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El páramo de Google+

Susana Caballero | 20 de mayo de 2012 a las 22:30

Las bromas sobre si Google se volvería a estrellar con su Google+ empezaron casi desde el anuncio de la nueva red social de la empresa. Vale que los antecedentes de Wave y Buzz no auguraban nada bueno, pero había muchos que se empeñaban en que ésta era la buena y que poco menos que iba a acabar con Facebook. La propia Google incluida, claro. Ha puesto muchos huevos en esta cesta y otro fracaso más en la guerra de lo social podría ser el definitivo.

Desde luego, no se le puede reprochar no haber hecho todo lo que se le ha ocurrido para que su red social triunfe. Entre otras cosas, actualizar las cuentas de sus usuarios para endosarles perfiles de Google+ o enfarragar dos de los servicios de Google que mejor funcionan y más valoran quienes los usan: su buscador y su correo electrónico. Por si no teníamos bastante con lo de entremezclar Google+ (de aquella manera) en los resultados de búsqueda y con el batiburrillo que montaron con los contactos de Gmail (lo de unificar las listas de contactos en círculos está bien si usas a menudo tanto Google+ como Gmail y quieres tenerlo ordenado y, sobre todo, si quieres hacerlo), ahora amenazan con “mejorar” esa integración entre Gmail y Google+. Me da tanto miedo que no quiero ni enterarme demasiado. Ya me quejaré cuando me encuentre las “mejoras”. Entre los cambios menos molestos están el rediseño de la propia red social y el de las aplicaciones móviles, que al menos tienen mejor aspecto que antes.

Volvamos a Google+. Como decía, las bromas sobre que Google+ no lo usan ni quienes lo diseñaron y que, entres cuando entres, nunca encontrarás allí a nadie son habituales desde hace meses, pero nadie sabe realmente cuántas personas usan Google+. La propia empresa calla y se limita a presumir de sus 170 millones de usuarios (cuando debería hablar de cuentas activadas, porque una cosa es tener una cuenta -que puede que ni hayas abierto tú, sino que te la hayan regalado- y otra muy distinta hacer uso de esa cuenta) pero no dice qué hacen esos presuntos usuarios, porque en este tipo de servicios lo importante no es cuánta gente tenga cuenta, sino lo que esa gente haga con ella y cuánto tiempo dedique a usar esa cuenta.

Pero, poco a poco, van saliendo estudios que amenazan con reventar la burbuja social de Google+. Uno de ellos es este gráfico publicado en la web GO-Gulf.com que compara cifras de Facebook, Twitter, Pinterest, LinkedIn y Google+. El gráfico, que les aconsejo que consulten completo, porque lo que incluyo aquí es sólo un apartado, reseña el número de usuarios, las visitas mensuales que recibe cada red social, qué proporción de hombres-mujeres las utilizan y su uso por franjas de edad, entre otros campos. Pero el que más me interesa es este: ¿cuánto tiempo pasa la gente al mes en Google+? Tres minutos. Al mes.

No es la única estadística conocida estos días sobre el uso real de Google+. RJ Metrics publicó hace unos días un estudio fruto del análisis de las publicaciones públicas de 40.000 usuarios de la red social escogidos al azar (en su web pueden consultar más datos sobre la metodología del estudio). Y los resultados, que les recomiendo que consulten completos, no son mucho mejores para Google. Les dejo algunos datos:

  • Cada publicación tiene de media menos de un +1 (los me gusta de Google+), y son recompartidos menos de una vez.
  • El 30% de los usuarios que publican algo de modo público (para que lo pueda ver todo el mundo) no vuelven para publicar una segunda vez. E incluso en el caso de usuarios que han publicado cinco veces hay un 15% de posibilidades de que no vuelvan a poner nada de forma pública.
  • Desde que un usuario publica su primer post público en Google+ hasta que publica el segundo transcurren, de media, 15 días. Los datos generales entre publicaciones (sin tener en cuenta si es la primera, segunda, tercera…) arrojan una media de 12 días.
  • Después de que un usuario publique algo de forma pública, la media de posts públicos en los meses siguientes va cayendo gradualmente. Y la tendencia no mejora en análisis más recientes.

