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La Agenda Digital para Europa hace escala en Andalucía (II)

Susana Caballero | 4 de diciembre de 2011 a las 20:45

[Segunda parte de la crónica de la jornada ‘Acción Local’ que la Agenda Digital Europea ha celebrado esta semana en Sevilla. Aquí tienen, si les interesa, la primera]

La segunda parte de la jornada se dividió en dos ramas, una dedicada al espectro y otra centrada en la innovación social. Yo me quedé en esta última, donde Juan Francisco Delgado habló del papel de la red Guadalinfo y sus centros como espacios de innovación social para emprendedores y repasó algunos de los casi 800 proyectos que han nacido en los casi 1.000 centros que se reparten por toda Andalucía. Delgado, que aprovechó para mostrar las cifras del alcance en Twitter de lo que se hablaba en la sede de la EOI en La Cartuja, resaltó que los telecentros son una mina de “oportunidades en el propio territorio conectado con el mundo, con todo el mundo”.

Mientras, Paco Prieto explicó el trabajo de la Fundación CTIC en Asturias, donde llevan a cabo actuaciones con ciudadanos y empresas, y explicó que los grandes retos “no se han solucionado”. Para ello, dijo, es necesaria “una nueva forma de pensar y dar mayor peso a las personas”. Prieto, que repasó iniciativas ciudadanas capaces de lograr cambios políticos y sociales, como Actuable, rompió una lanza en favor de las micropymes, que atraviesan por tantos problemas y que no se tienen en cuenta cuando se habla de innovación, de las grandes cifras de la innovación, a pesar de ser tan cruciales en el tejido productivo español.

También hubo tiempo para repasar algunos datos sobre implantación y uso de nuevas tecnologías en España y para insistir, como decía el otro día, en que esto es el presente. Por ejemplo, Marta Izquierdo, de Cland, hizo hincapié en el poder que están alcanzando las redes sociales, no sólo con anécdotas como lo de La Noria o la campaña de Donettes, sino con eventos de primera magnitud como el 15-M o la bautizada como Primavera Árabe. Y recordó que hemos pasado del mero consumidor al prosumidor, aquel que no sólo consume contenido, sino que lo comparte y también lo crea.

En esta misma línea, Antonio Saravia habló durante su intervención sobre cómo las redes sociales, nacidas con fines exclusivamente comunicativos, se han convertido en un lugar para aprender, formarse y donde poder encontrar trabajo (y buscar candidatos, algo que cada vez hacen más responsables de Recursos Humanos). Saravia repasó el Informe Anual de los Contenidos Digitales en España y el Estudio sobre el conocimiento y uso de las Redes Sociales en España del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, que revelan datos como que los contenidos digitales ya suponen el 53% de la facturación de contenidos en España o que las redes sociales tienen una penetración del 43% en la población española.

Aunque la haya dejado para el final, Clara Centeno no fue la última que tomó la palabra en la EOI. Pero la dejo para el final por tratar un tema de los que pocos se ocupan y que sin embargo ejemplifica cómo pueden las nuevas tecnologías aliviar y ayudar a personas invisibles para gobernantes y legisladores y cada vez más numerosas: los cuidadores informales, que atienden a enfermos de larga duración, personas mayores y dependientes sin tener ni formación para ello ni ayuda de ningún tipo (la Ley de Dependencia, por desgracia, todavía no llega a todas partes). Cada vez son más las personas que reciben atención en casa y ese trabajo, que realizan casi siempre familiares, según los datos mostrados por Centeno (aunque cualquiera que haya pasado por una situación similar puede atestiguarlo), tiene consecuencias negativas para esos cuidadores.

Centeno hizo una panorámica de los servicios de teleasistencia para personas mayores, un campo en el que se ha avanzado mucho en los últimos años, pero insistió en que eso no es suficiente, y reivindicó más herramientas y más apoyo para quienes los cuidan, como redes sociales que les presten apoyo formativo y emocional (como Cuidadoras en Red), al tiempo que incidió en que algo tan simple como los servicios de compra o banca on line ahorran mucho tiempo y mejoran la calidad de vida de estas personas. Eso por no hablar del teletrabajo, cuya extensión evitaría que muchas de estas personas tengan que abandonar su empleo para cuidar a un familiar.

