Democracia retirada

Carmen Pérez | 3 de mayo de 2019 a las 9:51

TRIBUNA ECONÓMICA, 27/4/2019

Freedom in the World es un informe anual que valora, cuantitativa y cualitativamente, los derechos políticos y libertades civiles de numerosos países. La última edición señala una conclusión demoledora: la democracia está en retirada. En 2018 se registró el decimotercer año consecutivo de disminución de la libertad global. La regresión ha afectado a una variedad de naciones en todas las regiones, desde democracias de larga tradición como EEUU hasta regímenes autoritarios consolidados como China y Rusia. “Aunque el retroceso general aún es poco profundo en comparación con las avances logrados a finales del siglo XX, la tendencia es constante y siniestra”.

A nivel global, entre 1988 y 2005 se experimentó una notable mejoría (los países clasificados como No Libres pasaron del 37% al 23% y los Libres crecieron del 36% al 46%), pero desde entonces el proceso ha sido el contrario (los No Libres aumentaron al 26% y los Libres se redujeron al 44%). De los 195 países que cubre el análisis, Siria, Turkmenistán y Corea del Norte se encuentran entre los peores. Los campeones de la libertad son europeos -Noruega, Suecia y Finlandia-, pero han retrocedido Hungría, Austria, Eslovaquia, Serbia y Turquía. Y también Polonia, donde el gobierno ha reformado el sistema judicial afectando a su independencia.

El repaso que realizan es exhaustivo. Casos de manipulación de las elecciones, eliminación de los límites a los mandatos, infinitos ataques a la libertad de expresión y a los periodistas, proliferación de noticias falsas, desarrollo del autoritarismo digital, incumplimiento de las normas internacionales sobre migrantes y refugiados o limpieza étnica. Con todo, lo que más impacta es que naciones que han sido impulsoras de la libertad en el pasado son las que también ahora están experimentando una reversión o se encuentran en amenaza.

Los autores, americanos, hacen autocrítica: “Trump ha atacado instituciones y tradiciones esenciales, como la separación de poderes, una prensa libre, la administración imparcial de la justicia, las salvaguardias contra la corrupción y, lo más preocupante, la legitimidad de las elecciones”. También advierten que los presidentes anteriores contribuyeron: el declive no empezó con Trump, Trump es una consecuencia. EEUU tiene actualmente una puntuación de 86 sobre 100, por detrás de más de 50 países.

España tiene una excelente puntuación, 94 de 100, la misma que Alemania, por encima de Francia, Italia o el Reino Unido. Hemos construido una magnífica democracia y son enormes los logros alcanzados: una historia de éxito. Pero en los últimos tiempos se ha erosionado: la corrupción la ha dañado, la crisis ha hecho estragos y el problema catalán la está sometiendo a una prueba de fuego. Y las pequeñas cosas también cuentan, como los bochornosos debates de esta semana, con los candidatos llamándose mentirosos y utilizando información falsa o manipulada. Las instituciones resisten, sí, pero sólo hasta cierto punto. Si la desconfianza en nuestra democracia se sigue instalando, el peligro de que se abrace a un líder carismático, un salvador y protector, que empiece a revertir nuestra libertad se acrecienta.

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