Quedaba libre, le presentaron una oferta de renovación, la rechazó porque se suponía que los clubes iban a hacer cola para firmarlo con el Betis recién descendido y al final no fichó por nadie. Volvió a Brasil y ahora vegeta en el banquillo del Internacional de Porto Alegre. Cuando lo convocan.

A salvo de vericuetos legales o intereses individuales que yo desconozca, que por supuesto habrá muchísimos, José Fuentes ha sido y es un mal representante para Luis Fabiano -me atrevo a decirlo y es una opinión que espero se me respete-, pero una joya para el Sevilla pese a sus múltiples pataletas. Dejemos aparte lo de los consejos. La función de un agente para un futbolista es velar por los intereses de su representado y cumplir en la medida de lo posible con sus órdenes. A eso me remito. En el caso del delantero del Sevilla resulta muy curioso que no haya habido ni un solo verano desde que llegó en que no haya expresado su deseo de marcharse del Sevilla. Primero, cuando Juande Ramos no le daba calor y su carrera había ido en clara regresión en el Oporto, quería volver a Brasil porque así veía más posibilidades de volver a la selección. Luego, cuando su rendimiento fue subiendo, cuajó en la canarinha y los rumores empezaron a surgir, porque soñaba con un mundo mejor. Unas veces era Italia, una Liga que le encantaba: Milan, Inter… básicamente esos dos, los más poderosos. Otras veces era la Premier y su lluvia de libras y fútbol de verdad: Chelsea, Manchester United, el petróleo de los dueños del City, el Tottenham que sedujo a Juande… Por último ya, Francia. Hemos bajado el escalón pero también hay cosas que le interesaban. Y le siguen interesando…

Y es que además, estos pretendientes de verdad estaban muy interesados. Era el nueve de Brasil, el mejor delantero del mundo en algún momento, con un salario en el Sevilla que cualquiera de las superpotencias mencionadas podría doblar y hasta triplicar sin problemas. Pero su representante nunca le consintió -o no pudo porque no fue capaz- ni el más mínimo capricho.

Ahora triste, ahora contento; ahora he dicho esto, ahora no lo he dicho… Y mientras tanto, el que mejor ha jugado la partida, magníficamente, ha sido el Sevilla. La ejecutiva del club, Del Nido, Cruz y Monchi, muy dados a recibir palos últimamente, hay que decir que en la gestión del caso Luis Fabiano le han ganado muchísimo dinero a la sociedad. Invertir en un futbolista de su talla 3,6 millones de euros y mantenerlo durante 6 años es de sombrerazo. Alguien ha estado muy listo en esta historia y alguien ha estado infinitamente torpe (¿imaginan quién?) en ella. Cuando un club paga sólo por el 35 por ciento del pase de un futbolista, precisamente lo que tiene que hacer es eso, intentar que no haya “pase”. Con Luis Fabiano, teniendo en cuenta el rendimiento que ha dado desde su segundo año, parecía imposible.

Y si había que intentar que no hubiera “pase”, mucho más con esa causa judicial abierta que podía comerse casi la bolsa entera de un posible traspaso y quién sabe si, entre costas, procuradores, etcétera, incluso más. Así entiendo yo que el Sevilla haya dicho “no” a 15 millones de euros este verano cuando el Marsella vino a por él. Con otro problema añadido: salir al mercado a comprar un goleador acreditado era de locos teniendo en casa a uno por el que se pagó en su día sólo 3,6 millones de euros. Que el Sevilla no es el dueño del cien por cien de su ficha. ¿Y qué? Si la está disfrutando. ¿O Luis Fabiano juega en el Sevilla sólo el 35 por ciento de los partidos?

Bueno, ahora sí que lleva esa progresión. Y ya están resonando las quejas. Siempre se dijo en el fútbol aquello de “cuídate de los futbolistas con padre”. Parafraseando a mi amigo Pablo Blanco, más acostumbrado a tratar con niños, aún hay que cuidarse más de los futbolistas con madre. Y si es hijo único, como así parece, más todavía. Aunque al Sevilla no le ha ido mal en el caso de Luis Fabiano. Nada mal.

  • Nuno

    Un pelmazo de tío, sí señor. Totalmente de acuerdo con lo que expones Jesús. Así está de mimado y caprichoso. Enhorabuena una vez más.

  • Pedro Del Moral

    Magistral. Algún día, cuando sea mayor, me gustaría escribir como usted.

  • jose luis

    Esto es un blog, no un testamento. Es imposible que el autor pretenda que nos leamos semejante parrafada.