Sin prisas con Bankia

Carmen Pérez | 28 de diciembre de 2017 a las 11:16

TRIBUNA ECONÓMICA, 22/12/2017

Estos años pasados han sido bien intensos. Las hipotecas subprime, el pinchazo de nuestra burbuja inmobiliaria, la intervención de las cajas, la angustiosa prima de riesgo, el informe Oliver Wyman, el rescate o la firma del Memorándum de entendimiento, por citar sólo algunos acontecimientos que nos han tenido en un continuo ay financiero. Tras tantas y tantas turbulentas circunstancias nos encontramos finalmente siendo propietarios de un 67% de Bankia, la cuarta entidad financiera en España. Y ya que los avatares de la vida nos han llevado hasta esta situación, ahora deberíamos pensar tranquilamente, sin prisas, cómo tratarla.

Desde luego, no quedárnosla, como quieren algunos, como arma política para el desarrollo económico, atender a los más desfavorecidos o prestar a las pymes sin el rigor financiero adecuado. Sería ésta una forma estupenda de verla de nuevo quebrada. Tampoco, como otros reclaman, para paliar la desertización financiera que muchas poblaciones españolas están sufriendo: en la solución a este problema debe implicarse toda la banca. Pero sí podríamos quedarnos con Bankia para ganar dinero. El tiempo necesario hasta que recuperemos hasta el último euro. Y mientras, que sigan entrando en las arcas públicas sus dividendos.

A Bankia se le inyectaron 22.424 millones de euros públicos. Con las ventas de acciones de 2014 (7,5%) y de la semana pasada (7%) junto con los dividendos percibidos se han recuperado unos 2.600 millones de euros. Y se está preparando otra venta del 20% para el primer trimestre de 2018. No se debería hacer a cualquier precio. Las perspectivas para la entidad son buenas. Es muy solvente, ha ganado con la integración del Banco Mare Nostrum, ha reestructurado la red de oficinas y la plantilla, y sus beneficios están aumentando, y más que lo harán si las subidas de tipos de interés comienzan.

Aunque el plazo impuesto por la Comisión Europea para estar completamente fuera de Bankia es diciembre de 2019, podría ampliarse si fuese necesario. Sería cuestión de negociarlo. Sólo tenemos que fijarnos en los italianos, expertos en cómo negociar en Europa con éxito, especialmente con el sector bancario. Es más, no parece un obstáculo insalvable cuando Jaime Ponce, el presidente del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, FROB, ha asegurado esta misma semana la flexibilidad de este plazo.

Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo apremian al presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, a que acelere su privatización. La razón que aducen es que se tiene que acabar con la distorsión que supone tenerla operando bajo la protección del Estado, como si hubiera algún banco hoy en día que opere fuera de ese paraguas. El actual equipo de gestión ha conseguido en cinco años que Bankia sea eficiente y solvente, con una rentabilidad que supera el 8%. Tampoco ellos quieren que después del esfuerzo se venda la entidad regalada, ni poco a poco ni completa a otro banco español o europeo. Jaime Ponce también ha asegurado esta semana que “No se va a hacer una venta forzosa si las condiciones no son las adecuadas”. Habrá que estar vigilando que cumpla su palabra.


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