Archivos para el tag ‘bancos centrales’

Trump y la regulación financiera

Carmen Pérez | 1 de marzo de 2017 a las 14:35

TRIBUNA ECONÓMICA, 10/2/2017

Hace unos días, Donald Trump firmó un decreto que ordenaba reformar integralmente la ley Dodd-Frank, cuyo objetivo es regular la banca de manera que no vuelva a producirse nunca más una crisis financiera. Poco antes, mediante una dura y escueta carta, de la mano del vicepresidente del Comité Financiero de la Cámara de Representantes, Patrick McHenry, se le exige a Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, que deje de participar en las reuniones de los foros financieros internacionales, como el Consejo de Estabilidad Financiera o el Comité de Basilea. La razón: no ha sabido mirar por los intereses de América. Con esta firma y esta carta, Trump ha dejado claro que quiere tomar personalmente las riendas de la regulación financiera.

Lo hace al calor de los profundos desacuerdos que existen actualmente en el seno del Comité de Basilea. Los 45 miembros -bancos centrales y supervisores bancarios de 28 naciones- no consiguen finalizar la negociación de Basilea IV, el último paquete regulatorio. Políticos de diferentes países se han entrometido en el debate de los expertos, defendiendo las posturas que más convienen a sus propios bancos. Así, en Europa, varios ministros de finanzas y V. Dombrovskis, de la Comisión Europea, se niegan a aprobar las últimas medidas propuestas, que son justo las que los americanos aceptan.

Pero lo inaudito de esa carta es que arremete contra la Reserva Federal, participante en las negociaciones. En cinco párrafos se desacredita completamente su gestión pasada por “no tener en cuenta al pueblo americano”. Se le recuerda a Yellen que debería apoyar la economía del país, y que, sin embargo, la regulación financiera establecida los pasados años “entre burócratas, en tierras extranjeras” sólo ha servido para disminuir el crecimiento y destruir miles de puestos de trabajo. Por tanto, serán funcionarios nombrados por Trump, que sepan alinearse con los objetivos de la nueva Administración americana, los que hagan la tarea.

Respecto a la reforma de la ley Dodd-Frank, en el decreto poco se concreta. Toda la banca, no sólo la americana, está reclamando con fuerza que se suavice la presión regulatoria. Y si allí se relaja, los demás países seguirán la misma senda; siempre están atentos al grado de rigurosidad que cada uno está adoptando, como con la separación de la banca comercial de la banca de inversión, acometida por EEUU y Reino Unido, y que la Europa del euro -pese al informe Liikanen de 2012- aún tiene pendiente.

Y en este conflictivo escenario financiero mundial, Trump ha resuelto a su manera: destruyendo lo construido y desacreditando a las instituciones nacionales e internacionales en materia financiera. Él toma el mando para defender los intereses de su pueblo. Poco podrá hacer solo para reformar la ley Dodd-Frank, porque, además de contar con los legisladores republicanos, tendría que ganar el apoyo de al menos ocho demócratas. Pero a la Reserva Federal se le ha acabado su independencia. La ha apartado de las negociaciones financieras internacionales. Y previsiblemente, en cuanto pueda, designará a un adepto al frente, al que dictarle sus decisiones de política monetaria.

¿Demasiado poder e independencia?

Carmen Pérez | 12 de noviembre de 2015 a las 18:24

El descomunal poder de los bancos centrales y la total independencia con la que actúan están levantando numerosas críticas. Esta es la idea que desarrolla el artículo Central banks: Peak Independence, de Ferdinando Giugliano (Londres), Sam Fleming (Washington) y Claire Jones (Frankfurt), el pasado domingo en el Financial Times.

Críticas, por los efectos que las medidas que están llevando a cabo puedan estar produciendo sobre la distribución del ingreso y la desigualdad o por la participación que supone en la política presupuestaria por la puerta de atrás.

Críticas, porque en muchas ocasiones no se limitan a su tarea, el control de la inflación, e intervienen en rescates a países o expresan opiniones acerca de cuestiones que no son exactamente su cometido, como el cambio climático.

