Archivos para el tag ‘Banca’

Poner a la banca en su sitio, pero bien

Carmen Pérez | 4 de diciembre de 2014 a las 19:05

DACIÓN en pago, presión para que concedan más crédito a pymes y familias y la tasa a las transacciones financieras o tasa Tobin son tres frentes abiertos contra la banca. Pero a la banca, como a ningún negocio, no hay que decirle cómo hacer su trabajo, ni hay que penalizarla por realizarlo. Sin embargo, todos percibimos que este sector disfruta de privilegios -la cuantiosa ayuda pública recibida estos últimos años habla por sí sola- que producen, con razón, nuestro rechazo. Ninguna de estas medidas son las adecuadas para poner bien a la banca en su sitio, pero hay otras muchas que ni siquiera se nombran.

La dación en pago con efecto retroactivo provocaría una conmoción en nuestro sistema financiero: ¿cuántos no nos acogeríamos a esta medida dados los precios actuales de la vivienda e incluso la imposibilidad de venderlas a ningún precio? Y si se cambia la legislación para el futuro tampoco constituiría ningún éxito: sería simplemente un cambio de las reglas de juego y la banca recalcularía su posición para ofrecer un porcentaje mucho menor en la financiación de la vivienda, en la que ya iría descontada esta posible eventualidad. La ayuda pública es ahora necesaria para asistir a las familias que realmente están en situación crítica, y sería necesaria para que pudieran comprar las viviendas en el futuro.

Con la tasa Tobin -también conocida en la actualidad como tasa Robin Hood- se pretende penalizar a la banca mediante la imposición de comisiones a las transacciones financieras. Pero hay que ser muy ingenuo para no ver quién terminaría finalmente pagando las comisiones. Las operaciones bancarias se encarecerían y la tasa Tobin se convertiría así en un impuesto más del Estado a los usuarios financieros. Los bancos actuarían sólo de instrumento recaudador, sin sufrir sus efectos.

La presión para que concedan más crédito a pymes y a familias consiste en obligarle a rebajar su rigurosidad en la concesión de operaciones. Es totalmente cierto que en los últimos años la banca no ha estado cumpliendo una de las funciones primordiales que deben desempeñar en un sistema financiero: facilitar financiación a la economía real. Pero, por muy duro que resulte reconocerlo, tienen razón en ser reacios, pues no está la economía para mucha confianza. Piden que sea el Estado, con las líneas ICO, el que asuma parte de la morosidad derivada de las operaciones formalizadas, con lo que vuelve a salir a relucir otra vez la ayuda pública.

Hay que dejarse de milongas e ir derechos al grano. Las medidas para acabar con los privilegios de la banca son otras, mucho más radicales, que atacarían la esencia misma del sistema. Lo cierto es que ni se contemplan, y cuando se hace, siempre de forma tímida, al poco tiempo se relajan y se dilatan en el tiempo. Lo hemos visto con las mayores exigencias que desde Basilea III se articularon recientemente, y dónde han ido a parar. Tampoco se le mete el diente al gran problema de este sector: captan el dinero del público mediante los depósitos -dinero que multiplican enormemente- y con ello consiguen que los Estados sean sus siervos. Éste es el telón de fondo privilegiado con el que actúa la banca: un apoyo público implícito e incondicional de atenderlos si las cosas van mal. Aquí es donde habría que actuar con contundencia.

La entidad que se dedique a esa función tan primordial en un sistema financiero como es la captación del ahorro mediante depósitos -garantizados por la administración pública, formalmente hasta 100.000 euros, realmente en su totalidad-, debería estar sujeta a unos controles exhaustivos y tener completamente prohibidas las operaciones especulativas. La separación de la banca comercial y de la banca especulativa: ahí está una de las claves para acabar con la servidumbre. Curiosamente, sólo se han oído voces en este sentido desde los países anglosajones, que no están a favor ni de la tasa Tobin, ni de cambiar las reglas del juego a posteriori (los americanos funcionan desde siempre con la dación en pago), ni contemplan decirle a la banca qué tiene que hacer. Es verdad que, recientemente, un grupo de expertos -encabezado por el gobernador del Banco de Finlandia, Erkki Liikanen- han planteado que se obligue a los bancos europeos a separar ciertas actividades de inversión de alto riesgo de la banca comercial para evitar futuras crisis y blindar a los contribuyentes y ahorradores, pero la Comisión Europea se muestra cautelosa y, en todo caso, esperará a septiembre para presentar una propuesta.

Capitalismo, sí, pero con todas sus consecuencias: el que capte depósitos, que se someta a normas rigurosas; el que quiera riesgos y falle, que caiga. Y si no están dispuestos, que sea el Estado el banquero, que para eso es el que arriesga.

Publicado el 18 de marzo de 2013.

Etiquetas: