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Steve Jobs en la pantalla y la literatura

Susana Caballero | 6 de octubre de 2011 a las 19:38

Mucho antes de que David Fincher llevase a la pantalla los entresijos de la creación de Facebook en La red social, el mucho menos conocido Martyn Burke hizo lo propio con Apple, centrándose en la rivalidad entre Steve Jobs y su entonces némesis, Bill Gates. Piratas de Silicon Valley, adaptación de la novela Fire in the Valley (Fuego en el valle, aunque no sé si llegó a ser traducida al español), mezcla realidad y ficción para contar los comienzos de ambos y sus primeros encuentros, incluida aquella aparición estelar (y real) de Gates en una de las presentaciones de Apple para anunciar que se había convertido en accionista de la compañía. Noah Wyle se encarga de interpretar a Jobs (tan convincentemente que incluso hizo de Jobs en una presentación real de la empresa) y a Anthony Michael Hall le toca Bill Gates. Como decía, combina realidad y ficción, que nadie se lo tome como si fuera un documental.

Si alguien busca documentales, puede echarle un vistazo al programa que la CNBC le dedicó en su serie Titans y que recorre la trayectoria empresarial y personal de Jobs desde el garaje en el que nació Apple. El vídeo no puede verse en la web, pero podrán localizarlo en sus fuentes de suministro habituales. Tal vez puedan encontrar ahí la serie de la PBS estadounidense Triumph of the Nerds, sobre el nacimiento y crecimiento de Silicon Valley como Meca de la industria tecnológica, o este otro, Welcome to Macintosh.

El que sí puede verse en su web es este de Bloomberg, que recurre a entrevistas con amigos, compañeros y ex compañeros para conformar un retrato de Jobs, una lista que incluye al otro fundador de Apple, Steve Wozniak, y al hombre que le echó de su propia compañía, John Sculley. También está disponible on line The iPod Revolution, un documental de Discovery Channel sobre cómo ese pequeño dispositivo que a nadie interesaba porque todos lo veían sólo como un caro reproductor de CD portátil abrió el camino de lo que es hoy Apple.

Libros

Aquí la cosa se pone peliaguda. Y no precisamente porque sea difícil encontrar libros sobre Steve Jobs, sino justo por lo contrario. La oferta es abrumadora, desde biografías a libros de autoayuda empresarial (o como se llame ese género) cuyas portadas prometen revelar a los lectores los secretos del éxito del cofundador de Apple a través de concienzudos análisis de su trayectoria, su forma de trabajar o simplemente escudriñando su estilo como maestro de ceremonias.

Ni siquiera se ha publicado aún (lo hará el 24 de octubre en EEUU y a España llegará cuatro días después después de que Random House Mondadori haya adelantado el lanzamiento), pero la biografía oficial de Steve Jobs ya se ha quedado desactualizada. Walter Isaacson firma el que estaba llamado a ser uno de los libros del año (ni que decir tiene que ahora lo será aún más) y que se basa en una serie de largas entrevistas que su autor mantuvo con Jobs a lo largo de dos años. Lleva por título simplemente el nombre de su protagonista y en su portada la misma foto que Apple escogió para anunciar su fallecimiento.

Menos autorizada, en realidad no autorizada en absoluto, es esta otra biografía, iCon, que pinta un retrato de Jobs no demasiado halagüeño, o eso al menos dicen los críticos del libro, que se centra en esa segunda oportunidad que tuvo cuando volvió a Apple tras años de exilio. Esta otra no es una biografía, sino una recopilación de citas a partir de discursos, presentaciones y entrevistas, una especie de grandes éxitos. I, Steve: Steve Jobs in His Own Words tampoco está todavía a la venta, pero se puede reservar. Sí está disponible, aunque sólo para Kindle, esta otra recopilación que la revista Fortune ha hecho con todo el material que ha ido publicando a lo largo de los años sobre Steve Jobs, aunque me temo que All about Steve también se ha quedado desactualizado.

Podría pasarme párrafos y párrafos reseñando las obras publicadas sobre Jobs, pero sólo les recomendaré dos más, estas dos traducidas al español: El camino de Steve Jobs y En la cabeza de Steve Jobs: la mente detrás de Apple. El primero de ellos analiza la faceta empresarial de Jobs (y trata de desvelar el secreto de su éxito; sí, tiene su dosis de autoayuda empresarial) y el segundo, escrito por uno de los editores de la web de Wired, repasa la biografía del cofundador de Apple y las claves de su liderazgo. A lo mejor también tiene componente de autoayuda, pero lo ignoro. Tengo ambos en casa pero todavía no me he leído ninguno de los dos. Ya les contaré cuando lo haga.

