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La inspiración de Steve Jobs

Susana Caballero | 6 de octubre de 2011 a las 13:25

Hay mucha gente que no sabe quién es Steve Jobs, ni siquiera qué es Apple, ni por supuesto conocen ninguno de los productos de su catálogo. Hay otros para los que Apple no es más que la empresa esa que vende cacharritos para jugar y navegar por internet. Y otros para los que, aun conociendo la empresa, sus productos y al hombre tras todo eso, la muerte de Steve Jobs no es más que la desaparición de un tipo que vendía juguetitos tecnológicos caros y que hacía presentaciones de las que se hablaba mucho por internet. Puede que muchos de los integrantes de este último grupo incluso tengan un iPhone, o un iPad, o ambos, pero sean de esos que tienen que tener las cosas de las que habla todo el mundo y que tiene todo el mundo. Todo el mundo importante, claro.

Para todos los anteriores la muerte de Steve Jobs no significará nada, sólo otro acontecimiento del que hablan en los informativos y que tiene monopolizado Twitter desde que anoche, más o menos a las 02:00, hora española, Apple anunció que había fallecido.

Todos esos de arriba pensarán que no es para tanto, se reirán de quienes lloran la pérdida en internet y ante las tiendas Apple, el campus de Cupertino y hasta la casa en la que vivió y murió. Los más avezados en esto de criticar cualquier cosa que lleve el sello de la manzana no dudarán en llamar despectivamente fanboys a todos aquellos que sientan la pérdida como algo personal. Y pensarán que es estúpido lamentarse por la muerte del fundador de una empresa.

Quién sabe. A lo mejor tienen razón.

Yo no lo creo.

Como cada vez que fallece alguien de la talla de Steve Jobs, los obituarios se llenan de vocablos ampulosos y rimbombantes. El más repetido puede que sea visionario, aunque también se le ha llamado inventor, creador, revolucionario, innovador y otras muchas cosas que en pocas ocasiones han resultado tan apropiadas para definir a una persona. Pero, aunque acertadas, todas esas ideas se quedan cortas para explicar quién era Steve Jobs.

De todo lo que se ha dicho sobre él en las últimas horas yo me quedo con “inspirador”. Era una persona empeñada en sacar lo mejor de cada uno, de todos los que trabajaban con él, de todos los que una vez cruzaron sus caminos con el suyo. Y no quería que fuesen mejores para ganar más dinero, o poder o cualquiera de esas cosas por las que la gente se afana en sus vidas cotidianas. Quería que fuesen mejores, punto, quería que persiguiesen sus sueños, que pensasen diferente, que averiguasen qué es lo que les hace vibrar, lo que mantiene sus corazones en funcionamiento, y que fuesen, que fuésemos, a por ello.

Si han tenido alguna vez un progenitor, un familiar, un amigo, un profesor o un jefe que les haya hecho sentir eso, que les haya inspirado, seguro que saben apreciar este vídeo, que recoge el discurso -muchos ya lo habrán visto, pero este vídeo tengo que ponerlo- que pronunció en la Universidad de Stanford en 2005, que resume su actitud ante la vida y la muerte y que demuestra, mucho mejor de lo que yo podría explicarlo, por qué la mejor cualidad de Steve Jobs fue su capacidad para inspirar a quienes le rodeaban.

Pero, además de todo eso, Steve Jobs fundó, junto a su amigo Steve Wozniak, una empresa tecnológica, una de las más importantes del mundo, que como seguro ya saben nació en uno de esos famosos garajes californianos donde tantas otras grandes firmas tecnológicas vieron la luz.

Probablemente conozcan todo el catálogo de productos de Apple, desde su primer ordenador al iPad, y puede que se pregunten a qué viene tanto ruido, si no sacó ni el primer ordenador, ni el primer reproductor de música, ni por supuesto el primer teléfono, ni tampoco el primer tablet. Y hay quien discute siquiera que ninguno de ellos sea el mejor de su sector. Pero todos han cambiado algo, han supuesto un antes y un después en cada uno de esos sectores. Apple no sólo vende ordenadores o cacharritos, Apple vende conceptos, ideas, como que los ordenadores entren en los hogares y no se limiten a ser herramientas de las grandes empresas, que esos ordenadores sean fáciles de usar y no una maraña de códigos y comandos, que podamos llevar internet en el bolsillo o que cualquiera pueda comunicarse, navegar por la Red y hacer casi cualquier cosa sin tener ni idea de cómo funciona un ordenador.

