Mensajes

Jesús Alba | 9 de enero de 2012 a las 0:31

El fútbol es puro mensaje.  Un equipo manda mensajes a su contrario en el campo por su manera de comportarse. Si tiene un mal lateral derecho, lo anima a ser atacado por ahí, si se siente fuerte, si se ve superior, si sabe demostrarlo, transmitirlo… su adversario se empequeñecerá con el simple hecho de recibir y captar el mensaje.

El Sevilla de Marcelino, y el propio entrenador he leído que lo ha dicho, no está bien en el aspecto anímico, pero eso a veces es una prueba de que los mensajes del entrenador no han sido asimilados. Creo que en el caso del Sevilla, no son sólo los mensajes del entrenador los que fallan –que, evidentemente, fallan-, sino que también, para empezar, los que vienen de más arriba, de una dirección deportiva que genera confusión en el encargado de ordenar las ideas del vestuario y en los mismos profesionales. Los fútbolistas, directa o indirectamente, por los mensajes que recibe de parte del club o de Marcelino, están o parecen confundidos.

En el desastre sevillista en la mañana vallecana percibí mensajes erróneos que acaban pasando factura en el manejo de una plantilla. Algo parecido me pareció también la alineación de Mestalla, pero puede decirse que sólo afectaba a un futbolista de once. Ante el Rayo, pese a las bajas que acumulaba Marcelino, a mi entender no debieron ser titulares ni Reyes ni Perotti. Como no debió serlo en Valencia Medel. Y lo afirmo más allá de que el utrerano fue de lo poquito positivo del Sevilla pese a la imperdonable pérdida en una falta a favor en el segundo gol. A lo mejor estoy equivocado. Ni soy psicólogo, ni soy director de grupos, ni soy entrenador de fútbol. Pero, pensando en sus puestos de trabajo, pónganse por un momento en el papel de los futbolistas del Sevilla que ven cómo un futbolista, Reyes, es titular al día siguiente casi de ser presentado, con sólo dos entrenamientos con el equipo. El simple hecho de sentarlo en el banquillo y sacarlo en el descanso hubiera cambiado por completo el mensaje con respecto al resto de la plantilla. Parecerá una tontería, pero si los entrenadores llevan tan a rajatabla ese código que dice que el profesional tiene que tener su sitio antes que un canterano, ¿cómo es que lo pierde ante un recién llegado?  Los otros dos ejemplos citados tienen otros condicionantes. Medel en Valencia pienso que no debió ser titular porque había llegado de las vacaciones más tarde que el resto de los sudamericanos. Llegó un día después del que le había fijado el club y regresó con un constipado que lo tuvo en casa otro día más y al margen del grupo al menos dos o tres entrenamientos. Con Perotti, que es evidente que no está bien físicamente, ocurre lo mismo en cuanto a falta de entrenamientos, porque en su caso no ha sido falta de disciplina. Y no es excusa la falta de delanteros disponibles. ¿Cuántas veces han jugado de salida Kanoute y Negredo juntos por convencimiento expreso de Marcelino?

Con todo esto, ¿qué pueden pensar jugadores como Campaña? El canterano no da ruido y cuando ha salido ha rendido a un nivel más que alto. Si en enero, con la Copa de por medio, no tiene las oportunidades que la afición demanda, ¿es más fácil que se venga abajo y que pierda confianza en el entrenador? ¿Qué dirá Luis Alberto cuando en verano se movió Roma con Santiago en una renovación que parecía la de Luis Fabiano en sus tiempos estelares? ¿O qué dirá Salva, que ha faltado a entrenamientos y a amistosos del filial por esa ausencia de Medel en su puesto de trabajo?

Mensajes. Medel no recibe su castigo en Valencia, pero lo recibió calentando banquillo en Vallecas. Fazio, futbolista que no sé qué misterio tendrá pero que encandila a todos los entrenadores y que conste que se estaba asentando como central, recibió otro castigo sobre la marcha, deprisa y corriendo y de mala manera . Medel otra vez en el campo… Mensajes.

El resultado es que el sistema defensivo, salvo una secuencia de seis o siete jornadas que ya han quedado muy atrás, sigue igual o peor que con Manzano. El baile de centrales tiene loco hasta a un portero que hace poco llamaba a la puerta de Del Bosque, Cáceres se irá y, siendo el mejor central de la plantilla, en Vallecas estaba en el banquillo y dejará el club sin jugar apenas en su verdadero puesto (un mal que ha afectado a muchos que ya no están). Si el dinero que paguen por él se invierte en cuadrar el presupuesto, perfecto. Si con una parte se paga Reyes, también, pero si se emplea en traer a Giovani, otro delantero, mal. Otro mensaje erróneo. Sin mensajes claros, el equipo no puede jugar a nada.

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