24 symbols, una buena idea que necesita crecer

Susana Caballero | 7 de septiembre de 2011 a las 15:30

Hace ya casi un año que 24 symbols lanzó su primera versión, una beta a la que se accedía con las invitaciones que la empresa repartía desde Facebook. Entonces me registré y le eché un somero vistazo, pero sólo somero. Lo de leer libros en el ordenador no me atraía (ni me atrae) demasiado, así que cuando leí que en unos meses sacarían una aplicación para el iPad, decidí esperar.

La aplicación salió a finales de julio, justo cuando me iba de vacaciones, así que, ya que para poder leer sin conexión a internet hay que pasar por caja (todo eso lo explicaré más adelante), hasta ahora no he podido echarle un ojo más a fondo.

Por si hay alguien que se pregunta de qué demonios hablo, empezaré desde el principio, explicando qué es 24 symbols, conocido como el Spotify de los libros. Como ellos mismos dicen, es una plataforma para leer libros en internet, con un marcado componente social (puedes acceder con tu cuenta de Facebook y, si tus contactos también se han registrado, ver qué están leyendo) y con un modelo de suscripción para quien quiera poder leer sin necesidad de conexión a internet y olvidarse de la publicidad (que, dicho sea de paso, tampoco es tan molesta), los dos principales obstáculos del modelo gratuito (más bien freemium).

En cuanto a las opciones de suscripción, se puede pagar 9,99 euros al mes, 19,99 por tres meses o 59,99 por un año completo. Repito, por si alguien corre a quejarse en los comentarios: no hay que pagar nada para disfrutar de 24symbols, siempre que uno disponga siempre de conexión a internet y que no le moleste la publicidad.

En mi caso, es una buena opción cuando estoy en casa, pero no cuando estoy fuera. Para esas ocasiones necesito llevarme los libros conmigo (en formato físico o en electrónico en el iPad).

Pero, con todo, no es ese el principal problema que le veo a 24 symbols. Lo peor es su catálogo. Imagino que será cuestión de tiempo y que, poco a poco, como consiguió Spotify con las discográficas, irán alcanzando acuerdos con las editoriales. Aunque las editoriales son bastante más puñeteras, como sabe cualquiera que conozca un poco ese mundo. (Otro día igual me animo a escribir algo más en profundidad sobre el tema, pero por ahora basta recordar qué ha hecho la industria del libro ante el salto tecnológico de los ebooks y los ereaders: Libranda).

Como decía, el catálogo es escaso. Y eso que tiene miles de títulos. Pero la mayoría proceden de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (algo fantástico, sin duda, pero seamos sinceros: es raro ver a la gente leer clásicos hispánicos por propia voluntad; espero que se me entienda y no se me enfade nadie) o de Proyecto Gutenberg, que tiene muchos más títulos en otros idiomas (seamos sinceros, de nuevo: en España se suele leer en español, o castellano, si lo prefieren) pero en español tiene poquita cosa.

Por ahora lo mejor del catálogo de 24 symbols son las editoriales independientes, como LID, especializada en libros de empresa, o Libros en Red, que ha incorporado traducciones de clásicos como La Ilíada, La Odisea, Drácula o Alicia en el País de las Maravillas, entre otros.

Insisto: espero que se me entienda. El catálogo es extenso y muy interesante, pero no sé yo si será capaz de atraer a un público masivo (los que se gastan el dinero en los títulos que ocupan las listas de los más vendidos). Y las grandes editoriales españolas, a las que a estas alturas conocemos ya bastante bien, sólo se apuntarán al carro cuando la cosa sea masiva. Sí, una pescadilla que se muerde la cola.

Ojalá me equivoque. A los que nos gusta leer nos interesa que esta, y otras iniciativas de este tipo, triunfen. En mi caso, no dudaría en suscribirme por años completos si me proporcionan los títulos que quiero leer, porque así sí que merecería la pena pagar por disponer de los libros offline. Por ahora yo me quedo con la opción freemium, a la espera de que un día de estos las editoriales españolas espabilen y se decidan a apuntarse a ideas como esta y a comercializar sus propios ebooks a precios razonables. Dicen que el inminente desembarco de Amazon en España podría revolucionar el mercado editorial patrio, pero lo dudo. Puede que cambien algunas cosas, en otros campos, pero en el editorial no lo creo. Veremos.

