Archivos para el tag ‘política’

Suecia, para los suecos

Susana Caballero | 13 de enero de 2012 a las 15:00

El Gobierno sueco decidió hace unas semanas poner en manos de sus ciudadanos la cuenta oficial de Twitter del país, @sweden. Cada semana un nuevo sueco se encarga de llevar esa cuenta y, durante siete días, puede decir básicamente lo que se le antoje (conociendo a los suecos, es poco probable que se prodiguen en exabruptos).

Hasta ahora, por esa cuenta han pasado un joven de origen bosnio, otro que cría ovejas o un publicista que tiene una agencia pero vive en el campo (y cría gallinas), entre otros. Esta semana la encargada de la cuenta es Anna, ministra de la Iglesia de Suecia.

La idea parte del Swedish Institute y VisitSweden, responsables del proyecto Curators of Sweden, donde se puede consultar quiénes han sido hasta ahora la voz de Suecia en Twitter y qué es lo que han publicado. La idea es que esos ciudadanos cuenten al mundo cómo es su Suecia, que compartan sus conocimientos, sus opiniones y su experiencia, que respondan las preguntas de los seguidores de la cuenta sobre su país y que muestren una visión más amplia y más real que la de los catálogos de Ikea o las novelas de Henning Mankell (y resuelvan dudas como si están todos los suecos tan hechos polvo como Wallander).

Llegados a este punto quizás alguno de ustedes se pregunte si hay una cuenta oficial de España. Bueno, no sé si es ‘la cuenta oficial de España’, pero hay una @spain, llevada por Turismo de España, dependiente de la Sociedad Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas (Segittur), que a su vez depende del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, y que se limita a compartir noticias relacionadas con el turismo en España (sigue a un par de decenas de miles de usuarios y la siguen más de 30.000, pero no hay demasiada conversación).

No digo que sea eso incorrecto, pero se me ocurren unas cuantas cosas más creativas y útiles que hacer con esa cuenta, la verdad. Como lo de los suecos. Teniendo en cuenta que a quienes nos gobiernan las redes sociales sólo les interesan estrictamente durante la campaña electoral (entonces hasta se preocupan por denunciar a quienes les parodian) y que una vez llegados al poder o cierran las cuentas (como Gallardón en Twitter) o se despreocupan tanto que no les importa si hay un periodista italiano haciéndose pasar por cinco ministros españoles, no creo que en España prosperase algo como lo de Suecia. Además, tengo mis dudas sobre si sería buena idea abrir la cuenta de España así como así, porque los españoles somos mucho más peligrosos que los suecos.

¿Qué opinan? ¿Debería el Gobierno cedernos a los ciudadanos el uso de la cuenta @spain? ¿Qué dirían si durante una semana hablasen en Twitter en nombre de España?

La Agenda Digital para Europa hace escala en Andalucía (II)

Susana Caballero | 4 de diciembre de 2011 a las 20:45

[Segunda parte de la crónica de la jornada 'Acción Local' que la Agenda Digital Europea ha celebrado esta semana en Sevilla. Aquí tienen, si les interesa, la primera]

La segunda parte de la jornada se dividió en dos ramas, una dedicada al espectro y otra centrada en la innovación social. Yo me quedé en esta última, donde Juan Francisco Delgado habló del papel de la red Guadalinfo y sus centros como espacios de innovación social para emprendedores y repasó algunos de los casi 800 proyectos que han nacido en los casi 1.000 centros que se reparten por toda Andalucía. Delgado, que aprovechó para mostrar las cifras del alcance en Twitter de lo que se hablaba en la sede de la EOI en La Cartuja, resaltó que los telecentros son una mina de “oportunidades en el propio territorio conectado con el mundo, con todo el mundo”.

Mientras, Paco Prieto explicó el trabajo de la Fundación CTIC en Asturias, donde llevan a cabo actuaciones con ciudadanos y empresas, y explicó que los grandes retos “no se han solucionado”. Para ello, dijo, es necesaria “una nueva forma de pensar y dar mayor peso a las personas”. Prieto, que repasó iniciativas ciudadanas capaces de lograr cambios políticos y sociales, como Actuable, rompió una lanza en favor de las micropymes, que atraviesan por tantos problemas y que no se tienen en cuenta cuando se habla de innovación, de las grandes cifras de la innovación, a pesar de ser tan cruciales en el tejido productivo español.

También hubo tiempo para repasar algunos datos sobre implantación y uso de nuevas tecnologías en España y para insistir, como decía el otro día, en que esto es el presente. Por ejemplo, Marta Izquierdo, de Cland, hizo hincapié en el poder que están alcanzando las redes sociales, no sólo con anécdotas como lo de La Noria o la campaña de Donettes, sino con eventos de primera magnitud como el 15-M o la bautizada como Primavera Árabe. Y recordó que hemos pasado del mero consumidor al prosumidor, aquel que no sólo consume contenido, sino que lo comparte y también lo crea.

En esta misma línea, Antonio Saravia habló durante su intervención sobre cómo las redes sociales, nacidas con fines exclusivamente comunicativos, se han convertido en un lugar para aprender, formarse y donde poder encontrar trabajo (y buscar candidatos, algo que cada vez hacen más responsables de Recursos Humanos). Saravia repasó el Informe Anual de los Contenidos Digitales en España y el Estudio sobre el conocimiento y uso de las Redes Sociales en España del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, que revelan datos como que los contenidos digitales ya suponen el 53% de la facturación de contenidos en España o que las redes sociales tienen una penetración del 43% en la población española.