Estos fueron sólo algunos de los temas de los que se habló en las sesiones de Sevilla. Otros muchos más fueron debatidos en internet, sobre todo en Twitter, y otros muchos seguirán siendo objeto de debate en los próximos meses. Si quiere estar al tanto de ellos y aportar sus ideas, puede echar un vistazo a la web de la Agenda Digital para Europa o ver en este enlace cómo seguir su actualidad en Twitter y Facebook.

La Agenda Digital para Europa hace escala en Andalucía (I)

Susana Caballero | 2 de diciembre de 2011 a las 21:46

[La Agenda Digital Europea celebró ayer en Sevilla una de sus jornadas ‘Acción Local’. Como el día fue largo e intenso, he preferido dividir en dos artículos la crónica de estas sesiones. Este es el primero. En este enlace está el segundo

No es el futuro. Es el presente. Internet, las redes sociales y todas sus herramientas forman parte desde hace años de la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo, personas que se comunican, se informan, trabajan, aprenden y colaboran con otras personas, estén cerca de ellas o no, sin más cortapisas que las que les imponen unas leyes que en ocasiones entorpecen la innovación y el progreso, unos políticos reacios a escuchar a ciudadanos cuya voz es más que un voto en una urna cada cuatro años y marañas burocráticas que hacen a veces imposible cualquier gestión sin perder horas de cola en cola.

Estos fueron algunos de los temas de los que se habló en la jornada que la Agenda Digital para Europa, dentro de su programa Going Local, celebró ayer en Sevilla, una iniciativa abierta a la participación ciudadana, tanto presencial como virtual, a través de Twitter y los foros abiertos en la Red, para que los ciudadanos dejasen sus propuestas y votasen las mejores. Durante todo el día se celebraron mesas redondas y debates en torno a tres ejes centrales: el eGobierno, el espectro y la innovación social.

El primer tema ocupó todas las sesiones de la mañana, en las que se habló del plan de acción europeo sobre eGobierno y las prioridades de España en este ámbito, la reutilización de los datos del sector público y la identidad electrónica y la interoperabilidad. Las conclusiones fueron contundentes: la Unión Europea sigue siendo un maremágnum de normativas, estándares y protocolos (en casi todos los campos, también en el electrónico) que hacen imposibles transacciones y operaciones de un país a otro (o al menos muy difíciles), los Gobiernos apenas ponen a disposición de los ciudadanos todos los datos públicos de que disponen (y si lo hacen, los liberan en formatos no reutilizables) y las tramitaciones electrónicas muchas veces entorpecen más que ayudan.

Por suerte, hay esperanza. En la Unión Europea son conscientes de los problemas y están dispuestos a tratar de solucionarlo, como se puso de manifiesto en la aprobación, hace dos años, de la llamada Declaración de Malmö (pdf), que refleja, entre otros aspectos, la necesidad de capacitar a los ciudadanos, reforzar el mercado único o diseñar los servicios a la medida del usuario para responder a sus necesidades. Para 2015, la Agenda Digital para Europa pretende que un 80% de las empresas y la mitad de los ciudadanos utilicen la Administración electrónica.

Todos esos propósitos se enfrentan con la realidad actual, según puso de manifiesto María Jesús Sobrini, de Cisco, que pintó un presente menos amable y un futuro más incierto, insistiendo en la necesidad de agilizar trámites y procesos (y de unificarlos), fomentar la colaboración, especialmente la público/privada, o incluir a las pymes en los proyectos de innovación tecnológica. Además, Sobrini se preguntó por el impacto real de la Administración electrónica, quiso saber cuántos ciudadanos y empresas la usan realmente y cuál es su impacto real en la economía y en el engranaje de un país (o comunidad autónoma o ayuntamiento), y pidió a las administraciones que racionalicen el gasto en IT, porque, por ejemplo, dijo, “no necesito tener una central eléctrica en casa para encender un horno en la cocina”.

La sesión dedicada a los datos públicos fue una de las más interesantes del encuentro, y en ella los ponentes fueron especialmente críticos con el modo en que las administraciones gestionan sus datos públicos. Por ejemplo, Carlos Alonso, de Asedie, aseguró que si en España ciudadanos y empresas tuviesen más información del sector público se habrían evitado muchos impagos desde que empezó la crisis.

