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Los intereses del billón

Carmen Pérez | 25 de febrero de 2016 a las 7:28

sensibilidad

En el gráfico se muestra lo que nos cuesta el total de la deuda , como media, y lo que nos van costando las nuevas emisiones. Con las nuevas emisiones, España renueva cada año unos 180.000 millones de euros y además sigue incrementando el volumen total con mayor deuda.

El coste de las nuevas emisiones depende del nivel general de tipos interés, actualmente muy muy bajos; y de la prima de riesgo propia, esto es, de la confianza que tengan los inversores en la capacidad de pago de España para atender los intereses de toda la deuda viva y afrontar la devolución del principal de las deudas que van venciendo.

Las continuas emisiones van condicionando el tipo medio resultante del total. En el gráfico se observa con claridad que el mayor o menor precio de las nuevas emisiones se traslada al tipo medio. La variación del tipo medio afecta de forma más radical al total de intereses generados en los últimos años porque el volumen de deuda es muchísimo mayor. Por hacer unos cálculos, por cada 1% que suba el tipo medio, el coste de la deuda actual, 1 billón de euros, se incrementaría en 10.000 millones de euros al año. Cualquier programa económico para los próximos años debería tener muy presente esta circunstancia.

 

 

 

 

 

 

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Pablo Iglesias: Europa, regálanos dinero

Carmen Pérez | 17 de febrero de 2016 a las 10:35

Pablo Iglesias,  pides que Europa nos regale dinero, porque eso es lo que significa que solicites que el BCE adquiera al valor nominal los viejos títulos de nuestra deuda y canjearlos por otros nuevos, a tipo de interés del 0% y con el objetivo de mantenerlos a perpetuidad en su balance: pides monetizar nuestra deuda y de todas las economías de la eurozona que excedan el 60% del PIB (pág. 74 del documento) ¿Por qué habrían de aceptar esto el resto de países?, ¿nos gustaría regalarle nosotros dinero a otros?

Pero es que además de que no lo van a consentir, supondría un gran riesgo moral, porque incita a los Estados a gastar  y endeudarse sin problemas, porque luego podrían acogerse a esta monetización. ¿O es que la propuesta es sólo para ahora que nos viene bien a nosotros?

Particularmente estoy convencida de que el BCE terminará monetizando deuda pública, pero primero tendría que salvar el obstáculo normativo, porque está completamente prohibido por los estatutos europeos. Y de salvarse, lo haría proporcionalmente para todos los países, como debe ser.

Además, ¿que quieres?, ¿que nos regalen dinero para volver a gastarlo a gusto y dentro de unos años volver a pedir más?

 

Texto del documento: Convocar una Conferencia Europea de Deuda para discutir la reestructuración coordinada de las deudas públicas en el marco de la eurozona. El Gobierno del Cambio propondrá una modificación en los plazos de vencimiento de las deudas europeas en circulación mediante un canje de bonos que facilite que los viejos tí- tulos sean sustituidos por nuevos títulos que se mantengan a perpetuidad. El BCE sería la institución que debería adquirir, al valor nominal, los viejos títulos y canjearlos por otros nuevos, a tipo de interés del 0% y con el objetivo de mantenerlos a perpetuidad en su balance. El BCE debiera reestructurar las deudas públicas de las economías de la eurozona que excedan el 60% del PIB.

 

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El capitalismo de Podemos

Carmen Pérez | 4 de diciembre de 2014 a las 20:39

EN el programa político del grupo Podemos se encuentran numerosas iniciativas de diferente índole. De todas ellas, analizar las propuestas de carácter financiero resulta especialmente interesante, ya que el sistema financiero ha sido el gran protagonista en el inicio, ha marcado el desarrollo, y se encuentra detrás de la mayor parte de las consecuencias de la crisis. Pareciera que las medidas que quieren adoptar fueran a cambiar por completo la configuración del mismo, dada la radicalidad con la que se ha presentado este grupo. Sin embargo, en este campo no es tan fiero el león como en otros. Algunas de ellas no son en absoluto novedosas e incluso alguna otra, sorprendentemente, se alinea con la postura defendida por los países capitalistas por excelencia: Reino Unido y EEUU.

La iniciativa que más ha sonado, por provocativa, el realizar una auditoría de la deuda para delimitar qué parte debe ser impagada, no cambiaría el sistema; simplemente nos destruiría: sólo el atisbo de que medidas así pudieran ser consideradas provocaría la retirada de la confianza de los inversores en nuestro país. Por ello lo más probable es que den marcha atrás, y se limiten en el futuro a mantener la otra alternativa, mucho más razonable, que también proponen al respecto: la reestructuración de la deuda, ajustando plazos para que nos sea más asequible afrontarla.

Por otra parte, propuestas como las de intensificar la labor del Instituto de Crédito Oficial para favorecer el crédito a las pymes, crear una agencia de calificación pública europea, instaurar una tasa a las transacciones financieras o tasa Tobin, o crear una banca pública se han planteado y discutido estos últimos años tanto en el ámbito nacional como en el europeo, e incluso algunas de ellas están ya en marcha. También es cierto que estas medidas pueden llevarse más o menos lejos, dependiendo de la forma de desarrollarse y de su coexistencia con la iniciativa privada.

También defienden cambios en el estatuto del Banco Central Europeo. Primero, que se definan varios objetivos, y no sólo la inflación, que orienten su actuación, como hace la Reserva Federal estadounidense, que tiene el mandato de mantener estables los precios a la vez que la máxima tasa de empleo sostenible. Y segundo, que pueda prestar directamente a los estados, cosa, al margen de su conveniencia o no, imposible hoy en Europa, que dista mucho de poder comportarse aún como si fuera un sólo país.

Pero lo que realmente llama la atención es que un grupo de extrema izquierda como Podemos presente una medida, la separación de la banca comercial y la banca de inversión, que coincide con la que ya estuvo vigente en EEUU en el pasado, y que tras la reciente crisis va a ser reincorporada -es cierto que no con la radicalidad con la que en un primer momento se planteó- tanto por Reino Unido como por los EEUU como una de las claves para acabar con la servidumbre del poder público ante el poder financiero.

El espíritu genuinamente capitalista de estos países le hace ver con total desagrado que entidades financieras, que no dejan de ser unas empresas más, no puedan quebrar si llevan a cabo mal su gestión. Para ello, la entidad que se dedique a esa función tan primordial en un sistema financiero como es la captación del ahorro mediante depósitos -garantizados por la administración pública, formalmente hasta 100.000 euros, aunque realmente en su totalidad-, debería estar sujeta a unos controles exhaustivos y tener completamente prohibidas las operaciones especulativas. Es decir, la banca comercial, que capta depósitos, que se someta a normas rigurosas; el banco de inversión, que quiera riesgos y falle, que caiga. En definitiva: poner a salvo al contribuyente de la banca.

Esta sí es una medida contundente que podría ayudar a acabar con los privilegios de la banca, porque atacaría la esencia misma del sistema actual. Que coincidan en defenderla tanto iniciativas liberales cuanto partidos como Podemos, que representan a la izquierda más radical, sólo puede significar una cosa: que rebosa sentido común. En Europa no están por la labor de implantarla, aunque Francia y Alemania, a nivel nacional, están dando pasos en este sentido. ¿Qué están esperando el resto de los partidos políticos en España en imitar a Podemos y proponerla?

Publicado el 22 de septiembre de 2014.

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