Pues sí, ‘sem título’

Jesús Alba | 31 de enero de 2011 a las 19:08

SEGUIRÁN y no nos libraremos en la semana del segundo acto de los insultos disfrazados de chistecillo fácil, pero esto de las trincheras periodísticas entre Madrid y Sevilla es algo tan triste como antiguo. Se recrudeció en una fase crítica de la última década, con dianas fáciles en Alfaro y Navarro, y en la que se pedían castigos que ni para Carcaño y el Cuco no sólo por delitos de sangre cometidos por los dos centrales sevillistas y la instigación al homicidio desde el banquillo de Caparrós y Cristóbal, sino hasta por escenificar un acto amoroso de Gallardo a Reyes que de haber ocurrido en época de Pajín, De la Vega y compañía hubiera caído en gracia por fomentar la naturalidad en un escaparate mundial como es el fútbol. A ver cómo acaba esto, pero todo empezó por un spot audiovisual -lo de vídeo suena a antiguo-, para que luego no queramos que las nuevas tecnologías invadan el fútbol y le resten protagonismo a los árbitros, ay los árbitros… Y en este punto, he de decir que el motivador corto ideado por el Sevilla y su frase adjunta redactada en portugués con su complemento directo detrás del verbo y todo tenía razón y ayer se cumplió. Por citar a algunos de los que se pintaron el cuerpo de rojo y blanco, Romaric, Luis Fabiano, Jesús Navas… ya han hecho su parte, pues han dejado al Real Madrid sem título. El esfuerzo que el equipo de Mourinho tuvo que hacer en Nervión para defender el gol de Benzema lo pagó carísimo en Pamplona, de donde salió a siete puntos de un equipo que golea todas las semanas y con las mismas caras que hace casi un año cuando se despidió de la Champions a manos del Lyon. Qué casualidad, pero cuatro días antes el Madrid se tenía que pegar otra paliza para ganar al Sevilla en el Bernabéu (3-2). Pero nada… sigamos en las trincheras.

Oxímoron en el Bernabéu

Jesús Alba | 20 de diciembre de 2010 a las 4:03

El Sevilla no ha vuelto, por si alguien lo había creído. Lo está intentando, pero muy poquito a poco. Mientras, va dejando por ahí sensaciones tan contradictorias que tiene a su gente verdaderamente desorientada. La peor defensa de la Liga, o una de las tres peores, se empeñó en hacerlo como nadie en el segundo escenario más complicado, pero donde protagonizó un sonado gatillazo de naturaleza absolutamente psicológica, la materia de la que se supone que son las mejores virtudes del método de trabajo de su entrenador.

Y lo triste es que mientras en el Real Madrid aún no se les ha quitado el susto, lo disimulan con una polémica con la que justificar el mal rato y la desconexión provocada por el adelantado sistema defensivo ideado –esta vez con acierto- por Manzano. Los 13 puntos en un papel que alguien le dio a Mourinho sobre la actuación arbitral serán a partir de ahora lo único que quede de este Real Madrid-Sevilla que dejó sin saber dónde agarrarse a unos aficionados que ya ni se acuerdan de cuándo ganaba su equipo.

El cuadro de Manzano en el Bernabéu fue un canto a lo contradictorio. Ambición conformista, defender con dos delanteros puros, derrota digna… Logró llevar al Real Madrid de la lírica a la épica a través del oxímoron, la figura de lo contradictorio.

El Sevilla hizo cosas muy buenas en casa de uno de los dos gigantes de la Liga, justo lo que no se esperaba, pero se arrugó, y se arrugó muchísimo, cuando vio el cuerpo desnudo.

Nadie daba un duro por el sistema defensivo del Sevilla ante los Cristiano Ronaldo y Di María y se plantó el Sevilla con una zaga adelantada y un equipo con las líneas juntitas para aburrir a un Madrid que sin Marcelo sorprende bastante menos, algo parecido, aunque desde luego no igual, a lo que fue y es el Sevilla sin Daniel Alves. El Madrid pega o conduce, no combina como el Barça y eso es más fácil de frenar. Romaric, Konko y Zokora ni la dieron a la entrada ni la dieron en la salida esta vez y eso era noticia en un equipo en el que, tristemente, el único que no hacía su función era Luis Fabiano. Pero los partidos no se ganan sólo con los planteamientos y Mourinho reaccionó y Manzano hizo la estatua. Por eso cada uno es lo que es y el portugués no tenía por qué saber quién era el jiennense cuando se lo preguntaron. A Antonio Álvarez se le criticaba que dejaba pasar los minutos y los cambios le caducaban sentados en el banquillo. Pues estamos en las mismas, pues con superioridad numérica, con Luis Fabiano arrastrándose y gente como Renato esperando, cuesta entender que el primer cambio del Sevilla en el Bernabéu no llegase hasta el minuto 78 y fuera un futbolista sobre el que no está muy claro por qué está en la plantilla nervionense, Lautaro Acosta. ¿Ha demostrado más que Luis Alberto? ¿Más que Alfaro?¿Más que José Carlos?

Pero bueno, ¿quién dice que no se consiguió lo que se buscaba ante el Madrid? Se hacían apuestas de los goles que iban a caerle a Palop y al final, lo menos malo: una derrota digna producto de una ambición conformista… Oxímoron en el Bernabéu.

