El Mercado Alternativo Bursátil como alternativa de financiación

Carmen Pérez | 14 de marzo de 2015 a las 12:30

Mesa redonda sobre MaB en la UCA

Ayer, 13 de marzo de 2015, tuve ocasión de participar en una mesa redonda sobre El Mercado Alternativo Bursátil (MAB) en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Cádiz (UCA).  La organizó el catedrático de Economía Financiera y Contabilidad, Emiliano Ruiz Barbadillo,  y contó con la participación del consejero delegado de Bionaturis S.A., Víctor Infante, y del director gerente del MAB, Jesús González Nieto-Márquez.

Tras mi intervención introductoria sobre el ciclo de vida financiero de la empresa y los agentes más propicios para apoyarla en cada fase, Jesús González Nieto-Márquez explicó el funcionamiento de este  mercado orientado a empresas de reducida capitalización que buscan expandirse, con un diseño y regulación a medida, y unos costes y procesos adaptados a sus características (http://www.bolsasymercados.es/mab/esp/Home.aspx).

Por su parte, Víctor Infante, nos habló de  Bionaturis, empresa dedicada al desarrollo y fabricación de productos biológicos (farmacéuticos y veterinarios) para terceros (http://www.bionaturis.com/es/), un interesantísimo proyecto que empezó como spin-off de la UCA, en 2005,  y que en la actualidad es un grupo de empresas, con tres entidades que tienen presencia en Europa y en China. “El tamaño importa mucho para todo”,  nos dijo, por lo que las fusiones y adquisiciones han sido claves para poder llevar a cabo su objetivo prioritario: “que la innovación en salud llegará a mucha más gente”. Reconoció que en este proceso, “salir a cotizar al MAB ha sido fundamental”.

Mis felicitaciones a la UCA por organizar este evento, al que acudieron más de 300 alumnos del centro.  El conocimiento de la realidad financiera, y concretamente del MAB, es muy importante para ellos, pero también que conozcan proyectos tan innovadores como el de Víctor, que ha conseguido desarrollar una preciosa idea inicial, transformadora de nuestra sociedad, hasta llevarla hasta cotas muy altas.

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De los tipos de interés Euribor actualmente

Carmen Pérez | 5 de marzo de 2015 a las 14:38

Decisiones de política monetaria 5 de marzo de 2015

Carmen Pérez | 5 de marzo de 2015 a las 14:12

NOTA DE PRENSA: En su reunión de hoy, celebrada en Nicosia, el Consejo de Gobierno del BCE ha decidido que los tipos de interés aplicables a las operaciones principales de financiación, la facilidad marginal de crédito y la facilidad de depósito se mantengan sin variación en el 0,05 %, el 0,30 % y el -0,20 % respectivamente.

Diálogos en Atenas

Carmen Pérez | 3 de marzo de 2015 a las 10:42

En la Historia de la Guerra del Peloponeso, escrita por el genial historiador griego Tucídides, en torno a 416 a. C., se encuentra el famoso Diálogo de los melios, mantenido entre la Atenas imperial y los habitantes de la pequeña isla de Milos. Los melios tienen que decidir sobre qué futuro quieren, o mejor: si quieren tener futuro o no, porque los atenienses no le dan muchas opciones: o se someten y pagan los tributos, o entran en guerra y, dada la desigualdad entre los dos bandos, quedarían arrasados. Es un apasionante episodio de la Historia, que refleja una dura negociación entre dos pueblos, y constituye uno de los mejores ejemplos de pura y realista política internacional. Y viene estos días al recuerdo con la situación que estamos viviendo, con Atenas también como protagonista.

Cuando al inicio del diálogo los atenienses intentan convencer a los isleños que someterse es la mejor alternativa y pronuncian: “Porque en vuestro caso os habríais sometido antes de soportar males extremos, y nosotros ganaríamos con no destruiros”, parece que estemos escuchando las palabras que ahora se les dicen a Atenas: la mejor solución para todos es que sigáis pagando vuestra deuda. Además, los atenienses lo dejaron claro: “No nos perjudica tanto vuestra enemistad como vuestra amistad justificada por nuestra debilidad, ya que para los súbditos el odio es un ejemplo manifiesto de poder”; argumento que también subyace, actualizado a los tiempos modernos, a la postura de la troika: ceder ante Grecia, no ejercer el poder, mostrarse blandos, puede arrastrar a muchos países a desarrollar el mismo comportamiento.

