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El páramo de Google+

Susana Caballero | 20 de mayo de 2012 a las 22:30

Las bromas sobre si Google se volvería a estrellar con su Google+ empezaron casi desde el anuncio de la nueva red social de la empresa. Vale que los antecedentes de Wave y Buzz no auguraban nada bueno, pero había muchos que se empeñaban en que ésta era la buena y que poco menos que iba a acabar con Facebook. La propia Google incluida, claro. Ha puesto muchos huevos en esta cesta y otro fracaso más en la guerra de lo social podría ser el definitivo.

Desde luego, no se le puede reprochar no haber hecho todo lo que se le ha ocurrido para que su red social triunfe. Entre otras cosas, actualizar las cuentas de sus usuarios para endosarles perfiles de Google+ o enfarragar dos de los servicios de Google que mejor funcionan y más valoran quienes los usan: su buscador y su correo electrónico. Por si no teníamos bastante con lo de entremezclar Google+ (de aquella manera) en los resultados de búsqueda y con el batiburrillo que montaron con los contactos de Gmail (lo de unificar las listas de contactos en círculos está bien si usas a menudo tanto Google+ como Gmail y quieres tenerlo ordenado y, sobre todo, si quieres hacerlo), ahora amenazan con “mejorar” esa integración entre Gmail y Google+. Me da tanto miedo que no quiero ni enterarme demasiado. Ya me quejaré cuando me encuentre las “mejoras”. Entre los cambios menos molestos están el rediseño de la propia red social y el de las aplicaciones móviles, que al menos tienen mejor aspecto que antes.

Volvamos a Google+. Como decía, las bromas sobre que Google+ no lo usan ni quienes lo diseñaron y que, entres cuando entres, nunca encontrarás allí a nadie son habituales desde hace meses, pero nadie sabe realmente cuántas personas usan Google+. La propia empresa calla y se limita a presumir de sus 170 millones de usuarios (cuando debería hablar de cuentas activadas, porque una cosa es tener una cuenta -que puede que ni hayas abierto tú, sino que te la hayan regalado- y otra muy distinta hacer uso de esa cuenta) pero no dice qué hacen esos presuntos usuarios, porque en este tipo de servicios lo importante no es cuánta gente tenga cuenta, sino lo que esa gente haga con ella y cuánto tiempo dedique a usar esa cuenta.

Pero, poco a poco, van saliendo estudios que amenazan con reventar la burbuja social de Google+. Uno de ellos es este gráfico publicado en la web GO-Gulf.com que compara cifras de Facebook, Twitter, Pinterest, LinkedIn y Google+. El gráfico, que les aconsejo que consulten completo, porque lo que incluyo aquí es sólo un apartado, reseña el número de usuarios, las visitas mensuales que recibe cada red social, qué proporción de hombres-mujeres las utilizan y su uso por franjas de edad, entre otros campos. Pero el que más me interesa es este: ¿cuánto tiempo pasa la gente al mes en Google+? Tres minutos. Al mes.

No es la única estadística conocida estos días sobre el uso real de Google+. RJ Metrics publicó hace unos días un estudio fruto del análisis de las publicaciones públicas de 40.000 usuarios de la red social escogidos al azar (en su web pueden consultar más datos sobre la metodología del estudio). Y los resultados, que les recomiendo que consulten completos, no son mucho mejores para Google. Les dejo algunos datos:

  • Cada publicación tiene de media menos de un +1 (los me gusta de Google+), y son recompartidos menos de una vez.
  • El 30% de los usuarios que publican algo de modo público (para que lo pueda ver todo el mundo) no vuelven para publicar una segunda vez. E incluso en el caso de usuarios que han publicado cinco veces hay un 15% de posibilidades de que no vuelvan a poner nada de forma pública.
  • Desde que un usuario publica su primer post público en Google+ hasta que publica el segundo transcurren, de media, 15 días. Los datos generales entre publicaciones (sin tener en cuenta si es la primera, segunda, tercera…) arrojan una media de 12 días.
  • Después de que un usuario publique algo de forma pública, la media de posts públicos en los meses siguientes va cayendo gradualmente. Y la tendencia no mejora en análisis más recientes.