Aunque la haya dejado para el final, Clara Centeno no fue la última que tomó la palabra en la EOI. Pero la dejo para el final por tratar un tema de los que pocos se ocupan y que sin embargo ejemplifica cómo pueden las nuevas tecnologías aliviar y ayudar a personas invisibles para gobernantes y legisladores y cada vez más numerosas: los cuidadores informales, que atienden a enfermos de larga duración, personas mayores y dependientes sin tener ni formación para ello ni ayuda de ningún tipo (la Ley de Dependencia, por desgracia, todavía no llega a todas partes). Cada vez son más las personas que reciben atención en casa y ese trabajo, que realizan casi siempre familiares, según los datos mostrados por Centeno (aunque cualquiera que haya pasado por una situación similar puede atestiguarlo), tiene consecuencias negativas para esos cuidadores.

Centeno hizo una panorámica de los servicios de teleasistencia para personas mayores, un campo en el que se ha avanzado mucho en los últimos años, pero insistió en que eso no es suficiente, y reivindicó más herramientas y más apoyo para quienes los cuidan, como redes sociales que les presten apoyo formativo y emocional (como Cuidadoras en Red), al tiempo que incidió en que algo tan simple como los servicios de compra o banca on line ahorran mucho tiempo y mejoran la calidad de vida de estas personas. Eso por no hablar del teletrabajo, cuya extensión evitaría que muchas de estas personas tengan que abandonar su empleo para cuidar a un familiar.

Estos fueron sólo algunos de los temas de los que se habló en las sesiones de Sevilla. Otros muchos más fueron debatidos en internet, sobre todo en Twitter, y otros muchos seguirán siendo objeto de debate en los próximos meses. Si quiere estar al tanto de ellos y aportar sus ideas, puede echar un vistazo a la web de la Agenda Digital para Europa o ver en este enlace cómo seguir su actualidad en Twitter y Facebook.

La Agenda Digital para Europa hace escala en Andalucía (I)

Susana Caballero | 2 de diciembre de 2011 a las 21:46

[La Agenda Digital Europea celebró ayer en Sevilla una de sus jornadas 'Acción Local'. Como el día fue largo e intenso, he preferido dividir en dos artículos la crónica de estas sesiones. Este es el primero. En este enlace está el segundo

No es el futuro. Es el presente. Internet, las redes sociales y todas sus herramientas forman parte desde hace años de la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo, personas que se comunican, se informan, trabajan, aprenden y colaboran con otras personas, estén cerca de ellas o no, sin más cortapisas que las que les imponen unas leyes que en ocasiones entorpecen la innovación y el progreso, unos políticos reacios a escuchar a ciudadanos cuya voz es más que un voto en una urna cada cuatro años y marañas burocráticas que hacen a veces imposible cualquier gestión sin perder horas de cola en cola.

Estos fueron algunos de los temas de los que se habló en la jornada que la Agenda Digital para Europa, dentro de su programa Going Local, celebró ayer en Sevilla, una iniciativa abierta a la participación ciudadana, tanto presencial como virtual, a través de Twitter y los foros abiertos en la Red, para que los ciudadanos dejasen sus propuestas y votasen las mejores. Durante todo el día se celebraron mesas redondas y debates en torno a tres ejes centrales: el eGobierno, el espectro y la innovación social.

El primer tema ocupó todas las sesiones de la mañana, en las que se habló del plan de acción europeo sobre eGobierno y las prioridades de España en este ámbito, la reutilización de los datos del sector público y la identidad electrónica y la interoperabilidad. Las conclusiones fueron contundentes: la Unión Europea sigue siendo un maremágnum de normativas, estándares y protocolos (en casi todos los campos, también en el electrónico) que hacen imposibles transacciones y operaciones de un país a otro (o al menos muy difíciles), los Gobiernos apenas ponen a disposición de los ciudadanos todos los datos públicos de que disponen (y si lo hacen, los liberan en formatos no reutilizables) y las tramitaciones electrónicas muchas veces entorpecen más que ayudan.

Por suerte, hay esperanza. En la Unión Europea son conscientes de los problemas y están dispuestos a tratar de solucionarlo, como se puso de manifiesto en la aprobación, hace dos años, de la llamada Declaración de Malmö (pdf), que refleja, entre otros aspectos, la necesidad de capacitar a los ciudadanos, reforzar el mercado único o diseñar los servicios a la medida del usuario para responder a sus necesidades. Para 2015, la Agenda Digital para Europa pretende que un 80% de las empresas y la mitad de los ciudadanos utilicen la Administración electrónica.

Todos esos propósitos se enfrentan con la realidad actual, según puso de manifiesto María Jesús Sobrini, de Cisco, que pintó un presente menos amable y un futuro más incierto, insistiendo en la necesidad de agilizar trámites y procesos (y de unificarlos), fomentar la colaboración, especialmente la público/privada, o incluir a las pymes en los proyectos de innovación tecnológica. Además, Sobrini se preguntó por el impacto real de la Administración electrónica, quiso saber cuántos ciudadanos y empresas la usan realmente y cuál es su impacto real en la economía y en el engranaje de un país (o comunidad autónoma o ayuntamiento), y pidió a las administraciones que racionalicen el gasto en IT, porque, por ejemplo, dijo, “no necesito tener una central eléctrica en casa para encender un horno en la cocina”.

La sesión dedicada a los datos públicos fue una de las más interesantes del encuentro, y en ella los ponentes fueron especialmente críticos con el modo en que las administraciones gestionan sus datos públicos. Por ejemplo, Carlos Alonso, de Asedie, aseguró que si en España ciudadanos y empresas tuviesen más información del sector público se habrían evitado muchos impagos desde que empezó la crisis.

