Archivos para el tag ‘Facebook’

Mensajes privados de desconocidos en Facebook por un dólar

Susana Caballero | 20 de diciembre de 2012 a las 22:00

Facebook sigue innovando. Apenas un par de días después del lío de Instagram, ahora presenta su última ocurrencia para obtener ingresos: permitir a cualquiera que, por el módico precio de un dólar, pueda enviarnos un mensaje privado.

Este tipo de mensajes, comunicaciones privadas que sólo el emisor y el receptor pueden leer (como los mensajes directos de Twitter), sólo nos pueden ser enviados por quienes hayamos marcado en la configuración de la cuenta (amigos, amigos de amigos, cualquiera…). Hasta hace no mucho, todos los mensajes entraban en el mismo buzón. Tras los últimos cambios, los mensajes de nuestros amigos o los supuestamente importantes entran en la bandeja de entrada y el resto se van a otra llamada, muy apropiadamente, Otros. Facebook determina esa importancia, según dice, siguiendo señales sociales (nuestras relaciones con el emisor de los mensajes) y algorítmicas (para identificar spam o gente a la que podríamos conocer).

Al parecer, o así lo justifica la empresa, esos dos tipos de señales no son suficientes para determinar si algo es importante o no. Puede que, pese a todo, se nos metan cosas interesantes en la carpeta Otros. Y van a empezar a probar a cobrar para que esos mensajes vayan a la bandeja de entrada y no a Otros.

En palabras de Facebook:

This test is designed to address situations where neither social nor algorithmic signals are sufficient. For example, if you want to send a message to someone you heard speak at an event but are not friends with, or if you want to message someone about a job opportunity, you can use this feature to reach their Inbox. For the receiver, this test allows them to hear from people who have an important message to send them.

“Esta prueba está pensada para situaciones en las que ni las señales sociales ni las algorítmicas son suficientes. Por ejemplo, si quieres enviar un mensaje a alguien al que has escuchado hablar en un evento pero del que no eres amigo, o si quieres escribir a alguien sobre una oportunidad laboral, puedes usar esta característica para llegar a su Bandeja de entrada. En cuanto al receptor, esta prueba le permite escuchar a personas que tienen un mensaje importante que enviarle”.

Esto en mi tierra se llama spam. O, al menos, abrir una puerta para que cualquier pesado, mente ociosa/inestable o vendedor en general allane nuestra Bandeja de entrada.

Dicen que, al cobrar por ese servicio, desaniman a los emisores de mensajes no solicitados y facilitan la entrega de mensajes “relevantes y útiles”.

Claro.

Por ahora es sólo una prueba, abierta sólo a algunos usuarios de Estados Unidos, pero si va bien seguramente se extenderá con rapidez al resto del mundo. En este punto me permito volver a recomendarles que revisen la configuración de su cuenta para evitar que cualquiera pueda enviarles un mensaje privado. Aunque no sé si eso nos salvará de los mensajes de pago

Instagram matiza los cambios en sus términos de uso… para dejarlos igual

Susana Caballero | 19 de diciembre de 2012 a las 17:41

Después del revuelo que se armó con las nuevas condiciones de uso de Instagram (si es o no para tanto lo dejo al criterio de cada uno), Kevin Systrom, cofundador de la compañía, ha salido a escena para calmar los ánimos. En un texto en el blog de Instagram, Systrom viene a decir que ha sido todo un malentendido y que lo que ocurre es que, como está escrito con jerga legal, la gente no se ha enterado bien de lo que pone:

Our intention in updating the terms was to communicate that we’d like to experiment with innovative advertising that feels appropriate on Instagram. Instead it was interpreted by many that we were going to sell your photos to others without any compensation. This is not true and it is our mistake that this language is confusing. To be clear: it is not our intention to sell your photos. We are working on updated language in the terms to make sure this is clear.

Es decir,

“…queremos experimentar con anuncios innovadores que encajen en Instagram (…) Se ha interpretado que vamos a vender vuestras fotos a terceros sin compensación. Eso no es cierto (…) No es nuestra intención vender vuestras fotos…”.