Hay otros datos (y análisis de esos mismos datos, como este de Fast Company, que incide en un punto interesante: Google puede contabilizar como “participación” en Google+ el uso de productos relacionados, como el buscador o YouTube, si hemos iniciado sesión),  pero creo que con esto es suficiente para hacernos una idea de que lo de los 170 millones de usuarios en realidad es 170 millones de cuentas de Google+, no personas que realmente lo usen. Como apuntan en sus conclusiones en RJ Metrics:

Google Plus has a long way to go before it becomes a real threat to the social networking landscape. While user growth is strong, it is unclear how much of that is driven by tie-ins with other Google products. [...] Google Plus simply does not show the same level of ravenous user adoption and engagement that we’ve seen in other social networks.

Como decía al principio, dudo que Google vaya a reconocer que su red social no es, ni de lejos, el Facebook-killer que soñaron que sería. Y si lo reconoce, desde luego no va a ser a corto plazo. Hay demasiado en juego. Mientras ese día llega, seguirán “mejorando” su integración con todo lo que se les ocurra, por si suena la flauta. A veces es justo esa la sensación que me da, que están sentados, perplejos, desconcertados, con la única esperanza de escuchar en algún momento el sonido de una flauta… o de las trompetas del apocalipsis, lo que llegue antes.

Google Drive, la oscura ‘nube’ de Google

Susana Caballero | 25 de abril de 2012 a las 19:24

Tras varios meses de rumores, Google al fin se ha decidido a lanzar Drive, su aplicación para almacenar archivos on line. Como suele ocurrir con los productos estrella de Google (recordemos que durante mucho tiempo se necesitaba invitación para crear una cuenta de Gmail) hay lista de espera para probarlo, aunque se supone que poco a poco irán incorporándolo a todas las cuentas de Google. Drive ofrece a sus usuarios cinco GB de espacio gratuitos. Si se desea incrementar esa capacidad de almacenamiento, hay diversos planes de datos con los que, previo pago, se pueden alcanzar hasta 16 TB.

A simple vista, Google, que parece que últimamente va siempre un paso por detrás (o varios) de sus competidores, no ofrece nada que no ofreciesen ya servicios como Dropbox, SkyDrive de Microsoft, Box o el propio iCloud de Apple, por poner sólo cuatrolos tres ejemplos más conocidos. Tampoco ofrece mayor capacidad (sin pasar por caja, claro), así que ni siquiera queda ese consuelo (SkyDrive ofrece siete GB -hay una oferta por tiempo limitado para que los que ya son usuarios puedan ampliarlos hasta 25-, iCloud cinco, en Dropbox, aunque de inicio proporciona dos, es muy sencillo llegar hasta esos cinco invitando a amigos o instalando la aplicación en dispositivos móviles, por ejemplo, y algo similar ocurre con los cinco GB iniciales que ofrece Box).

En cuanto a su funcionamiento, es similar al de Dropbox. El usuario descarga un programa en su ordenador o dispositivo móvil que, al instalarlo, creará una carpeta en nuestro disco duro para compartir archivos desde ahí. Si queremos subir algo a Drive, sólo tenemos que ponerlo en esa carpeta y se sincroniza con nuestra cuenta y con las carpetas que tengamos en todos los dispositivos en los que lo tengamos instalado. Si queremos compartirlo con alguien, podemos hacerlo desde el propio Drive. Pero tiene una pega: por ahora no está disponible para dispositivos con iOS (iPad, iPhone, iPod Touch), así que habrá que esperar.

La novedad es que Drive permite editar on line los documentos que tengamos subidos ahí, gracias a que integra Google Docs. En realidad lo que ha hecho ha sido absorberlo, como comprobarán los usuarios de teléfonos o tablets con Android que usen Docs, que verán que al actualizar la aplicación se transforma en Drive:

La aplicación para móviles de Google Drive es la nueva forma de acceder a los documentos de Google Docs y a Google Drive desde tu dispositivo o tablet Android. Con la aplicación de Google Drive, podrás acceder a tus documentos y modificarlos sin necesidad de utilizar un navegador. La versión anterior de la aplicación, Google Docs, se actualizará a Google Drive con la próxima actualización en Google Play.

Obviamente, la actualización nos permitirá subir y disponer on line de más tipos de archivos de los que hasta ahora soportaba Docs, pero no me gusta esta política de Google de obligarte a usar sus nuevos servicios, quieras o no (algo similar a lo que ocurrió con Google+). Si a mí me va bien con Docs y con Dropbox, por ejemplo, ¿por qué tengo que usar Drive? En la web (desde el ordenador) es por ahora voluntario, pero si uno tiene un dispositivo móvil y usa Docs y le gusta tenerlo actualizado, a partir de ahora tendrá que usar Drive, lo quiera o no. Sin duda, acciones como esa ayudan a maquillar las cuentas de resultados. Puede que llegue un momento en que adjudiquen a todos los usuarios de Google una cuenta de Drive. Y, claro, los contarán como clientes de Drive, lo utilicen o no.