Apple, y Steve Jobs, porque pocos ejemplos hay más claros de identificación de persona con marca, se empeñaron desde sus inicios en fabricar productos atractivos, hermosos y sobre todo cómodos para quienes los usaban, porque los clientes, los usuarios, siempre han estado en el centro de todo el proceso creativo e innovador que emana del cuartel general de Apple en Cupertino.

Habrá quien discuta si Steve Jobs ha cambiado o no el mundo (yo creo que sí), pero sí que lo ha hecho, para mucha gente, más cómodo, más sencillo, mejor. No creo que el fin de Steve Jobs sea el final de Apple, ni mucho menos de la innovación tecnológica, pero el mundo es un poquito peor sin él. Gracias por todo, Steve.

Apple presentará su nuevo iPhone el 4 de octubre

Susana Caballero | 27 de septiembre de 2011 a las 19:07

Aún no se sabe si será el tan rumoreado iPhone 5 o una mera actualización del 4 (un 4S, tal vez). Tampoco si se verá el nuevo iPad, los iPod Touch con 3G o si se lanzará al fin el iOS 5. Por ahora lo único que sabemos es que el 4 de octubre hay presentación de Apple (ya con Tim Cook, el relevo de Steve Jobs) y que en ella se hablará del iPhone. También que no se celebrará como es tradicional en San Francisco, sino en el cuartel general de la compañía, en el Infinite Loop de Cupertino. Habrá quien esté ya dándole vueltas a ese cambio en busca de algún significado oculto…

Como de costumbre, la presentación comenzará a las 10:00 hora del Pacífico, es decir, las 19:00 en España, por si alguien quiere seguirlo en directo. Los no interesados (y alérgicos a los cacharros de la manzana en general) ya saben a qué hora tienen que apagar las redes sociales.

24 symbols, una buena idea que necesita crecer

Susana Caballero | 7 de septiembre de 2011 a las 15:30

Hace ya casi un año que 24 symbols lanzó su primera versión, una beta a la que se accedía con las invitaciones que la empresa repartía desde Facebook. Entonces me registré y le eché un somero vistazo, pero sólo somero. Lo de leer libros en el ordenador no me atraía (ni me atrae) demasiado, así que cuando leí que en unos meses sacarían una aplicación para el iPad, decidí esperar.

La aplicación salió a finales de julio, justo cuando me iba de vacaciones, así que, ya que para poder leer sin conexión a internet hay que pasar por caja (todo eso lo explicaré más adelante), hasta ahora no he podido echarle un ojo más a fondo.

Por si hay alguien que se pregunta de qué demonios hablo, empezaré desde el principio, explicando qué es 24 symbols, conocido como el Spotify de los libros. Como ellos mismos dicen, es una plataforma para leer libros en internet, con un marcado componente social (puedes acceder con tu cuenta de Facebook y, si tus contactos también se han registrado, ver qué están leyendo) y con un modelo de suscripción para quien quiera poder leer sin necesidad de conexión a internet y olvidarse de la publicidad (que, dicho sea de paso, tampoco es tan molesta), los dos principales obstáculos del modelo gratuito (más bien freemium).

En cuanto a las opciones de suscripción, se puede pagar 9,99 euros al mes, 19,99 por tres meses o 59,99 por un año completo. Repito, por si alguien corre a quejarse en los comentarios: no hay que pagar nada para disfrutar de 24symbols, siempre que uno disponga siempre de conexión a internet y que no le moleste la publicidad.

En mi caso, es una buena opción cuando estoy en casa, pero no cuando estoy fuera. Para esas ocasiones necesito llevarme los libros conmigo (en formato físico o en electrónico en el iPad).

Pero, con todo, no es ese el principal problema que le veo a 24 symbols. Lo peor es su catálogo. Imagino que será cuestión de tiempo y que, poco a poco, como consiguió Spotify con las discográficas, irán alcanzando acuerdos con las editoriales. Aunque las editoriales son bastante más puñeteras, como sabe cualquiera que conozca un poco ese mundo. (Otro día igual me animo a escribir algo más en profundidad sobre el tema, pero por ahora basta recordar qué ha hecho la industria del libro ante el salto tecnológico de los ebooks y los ereaders: Libranda).

Como decía, el catálogo es escaso. Y eso que tiene miles de títulos. Pero la mayoría proceden de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (algo fantástico, sin duda, pero seamos sinceros: es raro ver a la gente leer clásicos hispánicos por propia voluntad; espero que se me entienda y no se me enfade nadie) o de Proyecto Gutenberg, que tiene muchos más títulos en otros idiomas (seamos sinceros, de nuevo: en España se suele leer en español, o castellano, si lo prefieren) pero en español tiene poquita cosa.

