MAB: construyendo grandes compañías

Carmen Pérez | 26 de abril de 2016 a las 7:47

La Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) y la Asociación de Empresas del Mercado Alternativo Bursátil (AEMAB)  celebraron el pasado viernes  21 de abril, en Sevilla, la jornada “MAB: construyendo grandes compañías” (http://www.mabia.es/blog/foro-aemab-2016-mab-construyendo-grandes-companias/).

Empezó de la mejor de las maneras: con ejemplos. De empresas cuya experiencia en el Mercado Alternativo Bursátil, MAB, ha sido exitosa. Así, EBIOSS relató cómo logró captar el capital que necesitaban con su salida a Bolsa en un año tan complicado como el 2013: contaban con un proyecto con futuro y los inversores supieron verlo. O CIGAS,  que disponía ya de financiación del capital riesgo, pero que encontró en el MAB la visibilidad y la reputación que requerían sus planes de expansión. Para TECNOQUARK, el MAB fue el salto que una empresa familiar requería para hacer posible su crecimiento, su internacionalización y la diversificación de sus productos. Por su parte, MASMÓVIL ilustró el caso de una empresa que abandona el MAB para saltar al mercado continuo porque ya ha conseguido hacerse “grande”.

Pero conscientes de que no todo ha sido positivo en este mercado, el segundo bloque de la jornada abordó los cambios que ha experimentado recientemente su regulación. No sólo por los problemas específicos del 2014 -Gowex, entre otros- sino porque a lo largo de los años que lleva funcionando se habían detectado posibilidades de mejora. En la ley de fomento empresarial, en la ley de auditoría de cuentas, o en la normativa europea sobre el abuso del mercado, se introducen modificaciones que  mejoran aspectos concretos del funcionamiento del mercado. Por su parte, el nuevo reglamento y las circulares del MAB  modifican tres aspectos claves: los requisitos de incorporación, los requisitos de información y la figura del Asesor de Registrado. Todo para reforzar la transparencia e incrementar la confianza del inversor, aunque las mayores exigencias que se imponen supondrán un incremento de los costes para las empresas que coticen en el mercado.

Con estas modificaciones el MAB se sitúa en la línea alta de exigencias, similares a  sus homólogos en Reino Unido (AIM) y Francia (Alternext). Sin embargo, se reconoció que aun quedaba pendiente tratar otro de los temas fundamentales para conseguir el óptimo funcionamiento del mercado:  la liquidez. De forma añadida, otro reto es conseguir mejorar la fiscalidad aplicada a estas operaciones para asimilarlo a esos otros mercados europeos, cuando además caminamos hacia un mercado único europeo para este tipo de empresas, previsto para 2020.

El tercer bloque planteó las relaciones del MAB con otra financiación alternativa a la bancaria: el capital riesgo. Se trataron diferentes temas, como la posibilidad de que las entidades de capital riesgo inviertan en compañías MAB  o si el MAB es la alternativa idónea tras la financiación del capital riesgo (hay siete empresas participadas cotizando). Hoy por hoy, el capital riesgo en España tiene un nivel de actividad muy superior al que desarrolla el MAB para las compañías en crecimiento, pero pueden potenciarse mutuamente, porque, por ejemplo, un mercado fuerte puede facilitar las desinversiones de las empresas participadas. Respecto al apoyo público, se destacó que las administraciones han intensificado su labor en el campo del capital riesgo, y que, de forma similar  al Fond-ICO Global, debería crearse uno con la finalidad de invertir en compañías MAB.

Por último, en lo relativo a empresas en crecimiento -hubo un bloque posterior dedicado a las SOCIMI, que tienen un segmento propio en el MAB- la jornada se centró en Andalucía. En la necesidad de mejorar el tamaño de nuestras empresas, para lo que el MAB es una vía principal; y del desconocimiento que existe aún en nuestra Comunidad tanto del MAB como de otras posibles financiaciones alternativas a la tradicional bancaria, como el MARF. Sin embargo, pese a la menor cultura financiera de las pymes andaluzas, Andalucía es una de las pocas regiones que tienen contempladas ayudas a las empresas que se decidan a salir a cotizar en al MAB.

Las deficiencias denunciadas en cuanto al conocimiento del MAB entre nuestro empresariado, y lo fundamental que supone conseguir incrementar el tamaño de las pymes andaluzas, no hacen sino poner de manifiesto la importancia de que se desarrollen jornadas de la calidad de ésta en nuestra Comunidad. Sólo una pega, se echó de menos que participaran en la misma los gestores del propio Mercado.