Pese a que la recepción general del anhelado disco duro virtual de Google ha sido discreta, cinco millones de dispositivos han descargado Drive en sus primeras 24 horas en la Red. ¿Cuántas de esas descargas habrán sido ‘actualizaciones automáticas’ de Docs? ¿Cuántas personas se habrán pegado un rato buscando Docs entre sus aplicaciones hasta que se han dado cuenta de que ahora lo que deben usar es Drive? Y, lo más importante: de esos cinco millones de personas (prefiero hablar de personas a hacerlo de cacharros, aunque la cifra se refiera a los segundos), ¿cuántas se han leído las condiciones de uso?:

Algunos de nuestros servicios te permiten enviar contenido. Si lo haces, seguirás siendo el titular de los derechos de propiedad intelectual que tengas sobre ese contenido. En pocas palabras, lo que te pertenece, tuyo es.

Ahora bien:

Al subir contenido o al enviarlo por otros medios a nuestros Servicios, concedes a Google (y a sus colaboradores) una licencia mundial para usar, alojar, almacenar, reproducir, modificar, crear obras derivadas (por ejemplo, las que resulten de la traducción, la adaptación u otros cambios que realicemos para que tu contenido se adapte mejor a nuestros Servicios), comunicar, publicar, ejecutar o mostrar públicamente y distribuir dicho contenido.

Las condiciones de uso se aplican por igual a todos los productos de la compañía (las unificaron hace unas semanas), pero hay productos en los que esto es más trivial y otros en los que no lo es en absoluto. No sé ustedes, pero a mí esto no me anima a usar esos cinco GB, sobre todo porque compañías como Dropbox no me piden una “licencia mundial” para hacer lo que les plazca con mis cosas.

Por si no lo leyeron en su día, les recuerdo que Pinterest tenía unas condiciones de uso similares que cambió tras las protestas de los usuarios. Si creen que las condiciones que impone Google son abusivas, quéjense o, lo que es mejor, no usen sus productos. Recuerden que no tienen por qué hacerlo. Hay mundo más allá de Google. Al menos por ahora…

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PD: Además de Drive, Dropbox, iCloud, SkyDrive y Box, hay muchos otros servicios que ofrecen espacio de almacenamiento en la nube. Por ejemplo, SugarSync (cinco GB gratuitos), CloudApp (para Mac) o Ubuntu One (también cinco GB gratuitos).

Google+ estrena nuevo diseño

Susana Caballero | 11 de abril de 2012 a las 21:15

Más limpio, más simple, más fácil… Son algunos de los calificativos que tanto la propia Google como quienes han escrito sobre ello han empleado para definir el nuevo diseño de Google+, que acaban de estrenar y con el que la compañía pretende, dicen en su blog oficial, hacer su red social más funcional y flexible.

Tiene mejor aspecto, es cierto, y añade novedades interesantes como la posibilidad de personalizar los botones que queremos que aparezcan (ya no son estáticos, en la parte superior, sino que aparecen en vertical y podemos ponerlos en el orden que deseemos) o que muestre a mayor tamaño las fotos y vídeos que compartimos (que en la versión anterior quedaban en ocasiones un poco ridículos, la verdad). Además, se ha mejorado el diseño de casi todas las secciones, incluida la del perfil de cada usuario, que ahora muestra, además de la foto del perfil propiamente dicha, otra imagen de portada, horizontal, que cubre casi todo el ancho de la página. Sí, como Facebook. Otra vez.

La verdad es que no tengo demasiado que objetar a los cambios en Google+, salvo ese insondable espacio en blanco a la derecha (sobre el que hay unas cuantas bromas en el propio G+), mayor cuanto más panorámica sea la pantalla desde la que se consulta. Medio en broma, medio en serio, muchos apuntan que es ahí donde Google meterá la publicidad que, no lo dudemos, acabará manchando la blancura de Google+. Pero para que esa publicidad sea rentable debe serlo también el sitio en el que se inserta y, por mucho que Google presuma de los 170 millones de usuarios que tiene su red social, no tengo muy claro cuántos de ellos realmente la usan, a diario y de forma más o menos intensiva (no entrar, pegar un enlace y salir corriendo). Tampoco tengo muy claro que estos cambios vayan a atraer a quienes tienen cuenta pero no hacen mucho uso de ella ni a quienes ni la tienen ni la quieren.

