Los dueños de nuestra deuda

Carmen Pérez | 17 de mayo de 2016 a las 10:20

Si nos atenemos al último mes disponible, marzo de 2016,  nuestra deuda estaba mayoritariamente en manos extranjeras (52,86%) y, en segundo lugar, en las entidades de crédito españolas (18,21%). El porcentaje restante se lo reparten el Banco de España (10,49%), las entidades de seguro (7%),  las administraciones públicas (4,54%) y en un cuantía más escasa, los fondos de pensiones (1,93%), los fondo de inversión (2,37%),  las personas físicas (0,64%) y las empresas no financieras (1,54%).

deuda tenedores

Pero esta composición no ha sido siempre así, sino que ha experimentado cambios sustanciales en estos últimos años. Los extranjeros (aquí agrupa el Tesoro a todos los inversores no residentes, sean del tipo que sean) han ido aumentando su porcentaje en estos últimos años; esa misma evolución creciente se observa en las entidades de crédito españolas desde 2009, aunque con una  tendencia ligeramente descendente desde 2012.

Sin embargo, la participación de las administraciones públicas ha descendido de forma significativa, que se explica por el decremento del fondo de reserva de la Seguridad Social. Del mismo modo, las personas físicas y empresas, que  se mantenían en torno a un porcentaje sobre el 10%, ahora lo hacen una cantidades menos importantes, fundamentalmente debido a la escasa rentabilidad que proporcionan.

Por último, la deuda pública en el Banco de España está incrementándose, gracias a las  compras de deuda pública programadas dentro de la política monetaria del BCE.

(ver también http://www.tesoro.es/sites/default/files/estadisticas/06.pdf)

Etiquetas: ,

Las CCAA, según la solidaridad alemana

Carmen Pérez | 13 de mayo de 2016 a las 9:29

¿Cómo se repartirían los recursos entre nuestras Comunidades Autónomas, CCAA, si se aplicara el sistema de solidaridad interterritorial alemán? Un interesante estudio -elaborado por  Ángel de la Fuente (Fedea), Michael Thöne (FiFo, Uccaa alemanniversidad de Colonia) y Christian Kastrop (OCDE), y al que Expansión (artículo de Bernat García) hace referencia hoy- aborda esta cuestión. La conclusión que alcanza es que se reducirían las disparidades sin eliminarlas completamente: seríamos menos solidarios.  Así, las CCAA más ricas cederían menos: Madrid, Valencia y Cataluña incrementarían sus recursos en 1.600 millones, 500 y 800 millones de euros, respectivamente. Andalucía también saldría favorecida con el sistema alemán, recibiendo algo más de lo que obtiene por el reparto español. Las CCAA más perjudicadas serían Cantabria, Extremadura o La Rioja.

Yendo al estudio directamente, http://docuEmentos.fedea.net/pubs/fpp/2016/02/FPP2016-05.pdf, dentro de las conclusiones, además, señalan que en el método español hay una gran cantidad de fondos que se asignan en función de criterios muy diversos y a veces contradictorios. Esto es lo que arruina el resto del sistema y los resultados en una distribución final muy discutible. Por contra, en el sistema alemán las transferencias se realizan sobre una base comprensible y razonable.   Sin embargo, el sistema alemán carece de una ventaja que sí está presente en el español: atar las necesidades a indicadores vinculados a la demanda de los principales servicios públicos regionales.

Estudios como éste no sólo pueden ayudar a mejorar la distribución territorial en los dos países analizados, en futuras, y próximas, renegociaciones, sino que, como dicen los autores, pueden marcar el mejor camino a seguir en Europa.

 

Etiquetas: , ,

BCE independiente

Carmen Pérez | 12 de mayo de 2016 a las 9:54

Cuando estalló la crisis, y los años siguientes, se criticó mucho a Alemania por imponer sus criterios en el Banco Central Europeo, BCE. Ahora, que la política monetaria que lleva a cabo el BCE es contraria a los intereses alemanes, también se la sigue criticando. Tanto, como para que Martin Wolf titulara su artículo de ayer en el Financial Times: Alemania, el mayor problema de la eurozona.