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Ecofin: Europa o reunión de países europeos

Carmen Pérez | 24 de abril de 2016 a las 14:38

Estos días pasados en el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la Unión Europea (Ecofin) se debatió. Sobre la modificación del tratamiento del riesgo soberano en la banca. Es un tema que ya he tratado aquí en el pasado (http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/2166080/riesgo/soberano.html), y que seguirá dando de qué hablar hasta que se llegue a un acuerdo. No será fácil alcanzarlo, Alemania está empeñada en que se regule esta cuestión, y sigue condicionando finalizar la Unión Bancaria Europea a que se cuantifique y se limite el riesgo por este concepto, que hasta ahora se obvia.  A ellos no les afecta el posible cambio en el tratamiento de este riesgo porque con su rating AAA su deuda ponderaría igualmente al 0%. Pero en otros países, como España, la banca tendría que realizar un esfuerzo extra de capital para cubrir ese riesgo “nuevo” y/o liberarse del exceso de deuda pública española que mantienen (que se situó en unos 200.000 millones de euros a finales de 2015).

Posiciones distintas de cada país derivadas de los intereses particulares, cuando este asunto común debería enfrentarse  de forma objetiva, exclusivamente en función de la conveniencia de la norma por sí misma, valorando su eficacia para la estabilidad financiera, con independencia de los efectos en cada uno de los territorios. Hasta llegar a la solución mejor para todos, y para todos los tiempos,  porque los afectados hoy pueden ser los interesados en su cumplimiento en años futuros.  En definitiva, los países europeos tendrían que cambiar la actitud, no sólo en este caso, sino en  todos los que nos afecten colectivamente, que son muchos. Sería lo coherente con el hecho de haber renunciado a parte de la soberanía propia en favor de una supranacional, de haber abandonado tener una historia propia por vivirla de forma compartida. En eso consiste este proyecto integrador –Europa- que se inició hace ya casi 60 años. Mientras que no se haga así, sólo veremos países europeos pero no veremos Europa.

Simulador cláusula suelo

Carmen Pérez | 19 de abril de 2016 a las 18:45

Para los que tengan hipoteca con cláusula suelo y quieran calcular cuánto podrían recuperar si reclaman, en la web de la Fundacion Youbank han puesto este simulador: http://www.youbank.eu/#simulador

(que conste que no estoy de acuerdo con la eliminación de las cláusulas suelo  con carácter retroactivo y de forma generalizada, escribiré sobre esto otro día)

Hipotecas, euríbor y Draghi

Carmen Pérez | 6 de abril de 2016 a las 9:05

euribor marzoComo ya se puso de manifiesto en una entrada anterior, euribor-a-12-meses-000 , al igual que los otros tipos euríbor a plazos más cortos, el euríbor a 12 meses seguía una tendencia descendente, alcanzando los valores negativos el día 5 de febrero, e incrementándose milésima a milésima en estos valores negativos los días posteriores. La evolución en marzo se puede observar en el gráfico y la tabla adjuntas.

Esta evolución a valores cada vez más negativos hacía suponer que los hipotecados pudieran llegar a cobrar por sus hipotecas. El día 10 de marzo se interrumpió esta tendencia, y el euríbor a 12 meses (para los otros plazos sigue el descenso) experimentó una subida desde el -0,025% al -0,009% del día 11, y los siguientes días ha seguido incrementándose, buscando situarse -aun sin alcanzar-en terreno positivo. Esto aleja la posibilidad de que los bancos  paguen por las hipotecas, ya que el euríbor a doce meses es el más utilizado como referencia en préstamos de todo tipo. ¿Qué pasó el día 10 para este cambio de tendencia precisamente en el euríbor a 12 meses? : las declaraciones de Draghi, poniendo  en marcha unas operaciones en buenas condiciones para la banca siempre que fueran destinadas a préstamos a familias y empresas.

 

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Europa: ahorradores y endeudados

Carmen Pérez | 5 de abril de 2016 a las 10:20

En todos los países las decisiones de política monetaria que toman sus bancos centrales tienen implicaciones fiscales, buscadas o inesperadas, pero que en todo caso quedan en casa. El problema se plantea en este país de países que es la Unión Europea:  la política monetaria de Draghi -una para todos- provoca efectos fiscales que afectan desigualmente a cada uno de los miembros: perjudica a unos, beneficia a otros. Así lo advertía hace unos días en la presentación del “Anuario del euro”, de la Fundación de Estudios Financieros, el economista Fernando Fernández Méndez de Andés: “Hay una transferencia de renta de los países ahorradores a los países endeudados”, opinando que si desde el BCE se están llevando a cabo es porque “no le queda más remedio”.