“Spain… two points”

Jesús Alba | 5 de diciembre de 2010 a las 1:50

Mirarse el ombligo y presentar candidaturas nos encanta a los españoles. Con proclamar el qué bien se vive aquí y sacar la cerveza y el flamenco en los spots de promoción creemos que es suficiente para que otros nos voten. Es un complejo de victimismo que está pegado a nosotros desde la Eurovisión que no ganó Betty Misiego.

Pero hay que agradecer profundamente su decisión a los que no confiaron en la candidatura ibérica el pasado jueves. Tener la misión de organizar una Copa del Mundo un jueves y el viernes tener al país medio en manos de los militares tras proclamarse el estado de alarma hubiera sido el mayor ridículo internacional en 32 años de democracia.

La huelga salvaje, así la llamaron, de los controladores aéreos que hoy todavía tiene a clubes de Primera División cruzando España en autocar hubiera sido un buen ejemplo para la FIFA de lo que somos capaces de hacer aquí.

Sirve para que tengamos conciencia de lo que somos y hacia dónde vamos. O mejor dicho, lo que somos y hacia dónde van los organismos que mandan en el deporte mundial, COI y FIFA por señalar a los más fuertes, poderosos entes que se manejan en decisiones más políticas que deportivas. España ahora mismo es una potencia futbolística, pero en política precisamente, no.
Y la política deportiva lleva años y hasta décadas señalando a potencias emergentes y ayudándolas a emerger del todo. Y hasta nosotros fuimos uno de los beneficiados. ¿Qué era España en 1982 con una Constitución de sólo 4 años? Fue entonces cuando organizamos nuestro Mundial. Australia, China, Sudáfrica, Brasil, Rusia, Qatar… son las nuevas ‘Españas’. Sólo India, a la que aún le queda por hacer, falta en esta baraja de países en pleno impulso a los que se le ha otorgado el premio como empujoncito de organizar un evento deportivo de estas magnitudes.

Sevilla dos mil ‘nosecuántos’ porque hubo que hacer varios logos, Madrid con Barcelona 92 aún reciente… ahora la candidatura para un Mundial junto a nuestra vecina Portugal en la época de mayor paro de los últimos años y en el mayor estancamiento financiero de las últimas décadas. En todas las quinielas para que tengan que acudir al rescate, como con Grecia, el resto de países de la zona euro… todo eso nos llega a dar igual con tal de sentirnos orgullosos de nuestra tortilla de patatas, de la que el mundo entero debería tener envidia. No tenemos sentido del ridículo cuando entonamos lo de que “como se vive aquí… en ningún sitio”

Nuestro argumento era el de otras veces. En Sevilla, que ya teníamos el estadio olímpico hecho; en Madrid al menos tuvieron el decoro de llamarlo la Peineta hasta no ver la llama olímpica crepitar en él. Para acoger los Mundiales de 2018 o de 2022 vendíamos el jueves en Zúrich que tenemos más plazas hoteleras que nadie y que nuestros estadios son ya una realidad mientras las otras candidaturas presentaban proyectos en animación informática en 3D. A saber cómo iban a estar nuestros estadios en 2022, dentro de 12 años. Modernísimos.

Algunos clubes se frotaban las manos pensando que el Gobierno, como en 1982, iba a financiar la construcción de un nuevo estadio (Valencia) o la remodelación de otros (La Peineta para el Atlético). Curiosamente, los que mejor parados salen del proyecto de acuerdo de Real Madrid y Barcelona para el reparto de los derechos de televisión a partir de 2014. ¡Uy! Justo cuatro años antes del Mundial.

Cuidado con las broncas

Jesús Alba | 29 de noviembre de 2010 a las 3:24

Futbol 10/11No me voy a meter en los métodos de trabajo de un señor que además de entrenador de fútbol es profesor y psicólogo, pero digo yo que esto de las broncas a la vista de todo el mundo en un vestuario donde hay gente bien granadita y con cuatro o cinco coches de lujo en sus garajes es, cuando menos, peligroso.

Corren tiempos en los que el palo a Del Nido y Monchi es un extendidísimo deporte y cada vez son más los que se apuntan a pedir un kit de iniciación a los Reyes Magos. No voy a ser yo quien niegue que ambos tienen una parte importante de culpa, pero rescato en este punto aquel topicazo de que no se les puede pedir, precisamente ahora, que bajen a rematar los córners. Lo que han hecho, hecho está. Ahora les toca a otros y si pueden, que busquen monedillas por los cajones con que hacer algún retoque en la plantilla. Que ese retoque le dé la estabilidad al equipo sería para darle al responsable el título que el jiennense no se ha ganado de momento, el de mago.

