La rentabilidad, ése es el reto de la banca

Carmen Pérez | 28 de agosto de 2016 a las 16:11

TRIBUNA ECONÓMICA, 5/8/2016

LOS recientes test de estrés -ejercicio teórico que aventura por dónde irían las cuentas y ratios de los bancos europeos según hipotéticos escenarios económicos futuros- han arrojado resultados satisfactorios: salvo algunas excepciones, todos aprueban en solvencia. Pero, sin embargo, no puntúan nada bien en rentabilidad. El contexto en el que los bancos tienen que desarrollar su actividad no les favorece, tanto por el bajo nivel de tipos de interés como por el menor volumen de negocio, aún no recuperado tras la crisis, y que se está desviando en mayor medida hacia los mercados financieros, en un proceso de desintermediación financiera creciente. Además, nuevos operadores -las fintech- han irrumpido en el sector incrementando la competencia y grandes tecnológicas, como Facebook o Apple, están llamando a la puerta. Por si fuera poco, la normativa que han de cumplir se ha vuelto mucho más rigurosa, y el pasado -el deterioro de activos sufrido por la crisis y el deterioro de la confianza de los clientes- aún les pesa.

Para elevar la rentabilidad reduciendo costes, prosigue el intenso ajuste de la capacidad instalada, como el de Caixabank, que contempla eliminar 3.000 empleos y cerrar 600 sucursales más hasta 2018. No es de extrañar que el consejero delegado de BBVA manifieste que a su banco le sobran dos tercios de su red a largo plazo, porque el necesario proceso de digitalización que está desarrollando el sector y la Unión del Mercado de Capitales Europeo, que desbancarizará la economía, harán este exceso de capacidad aún más patente. Los supervisores -el Banco de España y el BCE- bendicen estas medidas, a la par que les recomiendan fusionarse entre ellos o con entidades europeas, para conseguir economías de escala, al ganar tamaño.

Y para mejorar los ingresos, ya que resulta complicado ensanchar el margen financiero, se pretende incrementar las comisiones. Sabine Lautenschläger, desde el Mecanismo Único de Supervisión, ha animado a los bancos europeos en este sentido, y especialmente a los españoles en los que las comisiones solo aportan el 22% del margen bruto, un 6% menos que en Europa. La dificultad estriba en la oposición de los clientes, que se niegan a pagar por los servicios bancarios. El objetivo es vincularlos, que se casen -al igual que en las telecomunicaciones o la energía- con la entidad y les lleven todo el negocio financiero -nómina, tarjetas, fondos de inversión o seguros- completo.

La viabilidad de una empresa exige solvencia, pero también que a los accionistas les compense mantenerla: los test de estrés muestran que los bancos europeos sólo generan una rentabilidad media (ROE) del 5,29%, frente al 8% de rentabilidad mínima que los accionistas bancarios esperan; es más, en el escenario adverso, en muchos bancos incluso aparecen pérdidas: las cotizaciones bursátiles se encargan de ajustar esta divergencia. Así, los bancos están inmersos en un enorme proceso de reconversión del que sólo los que se adapten, como en el proceso darwiniano de evolución, subsistirán. Pero lo peculiar de este sector es que resulta complicado que los que no lo hagan se queden, sin que nos afecte a todos, en la cuneta.

  • Lucius Q.

    Reflexiones veraniegas:
    – “El contexto en el que los bancos tienen que desarrollar su actividad no les favorece, [ ] por el bajo nivel de tipos de interés” Obvio: La oferta de dinero es infinita para la demanda -solvente- disponible; así, no puede haber beneficio. Los agricultores cuando no pueden colocar su exceso de oferta en coyunturas similares, para sostener el precio del tomate, organizaron tomatinas: Que los bancos organicen una “billetina”.
    “Capacidad instalada” de la banca: con el bitcoin –> 0

  • Carmen Pérez

    Lucius Q.: ¡Hola! No entiendo lo que comentas de la capacidad instalada con el bitcoin, y me interesa. Estos días pasados he estado leyendo las noticias sobre la moneda virtual que está desarrollando la banca. La verdad es que no he logrado enterarme de qué va…

  • Lucius Q.

    ¡Uy! es difícil saber de qué va el bitcoin. Internet está llena de menciones a él; pero no han pasado de informaciones asombrantes o con la pretensión de asombrar. Informativamente no se ha pasado de la anécdota, a pesar de lo cual, alguna banquera y algún banquero se han echado a temblar.
    No obstante le paso, Carmen, mi reflexión de hoy:
    Hace poco apareció una ánfora romana conteniendo centenares de monedas acuñadas en un pueblo de Sevilla llamado Tomares. Objetos que, desde el punto de vista intrínseco, eran bastante inútiles en aquélla época en el que las armas eran ya de hierro y que no servían para hacer vasijas domésticas pues los óxidos del cobre son tóxicos. Pero eran un buen soporte para llevar estampillado el cuño del pontifice emisor y por ello, la garantía del Estado y la confianza de los ciudadanos en el sistema.
    Los bitcoins son una clave criptográfica digital en la memoria dura de un cluster de ordenadores que no se saben de quién son ni dónde están. Ni, por supuesto, se sabe bajo la autoridad de quién. Pero hay muchos que les han otorgado la misma confianza que a las mondas del César y depositan patrimonio en ellos. ¡El mundo es así!
    En nuestro ámbito más próximo, que me venga ahora a la memoria, no se depositaba presunción de valor en otra cosa que no hubiera sido emitido por un banco desde los cupones de racionamiento, los cuales cotizaban en los alredores de las tiendas de comestibles autorizadas a recibirlos. Se hicieron en ese mercado de secundarios muy buenas fortunas.

  • Carmen Pérez

    Lucius, en el bitcoin, el valor les viene de la dificultad -el coste- de generarlos, desarrollando un algoritmo, que aleatoriamente, y cada vez con menor frecuencia- los consigue. Los ordendores deben ser potentes, el gasto de energía altísimo y además hay que retribuir a los mineros, que es como se les llama al personal que se encarga de estas enormes instalaciones informáticas. Y que además está diseñado para que genere en total un volumen concreto, tras el cuál el algoritmo se para.
    Pero a lo que me refería es que los bancos están desarrollando una moneda virtual propia, al estilo del bitcoin, con otro algoritmo distinto, para utilizar entre ellos. Y realmente no consigo encontrar el sitio que me explique para qué, porque sí dicen las noticias que se ahorrarían costes, en base a qué? Se me escapan los motivos últimos de esto, y las consecuencias que tendrían para todos. Seguiré investigando.
    Gracias por tu comentario.

  • Lucius Q.

    Me ha gustado lo de los “mineros”, no lo había oído nunca.
    Iremos viendo ya con la lección aprendida de que, en cosas como el “dinero de plástico”, salvadas las diferencias, hubo que ir creyendo.
    Espero que esos enormes ordenadores no sean nuestros propios PC en configuración en red de servidores P2P (como el emule). Así hizo Microsoft con la distribución de Windows 10, que los empleó como tales servidores. Nos enteramos luego, por los periódicos. Además le dimos permiso para hacerlo. ¡Esto es grande!
    Un saludo, Carmen y disculpe que la distraiga.

  • Carmen Pérez

    Lucius, para nada me distraes; al revés, te agradezco muchos tus comentarios, eres casi el único que lo hace!, jajaja


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

La autora, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber