Un par de consideraciones sobre la ‘ley Sinde’

Susana Caballero | 23 de diciembre de 2010 a las 0:14

Aunque ya he dicho en alguna que otra ocasión la opinión que me merece la conocida como ley Sinde, me gustaría, tras su rechazo en el Congreso, hacer un par de puntualizaciones sobre el tema, porque he visto en los últimos días que algunos, deliberadamente o no, están confundiendo churras con merinas. Y hasta con meninas, en algunos casos.

-El sobrenombre ley Sinde es doblemente desafortunado. Primero, porque no es una ley, sino una disposición final a una, la de Economía Sostenible. Segundo, porque, según sabemos por los cables de Wikileaks, es erróneo atribuirle a la señora González Sinde la autoría de dicho texto. Mejor llamarla apéndice Washington, o anexo EEUU, o algo así.

-Estar en contra de la ley Sinde no implica estar a favor del todo gratis en internet, ni despreciar la propiedad intelectual, ni los derechos de autor. La ley Sinde no es mala porque persiga la también a menudo mal llamada piratería en internet, sino porque es un despropósito legislativo. Ya hay leyes para proteger los derechos de autor, y funcionan, sólo que a los que mandan en esto (no confundir con los burócratas que nos gobiernan) no les gusta cómo aplican los jueces esas leyes, y por eso quieren, por mucho que hayan añadido, a lápiz y a regañadientes (aunque el PSOE lo subraye), lo de la “previa autorización judicial”, dejar a los jueces al margen. Lo que quería la ley Sinde era crear una comisión de expertos (favorables, claro) que decidiese si se debía cerrar una web. Con su dictamen, informe, panfleto o como lo llamasen, se irían a un juez, que tendría cuatro días para decidir, el mismo tiempo que el acusado tendría para defenderse. Ya dije en su día que no veo la necesidad de esta urgencia, porque la vulneración de la propiedad intelectual no es una cuestión de vida o muerte, y no entiendo por qué debería resolverse en cuatro días un asunto de este ámbito mientras otros que sí son importantes (pongan el ejemplo que prefieran) se pudren entre la burocracia judicial. Ni que decir tiene que en cuatro días ni un juez puede resolver adecuadamente un caso ni un acusado defenderse apropiadamente.

-Hay quienes están en contra de la ley Sinde porque quieren seguir consumiendo gratis series, películas, música y libros. Me parece respetable. Hay quienes, compartiendo esa postura (a fin de cuentas, lo que les importa es seguir consumiendo gratis), lo disfrazan de atentado contra la libertad de expresión. También es respetable. No importa por qué se esté en contra de esto. Es un disparate, y punto, porque mañana, o el año que viene, el criterio para decidir qué es piratería y qué no podría ampliarse, y afectar a cualquier actividad que se realice en la Red. Además, en España poner enlaces de descarga no es ilegal. El p2p tampoco lo es. Que una comisión designada a dedo por el Ministerio de Cultura asuma competencias que corresponden a un juez sí lo es. Y también saltarse a la torera la presunción de inocencia. Es un abuso tener que pagar un canon por cualquier dispositivo por si me da por usarlo para copias ilegítimas. No soy yo quien tiene que demostrar su inocencia. Eres tú el que tiene que demostrar que soy culpable.

-Luego está el asunto Wikileaks. Estados Unidos (la industria del entretenimiento, a través de Washington y de la embajada en Madrid) presionó al Gobierno, a líderes de otros partidos y a casi cualquiera que se le puso por delante para que La Moncloa actuase contra la piratería. Además de los cables publicados por El País, hay otros cuantos que se refieren al mismo asunto (Víctor R. Ruiz los ha analizado), como ese que apunta que la propia Sinde pidió a la embajada estadounidense que hablase con otros partidos políticos para convencerles de que apoyasen la propuesta. No sólo se dejó el Gobierno manipular, sino que solicitó a los manipuladores que presionasen también a los demás. Muy edificante.

-El capítulo final de la tramitación del texto fue de vergüenza ajena. Ya era chusco incluirlo como un apéndice de una ley (la que se suponía que iba a sacarnos de la crisis, cambiar el modelo productivo y blablabla), pero que la votación final (o semifinal, porque esto no ha terminado; aún tiene que pasar por el Senado) fuese en una comisión, no en el pleno del Congreso, y que además fuese retrasada hasta el último minuto para ver si el PSOE lograba convencer a alguien de que votase a favor fue lamentable. Pero, en el fondo, muy adecuado a la susodicha norma. Es innegable el paralelismo entre estas dos proposiciones: si los jueces no dictaminan lo que queremos, los quitamos del proceso; si nadie nos apoya, retrasemos esto hasta que consigamos que alguien lo haga.

