Google estrena su guía de seguridad para padres

Susana Caballero | 31 de octubre de 2011 a las 18:30

Ya dije cuando empecé el tutorial de Twitter que, aunque creamos a veces que todo el mundo es un experto en internet y redes sociales, la verdad es que hay mucha gente -muchísima, en realidad- que nada sabe de ordenadores, Twitter, Facebook o Tuenti y que la única información que recibe es, para colmo, la que les llega desde los medios de comunicación sobre redes de pornografía infantil en la Red, estafas, ciberacoso y otras lindezas que, para alguien poco instruido en todo esto, viene a significar que internet es el infierno y que todo el que la usa merece la condenación eterna.

Y las principales víctimas de todo esto son los padres, que muy a menudo miran con recelo a sus hijos tecleando en ordenadores o teléfonos y se preguntan qué peligros les estarán acechando. Para esos padres preocupados por sus hijos y con pocos conocimientos tecnológicos hay numerosos recursos en la Red, una lista a la que ahora se añade el Centro de Seguridad Familiar de Google, que reúne en una sola página la información sobre seguridad de todos sus servicios y explica cómo evitar, por ejemplo, que el buscador arroje resultados no seguros para los menores (lo mismo vale para las aplicaciones del Android Market), que nuestros vídeos sean públicos o que cualquiera pueda ver dónde estamos cuando usemos su servicio de mapas. También qué pasos hay que seguir para notificar contenido inadecuado y cómo controlar la privacidad y quién puede ver lo que compartimos.

Pero no sólo encontrará información relacionada con los productos de Google, ya que esta sección permite además acceder a unos cuantos consejos sobre el tema elaborados por las entidades de protección de la infancia que colaboran en el proyecto, como Protégeles o Save the children, entre otras, e incluso ver cómo algunos de los padres que trabajan en Google se enfrentan a esos mismos problemas y miedos que les surgen a muchos progenitores cuando se trata de internet.

Cómo configurar la privacidad en Facebook (II)

Susana Caballero | 19 de octubre de 2011 a las 15:50

En el artículo en el que reseñaba las últimas novedades de Facebook les hablé, entre otras cosas, de cómo controlar quién ve lo que publicamos. En otro lo hice sobre la configuración de la seguridad para mejorar la protección de nuestros datos, controlar los accesos indeseados a nuestra cuenta, los permisos a aplicaciones de terceros y los anuncios, entre otras cuestiones. En éste veremos la configuración de la privacidad y del perfil. Empezamos por la privacidad.

Cuando accedamos a la configuración de la privacidad, veremos esta pantalla:

Aunque, como decía hace unos días, se puede seleccionar a quién permitimos ver todo lo que publicamos, no todas las aplicaciones externas con las que entramos a Facebook (de dispositivos móviles, por ejemplo) tienen esa opción. Aquí es donde seleccionaremos la opción predeterminada que se aplicará a todo por defecto: público, amigos o personalizada. Mi consejo: personalizada, aunque amigos tampoco es mala elección.

En la parte inferior de esa misma pantalla vemos estas otras opciones:

Iremos paso a paso. Primero, cómo conectas:

Las posibilidades en casi todos esos apartados son todos, amigos de amigos o amigos. Lo idóneo es partir del amigos, si no queremos que cualquiera que nos busque (sea o no nuestro amigo) nos encuentre. También es aconsejable que sólo los amigos de nuestros amigos puedan enviarnos solicitudes de amistad. (Insisto, lo que planteo es una configuración más o menos restringida, pero si quien lee esto prefiere que todo el mundo pueda ver todo lo que hace en Facebook, ya sabe que su opción, siempre, es todos). El último punto (¿Quién puede ver en tu perfil las publicaciones de otras personas en el muro?) es interesante, porque afecta, como su propio nombre indica, a quien escriba o comparta algo en nuestro muro. Aquí las posibilidades son más amplias, como se ve en la imagen de arriba. En el resto de Facebook (en el muro del comentarista en cuestión, por ejemplo) saldrá según lo tenga configurado dicho usuario, pero lo más elegante es que en nuestro dominio, en nuestro muro, sólo puedan verlo, como máximo, nuestros amigos.

En cuanto a las etiquetas, uno de los últimos cambios introducidos por la red social es poder aprobar la aparición de nuestro nombre en una foto o cualquier otro contenido antes de que se publique en Facebook. Antes sólo podíamos revisarlo a posteriori. También se pueden revisar las etiquetas que nuestros contactos quieran añadir a lo que nosotros publiquemos. (Ni que decir tiene que recomiendo activar ambas opciones y limitar a amigos la visibilidad máxima de dichas publicaciones).