Hay otros datos (y análisis de esos mismos datos, como este de Fast Company, que incide en un punto interesante: Google puede contabilizar como “participación” en Google+ el uso de productos relacionados, como el buscador o YouTube, si hemos iniciado sesión),  pero creo que con esto es suficiente para hacernos una idea de que lo de los 170 millones de usuarios en realidad es 170 millones de cuentas de Google+, no personas que realmente lo usen. Como apuntan en sus conclusiones en RJ Metrics:

Google Plus has a long way to go before it becomes a real threat to the social networking landscape. While user growth is strong, it is unclear how much of that is driven by tie-ins with other Google products. [...] Google Plus simply does not show the same level of ravenous user adoption and engagement that we’ve seen in other social networks.

Como decía al principio, dudo que Google vaya a reconocer que su red social no es, ni de lejos, el Facebook-killer que soñaron que sería. Y si lo reconoce, desde luego no va a ser a corto plazo. Hay demasiado en juego. Mientras ese día llega, seguirán “mejorando” su integración con todo lo que se les ocurra, por si suena la flauta. A veces es justo esa la sensación que me da, que están sentados, perplejos, desconcertados, con la única esperanza de escuchar en algún momento el sonido de una flauta… o de las trompetas del apocalipsis, lo que llegue antes.

Google+ estrena nuevo diseño

Susana Caballero | 11 de abril de 2012 a las 21:15

Más limpio, más simple, más fácil… Son algunos de los calificativos que tanto la propia Google como quienes han escrito sobre ello han empleado para definir el nuevo diseño de Google+, que acaban de estrenar y con el que la compañía pretende, dicen en su blog oficial, hacer su red social más funcional y flexible.

Tiene mejor aspecto, es cierto, y añade novedades interesantes como la posibilidad de personalizar los botones que queremos que aparezcan (ya no son estáticos, en la parte superior, sino que aparecen en vertical y podemos ponerlos en el orden que deseemos) o que muestre a mayor tamaño las fotos y vídeos que compartimos (que en la versión anterior quedaban en ocasiones un poco ridículos, la verdad). Además, se ha mejorado el diseño de casi todas las secciones, incluida la del perfil de cada usuario, que ahora muestra, además de la foto del perfil propiamente dicha, otra imagen de portada, horizontal, que cubre casi todo el ancho de la página. Sí, como Facebook. Otra vez.

La verdad es que no tengo demasiado que objetar a los cambios en Google+, salvo ese insondable espacio en blanco a la derecha (sobre el que hay unas cuantas bromas en el propio G+), mayor cuanto más panorámica sea la pantalla desde la que se consulta. Medio en broma, medio en serio, muchos apuntan que es ahí donde Google meterá la publicidad que, no lo dudemos, acabará manchando la blancura de Google+. Pero para que esa publicidad sea rentable debe serlo también el sitio en el que se inserta y, por mucho que Google presuma de los 170 millones de usuarios que tiene su red social, no tengo muy claro cuántos de ellos realmente la usan, a diario y de forma más o menos intensiva (no entrar, pegar un enlace y salir corriendo). Tampoco tengo muy claro que estos cambios vayan a atraer a quienes tienen cuenta pero no hacen mucho uso de ella ni a quienes ni la tienen ni la quieren.

Google+ retira el veto a los seudónimos… más o menos

Susana Caballero | 25 de enero de 2012 a las 16:15

Cuando Google lanzó hace unos meses su red social una de las primeras críticas que recibió fue que exigía a quienes querían abrirse una cuenta en ella usar para darse de alta su “nombre real”. Como comenté entonces, esa restricción no sólo limitaba las opciones de quienes escogen (libremente o porque no tienen más remedio) moverse en internet bajo un seudónimo (no confundir con anonimato), sino que ponía también bajo sospecha todo aquel nombre auténtico que no encajase en los parámetros que según Google debe cumplir un nombre real.