Sigamos leyendo:

To provide context, we envision a future where both users and brands alike may promote their photos & accounts to increase engagement and to build a more meaningful following. Let’s say a business wanted to promote their account to gain more followers and Instagram was able to feature them in some way. In order to help make a more relevant and useful promotion, it would be helpful to see which of the people you follow also follow this business. In this way, some of the data you produce — like the actions you take (eg, following the account) and your profile photo — might show up if you are following this business.

Entre otras cosas, en ese párrafo se dice: “…algunos de tus datos —como acciones (seguir una cuenta) y tu foto de perfil— podrían mostrarse si estás siguiendo a una empresa”. O sea, que datos como si seguimos o no a alguien y la foto de perfil (entre otras, porque ese “como” indica que esos dos casos son ejemplos de una lista más larga), se pueden mostrar si un tercero lo requiere (el “Instagram was able to feature them in some way” que sigue es magnífico, como si fuera un misterio cómo se produce esa colaboración).

Si esos datos (fotos incluidas) son nuestros y los publicamos en Instagram y luego Instagram facilita a terceros acceso a esos datos, imagino que a cambio de dinero (aunque a lo mejor negocian con magdalenas, a saber…), Instagram está comerciando con esa información, se pongan como se pongan.

Como decía ayer, en las nuevas condiciones de servicio se entiende bien clarito lo que quieren hacer. Será jerga legal, pero es de lo más sencillito que me he encontrado últimamente (precisamente estoy estudiando inglés legal; sé de lo que hablo):

To help us deliver interesting paid or sponsored content or promotions, you agree that a business or other entity may pay us to display your username, likeness, photos (along with any associated metadata), and/or actions you take, in connection with paid or sponsored content or promotions, without any compensation to you.

En cristiano: “…una empresa nos pague para mostrar tu usuario, tus gustos, tus fotos (y cualquier metadato asociado) y otras acciones (…) sin que recibas ninguna compensación“.

Como decía, bien clarito. No veo dónde se puede malinterpretar, señor Systrom. A lo mejor hay quien ha pensado que con sus fotos iban a hacer camisetas o vallas publicitarias, pero creo que la mayoría nos hemos enterado bastante bien de lo que pone ahí: que van a proporcionar a terceros nuestros contenidos para que los usen en anuncios.

(Que conste que no me parece mal. Entiendo que los servicios gratuitos se financian así, recopilando datos y usándolos para fines publicitarios. Es lo que hay y no me quejo -si no me gusta, me voy y punto-. De lo que sí me quejo es de que intenten tomarme por tonta).

Instagram pone a la venta los datos y las fotos de sus usuarios

Susana Caballero | 18 de diciembre de 2012 a las 18:34

Era cuestión de tiempo. Primero fue la ruptura con Twitter, que de repente empezó a no mostrar bien las fotos de Instagram, lo que obligaba a visitar la web de Instagram para ver las imágenes; después, el anuncio de que empezaría a mostrar publicidad en los perfiles de sus usuarios (que ahora había que visitar para ver las fotos) y ahora la información de que la red comenzará a vender al mejor postor (vamos, a los anunciantes) los datos y las fotos de sus usuarios.


Y todo eso era de esperar desde que Facebook se gastó mil millones de dólares en el servicio para publicar y compartir fotos. Como a cualquier empresa, a Facebook le gusta ganar dinero. En el delicado momento que atraviesa, además, tras su accidentada aventura bursátil, necesita rentabilizar sus inversiones. No creo que sea necesario recordar que Facebook, como Google y tantas otras, recopilan datos de sus usuarios (datos que les damos voluntariamente, que conste) para vendérselos a anunciantes. Porque ahí está su negocio, en los anuncios. Desde el momento en que Instagram se une a Facebook entra también en esa rueda, y por eso a partir de ahora esos datos y fotos que tenemos en Instagram se integrarán en los paquetes de información que vende Facebook.

A muchos puede que les parezca una tontería, porque igual piensan que en Instagram no hay más que fotos de gatitos, de comida y de pies (sobre todo en la playa). Hay mucho de eso, sí, pero también profesionales que usan sus perfiles como escaparate para sus trabajos.

