Laura Vichera | 24 de septiembre de 2012 a las 8:13
Una vez retirado el exceso de grasa de la carne, la atamos con hilo de bramante y salpimentamos. En el mortero, machacamos los dientes de ajo con una pizca de sal, el tomillo desmenuzado, unos granos de pimienta negra y la ralladura de piel de naranja.
Con esta mezcla frotamos la carne, envolvemos en papel de aluminio y dejamos un par de horas en el frigorífico para que tome sabor.
Luego, espolvorear ligeramente con harina y freímos a fuego vivo en una cazuela con un hilo de aceite de oliva, dándole la vuelta poco a poco hasta que quede bien dorada por todas partes.
Una vez hecho, sacar el lomo a un plato y añadir la mantequilla a la cazuela. Incorporar las zanahorias cortadas en rodajas y las cebollas en tiras finas. Rehogar unos minutos hasta que comiencen a tomar color.
Por último, incorporar nuevamente la carne, agregar sal y pimienta, incorporar las hojas de laurel y añadir el vinagre y el vino tinto. Cocer a fuego suave durante una hora.
Pasado este tiempo, sacar la carne y cortar en lonchas finas. Reducir la salsa y napar con ella el lomo. Acompañar con arroz salvaje.