Críticas, porque consideran que la independencia que disfrutan debería  ser actualizada a la luz de las herramientas que están utilizando, porque sus decisiones conllevan una gran carga política.

Críticas,  finalmente, por su falta de transparencia en sus vínculos con la industria financiera.

Resulta curioso leer estas críticas que de forma tan exhaustiva expone este artículo porque, salvo las últimas, suponen atacar precisamente las bases que quisieron defenderse de forma radical cuando se crearon. Independencia total y absoluta de la política, completa autonomía de gestión, objetivo claro a perseguir y una batería de herramientas para llevarlo a cabo: encadenados a sus objetivos, no tienen que mirar más consecuencias, los técnicos tan sólo han de limitarse a apretar el botón sin más problemas de decisión, por cuanto las reglas eliminan por completo la discreción.

Hemos tenido que verlos actuando tan cerca de su propio ideal para plantearnos si este ideal no lo era tanto.

http://www.ft.com/intl/cms/s/0/f0664634-7cd4-11e5-98fb-5a6d4728f74e.html#ft-article-comments

 

Etiquetas: ,

Liquidez macro e iliquidez del mercado

Carmen Pérez | 8 de junio de 2015 a las 7:09

Resulta que con las políticas monetarias  no convencionales (tasas de interés cercanas a cero e incremento  de la base monetaria),  que han ido desarrollando los bancos centrales, se ha  generado un exceso gigantesco de liquidez. Esto provoca que se mantengan bajas las tasas de interés a corto y largo plazo (e inclusive negativas), baje la volatilidad de los mercados de bonos y aumenten mucho los precios de los activos (acciones, bienes raíces y bonos de renta fija del sector público y privado).

Sin embargo, una serie de sacudidas recientes (la última, hace un mes, cuando en pocos días los rendimientos de los bonos alemanes a 10 años pasaron de cinco puntos básicos a casi 80) sugieren que la liquidez macro ahora está asociada a una severa iliquidez del mercado. Nouriel Roubini nos explica las causas en su artículo “The Liquidity Time Bomb”, para Project Syndicate  (http://www.project-syndicate.org/commentary/liquidity-market-volatility-flash-crash-by-nouriel-roubini-2015-05) :

  •  Los operadores de alta frecuencia, al usar programas informáticos con algoritmos para seguir las tendencias de los mercados, son responsables del mayor porcentaje de las transacciones y conducen a un comportamiento en manada.
  • Los activos de renta fija se negocian principalmente en mercados extrabursátiles ilíquidos, a diferencia de los mercados bursátiles.
  • Hay un exceso de renta fija, debido a la emisión vertiginosa de deudas privadas y públicas. Pero además, los grandes inversores son Fondos, que permiten salir sus partícipes en 24 horas: la necesidad de vender activos ilíquidos puede llevar su precio a niveles muy bajos en muy poco tiempo.
  • Los bancos antes de la crisis de 2008 eran creadores de mercado en instrumentos de renta fija, lo que ayudaba a mantener la liquidez y reducir la volatilidad. Las nuevas regulaciones penalizan este tipo de operaciones, por lo que  han reducido su actividad de creación de mercado.

Siendo así las cosas, cualquier sorpresa  puede ser  dramática. Esta combinación de liquidez macro y de iliquidez de mercado es una bomba de tiempo, nos dice Roubini. Hasta ahora, sólo ha conllevado cambios repentinos en los rendimientos de los bonos y los precios de las acciones. Pero, mientras más se prolongue esta actuación de los bancos centrales, más se alimentarán las burbujas de acciones, bonos y otros mercados de activos. En tanto más inversores inviertan en activos sobrevaluados y cada vez más ilíquidos -como los bonos-, el riesgo de una crisis a largo plazo aumenta. Este es el resultado paradójico de las políticas implementadas para responder a la crisis financiera: la liquidez macro está alimentando períodos de bonanza y burbujas; pero la iliquidez de mercado terminará dando lugar a un descalabro y finalmente a un colapso.