Archivos para el tag ‘Francia’

El idealismo financiero de Macron

Carmen Pérez | 25 de mayo de 2017 a las 15:06

TRIBUNA ECONÓMICA, 12/5/2017

El proyecto del euro sigue viviendo momentos críticos. En medicina el estado crítico es usado para referirse al cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente. Si hubiera ganado Marine Le Pen las elecciones presidenciales francesas, la muerte del euro hubiera estado más cerca. Por el contrario, la victoria del filósofo Emmanuel Macron se percibe como una posibilidad para salvar al proyecto. Para sanarlo está dispuesto a terminar de aplicar el tratamiento que ya se le prescribió en 2012: la Unión Bancaria Europea. “Todo hubiera ardido si no se hubiera puesto en marcha”, dijo Macron durante la campaña. Sin embargo, su fase final está estancada desde hace tiempo.

Y Macron no sólo quiere completarla sino que aboga por un tratamiento aún más intenso, creando un Tesoro común, que emita bonos europeos. Desde luego, tampoco es que esté proponiendo nada nuevo. La Unión Bancaria y los eurobonos son los dos proyectos más trascendentales de todos los que recogió el Informe de los Cinco Presidentes. Son los que ponen a prueba a los socios sobre si realmente están dispuestos a alcanzar una verdadera Unión Económica y Monetaria, y exigirían en paralelo una integración política mucho más intensa. Macron lo sabe, que hay que dejarse de tibiezas, lo dice claro: “No se puede ser tímidamente europeo”.

También sabe cuál es la cruz de esta moneda. Se necesitan Estados solventes que puedan respaldar esos proyectos. En este sentido, Macron se ha comprometido a reducir el gasto -actualmente representa el 56% del PIB- al final de su mandato en 60.000 millones de euros. Pierre Moscovici, comisario europeo de Asuntos Económicos, se lo ha dicho bien alto, tal y como ha salido electo: “Francia puede y debe salir del procedimiento de déficit excesivo”. No serán pocas dificultades las que se le presenten cuando intente flexibilizar su mercado laboral o que el Estado tenga menos peso. Pero, sin embargo, el nuevo presidente ofrece la reforma francesa: dar confianza es lo primero.

Alemania debería apuntarse a este carro, debería tener presente el otro escenario posible, el de la ruptura del euro. Que piense en la amenaza de Le Pen y la de otros muchos extremismos europeos. Puede aportar más, dado su superávit fiscal y exterior; puede ser flexible con Francia, y también con el resto. No son pocas las voces las que le advierten: si fracasa Macron, Europa también; y si Europa fracasa, Alemania fracasa, concluye el artículo Angela Merkel should seize this chance to remake Europe en The Economist.

Hace unos días, en Viena, Danièle Nouy, presidenta del Consejo de supervisión del Banco Central Europeo, comenzaba su discurso con una cita de Winston Churchill: “Nunca se debe desperdiciar una crisis”. Nouy defendía la finalización de la Unión Bancaria. Ahora, Macron quiere hacer realidad la completa integración financiera europea. “Nada grande se ha hecho en el mundo sin una gran pasión”, dijo Hegel, el filósofo idealista alemán sobre el que Macron hizo su tesis. El domingo, cuando ganó, en la explanada del Museo del Louvre, hizo sonar la Oda de la Alegría, el himno oficial de la Unión Europea.

Etiquetas: ,

La Chapuza

Carmen Pérez | 20 de septiembre de 2016 a las 19:36

TRIBUNA, 16/9/2016.

¿Alguien diría que la situación de Francia está tan al límite de la desprotección al ciudadano que su única solución es una revolución violenta? Es lo que defiende Frèderic Lordon, líder del movimiento de indignados francés Nuit Debout (Noche en Pie), movimiento que ha brotado a raíz de la reforma laboral impuesta por el presidente socialista François Hollande. “El desastre a menudo es la mejor opción de los dominados” o “un orden de dominación solo da su brazo a torcer si se le derriba por la fuerza” son frases -digna de ETA la primera- de su libro La chapuza, publicado recientemente, y en el que pese a las frases anteriores no está hablando de sí mismo. En sus conferencias, Lordon arenga a los aún edulcorados enragés franceses actuales para que -previa salida del euro- aniquilen por completo el sistema. Ese sistema que le ha permitido estudiar -es economista y filósofo-, en el que disfruta de libertad de expresión -colaborador habitual de Le Monde diplomatique- y del que es empleado público -director del Centre National de la Recherche Scientifique e investigador del Centre de Sociologie Europeènne-.

Hay que irse de Europa, defiende, porque permanecer implica cumplir normas -el control del déficit y de la deuda-, que no le dejan libertad al Gobierno francés para atender a su pueblo. También es preferible disponer de un banco central propio, sin mandatos, que pueda utilizarse sin límites y a conveniencia. Gastar todo lo necesario, que ya se imprimirá dinero para soportarlo, parece ser su propuesta. Así, tampoco hay problemas con la deuda, y no hay que entregarse a los acreedores ni a esos despiadados mercados. Y concentra su iras en un enemigo concreto: Alemania, a la que acusa de que “sólo piensa en ella”, aunque, de forma incoherente, en otros momentos afirme “que lidera una aventura colectiva que en realidad no le conviene”.

Como Europa es la “realización regional de la mundialización liberal” (¡sorprendente afirmación cuando en Francia el gasto público supera el 56,8% del PIB!), cree que hay que recuperar la soberanía perdida para ejercerla sin capitalismo, sin bancos, sin ricos, sin mercados. Aunque, él mismo lo reconoce, la revolución genere caos, dificultades económicas y probablemente un retroceso transitorio del nivel de vida. No hay otra solución, dice, porque la izquierda tradicional socialista francesa es una derecha acomplejada, que aún cree en reformas, cuando sólo existe la posibilidad de la revolución: “Europa no es coyunturalmente de derechas porque lo es a todos los efectos constitucionalmente”. Eso, al tiempo que Marine Le Pen, la líder del Frente Nacional, partido de extrema derecha francés, acusa a la derecha tradicional de socialista…

Después de décadas de enormes avances sociales en los países europeos, los partidos tradicionales convergen, quizá más de la cuenta, en los aspectos fundamentales del modelo de sociedad y de sistema económico. Pero son muchas las deficiencias que la crisis ha puesto de manifiesto -la evolución histórica se desarrolla en espiral y no linealmente-, y si algo tiene de positivo La chapuza es sacarlas a debate: los bancos centrales, las políticas de austeridad, la configuración del sistema bancario, los oligopolios empresariales, la desigualdad o el exceso de deuda, por señalar algunas de las más importantes.

Frente a ellas, han resucitado por todos los rincones de Europa los populistas de ambos extremos, que ante los retos abiertos no proponen más solución que la ortodoxa de imponer sus ideologías radicales -contra las élites o los de arriba, o contra los extranjeros o los de enfrente-. Tanto el movimiento Nuit Debout -lejos aún de conformarse como partido político- como el Frente Nacional buscan el apoyo de los franceses decepcionados, y con métodos y medidas tan a menudo intercambiables, en una demostración más de que, como dijera hace ya casi dos siglos el insigne politólogo francés de origen suizo Benjamin Constant, los extremos no sólo se tocan, sino que se continúan. Y ambos extremos coinciden en la necesidad imperiosa de salir del euro: para que sus delirios puedan tener campo libre.

ANTONIO HERMOSA Y CARMEN PÉREZ

Etiquetas: , ,