No me voy a ir más atrás. Me quedo en la última semana en la que el Sevilla ha perdido dos partidos a priori cómodos en casa y mi pregunta es si el entrenador, que empezó haciendo cosas lógicas y ya está haciendo cosas extrañas, ha tenido alguna responsabilidad en dichas derrotas ante Mallorca y Getafe. Lo hilo con mi siguiente argumento, que debe servir como aviso: un profesional del fútbol, un futbolista idolatrado, acepta que su entrenador le eche una bronca de vez en cuando, que se ponga serio. Pero lo que quizá no va a aguantar es que lo haga citando a las cámaras de televisión, con aficionados en las bandas del campo y lanzando voces para que sus palabras las recojan bien los micrófonos. La imagen de Manzano gritando, soltando tacos y hasta metiendo la cabeza entre las rodillas en algún arrebato y la de los abochornados futbolistas con la cabeza baja puede tener muchas lecturas. Todos hemos sacado una conclusión de ello. Se ha expuesto como algo necesario, como que hacía falta que alguien sacara del acomodamiento a la plantilla. Pero los futbolistas, uno por uno cada cual la suya, también han extraído algo de esa situación. Y ahí puede entrar lo peligroso. El futbolista de élite es un animal, un depredador en el vestuario que tiene una memoria muy selectiva y que puede esperar el momento oportuno para, al mínimo síntoma de debilidad, acorralar a su presa.

El futbolista puede llegar a aceptar el látigo, pero en la intimidad. A nadie le gusta que le abronquen en público. Y si no es así, imaginen al camarero recibiendo gritos desde la cocina con el restaurante lleno o a ustedes mismos junto a sus jefes en plena calle.

Cuidado con estas cosas. Manzano debería recordar quizá que el vestuario del Sevilla no es el del Mallorca y que esconde más peligros, muchos más. Está bien que tenga ese arrojo y que quiera coger el toro por los cuernos, pero estas cosas hay que cuidarlas mucho porque algunos pueden entender que se trata de un mecanismo de defensa con el que uno se sacude su propia responsabilidad a base de señalar al prójimo. Está pasando más de la cuenta en este club y en casi todos los segmentos: La afición, que señalaba en su día al entrenador, ahora mira a los dirigentes; los dirigentes, a la prensa; la prensa, a los medios oficiales; el médico, a los que deciden los fichajes… Y después pasa lo que pasa.

 PD. Cuarto equipo más goleado de la liga con 22 tantos encajados, una cifra que a estas alturas no se daba desde la temporada 87-88. Me permito remitir a la entrada de este blog del pasado mes de julio: “¿Y quién recupera la pelota?”

No decirle la verdad ni al médico

Jesús Alba | 8 de noviembre de 2010 a las 2:57

ribas

Como el fútbol es una disciplina que tiene la curiosa particularidad de que todo el mundo entiende de ella y está capacitado para hablar, sentenciar y dogmatizar en cualquier foro, ya sea la barra del bar, la peña o una tertulia radiofónica o televisiva, por simple extensión habría que decir que de medicina deportiva o futbolística entiende también todo el mundo y cualquiera puede opinar sobre si un mes y medio de baja es mucho o poco para un esguince de rodilla o para sanar de la rotura del dedo meñique a un futbolista.

El caso que nos ocupa, como todo el mundo adivinará, es desde luego mucho más grave que lo que tarde el médico de un equipo de fútbol en poner a un lesionado a disposición de su entrenador. Estamos hablando de otras cosas que casi no tienen nada que ver con la medicina. Bueno, es que ya quito el “casi”. No tienen nada que ver. 

El Sevilla tiene un problema con sus médicos pero no de ahora, sino desde hace mucho tiempo. Décadas, diría yo. Porque esto es muy antiguo, casi de cuando se inventó el fútbol, y lo de gestionar interesadamente la información que hay que ofrecer de los lesionados es tan viejo como la propia competición. Lo que pasa es que hace años se ocultaba información para beneficiar al equipo (los entrenadores no querían que los rivales supieran que tal  o cual jugador tenían un tobillo o una costilla maltrecha porque iban a hierro a la zona afectada). El problema es que ahora se oculta la información para beneficio de otros que no son el equipo. Unas veces es interés del propio médico, otra del propio club.

¿Qué ha pasado en el caso Guarente? Pues que han chocado los beneficios que puedan llevarse de esta idea maquiavélica pero tan antigua de ocultar información dos entes que no son el equipo en sí: el club y los médicos. Se han desenvainado las espadas. Vaya por delante que mi opinión (ojo, opinión) es que al doctor Juan Ribas le quedan en el Sevilla FC dos pelaos. Algunos, o la mayoría, no han reparado -porque lo que dijo después de la rodilla de Guarente es una auténtica bomba de incalculables consecuencias- en que lo primero que salió de los labios del jefe de los servicios médicos del Sevilla en la famosa rueda de prensa puede ser hasta más grave que lo que desveló luego. O mejor dicho confirmó, porque desvelarlo lo desveló Diario de Sevilla. Vino a decir que el oscurantismo del que lo había acusado el periodismo en la última semana no obedecía a una decisión propia, sino a “la política de comunicación del club”. Es decir, que Del Nido y Monchi le tenían puesto un esparadrapo en la boca. Pues se lo ha quitado. Vaya si se lo ha quitado.

