El nuevo modelo de negocio bancario

Carmen Pérez | 27 de noviembre de 2016 a las 18:55

TRIBUNA ECONÓMICA, 11/11/2016

Numerosos representantes de la industria bancaria han analizado recientemente los retos que tiene el sector en este momento tan crucial de transformación de su modelo de negocio. El documento resultante El cambio del modelo de negocio de la banca, editado por el Instituto Español de Analistas Financieros, fue presentado en Sevilla en el Círculo Financiero del club Antares. La nueva regulación bancaria, los competidores digitales, la rentabilidad en este contexto de tipos de interés tan bajos o la situación del crédito en España son las principales tendencias que se debatieron. A través de ellas se puede aventurar cómo será la relación del cliente con esa nueva banca.

Las sucursales bancarias serán como supermercados, con sus estanterías virtuales repletas de productos financieros variados. Funcionará el autoservicio para las transacciones operativas, y se acudirá a la oficina exclusivamente a contratar algún producto, para recibir asesoramiento con calma. Los agentes comerciales, sobradamente cualificados, tendrán que guiar al cliente por el complejo mundo financiero actual; su tarea -y su responsabilidad- residirá en ayudarle a tomar la decisión adecuada, que desbordará incluso los productos propios de su grupo bancario, exponiendo los riesgos, los costes o sus implicaciones fiscales.

De forma similar se comportarán antes los productos de activo, cuando el cliente quiera negociar una hipoteca o un préstamo. El análisis de crédito tendrá que retornar en gran medida a épocas pasadas, especialmente en las empresas, porque los intangibles ganarán peso en su balances. Así, con menos activos reales que sirvan de garantía, el papel del analista es esencial para valorar esos activos con menores valores residuales. No obstante, el crédito no volverá a suponer la fuente de rentabilidad de antes de la crisis: los altísimos niveles de endeudamiento no se repetirán, con las fintech habrá mayor competencia y las grandes empresas se financiarán más en los mercados.

Será, por tanto, una banca de menor crédito y de mayores servicios financieros, que se habrán de remunerar de forma suficiente. Pero si quieren fomentar los ingresos por comisiones, tendrán que conseguir un cambio de mentalidad en la población, acostumbrada a no pagarlas. Para ello, se hace completamente necesario que recuperen la confianza perdida y que además los clientes perciban con claridad que su intervención les aporta un valor añadido en las operaciones contratadas.

En definitiva, una banca que mantenga una relación con el cliente directa, cercana y muy especializada. Un panorama estupendo, pero para el que pueda disfrutarlo, porque el sector tiende -el FMI y el BCE lo recomiendan- a una mayor concentración. En España, en la que ya es muy alta, con menor número de entidades se corre el peligro de que no se atienda adecuadamente a las poblaciones de escaso tamaño. No sólo porque se elimine en ellas la sana competencia sino porque incluso no haya ni presencia: Liberbank, que aglutina a seis cajas que cumplían ese papel de banca de proximidad, sustituirá, antes de final de año, 150 sucursales en pequeños pueblos por agentes financieros franquiciados.

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