Como ya comentamos en algunas entradas anteriores (por ejemplo: http://blogs.grupojoly.com/pressing-cash/2016/02/05/ahorra-pero-no-ahorres/), la situación desde hace años favorece al endeudado, que se beneficia de unos tipos de interés que nunca soñó; Alemania -con exceso de ahorro- resulta como país perjudicado; por contra, España -muy endeuda en su conjunto- resulta favorecida con ese tipo de decisiones del BCE.

El problema de fondo es que Europa tiene una política monetaria única, aplicada por el BCE, pero no ha desarrollado de forma paralela mecanismos de gobernanza fiscal única -que requerirían de una mayor soberanía fiscal-, que permitiría, por ejemplo, la posibilidad de  emitir eurobonos por un Tesoro  europeo. A falta de esto, se ve obligada a conseguir efectos fiscales indirectamente a través de la política monetaria, creando este tipo de situaciones.

BCE, prueba y error

Carmen Pérez | 29 de marzo de 2016 a las 8:00

ES todo un arte hacer que otros hagan, mucho más difícil que el solo hacer. Aunque se pongan las condiciones ideales para propiciarlo, el que al final tiene que dar el paso tiene su propia opinión al respecto. Es lo que le pasa al Banco Central Europeo, BCE, que no actúa directamente en la economía real sino que lo hace en gran parte a través de los bancos. Cuando de lo que se trata es de enfriar la economía -para bajar la inflación- lo tiene más fácil, cierra el chorro del dinero y sube los tipos de interés, y se restringe ipso facto el crédito; pero cuando se trata de calentarla -para subir la inflación- ya puede abrir las mangueras al máximo y bajar los tipos, que los bancos pueden no entrar al trapo y negarse a expandir el crédito, o al menos no hacerlo todo lo que al BCE le gustaría. La política monetaria es así, asimétrica, y como actualmente estamos en el lado difícil, al BCE no le ha quedado otro remedio que ir probando medidas, y al errar, volver a probar otras que incorporen la experiencia aprendida.

Que hace falta suministrar liquidez, pues barra libre, con las LTRO de 2011; que los bancos de la periferia usan este dinero -en parte este efecto era deseado- para hacer carry trade, o sea, comprar deuda pública con rentabilidad alta con dinero barato, entonces el BCE condiciona la liquidez a que se use para prestar a familias y empresas, con las TLTRO a cuatro años en 2014. Que no es bastante con bajar y bajar los tipos de interés, pues se sitúa la tasa de depósito a niveles cada vez más negativos. Que estos instrumentos convencionales no son suficientes, se utilizan otros que no los son, y se establece un programa de compras de activos directamente, deuda pública en su mayoría.

No obstante, la economía está siendo tozuda, hay otros países fuera del eurosistema también defendiéndose. El mismo Draghi el pasado 10 de marzo reconocía que ha habido un recorte en las previsiones de crecimiento para 2016, un 0,3% menos, situándolo en el 1,4 %; y en cuanto a la inflación, señaló que durante los próximos meses continuará estando en terreno negativo y que hacia el final del año debería repuntar. Esto no quiere decir que sus actuaciones no estén provocando efectos positivos, el crédito ha empezado a recuperarse. Mas ahora se presenta un nuevo obstáculo: la rentabilidad de la banca está por los suelos, así que Draghi le ha echado imaginación y ha intensificado las medidas aunque sin ahogar a los bancos.

Recorta de nuevo los tipos de interés, dejando claro que no se seguirá insistiendo por esta vía en el futuro. Aumenta las compras mensuales, incluyendo determinados bonos corporativos, y aumenta los límites de emisión y los emisores. Y lanza las TLTRO II, con las que intenta potenciar el crédito pero sin seguir dañando la rentabilidad bancaria. En principio se establecen al 0%, aunque el BCE podría llegar a pagar a los bancos por pedir prestado estos fondos hasta un 0,4%, siempre que sirvan para aumentar sus préstamos a la economía real.

El efecto inmediato que han conseguido estas medidas es que el euríbor a doce meses, el más utilizado como referencia para préstamos de familias y empresas, incluyendo las hipotecas, detuvo al día siguiente su evolución negativa. El 10 de marzo cotizaba a -0,025%, y día tras día ha ido aumentando hasta situarse actualmente en -0,003%. Todo indica que recuperará su valor positivo en pocos días. El fantasma de que los bancos vayan a pagar por prestar se aleja.