Decía antes que el Sevilla tiene un serio problema con los médicos desde hace mucho tiempo, desde que el insigne Antonio Leal Graciani, una institución en la entidad e intocable por historia y recorrido profesional, empezó a ir acompañado de sus hijos a la ciudad deportiva como cualquier trabajador que los sábados que no hay colegio se lleva a su prole a la oficina si tenía que arreglar un par de asuntillos. Los hijos, porque todo el mundo tiene la sana costumbre de crecer, se hicieron mayores, estudiaron y sacaron la carrera de medicina. Llegó un momento en que Antonio y César eran los médicos del Sevilla. Eso sí, contaban chistes y hablaban demasiado. Y el problema de verdad vino cuando Rafael Carrión firmó un contrato con ellos por una serie de temporadas. ¿Cómo se solucionaba aquello? La solución se encontró. La de siempre, liquidando. Aunque hubo un feo gesto (no faltó otro de un entrenador que tampoco viene a cuento) con esta familia que es historia en el Sevilla dejándola absolutamente al margen de los actos del centenario. Ni una mención.

USP desembarcaba en el Sevilla. Ellauri, entonces consejero delegado de esa firma, y Ribas se ponían la bata en la enfermería del Sevilla. Se proyectaba una mentalidad moderna del diagnóstico y la medicina deportiva, se pensaba en una clínica propia a la que podrían acudir hasta los socios… y acertaron en una serie de cuestiones, como la división multidisciplinar y el descubrimiento de Escribano y sus milagros dietético-energéticos.     

Me estoy enrollando demasiado, pero creo que es necesario para la comprensión general del problema. Quien se aburra que se vaya. Sigo. Estos señores ya no eran médicos que contaban chistes. Eran eminencias, catedráticos de Universidad, médicos de un rango superior que más que curar, organizan, gestionan y dirigen. ¿Qué pasa entonces? Que hace falta un médico que pringue, que esté todos los días en el entrenamiento y que, sencillamente, se coma los marrones. Ahí entran médicos que tienen que hacer méritos. Ahí entran Juan de Dios Beas (se aburrió), Adolfo Muñoz (lo aburrieron) y ahora Juan José Jiménez (lo aburrirán). 

En esta tesitura la información de lo que ocurre con el tobillo de Fazio tiene que subir desde el peldaño más bajo de la escalera hasta el más alto (he escrito el más alto) y luego bajar de nuevo, con el infatigable jefe de prensa siempre por medio. Así la información nunca puede llegar a tiempo. Los periodistas que han visto con sus propios ojos a Fazio retorcerse de dolor se enteran de lo que pasa a los tres o cuatro días y sentados en sus ordenadores. Antes los médicos chistosos lo decían al momento, a la cara y sin necesidad de partes fríos que generan más dudas y malos entendidos. Es el precio de en lo que se ha convertido el futbol moderno. Más funcional y estructurado. Sobre todo estructurado.   

Los médicos del Sevilla, ya desde hace tiempo en el punto de mira del club porque –hablando mal y pronto- no curan a nadie (por varios factores entre los que también está el galimatías que forman algunos yendo a especialistas de su confianza), se han puesto a la defensiva. Alguno, como Ribas, ha llegado un punto en que ha pensado que no tiene por qué aguantar esto o aquello y que su prestigio profesional está por encima de ciertas cosas. Al fin y al cabo, es catedrático, una eminencia de reconocidísimo prestigio y el fútbol, así visto, le puede llegar a importar tres leches.

De lo otro, del meollo de la cuestión y con lo que hay tanta gente con las manos en la cabeza, no voy a opinar. Es grave, gravísimo, pero hay que escuchar las explicaciones. Ansiosos estamos, eso sí.

Luis Fabiano es hijo único

Jesús Alba | 8 de octubre de 2010 a las 1:02

Vamos a ver cómo explico esto para que se me entienda y nadie se me moleste, sobre todo el interesado. Cansado estará el aficionado de escuchar lo mismo de siempre cada vez que Luis Fabiano se queda dos ratos en el banquillo. Yo creo que será imposible que este chico madure sin despegarse del encargado de aconsejarlo, guiarlo y representarlo.

Mi admirado y buen amigo Pablo Blanco me dijo en cierta ocasión -hace ya tantos años que él ni se acordará porque creo que entonces no había ni psicólogos en la cantera del Sevilla- que en el fútbol base había surgido en los últimos años una figura a la que temía más que al padre, al hermano o al representante (ya pululaban en ese mercado) del niño: la madre. 

Me contaba que entrenadores de infantiles y benjamines sentían verdadero pánico y, sencillamente, no sabían dónde meterse cuando la legión de ilusionados progenitores llegaban por la tarde a la ciudad deportiva a recoger a sus hijos de los entrenamientos. Porque ahí se mezclan las dos cosas: el instinto materno y el instinto Onlae (Organización Nacional de Loterías y Apuestas del Estado). “A ver si el niño nos saca de pobres”.

 Y ya se sabe que con una madre no hay quien pueda. “¡Usted no tiene derecho a hacer sufrir a mi hijo! ¿Quién se cree usted que es?”, se podía escuchar tranquilamente cualquier lunes. Hubo que cerrar las puertas de los entrenamientos (para que vean ustedes que las sesiones a puerta cerrada no son sólo cosa de los profesionales), hubo que aislar a los entrenadores con un grupo de psicólogos que son los que atienden las clases de tutoría y hubo que instalar un bar en la ciudad deportiva con cafetera y petisús. Todo para que el niño y futuro futbolista creciera tranquilo y a salvo de estas -a la larga- malas influencias.