Por su parte, David Cabo, de Pro Bono Publico, puso de manifiesto lo que comentaba más arriba: el hermetismo de las administraciones, que se limitan a guardar en un cajón datos de indiscutible utilidad y con ello frenan la innovación y la posibilidad de mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos. Cabo puso como ejemplo aplicaciones de tráfico, farmacias o impuestos, entre otros servicios públicos, que se implementan en una ciudad o comunidad pero no se pueden extender a otra porque se puede acceder a unos datos pero a otros no. Cabo es el propulsor de herramientas cómo ¿Dónde van mis impuestos? (inspirada en el Where does my money go? británico), para la que sólo puede usar datos de los Presupuestos del Estado porque los datos de CCAA y ayuntamientos, si los consigue (dijo que es difícil acceder a los informes de ejecución presupuestaria), no son reutilizables. Su próximo proyecto, para el que busca financiación, es Tu derecho a saber, que permitirá a los ciudadanos pedir información a cualquier institución pública y con el que revindica la aprobación de la anunciada (y postergada desde que se prometió en 2004) ley de acceso a la información pública. También comparó la situación en España y países como Reino Unido o Estados Unidos, algo de lo que se habló en el último EBE y de lo que hablé yo aquí hace unos días.

Alberto Ortiz de Zárate explicó la filosofía y el funcionamiento de Open Data Euskadi y lanzó un mensaje muy claro: los datos deben ser abiertos al público y accesibles, sin autorizaciones, para su libre uso, y ya habrá tiempo después de ver qué es lo que la gente necesita. Y animó a las administraciones a que pongan en sus webs todos esos datos, “pero que lo hagan bien, para que mi madre lo entienda”. (Esto último debería ser, en mi opinión, el leit motiv de todos los desarrolladores de herramientas tecnológicas, sobre todo si son públicas), invirtiendo con sentido, en lo que es importante, y llevando a cabo una “sofisticación tecnológica razonable”.

Durante esta sesión se habló también del decreto sobre reutilización de la información del sector público (para ámbito estatal) publicado hace unas semanas y que autoriza expresamente la reutilización, determina el responsable de este campo en cada administración, y define claramente la normativa al respecto. Por si a alguien le interesa consultar cómo está actualmente el tema de la reutilización de la información del sector público de España, esta es la última nota técnica del Observatorio de Administración Electrónica de la AGE (pdf).

Por qué no es buena idea censurar parodias en Twitter

Susana Caballero | 29 de noviembre de 2011 a las 19:18

Respuesta corta 1: El efecto Streisand.

Respuesta corta 2: Queda feo.

Ahora, una respuesta algo más larga:

Las cuentas paródicas existen prácticamente desde el inicio de Twitter. Cuando abrí mi primera cuenta, hace cuatro años, ya estaban por allí lo que entonces se conocían como narices rojas, una serie de cuentas falsas que se burlaban de figuras conocidas en la Red, como Enrique Dans o Eduardo Arcos, cuyos alias en Twitter eran muy similares a los originales y cuya foto de perfil era la de los homenajeados ataviados con una nariz roja, como la de los payasos. Esas cuentas tenían mayor o menor gracia, y algunas derivaron en el insulto puro y duro. Con el tiempo, la moda se enfrió y lo de las narices rojas (los usuarios más veteranos se acordarán de aquello) pasó a mejor vida.

Ahora, la moda (bueno, una de tantas, como lo de hacer trending topic el santo del día o cualquier otra tontería) es parodiar a políticos. Figuras como Mariano Rajoy, Alfredo Pérez Rubalcaba, Esperanza Aguirre o hasta el mismísimo Rey tienen sus replicantes en Twitter (brillante el tuit de @JuanCarlosI, con su correspondiente foto de perfil, el día del moratón en el ojo: la primera regla del club de la lucha es no hablar del club de la lucha).

Pese a lo mucho que nos gustan a los españoles las parodias y reírnos de quienes nos gobiernan, esta moda no es exclusiva de España. La reina Isabel II de Inglaterra también tiene la suya, con más de medio millón de seguidores y tan popular que hasta tiene su propio libro.

Como es lógico, no todos los parodiados se toman tan bien estos homenajes. En España tenemos un caso notorio reciente, un ejemplo de manual del conocido como efecto Streisand: el caso Naniano Rajoy, una más de tantas copias del líder del Partido Popular surgidas en la Red pero contra la que el partido a punto de ocupar el Gobierno de España se empleó a fondo, logrando lo que cualquiera con un mínimo conocimiento de redes sociales (y de comportamiento humano en general) habría previsto: #FreeNaniano estuvo durante más de un día en lo más alto de la lista de trending topics en España, salieron decenas de nuevos replicantes y, lo que es peor, dejó la imagen del PP en internet y las redes sociales (donde tampoco es que se haya lucido precisamente) a la altura del betún (sí, ya sé que han ganado las elecciones de calle y demás, pero la reputación on line la tienen por los suelos). Y todo por hacer caso a algo que no merecía tanta atención (no sabrán, por ejemplo, que nunca hay que alimentar a los trolls; ni a las parodias).

El resquicio legal en el que se ampararon para cerrar Naniano Rajoy fue el mismo que usó en su día La Moncloa o el que invoca ahora el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido (del PP), para cerrar su recién nacida parodia (la cuenta apareció hace tres días), @zoidoarcalde: la usurpación de identidad.

Permítanme que copie unos párrafos de la Ayuda de Twitter al respecto, para dejar claros los términos:

Se considera usurpación de identidad el intento de engaño, o simplemente con fines lúdicos, al fingir ser otra persona o empresa. Se considera violación de la normativa de Twitter la usurpación de identidad no paródica. La norma para definir qué es parodia es: “¿Una persona razonable sabría que es una broma?”. Puede considerarse que una cuenta viola la política de usurpación de identidad si da lugar a confusión o engaña a otras personas. Se permiten las cuentas de usurpación de identidad paródica.

