Las letras a 12 meses, ya en negativo

Carmen Pérez | 17 de noviembre de 2015 a las 16:13

letrasSubasta de Letras del Tesoro hoy a 6 y 12 meses. En esta ocasión, con rendimiento negativo también para las de 12 meses. Los inversores le pagaran al Estado español o,098% y 0,049% por prestarle su dinero a esos plazos respectivamente.

Seguimos beneficiándonos de las políticas del BCE, y con seguridad que veremos rendimientos aún más negativos si decide en diciembre intensificar y alargar la compra de deuda pública así como bajar a niveles más negativos, ahora -0,20%, la facilidad marginal de depósito.

El  próximo jueves,  emisión de deuda a medio y largo plazo, con emisiones de deuda con vencimiento en abril de 2018, julio de 2020 y enero de 2023.

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¿Demasiado poder e independencia?

Carmen Pérez | 12 de noviembre de 2015 a las 18:24

El descomunal poder de los bancos centrales y la total independencia con la que actúan están levantando numerosas críticas. Esta es la idea que desarrolla el artículo Central banks: Peak Independence, de Ferdinando Giugliano (Londres), Sam Fleming (Washington) y Claire Jones (Frankfurt), el pasado domingo en el Financial Times.

Críticas, por los efectos que las medidas que están llevando a cabo puedan estar produciendo sobre la distribución del ingreso y la desigualdad o por la participación que supone en la política presupuestaria por la puerta de atrás.

Críticas, porque en muchas ocasiones no se limitan a su tarea, el control de la inflación, e intervienen en rescates a países o expresan opiniones acerca de cuestiones que no son exactamente su cometido, como el cambio climático.

Críticas, porque consideran que la independencia que disfrutan debería  ser actualizada a la luz de las herramientas que están utilizando, porque sus decisiones conllevan una gran carga política.

Críticas,  finalmente, por su falta de transparencia en sus vínculos con la industria financiera.

Resulta curioso leer estas críticas que de forma tan exhaustiva expone este artículo porque, salvo las últimas, suponen atacar precisamente las bases que quisieron defenderse de forma radical cuando se crearon. Independencia total y absoluta de la política, completa autonomía de gestión, objetivo claro a perseguir y una batería de herramientas para llevarlo a cabo: encadenados a sus objetivos, no tienen que mirar más consecuencias, los técnicos tan sólo han de limitarse a apretar el botón sin más problemas de decisión, por cuanto las reglas eliminan por completo la discreción.

Hemos tenido que verlos actuando tan cerca de su propio ideal para plantearnos si este ideal no lo era tanto.

http://www.ft.com/intl/cms/s/0/f0664634-7cd4-11e5-98fb-5a6d4728f74e.html#ft-article-comments

 

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Euribor 12 meses, al 0,0%

Carmen Pérez | 11 de noviembre de 2015 a las 22:43

El euríbor a 12 meses, el más utilizado como referencia para préstamos e hipotecas,  cotiza ya por debajo del 0,10% , concretamente a 0,091%, ayer día 10/11. Los valores negativos alcanzaron al euríbor a 6 meses, -0,077% ;  y el resto de euríbor a plazos más cortos prosiguen su descenso, cotizando el euríbor a una semana a -0,153%.

Y cabe esperar más descensos. El anuncio de Dragui de que en diciembre es posible que modifique la facilidad permanente de depósito a un nivel más bajo del -0,20% actual va a intensificar estas caídas. El posible aumento de  compras de activos financieros  y la prolongación del programa de compras más allá de septiembre de 2016, que también ha adelantado, producirán el mismo efecto.

La tendencia bajista, por tanto, continuará durante los próximos meses. Buena noticia para todos los endeudados (familias, empresas y administraciones públicas), siempre que lo estén a tipo variable y sin clausulas suelo. Mala, para todos aquellos que tengan ahorros, a los que se les presenta un escenario con rentabilidades negativas tanto para depósitos como para otros productos financieros de escaso riesgo, por lo que no  tendrán  más remedio que asumir mayores niveles de riesgo si quieren obtener rendimientos por su dinero.

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Regulación Bancaria

Carmen Pérez | 10 de noviembre de 2015 a las 14:42

logo uni      Excelente jornada sobre regulación  bancaria en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de        la Universidad de Sevilla. Tras la presentación de la señora decana, Carmen Núñez, se impartieron las          siguientes conferencias:

Tendencias Regulatorias Globales, a cargo de D. Santiago Fernández de Lis Alonso.        Economista Jefe de Sistemas Financieros y Regulación de BBVA Research.