Si no puedes vencerle, cómpralo

Susana Caballero | 14 de marzo de 2012 a las 21:10

Como en cualquier otro sector, también en el de las nuevas tecnologías es común el fenómeno de las fusiones y adquisiciones. Desde la burbuja de las .com (en la que muchos pagaron cantidades astronómicas por empresas que poco después tuvieron que cerrar o malvender; seguro que a todos nos vienen un par de ejemplos a la cabeza) es habitual leer que tal o cual compañía se hace con alguna otra.

En algunos casos las compras son operaciones meramente contables y/o estratégicas y se adquiere un servicio que opera en un área que no se domina para engrosar las cuentas de resultados y expandir la marca (por ejemplo, cuando Google compró Blogger o YouTube) y en otras lo que se busca es, lisa y llanamente, eliminar a la competencia. El (pen)último ejemplo es Gowalla (por si no la conocen, una red social de geolocalización y check-ins, del tipo Foursquare) que fue adquirida por Facebook hace unos meses y cerrada hace unas semanas (es de suponer que para quitarse de encima un competidor de su Facebook Places).

La -también- (pen)última adquisición de este tipo es la de Posterous por parte de Twitter. Posterous es un servicio de blogs a medio camino entre servicios como Blogger o WordPress y otros como Tumblr. Por el momento se desconocen tanto las cifras de la operación como los entresijos del acuerdo y, lo que más inquieta a sus usuarios, el futuro mismo de Posterous. En el blog de la compañía adquirida aseguran que todo seguirá como hasta ahora (de momento) y que les avisarán si se producen cambios importantes. También que publicarán manuales sobre cómo podrán migrar las publicaciones a WordPress, Blogger o Tumblr aquellos que no deseen seguir en Posterous tras el cambio de propietario.

Es probable que, tarde o temprano, Twitter acabe cerrando Posterous (o no, porque Tweetdeck ahí sigue) sin más, aunque los más optimistas creen que Twitter integrará el servicio para mostrar publicaciones completas en el propio Timeline de Twitter (mejor incluso que la integración con WordPress, que muestra sólo el arranque de los artículos), lo que evitaría tener salir a leer otra cosa y de paso ayudaría a todos esos que tienen problemas para expresar lo que quieren decir en 140 caracteres (a algunos se les olvida que pueden usar más de un tuit o que, incluso mejor, se puede escribir en un blog y después compartir el enlace en Twitter).

Aunque, como decía al principio, estas operaciones son lógicas y habituales en un entorno empresarial, una siempre tiene el resquemor de que, también aquí, nos encaminemos a un oligopolio en el que, nos movamos por donde nos movamos en internet, estemos siempre en manos de Google, Facebook y Twitter. E incluso menos, quién sabe.

Google+ retira el veto a los seudónimos… más o menos

Susana Caballero | 25 de enero de 2012 a las 16:15

Cuando Google lanzó hace unos meses su red social una de las primeras críticas que recibió fue que exigía a quienes querían abrirse una cuenta en ella usar para darse de alta su “nombre real”. Como comenté entonces, esa restricción no sólo limitaba las opciones de quienes escogen (libremente o porque no tienen más remedio) moverse en internet bajo un seudónimo (no confundir con anonimato), sino que ponía también bajo sospecha todo aquel nombre auténtico que no encajase en los parámetros que según Google debe cumplir un nombre real.

Google al fin ha reaccionado (tarde, a regañadientes y, como se suele decir, de aquella manera) con un comunicado que el vicepresidente de producto de Google+, Bradley Horowitz, ha publicado en su perfil de la red social. En ese texto, admite que ha habido quejas por los nombres para crear una cuenta, pero que sólo han protestado un 0,1% de los que se han acercado a Google+. No tengo datos al respecto, así que asumiremos que sus cifras son correctas. Horowitz añade que un 20% de las quejas de ese 0,1% procedían de empresas que querían abrir un perfil personal y no una página, otro 20% de quienes querían usar seudónimos y el 60% restante de usuarios que querían añadir apodos.