Google al fin ha reaccionado (tarde, a regañadientes y, como se suele decir, de aquella manera) con un comunicado que el vicepresidente de producto de Google+, Bradley Horowitz, ha publicado en su perfil de la red social. En ese texto, admite que ha habido quejas por los nombres para crear una cuenta, pero que sólo han protestado un 0,1% de los que se han acercado a Google+. No tengo datos al respecto, así que asumiremos que sus cifras son correctas. Horowitz añade que un 20% de las quejas de ese 0,1% procedían de empresas que querían abrir un perfil personal y no una página, otro 20% de quienes querían usar seudónimos y el 60% restante de usuarios que querían añadir apodos.

(No creo que haga falta, pero por si acaso puntualizo que una cosa es un apodo y otra un seudónimo. Aunque una persona pueda utilizar como seudónimo un apodo, los dos términos no tienen nada que ver. Entre otras cosas, porque un apodo es normalmente creado por otros y endosado a un individuo concreto, le guste o no, y el seudónimo es escogido por el propio implicado)

A pesar de lo insignificante que es, según dicen, la cifra de quienes han protestado, en Google+ han tomado cartas en el asunto y han empezado a introducir algunas modificaciones, como la posibilidad de añadir nuestro apodo al nombre real del perfil. Si vamos a editar perfil y pulsamos en nuestro nombre, veremos un botón de opciones que abre una cajita en la que poner el apodo que queramos y un desplegable en el que podemos pulsar el modo en que queramos que se vea. Por ahora no hay posibilidad de que se vea sólo el apodo.

Según dice Horowitz, también están trabajando en el tema de los seudónimos, para actualizar su política de nombres y así admitir “seudónimos establecidos”. Habrá que ver qué entienden por eso, claro, y cómo van a medir si están o no establecidos. Igual depende del número de seguidores que tenga uno en Twitter…

Además, para evitar que alguien más se quede sin poder usar su nombre de verdad porque Google no lo considera lo suficientemente real, permitirán a los rechazados que “confirmen esa identidad establecida” aportando datos como “referencias a una identidad establecida off line en medios impresos o noticias, pruebas de una identidad establecida on line con un seguimiento significativo -imagino que es aquí donde viene lo del número de seguidores en Twitter- o escaneos de documentación oficial, como el carné de conducir”.

Detengámonos un momento en este último punto. ¿El carné de conducir? ¿En serio? Yo no sé ustedes, pero creo que si me piden el carné de conducir -o el DNI- para poder usar mi nombre en Google, su red social va a perder un usuario.

Google sigue cerrando servicios: ahora les toca a Friend Connect, Search Timeline y Knol

Susana Caballero | 23 de noviembre de 2011 a las 20:25

Hace varios meses que Google se encuentra en plena reorganización de sus servicios y esfuerzos para centrarse en lo que de verdad les interesa y deshacerse de lo que no funciona como les gustaría o simplemente no pueden rentabilizar. Como el propio Larry Page dijo el pasado julio, las ramas que más interesan a la compañía son su buscador (obviamente), su rama publicitaria, productos de alta aceptación popular (YouTube, Chrome y Android) y la nueva niña bonita de la empresa, Google+, por la que parece que están dispuestos a hacer mucho más de lo que por ahora se atreven a anunciar (creo que lo de Reader fue sólo un primer paso).

Pero a estas alturas Google es mucho más que esos productos que he mencionado más arriba, entre otras cosas porque en los últimos años ha sido presa de un frenesí expansivo en el que, bien adquiriendo servicios, bien creándolos, han conseguido estar prácticamente en casi todas las actividades relacionadas con internet. Eso tiene un coste. Y un riesgo: la dispersión. (El que mucho abarca, poco aprieta, ya saben).

Ese es uno de los motivos que alegan desde la cúpula de la compañía para la limpieza que iniciaron unos meses atrás, que ha tenido ya unas cuantas entregas. La última, de ayer mismo, es el anuncio del cierre de unos cuantos servicios y la confirmación de la fecha de defunción de otros cuantos de los que se sabía que iban a morir pero no cuándo.

Aquí está el enlace al post original de Urs Hölzle, vicepresidente sénior de operaciones de Google, pero por si prefieren un resumen, éstas son las últimas víctimas de la compañía:

Bookmarks Lists: un servicio experimental disponible sólo para usuarios anglófonos que básicamente era una réplica de Delicious.