-Nueva Regulación y Unión Bancaria: Una Perspectiva Global, impartida por  D. Francisco Uría Fernández. Socio Responsable del Sector Financiero en KPMG y Responsable del Área Legal de KPMG Abogados.

El Sistema Bancario tras la Crisis. Dr. Emilio Ontiveros Baeza. Catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid. Presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

 

 

Información Privilegiada

Carmen Pérez | 5 de noviembre de 2015 a las 20:36

Se llama así a la información a la que, por sus características, tienen acceso pocas personas, o lo tienen antes que otras muchas a las que también debe llegar. Justo la que recibieron los gestores de fondos de cobertura de boca de Benoît Cœuré, miembro del Consejo del BCE; y que era potencialmente rentable porque dicha información no se haría pública hasta la mañana siguiente. Cuando se conoció este hecho, el BCE lo ha calificó de “error de procedimiento interno”.

No habrá sido la primera ni será la última vez que ocurra algo así, pero en esta ocasión este tema ha causado un gran revuelo. Tanto como para que el Financial Times le dedicara el martes su editorial, al mismo tiempo que publicaba también el artículo ECB officials met bankers before key decisions, donde se ponen de manifiesto los encuentros mantenidos por consejeros del banco central con personalidades del mundo financiero días antes de decisiones claves.

Que mantienen habitualmente reuniones con los operadores del mercado es público y muchas aparecen en las agendas de Mario Dragui y de algunos de sus consejeros, colgadas en la web. Además, es lógico que existan. Pero, como dice la editorial, es fundamental que el BCE esté fuera de toda sospecha. Se sugiere que el BCE endurezca sus normas, que sólo impone al respecto un periodo de silencio. Sería deseable, nos dice, que se acercara al código de conducta del Banco de Inglaterra, que  prohíbe totalmente hablar sobre las decisiones de política monetaria los días antes de la toma de  decisiones.

Muy difícil de controlar este tema, y desde luego no le falta razón al Financial Times cuando aconseja al BCE que revise y endurezca las normas. Pero con eso no es suficiente, también sería aconsejable implantar un control a posteriori sobre las operaciones realizadas  (así se descubrió el escándalo de la manipulación del LIBOR) y, por supuesto, que se contemplen fuertes sanciones e incluso responsabilidades penales si finalmente se descubre que se utilizó  información privilegiada.

 

 

 

 

Dirigismo financiero

Carmen Pérez | 30 de octubre de 2015 a las 11:17

ESTAMOS acostumbrados a que cada mes y medio el Banco Central Europeo, BCE, realice un comunicado anunciando la decisión que ha tomado respecto a los tipos de interés, manteniendo, elevando o bajándolos respecto a los que habían quedado fijados en la reunión anterior, y explicando su por qué. Esa rutina periódica nos impide sorprendernos del mismo hecho en sí: que un puñado de hombres, los que conforman su Consejo de Gobierno, establezcan los tipos de interés, condicionando así intensamente la economía, que gira en torno a ellos. Y por si fuera poco el grado de intervención que esto significa, en los últimos años están aplicando además una serie de medidas -por ejemplo, la espectacular compra de activos financieros públicos y privados- con las que el BCE ha cambiado definitivamente el papel de mero analgésico que debería tener en la economía a ser protagonista, marcando una época de completo dirigismo financiero.

El mandato que les fue encomendado fue perseguir la estabilidad de los precios en la zona euro, pero actualmente tras este objetivo se están decidiendo cuestiones de una enorme trascendencia, como garantizar la solvencia de los estados miembros. Sólo hay que tomar conciencia de que el BCE se está convirtiendo en el mayor acreedor de los países respectivos. Decisiones que deberían ser tomadas en los parlamentos por los políticos elegidos democráticamente se están tomando implícitamente por esta entidad que tiene instrumentos a su alcance de rápida ejecución, frente a lo engorrosa y lenta que resulta la política.

Las decisiones del BCE además provocan importantes efectos secundarios. De esta forma, en pos del ideal común del control de la inflación resultan beneficiados o perjudicados determinados agentes de la economía. Por ejemplo, muchas familias y empresas endeudadas están de enhorabuena, porque nunca han pagado unos intereses tan escasos por sus deudas. Sin embargo, a los pequeños ahorradores se les ha dificultado enormemente conseguir rendimientos aceptables por su dinero y se ven obligados a invertir en productos financieros que incorporan niveles más altos de riesgo.