Se necesita seguir reactivando la economía, pero esto depende de que los bancos dinamicen el mercado del crédito. Ellos no están dispuestos, con buena lógica, a prestar si la demanda no es solvente; precisan, a su vez, que la economía se recupere. Además, Draghi tiene que ir hilando fino con sus actuaciones, porque si ya resulta difícil hacer que otros hagan, es imposible conseguirlo si te cargas al que lo tiene que hacer. Por ello, se tuvo que acudir en ayuda de la banca cuando al principio tuvieron problemas de liquidez; con los rescates públicos se solucionó su falta de solvencia; ahora de nuevo se les asiste cuando les falla la rentabilidad, y más vale que así sea, porque en caso contrario volvería pronto el problema de solvencia. No cabe duda de que la aplicación de una política monetaria expansiva ha mostrado con toda crudeza la complicada interrelación público-privada en que consiste nuestro sistema financiero. Pero, ¿sería posible mantener nuestros estados de Bienestar sin este sistema? Ésta es la cuestión.

Prestar en tiempos de magia

Carmen Pérez | 11 de marzo de 2016 a las 10:51

daenerys

 

EN un momento de la serie Juego de Tronos, la princesa Daenerys Targaryen pide ayuda económica a un rico comerciante de especias del Reino de Qarth para recuperar el Trono de Hierro, que según ella le corresponde por linaje. Le ofrece devolverle el triple de lo que le solicita. El prestamista, aunque no duda ni de su honestidad ni de sus buenas intenciones, le deniega la ayuda. “¿Tienes un Ejército?, ¿tienes poderosos aliados?”, le interroga. “Valoro cada transacción en función de sus beneficios. En los negocios confío en la lógica, no en la pasión. Soy la Madre de los Dragones”, le dice ella mostrando por todo su haber a sus pequeñas criaturas. Pero el comerciante sabe de sobra cuándo prestar: “No puedo hacer una inversión basada en sueños y deseos”.

Hoy no son tiempos ni de fantasmas ni de caminantes blancos pero sí de mucha magia. La que aplica, entre otros, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, que ha traído un tiempo de sobreabundancia de dinero y de tipos de interés negativos, propiciando que los prestamistas regalen su uso, o incluso que paguen con tal de que se lo lleven. El problema sigue residiendo en encontrar princesas primorosas en las que pueda confiarse en que por lo menos lo devuelvan. Hecho el conjuro para que los préstamos se multipliquen, los mismos magos se enfrentan ahora a que los prestamistas hagan saltar por los aires la lógica necesaria a la hora de concederlos.

A los bancos, los grandes prestamistas, les quema literalmente el dinero. Tienen que soltarlo como sea porque les hierve a un -0,3%, temperatura que han fijado los magos del BCE para ellos, y que quizá eleven unos grados más en su reunión del próximo del 10 de marzo. Lo suyo sería que los bancos le trasladaran este calor a los que a su vez les entregan a ellos su dinero, los depositantes, pero no se atreven, de momento, a socavar el suelo mínimo del 0%. Por los préstamos negociados en otros tiempos, de todo tipo pero especialmente los hipotecarios, con pequeños diferenciales sobre el Euríbor, están al borde de tener que pagarles a los clientes. Para los nuevos se protegen con diferenciales algo mayores, pero compiten ferozmente por los que ofrecen suficiente confianza como para concederlos. Prestárselo a los estados tampoco es solución porque la pócima mágica incluye compras cuantiosas que han disminuido considerablemente la rentabilidad de sus deudas públicas.

La magia ha convertido a los bancos en ollas a presión dispuestas a estallar con pérdidas. Intentan enfriarse con fusiones, cierre de sucursales y despidos masivos, pero la tentación es hacerlo también aceptando oportunidades de inversión con mayor retorno, como los préstamos apalancados, los préstamos rápidos concedidos en 48 horas o los que ofrecen menos garantías para su cumplimiento. La vicepresidenta del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), Sabine Lautenschläger, en su discurso del pasado 1 de marzo en Nueva York, así lo advierte, señalando además que, frente a la psicología de los seres humanos que constantemente se balancea entre ser demasiado optimista y demasiado pesimista, los gestores de riesgos tienen que ver las cosas como realmente son, sin contagiarse de sueños y deseos como los de la princesa.