Gears: ya se anunció su cierre, pero ahora se confirma que será en diciembre cuando dejará de funcionar.

Wave: tres cuartos de lo mismo. Google paró el desarrollo de esta ambiciosa herramienta hace un año, pero aún sigue en funcionamiento. En enero de 2012 no se podrá crear contenido nuevo, sólo leer el ya existente, y en abril cerrará sus puertas.

Su proyecto de investigación de energías renovables. Admiten que otras compañías están mejor situadas en ese camino y que por eso abandonan. Eso sí, poniendo al servicio de quien lo desee lo que han logrado hasta ahora.

Dejo para el final los tres servicios que más me interesan:

Search Timeline: herramienta que permitía ver gráficos con la evolución histórica de los resultados para una búsqueda determinada. Quien desee seguir usando esta opción tendrá que irse a Trends o Insights.

Friend Connect: servicio social que, como su propio nombre indica, sirve para conectar amigos a través de los sitios que tuvieran implementada esta característica. Similar al Facebook Connect, permite, entre otras cosas, seguir un blog y mostrar, si se tiene uno, quiénes lo siguen. En esta captura del blog que creé para el tutorial de Blogger pueden ver el aspecto que tiene cuando se incluye en una plantilla. Seguro que lo han visto más de una vez. A partir de marzo de 2012 empezarán a eliminarlo de todos los sitios al margen de Blogger (no dicen nada de si durará en Blogger mucho más tiempo). Si alguien echa esto de menos, los señores de Google sugieren a quien quiera seguir creando comunidad con sus sitios y blogs a que se unan a Google+ (no sorprende esta recomendación, ¿verdad?), creen una página y coloquen la consiguiente insignia en su web.

El último en caer, por ahora, es Knol, el intento de Google de crear su propia Wikipedia (en su funcionamiento, porque en realidad ofrecía a quien publicase contenido en ella más opciones que la Wikipedia) pero con un enfoque (o eso pretendían) más riguroso y científico (este es el aspecto de una de esas publicaciones, por si tienen curiosidad). Hasta el 30 de abril de 2012 funcionará como hasta ahora. Desde mayo hasta el 1 de octubre los autores podrán exportar o descargar su contenido. Después, cerrará sus puertas. Sin embargo, no todo Knol está perdido. Quienes lo deseen pueden continuar su trabajo en la plataforma de código abierto, basada en WordPress, Annotum (y recuperar ahí sus publicaciones). O, si lo prefieren, migrar ese contenido a WordPress.com, que explica en su blog oficial cómo hacerlo.

Pese a toda esta escabechina, todo apunta a que en Google van a seguir cerrando cosas. Y llegará el momento en que meterán mano a servicios de mayor enjundia. ¿Apostamos sobre cuál será el siguiente? Yo ya tengo algún que otro candidato, pero eso ya para otro día…

Google+ ‘adopta’ las etiquetas y los ‘trending topics’ de Twitter

Susana Caballero | 21 de noviembre de 2011 a las 21:46

No sé si tratan de reunir las mejores características de cada red social para que sus usuarios no echen nada en falta, si es simplemente un afán por copiar todo lo que se les ocurre o si lo que de verdad planean es hacerla tan buena que abandonemos todas las demás y, entonces, empezar a cobrarnos por usarla o, más acorde con la filosofía de Google, enriquecerse poniendo publicidad en todos esos huequecitos blancos que ahora tiene Google+.

O a lo mejor su plan maestro es hacer de Google+ la red social definitiva para después cerrar el resto de internet…

El caso es que, después del +1 (inspirado por el Me gusta de Facebook), los círculos (inspirados por las listas de amigos de Facebook y los Aspects de Diaspora), la posibilidad de recompartir contenido (esto lo tenía Google Reader, pero también Tumblr, con su rebloguear), mencionar o etiquetar a usuarios en publicaciones (inspirado por las menciones de Twitter y las etiquetas de Facebook), ahora la red social de Google da un paso más e incorpora dos de las marcas de la casa de Twitter: las etiquetas (o hashtags, con su parrilla # y todo) y los temas de interés (o trending topics).