Por su parte, David Cabo, de Pro Bono Publico, puso de manifiesto lo que comentaba más arriba: el hermetismo de las administraciones, que se limitan a guardar en un cajón datos de indiscutible utilidad y con ello frenan la innovación y la posibilidad de mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos. Cabo puso como ejemplo aplicaciones de tráfico, farmacias o impuestos, entre otros servicios públicos, que se implementan en una ciudad o comunidad pero no se pueden extender a otra porque se puede acceder a unos datos pero a otros no. Cabo es el propulsor de herramientas cómo ¿Dónde van mis impuestos? (inspirada en el Where does my money go? británico), para la que sólo puede usar datos de los Presupuestos del Estado porque los datos de CCAA y ayuntamientos, si los consigue (dijo que es difícil acceder a los informes de ejecución presupuestaria), no son reutilizables. Su próximo proyecto, para el que busca financiación, es Tu derecho a saber, que permitirá a los ciudadanos pedir información a cualquier institución pública y con el que revindica la aprobación de la anunciada (y postergada desde que se prometió en 2004) ley de acceso a la información pública. También comparó la situación en España y países como Reino Unido o Estados Unidos, algo de lo que se habló en el último EBE y de lo que hablé yo aquí hace unos días.

Alberto Ortiz de Zárate explicó la filosofía y el funcionamiento de Open Data Euskadi y lanzó un mensaje muy claro: los datos deben ser abiertos al público y accesibles, sin autorizaciones, para su libre uso, y ya habrá tiempo después de ver qué es lo que la gente necesita. Y animó a las administraciones a que pongan en sus webs todos esos datos, “pero que lo hagan bien, para que mi madre lo entienda”. (Esto último debería ser, en mi opinión, el leit motiv de todos los desarrolladores de herramientas tecnológicas, sobre todo si son públicas), invirtiendo con sentido, en lo que es importante, y llevando a cabo una “sofisticación tecnológica razonable”.

Durante esta sesión se habló también del decreto sobre reutilización de la información del sector público (para ámbito estatal) publicado hace unas semanas y que autoriza expresamente la reutilización, determina el responsable de este campo en cada administración, y define claramente la normativa al respecto. Por si a alguien le interesa consultar cómo está actualmente el tema de la reutilización de la información del sector público de España, esta es la última nota técnica del Observatorio de Administración Electrónica de la AGE (pdf).

eGobierno, innovación social y espectro, en la jornada de la Agenda Digital para Europa en Sevilla

Susana Caballero | 28 de noviembre de 2011 a las 22:02

La Agenda Digital para Europa, división de la Comisión Europea encargada de organizar eventos como los conocidos como Acción Local, celebra esta semana en Sevilla una de sus sesiones, en torno a tres ejes temáticos: eGobierno, innovación social y espectro.

En el primer bloque de la jornada, que se celebra este jueves, se hablará de temas como la Administración electrónica, la identidad electrónica o la reutilización de la información del sector público. En estos apartados se abordarán cuestiones como la eficiencia y seguridad de las gestiones administrativas, la necesidad (o no) de que la Administración abra sus datos y también, o eso espero, como dije el otro día cuando hablé de los canales de comunicación con sus ciudadanos instaurados por el Gobierno de Barack Obama, de medidas que propicien el contacto entre los ciudadanos y quienes les gobiernan y, claro está, la transparencia de las actuaciones de los gestores públicos.

Todos los contenidos del anterior párrafo se desarrollarán a lo largo de la mañana del jueves. Por la tarde, las sesiones se dividirán en dos ramas, una de ellas dedicada al espectro (distribución de las señales radioeléctricas, su regulación y la competencia) y la otra a la innovación social, en la que se debatirá sobre el uso de las nuevas tecnologías para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y otorgarles poder y de cómo, incluso en estos tiempos difíciles, las redes sociales pueden generar oportunidades laborales.

Por si quieren asistir, aquí tienen el programa y cómo solicitar la inscripción. Si prefieren seguirlo o compartir sus aportaciones desde la distancia, pueden hacerlo con esta etiqueta de Twitter (#daelocal_ES) o dejando sus comentarios en los tres foros (eGobierno, innovación social y espectro) abiertos en la web de la Agenda Digital para Europa.

El ‘open government’ según la Casa Blanca

Susana Caballero | 22 de noviembre de 2011 a las 22:10

Ya sabemos que España no es Estados Unidos. En algunos casos para bien y en otros, para mal. Y si hablamos de política, nos vamos de lleno al segundo grupo. No hace falta ser un experto en redes sociales o en internet para darse cuenta de que el uso que los grandes partidos han hecho de las nuevas tecnologías en la recién terminada (ya era hora) campaña electoral ha sido desastroso. Y eso que han pasado tres largos años desde que Barack Obama y su equipo demostraron que internet servía para algo más que publicar vídeos y lanzar eslóganes. Pero parece que aquí no se han dado por aludidos.

