La inspiración de Steve Jobs

Susana Caballero | 6 de octubre de 2011 a las 13:25

Hay mucha gente que no sabe quién es Steve Jobs, ni siquiera qué es Apple, ni por supuesto conocen ninguno de los productos de su catálogo. Hay otros para los que Apple no es más que la empresa esa que vende cacharritos para jugar y navegar por internet. Y otros para los que, aun conociendo la empresa, sus productos y al hombre tras todo eso, la muerte de Steve Jobs no es más que la desaparición de un tipo que vendía juguetitos tecnológicos caros y que hacía presentaciones de las que se hablaba mucho por internet. Puede que muchos de los integrantes de este último grupo incluso tengan un iPhone, o un iPad, o ambos, pero sean de esos que tienen que tener las cosas de las que habla todo el mundo y que tiene todo el mundo. Todo el mundo importante, claro.

Para todos los anteriores la muerte de Steve Jobs no significará nada, sólo otro acontecimiento del que hablan en los informativos y que tiene monopolizado Twitter desde que anoche, más o menos a las 02:00, hora española, Apple anunció que había fallecido.

Todos esos de arriba pensarán que no es para tanto, se reirán de quienes lloran la pérdida en internet y ante las tiendas Apple, el campus de Cupertino y hasta la casa en la que vivió y murió. Los más avezados en esto de criticar cualquier cosa que lleve el sello de la manzana no dudarán en llamar despectivamente fanboys a todos aquellos que sientan la pérdida como algo personal. Y pensarán que es estúpido lamentarse por la muerte del fundador de una empresa.

Quién sabe. A lo mejor tienen razón.

Yo no lo creo.

Como cada vez que fallece alguien de la talla de Steve Jobs, los obituarios se llenan de vocablos ampulosos y rimbombantes. El más repetido puede que sea visionario, aunque también se le ha llamado inventor, creador, revolucionario, innovador y otras muchas cosas que en pocas ocasiones han resultado tan apropiadas para definir a una persona. Pero, aunque acertadas, todas esas ideas se quedan cortas para explicar quién era Steve Jobs.

De todo lo que se ha dicho sobre él en las últimas horas yo me quedo con “inspirador”. Era una persona empeñada en sacar lo mejor de cada uno, de todos los que trabajaban con él, de todos los que una vez cruzaron sus caminos con el suyo. Y no quería que fuesen mejores para ganar más dinero, o poder o cualquiera de esas cosas por las que la gente se afana en sus vidas cotidianas. Quería que fuesen mejores, punto, quería que persiguiesen sus sueños, que pensasen diferente, que averiguasen qué es lo que les hace vibrar, lo que mantiene sus corazones en funcionamiento, y que fuesen, que fuésemos, a por ello.

Si han tenido alguna vez un progenitor, un familiar, un amigo, un profesor o un jefe que les haya hecho sentir eso, que les haya inspirado, seguro que saben apreciar este vídeo, que recoge el discurso -muchos ya lo habrán visto, pero este vídeo tengo que ponerlo- que pronunció en la Universidad de Stanford en 2005, que resume su actitud ante la vida y la muerte y que demuestra, mucho mejor de lo que yo podría explicarlo, por qué la mejor cualidad de Steve Jobs fue su capacidad para inspirar a quienes le rodeaban.

Pero, además de todo eso, Steve Jobs fundó, junto a su amigo Steve Wozniak, una empresa tecnológica, una de las más importantes del mundo, que como seguro ya saben nació en uno de esos famosos garajes californianos donde tantas otras grandes firmas tecnológicas vieron la luz.

Probablemente conozcan todo el catálogo de productos de Apple, desde su primer ordenador al iPad, y puede que se pregunten a qué viene tanto ruido, si no sacó ni el primer ordenador, ni el primer reproductor de música, ni por supuesto el primer teléfono, ni tampoco el primer tablet. Y hay quien discute siquiera que ninguno de ellos sea el mejor de su sector. Pero todos han cambiado algo, han supuesto un antes y un después en cada uno de esos sectores. Apple no sólo vende ordenadores o cacharritos, Apple vende conceptos, ideas, como que los ordenadores entren en los hogares y no se limiten a ser herramientas de las grandes empresas, que esos ordenadores sean fáciles de usar y no una maraña de códigos y comandos, que podamos llevar internet en el bolsillo o que cualquiera pueda comunicarse, navegar por la Red y hacer casi cualquier cosa sin tener ni idea de cómo funciona un ordenador.

Apple, y Steve Jobs, porque pocos ejemplos hay más claros de identificación de persona con marca, se empeñaron desde sus inicios en fabricar productos atractivos, hermosos y sobre todo cómodos para quienes los usaban, porque los clientes, los usuarios, siempre han estado en el centro de todo el proceso creativo e innovador que emana del cuartel general de Apple en Cupertino.

Habrá quien discuta si Steve Jobs ha cambiado o no el mundo (yo creo que sí), pero sí que lo ha hecho, para mucha gente, más cómodo, más sencillo, mejor. No creo que el fin de Steve Jobs sea el final de Apple, ni mucho menos de la innovación tecnológica, pero el mundo es un poquito peor sin él. Gracias por todo, Steve.

  • Taliapple

    Se va un grande, se va un genio. One more thing, Steve.

  • adrian

    steve jobs, la gente sabe que se ha ido posiblemente una de las mentes mas prodigiosas de este planeta, comparandola junto a newton o einstein. la historia te reserva tu sitio ya que has sido el abuelo,el padre y el hijo de la tecnologia cotidiana moderna.DEP

  • Drea

    Es uno de los mejores discursos que he escuchado y veo que se trata de una persona muy válida y de gran calidad humana. Sólo conocía su lado profesional.

  • 1ReparacionElectrodomesticos

    Su historia es de un hombre apasionado, pero mas que eso le deseo que crea en Dios ; en este punto de la vida cuando nos enfrentamos a la verdad (la muerte) esto es el unico TABU en la sociedad, estamos solos sin ningún exito. Esta bien ser intensos en lo que se hace pero que es primero!!!…..Ojalá haya aprovechado a su familia.

  • Susana Caballero

    Drea: Tenía sus sombras, algunas muy oscuras, como apunta Eduo, pero también sus luces, y ese discurso es una luz muy brillante. Lo que está claro es que era mucho más de un mero vendedor de cacharritos, como simplifican muchos.


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