Las nuevas etiquetas de Google+ funcionan exactamente igual que las de Twitter (era de esperar, ¿no?). Se pone una # delante de lo que nos parezca oportuno (todo junto, eso sí), y publicamos lo que se nos antoje. Si cualquiera que lo vea pulsa en esa etiqueta (que se convierte automáticamente en un enlace) verá todas las publicaciones o comentarios que lleven esa misma etiqueta.

El funcionamiento de los trending topics o temas de interés tampoco tiene mucha ciencia, aunque por ahora no se puede configurar por país o región y sólo podemos ver los mundiales. Además, la lista sólo aparece si buscamos algo. Así, por ejemplo:

Al margen de estas novedades, la red social ha mejorado las búsquedas internas desde el propio Google+. Ha incorporado la búsqueda instantánea (se actualiza en vivo a menos que detengamos el flujo), que no sólo examina las publicaciones como tales sino también los comentarios que reciban, y ha añadido la posibilidad de guardar las búsquedas que hagamos, para recuperarlas cuando lo deseemos y ver de un vistazo las novedades publicadas sobre ese tema o término (seguro que esto también les sonará a los usuarios de Tumblr, ¿verdad?).

La noche que Google mutiló Reader

Susana Caballero | 8 de noviembre de 2011 a las 22:25

Lo había anunciado con antelación, pero no cuándo se llevaría a cabo el cambio ni cuáles serían las modificaciones concretas, aunque muchos usuarios ya intuían que no serían buenas. No lo fueron. La noche de Halloween Google decidió al fin hacer algo con Reader, uno de los servicios a los que menos caso había hecho en los últimos tiempos, y lo mutiló.

Si está leyendo esto y sólo usa Reader como lector de feeds sólo habrá notado un cambio estético en la línea del experimentado por otros servicios de la compañía como Gmail, por ejemplo. Si aprovechaba el resto de funcionalidades que ofrecía habrá notado que simplemente ya no están.

Parece que la compañía de Mountain View ha tomado la determinación de hacer que su red social, Google+, triunfe sí o sí. Tras los fiascos de Wave y Buzz, Google no puede permitirse otro fracaso, no importa cuántas naves tenga que quemar. Y la última ha sido Google Reader.

Por si alguien no conoce Google Reader, es un servicio de lectura de feeds con el que uno puede suscribirse a los blogs o sitios que le interesen y poder leer todas las actualizaciones en un mismo sitio sin tener que preocuparse de cuándo publican algo nuevo y sin perderse nada.

Además, hasta hace poco más de una semana contaba con un importante apartado social que permitía a los usuarios compartir los elementos interesantes, y añadirles un comentario, y todo eso podía ser visto por todos los contactos que le seguían. Cada usuario, a su vez, podía seguir los elementos compartidos de otros usuarios y comentarlos (ni que decir tiene que en no pocas ocasiones esas conversaciones eran mucho más interesantes que el elemento compartido originalmente), o podía simplemente indicar si le gustaban. Además, los elementos compartidos por cada usuario se iban publicando en otra web (como esta, que sigue on line pero ya no se actualizará).


Todo eso de lo que hablo en el último párrafo ya no existe. Google se lo ha cargado. Ahora, para compartir algo o leer lo que nuestros contactos comparten tenemos que ir a Google+, tengamos cuenta o no, queramos o no (podemos compartir contenidos desde el propio Reader, pegando el enlace del contenido en cuestión en la cajita de arriba a la derecha, pero para ver si alguien lo comenta, de nuevo tenemos que ir a G+).

No soy ingeniera, pero seguro que había una manera mejor de integrar Reader y Google+.

Lo que antes podíamos hacer desde el mismo sitio (leer las publicaciones que nos interesan, compartir algún artículo, ver lo que nuestros contactos comparten y comentarlo) ahora tenemos que hacerlo en dos. Además, en Google+ sólo se publican extractos de los artículos, no las piezas completas, por lo que si queremos leerlo completo tenemos que ir a un tercer sitio: el sitio en el que se publicó.