En Aplicaciones y sitios web volvemos a encontrarnos con los programas que tienen permiso para acceder a datos de nuestra cuenta (como ya expliqué en el artículo anterior), la personalización instantánea (aún no disponible), la búsqueda pública (seguro que ya se lo veían venir, pero sí, recomiendo desactivarla, para controlar quién puede acceder a nuestro perfil y qué puede ver cuando nos busque) y cómo utilizan los demás nuestra información en las aplicaciones que usan. Aquí si vamos a detenernos un momento. Esto es lo que veremos cuando pulsemos en editar configuración.

Puede seleccionar los puntos que desee (todos, algunos o ninguno) y, obviamente, cambiarlo más tarde en cualquier momento.

El siguiente apartado, Limitar la visibilidad de las publicaciones anteriores, se refiere al tiempo en el que no se podía seleccionar quién podía ver cada cosa que poníamos en Facebook. Si se pulsa en el botón azul todo lo que hubiésemos publicado antes de ese cambio tomará la configuración predeterminada que hayamos escogido ahora.

El último punto de esta página permite administrar los bloqueos de usuarios y de invitaciones (a juegos y eventos) que recibimos.

Vamos ahora a editar nuestro perfil. Si tienen cuenta en Facebook y han añadido datos en su perfil, estarán familiarizados con los distintos campos (amigos, familia, trabajo, estudios, intereses…), pero quizás no con la posibilidad de marcar, en cada uno de esos campos (a estos efectos son independientes unos de otros, así que no todos tienen que tener la misma configuración), quién puede ver esa información (público, amigos, sólo yo, personalizado, listas concretas…). Aquí tienen más información sobre los últimos cambios en los perfiles.

Cuando haya terminado puede comprobar cómo ven los demás (tanto el público en general como alguno de sus contactos) pulsando en el botón Ver como (arriba, a la derecha).

Creo que no me dejo nada más, salvo un último consejo: dense una vuelta por el apartado de Privacidad de Facebook. Aun en el supuesto de que se leyesen las condiciones de servicio antes de aceptarlas para crear su cuenta (admitámoslo: no suele pasar) probablemente hayan cambiado bastante desde entonces. Nunca está de más echarles un vistazo, por si las moscas.

Cómo configurar la privacidad en Facebook (I)

Susana Caballero | 18 de octubre de 2011 a las 16:31

El otro día, cuando les hablaba de los últimos cambios en Facebook, les prometí abordar más a fondo el tema de la privacidad para explicarles cómo configurarla lo máximo posible para evitar sorpresas desagradables y controlar la visibilidad de nuestros datos y de lo que publicamos. La clave de la frase anterior está en las palabras “lo máximo posible”, porque una vez publicamos cualquier cosa, lo que sea, en internet, perdemos el control sobre ella. Por eso, antes de continuar, no viene mal recordar la máxima que debe presidir nuestra actividad en la Red:

Si no quieres que algo sea público, no lo cuentes en internet.

Y por “contar” me refiero no sólo a Facebook, sino también a Twitter, blogs, foros y hasta correos electrónicos. Si está circulando por ahí es mucho más fácil que salga a la luz que si lo tenemos guardado en un cajón. Suena drástico, pero es así. Seguro que han leído o escuchado historias de gente que ha perdido su trabajo o a su pareja por indiscreciones en redes sociales, ¿verdad? Y seguro que también saben que ya no es nuestro currículum lo único importante en la selección de candidatos para puestos de trabajo… Pero bueno, sigamos adelante, que no quiero que se asusten. Vayamos a por Facebook.

Empecemos por la configuración de la cuenta (arriba, a la derecha, en el menú de la barrita azul de Faceboook, en un desplegable que se abre al pulsar en una flecha). En el apartado general es donde consta información como su nombre de usuario, su correo electrónico o su contraseña, entre otras cuestiones. Pero la parte más importante de este apartado es la de la seguridad (arriba, a la izquierda).

Esto es cuestión de gustos, claro, pero mi recomendación es que activen la navegación segura y las notificaciones de inicio de sesión. Al hacer esto último recibiremos un correo cada vez que iniciemos sesión con un dispositivo que no tengamos registrado y así tendremos controlados los accesos a la cuenta (los propios y, sobre todo, los ajenos). Además, podemos, si queremos, establecer una contraseña para entrar con uno de esos dispositivos nuevos. (Si reciben un correo avisándoles de un acceso extraño a su cuenta, pulsen en el enlace correspondiente y sigan las instrucciones).