Pero algunos parece que, con más de 30 años y un Mundial a sus espaldas, siguen yendo a entrenar con la madre a cuestas. En el papel (al periódico en su edición impresa me refiero) ya he dado alguna que otra vez mi opinión sobre los errores que creo que comete José Fuentes, el representante de Luis Fabiano, a quien protege con el celo de una madre.  Creo que el brasileño, además, es hijo único. Me refiero a que Fuentes no debe tener más futbolistas en qué centrarse porque cada vez que le duele una uña o no recibe el mimo que haga que se sienta alguien especial y por encima de los demás, aparece para presentar sus quejas y amenazar con lo que pueda, que cada vez es menos.

Bueno, no. Una vez tuvo otro hijo. Jugaba en el Betis, Edu se llamaba. Quedaba libre, le presentaron una oferta de renovación, la rechazó porque se suponía que los clubes iban a hacer cola para firmarlo con el Betis recién descendido y al final no fichó por nadie. Volvió a Brasil y ahora vegeta en el banquillo del Internacional de Porto Alegre. Cuando lo convocan.

A salvo de vericuetos legales o intereses individuales que yo desconozca, que por supuesto habrá muchísimos, José Fuentes ha sido y es un mal representante para Luis Fabiano -me atrevo a decirlo y es una opinión que espero se me respete-, pero una joya para el Sevilla pese a sus múltiples pataletas. Dejemos aparte lo de los consejos. La función de un agente para un futbolista es velar por los intereses de su representado y cumplir en la medida de lo posible con sus órdenes. A eso me remito. En el caso del delantero del Sevilla resulta muy curioso que no haya habido ni un solo verano desde que llegó en que no haya expresado su deseo de marcharse del Sevilla. Primero, cuando Juande Ramos no le daba calor y su carrera había ido en clara regresión en el Oporto, quería volver a Brasil porque así veía más posibilidades de volver a la selección. Luego, cuando su rendimiento fue subiendo, cuajó en la canarinha y los rumores empezaron a surgir, porque soñaba con un mundo mejor. Unas veces era Italia, una Liga que le encantaba: Milan, Inter… básicamente esos dos, los más poderosos. Otras veces era la Premier y su lluvia de libras y fútbol de verdad: Chelsea, Manchester United, el petróleo de los dueños del City, el Tottenham que sedujo a Juande… Por último ya, Francia. Hemos bajado el escalón pero también hay cosas que le interesaban. Y le siguen interesando…

Y es que además, estos pretendientes de verdad estaban muy interesados. Era el nueve de Brasil, el mejor delantero del mundo en algún momento, con un salario en el Sevilla que cualquiera de las superpotencias mencionadas podría doblar y hasta triplicar sin problemas. Pero su representante nunca le consintió -o no pudo porque no fue capaz- ni el más mínimo capricho.

Ahora triste, ahora contento; ahora he dicho esto, ahora no lo he dicho… Y mientras tanto, el que mejor ha jugado la partida, magníficamente, ha sido el Sevilla. La ejecutiva del club, Del Nido, Cruz y Monchi, muy dados a recibir palos últimamente, hay que decir que en la gestión del caso Luis Fabiano le han ganado muchísimo dinero a la sociedad. Invertir en un futbolista de su talla 3,6 millones de euros y mantenerlo durante 6 años es de sombrerazo. Alguien ha estado muy listo en esta historia y alguien ha estado infinitamente torpe (¿imaginan quién?) en ella. Cuando un club paga sólo por el 35 por ciento del pase de un futbolista, precisamente lo que tiene que hacer es eso, intentar que no haya “pase”. Con Luis Fabiano, teniendo en cuenta el rendimiento que ha dado desde su segundo año, parecía imposible.

Y si había que intentar que no hubiera “pase”, mucho más con esa causa judicial abierta que podía comerse casi la bolsa entera de un posible traspaso y quién sabe si, entre costas, procuradores, etcétera, incluso más. Así entiendo yo que el Sevilla haya dicho “no” a 15 millones de euros este verano cuando el Marsella vino a por él. Con otro problema añadido: salir al mercado a comprar un goleador acreditado era de locos teniendo en casa a uno por el que se pagó en su día sólo 3,6 millones de euros. Que el Sevilla no es el dueño del cien por cien de su ficha. ¿Y qué? Si la está disfrutando. ¿O Luis Fabiano juega en el Sevilla sólo el 35 por ciento de los partidos?

Bueno, ahora sí que lleva esa progresión. Y ya están resonando las quejas. Siempre se dijo en el fútbol aquello de “cuídate de los futbolistas con padre”. Parafraseando a mi amigo Pablo Blanco, más acostumbrado a tratar con niños, aún hay que cuidarse más de los futbolistas con madre. Y si es hijo único, como así parece, más todavía. Aunque al Sevilla no le ha ido mal en el caso de Luis Fabiano. Nada mal.