(http://www.ft.com/intl/cms/s/0/7fcb38e8-15f5-11e6-9d98-00386a18e39d.html#axzz48QkbekUr).

Es cierto que Alemania se ha quejado de que los tipos de interés negativos y  la relajación cuantitativa que está llevando a cabo el BCE les perjudica, Esto, por mucho análisis lleno de estadísticas que haga el BCE para demostrar lo contrario, es cierto. Los alemanes están tan descontentos que Wolf  incluso destaca las declaraciones de Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas de Alemania, afirmando que esta circunstancia  era en gran parte responsable del aumento de la popularidad del partido alemán que está totalmente en contra del euro.

Pero la conclusión que extrae Wolf de todo esto no parece correcta: si se muestra a favor de la actual política monetaria del BCE  si reconoce que Alemania está perjudicada con ella, y si el BCE se está comportando de forma independiente, tomando las medidas que cree convenientes para el conjunto, pese a la oposición de uno de los socios más potentes:¿cómo puede concluir que Alemania es el problema de la eurozona? Alemania defiende sus intereses como un socio más,  y en su defensa señala los efectos negativos que conllevan las actuaciones del BCE, que los tiene. Lo único que cabe es alegrarse de que por fin la eurozona  esté actuando como eurozona, y esperar que esto siga siendo así siempre.

La multa

Carmen Pérez | 11 de mayo de 2016 a las 13:38

MARIANO Rajoy le ha escrito una carta al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en un intento de evitar que nuestro país sea multado por no haber cumplido el objetivo de déficit pactado el pasado año. La multa podría oscilar entre los 0 euros -una sanción simbólica- y el 0,2% del PIB, unos 2.000 millones de euros. A la vez, se está solicitando por nuestro país más tiempo adicional para conseguir que bajemos del objetivo del 3%, que en principio tendría que lograrse en 2016, con un 2,8%. España tiene algunos argumentos para su defensa; desde Europa tienen los suyos para vigilar la disciplina fiscal, y penalizar los incumplimientos.

Entre las razones que aduce Rajoy es la positiva evolución que ha seguido España desde 2011. Si miramos el renglón de España en la tabla de los déficits de los países europeos, se observa la importante tendencia decreciente que han ido siguiendo: 9,5% (2011), 10,4% (2012), 6,9% (2013), 5,9% (2014). 2015 se ha cerrado finalmente con un 5,1% de déficit: el pasado año nos hemos gastado 56.608 millones de euros por encima de lo que disponíamos. Aunque es cierto que hemos superado el 4,2%, el máximo autorizado, los datos dejan bien patente el esfuerzo que se ha hecho. Otra defensa es por comparación. No somos el único país europeo deficitario; de los 28 países, sólo Dinamarca, Alemania, Estonia y Luxemburgo no lo son, y aunque muchos han seguido la misma tendencia decreciente (la media europea desciende del 4,2% de 2011 al 2,6% de 2014) ninguno lo ha hecho de forma tan intensa. Tampoco somos los únicos incumplidores; Portugal o Francia, el año pasado, y Alemania en un pasado más lejano, lo fueron: sin que ninguna multa apareciese.

También se contraponen a este dato negativo del déficit otros positivos que matizan la importancia del incumplimiento: nuestra economía está creciendo mucho más que la media europea y está generando empleo. También a causa del crecimiento, el porcentaje de deuda pública sobre el PIB disminuyó el pasado año. Por tanto, el riesgo económico de nuestro país, que es lo que se trata de controlar con la disciplina fiscal, no ha tenido por qué elevarse. Por último, de forma adicional, existen otros argumentos técnicos, como la discutible forma de cuantificarse el déficit o la influencia de la bajísima inflación en los resultados obtenidos.

