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Google sigue cerrando servicios: ahora les toca a Friend Connect, Search Timeline y Knol

Susana Caballero | 23 de noviembre de 2011 a las 20:25

Hace varios meses que Google se encuentra en plena reorganización de sus servicios y esfuerzos para centrarse en lo que de verdad les interesa y deshacerse de lo que no funciona como les gustaría o simplemente no pueden rentabilizar. Como el propio Larry Page dijo el pasado julio, las ramas que más interesan a la compañía son su buscador (obviamente), su rama publicitaria, productos de alta aceptación popular (YouTube, Chrome y Android) y la nueva niña bonita de la empresa, Google+, por la que parece que están dispuestos a hacer mucho más de lo que por ahora se atreven a anunciar (creo que lo de Reader fue sólo un primer paso).

Pero a estas alturas Google es mucho más que esos productos que he mencionado más arriba, entre otras cosas porque en los últimos años ha sido presa de un frenesí expansivo en el que, bien adquiriendo servicios, bien creándolos, han conseguido estar prácticamente en casi todas las actividades relacionadas con internet. Eso tiene un coste. Y un riesgo: la dispersión. (El que mucho abarca, poco aprieta, ya saben).

Ese es uno de los motivos que alegan desde la cúpula de la compañía para la limpieza que iniciaron unos meses atrás, que ha tenido ya unas cuantas entregas. La última, de ayer mismo, es el anuncio del cierre de unos cuantos servicios y la confirmación de la fecha de defunción de otros cuantos de los que se sabía que iban a morir pero no cuándo.

Aquí está el enlace al post original de Urs Hölzle, vicepresidente sénior de operaciones de Google, pero por si prefieren un resumen, éstas son las últimas víctimas de la compañía:

Bookmarks Lists: un servicio experimental disponible sólo para usuarios anglófonos que básicamente era una réplica de Delicious.

Gears: ya se anunció su cierre, pero ahora se confirma que será en diciembre cuando dejará de funcionar.

Wave: tres cuartos de lo mismo. Google paró el desarrollo de esta ambiciosa herramienta hace un año, pero aún sigue en funcionamiento. En enero de 2012 no se podrá crear contenido nuevo, sólo leer el ya existente, y en abril cerrará sus puertas.

Su proyecto de investigación de energías renovables. Admiten que otras compañías están mejor situadas en ese camino y que por eso abandonan. Eso sí, poniendo al servicio de quien lo desee lo que han logrado hasta ahora.

Dejo para el final los tres servicios que más me interesan:

Search Timeline: herramienta que permitía ver gráficos con la evolución histórica de los resultados para una búsqueda determinada. Quien desee seguir usando esta opción tendrá que irse a Trends o Insights.

Friend Connect: servicio social que, como su propio nombre indica, sirve para conectar amigos a través de los sitios que tuvieran implementada esta característica. Similar al Facebook Connect, permite, entre otras cosas, seguir un blog y mostrar, si se tiene uno, quiénes lo siguen. En esta captura del blog que creé para el tutorial de Blogger pueden ver el aspecto que tiene cuando se incluye en una plantilla. Seguro que lo han visto más de una vez. A partir de marzo de 2012 empezarán a eliminarlo de todos los sitios al margen de Blogger (no dicen nada de si durará en Blogger mucho más tiempo). Si alguien echa esto de menos, los señores de Google sugieren a quien quiera seguir creando comunidad con sus sitios y blogs a que se unan a Google+ (no sorprende esta recomendación, ¿verdad?), creen una página y coloquen la consiguiente insignia en su web.

El último en caer, por ahora, es Knol, el intento de Google de crear su propia Wikipedia (en su funcionamiento, porque en realidad ofrecía a quien publicase contenido en ella más opciones que la Wikipedia) pero con un enfoque (o eso pretendían) más riguroso y científico (este es el aspecto de una de esas publicaciones, por si tienen curiosidad). Hasta el 30 de abril de 2012 funcionará como hasta ahora. Desde mayo hasta el 1 de octubre los autores podrán exportar o descargar su contenido. Después, cerrará sus puertas. Sin embargo, no todo Knol está perdido. Quienes lo deseen pueden continuar su trabajo en la plataforma de código abierto, basada en WordPress, Annotum (y recuperar ahí sus publicaciones). O, si lo prefieren, migrar ese contenido a WordPress.com, que explica en su blog oficial cómo hacerlo.

Pese a toda esta escabechina, todo apunta a que en Google van a seguir cerrando cosas. Y llegará el momento en que meterán mano a servicios de mayor enjundia. ¿Apostamos sobre cuál será el siguiente? Yo ya tengo algún que otro candidato, pero eso ya para otro día…

La noche que Google mutiló Reader

Susana Caballero | 8 de noviembre de 2011 a las 22:25

Lo había anunciado con antelación, pero no cuándo se llevaría a cabo el cambio ni cuáles serían las modificaciones concretas, aunque muchos usuarios ya intuían que no serían buenas. No lo fueron. La noche de Halloween Google decidió al fin hacer algo con Reader, uno de los servicios a los que menos caso había hecho en los últimos tiempos, y lo mutiló.