(No creo que haga falta, pero por si acaso puntualizo que una cosa es un apodo y otra un seudónimo. Aunque una persona pueda utilizar como seudónimo un apodo, los dos términos no tienen nada que ver. Entre otras cosas, porque un apodo es normalmente creado por otros y endosado a un individuo concreto, le guste o no, y el seudónimo es escogido por el propio implicado)

A pesar de lo insignificante que es, según dicen, la cifra de quienes han protestado, en Google+ han tomado cartas en el asunto y han empezado a introducir algunas modificaciones, como la posibilidad de añadir nuestro apodo al nombre real del perfil. Si vamos a editar perfil y pulsamos en nuestro nombre, veremos un botón de opciones que abre una cajita en la que poner el apodo que queramos y un desplegable en el que podemos pulsar el modo en que queramos que se vea. Por ahora no hay posibilidad de que se vea sólo el apodo.

Según dice Horowitz, también están trabajando en el tema de los seudónimos, para actualizar su política de nombres y así admitir “seudónimos establecidos”. Habrá que ver qué entienden por eso, claro, y cómo van a medir si están o no establecidos. Igual depende del número de seguidores que tenga uno en Twitter…

Además, para evitar que alguien más se quede sin poder usar su nombre de verdad porque Google no lo considera lo suficientemente real, permitirán a los rechazados que “confirmen esa identidad establecida” aportando datos como “referencias a una identidad establecida off line en medios impresos o noticias, pruebas de una identidad establecida on line con un seguimiento significativo -imagino que es aquí donde viene lo del número de seguidores en Twitter- o escaneos de documentación oficial, como el carné de conducir”.

Detengámonos un momento en este último punto. ¿El carné de conducir? ¿En serio? Yo no sé ustedes, pero creo que si me piden el carné de conducir -o el DNI- para poder usar mi nombre en Google, su red social va a perder un usuario.

Google sigue cerrando servicios: ahora les toca a Friend Connect, Search Timeline y Knol

Susana Caballero | 23 de noviembre de 2011 a las 20:25

Hace varios meses que Google se encuentra en plena reorganización de sus servicios y esfuerzos para centrarse en lo que de verdad les interesa y deshacerse de lo que no funciona como les gustaría o simplemente no pueden rentabilizar. Como el propio Larry Page dijo el pasado julio, las ramas que más interesan a la compañía son su buscador (obviamente), su rama publicitaria, productos de alta aceptación popular (YouTube, Chrome y Android) y la nueva niña bonita de la empresa, Google+, por la que parece que están dispuestos a hacer mucho más de lo que por ahora se atreven a anunciar (creo que lo de Reader fue sólo un primer paso).

Pero a estas alturas Google es mucho más que esos productos que he mencionado más arriba, entre otras cosas porque en los últimos años ha sido presa de un frenesí expansivo en el que, bien adquiriendo servicios, bien creándolos, han conseguido estar prácticamente en casi todas las actividades relacionadas con internet. Eso tiene un coste. Y un riesgo: la dispersión. (El que mucho abarca, poco aprieta, ya saben).

Ese es uno de los motivos que alegan desde la cúpula de la compañía para la limpieza que iniciaron unos meses atrás, que ha tenido ya unas cuantas entregas. La última, de ayer mismo, es el anuncio del cierre de unos cuantos servicios y la confirmación de la fecha de defunción de otros cuantos de los que se sabía que iban a morir pero no cuándo.

Aquí está el enlace al post original de Urs Hölzle, vicepresidente sénior de operaciones de Google, pero por si prefieren un resumen, éstas son las últimas víctimas de la compañía:

Bookmarks Lists: un servicio experimental disponible sólo para usuarios anglófonos que básicamente era una réplica de Delicious.

Gears: ya se anunció su cierre, pero ahora se confirma que será en diciembre cuando dejará de funcionar.

Wave: tres cuartos de lo mismo. Google paró el desarrollo de esta ambiciosa herramienta hace un año, pero aún sigue en funcionamiento. En enero de 2012 no se podrá crear contenido nuevo, sólo leer el ya existente, y en abril cerrará sus puertas.

Su proyecto de investigación de energías renovables. Admiten que otras compañías están mejor situadas en ese camino y que por eso abandonan. Eso sí, poniendo al servicio de quien lo desee lo que han logrado hasta ahora.

Dejo para el final los tres servicios que más me interesan:

Search Timeline: herramienta que permitía ver gráficos con la evolución histórica de los resultados para una búsqueda determinada. Quien desee seguir usando esta opción tendrá que irse a Trends o Insights.