Pero la posible rigurosidad de la Comisión también sería entendible porque hay cuestiones relevantes en juego. El BCE está amparando de forma indirecta a todos los estados, ya que los tipos de interés a los que están consiguiendo emitir los diferentes tesoros no responden a la libre confluencia de oferta y demanda, sino que vienen fuertemente condicionados por la política monetaria expansiva que está desarrollando. Bruselas tiene claro que esta ayuda financiera no debe servir de ningún modo para que a la vista del dinero barato, y por la reducción del capítulo de intereses en los presupuestos, los gobiernos europeos se animen a seguir gastando. Y como las medidas benefician más mientras mayores son la deuda y la prima de riesgo real propia, como es el caso de España, caso de no vigilarse con máximo celo el cumplimiento de los déficits, el incentivo sería perverso. Por otra parte, hay proyectos en marcha, como la Unión Bancaria, que para culminarse necesitan de la confianza de los socios en que cada país cumplirá con el Pacto de estabilidad y crecimiento. Ni que decir de la importancia de este acuerdo para caminar hacia un Tesoro común, que emita bonos bajo un único riesgo europeo.

La disciplina fiscal no es un capricho, cuando se gasta sin tener, a base de financiación, se compromete el futuro, y más ante crecimientos débiles e inciertos. Los españoles debemos un billón de euros, que oscurece nuestro futuro, el de nuestros hijos y hasta el de nuestros nietos, porque el perfil de vencimientos alcanza ya 2064. No tendría que hacer falta que desde Europa nos dijeran nada para que los partidos políticos buscaran unidos la forma más humana de contener el déficit. La mayor flexibilidad que está teniendo la Comisión europea en este tema seguramente le llevará a no imponernos sanción, o que sea a coste cero, y a renegociar para los próximos años con mayor realismo nuestros objetivos de déficits. Pero la lección, con multa o sin ella, debería ser clara: la disciplina fiscal no sólo seguirá siendo fundamental para asegurar la viabilidad financiera de cada país, y de Europa en su conjunto, sino que va aún más allá, porque se ha convertido en la clave para conseguir una mayor integración europea (y al que piense en unSpainexit, que sepa que la deuda, y en muchas peores condiciones, seguiría siendo nuestra).

Etiquetas: ,

MAB: construyendo grandes compañías

Carmen Pérez | 26 de abril de 2016 a las 7:47

La Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) y la Asociación de Empresas del Mercado Alternativo Bursátil (AEMAB)  celebraron el pasado viernes  21 de abril, en Sevilla, la jornada “MAB: construyendo grandes compañías” (http://www.mabia.es/blog/foro-aemab-2016-mab-construyendo-grandes-companias/).

Empezó de la mejor de las maneras: con ejemplos. De empresas cuya experiencia en el Mercado Alternativo Bursátil, MAB, ha sido exitosa. Así, EBIOSS relató cómo logró captar el capital que necesitaban con su salida a Bolsa en un año tan complicado como el 2013: contaban con un proyecto con futuro y los inversores supieron verlo. O CIGAS,  que disponía ya de financiación del capital riesgo, pero que encontró en el MAB la visibilidad y la reputación que requerían sus planes de expansión. Para TECNOQUARK, el MAB fue el salto que una empresa familiar requería para hacer posible su crecimiento, su internacionalización y la diversificación de sus productos. Por su parte, MASMÓVIL ilustró el caso de una empresa que abandona el MAB para saltar al mercado continuo porque ya ha conseguido hacerse “grande”.

Pero conscientes de que no todo ha sido positivo en este mercado, el segundo bloque de la jornada abordó los cambios que ha experimentado recientemente su regulación. No sólo por los problemas específicos del 2014 -Gowex, entre otros- sino porque a lo largo de los años que lleva funcionando se habían detectado posibilidades de mejora. En la ley de fomento empresarial, en la ley de auditoría de cuentas, o en la normativa europea sobre el abuso del mercado, se introducen modificaciones que  mejoran aspectos concretos del funcionamiento del mercado. Por su parte, el nuevo reglamento y las circulares del MAB  modifican tres aspectos claves: los requisitos de incorporación, los requisitos de información y la figura del Asesor de Registrado. Todo para reforzar la transparencia e incrementar la confianza del inversor, aunque las mayores exigencias que se imponen supondrán un incremento de los costes para las empresas que coticen en el mercado.