Si está leyendo esto y sólo usa Reader como lector de feeds sólo habrá notado un cambio estético en la línea del experimentado por otros servicios de la compañía como Gmail, por ejemplo. Si aprovechaba el resto de funcionalidades que ofrecía habrá notado que simplemente ya no están.

Parece que la compañía de Mountain View ha tomado la determinación de hacer que su red social, Google+, triunfe sí o sí. Tras los fiascos de Wave y Buzz, Google no puede permitirse otro fracaso, no importa cuántas naves tenga que quemar. Y la última ha sido Google Reader.

Por si alguien no conoce Google Reader, es un servicio de lectura de feeds con el que uno puede suscribirse a los blogs o sitios que le interesen y poder leer todas las actualizaciones en un mismo sitio sin tener que preocuparse de cuándo publican algo nuevo y sin perderse nada.

Además, hasta hace poco más de una semana contaba con un importante apartado social que permitía a los usuarios compartir los elementos interesantes, y añadirles un comentario, y todo eso podía ser visto por todos los contactos que le seguían. Cada usuario, a su vez, podía seguir los elementos compartidos de otros usuarios y comentarlos (ni que decir tiene que en no pocas ocasiones esas conversaciones eran mucho más interesantes que el elemento compartido originalmente), o podía simplemente indicar si le gustaban. Además, los elementos compartidos por cada usuario se iban publicando en otra web (como esta, que sigue on line pero ya no se actualizará).


Todo eso de lo que hablo en el último párrafo ya no existe. Google se lo ha cargado. Ahora, para compartir algo o leer lo que nuestros contactos comparten tenemos que ir a Google+, tengamos cuenta o no, queramos o no (podemos compartir contenidos desde el propio Reader, pegando el enlace del contenido en cuestión en la cajita de arriba a la derecha, pero para ver si alguien lo comenta, de nuevo tenemos que ir a G+).

No soy ingeniera, pero seguro que había una manera mejor de integrar Reader y Google+.

Lo que antes podíamos hacer desde el mismo sitio (leer las publicaciones que nos interesan, compartir algún artículo, ver lo que nuestros contactos comparten y comentarlo) ahora tenemos que hacerlo en dos. Además, en Google+ sólo se publican extractos de los artículos, no las piezas completas, por lo que si queremos leerlo completo tenemos que ir a un tercer sitio: el sitio en el que se publicó.

Entiendo que para algunos autores este cambio pueda ser beneficioso. Ahora, si comparten algún artículo propio en Google+ sus contactos tendrán que abrirlos (más visitas para su sitio) para leerlos y podrán controlar mejor el flujo de comentarios y recompartidos, siempre que le mencionen bien, claro (como en Twitter, también aquí hay una forma de citar a alguien para que ese alguien sepa que le hemos citado). Pero todos los suscritos por Reader seguirán leyéndolo en Reader y sólo irán a G+ en caso de que quieran compartirlo o comentarlo.

Lo que no entiendo es la alegría por el cambio de quienes admiten que no conocían sus funciones sociales, o que no las usaban (si no lo conocían o no lo usaban ¿qué más les da?. Y aún menos los que dicen que las usaban pero, por sus comentarios, da la impresión de que no. Cosas como que sólo las utilizaban cuatro gatos”, o “sólo trolls”, o que “en Reader nunca se produjo ningún debate” sugiere, o bien que nunca hicieron uso de esas opciones sociales o que sus contactos, siento decirlo, es lo que un amigo mío llama gente de poca calidad. Lo siento por ellos, pero en mi red de compartidores había gente muy interesante, que debatía activamente sobre los temas más diversos y que me enseñó muchas cosas. Y todo eso lo he perdido.


No sé cuánta gente usa Google Reader ni cuánta hacía uso de esa faceta social, pero no veo cómo puede ser bueno que un servicio elimine de un plumazo muchas de sus funcionalidades, y aún menos que lo haga para obligar a sus usuarios a que usen otro servicio. Sí, ya sé que Reader es un servicio gratuito propiedad de Google y que tiene derecho a hacer con él lo que considere oportuno. Pero también yo, como usuaria, tengo derecho a decirlo si no me gusta. Y no, no me gusta.

PD: Entre los muchos que se quejaron del cambio de Google Reader están E. D. Kain, que en Forbes define el rediseño como “una fea y solitaria experiencia de usuario”, o Brian Shih, que formó parte del equipo original de Reader y que se pregunta si el cambio ha sido “una decisión terrible o la peor decisión”. Y hay otros, como Francis Cleary, que además de quejarse se ha puesto manos a la obra y casi tiene terminado HiveMined, que describe como “un sustituto para Google Reader”. Habrá que probarlo.