Entiendo que para algunos autores este cambio pueda ser beneficioso. Ahora, si comparten algún artículo propio en Google+ sus contactos tendrán que abrirlos (más visitas para su sitio) para leerlos y podrán controlar mejor el flujo de comentarios y recompartidos, siempre que le mencionen bien, claro (como en Twitter, también aquí hay una forma de citar a alguien para que ese alguien sepa que le hemos citado). Pero todos los suscritos por Reader seguirán leyéndolo en Reader y sólo irán a G+ en caso de que quieran compartirlo o comentarlo.

Lo que no entiendo es la alegría por el cambio de quienes admiten que no conocían sus funciones sociales, o que no las usaban (si no lo conocían o no lo usaban ¿qué más les da?. Y aún menos los que dicen que las usaban pero, por sus comentarios, da la impresión de que no. Cosas como que sólo las utilizaban cuatro gatos”, o “sólo trolls”, o que “en Reader nunca se produjo ningún debate” sugiere, o bien que nunca hicieron uso de esas opciones sociales o que sus contactos, siento decirlo, es lo que un amigo mío llama gente de poca calidad. Lo siento por ellos, pero en mi red de compartidores había gente muy interesante, que debatía activamente sobre los temas más diversos y que me enseñó muchas cosas. Y todo eso lo he perdido.


No sé cuánta gente usa Google Reader ni cuánta hacía uso de esa faceta social, pero no veo cómo puede ser bueno que un servicio elimine de un plumazo muchas de sus funcionalidades, y aún menos que lo haga para obligar a sus usuarios a que usen otro servicio. Sí, ya sé que Reader es un servicio gratuito propiedad de Google y que tiene derecho a hacer con él lo que considere oportuno. Pero también yo, como usuaria, tengo derecho a decirlo si no me gusta. Y no, no me gusta.

PD: Entre los muchos que se quejaron del cambio de Google Reader están E. D. Kain, que en Forbes define el rediseño como “una fea y solitaria experiencia de usuario”, o Brian Shih, que formó parte del equipo original de Reader y que se pregunta si el cambio ha sido “una decisión terrible o la peor decisión”. Y hay otros, como Francis Cleary, que además de quejarse se ha puesto manos a la obra y casi tiene terminado HiveMined, que describe como “un sustituto para Google Reader”. Habrá que probarlo.

Vacaciones

Susana Caballero | 29 de julio de 2011 a las 11:00

No sé si serán merecidas o no pero, como diría Rhett Butler, “francamente, querida, me importa un bledo”, porque me voy a ir igual. Servidora se marcha de vacaciones por unos días y, aunque sé que no me van a echar de menos, les dejo un par de recomendaciones por si no se han ido aún o ya han vuelto (lo peor: mis condolencias). Estas recomendaciones, claro, son también válidas para quienes disfrutan en estos momentos de su tiempo de descanso, que marcharse de vacaciones y seguir conectado no son conceptos incompatibles.

Aquí van unas cuantas sugerencias con cosas que pueden hacer estos días:

Por supuesto, aparte de las redes sociales que menciono hay una nueva, revolucionaria y recomendada por los principales expertos que ni siquiera precisa de invitación. Quizás aún no la conozca: se llama vida real y quien la ha probado habla maravillas, si bien tiene inconvenientes como que no se puede cerrar la sesión cuando a uno le plazca, ni siquiera ponerse el estado no disponible si no se tienen demasiadas ganas de hablar con nadie. Pero a pesar de eso dicen que no está mal. Habrá que probarla, ¿no?

Nada más por ahora. Lo habitual en textos de este tipo es incluir una foto de una playa o algún escenario idílico cuya principal finalidad es dar envidia a quienes la ven. No es mi estilo. Además, tampoco soy mucho de playa. Que lo pasen bien.