Por ahora lo mejor del catálogo de 24 symbols son las editoriales independientes, como LID, especializada en libros de empresa, o Libros en Red, que ha incorporado traducciones de clásicos como La Ilíada, La Odisea, Drácula o Alicia en el País de las Maravillas, entre otros.

Insisto: espero que se me entienda. El catálogo es extenso y muy interesante, pero no sé yo si será capaz de atraer a un público masivo (los que se gastan el dinero en los títulos que ocupan las listas de los más vendidos). Y las grandes editoriales españolas, a las que a estas alturas conocemos ya bastante bien, sólo se apuntarán al carro cuando la cosa sea masiva. Sí, una pescadilla que se muerde la cola.

Ojalá me equivoque. A los que nos gusta leer nos interesa que esta, y otras iniciativas de este tipo, triunfen. En mi caso, no dudaría en suscribirme por años completos si me proporcionan los títulos que quiero leer, porque así sí que merecería la pena pagar por disponer de los libros offline. Por ahora yo me quedo con la opción freemium, a la espera de que un día de estos las editoriales españolas espabilen y se decidan a apuntarse a ideas como esta y a comercializar sus propios ebooks a precios razonables. Dicen que el inminente desembarco de Amazon en España podría revolucionar el mercado editorial patrio, pero lo dudo. Puede que cambien algunas cosas, en otros campos, pero en el editorial no lo creo. Veremos.

En cuanto a la aplicación para iPad, de la que incluyo algunas capturas a lo largo de este texto, presenta una interfaz similar a otras aplicaciones de lectura de libros. Al arrancarlo por primera vez le pedirá que inicie sesión, ya sea con una cuenta de 24 symbols o con una de Facebook. A continuación, podrá navegar por su listado de novedades o por las categorías en las que ordena las publicaciones y, una vez seleccionado un título, sólo tendrá que darle a leer para empezar a disfrutar en él. Los títulos que vaya abriendo se irán guardando en la carpeta Mis lecturas, para que pueda volver a ellos con facilidad. Lo que sí añadiría es un buscador directo en la aplicación (que sí hay en la web).

Por lo que se refiere al lector en sí, su apariencia le sonará si está familiarizado con aplicaciones como iBooks o Stanza. Como ellas, permite acceder al índice desde cualquier página, agregar marcadores y, casi lo más importante, escoger la fuente en que queremos leer y su tamaño. Por ahora, no sé si lo hará en futuras actualizaciones, no dispone de la opción de ajustar el brillo de la pantalla (hay que ir a los ajustes del iPad para hacerlo), pero imagino que lo añadirán.

Igual pedir que emule el elegante pase de páginas del iBooks es ponerse tiquismiquis, pero no estaría mal permitir la rotación. Yo la echo en falta.

Steve Jobs presenta iCloud y la revolución de los sistemas operativos de Apple

Susana Caballero | 7 de junio de 2011 a las 10:00

El consejero delegado de Apple, Steve Jobs, volvió a subirse al escenario del Moscone West, en San Francisco, para protagonizar el acto central de la Conferencia Mundial de Desarrolladores de la firma (WWDC), en el que mostró las nuevas versiones de sus sistemas operativos, tanto para sus ordenadores (Lion) como para sus dispositivos móviles (iOS 5, para iPhone, iPad e iPod Touch), y el anticipado y esperado iCloud, la versión de la nube de la compañía californiana.

Más que una evolución de sus sistemas operativos, lo normal de cualquier actualización, lo que Apple ha presentado en San Francisco es toda una revolución, que revitaliza algunos de sus componentes y ofrece multitud de nuevas características que satisfacen las demandas de sus usuarios, que en ocasiones debían hacer uso de aplicaciones externas para solucionar sus necesidades.

Lion, disponible desde ya para los desarrolladores y para el público en general en julio, se descargará directamente desde la tienda de aplicaciones para Mac, por 23,99 euros y con una sola descarga cada usuario podrá actualizar todos sus Macs registrados. Ofrece un buen puñado de mejoras, pero lo primero que llama la atención es su aspecto, claramente inspirado en el sistema operativo de Apple para dispositivos móviles (incluida la distribución en carpetas). Además, incorpora plenamente el multi-touch (o toque múltiple), que ya permiten todos los trackpads de sus ordenadores y que facilita multitud de operaciones con sólo mover los dedos. También añade AirDrop, una funcionalidad que permite compartir archivos con otros usuarios de nuestra red de forma mucho más fácil que con otros servicios como discos duros virtuales, y remoza completamente su programa de correo.