¿Qué entiende Twitter por usurpación de identidad paródica? Veamos:

Para evitar la suplantación, la información del perfil de la cuenta debe hacer muy claro que el creador de la cuenta no es realmente la misma persona o entidad que es sujeto de su parodia o imitación. Aquí hay algunas sugerencias para diferenciar tu cuenta:

-Nombre de usuario: El nombre de usuario no debe ser exactamente el mismo del sujeto de la parodia, imitación o la celebridad; para hacer esto más claro, debes distinguir la cuenta con un calificativo tal como “no soy”, “falso” o “fan”.

-Nombre: El nombre en el perfil no debe listar exactamente el nombre del sujeto sin alguna palabra distintiva, tal como “no soy”, “falso” o “fan”.

-Bio: La biografía debe incluir una afirmación que se distinga de la identidad real, por ejemplo “Esto es una parodia” o “Una cuenta hecha por fans” o “Cuenta de Parodia” o “Cuenta de fans” o “Cuenta de juego de rol” o “No estamos afiliados con…”.

-Comunicación con otros usuarios: La cuenta no debe tratar de engañar o llevar a malas interpretaciones sobre su identidad, a través de comunicaciones públicas o privadas con otros usuarios. Por ejemplo, si estás operando una cuenta de admiradores, no envíes mensajes directos a otros usuarios como si fueras realmente esa celebridad (por ejemplo un artista, banda, equipo deportivo, etc.).

Veamos ahora qué dice en su perfil la parodia del alcalde de Sevilla, @zoidoarcalde, que indica que su nombre es Juaninnasio Soido (originalmente era idéntico al del alcalde, pero le aconsejaron que lo cambiase y así lo hizo):

Arcalde de Sevilla por la gracia de Dios. Intentando volver a nuestras raíces de albero, caballo y señorito. Soy una parodia, como la vida misma.

Aun así, el Zoido original ha pedido a Twitter que elimine la cuenta, porque considera que suplanta su identidad, una maniobra en mi opinión desafortunada viniendo sobre todo de alguien que lleva moviéndose bastante tiempo en este mundo y que llevó a cabo una campaña muy efectiva en las redes sociales en su carrera por alcanzar la Alcaldía sevillana. No me atrevo a aventurar qué es lo que de verdad le ha molestado, aunque tengo un par de ideas.

A mi entender, queda bien claro que no hay suplantación que valga, como tampoco la había en Naniano Rajoy (el caso de La Moncloa era diferente), porque cualquiera con dos dedos de frente (vale que ha habido periodistas que dieron por auténticos mensajes publicados desde cuentas falsas, pero siempre ha habido gente con problemas de lectura comprensiva) sabe que, por ejemplo, las burradas que dice la cuenta replicante de Esperanza Aguirre no son ciertas… O al menos la auténtica no se atrevería a decirlas en público, ¿no?

eGobierno, innovación social y espectro, en la jornada de la Agenda Digital para Europa en Sevilla

Susana Caballero | 28 de noviembre de 2011 a las 22:02

La Agenda Digital para Europa, división de la Comisión Europea encargada de organizar eventos como los conocidos como Acción Local, celebra esta semana en Sevilla una de sus sesiones, en torno a tres ejes temáticos: eGobierno, innovación social y espectro.

En el primer bloque de la jornada, que se celebra este jueves, se hablará de temas como la Administración electrónica, la identidad electrónica o la reutilización de la información del sector público. En estos apartados se abordarán cuestiones como la eficiencia y seguridad de las gestiones administrativas, la necesidad (o no) de que la Administración abra sus datos y también, o eso espero, como dije el otro día cuando hablé de los canales de comunicación con sus ciudadanos instaurados por el Gobierno de Barack Obama, de medidas que propicien el contacto entre los ciudadanos y quienes les gobiernan y, claro está, la transparencia de las actuaciones de los gestores públicos.

Todos los contenidos del anterior párrafo se desarrollarán a lo largo de la mañana del jueves. Por la tarde, las sesiones se dividirán en dos ramas, una de ellas dedicada al espectro (distribución de las señales radioeléctricas, su regulación y la competencia) y la otra a la innovación social, en la que se debatirá sobre el uso de las nuevas tecnologías para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y otorgarles poder y de cómo, incluso en estos tiempos difíciles, las redes sociales pueden generar oportunidades laborales.

Por si quieren asistir, aquí tienen el programa y cómo solicitar la inscripción. Si prefieren seguirlo o compartir sus aportaciones desde la distancia, pueden hacerlo con esta etiqueta de Twitter (#daelocal_ES) o dejando sus comentarios en los tres foros (eGobierno, innovación social y espectro) abiertos en la web de la Agenda Digital para Europa.

El ‘open government’ según la Casa Blanca

Susana Caballero | 22 de noviembre de 2011 a las 22:10

Ya sabemos que España no es Estados Unidos. En algunos casos para bien y en otros, para mal. Y si hablamos de política, nos vamos de lleno al segundo grupo. No hace falta ser un experto en redes sociales o en internet para darse cuenta de que el uso que los grandes partidos han hecho de las nuevas tecnologías en la recién terminada (ya era hora) campaña electoral ha sido desastroso. Y eso que han pasado tres largos años desde que Barack Obama y su equipo demostraron que internet servía para algo más que publicar vídeos y lanzar eslóganes. Pero parece que aquí no se han dado por aludidos.