El servicio de fotografía ha anunciado en su blog que el próximo 16 de enero entrarán en vigor sus nuevos términos de servicio, que incluyen, entre otras cosas, este punto:

Some or all of the Service may be supported by advertising revenue. To help us deliver interesting paid or sponsored content or promotions, you agree that a business or other entity may pay us to display your username, likeness, photos (along with any associated metadata), and/or actions you take, in connection with paid or sponsored content or promotions, without any compensation to you. If you are under the age of eighteen (18), or under any other applicable age of majority, you represent that at least one of your parents or legal guardians has also agreed to this provision (and the use of your name, likeness, username, and/or photos (along with any associated metadata)) on your behalf.

En cristiano, y resumido: como necesitan el dinero que les llega de los anunciantes, los usuarios estamos de acuerdo en que cualquier empresa externa les pague por mostrar nuestros nombres de usuario, fotos (y sus metadatos) y otras acciones nuestras sin que recibamos ninguna compensación. Si somos menores de edad (hay que tener 13 años para abrir aquí una cuenta, así que habrá muchos menores), entienden que un progenitor o tutor ha leído estas condiciones y está de acuerdo con ellas.

[Aunque no sea el objeto de este artículo, el siguiente punto también es interesante: “You acknowledge that we may not always identify paid services, sponsored content, or commercial communications as such”. Vamos, que nos van a meter publicidad sin avisarnos de que es publicidad; por desgracia, esto tampoco es nuevo]

Estas nuevas condiciones no son exclusivas de Instagram. Hay otros muchos servicios que se reservan el derecho a hacer con los contenidos que publicamos en ellos lo que les viene en gana. El propio Facebook o Twitter son algunos de ellos. Hace unos meses comenté lo que pasó con Pinterest, que planteó cambios similares (en realidad iban incluso más allá) y tuvo que rectificar tras las protestas de los usuarios.

¿Rectificará también Instagram? Lo dudo. Mi consejo es que, si no están de acuerdo con estos cambios, descarguen una copia de sus fotos y borren su cuenta. Y háganlo antes de que entren en vigor esos cambios el 16 de enero. En este artículo de Wired se explican los pasos (el servicio dispone de un formulario para tramitar esa baja) y se recomiendan herramientas como Instaport para facilitar la descarga de fotos.

Y luego, como dicen en el artículo de Wired, busquen otro sitio donde subir las fotos de sus gatos, sus pies o su comida. Hay muchos servicios similares y algunos de ellos, como Flickr o 500px, respetan la propiedad del contenido, algo que nunca está de más consultar en las condiciones de cualquier servicio antes de publicar contenido en ellos.

Facebook muestra mensajes privados en el perfil público de algunos usuarios

Susana Caballero | 24 de septiembre de 2012 a las 22:20

Mensajes privados de Facebook enviados en 2007, 2008 y 2009, e incluso más recientemente, han aparecido en el perfil público de algunos usuarios de todo el mundo. Por el momento se desconoce tanto el origen del fallo como la cifra de usuarios afectados, porque la compañía niega que haya fallo de seguridad alguno y se limita a decir que esos mensajes siempre han sido públicos, como ha dicho a la BBC.

El diario francés Metro fue el primero en informar del incidente. Algunos usuarios galos alertaron de que en sus perfiles públicos (ahora llamados biografías) aparecían mensajes privados de hace tres, cuatro o cinco años. El problema sólo afectó a algunos usuarios de Facebook en Francia, pero no tardó demasiado en llegar a otros países, como constató The Next Web, que pidió a sus lectores que, si advertían que sufrían ese problema, indicasen su país de residencia. Poco después de lanzar la pregunta ya supo que el fenómeno era global.

Pero Facebook sigue sin darse por aludido. En un comunicado remitido a TechCrunch unas horas después de sus declaraciones a la BBC, insisten en que esos mensajes de los que los usuarios se quejan siempre han sido públicos, y que dichos usuarios confunden las publicaciones en los muros con los mensajes privados. Cuesta creerlo, ¿no? Puede que, si miramos nuestras actualizaciones antiguas, no recordemos haber recibido un mensaje concreto, o si éste fue enviado en privado o un contacto lo publicó en nuestro perfil, pero hay algunos que sí que tenemos claro que no fueron públicos. Algunos usuarios mencionan ejemplos de contraseñas de otros sitios, números de teléfono y direcciones de correo que normalmente uno no deja en sitios públicos.

¿Qué hacer si han aparecido mensajes privados en mi biografía pública? Facua ya ha anunciado que va a denunciar a Facebook ante la Agencia de Protección de Datos, aunque hay algo más inmediato que podemos hacer los usuarios, como modificar la configuración de nuestra privacidad para que sólo nosotros podamos ver lo que nuestros contactos publican en nuestro muro. Ya expliqué hace un tiempo cómo configurar la privacidad de nuestra cuenta, pero les explico aquí mismo cómo solucionar el problema que nos ocupa.

Vayan arriba a la derecha, junto a Inicio, y pulsen sobre la flecha. En el desplegable, vayan a Configuración de la privacidad y, entonces, a Biografía y etiquetado. Si editan la configuración de ese apartado, verán esto:

Y ahí podrán seleccionar quién puede publicar en su biografía y quién verá lo que otros publiquen en ella, entre otros puntos. Esto les solucionará el problema de los mensajes privados que otros les han escrito, pero no el de los mensajes privados que hayan enviado a otros usuarios. Si creen que alguno sensible puede aparecer publicado en el muro de alguno de sus contactos, vayan allí y traten de eliminarlo manualmente o pidan a sus contactos que configuren la privacidad como ustedes. Así no perderán lo que escribieron o recibieron, al menos hasta que a Facebook le vuelva a fallar algo, claro…

Cambios en el correo electrónico de Facebook

Susana Caballero | 26 de junio de 2012 a las 18:51

Puede que no lo sepan, pero hace unos meses Facebook comenzó a endosarnos a todos los usuarios una dirección de correo electrónico (algo así: usuario@facebook.com) a la que muchos no le hemos hecho demasiado caso. Esta mañana, al abrir mi cuenta, me he encontrado un apartado en el que se me informaba de cuál era la dirección para consultar mi perfil (algo que ya sabía; una dirección del tipo facebook.com/usuario) y mi dirección de correo electrónico en Facebook. Tampoco esta vez le he hecho demasiado caso.

Al llegar a la redacción me encuentro con un teletipo de la agencia Efe y otro de Europa Press que informan de que la red social va a sustituir nuestra dirección de correo electrónico (la que consta en nuestro perfil, con la que iniciamos sesión y a donde nos envían las notificaciones) por esa nueva dirección de Facebook, lo que nos obligaría, en teoría, a entrar en el propio Facebook para ver si tenemos notificaciones.

Una medida poco práctica para los usuarios pero muy útil para la compañía. Si estamos interesados en estar al día (o al minuto) de esas notificaciones tendríamos que tener siempre Facebook abierto. Una buena forma de luchar contra esa tendencia de los usuarios a pasar cada vez menos tiempo en el reino de Mark Zuckerberg.

De momento, al menos en mi caso, sigue constando en mi perfil mi cuenta de correo de siempre. Habrá que estar alerta por si la red social decide cambiarla (para comprobar si la suya la han cambiado, piquen en la flecha, arriba a la derecha, junto a Inicio, y vayan a Configuración de la Cuenta; ahí, en Correo electrónico, debería figurar su dirección habitual; si no es así, cámbienlo).

 

¿Para qué sirve el correo electrónico de Facebook?

Por ahora, para poca cosa. Sólo podemos recibir correos, pero no enviarlos. A pesar de que en el apartado de ayuda dice esto,

Cuando envías un correo electrónico a tus amigos en sistemas de correo electrónico tradicionales, el correo electrónico procederá de tu nombre de usuario@facebook.com y parecerán mensajes de Facebook (incluido tu nombre, foto de perfil y mensaje).

yo no he sido capaz de enviar un correo electrónico desde Facebook. Puede que sea una función en pruebas que se irá implementando con el tiempo en todas las cuentas (si están leyendo esto y pueden hacerlo, indíquenlo en los comentarios, por favor). Lo que nos llega ahí va directamente a la carpeta de mensajes de Facebook, el mismo sitio al que llegan los mensajes privados que nuestros contactos nos envían.