Ventanas por basamento

Jesús Alba | 8 de octubre de 2010 a las 1:01

COMO en la construcción de un edificio, en un proyecto de fútbol cada pieza tiene su función. El entrenador es un pilar, pero no puede cumplir la suya -sustentar los techos- sin una cimentación, una infraestructua, que en lenguaje de arquitectos, aparejadores y peritos no es tener una ciudad deportiva con gimnasio, sino una estructura enterrada, es decir, lo que no se ve.

En el edificio que ha construido el Sevilla de unos años a esta parte hay piezas accesorias que están cumpliendo un papel que no les corresponde. Hay, por poner un ejemplo, ventanas colocadas como cimientos en vez de dar luz y no dejar pasar el frío o el agua. Estos errores sí son achacables a Del Nido y a Monchi, quienes se han ganado no hace mucho, cual Norman Foster, valiosos premios por sus sensacionales construcciones. Pero los fichajes ya no tanto. Al menos directamente. De forma indirecta sí por dar a un experto en parabólicas funciones de secretario técnico y carta blanca con los dineros. Porque si en los últimos años Monchi viaja siempre con el primer equipo y ve los partidos de casa, díganme quién ficha en el Sevilla.

Basta el ejercicio de hacer coincidir esa línea que rompe en desaciertos los aciertos de los fichajes con la llegada de Víctor Orta, quien tuvo además la suerte de cumplir contrato en plena explosión de Perotti, que sí es verdad que fue una buena inversión, magnífica. Saberse las páginas amarillas de memoria está bien para programas de niños prodigio, pero tiene poca utilidad. Su antecesor en el cargo, desde hace un par de años trabajando para la selección campeona del mundo, quizá era menos mediático, pero demostró ser muchísimo más efectivo. Como Orta ahora, iba a los Sudamericanos sub 20 a traer Danieles y Adrianos. Futbolistas como Kone, Negredo o Zokora, que multiplican por 10 los costes de los anteriores, se ven en Gol TV. Las parabólicas y las bases de datos son ventanas y muy bonitas. El basamento y los cimientos son otra cosa.

* (Artículo de opinión publicado en la edición impresa el 28/09/2010)

¡Qué pocos futbolistas me cautivan!

Jesús Alba | 21 de septiembre de 2010 a las 0:45

Martin-Caceres-es-el-nuevo-jugador-del-Sevilla-_expandSi les digo la verdad, tal y como está el fútbol pocos futbolistas hay que me cautiven. Los hay, por supuesto, pero están lejos. Uno sabe que existen y hasta los ve, pero rara vez los puede disfrutar porque no acampan por aquí.

Y es curioso, en el Sevilla se hizo de alguna forma famosa cierta frase que tenía que ver con los futbolistas uruguayos y, sobre todo, con el lastre económico que dejó en este club el grupo Casal, cuyo tío Paco no regentaba precisamente una flota de autobuses. “Para que vuelva a venir a Nervión un uruguayo…”. Pues ha venido. Y Martín Cáceres si no se estropea está llamado a ser el líder del nuevo proyecto que esta construyendo-reconstruyendo el Sevilla. En sólo dos partidos da la sensación de tener en su poder los planos del edificio y de querer participar en cada ladrillo que se coloca. Hambre, ilusión, calidad y condiciones de crack. Lo que hay que tener para estructurar un equipo desde atrás. De dos codazos ha mandado a Escudé a un bochornoso (metafóricamente para el francés) segundo plano, haciéndose el jefe de la defensa desde el mismo día en que jugó junto a él en el amistoso de Conil, tres días antes de su debut oficial. Y con dos carreras y su primer gol después de rozar varios ha convertido en pataleta ridícula la película montada por Squillaci para salir del club e irse al fútbol inglés.

Responsabilidad para sacar el balón jugado por su zona, una confianza en la carrera y en los cruces insultante y una velocidad demoníaca que a punto le da para evitar el gol de Nené ante el PSG.

Veo a un futbolista de los que marcan un estilo. Tiene madera de líder con 23 años (éste no ha venido con 28) y, con otras características totalmente distintas, tiene la posibilidad de edificar un proyecto desde el mismo puesto desde el que lo construyó Javi Navarro.

Pero, claro, sólo es una pieza de ese edificio aún por construir, que va a necesitar otras muchas cosas y también que encuentre el clima propicio para seguir creciendo.

Un acierto con todas las de la ley de la dirección deportiva que encabeza Monchi, que en los últimos tiempos recibe menos azúcar que varetazos, a lo mejor también porque se los ha ganado. Pero un acierto que a lo mejor -es una suposición mía- llegó como caído del cielo, fuera de esa planificación tan exhaustiva de la que tanto se presume en el Sevilla y que a lo mejor tampoco es tan veraz, como la actuación con Luis Aragonés demostró.

Lo explico. Se va Squillaci y viene Alexis. 5 millones de euros. De acuerdo. ¿Pero puede ser que después surgiera esta posibilidad por un ofreciemiento, por un viejo sueño que de repente se pone a tiro o por lo que fuera y les hiciera tilín? Desde luego un jugador así no es para perder el tren. ¿Y por dónde se rompe la cuerda después? Por la parte más débil, claro. El canterano. Cala es el que tenía todas las papeletas para salir. Y por otras cuestiones que no vienen al caso.

Todo, desde luego, lo puede justificar este fenomenal defensa que a su edad ya ha pasado por dos colosos como Barcelona y Juventus y que puede recontruir desde atrás un proyecto que ha dado síntomas de tambalearse. De momento está cedido y su altísima ficha (los dos últimos clubes nombrados no son el Getafe y el Alcorcón) está siendo compartida con el Barcelona. Si el Sevilla hiciera las cosas bien, la Champions vuelve y puede mantener a este cañón de futbolista muchos años en su vestuario, estaríamos otra vez hablando de que se ponen las bases para un gran proyecto. Aunque claro, sólo es un pilar, fortísimo, pero sólo un pilar.

No se crean nada de Zokora

Jesús Alba | 17 de septiembre de 2010 a las 13:07

Les voy a contar una historia. Para otro día dejaré los comentarios sobre el entrenador, sobre la planificación deportiva y sobre el señorito Orta. 

Hoy me voy a centrar en Didier Zokora. Este futbolista que llegó a Nervión cuando el hondureño Wilson Palacios lo apartó de la titularidad en su club y Zokoraa precio de oro si se tiene en cuenta que a lo que el Sevilla pagó al Tottenham hay que sumar las demandas retiradas contra el propio club, contra Juande Ramos y contra Marcos Álvarez tiene mucha culpita de lo que pasa hoy deportivamente en este equipo. Mi opinión es que, erróneamente, se ha querido levantar el edificio en un peón de barro por dentro aunque desde el exterior parezca de acero puro.

Zokora es un muy buen futbolista, pero es un engaño. Incapaz de hacer una falta táctica, de frenar un contragolpe… hagan ustedes memoria y piensen desde cuándo está recibiendo Palop goles a la contra, en muchos casos en jugadas de estrategia a favor del Sevilla. (Me dirán que es un trabajo de todo el bloque, sí. Pero es trabajo del portero parar las que van a portería y no toda la culpa es suya). Pues desde que llegó este muchacho. Contra el PSG, una falta mal sacada por Guarente; por lo más cercano en el tiempo, en el amistoso ante  el Atalanta un córner sacado por Romaric.

Tiene dinamismo, es fuerte, listo y rápido, pero estas dos últimas virtudes las utiliza para su lucimiento personal antes que ponerlas al servicio del equipo. Vayamos por la primera: inteligencia. Asistí a su primer entrenamiento, a su llegada a Costa Ballena, donde generó la clásica e inusitada expectación de un fichaje de “campanillas”. Entrenamiento lleno de aficionados y los fotógrafos deseando coger la instantánea del día. Zokora sabía muy bien dónde se encontraban estos fotógrafos, qué perfil tenía que dejar en sus peloteos con el balón. Y en el partidillo a medio campo, dos de sus espectaculares arrancadas con el balón conducido que levantaron la admiración de los veraneantes en chanclas. Repitió la operación en su primer amistoso, en Rota creo recordar.

Pero esa inteligencia no la utiliza jamás para aprovechar su fuerza ysu rapidez en contener a su equipo. Vayamos con su segunga gran virtud: potencia. La utiliza para saber que en cada partido, en el minuto ochenta y tantos, tiene que darse por obligación una carrera espectacular para dejar esa imagen en la mente del aficinado.

No es Zokora, ni lo ha sido jamás, un medio centro de contención. No tiene dotes para ello. Carece de la menor cultura táctica, algo que debe ser también genética, porque recuerdo a muy pocos africanos capacitados para la élite en esa posición de ancla por delante de la defensa. Díganme ustedes portugueses, argentinos o brasileños, pero no africanos. Bajo mi opinión, el costamarfileño es un medio centro de barrido, como lo podía ser Keita, aunque éste tenía disparo, Zokora no. Pero desde que llegó al Sevilla han querido verlo en ese perfil, una posición clave para el funcionamiento de un equipo de fútbol y que sostengo desde hace tiempo que es un carencia gravísima de la plantilla sevillista. Monchi, o el señorito Orta (porque yo ya no sé quién es el que ficha), no ha sido capaz o no ha querido buscar un relevo o una versión mejorada de Duscher, con quien el Sevilla fue por última vez tercero en la Liga.

No aplaudan más a Zokora inmerecidamente. De verdad. El Sevilla sale perdiendo con ello. Cuando sea eficaz, cuando su fútbol haya sido aprovechable para el equipo háganle la ola si hace falta, pero cuando dé esa carrerita si ve al árbitro preparándose para pitar el final, no le hagan caso. Los engaña. Eso es muy antiguo y Simeone, otro que tenía esa práctica entre sus preferidas, se lo confesaba entre risas a sus compañeros.

Otro gol al contragolpe, como tres de los cuatro quemarcó el Sporting de Braga. Un medio centro de cierre que se va todos los partidos sin tarjeta no es buena cosa.

Otro gol a la contra y una reflexión final: regar el terreno de juego cinco minutos antes del partido y durante el descanso… Estas cosas las cargas el diablo. Otra vez muerto a la contra.

Que le pregunten a Kanoute

Jesús Alba | 22 de agosto de 2010 a las 5:50

kanite 

El hombre tendrá poco que decir, porque no estaba ni vestido de futbolista. Pero el hombre, con el valor que le dan sus muchos e históricos goles en casi todas las finales del Sevilla, incluida en ésta si se considera tal el partido de ida en el que marcó nada menos que dos, nunca dirá nada.