Tampoco sus decisiones están exentas de riesgos. Están provocando diferentes anomalías financieras, como que los inversores paguen por prestar, y ya viene siendo habitual que la deuda pública a corto plazo se coloque a rendimientos negativos, o que el Euríbor a los plazos menores cotice también en negativo. Están fomentando la formación de burbujas, porque el crédito barato y la abundante liquidez alimentan el precio de determinados activos por encima de lo racional. Y, por si todo lo anterior no fuera bastante, están produciendo una mala asignación de los recursos con efectos perversos en la economía real porque afectan a la estructura productiva: empresas que en un contexto normal no recibirían financiación o su coste sería muy elevado están recibiendo crédito barato, obstaculizándose el proceso de mutación económica, o como lo definió Schumpeter, el proceso de destrucción creativa.

Por otra parte, hay que ser conscientes de que sus instrumentos no atacan las causas profundas e incluso pueden perjudicar su solución. Así, la distorsión artificial que están provocando en los mercados de bonos persigue que los gobiernos endeudados puedan seguir disfrutando de un bajo coste, pero esta ilusión de sostenibilidad puede retrasar las reformas estructurales necesarias que permitan el desarrollo cuando las condiciones artificiales beneficiosas desaparezcan.

No debe ser nada fácil estar tomando estas decisiones. Cuando las comunican, cada mes y medio, intentan trasmitir una imagen de seguridad, pero es posible que tras sus fachadas tecnócratas se encuentren confusos, porque aunque todo se ha vuelto muy científico y sofisticado, lleno de datos, cálculos y predicciones, es dudoso que dominen plenamente las herramientas que utilizan, tanto las clásicas como las nuevas y brillantes ideas con las que están innovando. El caso es que en similares circunstancias se encuentran otros muchos países, como EEUU o el Reino Unido, en los que sus bancos centrales han tomado también el mando, reaccionando todos a cada movimiento de los otros, sin saber ninguno cuando se parará este proceso. Y menos sencillo aun resultará desandar lo andado. Nos quedan así muchos años de dirigismo financiero, pero bien pensado, es la consecuencia lógica del mundo completamente financiarizado que llevamos décadas alimentando.

Gracias, BCE

Carmen Pérez | 13 de octubre de 2015 a las 19:13

Subasta hoy, 13 de octubre, de letras del Tesoro a 6 y 12 meses. Las primeras se han adjudicado a un tipo de interés medio de  -0,007%, por lo que los inversores desembolsan hoy 1.000,04 euros para recibir dentro de 6 meses, concretamente el  8/04/2016, 1.000 euros.

El tipo de interés medio de las de 12 meses ha sido del 0,014%, pagando los inversores 999,86 euros hoy para recibir dentro de un año, el 14/10/2016, 1.000 euros.

Esto significa que España se financia prácticamente gratis a corto plazo, e que incluso cobramos en los plazos más cortos. A ver qué sucede el jueves con el largo plazo,  cuando se  emitirán bonos a tres años y obligaciones a diez y quince años, aunque es previsible que también se abaraten respecto a subastas anteriores.

Esta es la primera subasta de letras del Tesoro desde la reciente mejora de la calificación crediticia anunciada por Standard & Poor’s y  del retraso de la subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Pero es el apoyo del BCE lo que está siendo fundamental para abaratar la financiación de los Estados miembros, sobre todo para los países altamente endeudados como es el caso de España.

A cambio el BCE exige seriedad; no se cansa de repetir que  la economía española experimenta una fuerte recuperación   y que nuestro sector bancario se ha estabilizado, pero que seguimos teniendo por delante importantes retos, como seguir con las reformas y cumplir con el déficit público. Más que razonable.

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S&P, Fitch y Carmena

Carmen Pérez | 6 de octubre de 2015 a las 15:53

Gastar o no gastar 107.000 euros, eso es lo que tiene que decidir el Ayuntamiento de Madrid para seguir siendo calificado por las agencias  Standard & Poor’s y Fitch. No es un importe elevado, en absoluto, y menos  en relación con su volumen de deuda  (5.936 millones de euros a finales de 2014, de los que 1010 millones de euros corresponden a emisiones de obligaciones ) o el total de gastos financieros anuales  (206,9 millones presupuestados para  2015).