Tampoco hay que ser un experto para darse cuenta de que las webs de la Administración (hablo de la central) son del siglo pasado. No sé si pasarían un análisis de accesibilidad y usabilidad, pero al menos en mi caso tengo que dar mil vueltas cada vez que entro en alguna para buscar algo. Rara vez lo encuentro. Eso por no hablar de los bonitos copyrights al pie de las webs o la no menos bonita página de error a que conduce pulsar en el Aviso legal de la web de La Moncloa. O la página oficial del Gobierno en Flickr, que planta un copyright en cada pie de foto pese a que están adscritas a una licencia Creative Commons incompatible con la publicación para fines comerciales. Es decir, que a los periodistas, por ejemplo, no nos sirve para nada, salvo que hablemos con Getty Images y pasemos por caja.

(De hecho, me extraña que, con esta preocupación por proteger sus trabajos propagandísticos, esté siquiera disponible la opción de insertar, igual que en YouTube. Será que no se han dado cuenta o que no saben cómo desactivarlo…).

P101111PS-0009

No me voy a extender mucho más en este capítulo, salvo para indicar que la situación en Estados Unidos es bien diferente. Los contenidos de la web del Gobierno estadounidense se adscriben a una licencia Creative Commons que sí permite su uso para fines comerciales. En cuanto a las fotografías de la página de Flickr de la Casa Blanca, llevan la licencia United States Government Work, que establece que no están sujetas a copyright. O sea, que un medio o periodista puede publicarlas sin problema.

Tras esta larga introducción, vamos al tema. Si quieren saber algo más de cómo funciona la política estadounidense, les recomiendo encarecidamente la serie El ala oeste. Aprenderán mucho y también se deprimirán cuando recuerden el paño de lo que tenemos que aguantar aquí en la vida real.

No sé si lo sabrán, pero en Estados Unidos, un país en el que sí hay separación de poderes, Obama anda a la gresca con el Congreso, que no se pone de acuerdo para aprobar la American Jobs Act, una ley que, muy resumidamente, reduciría los impuestos de la clase trabajadora para subírselos a quienes tienen mayor poder adquisitivo. Para hacer partícipes a los ciudadanos de cómo les afecta que se apruebe o no esta ley (recordemos que allí la gente sabe quién es su congresista o su senador, y que pueden darle la brasa directamente), la Casa Blanca ha publicado en su web un simulador de impuestos. Basta indicar si se tributa en solitario o con el cónyuge y los ingresos anuales de cada uno para saber cuánto se ahorraría cada contribuyente con esta ley. Simple pero efectivo. Y no se han limitado a eso, sino que también han publicado resúmenes, desglose estado por estado y hasta gráficos.

Y si se les están poniendo los dientes largos por la envidia, mejor no miren siquiera esta otra calculadora, que permite a los ciudadanos saber adónde va cada dólar que pagan en impuestos federales.

Ni tampoco echen un vistazo a We the People, que recoge una centenaria tradición estadounidense (el concepto de las peticiones al Gobierno estaba en la primera enmienda a la Constitución) y la adapta al siglo XXI: cualquiera puede registrar su petición y, si consigue 25.000 adhesiones en un mes, será atendida por el Gobierno, que debe darle una respuesta. Responder no significa, claro está, que vayan a hacer realidad lo que se pide en ella, sólo que alguien del Ejecutivo va a tener que leerlo, estudiarlo y darle una respuesta. Algo es algo.

Obviamente el open government o gobierno abierto, transparente al cien por cien para los ciudadanos, es mucho más que lo que acabo de reseñar aquí, pero ahora que La Moncloa cambia de inquilinos igual es hora de ponernos al día y tomar alguna idea de lo que se hace en Washington, ¿no creen?

——————————————–

Actualización: Pocas horas después de publicar este artículo el equipo de Barack Obama ha estrenado la página de Google+ de su campaña (“the as-official-as-it-gets Google+ page”, dicen con todo el arte en la descripción), cuyo primer mensaje es un saludo y una petición a sus seguidores de sugerencias y consejos sobre cómo usar este espacio. Ya tiene unos cuantos comentarios y, por lo visto hace cuatro años, me da que van a hacerle caso a más de uno. También me da que en los próximos meses podemos aprender unas cuantas cosas de cómo usar Google+ para una campaña política…

EBE11: Un EBE diferente

Susana Caballero | 14 de noviembre de 2011 a las 19:51

Se presentaba como un EBE de cambios (en otro escenario y por primera vez de pago) y de transición (¿hacia dónde? Aún está por ver), pero sobre todo ha sido un EBE raro, muy diferente a los anteriores y casi en las antípodas de aquel primero (su segunda edición, en realidad, porque me perdí la primera) al que fui hace cuatro años.

Entiendo que no tiene que ser fácil elaborar la programación (mucho menos organizarlo) de un encuentro de este tipo, al que han acudido unas dos mil personas de distinto perfil, intereses y ámbito de procedencia de las que, además, al menos la mitad eran debutantes en el EBE. La preocupación por reflejar, como decía ayer, todas esas tendencias que se mueven hoy día por la Red (no hay más que darse una vuelta por Twitter) ha dado lugar a un menú en mi opinión demasiado ecléctico que no sé si habrá colmado las expectativas de quienes acudían este año por primera vez, porque creo que tanto los perfiles empresariales, por así decirlo, como los internautas/tuiteros/blogueros de a pie pueden haberse sentido en algún momento un poco descolocados.

Esa variedad de perfiles e intereses dificulta no sólo elaborar la programación, sino supongo que también la preparación de las ponencias y mesas redondas para los propios ponentes. Hace unos años, el auditorio era más homogéneo (había excepciones, claro, porque no es que las empresas o los profesionales hayan aparecido este año de repente) y sus intereses también lo eran (también había excepciones en eso). Ahora, muchos habrán considerado ciertas charlas o talleres demasiado avanzados, otros que se han quedado cortos y otros (los más veteranos, como es mi caso) estarán ya un poco cansados de escuchar todos los años a alguien empeñado en matar los blogs, de ver a otros vendiendo su libro (o su Orbyt) o de comprobar que algunos amortizan una y otra vez la charla que prepararon hace decenios o que simplemente no preparan nada y se limitan a decir lo que en ese momento les pasa por la cabeza (y que conste que nada de esto es culpa de los organizadores, que llaman a quienes consideran más idóneos para cada ámbito y poco pueden hacer si les salen rana).