En cuanto al sistema operativo para dispositivos móviles, el iOS, la versión cinco incluye un mejorado y más sutil (es decir, menos intrusivo) sistema de notificaciones, el Newstand o quiosco de prensa (de aspecto muy similar a la tienda de libros y a la estantería de iBooks, con suscripciones a decenas de publicaciones; habrá que ver cómo se traslada eso al mercado español); la integración total de Twitter en el propio OS, no como una aplicación externa, sino como parte del sistema y, por tanto, en conexión con nuestros contactos, con la navegación con Safari y con el resto de tareas que ejecutemos en nuestro dispositivo; un nuevo gestor de tareas (para recordar cosas que tenemos que hacer, listas de la compra y demás; ya no habrá que descargar aplicaciones externas para hacerlo); mejoras en la cámara (ahora se pueden editar las fotos en el dispositivo, sin necesidad de software adicional); la mensajería o el teclado (que incluso puede separarse en dos para facilitar la escritura).

Y si hasta ahora era fácil empezar a usar un dispositivo móvil de Apple, ya que bastaba sacarlo de la caja y conectarlo a un ordenador para configurarlo y empezar a usarlo, a partir de ahora (estará disponible en otoño para los usuarios) será aún más fácil: ya ni siquiera será necesario enchufarlo a un ordenador.

La ‘nube’ de Apple

Pero aunque la renovación de los sistemas operativos era esperada, la estrella de la presentación era iCloud, la versión de la nube de Apple, que permite almacenar on line (y sin cables) archivos y actualizarlos automáticamente en todos los dispositivos de cada usuario, sin que tenga que pulsar un solo botón. En el apartado de documentos, se pueden subir archivos de aplicaciones como Pages, Numbers o Keynote, calendarios y contactos. Y también, con la funcionalidad PhotoStream, hacer lo propio con fotos que tengamos en cualquier dispositivo con iOS, un Apple TV, un Mac e incluso un PC con Windows, y sincronizarlo en la nube, donde se guardarán durante 30 días.

Junto a iCloud, Jobs presentó el también esperado servicio en la nube de Apple, iTunes in the Cloud, que no es un servicio de streaming, como se había especulado, pero permite descargar en todos los dispositivos de cada usuario la música que haya comprado en la tienda a través de cualquiera de ellos y disfrutarlo sin ningún cargo adicional. Junto a ello, la opción iTunes Match permite disponer de toda nuestra música desde la nube en todos nuestros dispositivos, por 24,95 dólares al año (no se sabe aún la equivalencia en euros), pero no tendremos que subirla toda a internet. iTunes escaneará nuestra biblioteca de música, detectará cuáles de esas canciones están en su catálogo (casi infinito a estas alturas) y pondrá en nuestro espacio en la nube una copia (a máxima calidad) de esos temas, para ahorrarnos tener que subirlas (las que no estén en el catálogo de iTunes sí habrá que subirlas). Por ahora, los servicios en la nube de Apple funcionan sólo con WiFi, según Steve Jobs porque los elevados costes actuales de las tarifas de datos pueden inflar en exceso nuestra factura telefónica sólo por escuchar unas cuantas canciones.

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Las aplicaciones para iOS más populares de todos los tiempos

Susana Caballero | 19 de enero de 2011 a las 23:04

(Mira que me gusta el español, pero para ciertas cosas el inglés es mucho más versátil -y más corto-, y en lugar de la parrafada del título la cosa podría quedarse en un escueto ‘All-time top Apple apps’, o algo así…)


Apple está a punto de llegar a las 10.000 millones (otro ejemplo de lo que decía más arriba: ten billions) de aplicaciones descargadas desde su App Store, y para celebrarlo (o porque se les ha ocurrido, vete a saber) han hecho pública la lista de las aplicaciones, tanto gratuitas como de pago, más descargadas de todos los tiempos para iPhone (que incluyen los iPod Touch, aunque nadie se acuerde de ellos) e iPad. La lista, que se puede consultar en Techcrunch o en el propio iTunes (hay que tenerlo instalado para poder verla, algo que no me permite el férreo sistema de seguridad informático que rige la redacción en la que estoy -ni cambiar el fondo de escritorio (hay otras formas, claro) o ver (no ya cambiar, sino ver) el calendario, actividades que como todos sabemos ponen en peligro la estabilidad y comprometen la seguridad de cualquier ecosistema tecnológico-, así que me fiaré del enlace de Techcrunch).