A Google+ no le gustan los seudónimos (y algunos nombres reales tampoco)

Susana Caballero | 25 de julio de 2011 a las 18:52

En internet soy mninha. Lo soy desde que me abrí mi primera cuenta de correo electrónico, hace casi 15 años. Es el nombre con el que firmo en mis blogs personales y también es mi nombre de usuario en Twitter y en casi todos los servicios en los que tengo cuenta, salvo en Facebook, donde sí empleo mi nombre real, el mismo con el que firmo en este blog (y el que uso en la segunda cuenta de Twitter que me abrí hace poco, varios años después de la primera).

Hasta hace unos meses también era mninha en Google (en una de las cuentas que tengo), hasta que la compañía decidió que para seguir disfrutando de todos sus servicios, como Reader, entre otros, había que tener un perfil público. Y en ese perfil público había que poner un nombre real (o, al menos, un nombre y un apellido que lo pareciesen). Un tiempo después se reveló qué había detrás de aquel cambio de política: Google+, que ha copiado a Facebook en muchas cosas y una de ellas es la exigencia de que sus usuarios empleen nombres reales.

Hasta aquí, se puede estar más o menos de acuerdo (yo no lo estoy, pero ya hablaré de eso luego) y, si no se acepta, siempre se puede dar uno de baja y punto.

El problema es cuando aceptas plegarte a las demandas de Google, les das tu nombre real y ellos te cancelan la cuenta por incumplir sus términos. En un primer momento el celo de Google canceló muchas cuentas de empresas y asociaciones (a la espera de que saquen la versión específica para empresas) e incluso las cuentas de algún que otro personaje más que conocido, como William Shatner, que fue expulsado, imagino que para prevenir cualquier intento de suplantación de identidad, y después readmitido (no es buena idea cabrear al capitán Kirk, señores de Google).

Se ve que el encargado de comprobar las cuentas se quedó sin empresas a las que banear y celebrities a las que fastidiar, así que fue un paso más allá y empezó a decidir qué nombres eran reales y cuáles otros no. Y, claro, la cosa se le ha ido de las manos, porque ha decidido que, por ejemplo, Ángel Custodio Delgado no es un nombre real y le ha cancelado la cuenta.

No sé si lo que le ha pasado a Ángel es una mera anécdota y simplemente alguien de Google le ha dado al botón equivocado o si realmente van a ponerse así de tontos estrictos con lo de los nombres reales (que ahora encima tienen que ser verosímiles), porque si siguen por ese camino Google+ será el primer servicio on line que exija a sus usuarios el envío de una copia (compulsada) de la partida de nacimiento (y hay gente que se quejaba de lo de las invitaciones…).

Puedo entender que quieran controlar las suplantaciones de identidad, el spam incontrolado e incluso las cuentas peligrosas, pero no estoy de acuerdo en la exigencia del nombre real ni, por supuesto, en que no puedas escoger que, una vez proporcionado ese dato, sea tu seudónimo el que aparezca como tu nombre de usuario.

También puedo entender el argumento (calcadito también de Facebook) de que “si es una red social tienes que usar tu nombre para que los demás puedan encontrarte”, pero tampoco lo comparto. A lo mejor no quiero que me encuentren. A lo mejor uso Google+, o Facebook, o lo que sea, sólo para estar en contacto con la gente que de verdad me interesa, con la gente que sabe cómo encontrarme, me llame como me llame, y con los que me conocen como mninha.

Pero, como acertadamente expone Dave Winer en este artículo, hay una poderosa razón por la que Google quiere saber cuál es nuestro verdadero nombre: el dinero. Puede que me llame mninha, pero no es ese el nombre que figura en mis tarjetas de crédito ni en las compras que hago en el mundo físico y en el virtual. Y, claro, a Google (y a los demás, que tampoco vamos a demonizar sólo a Google) esos son los datos que le interesan. Creo que fue a Eduo al primero al que le leí eso de que si una empresa no te cobra nada por usar sus servicios significa que el producto que están vendiendo eres tú, y no sus servicios. Este es otro ejemplo. No me parece ni bien ni mal, pero no me vendan la historia de que es “para que los demás te encuentren”.

Tampoco confundan usar un seudónimo con el anonimato. Hay gente que sí que usa un seudónimo para esconderse tras él (sean cuales sean sus propósitos), pero otros firmamos con un seudónimo sencillamente porque nos gusta hacerlo así, no para escondernos.

