Los intereses del billón

Carmen Pérez | 25 de febrero de 2016 a las 7:28

sensibilidad

En el gráfico se muestra lo que nos cuesta el total de la deuda , como media, y lo que nos van costando las nuevas emisiones. Con las nuevas emisiones, España renueva cada año unos 180.000 millones de euros y además sigue incrementando el volumen total con mayor deuda.

El coste de las nuevas emisiones depende del nivel general de tipos interés, actualmente muy muy bajos; y de la prima de riesgo propia, esto es, de la confianza que tengan los inversores en la capacidad de pago de España para atender los intereses de toda la deuda viva y afrontar la devolución del principal de las deudas que van venciendo.

Las continuas emisiones van condicionando el tipo medio resultante del total. En el gráfico se observa con claridad que el mayor o menor precio de las nuevas emisiones se traslada al tipo medio. La variación del tipo medio afecta de forma más radical al total de intereses generados en los últimos años porque el volumen de deuda es muchísimo mayor. Por hacer unos cálculos, por cada 1% que suba el tipo medio, el coste de la deuda actual, 1 billón de euros, se incrementaría en 10.000 millones de euros al año. Cualquier programa económico para los próximos años debería tener muy presente esta circunstancia.

 

 

 

 

 

 

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  • Lucius Q.

    “El coste de las nuevas emisiones depende del nivel general de tipos interés, actualmente muy muy bajos y de la prima de riesgo propia, esto es, de la confianza que tengan los inversores en la capacidad de [re]pago”. Contemplemos ahora el jardín de tapias para adentro y diríamos que, en esta parte del mundo, se dispone de una cantidad de dinero tal, que se regalaría su uso a quien se tenga confianza en que se lo va a devolver: pase, coja el que quiera y me lo trae cuando ya lo haya usado; eso sí, tráigalo, por favor.
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    “Cualquier programa económico para los próximos años debería tener muy presente esta circunstancia”. Me encanta la prudencia del comentario, que es propia no sólo de éste artículo sino de todos los anteriores. Diríamos, también, que las democracias de esta parte del mundo disponen de una cantidad inmensa de libertad (de expresión) pero que sería necio ignorar que el uso de dicha libertad también tiene un coste. Concordamos.


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