A Google+ no le gustan los seudónimos (y algunos nombres reales tampoco)

Susana Caballero | 25 de julio de 2011 a las 18:52

En internet soy mninha. Lo soy desde que me abrí mi primera cuenta de correo electrónico, hace casi 15 años. Es el nombre con el que firmo en mis blogs personales y también es mi nombre de usuario en Twitter y en casi todos los servicios en los que tengo cuenta, salvo en Facebook, donde sí empleo mi nombre real, el mismo con el que firmo en este blog (y el que uso en la segunda cuenta de Twitter que me abrí hace poco, varios años después de la primera).

Hasta hace unos meses también era mninha en Google (en una de las cuentas que tengo), hasta que la compañía decidió que para seguir disfrutando de todos sus servicios, como Reader, entre otros, había que tener un perfil público. Y en ese perfil público había que poner un nombre real (o, al menos, un nombre y un apellido que lo pareciesen). Un tiempo después se reveló qué había detrás de aquel cambio de política: Google+, que ha copiado a Facebook en muchas cosas y una de ellas es la exigencia de que sus usuarios empleen nombres reales.

Hasta aquí, se puede estar más o menos de acuerdo (yo no lo estoy, pero ya hablaré de eso luego) y, si no se acepta, siempre se puede dar uno de baja y punto.

El problema es cuando aceptas plegarte a las demandas de Google, les das tu nombre real y ellos te cancelan la cuenta por incumplir sus términos. En un primer momento el celo de Google canceló muchas cuentas de empresas y asociaciones (a la espera de que saquen la versión específica para empresas) e incluso las cuentas de algún que otro personaje más que conocido, como William Shatner, que fue expulsado, imagino que para prevenir cualquier intento de suplantación de identidad, y después readmitido (no es buena idea cabrear al capitán Kirk, señores de Google).

Se ve que el encargado de comprobar las cuentas se quedó sin empresas a las que banear y celebrities a las que fastidiar, así que fue un paso más allá y empezó a decidir qué nombres eran reales y cuáles otros no. Y, claro, la cosa se le ha ido de las manos, porque ha decidido que, por ejemplo, Ángel Custodio Delgado no es un nombre real y le ha cancelado la cuenta.

No sé si lo que le ha pasado a Ángel es una mera anécdota y simplemente alguien de Google le ha dado al botón equivocado o si realmente van a ponerse así de tontos estrictos con lo de los nombres reales (que ahora encima tienen que ser verosímiles), porque si siguen por ese camino Google+ será el primer servicio on line que exija a sus usuarios el envío de una copia (compulsada) de la partida de nacimiento (y hay gente que se quejaba de lo de las invitaciones…).

Puedo entender que quieran controlar las suplantaciones de identidad, el spam incontrolado e incluso las cuentas peligrosas, pero no estoy de acuerdo en la exigencia del nombre real ni, por supuesto, en que no puedas escoger que, una vez proporcionado ese dato, sea tu seudónimo el que aparezca como tu nombre de usuario.

También puedo entender el argumento (calcadito también de Facebook) de que “si es una red social tienes que usar tu nombre para que los demás puedan encontrarte”, pero tampoco lo comparto. A lo mejor no quiero que me encuentren. A lo mejor uso Google+, o Facebook, o lo que sea, sólo para estar en contacto con la gente que de verdad me interesa, con la gente que sabe cómo encontrarme, me llame como me llame, y con los que me conocen como mninha.

Pero, como acertadamente expone Dave Winer en este artículo, hay una poderosa razón por la que Google quiere saber cuál es nuestro verdadero nombre: el dinero. Puede que me llame mninha, pero no es ese el nombre que figura en mis tarjetas de crédito ni en las compras que hago en el mundo físico y en el virtual. Y, claro, a Google (y a los demás, que tampoco vamos a demonizar sólo a Google) esos son los datos que le interesan. Creo que fue a Eduo al primero al que le leí eso de que si una empresa no te cobra nada por usar sus servicios significa que el producto que están vendiendo eres tú, y no sus servicios. Este es otro ejemplo. No me parece ni bien ni mal, pero no me vendan la historia de que es “para que los demás te encuentren”.