Al apartado de aplicaciones conviene también echarle un vistazo de vez en cuando. Ahí quedan registrados todos los programas a los que alguna vez hemos autorizado a acceder a nuestra cuenta de Facebook (como juegos, clientes para dispositivos móviles, aplicaciones como 24symbols y cualquier otro servicio al que hayamos accedido o en el que nos hayamos registrado con nuestra cuenta de Facebook). Con el tiempo, puede que dejemos de usar esos servicios, por lo que no tiene sentido que sigan teniendo autorización para acceder a nuestros datos. Además, pueden haber entrado de forma puntual en cualquier sitio y no haberlo hecho nunca más. También pueden borrar eso. Aparte de eliminar los accesos a esas aplicaciones que ya no usamos podemos editar las que queremos seguir usando. Hay una serie de parámetros obligatorios (diferentes según la aplicación de que se trate; por ejemplo, alguna puede querer acceder a nuestro nombre de usuario y al muro para publicar cosas en él y otra sólo querer acceder a nuestras fotos) que debemos aceptar para seguir usando esa funcionalidad, pero otros no lo son. Elimine todo lo que no sea obligatorio.

La parte de las sesiones activas es graciosa, por no decir otra cosa, sobre todo para quienes cierran el navegador sin más sin salir antes de las sesiones que tienen abiertas en cualquier servicio. También para quienes, como yo, tienen su navegador configurado para que al cerrarse apague todas esas sesiones. Hace unos días descubrí que a Facebook eso le importa bastante poco, porque me encontré una decena de sesiones abiertas desde todos los dispositivos en los que he accedido en los últimos meses a la red social. Revisen con frecuencia este apartado para evitar sustos y acuérdense de pulsar siempre el botón de cerrar sesión cuando terminen.

El siguiente punto por el que les recomiendo que pasen es el de anuncios, donde podrá controlar los anuncios de terceros que ve cuando navega por Facebook y los anuncios sociales, esos en los que vemos las fotos de perfil de nuestros amigos y ellos ven la nuestra, siempre que se anuncie un servicio o producto que nos haya gustado o que hayamos utilizado. Mi consejo es que en ambos casos escojan la opción nadie. Así evitarán que en un futuro cambio de las condiciones de servicio o de privacidad (dentro de un par de meses, por ejemplo) Facebook decida permitir a cualquiera de sus anunciantes acceder a todos sus datos personales.

El siguiente capítulo es la privacidad propiamente dicha. Pero eso lo dejo para otra entrega. Si quieren ir curioseando, vayan a la pestaña de configuración de la privacidad, a la que se accede desde esa flecha de la que hablaba antes, arriba a la derecha.

Sevilla se mueve y SurLan, dos citas para este fin de semana en Sevilla

Susana Caballero | 17 de octubre de 2011 a las 20:12

A priori puede parecer que no tienen nada que ver, pero las dos comparten, aparte de celebrarse este fin de semana en Sevilla, un mismo objetivo: reunir a personas de distintos ámbitos interesadas en internet y las nuevas tecnologías en general (y de paso demostrar -esto ya lo digo yo- que esta ciudad, por suerte, es mucho más que folclore y pandereta).

La primera de estas citas es Sevilla se mueve, un evento organizado por Walnuters que proporciona un lugar de encuentro para que profesionales, empresas y también todo aquel interesado en el marketing y la comunicación on line puedan entablar contacto unos con otros, compartir experiencias y conocimientos y, quizás, también ampliar sus miras si todavía no tienen claro qué es eso de las redes sociales y cómo pueden ayudarles en su actividad profesional o en su vida cotidiana. Sevilla se mueve (pueden encontrar referencias al encuentro buscando la etiqueta #sevillasemueve en Twitter) tendrá lugar este viernes a partir de las 10:00 en el Centro de las Artes de Sevilla.

A lo largo de todo el día se celebrarán talleres (para principiantes y usuarios avanzados), sesiones en las que quien lo desee podrá exponer sus proyectos y sus ideas, otras en las que profesionales y directivos podrán intercambiar ideas sobre casos reales (lo llaman Social Media Experience, #SME por si lo quieren seguir desde Twitter), otra de Tapas&Tweets (si no conocen estos encuentros que se celebran cada dos meses pueden echarle un vistazo a su blog), citas rápidas entre empresarios y profesionales y la posibilidad de charlar, en cualquier momento, con cualquiera de los participantes. La asistencia es gratuita. Si le apetece ir y participar en cualquiera de las actividades programadas, no tiene más que registrarse en su web.

La otra cita de este fin de semana en Sevilla es un primer paso (o eso espero, que vengan otros muchos pasos detrás) en el camino para poner fin a una de las carencias más notables de la ciudad (en lo que a internet se refiere, claro): tener su propia Campus Party. Ya sé que en otras ciudades andaluzas e incluso en alguno de los municipios de la provincia sevillana sí que se celebran eventos de este tipo, pero echaba en falta algo así en la capital hispalense. Y parece que al fin lo tenemos.

