Archivos para el tag ‘política monetaria’

BCE independiente

Carmen Pérez | 12 de mayo de 2016 a las 9:54

Cuando estalló la crisis, y los años siguientes, se criticó mucho a Alemania por imponer sus criterios en el Banco Central Europeo, BCE. Ahora, que la política monetaria que lleva a cabo el BCE es contraria a los intereses alemanes, también se la sigue criticando. Tanto, como para que Martin Wolf titulara su artículo de ayer en el Financial Times: Alemania, el mayor problema de la eurozona.

(http://www.ft.com/intl/cms/s/0/7fcb38e8-15f5-11e6-9d98-00386a18e39d.html#axzz48QkbekUr).

Es cierto que Alemania se ha quejado de que los tipos de interés negativos y  la relajación cuantitativa que está llevando a cabo el BCE les perjudica, Esto, por mucho análisis lleno de estadísticas que haga el BCE para demostrar lo contrario, es cierto. Los alemanes están tan descontentos que Wolf  incluso destaca las declaraciones de Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas de Alemania, afirmando que esta circunstancia  era en gran parte responsable del aumento de la popularidad del partido alemán que está totalmente en contra del euro.

Pero la conclusión que extrae Wolf de todo esto no parece correcta: si se muestra a favor de la actual política monetaria del BCE  si reconoce que Alemania está perjudicada con ella, y si el BCE se está comportando de forma independiente, tomando las medidas que cree convenientes para el conjunto, pese a la oposición de uno de los socios más potentes:¿cómo puede concluir que Alemania es el problema de la eurozona? Alemania defiende sus intereses como un socio más,  y en su defensa señala los efectos negativos que conllevan las actuaciones del BCE, que los tiene. Lo único que cabe es alegrarse de que por fin la eurozona  esté actuando como eurozona, y esperar que esto siga siendo así siempre.

Europa: ahorradores y endeudados

Carmen Pérez | 5 de abril de 2016 a las 10:20

En todos los países las decisiones de política monetaria que toman sus bancos centrales tienen implicaciones fiscales, buscadas o inesperadas, pero que en todo caso quedan en casa. El problema se plantea en este país de países que es la Unión Europea:  la política monetaria de Draghi -una para todos- provoca efectos fiscales que afectan desigualmente a cada uno de los miembros: perjudica a unos, beneficia a otros. Así lo advertía hace unos días en la presentación del “Anuario del euro”, de la Fundación de Estudios Financieros, el economista Fernando Fernández Méndez de Andés: “Hay una transferencia de renta de los países ahorradores a los países endeudados”, opinando que si desde el BCE se están llevando a cabo es porque “no le queda más remedio”.

Como ya comentamos en algunas entradas anteriores (por ejemplo: http://blogs.grupojoly.com/pressing-cash/2016/02/05/ahorra-pero-no-ahorres/), la situación desde hace años favorece al endeudado, que se beneficia de unos tipos de interés que nunca soñó; Alemania -con exceso de ahorro- resulta como país perjudicado; por contra, España -muy endeuda en su conjunto- resulta favorecida con ese tipo de decisiones del BCE.

El problema de fondo es que Europa tiene una política monetaria única, aplicada por el BCE, pero no ha desarrollado de forma paralela mecanismos de gobernanza fiscal única -que requerirían de una mayor soberanía fiscal-, que permitiría, por ejemplo, la posibilidad de  emitir eurobonos por un Tesoro  europeo. A falta de esto, se ve obligada a conseguir efectos fiscales indirectamente a través de la política monetaria, creando este tipo de situaciones.

BCE, prueba y error

Carmen Pérez | 29 de marzo de 2016 a las 8:00

ES todo un arte hacer que otros hagan, mucho más difícil que el solo hacer. Aunque se pongan las condiciones ideales para propiciarlo, el que al final tiene que dar el paso tiene su propia opinión al respecto. Es lo que le pasa al Banco Central Europeo, BCE, que no actúa directamente en la economía real sino que lo hace en gran parte a través de los bancos. Cuando de lo que se trata es de enfriar la economía -para bajar la inflación- lo tiene más fácil, cierra el chorro del dinero y sube los tipos de interés, y se restringe ipso facto el crédito; pero cuando se trata de calentarla -para subir la inflación- ya puede abrir las mangueras al máximo y bajar los tipos, que los bancos pueden no entrar al trapo y negarse a expandir el crédito, o al menos no hacerlo todo lo que al BCE le gustaría. La política monetaria es así, asimétrica, y como actualmente estamos en el lado difícil, al BCE no le ha quedado otro remedio que ir probando medidas, y al errar, volver a probar otras que incorporen la experiencia aprendida.