Hay otras sesiones que, por mucho que recuperen argumentos ya escuchados o leídos, siempre es un placer presenciar, bien por el interés del conferenciante, por el de lo que cuenta o, simplemente, porque dice, con micro y sobre un escenario, cosas que uno ha pensado, dicho o escrito más de una vez.

Esa variedad de perfiles y procedencias provoca que haya casi tantas opiniones sobre lo que se ha visto y escuchado en este EBE11 como asistentes, como se puede comprobar echando un vistazo a lo que se iba diciendo en Twitter mientras duraba el encuentro y a lo que quienes estuvieron allí irán publicando durante los próximos días. No sé cuántos de los que allí estuvieron repetirán el año que viene y cuántos lo recomendarán a sus contactos. Me gustaría saber qué llevó a los debutantes a asistir este año por primera vez y qué es lo que se llevan o lo que han aprendido. También saber qué piensan los sospechosos habituales de este EBE tan peculiar.

Como digo, cada uno tendrá su opinión sobre lo mejor y lo peor de este EBE. (Estoy recopilando en Storify lo que más me ha llamado la atención de esta edición. He completado la historia de De Muestra, la del viernes y la del sábado, por si le quieren echar un vistazo). La mía es que esto ha sido lo mejor de este año:

-La sesión De Muestra, previa al propio EBE, en la que se presentan proyectos nuevos cada año más interesantes. En relación directa con esto, aunque ya en el programa oficial, las charlas de emprendedores como Laura Valverde y Ana Ormaechea (o cómo sobrevivir a la experiencia de intentar hacerse un hueco en Silicon Valley), Sebastián Muriel (sobre las diferencias entre Europa y EEUU a la hora de montar un proyecto tecnológico y algunas claves para sacar adelante una empresa de estas características y superar los obstáculos) o Jared Hecht, el invitado internacional de este año, que, al igual que hicieron en otras ediciones figuras como Biz Stone, presentó el servicio del que es cofundador, la red social GroupMe.

-Las charlas de David Bravo sobre el trato que los medios de comunicación dan en ocasiones a todo lo que tiene que ver con internet, la piratería y las redes sociales, la de Javier de la Cueva sobre la dicotomía abierto-cerrado y la de Josep Jover, que dejó perlas como que “la ley Sinde sólo se cumplirá si lo quieren los ciudadanos”, llamó a la participación ciudadana para cambiar normas injustas (“Las cosas primero las ganamos en la calle, luego en los juzgados y después en el BOE”, como el canon digital) y tranquilizó a quienes creen que las distintas leyes Sinde pueden amenazar la libertad en internet y, de paso, la innovación y el progreso: “Ustedes tiren adelante, que los juristas estamos detrás para cubrirles”.

-La ponencia de Javier Llinares sobre Open Government, que puso de manifiesto que la transparencia gubernamental en España simplemente no existe, y recordó que “tenemos la base, las herramientas, para hacer una democracia abierta de verdad” pero que aún se necesitan cambios culturales y de organización para hacer efectiva esa evolución. “Los políticos tienen miedo”, dijo Llinares, y llegará el día en que no tengan más remedio que escuchar a los ciudadanos. En la misma línea, la mesa redonda del sábado sobre democracia recordó que los ciudadanos, y no sólo los políticos, tenemos también responsabilidad política, porque, por ejemplo, a Silvio Berlusconi no lo han apartado del poder ni los ciudadanos ni los jueces, sino eso que llamamos mercados.

-Los talleres, útiles y muy buenos, tanto el de WordPress de Rafa Poveda como el de analítica web de Pere Rovira.

-El encuentro sobre videojuegos moderado por Txema Marín (escuché sólo un ratito pero los numerosos elogios que leí en Twitter merecen que lo incluya).

-La mesa redonda sobre periodismo, en la que se habló de un tema que empieza a ser un clásico: medios tradicionales contra nuevos medios y nuevos profesionales. La conclusión es que ahí fuera hay muchos autores aficionados que saben en ocasiones mucho más que los profesionales que publican en los sitios tradicionales y que ahora tienen los medios necesarios para desarrollar esa afición o esa pasión, para publicar sobre lo que les gusta y lo que saben y para decirles a los profesionales que se han equivocado. Julio Alonso explicó que lo que ahora se publica en la Red no es un producto terminado, sino una versión preliminar que se puede enriquecer con la conversación que suscita y con las aportaciones de esos expertos, unas voces que algunos medios tradicionales siguen siendo reacios a escuchar.

-La charla de Ismael El-Qudsi sobre marketing y publicidad. Muy divertida.

-La conferencia de clausura de Pablo Arrieta (@xpectro). Más que una charla, como dicen en la web de EBE (en este post se puede ver la conferencia), es una experiencia en sí misma. Puede que sea lo mejor que he visto en los cinco EBE a los que he asistido.

Me preguntaba más arriba qué es lo que habrían pensado ese casi millar de personas que asistían este año por primera vez. Si llegaron buscando respuestas, los secretos del éxito en la Red o la solución a todos sus problemas puede que se hayan sentido decepcionados. EBE no tiene la fórmula secreta de la Coca-Cola, simplemente pone sobre la mesa temas interesantes para debatir, preguntas que a veces llevan a otras preguntas, un punto de encuentro para que personas procedentes de distintos lugares y entornos puedan trabajar juntas para encontrarlas y, sobre todo, anima a quienes cruzan sus puertas a la acción, a que hagan realidad ese proyecto al que llevan tiempo dándole vueltas, a que participen, a que escuchen, a que conversen. Porque al final, de eso va todo esto. Por eso lo llaman web social.