Como decía, es un primer paso, pero importante. La SurLan Connection, organizada por el Ayuntamiento de Sevilla, se celebrará entre el viernes y el domingo en el Centro Deportivo Hytasa y, aparte de las ya tradicionales salas de ordenadores y descanso (sí, también con zona para acampada) incluirá conferencias (por el momento sólo hay una confirmada, sobre seguridad en la Red, pero irán ampliando el programa a lo largo de la semana), concursos y unos cuantos torneos de videojuegos con títulos de casi todos los géneros (Fifa, Dance Central, Starcraft II, Gears of War, Call of Duty, Street Fighter, Guitar Hero…). La inscripción a la SurLan Connection es también gratuita y se puede formalizar desde su web. Las plazas son bastante limitadas, así que dense prisa si les interesa.

Las suscripciones, las nuevas listas y otros cambios en Facebook

Susana Caballero | 14 de octubre de 2011 a las 20:29

Ya sé que llego tarde, que los cambios en Facebook tienen casi un mes y todo eso, pero, si les soy sincera, a Facebook sólo entro cuando no tengo más remedio que hacerlo porque no me convence demasiado. En los últimos días, por motivos que no vienen al caso, he tenido que hacerlo en unas cuantas ocasiones y, ya que estaba, he dado una vuelta para ver las novedades. Pese a que, como digo, no me entusiasma Facebook, sí que han introducido algunos cambios interesantes. Otros no lo son tanto.

Vamos por partes. Empecemos por las buenas noticias. Ahora es posible escoger quién queremos que vea cada cosa que publiquemos. Cuando pulsemos en la barra de actualización de estado, veremos debajo un desplegable en el que podremos marcar quién podrá ver lo que publiquemos, si todo el mundo, todos nuestros amigos, sólo alguna de nuestras listas de amigos o directamente personas concretas. Facebook tomará nota de lo que escojamos, pero podemos cambiar de opinión y marcar otra cosa cada vez que queramos publicar algo.

Y ya que hablamos de listas, otra de las novedades es lo que Facebook llama listas inteligentes y que nos ha plantado a todos los usuarios como suele implantar las cosas, por las bravas. Por suerte, no hay que usarlas y podremos seguir usando nuestras listas de siempre tan tranquilos. La pena es que no se pueden borrar…

Facebook ahora propone diversos métodos para organizar nuestros contactos, con listas como mejores amigos, conocidos, familia, amigos cercanos (geográficamente hablando), amigos del trabajo… El propio Facebook se encarga de añadir amigos a estas listas. Se pueden añadir, eliminar y hasta ocultar las listas que no se desee usar. Pero, insisto, seguirán ahí.

He dicho en alguna ocasión que uno de los principales defectos de Facebook es que exige que nuestras relaciones sean simétricas, es decir, para añadir a alguien a tu lista de contactos tienes que contar con su beneplácito, y viceversa. En la última tanda de novedades han incluido dos que alivian en parte esta circunstancia.

La primera es la lista de acceso restringido. Todo aquel que coloquemos ahí (que no sabrá, claro, que lo hemos colocado ahí) sólo verá lo que cataloguemos como público, por mucho que el individuo en cuestión figure en nuestra lista de amigos. Así no tendremos que preocuparnos de si lo que publicamos sólo para nuestros amigos puede o no verlo ese que tenemos agregado porque no tenemos más remedio (seguro que saben a lo que me refiero; todos tenemos a alguien así). El problema es que sí que podrán ver qué publicamos en los muros de otros amigos o en los grupos a los que pertenecemos, porque eso se considera público. No he conseguido aún averiguar cómo evitar eso.

La segunda son las suscripciones. Hasta ahora, uno sólo podía seguir las actualizaciones de sus amigos (contactos aceptados por ambas partes), de grupos o de páginas (de empresas, famosos, etcétera).

Esas actualizaciones seguiremos recibiéndolas en nuestra sección de últimas noticias, pero ahora podemos configurar cuántas de esas novedades recibimos, si todas, solamente algunas de ellas o exclusivamente las más importantes. También podemos marcar o desmarcar si queremos o no saber si sube fotos nuevas, si cambia su estado o si está jugando a algún juego, entre otras opciones.

Además, ahora podemos apuntarnos a las novedades de personas de las que no somos amigos y permitir que otros usuarios de Facebook se suscriban a lo que publiquemos. Esta opción viene por defecto desactivada, y seguirá así a menos que le demos a aceptar en el apartado de suscripciones. En ese mismo apartado podremos gestionar posteriormente esas suscripciones. Quien se apunte a lo que pongamos en Facebook sólo recibirá aquellas noticias (fotos, cambios de estado, enlaces…) que hayamos marcado como públicos.