Un primer vistazo a las listas da que pensar que la gente se descarga gratis aplicaciones y paga por los juegos. La mayor parte de las aplicaciones de los diez primeros puestos en las listas de pago de iPhone (Doodle Jump, Tap Tap Revenge 3, Pocket God, Angry Birds, Tap Tap Revenge 2.6, Bejeweled 2 + Blitz, Traffic Rush, Tap Tap Revenge Classic, AppBox Pro Alarm y Flight Control) y de iPad (SoundHound, StickWars, FlightTrack, Backbreaker Football, Calorie Tracker, BlocksClassic, iFart Mobile, GoodReader for iPad, Cro-Mag Rally y Ambiance) son juegos.

Lo de que haya tantas entregas del Tap Tap Revenge me ha dejado un poco fría. Lo del iFart, directamente a cuadros, aunque en el episodio de The Big Bang Theory del que hablaba el otro día justo salía esa app, pero para iPhone.

Y las gratuitas son utilidades, por así decirlo: Facebook, Pandora, Google Mobile App, Shazam, Movies by Flixster, The Weather Channel, Google Earth, Bump, Skype y Paper Toss para el iPhone y Pandora, Google Mobile App, Movies by Flixster, Google Earth, Yelp, Fandango Movies, Remote, iBooks, Bible y Solitaire para el iPad.

Llama la atención que en ninguna de las cuatro listas haya una sola aplicación para acceder a Twitter desde cualquiera de los dispositivos móviles de Apple, ni la oficial ni otras como TweetDeck, Echofon o Twitterrific. Pese a que me consta que son muchos los que las usan, está visto que no son (somos) un segmento significativo.

Que no esté en las listas del iPad la app de Facebook, como ocurre con el iPhone, es sencillamente porque no existe. El fundador de la red social y flamante persona del año de Time, Mark Zuckerberg, ya aclaró a principios de noviembre pasado que no habrá una aplicación oficial para iPad: “El iPad no es móvil. Siguiente pregunta”, fue lo que dijo. Mientras el mío y los otros millones que hay en el mundo demuestran día tras día que son unos cacharros bastante móviles, quienes quieran acceder a Facebook desde su iPad tendrán que conformarse con hacerlo desde la web, con la app para iPhone o con otras como Facepad, Friendly o Buddy.

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Regalos tecnológicos: ¿qué hago con esto?

Susana Caballero | 11 de enero de 2011 a las 22:35

El último episodio de la serie The Big Bang Theory, The Bus Pants Utilization, arranca con uno de sus protagonistas, Howard Wolowitz, tratando de hacer entender a su madre por teléfono cómo funciona el trackpad del portátil que le acaba de regalar. Es de suponer que más de un hijo/nieto se enfrenta estos días al mismo problema: he regalado a mis padres/abuelos un cacharro con el que no saben qué hacer y ahora yo tampoco sé qué hacer con ellos. En la serie, Sheldon Cooper (otro de los protagonistas, el más -por decirlo de alguna manera- particular) propone algo así como azotar en público a un par de personas mayores poco diestras en los quehaceres tecnológicos para dar ejemplo y que los demás se esfuercen más (Luis Rull, un crack que está siempre al quite, me ha proporcionado el enlace al vídeo en cuestión), pero desde aquí propondré algunas soluciones menos radicales, porque a veces se nos olvida que también hubo un día en que nosotros nos sentamos por primera vez ante un ordenador y ni siquiera sabíamos encenderlo (bueno, no tanto, pero creo que se entiende lo que quiero decir).

Hay distintos cacharros y distintos niveles de dificultad, tanto en el manejo del cacharro en cuestión como en el manejo de los profanos que tienen que enfrentarse a él, así que empezaremos por lo más difícil: los ordenadores. En principio los obstáculos son diferentes si hablamos de uno portátil o de un sobremesa, pero lo bueno de los usuarios realmente inexpertos es que, como nunca han tocado uno, no tendrán que adaptarse a, por ejemplo, las particularidades de un portátil (como le pasaba a la madre de Wolowitz). Es lo mismo que cuando enseñas a alguien a usar un navegador web. Como no conoce ninguno no hay que efectuar evangelización alguna y puedes presentarle directamente Firefox o Chrome (tras los aceptables resultados obtenidos en el ensayo de campo que he llevado a cabo con mi padre, aconsejo comenzar por este último por su simplicidad). No pretendo engañar a nadie: lo que sigue son solamente unas cuantas dosis de sentido común que prevendrán y repararán los inevitables conflictos que el nuevo cacharro está a punto de causar en su familia, si es que no lo ha hecho ya:

-Supuesto 1: Me han regalado un ordenador y no sé qué hacer con él.
-Solución: Llame al que se lo ha regalado, que normalmente será un familiar con el que tendrá la suficiente confianza como para llamarlo sin problemas. Él le guiará y resolverá sus dudas.