 Que le pregunten, que le pregunten a él… nunca dirá nada.

 Y hay tantas preguntas que hacerle… La imagen que el Sevilla dio en el Camp Nou, en la Supercopa, donde llevaba una ventaja de tres a uno en la pugna por un título, sí, un título, podría ser una de ellas, pero así, tan genérica, lo más que podría hacer el gigante franco-malí era encogerse de hombros. Y con razón.

 ¿Y él qué culpa tiene? Si juega, juega, y si no se calla. A lo mejor alguna vez   –no tiene por qué ser siempre- aprenden otros. Si le dicen que tiene que guardarse fuerzas para equis día, pues lo hará. Cumple órdenes. Pero en su fuero interno, entre rezo a Alá y ayuno por el Ramadán, se pregunta muchas cosas. Nunca dirá nada, pero se las pregunta.  Se pregunta, por ejemplo, para qué le piden un esfuerzo en el segundo tiempo de la ida de la Supercopa cuando Ibrahimovic había adelantado al Barcelona en el Sánchez-Pizjuán. Si lo que importaba de verdad era pasar la previa de la Champions cuyo partido de ida se jugaba cuatro días después, ¿para qué hacía el Sevilla un esfuerzo por remontar un 0-1 y convertirlo en un esperanzador 3-1 para la vuelta? ¡¡¡si en la vuelta no iba a competir!!! ¿Qué habría pasado si la temporada anterior después de ganar por 1-2 en el Camp Nou aquella noche en Nervión le dicen a Palop que mejor que no juegue y al resto, que corra lo justito?

 Que le pregunten a Kanoute si no hubiese sido mejor no presentarse. No dirá nada.

 Que se lo pregunten. Que le pregunten a Kanoute, que habla francés como Squillaci, por qué un vestuario y una serie de futbolistas se acaban comiendo a su ‘jefe’ en cuanto le ven un síntoma de debilidad. Si se habían merendado a un seleccionador en una Copa del Mundo. Y si un presidente de una Federación como la Francesa les había durado un cuarto de hora hablando mal y pronto, ¿qué les podía durar a ellos un tecniquillo de la casa, a profesionales que lo reclaman clubes como el Arsenal o el Marsella y que ganan más de 2 y 3 millones de euros al año? Pero si el mismo club habla abierta y públicamente si es inconveniente alinearlo para no chafar un negocio… Diplomatura en motines.

Que le pregunten a Kanoute. Que se lo pregunten. Qué le pregunten por qué estaría sentadito cerca de él, también sin vestir, el defensa al que se le ve más proyección de este equipo. A lo mejor él sabe por qué Guardiola se ha interesado este verano por dos jugadores del Sevilla, Adriano y Cala. Uno jugó la final de la Supercopa. El otro, como Kanoute, ni se vistió de futbolista.

Que le pregunten que si se trataba de dosificar esfuerzos, ¿qué es lo que se juega el Sevilla el próximo sábado en Valencia ante el Levante?

Que le pregunten todo eso. Que le pregunten por qué lleva oliendo tan mal el guiso en toda la pretemporada. Por qué da la sensación desde fuera que hay más preocupación en el diseño de las camisetas que en el diseño del proyecto deportivo. Por qué después de tres años teniendo claro que donde había que acertar era en el centro del campo los elegidos son una pareja de italianos que hicieron una buena temporada hace DOS AÑOS, en 2008, en un equipo como el ATALANTA, que acabaría abandonando la ya deslucida desde hace algunas temporadas Serie A italiana.

 ¿Podrá responder Kanoute? Que se lo pregunten. Que le pregunten por qué no ha tenido el detalle de clonarse a sí mismo para dejar al Sevilla para la posteridad otro futbolista milagro como él ha sido. Le quitaría problemas y trabajo a muchos en el club. Ya no habría que buscar un delantero parecido al que cambió la historia del Sevilla y –me atrevo a decir- el mejor extranjero que ha llegado a la Liga española desde que empezó esto en 1927. Sí, acepto que así, así con Messi, pero como tampoco han hecho ninguno de los dos absolutamente nada con sus selecciones en un Mundial… a ver quién me lo discute.

 En el Sevilla no tengo dudas. Porque esto lo cambió él, que no se equivoque nadie. Ni Del Nido, ni Monchi, ni Juande, ni Daniel Alves. Pero que se lo pregunten. No dirá nada. Absolutamente nada.

Y que le pregunten ahora qué van a hacer. Qué le pregunten cuál es la fórmula cuando los que dirigen un club creen que su plantilla es autogestionable y se demuestra que no a una semana de empezar la Liga. Que le pregunten por qué se ha atrevido, igual que Palop, Renato, Luis Fabiano, Escudé, Dragutinovic… a cumplir años. Por qué se han atrevido a hacerlo sin contar con el Sevilla, con la entidad que les paga.

Que le pregunten todas esas cosas a Kanoute. En algunas, como en lo de la Supercopa en el Camp Nou, no podrá contestar. No estaba siquiera vestido de futbolista. No está obligado a responder a nada.