Existen prestamistas adecuados para las Daenerys, como los business angels, el capital riesgo, los compradores de bonos basura o los fondos de inversión de alto riesgo. Por obtener “el triple” confiarían en ellas, ya que su modelo de negocio está basado precisamente en asumir estos altos riesgos y en que algunas de estas operaciones prosperen. Los dragones de Daenerys, por ejemplo, crecieron, y por no spoilear la serie sólo se dirá que con su fuerza impulsaron el proyecto de su Madre de ser la Reina de Poniente. Lautenschläger asegura que como supervisores estarán al tanto de que los bancos se comporten como el comerciante de Qarth, y no rebajen lo más mínimo el rigor financiero. Más nos vale, porque los bancos, a pesar de todas las prevenciones que se han establecido desde la crisis, siguen contando con el respaldo público de última instancia: las calientes llamaradas que vomitarían los dragones de los proyectos fallidos surgidos de esta nueva magia terminarían quemando en el futuro, otra vez, la cara de la gente.

BCE, perdónanos nuestras deudas

Carmen Pérez | 1 de marzo de 2016 a las 8:40

MUCHO se está hablando estos días de la posibilidad de una nueva recesión, y de cómo podrían enfrentarla los bancos centrales en este nuevo contexto, en la que los tipos de interés ya están por los suelos. El bajo precio del petróleo, los desequilibrios con la economía china y las dificultades de muchas economías emergentes son algunas de las causas, todas relacionadas entre ellas, que están provocando una incertidumbre tal que los inversores están paralizados, prefiriendo mantener liquidez incluso al coste de pagar por ella.

Los glorificados bancos centrales para combatir los efectos de la crisis financiera del 2008 tuvieron que sacar su artillería y activaron sus herramientas de política monetaria, tanto las convencionales, como la intervención en los tipos de interés, como las que no lo son, concretadas en la compra masiva de activos financieros, en su mayoría de carácter público. ¿Qué podrán hacer entonces si esta nueva recesión se convierte en realidad?

Podrían, desde luego, intensificar las medidas actuales, como por ejemplo seguir deprimiendo los tipos de interés. Pero las anomalías que están produciendo son enormes -endeudados cobrando e inversores pagando- y tampoco están consiguiendo grandes efectos, porque la inflación sigue manteniéndose a niveles muy bajos. La demanda de crédito solvente se mantiene baja, y no va precisamente a subir ante la expectativa de esta nueva depresión, aunque se prime sustancialmente al que se endeude. Además, no ofrece confianza seguir intentando que el impulso a la economía se realice desde la banca, con la grave crisis que está atravesando; crisis que, por otra parte, con menores tipos de interés se acentuaría aún más.

No obstante, también podrían ponerse en marcha nuevas medidas, más radicales, todavía menos convencionales, como eliminar deuda. El Banco Central Europeo, BCE, por ejemplo, con las compras masivas que está llevando a cabo, se está convirtiendo en propietario de una gran cantidad de deuda pública de los Estados europeos. Hasta ahora, con estas compras está facilitando la labor de los gobiernos al proporcionarles que se financien a un baratísimo coste. Pero ante una nueva e importante recesión tendría que ir más allá y monetizarla, es decir, ir perdonándola (volverla perpetua y a interés nulo) mientras fuera necesario. Esto ya sí que sería realmente imprimir dinero nuevo, que hasta ahora no se ha hecho.

A partir de ahí, se abrirían varias posibilidades. Una de ellas, que los estados europeos, al adquirir mayor margen para el gasto -tanto por la bajada directa de deuda pública que supondría como por la inflación que con seguridad se generaría, que la disminuye también indirectamente- asumieran un mayor papel inversor, tomando protagonismo en la economía real. Si con tanta incertidumbre, bancos, empresas y familias no quieren tomar riesgos, las administraciones públicas, siempre dispuestas al gasto, estarían encantadísimas de hacerlo. Otra posibilidad es que se hiciera esto mismo pero a escala europea, emprendiendo grandes proyectos de inversión con dinero nuevo, por ejemplo ampliando e intensificando el plan Juncker. Una tercera alternativa es que ese alivio de la deuda proporcionado a los estados redundara en una fiscalidad más favorable para los ciudadanos y empresas europeas, y que fueran ellos los que estimularan la economía a nivel individual. Una suerte de “helicóptero del dinero” por la vía impositiva.