En cuanto a la aplicación para iPad, de la que incluyo algunas capturas a lo largo de este texto, presenta una interfaz similar a otras aplicaciones de lectura de libros. Al arrancarlo por primera vez le pedirá que inicie sesión, ya sea con una cuenta de 24 symbols o con una de Facebook. A continuación, podrá navegar por su listado de novedades o por las categorías en las que ordena las publicaciones y, una vez seleccionado un título, sólo tendrá que darle a leer para empezar a disfrutar en él. Los títulos que vaya abriendo se irán guardando en la carpeta Mis lecturas, para que pueda volver a ellos con facilidad. Lo que sí añadiría es un buscador directo en la aplicación (que sí hay en la web).

Por lo que se refiere al lector en sí, su apariencia le sonará si está familiarizado con aplicaciones como iBooks o Stanza. Como ellas, permite acceder al índice desde cualquier página, agregar marcadores y, casi lo más importante, escoger la fuente en que queremos leer y su tamaño. Por ahora, no sé si lo hará en futuras actualizaciones, no dispone de la opción de ajustar el brillo de la pantalla (hay que ir a los ajustes del iPad para hacerlo), pero imagino que lo añadirán.

Igual pedir que emule el elegante pase de páginas del iBooks es ponerse tiquismiquis, pero no estaría mal permitir la rotación. Yo la echo en falta.

Regalos tecnológicos: ¿qué hago con esto?

Susana Caballero | 11 de enero de 2011 a las 22:35

El último episodio de la serie The Big Bang Theory, The Bus Pants Utilization, arranca con uno de sus protagonistas, Howard Wolowitz, tratando de hacer entender a su madre por teléfono cómo funciona el trackpad del portátil que le acaba de regalar. Es de suponer que más de un hijo/nieto se enfrenta estos días al mismo problema: he regalado a mis padres/abuelos un cacharro con el que no saben qué hacer y ahora yo tampoco sé qué hacer con ellos. En la serie, Sheldon Cooper (otro de los protagonistas, el más -por decirlo de alguna manera- particular) propone algo así como azotar en público a un par de personas mayores poco diestras en los quehaceres tecnológicos para dar ejemplo y que los demás se esfuercen más (Luis Rull, un crack que está siempre al quite, me ha proporcionado el enlace al vídeo en cuestión), pero desde aquí propondré algunas soluciones menos radicales, porque a veces se nos olvida que también hubo un día en que nosotros nos sentamos por primera vez ante un ordenador y ni siquiera sabíamos encenderlo (bueno, no tanto, pero creo que se entiende lo que quiero decir).

Hay distintos cacharros y distintos niveles de dificultad, tanto en el manejo del cacharro en cuestión como en el manejo de los profanos que tienen que enfrentarse a él, así que empezaremos por lo más difícil: los ordenadores. En principio los obstáculos son diferentes si hablamos de uno portátil o de un sobremesa, pero lo bueno de los usuarios realmente inexpertos es que, como nunca han tocado uno, no tendrán que adaptarse a, por ejemplo, las particularidades de un portátil (como le pasaba a la madre de Wolowitz). Es lo mismo que cuando enseñas a alguien a usar un navegador web. Como no conoce ninguno no hay que efectuar evangelización alguna y puedes presentarle directamente Firefox o Chrome (tras los aceptables resultados obtenidos en el ensayo de campo que he llevado a cabo con mi padre, aconsejo comenzar por este último por su simplicidad). No pretendo engañar a nadie: lo que sigue son solamente unas cuantas dosis de sentido común que prevendrán y repararán los inevitables conflictos que el nuevo cacharro está a punto de causar en su familia, si es que no lo ha hecho ya:

-Supuesto 1: Me han regalado un ordenador y no sé qué hacer con él.
-Solución: Llame al que se lo ha regalado, que normalmente será un familiar con el que tendrá la suficiente confianza como para llamarlo sin problemas. Él le guiará y resolverá sus dudas.