Tampoco hay que ser un experto para darse cuenta de que las webs de la Administración (hablo de la central) son del siglo pasado. No sé si pasarían un análisis de accesibilidad y usabilidad, pero al menos en mi caso tengo que dar mil vueltas cada vez que entro en alguna para buscar algo. Rara vez lo encuentro. Eso por no hablar de los bonitos copyrights al pie de las webs o la no menos bonita página de error a que conduce pulsar en el Aviso legal de la web de La Moncloa. O la página oficial del Gobierno en Flickr, que planta un copyright en cada pie de foto pese a que están adscritas a una licencia Creative Commons incompatible con la publicación para fines comerciales. Es decir, que a los periodistas, por ejemplo, no nos sirve para nada, salvo que hablemos con Getty Images y pasemos por caja.

(De hecho, me extraña que, con esta preocupación por proteger sus trabajos propagandísticos, esté siquiera disponible la opción de insertar, igual que en YouTube. Será que no se han dado cuenta o que no saben cómo desactivarlo…).

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No me voy a extender mucho más en este capítulo, salvo para indicar que la situación en Estados Unidos es bien diferente. Los contenidos de la web del Gobierno estadounidense se adscriben a una licencia Creative Commons que sí permite su uso para fines comerciales. En cuanto a las fotografías de la página de Flickr de la Casa Blanca, llevan la licencia United States Government Work, que establece que no están sujetas a copyright. O sea, que un medio o periodista puede publicarlas sin problema.

Tras esta larga introducción, vamos al tema. Si quieren saber algo más de cómo funciona la política estadounidense, les recomiendo encarecidamente la serie El ala oeste. Aprenderán mucho y también se deprimirán cuando recuerden el paño de lo que tenemos que aguantar aquí en la vida real.

No sé si lo sabrán, pero en Estados Unidos, un país en el que sí hay separación de poderes, Obama anda a la gresca con el Congreso, que no se pone de acuerdo para aprobar la American Jobs Act, una ley que, muy resumidamente, reduciría los impuestos de la clase trabajadora para subírselos a quienes tienen mayor poder adquisitivo. Para hacer partícipes a los ciudadanos de cómo les afecta que se apruebe o no esta ley (recordemos que allí la gente sabe quién es su congresista o su senador, y que pueden darle la brasa directamente), la Casa Blanca ha publicado en su web un simulador de impuestos. Basta indicar si se tributa en solitario o con el cónyuge y los ingresos anuales de cada uno para saber cuánto se ahorraría cada contribuyente con esta ley. Simple pero efectivo. Y no se han limitado a eso, sino que también han publicado resúmenes, desglose estado por estado y hasta gráficos.

Y si se les están poniendo los dientes largos por la envidia, mejor no miren siquiera esta otra calculadora, que permite a los ciudadanos saber adónde va cada dólar que pagan en impuestos federales.

Ni tampoco echen un vistazo a We the People, que recoge una centenaria tradición estadounidense (el concepto de las peticiones al Gobierno estaba en la primera enmienda a la Constitución) y la adapta al siglo XXI: cualquiera puede registrar su petición y, si consigue 25.000 adhesiones en un mes, será atendida por el Gobierno, que debe darle una respuesta. Responder no significa, claro está, que vayan a hacer realidad lo que se pide en ella, sólo que alguien del Ejecutivo va a tener que leerlo, estudiarlo y darle una respuesta. Algo es algo.

Obviamente el open government o gobierno abierto, transparente al cien por cien para los ciudadanos, es mucho más que lo que acabo de reseñar aquí, pero ahora que La Moncloa cambia de inquilinos igual es hora de ponernos al día y tomar alguna idea de lo que se hace en Washington, ¿no creen?

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Actualización: Pocas horas después de publicar este artículo el equipo de Barack Obama ha estrenado la página de Google+ de su campaña (“the as-official-as-it-gets Google+ page”, dicen con todo el arte en la descripción), cuyo primer mensaje es un saludo y una petición a sus seguidores de sugerencias y consejos sobre cómo usar este espacio. Ya tiene unos cuantos comentarios y, por lo visto hace cuatro años, me da que van a hacerle caso a más de uno. También me da que en los próximos meses podemos aprender unas cuantas cosas de cómo usar Google+ para una campaña política…