Pero lo cierto es que está completamente prohibido por la normativa europea que el BCE se utilice como caja de amortización de la deuda pública, aunque fuera quien lo orquestara, controlando las cuantías y tiempos, y respetando la proporcionalidad adecuada entre los países miembros. Precisamente sus estatutos se han blindado para que no se establezcan estos servicios monetarios a los gobiernos, por lo que llevar la iniciativa a nivel europeo quizá fuera lo más compatible. Aunque entregarlo directamente a los ciudadanos y empresas mediante una fiscalidad mejorada tampoco contradice la filosofía que subyace tras esta norma europea: los gobiernos tendrían que seguir esforzándose en mantener el equilibrio presupuestario, sólo que compensarían las bajadas de los ingresos impositivos con nueva deuda, sustituta de la amortizada.

Si se nos viniera encima una nueva recesión, desde el BCE no tendrán más remedio que poner voluntad y encontrar soluciones, todavía ignotas. Pero todo parece indicar que, sean cuales sean finalmente las fórmulas utilizadas para disolver la incertidumbre y asegurarnos el costoso pan nuestro de cada día, pasarían por establecer a la vez el perdón de nuestras deudas. Y así, al mismo ritmo que somos perdonados, podamos conseguir que en Europa la economía real vuelva a tener el protagonismo que nunca debió perder.

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Los intereses del billón

Carmen Pérez | 25 de febrero de 2016 a las 7:28

sensibilidad

En el gráfico se muestra lo que nos cuesta el total de la deuda , como media, y lo que nos van costando las nuevas emisiones. Con las nuevas emisiones, España renueva cada año unos 180.000 millones de euros y además sigue incrementando el volumen total con mayor deuda.

El coste de las nuevas emisiones depende del nivel general de tipos interés, actualmente muy muy bajos; y de la prima de riesgo propia, esto es, de la confianza que tengan los inversores en la capacidad de pago de España para atender los intereses de toda la deuda viva y afrontar la devolución del principal de las deudas que van venciendo.

Las continuas emisiones van condicionando el tipo medio resultante del total. En el gráfico se observa con claridad que el mayor o menor precio de las nuevas emisiones se traslada al tipo medio. La variación del tipo medio afecta de forma más radical al total de intereses generados en los últimos años porque el volumen de deuda es muchísimo mayor. Por hacer unos cálculos, por cada 1% que suba el tipo medio, el coste de la deuda actual, 1 billón de euros, se incrementaría en 10.000 millones de euros al año. Cualquier programa económico para los próximos años debería tener muy presente esta circunstancia.

 

 

 

 

 

 

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Sobre Moral Tributaria

Carmen Pérez | 23 de febrero de 2016 a las 9:09

Escribe Jonathan Ford en Financial Times un artículo, The taxman, Google and the benefits of fiscal voyeurism, proponiendo una medida para su país que ayudaría a fortalecer “la moral tributaria” de todos y que, de no existir en España, propongo, podríamos copiar y que la incluyeran en sus programas todos los partidos políticos.

Ford plantea que sea cuál sea la disposición de los ciudadanos para pagar sus impuestos, mayor o menor en cada país, la cuestión es evitar aquellas circunstancias que la debiliten. Por ejemplo, cuando saltan escándalos sobre el importe del impuesto de sociedades pagado por multinacionales, y no tanto porque existan acuerdos fiscales especiales con algunas de ellas sino en la resolución de conflictos de éstas y los inspectores fiscales.

Enoja, nos dice,  porque a los particulares y pequeñas empresas no se les invita a negociar cuando se les realiza una inspección o una declaración paralela. Y enoja aún más porque la percepción de la población cuando se finalizan las negociaciones con las grandes empresas es que no se ha sido lo suficientemente riguroso con ellas. Y es que, envueltas de misterio, no trascienden sus entresijos por respeto a la confidencialidad de los clientes. Los individuos merecen confidencialidad en sus asuntos fiscales, sí, pero no está tan claro que deba aplicarse  esto también a las grandes empresas, que además disponen de una responsabilidad limitada de la que no gozan los particulares.

Conflictos fiscales siempre existirán y se hará necesario llegar a acuerdos, esto es inevitable, pero realizar todo el proceso de forma transparente sería un método eficaz para reforzar la moral tributaria. Imitemos a países, como Dinamarca y Noruega, donde ya se hace. Ahora que en nuestro país, España, tanto se habla de combatir el fraude fiscal, permitir un poco de voyeurismo fiscal, como lo denomina Ford, podría hacer también indirectamente mucho bien!