Los melios se resisten: apelan al apoyo que recibirán de los espartanos, enemigos de los atenienses, caso de que entraran en guerra; apelan a la suerte que han tenido otros pueblos en circunstancias semejantes, como la de los mismos atenienses algunos años antes en la guerra contra los poderosos persas; apelan, por último, a la esperanza, a la divinidad, porque están seguros de que la justicia está con ellos. Los contactos con Rusia tras la victoria electoral, la alusión a la condonación de deudas a Alemania en el pasado reciente, y la manifestación del pueblo griego en las plazas de Atenas en apoyo a sus dirigentes repiten veinticinco siglos después los mismos argumentos. En aquel entonces, los atenienses devuelven a los isleños a la realidad, les destrozan sus razones, y les advierten que persistir en su posición sería “un deshonor más deshonroso por ser debido a su locura, que no a la suerte”. Como Grecia hoy, que puede conducirse ella misma a su propia ruina por las consecuencias que le acarrearía ser expulsada del euro.

Las partes se mostraron en principio orgullosas, cerradas en banda, lo que, por otra lado, es lo que cabe esperar al inicio de una negociación. Los titulares en la prensa nos han ido dando noticias de los distintos rounds: “Si Grecia quiebra, nadie recuperará nada, tampoco Alemania” o “La salida del euro, una catástrofe evitable para la Eurozona”, han sido algunos de los argumentos de los contendientes atenienses; “El BCE pone a Grecia contra las cuerdas” o “El BCE deja de admitir la deuda de Grecia”, reflejan claramente la postura de fuerza del lado europeo; y asimismo, noticias de posturas individuales en el conflicto, como la de Schaeuble, el ministro de Economía alemán, que le leyó bien la cartilla a Varoufakis, el ministro de Finanzas griego: esto, esto, y esto otro es lo que tenéis que hacer. A todo esto, la agencia de calificación crediticia Standard&Poors bajó la nota a Grecia por el posible riesgo de corralito, la Bolsa griega cae, y su prima de riesgo se eleva por las nubes, pagando con ello más intereses y recibiendo menos demanda en sus nuevas emisiones de deuda. Pero también desde el principio algunos tímidos lazos se tendieron, tal como el que recogió el titular “El BCE estaría dispuesto a facilitar hasta 60.000 millones a Grecia en préstamos de urgencia”, y han ido multiplicándose con el paso de los días, favoreciendo el acercamiento.

El Diálogo de los melios no tuvo un final feliz, al contrario, fue de lo más trágico: los melios no cedieron y los atenienses se apropiaron de la isla y “ejecutaron a todos los hombres en edad viril que cayeron en sus manos y sometieron a esclavitud a mujeres y niños”. Sin duda alguna, ambas partes perdieron. No supieron negociar. Las dos situaciones, la de ayer y la de hoy, distan enormemente de ser idénticas, pero la cuestión de fondo es exactamente la misma: ¿cabe formar con dos intereses distintos un interés común? Tras varias semanas de batallas parece que pronto asistiremos al desenlace. Esperemos, por el bien de todos, que haya finalmente acuerdo, y que de esta forma podamos alegrarnos de que la Historia no haya pasado en balde.

Reparando el mercado europeo de derechos de emisión de CO2

Carmen Pérez | 25 de febrero de 2015 a las 17:47

La Comisión de Medio Ambiente de la Unión Europea respaldó ayer,  24-02-2015, un proyecto de ley para reformar el Sistema de Comercio de Emisiones de la UE (ETS). Este mercado lleva años sin funcionar adecuadamente debido a que circulan un número excesivo de derechos, que mantiene el precio en niveles bajísimos. El lunes, día previo a la votación, el mercado cerró con un máximo anual de 7,80 euros, lejísimos de los 30-35 euros que la UE ve necesario para incentivar a las 11.000 industrias europeas contaminantes a reducir sus emisiones.