-Supuesto 2: He regalado a mi padre/madre/abuelo/abuela un ordenador y no sé qué hacer con él/ella.
-Solución presencial: Pase con él/ella unas cuantas tardes hasta que se haya hecho con los conceptos básicos. Recuerde que probablemente jamás habrá tocado un ratón (o un trackpad), que si no tiene habilidades mecanográficas no sabrá dónde están las letras (y que es posible que le cueste recordar las combinaciones de teclas especiales) y que no va a entender por qué en unos casos hay que hacer click una sola vez y en otros dos. Recuerde también que debe tener paciencia, evitar ponerse nervioso o gritar, porque eso no ayuda al aprendizaje y puede provocar en el alumno un bloqueo que termine con el nuevo cacharrito guardado en su caja para los restos (o en la basura) y la firme promesa de no tocar jamás ningún dispositivo similar.
-Solución a distancia: Instale Log me in (es el que yo uso con mi padre, por eso lo recomiendo, pero hay muchos más) o cualquier otra aplicación de acceso remoto para poder entrar al ordenador de su familiar, arreglar los estropicios que pueda haber causado y guiarle paso a paso en lo que no sepa resolver. Aunque haya quien piense que este tipo de programas se crearon para reparar equipos, aumentar la productividad y chorradas por el estilo, la verdad es que todos ellos fueron creados por gente que necesitaba acceder a los ordenadores de sus padres y solucionar sus problemas. (Un consejo personal: cuando le llamen para pedirle ayuda, encienda su propio equipo y arranque la aplicación de acceso remoto que haya escogido. No importa que crea que pueda solucionarlo por teléfono sin hacer uso de su ordenador, porque no podrá. Con el equipo en marcha desde el principio ahorrará tiempo).

Aunque habrá muchas madres de Wolowitz por ahí, imagino que el regalo estrella de las pasadas fiestas navideñas habrán sido los lectores de libros electrónicos. En este caso no es suficiente con el sentido común, porque entran en juego variables como formatos de archivos, dónde encontrar los libros y cuestiones parecidas. Admito que no estoy demasiado ducha en el tema, pero intentaré aportar algo de luz al asunto.

-Supuesto: Me han regalado un lector de libros electrónicos y no sé qué hacer con él. Obviamente, lo que se hace con él es leer libros, pero primero hay que saber qué tipos de libros lee y después dónde buscarlos.

-Solución (primera parte): Lo primero que debe averiguar es qué tipo de lector es (marca y modelo) y, sobre todo, con qué tipos de archivos se lleva bien. Aunque hay formatos más extendidos que otros, lo cierto es que no hay uno estándar, así que su aparato normalmente leerá sólo unos cuantos de esos formatos, como ePub, fb2 o los más habituales rtf, doc, pdf o html (aunque hay muchos más). Lo ideal es que se haga solamente con archivos compatibles con su dispositivo, para ahorrarse la molestia de convertirlos. Si sólo puede encontrar el título que busca en un formato no compatible, no hay problema. Descárguese algún programa como Calibre y él se encargará de convertir sus archivos. (Si le han regalado un lector de libros pero no tiene ordenador o lo tiene pero no sabe qué hacer con él, vaya a la solución propuesta más arriba para el supuesto 2: llame al que se lo ha regalado y pídale ayuda; también, como siempre, sirve la opción Google, aunque seguro que el regalador se alegrará de saber que está dándole uso a su presente).