PD: Si se perdieron algo y quieren escuchar o ver alguna de las conferencias, en Ágora Directo pueden recuperar (casi) todos los vídeos y en Radio Podcastellano los audios. Que los disfruten.

EBE11: Más chaquetas que camisetas

Susana Caballero | 13 de noviembre de 2011 a las 22:06

Primeras impresiones sobre el EBE11, la sexta edición del Evento Blog, del que mañana, con más calma, recopilaré enlaces, resúmenes e imágenes para que quienes se lo hayan perdido puedan echar un vistazo a algunas de las cosas de las que se han hablado estos tres días en Sevilla. Por ahora, les dejo con un adelanto y con un enlace a la web de Radio Podcastellano, donde pueden escuchar casi todas las sesiones.

Foto: Juan Carlos Muñoz

Foto: Juan Carlos Muñoz

Desde su primera edición, Evento Blog España, el EBE, ya demostró su habilidad para reflejar casi a la perfección las tendencias de internet y los intereses e inquietudes de quienes en ella se mueven y al mismo tiempo para anticipar por dónde se moverían una y otros en los meses posteriores. Cuando los blogs eran poco más que un reducto de frikis, el trío compuesto por José Luis Antúnez, Benito Castro y Luis Rull puso en marcha un foro en torno a ellos. Sólo unos meses después del nacimiento de Twitter invitaron a Biz Stone al EBE para explicar qué era eso del pajarito, y antes de que nadie imaginase el alcance global que iba a tener colocaron pantallas durante las ponencias y charlas para que la gente pudiese seguir lo que del EBE se decía en Twitter, conversaciones paralelas en ocasiones más interesantes que las que tenían lugar sobre el escenario.

El EBE que terminó hoy, el sexto, tanto por su programación como por el perfil de sus asistentes, ha sido una vez más reflejo de la Red y se ha contagiado de la transformación que en los últimos meses se ha vivido en las redes sociales e internet en general, con el desembarco de muchos profesionales, empresas, medios y periodistas que casi han tomado Twitter, por ejemplo, y que en los últimos tiempos han dado lugar a todo un ecosistema hasta hace poco desconocido (que incluye nuevos términos y hasta nuevas profesiones). Por decirlo en pocas palabras, este año ha habido más chaquetas que camisetas.

Como en otras ediciones, ha habido emprendedores tecnológicos sobre el escenario contando sus experiencias (como Sebastián Muriel, Laura Rivera y Ana Ormaechea), el recurrente debate sobre si las redes sociales amenazan a los blogs (no es así), talleres (como el de analítica web de Pere Rovira o el de Rafa Poveda sobre WordPress), encuentros temáticos como el que moderó Txema Marín sobre videojuegos, o ponencias (las de David Bravo, Javier de la Cueva y Josep Jover) sobre la propiedad intelectual y las normas que, con el pretexto de luchar contra la piratería, amenazan la libertad en internet, o mesas redondas sobre periodismo en las que se ha hablado de cómo están enfocando los medios tradicionales este nuevo escenario que ha propiciado la Red, en el que tienen que competir con muchos más medios y con autores, apasionados y con grandes conocimientos, que ahora tienen mucho más fácil escribir y publicar sobre lo que les interesa y también decirles a los periodistas profesionales cuándo se equivocan.

Pero, además de todo eso, también ha habido unas cuantas sesiones orientadas a empresas y a quienes utilizan las redes sociales como herramienta de trabajo que a buen seguro han servido de orientación a muchos recién llegados que no saben por dónde empezar.

Desde sus inicios, el EBE ha propiciado el encuentro entre aficionados, expertos, profesionales y simples ciudadanos unidos por su interés por un medio que hace mucho que dejó de ser un reducto de frikis. Y, si alguien sigue teniendo dudas, no tiene más que echarle un vistazo al programa de este EBE, en el que se ha hablado de política y democracia, de cómo mejorarlas y cómo fortalecerlas frente a eso que llaman mercados o de la necesidad de exigir a los gobiernos una gestión transparente (la charla de Javier Llinares sobre Open Government) y que escuchen a los ciudadanos, esos mismos que el domingo irán a votar y que poco a poco, gracias en buena medida a internet, las redes sociales y foros como el EBE, están dejando de ser esa gente a la que sólo se le pregunta una vez cada cuatro años.

Actualización: Por una de esas casualidades de la vida, se me han acumulado tres comentarios en la bandeja de aprobación y los tres me aclaran quiénes son los protagonistas de la foto de Juan Carlos Muñoz que ilustra este texto: son Nati, autora del blog La cocina de Kety, y su nieto Germán. Como me decían hace un rato en Twitter y también se ha dicho en este EBE, ellos dos demuestran que lo de la brecha digital a veces no es más que un mito. Lo que importa es la actitud.

¿El fin del canon digital? No del todo

Susana Caballero | 13 de julio de 2011 a las 13:21

El Congreso de los Diputados respaldó ayer mayoritariamente (ningún voto en contra y sólo dos abstenciones) una propuesta del Grupo Popular para suprimir el canon digital. Lo que en principio parece una buena noticia tiene sin embargo unas cuantas líneas de letra pequeña. Muy pequeña.