Que hace falta suministrar liquidez, pues barra libre, con las LTRO de 2011; que los bancos de la periferia usan este dinero -en parte este efecto era deseado- para hacer carry trade, o sea, comprar deuda pública con rentabilidad alta con dinero barato, entonces el BCE condiciona la liquidez a que se use para prestar a familias y empresas, con las TLTRO a cuatro años en 2014. Que no es bastante con bajar y bajar los tipos de interés, pues se sitúa la tasa de depósito a niveles cada vez más negativos. Que estos instrumentos convencionales no son suficientes, se utilizan otros que no los son, y se establece un programa de compras de activos directamente, deuda pública en su mayoría.

No obstante, la economía está siendo tozuda, hay otros países fuera del eurosistema también defendiéndose. El mismo Draghi el pasado 10 de marzo reconocía que ha habido un recorte en las previsiones de crecimiento para 2016, un 0,3% menos, situándolo en el 1,4 %; y en cuanto a la inflación, señaló que durante los próximos meses continuará estando en terreno negativo y que hacia el final del año debería repuntar. Esto no quiere decir que sus actuaciones no estén provocando efectos positivos, el crédito ha empezado a recuperarse. Mas ahora se presenta un nuevo obstáculo: la rentabilidad de la banca está por los suelos, así que Draghi le ha echado imaginación y ha intensificado las medidas aunque sin ahogar a los bancos.

Recorta de nuevo los tipos de interés, dejando claro que no se seguirá insistiendo por esta vía en el futuro. Aumenta las compras mensuales, incluyendo determinados bonos corporativos, y aumenta los límites de emisión y los emisores. Y lanza las TLTRO II, con las que intenta potenciar el crédito pero sin seguir dañando la rentabilidad bancaria. En principio se establecen al 0%, aunque el BCE podría llegar a pagar a los bancos por pedir prestado estos fondos hasta un 0,4%, siempre que sirvan para aumentar sus préstamos a la economía real.

El efecto inmediato que han conseguido estas medidas es que el euríbor a doce meses, el más utilizado como referencia para préstamos de familias y empresas, incluyendo las hipotecas, detuvo al día siguiente su evolución negativa. El 10 de marzo cotizaba a -0,025%, y día tras día ha ido aumentando hasta situarse actualmente en -0,003%. Todo indica que recuperará su valor positivo en pocos días. El fantasma de que los bancos vayan a pagar por prestar se aleja.

Se necesita seguir reactivando la economía, pero esto depende de que los bancos dinamicen el mercado del crédito. Ellos no están dispuestos, con buena lógica, a prestar si la demanda no es solvente; precisan, a su vez, que la economía se recupere. Además, Draghi tiene que ir hilando fino con sus actuaciones, porque si ya resulta difícil hacer que otros hagan, es imposible conseguirlo si te cargas al que lo tiene que hacer. Por ello, se tuvo que acudir en ayuda de la banca cuando al principio tuvieron problemas de liquidez; con los rescates públicos se solucionó su falta de solvencia; ahora de nuevo se les asiste cuando les falla la rentabilidad, y más vale que así sea, porque en caso contrario volvería pronto el problema de solvencia. No cabe duda de que la aplicación de una política monetaria expansiva ha mostrado con toda crudeza la complicada interrelación público-privada en que consiste nuestro sistema financiero. Pero, ¿sería posible mantener nuestros estados de Bienestar sin este sistema? Ésta es la cuestión.

El celo de un converso

Carmen Pérez | 23 de noviembre de 2015 a las 17:47

Pues sí, tiene razón Gavyn Davies en su artículo del Financial Times al al calificar el comportamiento del BCE como “el celo del converso”. Este banco central, que tradicionalmente ha sido considerado como el más conservador en las economías desarrolladas, está completando su metamorfosis para terminar actuando como la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra. Empezó tarde, pero se está poniendo al día, y con creces.