La particularidad es que a esa dirección (usuario@facebook.com) no puede enviarnos mensajes cualquiera, sólo aquellos a quienes hayamos autorizado a enviarnos mensajes privados. Si en las opciones de privacidad sólo tenemos marcados a nuestros amigos o determinadas listas de amigos, sólo ellos podrán enviarnos mensajes desde su correo electrónico a esa cuenta. A todos los demás que intenten llegar a nosotros a través de ese canal Facebook les enviará una respuesta automática con este texto:

This message was created automatically by Facebook.

Based on the email preferences of the person you’re trying to email, this message could not be delivered.

Como ya les recomendé cuando hablé hace unos meses de la configuración de la privacidad en la red social, también les recomiendo ahora que restrinjan cuanto antes quién puede enviarles mensajes a través del correo de Facebook. De lo contrario, se exponen a que se les llene la bandeja de spam.

También les recomiendo que eliminen la dirección de correo de Facebook de la información de su perfil que pueden ver sus contactos (si tienen restringido quién puede ver esa información) o cualquiera que llegue a ella, si es que aún tienen la configuración de fábrica. Para hacer eso, deben ir a la edición de perfil y, en el apartado Información de contacto, indicar si sólo quieren que sus contactos (todos los amigos, sólo algunas listas…) o nadie (para eso hay que marcar Sólo yo) vean su dirección de correo, ya sea la suya habitual o la que le ha creado Facebook, que también aparece ahí.

Facebook ya permite editar los comentarios

Susana Caballero | 22 de junio de 2012 a las 19:57

Una de las carencias más incomprensibles que desde su nacimiento han tenido Twitter y Facebook era que no se pudiese editar lo publicado. Siempre se ha podido borrar lo que se ha escrito, pero si uno descubre una errata, por ejemplo, no puede arreglarla sin más, tiene que borrar el tuit o el comentario y volverlo a escribir. Y eso, entre otras cosas, va contra uno de los mejores inventos que nos trajo la llegada de ordenadores y demás cacharros: la posibilidad de enmendar los errores, e incluso deshacerlos (hace años, un amigo me dijo algo así como que el verdadero progreso sólo llegaría cuando tuviésemos el Control+Z -deshacer- en la vida real). Si todo (o casi todo) lo que hacemos con un ordenador, móvil o tablet se puede corregir, ¿por qué en Twitter y Facebook no?

Al menos en uno de esos sitios ya es posible hacerlo. Facebook introdujo hace un tiempo la posibilidad de editar los comentarios justo después de darle a publicar, una importante mejora que no afectaba a lo que hubiésemos publicado antes. Pero también han arreglado eso. Ahora ya podemos editar todo lo que hayamos publicado. Junto a cada comentario que hagamos en una publicación de nuestros contactos veremos un lápiz que, al pulsarlo, despliega las opciones editar y eliminar. Ahí podremos cambiar lo que consideremos oportuno:

No sé si está contemplado que en próximas actualizaciones se incorpore la posibilidad de editar lo que escribimos en las actualizaciones de estado, porque por ahora, al menos en mi caso, sólo se pueden editar los comentarios (en los estados ajenos y en los propios). La función de editar los comentarios aún no está disponible en las aplicaciones móviles, aunque imagino que será cuestión de tiempo. A ver cuánto tarda Twitter en darse cuenta de que es absurdo no poder editar los tuits.

El páramo de Google+

Susana Caballero | 20 de mayo de 2012 a las 22:30

Las bromas sobre si Google se volvería a estrellar con su Google+ empezaron casi desde el anuncio de la nueva red social de la empresa. Vale que los antecedentes de Wave y Buzz no auguraban nada bueno, pero había muchos que se empeñaban en que ésta era la buena y que poco menos que iba a acabar con Facebook. La propia Google incluida, claro. Ha puesto muchos huevos en esta cesta y otro fracaso más en la guerra de lo social podría ser el definitivo.