-Solución (segunda parte): Una vez familiarizados con lo que puede o no leer el cacharro que tenemos entre las manos, llega la cuestión más importante: ¿dónde encuentro libros para leer? En un país civilizado basta con conectar el dispositivo en cuestión a internet, ir a una librería (Amazon, Barnes&Noble o Borders, por citar grandes cadenas), buscar el libro que queremos o dar una vuelta hasta encontrar uno que nos guste, comprarlo, descargarlo y empezar a leer. Pero ya decía el otro día que algunas cosas no funcionan en España igual que en el resto del mundo. Para no extenderme demasiado sobre el tema, en España es mucho más fácil adquirir libros por cauces alternativos que por los oficiales (si es usted un neófito, ni se le ocurra entrar en Libranda -ni voy a poner el enlace-; los usuarios expertos son incapaces de comprar libros a través de ella…), así que, partiendo del supuesto de que quien está leyendo esto busca títulos en español, aquí van un par de recursos:

  • Libros en red: Su catálogo no es infinito pero está bastante bien provisto. Tiene libros en inglés y en español, unos gratuitos (sólo hay que registrarse) y otros de pago. Todos se descargan directamente tras la compra o selección. Disponibles en pdf y en lit (Microsoft Reader). También tienen audiolibros y libros impresos y además es una plataforma de publicación para autores.
  • Proyecto Gutenberg: Iniciativa colectiva sin ánimo de lucro que pone en la Red a disposición de los usuarios miles de títulos libres de derechos de autor. Aunque su punto fuerte es el inglés, tiene un par de centenares en español. Mucha literatura clásica, claro.
  • Qué de libros: Aquí tienen casi de todo (también novedades), y en muchos formatos, aunque no todos los títulos están disponibles en todos ellos.
  • El Baúl de Ginaddyn: Completo blog en el que, además de reseñas su autor (o autora, que no sé si su apodo es masculino o femenino) incluye enlaces para descargar los libros en cuestión.
  • Papyrefb2.net: Como su propio título indica, libros en fb2, formato que se lleva la mar de bien con los dispositivos Papyre. Reúne más de 7.000 libros. Alguno habrá que le guste, ¿no?
  • Vagos.es: Aparte de otras muchas cosas, tienen un foro donde sus usuarios comparten enlaces de descarga de libros. Aquí también hay mucho donde elegir.
  • Todo ebooks: Otro blog, con un buen catálogo para descargar. Se pueden obtener de forma individual o por paquetes temáticos que sus autores recopilan.
  • Y, para que no se diga, dejo también los enlaces a las tiendas de Leqtor, Amabook, y las correspondientes secciones de la FNAC, Casa del Libro y El Corte Inglés. Otro día hablamos de los precios…

Para cerrar el quiosco por hoy pensé en hablar de esos afortunados a quienes los Reyes Magos (o cualquier familiar o ser querido) han dejado un iPad en el regazo (por cierto, no se depriman por la inminente segunda edición: la primera es magnífica y lo seguirá siendo después, sólo que la segunda será un pelín más magnífica), para explicarles también un poco cómo funciona y qué hacer con él. Un segundo después recordé que eso no es necesario con el iPad:

Los Beatles, en iTunes

Susana Caballero | 16 de noviembre de 2010 a las 16:05

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Esa era la novedad que anunciaba ayer Apple en su web, la incorporación del catálogo de los Beatles al repertorio de iTunes, una vieja aspiración de Steve Jobs, que lleva muchos años intentando hacerse con los temas del grupo de Liverpool. iTunes ofrece los 13 discos de estudio del cuarteto y tres recopilatorios, además del Box Set con la discografía completa y el vídeo del concierto que ofrecieron en el Washington Coliseum en febrero de 1964 (el vídeo también se puede ver en la web de Apple).

Hay quien pensará que después de todos los rumores desatados en las últimas 24 horas el anuncio de que iTunes ofrece las canciones de los Beatles (por primera vez, al menos de manera legal) sabe a poco, pero es un pelotazo, sobre todo para la compañía, que se va a forrar. Otra vez.

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Cómo crear expectación

Susana Caballero | 15 de noviembre de 2010 a las 18:40

En eso Apple es insuperable. A ver con qué la lían mañana…

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El Apple TV llega a España

Susana Caballero | 11 de noviembre de 2010 a las 21:50

Apple ha incorporado al fin a sus tiendas españolas el nuevo Apple TV que presentó a principios de septiembre. Con el dispositivo, mucho más pequeño que su antecesor, se puede disfrutar en la tele del salón (o del dormitorio, o de donde sea) de internet y de los archivos que tengamos en el ordenador, el iPad o el iPhone. Por ahora, podremos ver contenidos de YouTube, Flickr y MobileMe (que, simplificando mucho, es una especie de sincronización de pago en la nube entre dispositivos).

