Realidades financieras paralelas

Carmen Pérez | 25 de octubre de 2016 a las 14:52

TRIBUNA ECONÓMICA, 14/10/1966.

Resulta interesante confrontar dos realidades financieras completamente dispares con las que actualmente convivimos para que, al verlas una al lado de la otra, se desprenda una interpretación de su imagen conjunta. Ambas son circunstancias tan extremas y anómalas que la mayoría de las personas ajenas al mundo financiero, al conocerlas, desconfían incluso de que sean ciertas. Una está ligada al sistema financiero formal, establecido, asociada a los grandes importes; la otra, a las finanzas no controladas, al menudeo y a las cantidades pequeñas.

Por una parte, estamos envueltos en una realidad mágica, en un mundo de irracionalidad financiera. Como Alicia en el País de las Maravillas, hemos traspasado el espejo: los tipos de interés están negativos y las operaciones financieras se han dado la vuelta. Así, los Estados se están financiando cobrando intereses a los inversores que les prestan su dinero; y no son casos aislados sino que alcanza al 35% de los títulos de deuda pública, lo que supone unos 8,3 billones de euros. De igual modo, numerosas grandes empresas están emitiendo bonos por los que pagan cupones por debajo o cerca del 0%. Y es posible que se extienda esta irracionalidad todavía más porque el Euríbor lleva meses en negativo en todos sus plazos y, de seguir bajando, serán los bancos los que paguen intereses a sus clientes -familias o empresas- por tener una hipoteca o un préstamo con ellos.

De otra parte, nos encontramos un mundo más sórdido, más cercano al que denuncia Larra en suEmpeño y Desempeños, aunque modernizado con la tecnología actual. Proliferan las entidades -fuera del control del Banco de España- que ofrecen micropréstamos, de cantidades que suelen ser inferiores a 800 euros y que se tramitan de forma rápida. Su publicidad puede verse continuamente en todos los medios de comunicación: “Tu dinero on line cuándo y cómo quieras” o “Primer préstamo sin intereses y comisiones” son algunos de sus reclamos. Sus intereses llegan a superar el 4.000% y utilizan agresivas técnicas de recobro en caso de incumplimiento. Ya existen sentencias, basadas en la aún vigente ley Azcárate de 1908, anulando operaciones de estas compañías por sus intereses usureros.

En realidad, lo novedoso es el perfil del que contrata estos créditos rápidos, que se corresponde, cada vez más, con personas -asalariadas y jubiladas, en su mayoría- que necesitan el dinero para llegar a fin de mes o para atender los gastos imprevistos que se les presentan. Cuando no consiguen resolver sus dificultades a través de los bancos -que, por cierto, también aplican altos intereses y comisiones en los préstamos al consumo, por los números rojos o por el uso de la tarjeta de crédito-, acuden y se someten a los intereses desorbitados de estas entidades de micropréstamos. Y de forma paralela al ir solventando mes a mes esta crónica y costosísima tortura financiera, estas personas tienen que escuchar una y otra vez que el Banco Central Europeo BCE) está interviniendo, que actúa para mejorar la economía real y reflotar el crédito, creando un mundo artificial en el que los tipos de interés se sitúan por debajo del 0%.


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