Con estas modificaciones el MAB se sitúa en la línea alta de exigencias, similares a  sus homólogos en Reino Unido (AIM) y Francia (Alternext). Sin embargo, se reconoció que aun quedaba pendiente tratar otro de los temas fundamentales para conseguir el óptimo funcionamiento del mercado:  la liquidez. De forma añadida, otro reto es conseguir mejorar la fiscalidad aplicada a estas operaciones para asimilarlo a esos otros mercados europeos, cuando además caminamos hacia un mercado único europeo para este tipo de empresas, previsto para 2020.

El tercer bloque planteó las relaciones del MAB con otra financiación alternativa a la bancaria: el capital riesgo. Se trataron diferentes temas, como la posibilidad de que las entidades de capital riesgo inviertan en compañías MAB  o si el MAB es la alternativa idónea tras la financiación del capital riesgo (hay siete empresas participadas cotizando). Hoy por hoy, el capital riesgo en España tiene un nivel de actividad muy superior al que desarrolla el MAB para las compañías en crecimiento, pero pueden potenciarse mutuamente, porque, por ejemplo, un mercado fuerte puede facilitar las desinversiones de las empresas participadas. Respecto al apoyo público, se destacó que las administraciones han intensificado su labor en el campo del capital riesgo, y que, de forma similar  al Fond-ICO Global, debería crearse uno con la finalidad de invertir en compañías MAB.

Por último, en lo relativo a empresas en crecimiento -hubo un bloque posterior dedicado a las SOCIMI, que tienen un segmento propio en el MAB- la jornada se centró en Andalucía. En la necesidad de mejorar el tamaño de nuestras empresas, para lo que el MAB es una vía principal; y del desconocimiento que existe aún en nuestra Comunidad tanto del MAB como de otras posibles financiaciones alternativas a la tradicional bancaria, como el MARF. Sin embargo, pese a la menor cultura financiera de las pymes andaluzas, Andalucía es una de las pocas regiones que tienen contempladas ayudas a las empresas que se decidan a salir a cotizar en al MAB.

Las deficiencias denunciadas en cuanto al conocimiento del MAB entre nuestro empresariado, y lo fundamental que supone conseguir incrementar el tamaño de las pymes andaluzas, no hacen sino poner de manifiesto la importancia de que se desarrollen jornadas de la calidad de ésta en nuestra Comunidad. Sólo una pega, se echó de menos que participaran en la misma los gestores del propio Mercado.

Etiquetas:

Ecofin: Europa o reunión de países europeos

Carmen Pérez | 24 de abril de 2016 a las 14:38

Estos días pasados en el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la Unión Europea (Ecofin) se debatió. Sobre la modificación del tratamiento del riesgo soberano en la banca. Es un tema que ya he tratado aquí en el pasado (http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/2166080/riesgo/soberano.html), y que seguirá dando de qué hablar hasta que se llegue a un acuerdo. No será fácil alcanzarlo, Alemania está empeñada en que se regule esta cuestión, y sigue condicionando finalizar la Unión Bancaria Europea a que se cuantifique y se limite el riesgo por este concepto, que hasta ahora se obvia.  A ellos no les afecta el posible cambio en el tratamiento de este riesgo porque con su rating AAA su deuda ponderaría igualmente al 0%. Pero en otros países, como España, la banca tendría que realizar un esfuerzo extra de capital para cubrir ese riesgo “nuevo” y/o liberarse del exceso de deuda pública española que mantienen (que se situó en unos 200.000 millones de euros a finales de 2015).

Posiciones distintas de cada país derivadas de los intereses particulares, cuando este asunto común debería enfrentarse  de forma objetiva, exclusivamente en función de la conveniencia de la norma por sí misma, valorando su eficacia para la estabilidad financiera, con independencia de los efectos en cada uno de los territorios. Hasta llegar a la solución mejor para todos, y para todos los tiempos,  porque los afectados hoy pueden ser los interesados en su cumplimiento en años futuros.  En definitiva, los países europeos tendrían que cambiar la actitud, no sólo en este caso, sino en  todos los que nos afecten colectivamente, que son muchos. Sería lo coherente con el hecho de haber renunciado a parte de la soberanía propia en favor de una supranacional, de haber abandonado tener una historia propia por vivirla de forma compartida. En eso consiste este proyecto integrador –Europa- que se inició hace ya casi 60 años. Mientras que no se haga así, sólo veremos países europeos pero no veremos Europa.

Simulador cláusula suelo

Carmen Pérez | 19 de abril de 2016 a las 18:45

Para los que tengan hipoteca con cláusula suelo y quieran calcular cuánto podrían recuperar si reclaman, en la web de la Fundacion Youbank han puesto este simulador: http://www.youbank.eu/#simulador

(que conste que no estoy de acuerdo con la eliminación de las cláusulas suelo  con carácter retroactivo y de forma generalizada, escribiré sobre esto otro día)

Hipotecas, euríbor y Draghi

Carmen Pérez | 6 de abril de 2016 a las 9:05

euribor marzoComo ya se puso de manifiesto en una entrada anterior, euribor-a-12-meses-000 , al igual que los otros tipos euríbor a plazos más cortos, el euríbor a 12 meses seguía una tendencia descendente, alcanzando los valores negativos el día 5 de febrero, e incrementándose milésima a milésima en estos valores negativos los días posteriores. La evolución en marzo se puede observar en el gráfico y la tabla adjuntas.

Esta evolución a valores cada vez más negativos hacía suponer que los hipotecados pudieran llegar a cobrar por sus hipotecas. El día 10 de marzo se interrumpió esta tendencia, y el euríbor a 12 meses (para los otros plazos sigue el descenso) experimentó una subida desde el -0,025% al -0,009% del día 11, y los siguientes días ha seguido incrementándose, buscando situarse -aun sin alcanzar-en terreno positivo. Esto aleja la posibilidad de que los bancos  paguen por las hipotecas, ya que el euríbor a doce meses es el más utilizado como referencia en préstamos de todo tipo. ¿Qué pasó el día 10 para este cambio de tendencia precisamente en el euríbor a 12 meses? : las declaraciones de Draghi, poniendo  en marcha unas operaciones en buenas condiciones para la banca siempre que fueran destinadas a préstamos a familias y empresas.

 

Etiquetas: , ,

Europa: ahorradores y endeudados

Carmen Pérez | 5 de abril de 2016 a las 10:20

En todos los países las decisiones de política monetaria que toman sus bancos centrales tienen implicaciones fiscales, buscadas o inesperadas, pero que en todo caso quedan en casa. El problema se plantea en este país de países que es la Unión Europea:  la política monetaria de Draghi -una para todos- provoca efectos fiscales que afectan desigualmente a cada uno de los miembros: perjudica a unos, beneficia a otros. Así lo advertía hace unos días en la presentación del “Anuario del euro”, de la Fundación de Estudios Financieros, el economista Fernando Fernández Méndez de Andés: “Hay una transferencia de renta de los países ahorradores a los países endeudados”, opinando que si desde el BCE se están llevando a cabo es porque “no le queda más remedio”.

Como ya comentamos en algunas entradas anteriores (por ejemplo: http://blogs.grupojoly.com/pressing-cash/2016/02/05/ahorra-pero-no-ahorres/), la situación desde hace años favorece al endeudado, que se beneficia de unos tipos de interés que nunca soñó; Alemania -con exceso de ahorro- resulta como país perjudicado; por contra, España -muy endeuda en su conjunto- resulta favorecida con ese tipo de decisiones del BCE.

El problema de fondo es que Europa tiene una política monetaria única, aplicada por el BCE, pero no ha desarrollado de forma paralela mecanismos de gobernanza fiscal única -que requerirían de una mayor soberanía fiscal-, que permitiría, por ejemplo, la posibilidad de  emitir eurobonos por un Tesoro  europeo. A falta de esto, se ve obligada a conseguir efectos fiscales indirectamente a través de la política monetaria, creando este tipo de situaciones.

BCE, prueba y error

Carmen Pérez | 29 de marzo de 2016 a las 8:00

ES todo un arte hacer que otros hagan, mucho más difícil que el solo hacer. Aunque se pongan las condiciones ideales para propiciarlo, el que al final tiene que dar el paso tiene su propia opinión al respecto. Es lo que le pasa al Banco Central Europeo, BCE, que no actúa directamente en la economía real sino que lo hace en gran parte a través de los bancos. Cuando de lo que se trata es de enfriar la economía -para bajar la inflación- lo tiene más fácil, cierra el chorro del dinero y sube los tipos de interés, y se restringe ipso facto el crédito; pero cuando se trata de calentarla -para subir la inflación- ya puede abrir las mangueras al máximo y bajar los tipos, que los bancos pueden no entrar al trapo y negarse a expandir el crédito, o al menos no hacerlo todo lo que al BCE le gustaría. La política monetaria es así, asimétrica, y como actualmente estamos en el lado difícil, al BCE no le ha quedado otro remedio que ir probando medidas, y al errar, volver a probar otras que incorporen la experiencia aprendida.

Que hace falta suministrar liquidez, pues barra libre, con las LTRO de 2011; que los bancos de la periferia usan este dinero -en parte este efecto era deseado- para hacer carry trade, o sea, comprar deuda pública con rentabilidad alta con dinero barato, entonces el BCE condiciona la liquidez a que se use para prestar a familias y empresas, con las TLTRO a cuatro años en 2014. Que no es bastante con bajar y bajar los tipos de interés, pues se sitúa la tasa de depósito a niveles cada vez más negativos. Que estos instrumentos convencionales no son suficientes, se utilizan otros que no los son, y se establece un programa de compras de activos directamente, deuda pública en su mayoría.

No obstante, la economía está siendo tozuda, hay otros países fuera del eurosistema también defendiéndose. El mismo Draghi el pasado 10 de marzo reconocía que ha habido un recorte en las previsiones de crecimiento para 2016, un 0,3% menos, situándolo en el 1,4 %; y en cuanto a la inflación, señaló que durante los próximos meses continuará estando en terreno negativo y que hacia el final del año debería repuntar. Esto no quiere decir que sus actuaciones no estén provocando efectos positivos, el crédito ha empezado a recuperarse. Mas ahora se presenta un nuevo obstáculo: la rentabilidad de la banca está por los suelos, así que Draghi le ha echado imaginación y ha intensificado las medidas aunque sin ahogar a los bancos.

Recorta de nuevo los tipos de interés, dejando claro que no se seguirá insistiendo por esta vía en el futuro. Aumenta las compras mensuales, incluyendo determinados bonos corporativos, y aumenta los límites de emisión y los emisores. Y lanza las TLTRO II, con las que intenta potenciar el crédito pero sin seguir dañando la rentabilidad bancaria. En principio se establecen al 0%, aunque el BCE podría llegar a pagar a los bancos por pedir prestado estos fondos hasta un 0,4%, siempre que sirvan para aumentar sus préstamos a la economía real.

El efecto inmediato que han conseguido estas medidas es que el euríbor a doce meses, el más utilizado como referencia para préstamos de familias y empresas, incluyendo las hipotecas, detuvo al día siguiente su evolución negativa. El 10 de marzo cotizaba a -0,025%, y día tras día ha ido aumentando hasta situarse actualmente en -0,003%. Todo indica que recuperará su valor positivo en pocos días. El fantasma de que los bancos vayan a pagar por prestar se aleja.

Se necesita seguir reactivando la economía, pero esto depende de que los bancos dinamicen el mercado del crédito. Ellos no están dispuestos, con buena lógica, a prestar si la demanda no es solvente; precisan, a su vez, que la economía se recupere. Además, Draghi tiene que ir hilando fino con sus actuaciones, porque si ya resulta difícil hacer que otros hagan, es imposible conseguirlo si te cargas al que lo tiene que hacer. Por ello, se tuvo que acudir en ayuda de la banca cuando al principio tuvieron problemas de liquidez; con los rescates públicos se solucionó su falta de solvencia; ahora de nuevo se les asiste cuando les falla la rentabilidad, y más vale que así sea, porque en caso contrario volvería pronto el problema de solvencia. No cabe duda de que la aplicación de una política monetaria expansiva ha mostrado con toda crudeza la complicada interrelación público-privada en que consiste nuestro sistema financiero. Pero, ¿sería posible mantener nuestros estados de Bienestar sin este sistema? Ésta es la cuestión.