-Supuesto 2: He regalado a mi padre/madre/abuelo/abuela un ordenador y no sé qué hacer con él/ella.
-Solución presencial: Pase con él/ella unas cuantas tardes hasta que se haya hecho con los conceptos básicos. Recuerde que probablemente jamás habrá tocado un ratón (o un trackpad), que si no tiene habilidades mecanográficas no sabrá dónde están las letras (y que es posible que le cueste recordar las combinaciones de teclas especiales) y que no va a entender por qué en unos casos hay que hacer click una sola vez y en otros dos. Recuerde también que debe tener paciencia, evitar ponerse nervioso o gritar, porque eso no ayuda al aprendizaje y puede provocar en el alumno un bloqueo que termine con el nuevo cacharrito guardado en su caja para los restos (o en la basura) y la firme promesa de no tocar jamás ningún dispositivo similar.
-Solución a distancia: Instale Log me in (es el que yo uso con mi padre, por eso lo recomiendo, pero hay muchos más) o cualquier otra aplicación de acceso remoto para poder entrar al ordenador de su familiar, arreglar los estropicios que pueda haber causado y guiarle paso a paso en lo que no sepa resolver. Aunque haya quien piense que este tipo de programas se crearon para reparar equipos, aumentar la productividad y chorradas por el estilo, la verdad es que todos ellos fueron creados por gente que necesitaba acceder a los ordenadores de sus padres y solucionar sus problemas. (Un consejo personal: cuando le llamen para pedirle ayuda, encienda su propio equipo y arranque la aplicación de acceso remoto que haya escogido. No importa que crea que pueda solucionarlo por teléfono sin hacer uso de su ordenador, porque no podrá. Con el equipo en marcha desde el principio ahorrará tiempo).

Aunque habrá muchas madres de Wolowitz por ahí, imagino que el regalo estrella de las pasadas fiestas navideñas habrán sido los lectores de libros electrónicos. En este caso no es suficiente con el sentido común, porque entran en juego variables como formatos de archivos, dónde encontrar los libros y cuestiones parecidas. Admito que no estoy demasiado ducha en el tema, pero intentaré aportar algo de luz al asunto.

-Supuesto: Me han regalado un lector de libros electrónicos y no sé qué hacer con él. Obviamente, lo que se hace con él es leer libros, pero primero hay que saber qué tipos de libros lee y después dónde buscarlos.

-Solución (primera parte): Lo primero que debe averiguar es qué tipo de lector es (marca y modelo) y, sobre todo, con qué tipos de archivos se lleva bien. Aunque hay formatos más extendidos que otros, lo cierto es que no hay uno estándar, así que su aparato normalmente leerá sólo unos cuantos de esos formatos, como ePub, fb2 o los más habituales rtf, doc, pdf o html (aunque hay muchos más). Lo ideal es que se haga solamente con archivos compatibles con su dispositivo, para ahorrarse la molestia de convertirlos. Si sólo puede encontrar el título que busca en un formato no compatible, no hay problema. Descárguese algún programa como Calibre y él se encargará de convertir sus archivos. (Si le han regalado un lector de libros pero no tiene ordenador o lo tiene pero no sabe qué hacer con él, vaya a la solución propuesta más arriba para el supuesto 2: llame al que se lo ha regalado y pídale ayuda; también, como siempre, sirve la opción Google, aunque seguro que el regalador se alegrará de saber que está dándole uso a su presente).

-Solución (segunda parte): Una vez familiarizados con lo que puede o no leer el cacharro que tenemos entre las manos, llega la cuestión más importante: ¿dónde encuentro libros para leer? En un país civilizado basta con conectar el dispositivo en cuestión a internet, ir a una librería (Amazon, Barnes&Noble o Borders, por citar grandes cadenas), buscar el libro que queremos o dar una vuelta hasta encontrar uno que nos guste, comprarlo, descargarlo y empezar a leer. Pero ya decía el otro día que algunas cosas no funcionan en España igual que en el resto del mundo. Para no extenderme demasiado sobre el tema, en España es mucho más fácil adquirir libros por cauces alternativos que por los oficiales (si es usted un neófito, ni se le ocurra entrar en Libranda -ni voy a poner el enlace-; los usuarios expertos son incapaces de comprar libros a través de ella…), así que, partiendo del supuesto de que quien está leyendo esto busca títulos en español, aquí van un par de recursos:

  • Libros en red: Su catálogo no es infinito pero está bastante bien provisto. Tiene libros en inglés y en español, unos gratuitos (sólo hay que registrarse) y otros de pago. Todos se descargan directamente tras la compra o selección. Disponibles en pdf y en lit (Microsoft Reader). También tienen audiolibros y libros impresos y además es una plataforma de publicación para autores.
  • Proyecto Gutenberg: Iniciativa colectiva sin ánimo de lucro que pone en la Red a disposición de los usuarios miles de títulos libres de derechos de autor. Aunque su punto fuerte es el inglés, tiene un par de centenares en español. Mucha literatura clásica, claro.
  • Qué de libros: Aquí tienen casi de todo (también novedades), y en muchos formatos, aunque no todos los títulos están disponibles en todos ellos.
  • El Baúl de Ginaddyn: Completo blog en el que, además de reseñas su autor (o autora, que no sé si su apodo es masculino o femenino) incluye enlaces para descargar los libros en cuestión.
  • Papyrefb2.net: Como su propio título indica, libros en fb2, formato que se lleva la mar de bien con los dispositivos Papyre. Reúne más de 7.000 libros. Alguno habrá que le guste, ¿no?
  • Vagos.es: Aparte de otras muchas cosas, tienen un foro donde sus usuarios comparten enlaces de descarga de libros. Aquí también hay mucho donde elegir.
  • Todo ebooks: Otro blog, con un buen catálogo para descargar. Se pueden obtener de forma individual o por paquetes temáticos que sus autores recopilan.
  • Y, para que no se diga, dejo también los enlaces a las tiendas de Leqtor, Amabook, y las correspondientes secciones de la FNAC, Casa del Libro y El Corte Inglés. Otro día hablamos de los precios…

Para cerrar el quiosco por hoy pensé en hablar de esos afortunados a quienes los Reyes Magos (o cualquier familiar o ser querido) han dejado un iPad en el regazo (por cierto, no se depriman por la inminente segunda edición: la primera es magnífica y lo seguirá siendo después, sólo que la segunda será un pelín más magnífica), para explicarles también un poco cómo funciona y qué hacer con él. Un segundo después recordé que eso no es necesario con el iPad:

Google eBooks llega a España a medio gas

Susana Caballero | 6 de diciembre de 2010 a las 22:27

Google acaba de lanzar su nueva tienda de libros, pero como suele pasarnos a los usuarios españoles, nuestra versión es mucho más reducida que la original. Mientras en España solamente se puede acceder a títulos gratuitos básicamente en inglés (aunque en la página de inicio indican que están trabajando con editores de todo el mundo), en la versión estadounidense se puede hacer casi de todo, aparte de, claro, comprar y leer libros (unos tres millones, o eso dicen).

Pero la aplicación de lectura es la misma a ambos lados del Atlántico, y se puede acceder a ella on line, sin necesidad de instalar nada, o disfrutar de los títulos desde teléfonos con Android, iPhones e iPads (mediante la descarga de las respectivas aplicaciones) y además es compatible con el lector de Barnes & Noble Nook y con el Reader de Sony.

Como abanderados de la nube, Google ofrece a los lectores la posibilidad de leer los libros on line, sin que haya que descargarlos al dispositivo en que vayamos a leerlo, pero la empresa de Mountain View sabe que la conectividad permanente es incompatible con determinadas circunstancias, y por eso cuando abramos un libro desde una aplicación móvil se sincronizará con el dispositivo para que podamos leerlo también sin necesidad de estar conectados a internet.

En cuanto a la aplicación de lectura en sí, es similar a otras parecidas, como el iBooks de Apple. Se puede escoger el tipo de letra, el tamaño, el interlineado, la justificación, la disposición de las páginas (también verlo en la versión impresa escaneada), buscar en el texto, consultar la información del libro, navegar entre capítulos o hacerlo por las páginas del volumen. En cuanto a la organización de la biblioteca con los libros que vayamos incorporando, podemos organizarlos en listas, para saber si los hemos leído o no (o si los estamos leyendo) o si los hemos marcado como favoritos. Esas listas, a su vez, pueden permanecer privadas o podemos hacerlas públicas para que las vea todo aquel que eche un vistazo a nuestro perfil de Google (a la parte que hemos designado como pública, claro).

También podemos añadir notas, reseñas y valoraciones a los libros que consultemos o incorporemos a nuestra biblioteca, pero esos añadidos serán siempre públicos, no hay manera de configurarlos para que permanezcan en privado. Tampoco está habilitada por ahora, puede que lo incorporen en futuras actualizaciones (o que estén en las aplicaciones para dispositivos móviles, que todavía no he podido probar), la posibilidad de marcar en el propio libro, a modo de anotación o subrayado.