Friend Connect: servicio social que, como su propio nombre indica, sirve para conectar amigos a través de los sitios que tuvieran implementada esta característica. Similar al Facebook Connect, permite, entre otras cosas, seguir un blog y mostrar, si se tiene uno, quiénes lo siguen. En esta captura del blog que creé para el tutorial de Blogger pueden ver el aspecto que tiene cuando se incluye en una plantilla. Seguro que lo han visto más de una vez. A partir de marzo de 2012 empezarán a eliminarlo de todos los sitios al margen de Blogger (no dicen nada de si durará en Blogger mucho más tiempo). Si alguien echa esto de menos, los señores de Google sugieren a quien quiera seguir creando comunidad con sus sitios y blogs a que se unan a Google+ (no sorprende esta recomendación, ¿verdad?), creen una página y coloquen la consiguiente insignia en su web.

El último en caer, por ahora, es Knol, el intento de Google de crear su propia Wikipedia (en su funcionamiento, porque en realidad ofrecía a quien publicase contenido en ella más opciones que la Wikipedia) pero con un enfoque (o eso pretendían) más riguroso y científico (este es el aspecto de una de esas publicaciones, por si tienen curiosidad). Hasta el 30 de abril de 2012 funcionará como hasta ahora. Desde mayo hasta el 1 de octubre los autores podrán exportar o descargar su contenido. Después, cerrará sus puertas. Sin embargo, no todo Knol está perdido. Quienes lo deseen pueden continuar su trabajo en la plataforma de código abierto, basada en WordPress, Annotum (y recuperar ahí sus publicaciones). O, si lo prefieren, migrar ese contenido a WordPress.com, que explica en su blog oficial cómo hacerlo.

Pese a toda esta escabechina, todo apunta a que en Google van a seguir cerrando cosas. Y llegará el momento en que meterán mano a servicios de mayor enjundia. ¿Apostamos sobre cuál será el siguiente? Yo ya tengo algún que otro candidato, pero eso ya para otro día…

Google+ ‘adopta’ las etiquetas y los ‘trending topics’ de Twitter

Susana Caballero | 21 de noviembre de 2011 a las 21:46

No sé si tratan de reunir las mejores características de cada red social para que sus usuarios no echen nada en falta, si es simplemente un afán por copiar todo lo que se les ocurre o si lo que de verdad planean es hacerla tan buena que abandonemos todas las demás y, entonces, empezar a cobrarnos por usarla o, más acorde con la filosofía de Google, enriquecerse poniendo publicidad en todos esos huequecitos blancos que ahora tiene Google+.

O a lo mejor su plan maestro es hacer de Google+ la red social definitiva para después cerrar el resto de internet…

El caso es que, después del +1 (inspirado por el Me gusta de Facebook), los círculos (inspirados por las listas de amigos de Facebook y los Aspects de Diaspora), la posibilidad de recompartir contenido (esto lo tenía Google Reader, pero también Tumblr, con su rebloguear), mencionar o etiquetar a usuarios en publicaciones (inspirado por las menciones de Twitter y las etiquetas de Facebook), ahora la red social de Google da un paso más e incorpora dos de las marcas de la casa de Twitter: las etiquetas (o hashtags, con su parrilla # y todo) y los temas de interés (o trending topics).

Las nuevas etiquetas de Google+ funcionan exactamente igual que las de Twitter (era de esperar, ¿no?). Se pone una # delante de lo que nos parezca oportuno (todo junto, eso sí), y publicamos lo que se nos antoje. Si cualquiera que lo vea pulsa en esa etiqueta (que se convierte automáticamente en un enlace) verá todas las publicaciones o comentarios que lleven esa misma etiqueta.

El funcionamiento de los trending topics o temas de interés tampoco tiene mucha ciencia, aunque por ahora no se puede configurar por país o región y sólo podemos ver los mundiales. Además, la lista sólo aparece si buscamos algo. Así, por ejemplo:

Al margen de estas novedades, la red social ha mejorado las búsquedas internas desde el propio Google+. Ha incorporado la búsqueda instantánea (se actualiza en vivo a menos que detengamos el flujo), que no sólo examina las publicaciones como tales sino también los comentarios que reciban, y ha añadido la posibilidad de guardar las búsquedas que hagamos, para recuperarlas cuando lo deseemos y ver de un vistazo las novedades publicadas sobre ese tema o término (seguro que esto también les sonará a los usuarios de Tumblr, ¿verdad?).