En mis últimas visitas a Facebook he descubierto algún que otro cambio en las configuraciones de privacidad, pero para meterme en ese jardín voy a necesitar un par de días de exploración. Cualquiera que sepa un poco del tema sabrá que ajustar las opciones de privacidad es toda una epopeya…

LaExperiencia.com, un puente entre las empresas y sus clientes

Susana Caballero | 11 de octubre de 2011 a las 21:44

Seguro que muchos de los que lean esto habrán querido alguna vez ponerse en contacto con una empresa para quejarse de un servicio o un producto, para hacer una pregunta o para enviar una sugerencia. Normalmente esas quejas (o alabanzas, que también las hay) caen en el cajón de las cosas que nunca haremos, unas veces porque no sabemos cómo contactar con ellos o cómo escribir la carta en cuestión y otras por, admitámoslo, simple pereza.

Tal vez algunos de ustedes sean capaces de vencer todos los obstáculos anteriores gracias a LaExperiencia.com, una web que facilita esa comunicación con las empresas y hace mucho más rápido, cómodo y eficaz enviar nuestras quejas, preguntas o alabanzas (insisto, también las hay) a una determinada firma.

La empresa, que debutó el pasado mes de septiembre y que tiene su sede en Pamplona, ofrece un servicio muy sencillo y, además, gratuito. Basta con registrarse e ir siguiendo los pasos que se van indicando en la web, que proporciona modelos de cartas que podemos utilizar y modificar para crear nuestra propia comunicación y que ellos mismos se encargan de enviar, por correo electrónico, fax o correo postal, como cada usuario prefiera. Las cartas (podemos enviar tantas como queramos) se pueden redactar desde su web o por teléfono. Dichas cartas son, en principio, privadas, pero se puede descargar una copia para enviar a los contactos u obtener un enlace que compartir en redes sociales como Twitter o Facebook.

Cada una de esas cartas se quedará archivada en su carpeta Mis experiencias, donde podrá recuperarlas, ya sea para descargarlas o para volverlas a enviar. Y también, por si se lo estaban preguntando, se pueden enviar quejas (o sugerencias, o preguntas…) de forma anónima. Ya sé que la pereza es un rival poderoso, pero no deje que su indignación se consuma en un cajón. Haga llegar su queja al culpable. O su alabanza. ¿En serio hay gente que envía alabanzas a las empresas?

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Homenaje a Steve Jobs

Susana Caballero | 7 de octubre de 2011 a las 17:31

A lo largo de los últimos días mis compañeros y yo hemos publicado, tanto en este blog como en los diarios del Grupo Joly, varios artículos, reportajes y hasta galerías gráficas con motivo de la muerte de Steve Jobs. Por si alguien se ha perdido algo y, sobre todo, para que quede todo más ordenadito, reúno aquí todos los enlaces a lo que hemos ido publicando.

Muere Steve Jobs, el visionario fundador de Apple. La noticia de su fallecimiento, conocida la madrugada (hora española) del jueves 6 de octubre por un comunicado de la propia Apple, y una amplia biografía del cofundador de la compañía.

La vida de Steve Jobs en imágenes. Repaso fotográfico a los hitos de su trayectoria, desde sus inicios hasta sus últimas presentaciones de productos de su compañía.

La inspiración de Steve Jobs. Un retrato algo más personal del genio de la empresa de la manzana, centrado en su capacidad de motivar, alentar e inspirar a quienes le rodeaban.

Internet se tiñe de luto por la muerte de Steve Jobs. Desde que se conoció, la noticia de su fallecimiento se extendió en minutos de punta a punta del mundo gracias a internet. Twitter, blogs, webs y medios de comunicación fueron escenario de homenajes y tributos de todo tipo. Aquí se recogen algunos de ellos.

Lluvia de homenajes a la emblemática figura de Steve Jobs. Reacciones de personalidades de casi todos los ámbitos a la noticia. Bill Gates fue uno de los primeros en manifestar sus condolencias.

Filmes y libros sobre Jobs. Repaso a algunos de los muchos libros que sobre él se han escrito, así como documentales su figura y la ficción semibiográfica Piratas de Silicon Valley.

Steve Jobs, un ‘hippy’ capitalista. Un retrato de Steve Jobs firmado por Luis Rull.

Apple, ante el desafío de sobrevivir a Jobs. Análisis sobre cómo puede ser a partir de ahora el devenir de la compañía sin un hombre que fue mucho más que su cofundador o su consejero delegado.

Y como bonus track, el homenaje que emitieron en la CNN.