El hecho de que la alcaldesa haya manifestado que no tienen planificado endeudarse más vía mercados parece apoyar la decisión de eliminar este gasto. Pero, no obstante, tiene que seguir gestionando un nivel de deuda muy importante, y en este sentido eliminar de forma tajante la vía de los mercados no parece muy adecuado. Porque las amortizaciones de los préstamos y los vencimientos de las emisiones irán llegando, y aunque el endeudamiento no vaya a incrementarse habrá que ir renovando total o parcialmente la deuda en vigor.  Evaluar el posible mayor coste del endeudamiento bancario frente a la obtención de los recursos en los mercados se hace necesario antes de tomar una decisión.

Es cierto que muchísimos Ayuntamientos no están calificados pero tampoco se han introducido en los mercados para financiarse. El Ayuntamiento de Madrid todavía tiene una serie de emisiones de obligaciones en curso. La salida completa de este mundo tendría que esperar, en todo caso, a que  la estructura y el importe de la deuda estén mucho más controlados.

Otro asunto es que la razón de este rechazo es que tema la nota que puedan asignarle, ya que las agencias tienen en cuenta para la valoración todas las políticas que se estén poniendo en marcha y que impliquen consecuencias económicas para las cuentas municipales. La auditoria de la deuda que ha iniciado y sus políticas populistas pueden sin duda empeorarla.  No van a pagar encima, pueden estar planteándose.

El negocio de las agencias de calificación suele ser criticado porque es un sistema en que el emisor paga, esto es, el que va a ser calificado es  el que tiene que desembolsar los fondos. El que desde el Ayuntamiento de Madrid confíen en una valoración integral y objetiva a pesar de los 107.000 euros que le suponen no deja de ser una buena noticia respecto al funcionamiento de estas agencias que tanto poder tienen y que tan graves errores han cometido en el pasado.

 

 

 

Unión bancaria: compartir riesgos, pero no desmanes

Carmen Pérez | 28 de septiembre de 2015 a las 6:49

SI alguno de nosotros tuviera que aceptar que el día de mañana le podría tocar rascarse el bolsillo a cuenta de lo que hagan mal otros en un negocio común, se lo pensaría muy mucho y amarraría bien bajo qué condiciones. Porque puede asumirse el riesgo propio de la causa compartida, pero en ningún caso que las pérdidas sean provocadas por los desmanes de alguna de las partes. Esto es lo que piensa Alemania ante la creación de un Fondo de Garantías de Depósitos Europeo, la última fase de la Unión Bancaria: que sí, que este fondo es muy conveniente, pero con la condición de que el comportamiento de cada país en cuanto a la gestión de sus cuentas públicas sea el correcto.

Lo primero que se puso de manifiesto tras la crisis económico-financiera fue que no era lógico que cada país tuviera respecto a sus bancos diferentes, y no las adecuadas, reglas de juego. Felizmente se han mejorado, se han ampliado, y desde el 1 de enero de 2014 ya las comparten todos los bancos de la zona euro. También, se determinó en su día que la supervisión había que apartarla del control nacional por eso de evitar que se hiciera la vista gorda cuando se trataba de los bancos propios, o sea, que fuera imposible barrer para dentro. Dicho y hecho, el Mecanismo Único de Supervisión (MUS), el primer pilar de la Unión Bancaria Europea, culminó con éxito el pasado año y los 123 grupos bancarios de mayor tamaño, con sus test de stress de entrada en la boca, han pasado a ser supervisados por el Banco Central Europeo.

Pero con lo anterior no era suficiente, era absurdo pensar que porque se vigilen estrechamente a los bancos pueda descartarse completamente que alguno termine quebrando. También dicho y hecho, se desarrolló el Mecanismo Único de Resolución (MUR), segundo pilar de la Unión Bancaria Europea, que comenzará a ser operativo en enero de 2016. Su objetivo es claro: ahorrar a los contribuyentes el coste de futuras resoluciones bancarias. Accionistas, tenedores de preferentes y obligaciones subordinadas, bonistas y finalmente depositantes con saldos superiores a 100.000 euros será el orden que regirá a la hora de afrontar las pérdidas en las liquidaciones bancarias. Y si aun así es preciso inyectar dinero, se acudiría al Fondo Único de Resolución (FUR), creado recientemente, financiado por el sector bancario, y que en 2023 dispondrá de unos 55.000 millones de euros.