Tampoco confundan usar un seudónimo con el anonimato. Hay gente que sí que usa un seudónimo para esconderse tras él (sean cuales sean sus propósitos), pero otros firmamos con un seudónimo sencillamente porque nos gusta hacerlo así, no para escondernos.

Bonus track: Nos siguen desconocidos

Desde hace unos días proliferan las quejas en Twitter (y también en Google+) sobre la cantidad de gente a la que no conocemos (de nada, ni siquiera de internet) que nos añade en Google+ (por suerte, puedes bloquear a quien no quieras ver ni en pintura e ignorar a quien no te interese; la reciprocidad no es, por ahora, un requisito). Como ya tuiteé hace unos días, en una de mis cuentas tengo un círculo (por si alguien aún no sabe de qué va esto de Google+ y los círculos puede pasarse por Bloglobosofia, donde Drea lo explica bien clarito) titulado algo así como Gente que no conozco. Cada vez está más poblado, lo que me hace preguntarme de nuevo por qué es algo positivo que cualquiera pueda encontrarte.

  • forencia

    SI HOMBRE , LO QUE FALTABA , COMO NO HAY FRAUDES , ENCIMA NOS EXIGEN QUE DEMOS NUESTROS NOMBRES REALES.LO LLEVAIS CLARO.

  • Irony

    Muy buen articulo, pero aplicate el cuento y no me obligues a ponertr mi email, ¿para que lo quieres si no es para mandarme spam?

  • Susana Caballero

    Aquí no se manda spam a nadie, ni en ningún blog o medio en el que se pida el correo a quien quiera dejar un comentario, como imagino que sabrá si suele dejar comentarios en sitios similares. Ni siquiera se comprueba que sea una dirección real ni, por supuesto, se archiva, por si tampoco sabe eso. El motivo principal por el que se pide (que tampoco es idea mía sino política de este grupo editorial, así que pocos cuentos me puedo aplicar porque esas normas no las pongo yo) es precisamente evitar ese spam y a los robots. Un saludo y gracias por el comentario.

  • Dario

    Excelente artículo. Expones de manera ordenada y pacífica sin dejar de expresar tu enojo y postura ante las respuestas típicas que te brindarían. Con respecto al contenido, estoy totalmente de acuerdo contigo, sumo mi preocupación con respecto a lo que expresaste acerca de la privacidad en Twitter, por más que sepamos cómo prevenirnos, es muy curioso que esto esté sucediendo mucho últimamente.

  • Susana Caballero

    Me alegro de que te haya gustado, Dario. Como dices, hay unas cuantas cosas que Google está haciendo últimamente que no me gustan nada. Ellos están en su derecho de establecer las condiciones que les parezca oportuno, claro (aunque lo de que hayan cambiado algunas reglas de juego a mitad del partido…), pero los usuarios -yo, en este caso- también lo estamos de criticar lo que no nos gusta.

    El tema de la privacidad daría también para un largo debate. Lo peor es pensar en la cantidad de gente que hay por ahí que ni siquiera le echa un somero vistazo a las condiciones de servicio y que tampoco configura la privacidad de los sitios en los que se da de alta.

    Gracias por pasar por aquí y por el comentario y un saludo ;)

  • Manuel

    Un artículo realmente interesante. Soy usuario de G+ desde hace poco, y la idea me parecía buena, pero últimamente las exigencias de las redes sociales me mosquean un poco.
    Por ejemplo, en facebook, no puedo cambiar mi nombre más de 5 veces, queda bloqueado para siempre en el 5º cambio, y sin previo aviso (cuenta para empresa).
    sobre el anonimato, y pseudonimos, veo muchos en FB y twiter, que toman identidades de famosos, me parece realmente triste, patético, no tienen amigos de verdad?