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Internet se tiñe de luto por la muerte de Steve Jobs

Susana Caballero | 6 de octubre de 2011 a las 23:34

Una vez más, Twitter fue más rápido que cualquier medio de comunicación. No recuerdo quién publicó originalmente la noticia, pero sí que corrió como la pólvora. En un par de minutos, mi cuenta de Twitter no mostraba nada que no tuviese que ver con la muerte de Steve Jobs. Evidentemente, sabía que Twitter (y su legendaria inestabilidad) no iba a aguantar la que se le venía encima (si algún día se rompe internet, va a ser esta noche, pensé), aunque el día anterior sí que había aguantado, casi sin caídas, toda la presentación de Apple. Era la primera vez que resistía, no sé si por mérito del propio Twitter o porque simplemente las presentaciones de Apple sin Steve Jobs no son lo mismo. No lo volverán a ser.

[Tras la presentación del martes, la del iPhone 4S, hubo quien se quejó porque fue demasiado sosa, algo de lo que culparon a quien está ahora al frente de Apple, Tim Cook. Ahora se ha conocido que durante esa presentación la cúpula de Apple ya sabía que la vida de Steve Jobs se apagaba]

Como decía, en cuestión de minutos en Twitter no se hablaba de otra cosa (las cifras hablan de 10.000 tuits por segundo, el doble, por ejemplo, de los que suscitó la muerte de Michael Jackson). Desde condolencias propias hasta retuiteos de otras ajenas (uno de los primeros en pasar por mi pantalla fue Bill Gates; después lo harían otros muchos, como Steve Wozniak, el otro fundador de Apple, que no pudo evitar las lágrimas) y también los primeros tributos que blogs y webs de todo el mundo comenzaban a dedicarle al genio de la manzana. Ni que decir tiene que Jobs ha sido protagonista de unos cuantos trending topics (#thankyousteve, #think different, #stay hungry…). El mejor de ellos quizás fuese iSad.

Hasta Google se sumaba al homenaje, incluyendo por primera vez una leyenda bajo su caja de búsqueda, un simple “Steve Jobs, 1955 – 2011″ que enlazaba a la web de Apple.

Debo confesar que hace ya mucho que no compro prensa impresa (entre otras cosas porque las cosas que ocurren de madrugada salen publicadas más de 24 horas después y, la verdad, todos sabemos ya que ha muerto Steve Jobs), sobre todo, y que me perdonen los compañeros patrios, en papel extranjero. Por ejemplo, el número de Time de la imagen de la izquierda.

Es la octava ocasión que la revista dedica su portada a Steve Jobs. Su muerte les ha pillado casi con la revista en la imprenta y no lo han dudado: han detenido la impresión. No sé si alguien ha gritado el clásico “¡Paren máquinas!”, pero las han parado. La revista también tiene un especial en su web.

La web de Wired, que imagino dedicará buena parte de su próximo número al tema en su edición impresa, ha teñido literalmente su web de luto, sólo alterado por una foto de Jobs y unas cuantas declaraciones de personalidades de la industria tecnológica y figuras como el presidente de EEUU, Barack Obama. También tienen, claro, un extenso y completo especial, que incluye este hermoso vídeo de homenaje.

Como es de esperar, la cobertura del New York Times es digna del New York Times, con artículos de sus muchos expertos, encuestas para que los lectores les digan cuál es su invento de Apple favorito, un espacio para enviar condolencias y fotos y un amplio repaso a reacciones, a lo que se ha dicho en Twitter y a los tributos que por toda la Red le han dedicado a Jobs. Hasta se puede leer (en pdf) el capítulo sobre Jobs del libro de Joe Nocera Good Guys and Bad Guys: Behind the Scenes with the Saints and Scoundrels of American Business (and Everything in Between).

Casi todos los articulistas, blogueros y periodistas que se dedican a la tecnología han escrito en las últimas horas sobre Jobs, aunque si están cansados de leer la palabra visionario tal vez les guste este retrato más humano, titulado The Steve Jobs I Knew y firmado por Walt Mossberg en All Things Digital, el blog tecnológico del Wall Street Journal, o este otro, si prefieren leer en español, de Pedro Aznar en Applesfera, Steve Jobs y el impulso de los genios. Como decía, casi todo el mundo ha escrito sobre el fallecimiento de Jobs, muchos de ellos (si no la mayoría) mejor que yo, y tampoco quiero ponerme pesada recomendando artículos sin ton ni son, pero si quieren seguir leyendo cosas sobre él, les emplazo al Twitter de Eduo, que ha estado retuiteando declaraciones, artículos y tributos de todo tipo desde que se supo la noticia. Imagino que habrá dormido en algún momento, aunque no pondría la mano en el fuego.

Actualización: Apunta Eduo (gracias) en los comentarios la interesante recopilación de vídeos sobre Steve Jobs que han publicado en Devour.