Bonus track: Nos siguen desconocidos

Desde hace unos días proliferan las quejas en Twitter (y también en Google+) sobre la cantidad de gente a la que no conocemos (de nada, ni siquiera de internet) que nos añade en Google+ (por suerte, puedes bloquear a quien no quieras ver ni en pintura e ignorar a quien no te interese; la reciprocidad no es, por ahora, un requisito). Como ya tuiteé hace unos días, en una de mis cuentas tengo un círculo (por si alguien aún no sabe de qué va esto de Google+ y los círculos puede pasarse por Bloglobosofia, donde Drea lo explica bien clarito) titulado algo así como Gente que no conozco. Cada vez está más poblado, lo que me hace preguntarme de nuevo por qué es algo positivo que cualquiera pueda encontrarte.

Las invitaciones de Google+

Susana Caballero | 12 de julio de 2011 a las 0:32

Todos sabemos que la mejor forma de tener controlado un servicio en pruebas es mantener al principio su acceso restringido a unos cuantos usuarios, sobre todo si quien lo lanza es Google y sabe que el éxito masivo (al menos en lo que a altas iniciales se refiere) está garantizado. Ese periodo de prueba te permite afinar unas cosas, arreglar otras y, en definitiva, ofrecer un producto que se adecúe mejor a las necesidades y gustos de los usuarios, que en este periodo inicial no son (somos) más que conejillos de indias.

Si se opta por una fase inicial de acceso sólo por invitación se consigue además otra cosa: generar expectación. Por un lado, en los verdaderos interesados en este tipo de servicios y, por otro, en los conocidos como early adopters (lo que aquí llamamos un manolita la primera o fatiguita), que en cuanto ven que alguien habla de algo nuevo quieren jugar también.

Este último grupo está formado por los que se han pasado las dos semanas que lleva en funcionamiento Google+ mendigando invitaciones en cuanta red social, blog o sitio en general han visto hablar del tema. No deja de ser curiosa, por cierto, la ligereza con la que cierta gente publica su correo electrónico por doquier; luego se quejarán, claro. También es graciosa la actitud guadianesca del botón de Google+ para invitar a contactos, que aparecía y desaparecía, al igual que los trucos (sí, en dos semanas ha habido tiempo hasta para inventarse trucos para invitar sin invitación), que no siempre funcionaban.

Parece que el botón de las invitaciones se ha estabilizado durante este fin de semana, al menos su presencia en la página de Google+, no así el acceso efectivo de los invitados, que sigue sin ser perfecto, pero al ver que en sus primeros doce días de funcionamiento se han registrado cinco millones de usuarios (datos publicados en su cuenta de Facebook, porque los de Google son unos cachondos) es más que comprensible ese intento de controlar el crecimiento de su nueva criatura.

No sé qué futuro le aguarda a Google+. No tiene mala pinta de entrada y, desde luego, está (por suerte) muy lejos del caos de Wave (¿recuerdan que la gente también se puso muy pesada entonces para conseguir invitaciones? ¿Cuántos de esos que las pedían siguen usándolo?), pero no sé si será capaz de competir con sitios hegemónicos como Facebook, que parece ser su principal rival. Personalmente no me gusta ni uso demasiado Facebook, así que no sé qué uso le daré a mis cuentas de Google+, aunque este nuevo servicio tiene una ventaja, a mi juicio, importante: la reciprocidad no es obligatoria. Como en Twitter, puedes seguir a quien te plazca sin que él te siga, y tampoco tienes obligación de añadir a quien te añada. Y, aún mejor, que ese alguien con quien quieres compartir cosas ni siquiera tiene que tener cuenta en Google.

Y antes de cerrar, una cosa más sobre los pesados de las invitaciones: ¿no se acuerdan ya de que durante mucho tiempo el acceso a Gmail era exclusivamente por invitación? A lo mejor son los que entraron cuando abrieron las puertas. Puede que ni siquiera conocieran el Beta de la página de entrada. Después de todo, quizás no sean tan early adopters, ¿no?

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