Desde luego, no se le puede reprochar no haber hecho todo lo que se le ha ocurrido para que su red social triunfe. Entre otras cosas, actualizar las cuentas de sus usuarios para endosarles perfiles de Google+ o enfarragar dos de los servicios de Google que mejor funcionan y más valoran quienes los usan: su buscador y su correo electrónico. Por si no teníamos bastante con lo de entremezclar Google+ (de aquella manera) en los resultados de búsqueda y con el batiburrillo que montaron con los contactos de Gmail (lo de unificar las listas de contactos en círculos está bien si usas a menudo tanto Google+ como Gmail y quieres tenerlo ordenado y, sobre todo, si quieres hacerlo), ahora amenazan con “mejorar” esa integración entre Gmail y Google+. Me da tanto miedo que no quiero ni enterarme demasiado. Ya me quejaré cuando me encuentre las “mejoras”. Entre los cambios menos molestos están el rediseño de la propia red social y el de las aplicaciones móviles, que al menos tienen mejor aspecto que antes.

Volvamos a Google+. Como decía, las bromas sobre que Google+ no lo usan ni quienes lo diseñaron y que, entres cuando entres, nunca encontrarás allí a nadie son habituales desde hace meses, pero nadie sabe realmente cuántas personas usan Google+. La propia empresa calla y se limita a presumir de sus 170 millones de usuarios (cuando debería hablar de cuentas activadas, porque una cosa es tener una cuenta -que puede que ni hayas abierto tú, sino que te la hayan regalado- y otra muy distinta hacer uso de esa cuenta) pero no dice qué hacen esos presuntos usuarios, porque en este tipo de servicios lo importante no es cuánta gente tenga cuenta, sino lo que esa gente haga con ella y cuánto tiempo dedique a usar esa cuenta.

Pero, poco a poco, van saliendo estudios que amenazan con reventar la burbuja social de Google+. Uno de ellos es este gráfico publicado en la web GO-Gulf.com que compara cifras de Facebook, Twitter, Pinterest, LinkedIn y Google+. El gráfico, que les aconsejo que consulten completo, porque lo que incluyo aquí es sólo un apartado, reseña el número de usuarios, las visitas mensuales que recibe cada red social, qué proporción de hombres-mujeres las utilizan y su uso por franjas de edad, entre otros campos. Pero el que más me interesa es este: ¿cuánto tiempo pasa la gente al mes en Google+? Tres minutos. Al mes.

No es la única estadística conocida estos días sobre el uso real de Google+. RJ Metrics publicó hace unos días un estudio fruto del análisis de las publicaciones públicas de 40.000 usuarios de la red social escogidos al azar (en su web pueden consultar más datos sobre la metodología del estudio). Y los resultados, que les recomiendo que consulten completos, no son mucho mejores para Google. Les dejo algunos datos:

  • Cada publicación tiene de media menos de un +1 (los me gusta de Google+), y son recompartidos menos de una vez.
  • El 30% de los usuarios que publican algo de modo público (para que lo pueda ver todo el mundo) no vuelven para publicar una segunda vez. E incluso en el caso de usuarios que han publicado cinco veces hay un 15% de posibilidades de que no vuelvan a poner nada de forma pública.
  • Desde que un usuario publica su primer post público en Google+ hasta que publica el segundo transcurren, de media, 15 días. Los datos generales entre publicaciones (sin tener en cuenta si es la primera, segunda, tercera…) arrojan una media de 12 días.
  • Después de que un usuario publique algo de forma pública, la media de posts públicos en los meses siguientes va cayendo gradualmente. Y la tendencia no mejora en análisis más recientes.

Hay otros datos (y análisis de esos mismos datos, como este de Fast Company, que incide en un punto interesante: Google puede contabilizar como “participación” en Google+ el uso de productos relacionados, como el buscador o YouTube, si hemos iniciado sesión),  pero creo que con esto es suficiente para hacernos una idea de que lo de los 170 millones de usuarios en realidad es 170 millones de cuentas de Google+, no personas que realmente lo usen. Como apuntan en sus conclusiones en RJ Metrics:

Google Plus has a long way to go before it becomes a real threat to the social networking landscape. While user growth is strong, it is unclear how much of that is driven by tie-ins with other Google products. […] Google Plus simply does not show the same level of ravenous user adoption and engagement that we’ve seen in other social networks.