Steve Jobs en la pantalla y la literatura

Susana Caballero | 6 de octubre de 2011 a las 19:38

Mucho antes de que David Fincher llevase a la pantalla los entresijos de la creación de Facebook en La red social, el mucho menos conocido Martyn Burke hizo lo propio con Apple, centrándose en la rivalidad entre Steve Jobs y su entonces némesis, Bill Gates. Piratas de Silicon Valley, adaptación de la novela Fire in the Valley (Fuego en el valle, aunque no sé si llegó a ser traducida al español), mezcla realidad y ficción para contar los comienzos de ambos y sus primeros encuentros, incluida aquella aparición estelar (y real) de Gates en una de las presentaciones de Apple para anunciar que se había convertido en accionista de la compañía. Noah Wyle se encarga de interpretar a Jobs (tan convincentemente que incluso hizo de Jobs en una presentación real de la empresa) y a Anthony Michael Hall le toca Bill Gates. Como decía, combina realidad y ficción, que nadie se lo tome como si fuera un documental.

Si alguien busca documentales, puede echarle un vistazo al programa que la CNBC le dedicó en su serie Titans y que recorre la trayectoria empresarial y personal de Jobs desde el garaje en el que nació Apple. El vídeo no puede verse en la web, pero podrán localizarlo en sus fuentes de suministro habituales. Tal vez puedan encontrar ahí la serie de la PBS estadounidense Triumph of the Nerds, sobre el nacimiento y crecimiento de Silicon Valley como Meca de la industria tecnológica, o este otro, Welcome to Macintosh.

El que sí puede verse en su web es este de Bloomberg, que recurre a entrevistas con amigos, compañeros y ex compañeros para conformar un retrato de Jobs, una lista que incluye al otro fundador de Apple, Steve Wozniak, y al hombre que le echó de su propia compañía, John Sculley. También está disponible on line The iPod Revolution, un documental de Discovery Channel sobre cómo ese pequeño dispositivo que a nadie interesaba porque todos lo veían sólo como un caro reproductor de CD portátil abrió el camino de lo que es hoy Apple.

Libros

Aquí la cosa se pone peliaguda. Y no precisamente porque sea difícil encontrar libros sobre Steve Jobs, sino justo por lo contrario. La oferta es abrumadora, desde biografías a libros de autoayuda empresarial (o como se llame ese género) cuyas portadas prometen revelar a los lectores los secretos del éxito del cofundador de Apple a través de concienzudos análisis de su trayectoria, su forma de trabajar o simplemente escudriñando su estilo como maestro de ceremonias.

Ni siquiera se ha publicado aún (lo hará el 24 de octubre en EEUU y a España llegará cuatro días después después de que Random House Mondadori haya adelantado el lanzamiento), pero la biografía oficial de Steve Jobs ya se ha quedado desactualizada. Walter Isaacson firma el que estaba llamado a ser uno de los libros del año (ni que decir tiene que ahora lo será aún más) y que se basa en una serie de largas entrevistas que su autor mantuvo con Jobs a lo largo de dos años. Lleva por título simplemente el nombre de su protagonista y en su portada la misma foto que Apple escogió para anunciar su fallecimiento.

Menos autorizada, en realidad no autorizada en absoluto, es esta otra biografía, iCon, que pinta un retrato de Jobs no demasiado halagüeño, o eso al menos dicen los críticos del libro, que se centra en esa segunda oportunidad que tuvo cuando volvió a Apple tras años de exilio. Esta otra no es una biografía, sino una recopilación de citas a partir de discursos, presentaciones y entrevistas, una especie de grandes éxitos. I, Steve: Steve Jobs in His Own Words tampoco está todavía a la venta, pero se puede reservar. Sí está disponible, aunque sólo para Kindle, esta otra recopilación que la revista Fortune ha hecho con todo el material que ha ido publicando a lo largo de los años sobre Steve Jobs, aunque me temo que All about Steve también se ha quedado desactualizado.

Podría pasarme párrafos y párrafos reseñando las obras publicadas sobre Jobs, pero sólo les recomendaré dos más, estas dos traducidas al español: El camino de Steve Jobs y En la cabeza de Steve Jobs: la mente detrás de Apple. El primero de ellos analiza la faceta empresarial de Jobs (y trata de desvelar el secreto de su éxito; sí, tiene su dosis de autoayuda empresarial) y el segundo, escrito por uno de los editores de la web de Wired, repasa la biografía del cofundador de Apple y las claves de su liderazgo. A lo mejor también tiene componente de autoayuda, pero lo ignoro. Tengo ambos en casa pero todavía no me he leído ninguno de los dos. Ya les contaré cuando lo haga.

La inspiración de Steve Jobs

Susana Caballero | 6 de octubre de 2011 a las 13:25

Hay mucha gente que no sabe quién es Steve Jobs, ni siquiera qué es Apple, ni por supuesto conocen ninguno de los productos de su catálogo. Hay otros para los que Apple no es más que la empresa esa que vende cacharritos para jugar y navegar por internet. Y otros para los que, aun conociendo la empresa, sus productos y al hombre tras todo eso, la muerte de Steve Jobs no es más que la desaparición de un tipo que vendía juguetitos tecnológicos caros y que hacía presentaciones de las que se hablaba mucho por internet. Puede que muchos de los integrantes de este último grupo incluso tengan un iPhone, o un iPad, o ambos, pero sean de esos que tienen que tener las cosas de las que habla todo el mundo y que tiene todo el mundo. Todo el mundo importante, claro.