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Lo que se propone es crear una “reserva para la estabilidad del mercado”, que retirará o devolverá derechos al mercado para mantener los precios del CO2 en un nivel alto, y que así se estimulen las inversiones de mayor eficiencia energética.

La discusión estuvo en la fecha a partir de la cual empezaría a funcionar dicha reserva. La propuesta inicial, 2021, fue finalmente adelantada a antes de finales de 2018, por la presión de Gran Bretaña, Alemania y Francia, y en contra de la postura de Polonia, que mostró una fuerte resistencia.

También se defendió que no volvieran al mercado parte de los derechos retirados provisionalmente (“backloading” del año pasado) como está actualmente previsto, sino que fueran directamente a parar a dicha reserva.  En 2013, adicionalmente a esta medida de back-loading que se tomó para salvar este mercado a punto de morir con precios por debajo de 2,75 euros , la Comisión propuso una serie de medidas estructurales, que aun siguen discutiéndose, y en las que cabe encuadrar esta propuesta de constitución de la reserva. La UE en este tema siempre se comporta de forma tibia y lenta, debido a las numerosísimas presiones que recibe tanto de algunos países como de los sectores perjudicados por la subida del precio del CO2.

Por último, también se propuso por los eurodiputados invertir los beneficios generados por la subasta de 300 millones de derechos en un “Fondo de Innovación Energética”, que esté diseñado especialmente para ayudar a la transición de la industria hacia tecnologías de baja emisión de carbono.

¿Habría que llamar cajeros automáticos a los mercados alternativos bursátiles ?

Carmen Pérez | 24 de febrero de 2015 a las 17:54

Es la pregunta (jugando con las siglas AIM Y ATM) que se termina sugiriendo  en una noticia del Financial Times del pasado 20 de febrero (“China’s intangible assets at home in Aim” by Matthew Vincent), tras contar el caso de la empresa china Naibu, una compañía de ropa deportiva cuyas acciones habían perdido el 90% desde que empezó a cotizar en 2012 en el Alternative Investment Market, AIM, de Londres, hasta el momento de ser suspendida, hace un mes. En el trascurso de estos años, dos de los tres principales accionistas originales se habían desprendido de sus participaciones que representaban el 30 por ciento del grupo. O sea, habían hecho caja. Desde entonces, los consejeros de la empresa afirman que han perdido totalmente el contacto con el presidente y los ejecutivos de la compañía. Otras empresas chinas también han desarrollado en el pasado comportamientos similares en este y otros mercados alternativos del mundo. Y no sólo las chinas.

Cada uno de estos casos pone en cuestión el funcionamiento de estas bolsas occidentales para PYME, también el de la española MAB, especialmente en lo tocante al  papel de los consejeros y la integridad de los asesores corporativos. Como nos dice el artículo, en la bolsa londinense los consejeros de Naibu no tuvieron que adoptar el Código de Buen Gobierno del Reino Unido, pero estaban obligados “a buscar el logro de los elementos clave”, pero lo cierto es que, a pesar de sus elevados honorarios, poco hicieron en este sentido más allá de la creación de un comité de cumplimiento, y, eso sí, quizá estar colgados al teléfono, en vano, con la provincia de Fujian. En cuanto a los asesores registrados (nominated adviser) habían avalado su admisión en el mercado AIM poniendo a Naibu por las nubes.

Que estos mercados soportan unos mayores riesgos es inevitable, es consustancial a ellos debido al tipo de empresas que participan, pero las continuas noticias similares a las de Naibu que llegan desde distintos puntos del mundo parecen reclamar a gritos algunos cambios en su regulación. En el nuestro, el MAB, tras la experiencia de sus 8 años de vida, se ha publicado una guía, no normativa de momento, de buenas prácticas para los asesores registrados, figura clave en estos mercados. Hay mucho aun por hacer hasta detectar todos los puntos débiles y reforzarlos, pero en ningún caso la solución debe pasar por eliminar este instrumento financiero que desempeña un papel sumamente útil en la financiación del crecimiento de pequeñas y medianas empresa.

 

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La ‘virtú’ del empresario

Carmen Pérez | 10 de febrero de 2015 a las 11:26

EN muchas ocasiones los conocimientos en un campo concreto pueden ser trasladables a otros diferentes dando buenos frutos. Es lo que sucede al leer El Príncipe, en donde encontramos que muchos de los consejos que Maquiavelo nos va exponiendo sobre cómo obtener y conservar los principados son perfectamente aplicables a cualquier parcela del comportamiento humano, incluido el empresarial, convirtiéndose en este caso en un tratado de cómo crear y mantener las empresas. Además, a través de sus páginas puede observarse que los rasgos que caracterizan la figura del príncipe, y que lo hacen tan virtuoso, son similares a los que presentan los empresarios, a los que, sin embargo, la sociedad no termina de reconocerles la enorme importancia del papel que desarrollan. Y conviene resaltarlo siempre, pero aún más en esta época de crisis porque dependemos de ellos para superarla.

Maquiavelo señala en su texto que es fundamental prever para triunfar, máxima también en el ámbito empresarial. Anticiparse es crucial para conseguir el éxito, y de ahí que las técnicas empresariales modernas se afanen por transformar la incertidumbre cuanto menos en riesgo medible. Saber lidiar la fortuna es la clave para Maquiavelo: el príncipe que sabe hacerlo es el que tiene virtú; y sin duda alguna, el empresario innovador, que no quiere simplemente obedecer sino que se atreve a crear, a innovar, a sacar de la nada; que es capaz de ver algo que todavía no es y lo hace realidad; que consigue ver las circunstancias que ofrece la fortuna en cada instante, está también lleno de grandes dosis de virtú.

También en sus deliberaciones sobre el dominio de la fortuna encontramos la mejor explicación de lo que es la competencia empresarial: la libertad de otros en acción es azar para nosotros. Sólo el que dispone de virtú sabe encararse a la fortuna para conseguir llegar más allá que el otro, al ofrecer un producto con más cualidades, mejores servicios, menor precio. Por si fuera poco, ante la competencia no procede permanecer inactivo si no se quiere perecer: jamás se debe dejar que prosiga un conflicto para eludir una guerra, puesto que no se elude sino que se difiere en perjuicio propio.

Otros muchos consejos pueden entresacarse del texto, como la importancia de la comunicación dentro de la empresa, de contar con los de abajo, la necesidad de cooperación para conseguir la estabilidad, o en palabras de Maquiavelo: es menester ser príncipe para conocer a fondo la naturaleza de los pueblos, pero ser del pueblo para conocer la naturaleza de los príncipes; o como la necesidad de primar el mérito, de demostrar predilección por los que sobresalen, trasladando su recompensa a quien engrandezca la ciudad por retribuir a cada empleado en función de su aportación a la creación de valor, aspecto que por otra parte sería tan necesario aplicar en el la función pública.

Ahora bien, como para el príncipe maquiaveliano, la virtú del empresario conlleva el uso de la fuerza. Y aquí, en este aspecto, y por el que ha sido tan injustamente calificado, es donde la enseñanza de Maquiavelo se vuelve más sofisticada. Violencia, sí, pero sólo la necesaria para asegurar la continuidad de la empresa. No se debe usar la fuerza sin necesidad, nos diría. Defendería, por supuesto, una ética empresarial con sus normas propias de actuación, muchas veces muy dura y distante de la ética propia de las relaciones interpersonales, pero asegura que no vale ser malo porque sí, aportando una razón contundente: es ineficiente. En otras palabras, trae cuenta ser ético, y es en esta línea donde se mueven los empresarios actuales.

El Príncipe está lleno de consejos útiles, y, de forma analógica, supone un canto de alabanza a la figura del empresario y un reconocimiento al enorme valor de la innovación. El empresario es incluso más virtuoso porque su labor se ve entorpecida con multitud de trabas burocráticas, tiene que hacer frente a un exceso de impuestos y tasas, y está sometido a unas normativas en muchas ocasiones excesivas. Todo ello hace que se conviertan en verdaderos héroes si logran iniciar su proyecto y posteriormente consiguen mantenerlo en el tiempo. En definitiva, es un libro lleno de sabiduría, muy aconsejable, especialmente para aquellos que desacreditan constantemente a la clase empresarial, porque con su lectura comprenderán que es imprescindible para mantener la sociedad del bienestar en la que vivimos.