Como decía al principio, dudo que Google vaya a reconocer que su red social no es, ni de lejos, el Facebook-killer que soñaron que sería. Y si lo reconoce, desde luego no va a ser a corto plazo. Hay demasiado en juego. Mientras ese día llega, seguirán “mejorando” su integración con todo lo que se les ocurra, por si suena la flauta. A veces es justo esa la sensación que me da, que están sentados, perplejos, desconcertados, con la única esperanza de escuchar en algún momento el sonido de una flauta… o de las trompetas del apocalipsis, lo que llegue antes.

Novedades en Facebook: tienda de aplicaciones, cupones para comercios locales y archivos compartidos

Susana Caballero | 10 de mayo de 2012 a las 20:39

Aunque ya tenía numerosas aplicaciones integradas, Facebook se ha decidido a agruparlas en un mismo espacio, una tienda propia de aplicaciones cuyo aspecto, según se desprende de lo anunciado por la red social, recuerda bastante a las de Apple y Google.

Como ocurre con la AppStore, Facebook revisará las aplicaciones y se reserva el derecho de eliminar aquellas que a su juicio no cumplan sus criterios de calidad. A dicha tienda, en la que aparecerán destacadas las apps más valoradas por los usuarios, los desarrolladores podrán enviar aplicaciones que funcionen dentro de la propia web de Facebook u otras móviles diseñadas para iOS, Android o navegadores móviles que empleen como método de autentificación la cuenta y contraseña de Facebook (en Facebook hay más detalles de qué tipo de aplicaciones se pueden enviar y cómo hacerlo). Si la aplicación en cuestión requiere instalación independiente de Facebook, se remitirá al usuario a la tienda de Apple o Google para que la descarguen de allí.

Hasta el momento, las aplicaciones integradas con Facebook eran gratuitas. A partir de ahora los desarrolladores podrán también publicar apps de pago, aunque eso, igual que la fecha en la que podremos ver todo esto, está aún por determinar.

Los cupones comerciales se extienden

Tras lanzar hace unos meses los cupones de ofertas para grandes marcas e, imagino, una vez comprobado que ha tenido éxito (de lo contrario no lo extenderían), Facebook ha ampliado esa opción a los comercios locales y a las tiendas que operan sólo por internet. Por el momento el apartado de comercios locales no está disponible en todos los países ni para todas las empresas y el de e-commerce es un mero anuncio, pero no creo que tardemos mucho en verlos ambos por aquí.

Por si no están familiarizados con este concepto, esta opción permite a las empresas y comercios lanzar cupones con ofertas, promociones y descuentos en sus páginas de Facebook con los que premiar y fidelizar a sus seguidores y, puesto que es una red social y las buenas (y las malas) nuevas corren como la pólvora, también encontrar nuevos seguidores y clientes. Si, mientras llega o no, les interesa saber qué es eso de los cupones y cómo funciona este servicio (por ahora) gratuito, pueden pasarse por el propio Facebook o echarle un vistazo a este artículo en inglés o a este otro en español.

Un sistema para compartir archivos

Por si todo esto fuera poco, veo en Mashable que también han incorporado un sistema para compartir archivos, de momento sólo para hacerlo dentro de un grupo. Esta característica, que la red social irá implementando progresivamente en todas las cuentas de sus usuarios, admite archivos de hasta 25 MB, salvo ficheros musicales o ejecutables (.exe). Como opción para compartir cosas con contactos adscritos a un grupo no es mala opción, aunque en principio no lo veo como una alternativa a servicios que ofrecen almacenamiento on line como Dropbox o Google Drive. Habrá que probarlo.

Facebook compra Instagram

Susana Caballero | 9 de abril de 2012 a las 19:42

Hace unas semanas, cuando Twitter anunció que compraba Posterous, me preguntaba si nos acercábamos a un punto en el que, hiciéramos lo que hiciéramos en internet, siempre estaríamos en manos de Facebook, Google y Twitter. Hoy estamos un poco más cerca de ese punto: Facebook ha comprado Instagram.