La noche que Google mutiló Reader

Susana Caballero | 8 de noviembre de 2011 a las 22:25

Lo había anunciado con antelación, pero no cuándo se llevaría a cabo el cambio ni cuáles serían las modificaciones concretas, aunque muchos usuarios ya intuían que no serían buenas. No lo fueron. La noche de Halloween Google decidió al fin hacer algo con Reader, uno de los servicios a los que menos caso había hecho en los últimos tiempos, y lo mutiló.

Si está leyendo esto y sólo usa Reader como lector de feeds sólo habrá notado un cambio estético en la línea del experimentado por otros servicios de la compañía como Gmail, por ejemplo. Si aprovechaba el resto de funcionalidades que ofrecía habrá notado que simplemente ya no están.

Parece que la compañía de Mountain View ha tomado la determinación de hacer que su red social, Google+, triunfe sí o sí. Tras los fiascos de Wave y Buzz, Google no puede permitirse otro fracaso, no importa cuántas naves tenga que quemar. Y la última ha sido Google Reader.

Por si alguien no conoce Google Reader, es un servicio de lectura de feeds con el que uno puede suscribirse a los blogs o sitios que le interesen y poder leer todas las actualizaciones en un mismo sitio sin tener que preocuparse de cuándo publican algo nuevo y sin perderse nada.

Además, hasta hace poco más de una semana contaba con un importante apartado social que permitía a los usuarios compartir los elementos interesantes, y añadirles un comentario, y todo eso podía ser visto por todos los contactos que le seguían. Cada usuario, a su vez, podía seguir los elementos compartidos de otros usuarios y comentarlos (ni que decir tiene que en no pocas ocasiones esas conversaciones eran mucho más interesantes que el elemento compartido originalmente), o podía simplemente indicar si le gustaban. Además, los elementos compartidos por cada usuario se iban publicando en otra web (como esta, que sigue on line pero ya no se actualizará).


Todo eso de lo que hablo en el último párrafo ya no existe. Google se lo ha cargado. Ahora, para compartir algo o leer lo que nuestros contactos comparten tenemos que ir a Google+, tengamos cuenta o no, queramos o no (podemos compartir contenidos desde el propio Reader, pegando el enlace del contenido en cuestión en la cajita de arriba a la derecha, pero para ver si alguien lo comenta, de nuevo tenemos que ir a G+).

No soy ingeniera, pero seguro que había una manera mejor de integrar Reader y Google+.

Lo que antes podíamos hacer desde el mismo sitio (leer las publicaciones que nos interesan, compartir algún artículo, ver lo que nuestros contactos comparten y comentarlo) ahora tenemos que hacerlo en dos. Además, en Google+ sólo se publican extractos de los artículos, no las piezas completas, por lo que si queremos leerlo completo tenemos que ir a un tercer sitio: el sitio en el que se publicó.

Entiendo que para algunos autores este cambio pueda ser beneficioso. Ahora, si comparten algún artículo propio en Google+ sus contactos tendrán que abrirlos (más visitas para su sitio) para leerlos y podrán controlar mejor el flujo de comentarios y recompartidos, siempre que le mencionen bien, claro (como en Twitter, también aquí hay una forma de citar a alguien para que ese alguien sepa que le hemos citado). Pero todos los suscritos por Reader seguirán leyéndolo en Reader y sólo irán a G+ en caso de que quieran compartirlo o comentarlo.

Lo que no entiendo es la alegría por el cambio de quienes admiten que no conocían sus funciones sociales, o que no las usaban (si no lo conocían o no lo usaban ¿qué más les da?. Y aún menos los que dicen que las usaban pero, por sus comentarios, da la impresión de que no. Cosas como que sólo las utilizaban cuatro gatos”, o “sólo trolls”, o que “en Reader nunca se produjo ningún debate” sugiere, o bien que nunca hicieron uso de esas opciones sociales o que sus contactos, siento decirlo, es lo que un amigo mío llama gente de poca calidad. Lo siento por ellos, pero en mi red de compartidores había gente muy interesante, que debatía activamente sobre los temas más diversos y que me enseñó muchas cosas. Y todo eso lo he perdido.


No sé cuánta gente usa Google Reader ni cuánta hacía uso de esa faceta social, pero no veo cómo puede ser bueno que un servicio elimine de un plumazo muchas de sus funcionalidades, y aún menos que lo haga para obligar a sus usuarios a que usen otro servicio. Sí, ya sé que Reader es un servicio gratuito propiedad de Google y que tiene derecho a hacer con él lo que considere oportuno. Pero también yo, como usuaria, tengo derecho a decirlo si no me gusta. Y no, no me gusta.