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‘El Quijote interactivo’

Susana Caballero | 26 de octubre de 2010 a las 21:28

No es el primer libro que digitalizan, pero sí la iniciativa más mediática que la Biblioteca Nacional ha emprendido hasta ahora, sobre todo porque su objetivo ha sido el Quijote de Cervantes. La institución ha presentado su versión enriquecida, digitalizada e interactiva de la obra de Cervantes, un proyecto en el que ha trabajado casi una treintena de personas para hacer de él mucho más que un simple libro digitalizado. Y tan bien les ha quedado que han hecho hasta un vídeo para celebrarlo (ya sabemos que el Ministerio de Cultura y todos los que de él dependen no se llevan demasiado bien con las nuevas tecnologías):

Este Quijote interactivo ofrece, además de la propia lectura del ejemplar digitalizado (y una transcripción instantánea a caracteres más propios de nuestro tiempo, para que todo el mundo entienda lo que tiene ante sus ojos), mapas con los viajes del hidalgo y su escudero, un apartado con música de la época, la posibilidad de echar un vistazo a medio centenar de ediciones de la novela y secciones que aportan contexto histórico y literario a la obra.

Pero en el apartado interactivo se echan en falta algunos detalles, como la posibilidad de incrustar los módulos en blogs o webs, formas de compartirlo más allá del correo electrónico o Facebook (podemos compartir una página, varias o el libro entero) e incluso una opción de descarga para poder hojearlo sin necesidad de conexión a internet (eso nunca va a ocurrir, lo sé, pero no pasa nada por pedirlo).

Dicen en la Biblioteca Nacional que este no es sino el primero de muchos libros que serán interactivizados en los próximos años, aunque no hay ni un calendario ni una lista de títulos (van a llevar a cabo una encuesta entre los lectores para escoger a los afortunados), así que puede que se haga y puede que no, y tampoco sabemos lo que van a tardar. Y mientras tanto, la Biblioteca Nacional (como tantas otras instituciones públicas) sigue acumulando años y polvo en su sede del Paseo de Recoletos madrileño, custodiando sus valiosos fondos, a los que casi solamente los investigadores pueden acceder, mientras lectores y bibliófilos esperan(mos) que se decidan a difundir de una vez por todas esos fondos, que también son nuestros, y también, de paso, que dejen de hacerles la puñeta a quienes, como Google, sí están dispuestos a que todos disfrutemos de ellos.

PD: Aprovecho para recordar que sigue abierta en YouTube la convocatoria para enviar vídeos en los que leamos un fragmento de la novela de Cervantes.

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El ‘Quijote’ en YouTube

Susana Caballero | 6 de octubre de 2010 a las 21:20

[Gracias a Drea por recordármelo en Bloglobosofía]

Aunque sea de lectura obligatoria en los colegios, o al menos lo era cuando yo estudié (a saber qué será lo que leen ahora los niños en las escuelas), muchos no leímos entonces Don Quijote de la Mancha. Algunos lo recuperamos después, otros dicen que lo hicieron porque en según qué círculos queda mal admitir que no se ha leído (lo mismo que pasa con el Ulises de Joyce) y otros simplemente nunca se han acercado a él (y tampoco lo han echado de menos). Pero gracias a YouTube ya no hace falta leerlo para ser parte de la novela de Cervantes. La Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española han puesto en marcha un Quijote 2.0 en el que cualquier usuario de YouTube puede participar enviando un vídeo en el que lea un fragmento de la novela.

http://www.youtube.com/watch?v=tVpaO7xFs5A

Como indica el agradecimiento por el recordatorio que encabeza este texto, la iniciativa lleva un tiempo en marcha, aunque todavía quedan disponibles bastantes fragmentos (va por la segunda parte, pero no sé si aún queda alguno disponible de la primera) para aquellos interesados en participar. La mecánica es muy simple. Sólo hay que entrar en el canal del Quijote, entrar con nuestra cuenta de YouTube (o crear una si no se tiene), solicitar un fragmento y subir a nuestra cuenta de la web un vídeo en el que lo leamos.

Lógicamente, la idea de reunir a cientos de personas de cualquier lugar y condición en torno a una misma obra y a una misma actividad produce mezclas curiosas. En las decenas de vídeos que ya hay subidos (una lista que comienza con el presidente de la RAE, Víctor García de la Concha) hay casi de todo: los que se limitan a mirar fijamente a la cámara, los que aportan un poco de su cosecha (interpretación includa), los que  leen su propio ejemplar cómodamente sentados en un sillón o invidentes que hacen lo propio con su versión en Braille, otros que simulan hablar por teléfono y hasta algún dúo, para hacer más vistosa la narración. Y, cuando esté completo, basta con ponerse los auriculares y dejar que los vídeos se vayan sucediendo automáticamente para poder decir que se ha leído Don Quijote de la Mancha. O algo así.

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