Además, Apple ha estrenado también su servicio de alquiler y venta de películas a través de la iTunes Store, donde estarán disponibles en alta definición y en definición estándar para los que todavía no hemos dado el salto de las teles de tubo a las planas. Aunque estén relacionados ambos lanzamientos, no hace falta tener un Apple TV para disfrutar del servicio de alquiler y compra de películas. Se pueden ver en el ordenador y en cualquiera de los dispositivos móviles de la compañía.

Cuando llega el momento de hablar de los precios llegan las pegas. En EEUU el Apple TV cuesta 99 dólares y aquí 119 euros (hagan ustedes las cuentas). En cuanto a lo que cuestan las películas, la comparación, que sigue siendo sangrante, no es sin embargo nueva, porque ocurre desde siempre con las canciones, por mucho que un dólar siga sin valer lo mismo que un euro. El alquiler de una película en promoción sale por 99 céntimos de euro (1,99 euros si es en HD). Las de catálogo las tendremos por 2,99 (un euro más si queremos HD) y 3,99 los estrenos (otro euro más en HD). Si queremos comprarlas, pagaremos entre 4,99 y 7,99 (entre 5,99 y 9,99 en HD) si el título en cuestión es de catálogo, 9,99 para los lanzamientos recientes (11,99 en HD) y entre 9,99 y 13,99 para los estrenos (16,99 en HD).

Lo que aún no sé es si las películas vendrán con la posibilidad de verlas en versión original y con sus correspondientes subtítulos. Supongo que sí…

Siguiendo con el apartado de críticas, en EEUU se pueden ver episodios de series por 99 centavos pero en España nos quedamos por ahora sin esa posibilidad. Imagino que la cuestión de los derechos internacionales será peliaguda, sobre todo porque en cada país emite la misma serie una empresa diferente, pero eso no quita para que, al menos en mi caso, el cacharro no valga por ahora lo que cuesta. Tampoco hay, por cierto, Netflix en el Apple TV español.

¿Merece la pena comprarse un Apple TV? Depende. Llegados a este punto vuelven a surgir los tópicos sobre que España es un país pirata en el que nadie paga un duro por ver una película o escuchar un disco y tonterías similares. En España hay mucha gente que se descarga contenidos protegidos sin pagar por ellos, es cierto, como en casi todas partes, pero también lo es que buena parte de esa gente no suele pagar por películas, discos o libros, y no porque se los puedan bajar gratis, sino porque simplemente no pagan por ese tipo de productos. Y cuanto antes se enteren las autoridades (in)competentes, las distribuidoras y todos los implicados en el pastel de que quienes guardan en el disco duro cientos de películas, series, discos o libros por el mero placer de acumularlos no son sus clientes y nunca lo serán, antes tendremos servicios dignos por los que pagar quienes sí estamos dispuestos a gastar dinero en ocio y cultura.

Volviendo a la pregunta que abría el párrafo anterior, que me disperso, el Apple TV me parece una compra interesante, y pagar entre uno y cuatro euros por ver una película (la opción del HD, como ya he dicho antes, queda en mi caso por ahora descartada) sin moverte de casa y sin hacer nada más que darle al mando (trae uno incorporado pero se puede gestionar también con iPod, iPhone e iPad) es un coste más que razonable. El precio de compra sí puede ser discutible, porque por ese dinero fácilmente te compras un estreno unos meses después (y siempre están los 3×2 de muchos grandes almacenes, promociones diversas y hasta regalo/venta con periódicos).

Para mí el principal problema es el de las series. El día que Apple o cualquier otra compañía me ofrezca un cacharro que me dé por un euro mi ración semanal de Fringe, Big Bang Theory o House (en versión original con subtítulos, por favor), se habrá ganado un hueco en mi corazón y en el mueble de mi tele.

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La Nasa, también en el iPad

Susana Caballero | 9 de septiembre de 2010 a las 12:55

Si hace unos días hablábamos de la cuenta de la NASA en Flickr, en la que ha comenzado a compartir las fotos de su archivo, ahora la Agencia Espacial Estadounidense ha lanzado su propia aplicación para el iPad.

App de la NASA para el iPadCon ella se puede acceder a fotos de la agencia, vídeos, su cuenta de Twitter, información sobre las misiones y sobre el Sistema Solar, la emisión en directo de su canal de televisión, mapas y datos de la sede de la NASA y hasta seguir la órbita de la Estación Espacial. Y, por si todo esto fuera poco, la aplicación es gratuita.

ISS trackingVídeos de la NASA

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