Instagram es, dicho de modo muy resumido, una mezcla entre aplicación fotográfica para dispositivos móviles y red social en la que los usuarios comparten sus fotografías con sus contactos, a los que pueden seguir, comentar y hacer todo lo que uno hace normalmente en una red social. Hasta hace un par de semanas, sólo estaba disponible para los usuarios de dispositivos móviles de Apple (iPhones, iPads, iPods Touch), pero hace unos días lanzó su versión para Android, lo que disparó aún más su ya elevada popularidad (y cierta rivalidad entre usuarios de cacharros de uno y otro sistema operativo, por cierto).

Facebook pagará, entre efectivo y acciones, unos 1.000 millones de dólares por Instagram, según la compañía de Mark Zuckerberg, que espera cerrar el acuerdo este mismo trimestre. Como apunta el New York Times, es la compra más importante de Facebook, que hasta ahora había adquirido empresas o servicios mucho más baratos y sin duda no tan populares como Instagram.

Precisamente esa popularidad es la que, además, puede salvar a Instagram del destino que corrió, por ejemplo, Gowalla, o eso dice Zuckerberg en su anuncio, en el que garantiza que la red fotográfica seguirá funcionando de forma independiente a Facebook y que los usuarios que deseen mantener separada su actividad en ambas redes sociales podrán hacerlo. Desde Instagram, su CEO Kevin Systrom dice básicamente lo mismo, que las aplicaciones serán las mismas y se mantendrán los contactos de cada usuario. Veremos cómo evoluciona la cosa…

Si no puedes vencerle, cómpralo

Susana Caballero | 14 de marzo de 2012 a las 21:10

Como en cualquier otro sector, también en el de las nuevas tecnologías es común el fenómeno de las fusiones y adquisiciones. Desde la burbuja de las .com (en la que muchos pagaron cantidades astronómicas por empresas que poco después tuvieron que cerrar o malvender; seguro que a todos nos vienen un par de ejemplos a la cabeza) es habitual leer que tal o cual compañía se hace con alguna otra.

En algunos casos las compras son operaciones meramente contables y/o estratégicas y se adquiere un servicio que opera en un área que no se domina para engrosar las cuentas de resultados y expandir la marca (por ejemplo, cuando Google compró Blogger o YouTube) y en otras lo que se busca es, lisa y llanamente, eliminar a la competencia. El (pen)último ejemplo es Gowalla (por si no la conocen, una red social de geolocalización y check-ins, del tipo Foursquare) que fue adquirida por Facebook hace unos meses y cerrada hace unas semanas (es de suponer que para quitarse de encima un competidor de su Facebook Places).

La -también- (pen)última adquisición de este tipo es la de Posterous por parte de Twitter. Posterous es un servicio de blogs a medio camino entre servicios como Blogger o WordPress y otros como Tumblr. Por el momento se desconocen tanto las cifras de la operación como los entresijos del acuerdo y, lo que más inquieta a sus usuarios, el futuro mismo de Posterous. En el blog de la compañía adquirida aseguran que todo seguirá como hasta ahora (de momento) y que les avisarán si se producen cambios importantes. También que publicarán manuales sobre cómo podrán migrar las publicaciones a WordPress, Blogger o Tumblr aquellos que no deseen seguir en Posterous tras el cambio de propietario.

Es probable que, tarde o temprano, Twitter acabe cerrando Posterous (o no, porque Tweetdeck ahí sigue) sin más, aunque los más optimistas creen que Twitter integrará el servicio para mostrar publicaciones completas en el propio Timeline de Twitter (mejor incluso que la integración con WordPress, que muestra sólo el arranque de los artículos), lo que evitaría tener salir a leer otra cosa y de paso ayudaría a todos esos que tienen problemas para expresar lo que quieren decir en 140 caracteres (a algunos se les olvida que pueden usar más de un tuit o que, incluso mejor, se puede escribir en un blog y después compartir el enlace en Twitter).

Aunque, como decía al principio, estas operaciones son lógicas y habituales en un entorno empresarial, una siempre tiene el resquemor de que, también aquí, nos encaminemos a un oligopolio en el que, nos movamos por donde nos movamos en internet, estemos siempre en manos de Google, Facebook y Twitter. E incluso menos, quién sabe.