El fútbol no es como lo vemos (Reyes)

Jesús Alba | 19 de noviembre de 2012 a las 16:16

Este derbi nos ha enseñado muchas cosas, pero seguiremos repitiendo los mismos errores. Seguiremos creyendo nuestras propias mentiras y les seguiremos dando pan a los patos aunque los guardas nos digan que no hay que hacerlo.

El fútbol es espontáneo, cambiante y sorprendente. Y los derbis siempre han sido otra vuelta de tuerca más en esa espontaneidad que cambia y sorprende cuando menos lo esperamos. Pero el fútbol a veces lo que hace es demostrarnos lo equivocados que estamos. Nos enseña que lo que queremos ver no es en realidad lo que vemos. Los tópicos, los antiguos y los que nos inventamos por puro aburrimiento, se caen y nosotros, sólo nosotros, buscamos las explicaciones que nos convienen. En este caso que nos ocupa, que Míchel ha logrado convencerlo para que sea por fin un jugador importante. ¿Ahora sí y hace una semana no? Mentira.

José Antonio Reyes ha entrado en la historia de la rivalidad futbolística de esta ciudad, pero lo daban por muerto esta misma semana. Acabado, gordo, desmotivado, disperso, de vuelta y sin compromiso. Todo eso se ha dicho de Reyes y, como Vicente que va donde va la gente, la costumbre hacía que hasta en partidos en los que el utrerano estaba bien, esos negativos calificativos siguieran en boca de muchos, de casi todos. El fútbol de Reyes tiene que partir de su cabeza, el verdadero chip que debe activar. Sí, pero como todos los futbolistas. No es una condición especial en él.

Ahora, de un plumazo, este futbolista distinto a todos los demás ha terminado con una pregunta recurrente en las ruedas de prensa y, también, con las mismas respuestas recurrentes de su entrenador, o de su presidente según sea el caso, sobre lo mismo. El día en que Reyes volvía a la titularidad después de mucho tiempo en la Copa ante el Espanyol escribía algo así como que el utrerano había demostrado que quería volver a su nivel y que a partir de ese momento bueno sería que todos dejaran de hablar de él y que lo dejaran tranquilo. El fútbol no es repetir siempre lo mismo. Reyes al siguiente partido ante el Levante intentó cosas distintas, sin suerte, pero arriesgando. Y arriesgar denota valentía, justo lo contrario de lo que lo tachan. Pero seguían lloviendo palos sobre el utreraIno. Igual tras sus interesantes minutos en Bilbao. Como una cuestión aprendida de serie, la actitud de Reyes siempre era motivo de comentario. Fácil, sin riesgo a equivocarse, uno de esos lugares comunes como tantos tiene el mundo del fútbol.

Pero el fútbol  no es así. Igual que el fútbol no es que tal o cual jugador es del Betis o del Sevilla pese a que juega en el eterno rival. El fútbol no funciona así. Con los dos goles en el derbi del 5-1, Reyes ha quemado para siempre cualquier copia que el más malintencionado de sus enemigos quiera sacar de cierta fotografía  soplando una tarta de cumpleaños. Sin quererlo ha entrado en la historia de la rivalidad futbolera de esta ciudad.

Reyes es un futbolista con unas condiciones difíciles de encontrar y muchas de ellas, me atrevería decir que la mayoría, no las ha perdido. Es más, en muchas ha mejorado, como esa pausa y esa facilidad para ver el pase interior, a lo Tsartas… Cuando coincidí con Reyes porprimera vez en una pretemporada tenía 16 años y recuerdo como si fuera ayer cómo los preparadores físicos regresaban de las sesiones del campo de golf con la boca abierta, una mano en la cabeza y el pulsómetro en la otra aún marcando los registros del “niño”. Tiraba del grupo junto a Moisés García y lo dejaba atrás, pero el preparador en cuestión nos lo confesaba: “¡Y se está frenando porque está cortado!”.

En el Reyes de ahora me atrevo a decir que sigue quedando mucho de ese jugador que cuando se soltó, cuando se quitó esa timidez a su manera si es que alguna vez la tuvo, era capaz de recorrerse el campo entero y marcar, como en Montjuïc o como hizo en Nervión ante el Valladolid motivando un escándalo desconocido para el Comité de Competición, que tuvo que entrar de oficio para sancionar con cuatro partidos de suspensión a Gallardo por su célebre “bocaito”. Un acto que fue portada nacional en Marca incitando a quien correspondiera a que tomara cartas en el asunto.

Reyes era ese futbolista que en plena velocidad de crucero con los contrarios se sacaba de la chistera otra velocidad más para dejarlos atrás. A veces le faltaba la precisión en sus acciones, pero a semejante velocidad era prácticamente imposible. Ahora le ocurre a veces lo mismo, porque ha perdido velocidad, pero no tanta como creemos. Quizá esa sexta marcha, pero nada más. Pero es que los cuerpos cambian y si no, que se lo pregunten a Perotti. El gimnasio es el gimnasio y las pesas a Reyes en Londres lo cambiaron mucho.

A Reyes le ha entrado el primer gol y el segundo, pero no ha cambiado tanto como queremos ver. O mejor dicho, llevaba tiempo cambiando y no lo veíamos. Igual que se olvidaron sus excelentes partidos en la agonía de Marcelino, en aquellos partidos en los que el Sevilla se comía a sus rivales antes del descanso y retrocedía después (como en el derbi de la primera vuelta de la pasada campaña).

Reyes ha ganado un derbi y pasa a la historia, pero arruina la temática de bastantes minutos en las ruedas de prensa de Míchel, que, ahora que vuelve a sonreír a boca llena, podrá mencionar otra vez cada vez que quiera a su mujer para hacer chistes y relajar el ambiente.

  • El kike

    Me parece muy bien su comentario pero no olvide Sr. periodista que aqui lo que más se ha cuestionado de Reyes era su falta de compromiso,su entrega, no su falta de calidad que eso lo sabemos todos que la tiene. Es decir que si no fuera tan ” perro ” porque con dos asistencias en un partido no se cumple hay que dar la cara como el domingo ante el eterno rival y si no salen las cosas pues vale pero la actitud hay que demostrarla.