Pero lo cierto es que todo lo anterior no sirve de nada si quiebra más de un banco importante o vuelve a haber una crisis sistémica. Con 55.000 millones -aproximadamente el 1% de los depósitos cubiertos en la zona del euro- no hay, como suele decirse, ni para pipas. Por eso es fundamental el respaldo público de última instancia que puede proporcionar este Fondo de Garantía Europeo, el tercer y último pilar de la Unión Bancaria, que ahora se cuestiona.

Llegados a este punto, lo que fue una de las causas para impulsar la Unión Bancaria Europea, esto es, evitar los círculos viciosos entre dificultades bancarias y deuda soberana, se ha vuelto el obstáculo a salvar para finalizar su desarrollo. Y es que el círculo vicioso también funciona en el otro sentido: son los bancos nacionales, tras obtener dinero del BCE, los que financian a sus estados. Y los desmanes de los estados pueden complicar a sus bancos. Por eso Alemania exige, entre otras cosas, que se limite el porcentaje de deuda soberana en manos de los bancos antes de meterse en el charco del Fondo de Garantía de Depósitos Europeo.

En el mundo de los negocios se sabe que el que quiere firmar el contrato muy rápido, sin meditar ni discutir las condiciones, es justo porque no piensa cumplirlo, o porque no va a cargar con las consecuencias adversas. Alemania no quiere dejar ningún cabo suelto antes de comprometerse, porque sabe que puede tocarle pagar, y lo hará, si llega el caso. Y sinceramente, no es de extrañar su actitud dada la débil recuperación económica, el alto gasto público comprometido que caracteriza las cuentas públicas de los estados europeos en nuestros días y, como alerta el BCE, el auge de los populismos y “sus recetas para el desastre”.

Gowex, un año después

Carmen Pérez | 16 de septiembre de 2015 a las 4:49

Todos nos preguntábamos hace un año cómo fue posible que Jenaro García, presidente y consejero delegado de Gowex,  consiguiera, gracias a la connivencia con la auditora de la compañía,  engañar durante tantos años a la auditora Ernst&Young, su tutora en bolsa –o asesor registrado-, a la rectora del Mercado Alternativo Bursátil, MAB, y a la CNMV. Y no de forma puntual sino durante años, hasta que en julio de 2014 la empresa Gotham City Research publicó un informe denunciando las trampas que se utilizaban en su contabilidad. “Más del 90% de los ingresos publicados no existen”, era una de las afirmaciones contenidas en el documento, en el que también se estimaba que la valoración de las acciones debería situarse en prácticamente  0 euros.

Pues ahora, un año después, todavía este tema se vuelve más sorprendente. Según se recoge en El Confidencial, al parecer, en 2010,  el Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención de Blanqueos de Capitales (SEPBLAC) sí se percató de las posibles e importantes irregularidades que se estaban cometiendo y se lo advirtió a la CNMV: podían estar realizándose operaciones falsas para inflar la cifra de negocio. Dio en el clavo, pero la advertencia pasó de unos a otros: de la CNMV al MAB, del MAB a Ernst&Young. Que investiga tú que eres el competente, se fueron diciendo; y luego se recorrió el camino contrario, presentando documentación pero sin observar nada raro.

Si alguien hubiera mirado la realidad y tan sólo se hubiera planteado una serie de cuestiones básicas como ¿cuál es la fuente de ingresos de esta empresa?, ¿a quién y cuánto le factura?, ¿cómo puede ser rentable ofrecer wifi gratis?…, hubiera descubierto el engaño que se escondía tras esos datos procedentes de un jaleo de filiales. ¿Nadie lo hizo, ninguna de estas entidades financieras, públicas y privadas, donde trabajan gente tan competente?  Increíble.

Más creíble resulta la hipótesis de que bien se sabía lo que había, al menos en parte, pero que nadie se atrevió a destapar un escándalo tan importante, cuando además afectaba a la empresa estrella de un mercado, tan necesario, que acababa de nacer y que  podría herirlo de muerte. Mejor una huida hacia delante y esperar  que lo ficticio se volviera real, que la magia de las finanzas lo consiguiera. Que el tiempo lo arreglara todo. Enorme error, porque los enjuagues financieros consiguen mantener el engaño pero sólo por un tiempo; pueden provocar y sostener una burbuja, una valoración inflada artificialmente, pero luego la realidad termina siempre imponiéndose de forma implacable. Ahora los jueces establecerán responsabilidades. Y a todos, aunque no hayamos sido inversores, nos afecta porque no es descartable que seamos los contribuyentes los que terminemos pagando por ello.

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