Para todos los anteriores la muerte de Steve Jobs no significará nada, sólo otro acontecimiento del que hablan en los informativos y que tiene monopolizado Twitter desde que anoche, más o menos a las 02:00, hora española, Apple anunció que había fallecido.

Todos esos de arriba pensarán que no es para tanto, se reirán de quienes lloran la pérdida en internet y ante las tiendas Apple, el campus de Cupertino y hasta la casa en la que vivió y murió. Los más avezados en esto de criticar cualquier cosa que lleve el sello de la manzana no dudarán en llamar despectivamente fanboys a todos aquellos que sientan la pérdida como algo personal. Y pensarán que es estúpido lamentarse por la muerte del fundador de una empresa.

Quién sabe. A lo mejor tienen razón.

Yo no lo creo.

Como cada vez que fallece alguien de la talla de Steve Jobs, los obituarios se llenan de vocablos ampulosos y rimbombantes. El más repetido puede que sea visionario, aunque también se le ha llamado inventor, creador, revolucionario, innovador y otras muchas cosas que en pocas ocasiones han resultado tan apropiadas para definir a una persona. Pero, aunque acertadas, todas esas ideas se quedan cortas para explicar quién era Steve Jobs.

De todo lo que se ha dicho sobre él en las últimas horas yo me quedo con “inspirador”. Era una persona empeñada en sacar lo mejor de cada uno, de todos los que trabajaban con él, de todos los que una vez cruzaron sus caminos con el suyo. Y no quería que fuesen mejores para ganar más dinero, o poder o cualquiera de esas cosas por las que la gente se afana en sus vidas cotidianas. Quería que fuesen mejores, punto, quería que persiguiesen sus sueños, que pensasen diferente, que averiguasen qué es lo que les hace vibrar, lo que mantiene sus corazones en funcionamiento, y que fuesen, que fuésemos, a por ello.

Si han tenido alguna vez un progenitor, un familiar, un amigo, un profesor o un jefe que les haya hecho sentir eso, que les haya inspirado, seguro que saben apreciar este vídeo, que recoge el discurso -muchos ya lo habrán visto, pero este vídeo tengo que ponerlo- que pronunció en la Universidad de Stanford en 2005, que resume su actitud ante la vida y la muerte y que demuestra, mucho mejor de lo que yo podría explicarlo, por qué la mejor cualidad de Steve Jobs fue su capacidad para inspirar a quienes le rodeaban.

Pero, además de todo eso, Steve Jobs fundó, junto a su amigo Steve Wozniak, una empresa tecnológica, una de las más importantes del mundo, que como seguro ya saben nació en uno de esos famosos garajes californianos donde tantas otras grandes firmas tecnológicas vieron la luz.

Probablemente conozcan todo el catálogo de productos de Apple, desde su primer ordenador al iPad, y puede que se pregunten a qué viene tanto ruido, si no sacó ni el primer ordenador, ni el primer reproductor de música, ni por supuesto el primer teléfono, ni tampoco el primer tablet. Y hay quien discute siquiera que ninguno de ellos sea el mejor de su sector. Pero todos han cambiado algo, han supuesto un antes y un después en cada uno de esos sectores. Apple no sólo vende ordenadores o cacharritos, Apple vende conceptos, ideas, como que los ordenadores entren en los hogares y no se limiten a ser herramientas de las grandes empresas, que esos ordenadores sean fáciles de usar y no una maraña de códigos y comandos, que podamos llevar internet en el bolsillo o que cualquiera pueda comunicarse, navegar por la Red y hacer casi cualquier cosa sin tener ni idea de cómo funciona un ordenador.

Apple, y Steve Jobs, porque pocos ejemplos hay más claros de identificación de persona con marca, se empeñaron desde sus inicios en fabricar productos atractivos, hermosos y sobre todo cómodos para quienes los usaban, porque los clientes, los usuarios, siempre han estado en el centro de todo el proceso creativo e innovador que emana del cuartel general de Apple en Cupertino.

Habrá quien discuta si Steve Jobs ha cambiado o no el mundo (yo creo que sí), pero sí que lo ha hecho, para mucha gente, más cómodo, más sencillo, mejor. No creo que el fin de Steve Jobs sea el final de Apple, ni mucho menos de la innovación tecnológica, pero el mundo es un poquito peor sin él. Gracias por todo, Steve.