El futuro monetario nos alcanza

Carmen Pérez | 30 de diciembre de 2019 a las 20:37

TRIBUNA ECONÓMICA, 6/12/2019

Hace un par de semanas la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard llevó a cabo un ejercicio muy interesante. Sentó en una mesa a diez personas de la máxima relevancia, ex altos cargos de la Administración americana y líderes de opinión -Larry Summers, entre ellos- que simularon una sesión del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. El escenario planteado se situaba dentro de dos años. Tenían que debatir qué respuesta dar a una gran crisis de seguridad provocada por una prueba de misiles nucleares de Corea del Norte. El proyecto se había financiado evitando el sistema bancario global. Ponían sobre la mesa las consecuencias que estaba comportando que el yuan digital llevara ya 20 meses de vida. Es decir, aventuraban qué podrá pasar con lo que va a ocurrir de forma inminente.

Estamos inmersos en una completa revolución del sistema monetario mundial. El anuncio de Facebook de lanzar la moneda libra la ha avivado y acelerado. A Mark Zuckerberg hay que agradecerle el haber conseguido que los gobiernos occidentales se den cuenta del desafío monetario y de que tienen que responder antes de que sea demasiado tarde. La amenaza está en las iniciativas privadas que puedan comprometer la soberanía pública del dinero pero también en la emisión de otras públicas, como la moneda digital china, que no persigue sólo dominar los pagos domésticos de China, sino expandir su uso e influencia.

Kenneth Rogoff en un artículo reciente plantea de manera muy clara este segundo problema. El poder americano y la primacía del dólar están fuera de dudas y será difícil que un yuan digital soberano los desbanque, pero éste facilitaría de forma extraordinaria que se agrandara la “economía subterránea global” que escapa al control americano. Así, como la simulación de Harvard representó, Corea del Norte podría usarlo para contratar a científicos nucleares rusos o para comprar materias primas escapando de las sanciones americanas.

La Academia se está volcando con este asunto. No se da abasto para leer la gran cantidad de informes, conferencias y artículos que se están publicando. Y, de igual modo, el asunto se debate en los más altos niveles políticos. El septiembre pasado dos congresistas norteamericanos se dirigieron al gobernador de la Reserva Federal: “Nos preocupa que la primacía del dólar estadounidense pueda estar en peligro”. Y Jerome Powell les contestó por carta que efectivamente puede ser cada vez más imperativo que la Fed desarrolle una moneda digital en dólares estadounidenses.

En la Eurozona las cosas también se aceleran. El Instituto Bruegel publicó hace tres días un documento que ha preparado para la Comisión de Asuntos Monetarios del Parlamento Europeo, donde se analiza el papel que podrían jugar la moneda digital soberana. Y, Dirk Bullman, el jefe de innovación del BCE, confirmó en Málaga, durante el reciente Congreso Global Blockchain, que hay un equipo dedicado a contestar las tres preguntas claves sobre el euro digital: cuál es la motivación, cómo debería ser exactamente el diseño y cómo implementarlo. El título de su panel bien podría haber sido el del encuentro de Harvard: ¿Está el mundo listo para las monedas digitales globales?

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