-La noche de autos seguí la votación por Twitter. Y me sorprendió la cantidad de gente que hay por ahí que no tiene, a estas alturas, ni la más remota idea de cómo funciona el poder legislativo español. Hubo quien se quejaba de la desgana de los miembros de la comisión que debían votar, del galimatías de las enmiendas, de que votaban sin saber qué estaban votando y hasta del mercadeo de votos (CiU pedía contrapartidas al PSOE por su apoyo a la ley Sinde). ¿De verdad hay que explicar esto? ¿Todavía hay quien no sabe que en España impera la disciplina de voto en los partidos y que con que haya uno que sepa qué están votando ya saben todos qué deben votar, porque sólo cumplen órdenes? ¿Todavía se sorprenden de que se intercambien votos y favores -competencias, subvenciones…-? ¿Cómo creen que sacan adelante sus leyes los Gobiernos que no gozan de mayoría absoluta? ¿Con buenas palabras? ¿Con la fuerza de su retórica? ¿En serio?

-Lo de España como paraíso de la piratería ya cansa. Y hay quien se ha subido a esa mula y no parece estar dispuesto a bajarse de ella, por mucho que se demuestre que las supuestas estadísticas no son precisamente fiables, que las inclusiones en listas negras son, más que nada, para ponernos como ejemplo ante otros países piratas, y por mucho que se cuente como pérdidas, o dinero que no se ingresa, todo eso que almacenan los que tienen síndrome de Diógenes digital. Bajan todo lo que encuentran aunque saben que nunca lo verán/leerán/escucharán.

-Los del síndrome de Diógenes no son sus clientes, señores de la industria del entretenimiento. Los del todo gratis, tampoco. Pero somos muchos los que estamos dispuestos a pagar para poder ver/leer/escuchar lo que queremos, en tiempo y forma, como se suele decirse, pero ustedes siguen empeñados en tropezar una y otra vez en las mismas piedras. La industria musical la pifió. La cinematográfica la pifió. Y la editorial, que no ha aprendido nada de los errores de las dos anteriores, la está pifiando también, con ese engendro llamado Libranda que hace que se le quiten a una las ganas de comprarse un libro en formato electrónico. Mientras sigan haciendo alternativas legales cutres, caras e inusables, seguirán perdiendo. Y cuanto antes se den cuenta, mejor para todos. Dejen de incordiar en las casas de los demás y dedíquense a arreglar las suyas, por favor.

PD: La nota enviada a los socios de la SGAE por Teddy Bautista (“compositor y músico desde 1962″) no tiene desperdicio, sobre todo su última frase: “Hoy toca pensar; mañana, preguntar; pasado, ya veremos”. ¿Es eso una amenaza?

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  • newyorker

    Brutal!!!!

  • Drea

    Sin duda alguna lo mejor que he leído al respecto, la única persona que ha conseguido explicarme y aclararme ciertas cosas, y con la que estoy de acuerdo al 100%- Es impresionante.

  • lliemsi

    Chapeau !

  • Rafael

    ¿Donde hay que firmar?
    El artículo, en la forma no se lee, se bebe. En el contenido es claro, conciso y no puede ser más certero.
    Ya está bien de que nos tomen por tontos.
    Necesitamos muchas Susanas que digan la verdad tan bien como esta lo ha hecho en este texto.

  • Susana Caballero

    @Drea, @newyorker, @lliemsi: Muchas gracias a los tres. Me alegra no sólo que os guste, sino sobre todo haber ayudado a entender un poco todo este lío.

    @Rafael: Has hecho que se me salten los colores. Literalmente. Y no, no soy de fácil rubor ;) Muchas gracias.

  • Karajillo

    4 dias para solventar un juicio..
    4 dias para defenderse…

    y mientras tanto…
    5 años para prescribir 4 delitos…
    http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/27/castellon/1293442625.html

    Ilusos..

    Un buen texto Susana.

    Un saludo!

  • Susana Caballero

    Exacto. O jugamos todos con las mismas reglas o mejor rompemos ya la baraja. Gracias por el comentario. Saludos ;)

  • luis

    Yo soy una de las personas que realiza descargas ilegales en la red por una simple razón: existen muy pocos sitios para realizar descargas legales a un precio competitivo y con una amplia variedad de productos.

    Aquí hay un usuario dispuesto a pagar, pero que nadie se confunda: para mí se acabó el acumular libros en un armario, el coleccionar cd de los cuales más del 50% fueron adquiridos por un par de temas atractivos mientras que el resto de las canciones eran de dudosa calidad (¡qué pena que hubiese que comprarlos para averiguarlo!), y ni hablemos de los dvd.

    Soy un trabajador normal, “un clase media”. Tengo mi presupuesto mensual para este tipo de producto: ahora sólo falta que haya competencia real y no tantas lágrimas por la pérdida del esplendor de un comercio en decadencia. Por ahora ya tengo mi subscripción a spotify, y me sumaría si hubiese productos de este tipo para series, pelis y sobre todo libros…. ¿Cuánto habrá que esperar? Escucho muchas quejas pero hasta ahora he visto poco movimiento de editoriales, productoras…. para zambullirse en la red. ¿De verdad qué tan mal os van las cosas?. Si es así, ¿cómo que tan pocos han aprovechado ese vacío que existe con el usuario que ya no quiere soporte físico para sus productos?

  • Susana Caballero

    Totalmente de acuerdo, Luis. Se puede decir más alto, pero no más claro.