La banca en la sombra

Carmen Pérez | 25 de enero de 2015 a las 10:09

Siete años hace ya que comenzó la crisis financiera. Los supervisores financieros se afanaron desde su inicio por identificar sus causas para buscar soluciones, de manera que no se volviera a sufrir en el futuro una inestabilidad financiera semejante ni se tuvieran que rescatar bancos con fondos públicos nunca más. Hace poco, en Chicago, el vicepresidente del Banco Central Europeo, Vitor Constancio, con un discurso titulado Where to from here? (¿Hacia dónde vamos?), hacía una parada en el camino para recopilar los logros alcanzados y las cuestiones que aún quedan por resolver. Sus palabras muestran preocupación, cuestionando que pueda plantearse siquiera esa pregunta con todo lo queda por hacer: aún no estamos here, nos dice.

Que sí, que por supuesto se han llevado a cabo muchas reformas: una mejor supervisión, mayor coordinación internacional, aumento de los requisitos de capital, o nuevos ratios, por nombrar sólo algunas. Pero enseguida señala el fondo del problema. Estos mayores controles se aplicarán a la parte regulada del sistema, en su mayoría bancos, pero resulta que la actividad financiera desarrollada por estas entidades se está reduciendo estos últimos años -los activos totales del sector bancario han disminuido en Europa un 11% desde 2012- y, paralelamente, se está incrementando la de la denominada banca en la sombra, y ahí queda un mundo todavía por hacer.

La banca en la sombra comprende tanto numerosas instituciones de diverso tipo (fondos de inversión, brokers y dealers, y compañías financieras no bancarias), como determinadas operaciones financieras (préstamos no bancarios, titulización, repos y derivados over the counter, OTC, principalmente). Al respecto, lo primero que hay que destacar es que los bancos tradicionales no son ajenos ni a aquéllas ni a éstas: las fronteras son tan difusas que la banca en la sombra es en gran medida la sombra de la banca.

Por otro lado, muchas entidades, como las de leasing o factoring, se niegan a que se las incluya dentro de este saco, cuyo nombre tiene connotaciones peyorativas; otras muchas denuncian que son los bancos regulados los que están presionando y alarmando excesivamente porque no quieren que otras entidades se lleven una porción del negocio; los bancos, por su parte, denuncian competencia desleal y se quejan de que ellos están asfixiados con tantos requisitos y controles, y que éstos deberían hacerse extensivos a todos los que participan del negocio financiero, distinguiendo actividades y no tipo de entidades.

Las dimensiones que está adquiriendo este sector son enormes (para hacernos una idea, el patrimonio de la americana BlackRock, la mayor gestora de fondos del mundo, equivale a casi tres veces el PIB de España), y no se dispone del conocimiento suficiente ni de estadísticas fiables sobre el mismo, por lo que se desconoce el riesgo potencial que se asume globalmente, los posibles riesgos de contagios y la intensidad de las vinculaciones con la banca regulada, que pudieran conducir a que de nuevo en el futuro tuviera que ser rescatada. Además, también los peligros acechan a los inversores minoristas que confían sus ahorros a estas entidades y actividades, haciendo necesario reforzar con urgencia las medidas de protección del inversor para evitar que puedan ser objeto de fraudes en masa.

Sin embargo, el crecimiento de la banca en la sombra también conlleva importantes ventajas. El negocio financiero que desarrollan está completamente desvinculado de la protección pública -a diferencia de los depósitos de los bancos regulados- y, por tanto, las pérdidas en las que se incurra habrán de ser absorbidas directamente por los inversores; proporcionan alternativas más rentables que los depósitos bancarios, especialmente interesante en el contexto actual de bajísimos tipos de interés; también, gracias al alto grado de especialización que mantienen pueden cubrir con mayor eficiencia necesidades financieras específicas; supone abrir e intensificar nuevos canales de financiación hacia la economía real, que complementen a los tradicionales bancarios; y, por último, contribuyen a diversificar el riesgo fuera del sistema bancario.