Y ante la afirmación repetida  de Dragui de que las políticas monetarias del BCE se  volverán más agresivas en diciembre, Gavyn Davies se aventura a mostrar en un gráfico el impacto en el balance del BCE de dos escenarios posibles:

  • Escenario I: ampliación del programa en un 40 por ciento, de € 1,1bn de € 1,6bn., que implica un aumento en las compras mensuales a más de € 100 mil millones, sin cambios en la fecha de finalización , en septiembre próximo.
  •  Escenario II: compra mensual sin cambios, pero se extiende la fecha de finalización al menos hasta mayo de 2017, o más tiempo si es necesario para alcanzar la meta de inflación.

ecb

Cualquiera de los dos escenarios llevaría al balance del BCE por encima de los niveles  máximos que alcanzó en 2012, cuando fue hinchado temporalmente por las inyecciones de liquidez a la banca. De forma adicional, en cualquier escenario, Draghi también ha hablado de la posibilidad de un recorte en la tasa de depósito del BCE, que ya se sitúa en -0,2%. Una bajada de 0,1% ya se da por hecho, pero una mayor reducción parece técnicamente factible, y podría aplicarse.

Esperemos que con esta traca final sea suficiente.

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¿Necesitamos hacer más?

Carmen Pérez | 20 de noviembre de 2015 a las 17:18

Esta es la pregunta que se hizo Mario Draghi en su Discurso Política Monetaria: Pasado, Presente y Futuro en el Congreso Bancario Europeo de Frankfurt, hoy 20 de noviembre de 2015.

Y dijo lo que ya viene diciendo desde la reunión de octubre: que si hace falta más, se hará, y que es bastante probable que se necesite hacer  más, porque aunque las medidas de política monetaria del BCE están haciendo efecto, el  crecimiento sigue siendo débil y que la inflación se mantiene muy por debajo del objetivo del 2%.

Puso de relieve tres riesgos importantes: el débil crecimiento mundial,  la modesta fuerza de la recuperación europea y lo prolongada que está siendo ésta. Por ello, y a pesar de señales positivas como que el menor coste de la financiación empresarial o la mejora del acceso a la financiación de las pymes, en diciembre puede que se intensifiquen las medidas, actuando en el tamaño, la composición o la duración  del programa de compra de activos y descendiendo el nivel de la tasa de facilidad de depósito.

https://www.ecb.europa.eu/press/key/date/2015/html/sp151120.en.html

 

 

 

Tipos de intervención del BCE

Carmen Pérez | 3 de junio de 2015 a las 12:29

3 de JUNIO de 2015 – Decisiones de política monetaria

BCEEn su reunión de hoy, el Consejo de Gobierno del BCE ha decidido que los tipos de interés aplicables a las operaciones principales de financiación, la facilidad marginal de crédito y la facilidad de depósito se mantengan sin variación en el 0,05 %, el 0,30 % y el -0,20 % respectivamente. Es decir, mantener los tipos vigentes.

Ante estas decisiones periódicas del BCE conviene subrayar lo siguiente:

  • Son una forma de intervención muy importante en la economía. Estos tipos de interés que fija el BCE se trasmiten a la economía real, influyendo enormemente en todas las decisiones de inversión y financiación que finalmente tomamos las familias, las empresas, y las administraciones públicas. Aunque ciertamente vivimos en una economía de mercado, en donde no se planifica qué producir, cuánto producir y dónde producir, la intervención se realiza en la actualidad, entre otras vías, mediante el control de esta variable clave para todas las decisiones económicas.
  • Actualmente, el BCE persigue manteniendo estos tipos de interés tan bajos, e incluso negativos para la facilidad de depósito, que la inflación se eleve hasta el 2%, objetivo único fijado en sus Estatutos: así, estos tipos estimularán el consumo y la inversión, dando lugar a una recuperación económica, que debe traducirse en un aumento de los precios, También, favorecen la depreciación del euro y fomentan con ello las exportaciones y, por último, abaratan la financiación de los Estados.

(Para ver cómo se trasmiten desde el BCE los tipos de interés a la economía real, ver http://blogs.grupojoly.com/pressing-cash/2015/03/24/el-banco-central-europeo/ )