PD: Entre los muchos que se quejaron del cambio de Google Reader están E. D. Kain, que en Forbes define el rediseño como “una fea y solitaria experiencia de usuario”, o Brian Shih, que formó parte del equipo original de Reader y que se pregunta si el cambio ha sido “una decisión terrible o la peor decisión”. Y hay otros, como Francis Cleary, que además de quejarse se ha puesto manos a la obra y casi tiene terminado HiveMined, que describe como “un sustituto para Google Reader”. Habrá que probarlo.

Google estrena su guía de seguridad para padres

Susana Caballero | 31 de octubre de 2011 a las 18:30

Ya dije cuando empecé el tutorial de Twitter que, aunque creamos a veces que todo el mundo es un experto en internet y redes sociales, la verdad es que hay mucha gente -muchísima, en realidad- que nada sabe de ordenadores, Twitter, Facebook o Tuenti y que la única información que recibe es, para colmo, la que les llega desde los medios de comunicación sobre redes de pornografía infantil en la Red, estafas, ciberacoso y otras lindezas que, para alguien poco instruido en todo esto, viene a significar que internet es el infierno y que todo el que la usa merece la condenación eterna.

Y las principales víctimas de todo esto son los padres, que muy a menudo miran con recelo a sus hijos tecleando en ordenadores o teléfonos y se preguntan qué peligros les estarán acechando. Para esos padres preocupados por sus hijos y con pocos conocimientos tecnológicos hay numerosos recursos en la Red, una lista a la que ahora se añade el Centro de Seguridad Familiar de Google, que reúne en una sola página la información sobre seguridad de todos sus servicios y explica cómo evitar, por ejemplo, que el buscador arroje resultados no seguros para los menores (lo mismo vale para las aplicaciones del Android Market), que nuestros vídeos sean públicos o que cualquiera pueda ver dónde estamos cuando usemos su servicio de mapas. También qué pasos hay que seguir para notificar contenido inadecuado y cómo controlar la privacidad y quién puede ver lo que compartimos.

Pero no sólo encontrará información relacionada con los productos de Google, ya que esta sección permite además acceder a unos cuantos consejos sobre el tema elaborados por las entidades de protección de la infancia que colaboran en el proyecto, como Protégeles o Save the children, entre otras, e incluso ver cómo algunos de los padres que trabajan en Google se enfrentan a esos mismos problemas y miedos que les surgen a muchos progenitores cuando se trata de internet.

Llegan (al fin) los cambios a Blogger

Susana Caballero | 2 de septiembre de 2011 a las 16:10

Ya comenté en su momento, cuando publiqué el tutorial de Blogger, que el servicio de blogs propiedad de Google preparaba unos cuantos cambios para la recta final del año. Esas novedades, que hasta incluirán un poco más adelante un cambio de nombre, han arrancado con un necesario cambio de look, ahora más moderno, más limpio, más blanco y, en definitiva, más Google.

[Google está implementando el cambio progresivamente, así que si tiene un blog pero aún no ve opción alguna de probar el nuevo aspecto, no desespere; si lo hace (desesperarse), puede activar Blogger in Draft (Blogger en borrador), donde se prueban los cambios que después pasarán al Blogger ‘normal’, y activarlo desde ahí]

Aparte de su remozada apariencia, hay algunos otros cambios interesantes, como una ampliación del editor de entradas, para que sea más cómodo escribir (sobre todo si se hace desde una pantalla pequeña), o la posibilidad de ver de un vistazo las estadísticas de todos nuestros artículos. Lo curioso, sin embargo, es que lo han cambiado casi todo pero cuando le das a editar a cualquier elemento del menú desde la pestaña de diseño se abre la misma ventana de siempre. A lo mejor se les ha pasado…

Otra de las mejoras es que ya se puede crear un blog desde una sola pantalla (tampoco es que antes fuese muy complejo, pero sí había que dar algún paso más), en la que basta indicar el título, la dirección y escoger una plantilla.

No sé si estos cambios servirán para revitalizar el servicio (habrá que ver lo que aún está por venir) y tampoco si esto va a suponer una amenaza para plataformas como WordPress o Tumblr, pero al menos da la impresión de que Google no se ha olvidado de Blogger, como parecía en ocasiones por el poco caso que le han hecho desde su adquisición.

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