La regulación del sistema financiero recuerda al mito de la Hidra de Lerna, a la que Hércules le cortaba una cabeza y le salían otras dos. Con esta última crisis se le ha cortado la cabeza a los bancos, haciéndolos mucho más seguros, pero provocando el desplazamiento del negocio financiero hacia la sombra, y con ello nuevas cabezas que cortar en la lucha contra la inestabilidad financiera y por la protección de los inversores. Hércules contó con ayuda para vencer; Estados, empresas y particulares también podrían contribuir utilizando adecuadamente el sistema financiero: por un lado, evitando el endeudamiento excesivo; por el otro, invirtiendo con conocimiento, responsabilidad y sentido común, pero lo cierto es que en vez de quemar las cabezas, como se venció a la Hidra, a veces las alimentamos.

Anomalía financiera

Carmen Pérez | 22 de enero de 2015 a las 10:56

El Euribor a un mes ha entrado en terreno negativo esta semana, sumándose a los de plazos más cortos, a una y a dos semanas, que llevan ya meses en esa línea. Y todo apunta a que se irán afectando los de mayores plazos hasta alcanzar al Euribor a doce meses (ayer, al 0,284%), el más utilizado como referencia en préstamos e hipotecas. Los endeudados a tipo variable (sin cláusulas suelo) pueden frotarse las manos. Escenarios completamente irracionales desde el punto de vista financiero no parecen ya tan imposibles: podría llegar incluso el caso extremo de que la entidad financiera sea la que les pague al cliente por tener una hipoteca.

El BCE, con todas las medidas que está llevando a cabo, y especialmente con la fijación de tipos de interés para los bancos al 0,05% para la financiación, y  el de depósito en el -0,20%, espera elevar la inflación al nivel marcado como objetivo, el 2%. Pero son tantas las anomalías financieras que se están produciendo que es preocupante a dónde pueden conducirnos todos estos experimentos monetarios. Esperemos que sepan bien qué están haciendo.

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La cita del jueves

Carmen Pérez | 18 de enero de 2015 a las 23:16

Sólo quedan ya cuatro días: el jueves es la cita. Se espera que entonces Mario Draghi anuncie por fin el inicio del programa de flexibilización cuantitativa, es decir, la compra masiva de bonos soberanos.  Nadie duda de que esto no vaya a pasar, ahora que la inflación ya está en negativo. Sobre la cantidad hay más variedad de opiniones, pero se baraja que por el momento supere como mínimo los 500 mil millones de euros. Pero lo que se desconoce aún es cómo se va a llevar a cabo, la puesta en funcionamiento. Diversas han sido las propuestas de los técnicos del BCE. Y la cuestión es de la mayor trascendencia porque va a suponer una constatación clara de cuál es la apuesta de los europeos por Europa: ¿se va a asumir el riesgo de esos bonos de forma conjunta o se va a dejar que cada país soporte el suyo? Algunos países, como Alemania, trabajan porque cada palo aguante su vela, y, así, no se muestran favorables a tener que soportar los posibles incumplimientos de otros Estados en el futuro; sin embargo, de hacerlo así: ¿no se fragmentaría más el sistema financiero europeo de lo que ya está?, ¿no era esa una de las tareas primordiales para el BCE, avanzar en el mercado financiero único? Por otra parte, ¿cómo se puede estar unido y separado a la vez?, ¿cómo se administraría un posible incumplimiento de un Estado de forma independiente, cuando a la vez pertenece al BCE? Y, ¿cómo responderá el mercado ante esta desconfianza de los propios socios entre ellos?, ¿perjudicaría la eficacia del mismo programa?

Con esta crisis los políticos de las altas finanzas europeas han tomado decisiones, como la Unión Bancaria Europea, con las que elegían hacer más profunda la Unión Europea. Pero ahora sí que es la hora de la verdad, al compartir el riesgo se compromete dinero, no sólo voluntades; se trata de aceptar o no un destino común. A ver el jueves…