Laura Vichera | 26 de julio de 2012 a las 8:13
Una vez lavados los albaricoques, retirar el hueso y se pasan a una sartén grande con la mantequilla, la cucharadita de azúcar y unas gotas de vinagre. Saltear a fuego vivo para que se doren pero no se ablanden demasiado sartén. Los sacamos a un plato y se reservan.
Luego, limpiar los filetes de pollo de grasa, los aplanamos con el rodillo y se extienden en una fuente grande.
En el mortero machacamos la ralladura de piel de naranja con el diente de ajo, unas hojas de salvia picadas, el jengibre rallado y una pizca de sal. Agregar unas cucharadas de zumo de naranja y volcar sobre los filetes de pollo. Tapar con film y dejamos un ratito en el frigorífico.
Media hora después, escurrir bien los filetes y sobre cada uno de ellos colocamos medio albaricoque, cerrar en forma de pañuelo y sujetar con un palillo.
Los pasamos por harina, agregar una pizca de aceite a la sartén y los doramos unos minutos por cada lado. Luego, agregar el vermú, sacudir la sartén y, una vez evaporado el alcohol, agregar el caldo y dejamos a fuego suave unos veinte minutos. Acompañar con cuscús al vapor.
Laura Vichera | 1 de julio de 2012 a las 8:13
En un cazo ponemos la leche, abrir el bastón de vainilla a lo largo, raspar con un cuchillo para sacar las semillas y mezclamos con la leche. Añadimos también la cucharada de miel, el romero desmenuzado y la pizca de nuez moscada. Arrimar al fuego y cuando comience a hervir, apartamos y se deja enfriar tapado para que se mezclen todos los aromas.
Luego, en otra cazuela con agua hirviendo, escaldar los albaricoques un par de minutos, lo justo para que se les despegue la piel. Se dejan templar ligeramente y los pelamos. Se abren por la mitad y retirar el hueso. Precalentar el horno a 180 grados.
En un cuenco, batimos el huevo con el azúcar hasta obtener una crema espumosa y blanquecina. Luego, agregar la harina, continuar moviendo y, poco a poco, añadimos la leche colada y una vez mezclados todos los ingredientes, pasamos por un colador para que no queden grumos.
A continuación engrasamos con una pizca de mantequilla un molde redondo no muy grande. En el fondo repartimos las mitades de albaricoque, con el hueco del hueso hacia arriba. Cubrimos con la crema, sacudir suavemente el molde para que no queden huecos y metemos en el horno más o menos durante media hora.
Una vez hecho, espolvorear generosamente con azúcar glas, dejamos enfriar del todo. Acompañar con unas cucharadas de nata semi-montada o una crema inglesa ligera.
Laura Vichera | 15 de mayo de 2011 a las 8:13
En el mortero, machacar las avellanas dejándolas en trozos grandes y se saltean en una sartén sin nada de aceite hasta que queden tostaditas y se sacan a un plato. Precalentar el horno a 180 grados.
A continuación, lavar cuidadosamente los albaricoques, los pelamos y se abren por la mitad, retirar el hueso y se reservan en un plato rociados con unas gotas de zumo de limón para que no se oxiden.
Luego, en un molde redondo antiadherente ponemos a calentar la mantequilla, a fuego suave y, cuando se funda, agregar la esencia de vainilla y el azúcar y vamos caramelizando las paredes y el fondo del molde.
Una vez hecho esto, colocar, bien apretados y juntos, todos los albaricoques con el hueco hacia arriba y dejar nuevamente diez minutos más a fuego suave, apartamos y se deja reposar.
Con cuidado, cubrir el molde con la lámina de hojaldre, procurando meter los bordes hacia dentro y hornear de veinte a treinta minutos.
Mientras, en un cazo pequeño, calentar la mermelada para que quede más licuada y cuando el pastel esté hecho, dejamos enfriar un poquito y volcar sobre una fuente. Pintar con la mermelada y repartir las avellanas por encima. Servir con unas cucharadas de nata semi-montada sin azúcar o una bola de helado de vainilla.