Lo que el Congreso ha hecho no ha sido sino instar al Gobierno a que lo elimine, lo que significa que el Ejecutivo tiene que ponerse ahora manos a la obra, y es poco probable que pueda hacerlo antes de que acabe una legislatura a la que le quedan sólo unos meses. Además, en pleno verano, con la espada del nuevo Damocles (también conocido como mercados) revoloteando sobre la economía española, todas las reformas esas que dice que va a hacer antes de convocar elecciones y los Presupuestos a la vuelta de la esquina, no creo que vayan a tener tiempo ni tampoco demasiado interés en abolir una medida contra la que, no olvidemos, ya se han pronunciado tanto el Tribunal de Justicia de la Unión Europea como nuestra Audiencia Nacional. ¿Y qué ha pasado en todo este tiempo? Exacto: nada.

La otra mala noticia es que, en el caso de que finalmente desaparezca el canon digital, que aún está por verse, sería sustituido por otra tasa que “compense el perjuicio a los autores por las copias ilegales” -no es un entrecomillado real, sino una fórmula que busca reproducir las empleadas por nuestros supuestos representantes cuando hablan del tema y demuestran que, en realidad, no son los representantes de todos, sino sólo de unos pocos-. Aún no se sabe cómo será ese modelo, pero teniendo en cuenta los antecedentes, me temo que no será mucho mejor que el actual, que, recordemos, se pasa la presunción de inocencia por el arco del triunfo y considera que todo aquel que compre un dispositivo que pueda hacer copias o almacenar contenidos o un soporte en que se puedan grabar esas hipotéticas copias es culpable porque va a usarlo (siempre) para piratear o robar, como ellos lo llaman (hay casos en los que se puede reclamar la devolución de dicha tasa, pero en ocasiones es un proceso largo, costoso y difícil que muy pocos emprenden).

[Conviene recordar, como me acaban de recordar a mí en los comentarios -gracias- que la copia privada es absolutamente legal, por lo que establecer un canon para compensar las pérdidas que esa práctica legal en teoría ocasiona es un despropósito. Luego hay muchos, como digo más arriba, que siguen empeñados en que toda copia, sea o no privada, es un 'robo' o un 'acto de piratería']

No sabemos cuál es la alternativa al canon digital que plantean ni el Gobierno ni el PP, promotor de la propuesta votada en el Congreso, pero apostaría un par de euros a que está más que formulada y acordada entre ambos partidos. No olvidemos que el apoyo de los socialistas a los populares de ayer no es más que la devolución del favor que les hicieron al apoyar la infausta ley Sinde (otra norma que vulnera unos cuantos dictámenes judiciales, pero tampoco eso les importa). Aunque parezca que están en todo en contra el uno del otro, para ciertas cosas (como proteger a los suyos) sí que se ponen de acuerdo.

Otra mala noticia es que, si desaparece el canon digital, no se devolverá lo percibido ilegalmente (como pedía UPyD) desde que los tribunales se pronunciaron en contra (y han pasado ya unos años), quizás porque bastante lío hay ya en la SGAE como para ponerse a buscar ahora las cuentas del canon digital…

‘Ley Sinde’: políticos, cinismo, miedo y censura

Susana Caballero | 18 de febrero de 2011 a las 23:11

Ya lo sabrán, supongo, pero el caso es que ya tenemos ley Sinde. Rechazada en un primer momento en el Congreso, fue al Senado y allí un extraño pacto entre PSOE, PP y CiU, casi a escondidas, la salvó, con algunas modificaciones (nada sustancial). De allí volvió al Congreso, donde fue aprobada con los votos de esos mismos partidos. Probablemente también estarán al corriente del lío que se montó con los cables de Wikileaks sobre dicha norma, que revelaban las presiones de Estados Unidos para que se redactase y aprobase el texto cuanto antes, leyeran este artículo con un par de consideraciones sobre la ley Sinde e incluso se rieran de la desafortunada parábola de Javier Bardem sobre los tomates, así que no insistiré más en eso.

Sigo pensando lo mismo que entonces sobre la ley Sinde, pero no de nuestros representantes políticos, que han dado en las últimas semanas una lección de cinismo o, quizás, no han hecho sino demostrar lo poco que les importa lo que opinan los ciudadanos, que somos los que les votamos para que ocupen uno u otro cargo y también los que les pagamos. Pero los votantes no elegimos a personas, sino la cuota de poder de cada partido. Son los aparatos de las respectivas formaciones los que reparten el pastel. Es a ellos a los que deben agradar nuestros diputados y senadores, no a sus votantes, y esa es una de las razones por las que existe la disciplina de voto. Todos deben votar lo mismo porque el disidente puede que no vuelva a sentarse en su escaño. Hasta que no existan listas abiertas y podamos votar a las personas que nos apetezca no desaparecerá esta dictadura partitocrática. Algo poco probable.

Pero no quiero extenderme más con eso, porque el propósito principal de esta pieza es recopilar una serie de declaraciones curiosas que he escuchado en las últimas semanas.

Ignacio Cosidó, diputado del PP en el Congreso, el 22 de enero, en la Convención del PP en Sevilla (al día siguiente publicó su intervención en su blog):

“Prefiero que me roben la tarjeta de crédito en internet a que me detengan por escribir un blog. Es esencial que el Partido Popular mantenga alta la bandera de la libertad en este momento. La libertad es el valor supremo y la seña de identidad del PP. (…) El Gobierno socialista está recortado las libertades en España. Lo ha hecho con su afán prohibicionista. (…) Internet es hoy la nueva frontera de la libertad. La Red es la mejor herramienta para difundir la libertad en cualquier país del mundo. Los regímenes totalitarios intentan controlar internet porque saben que hoy es su principal amenaza. También el Gobierno español hace esfuerzos por subyugar la Red con medidas como el cierre preventivo de páginas webs. El PP debe estar siempre del lado de la libertad”.

José María Chiquillo, portavoz de Nuevas Tecnologías del PP en el Senado, en la Convención del PP en Sevilla (en otra mesa redonda diferente).

“Hay que armonizar el derecho individual del autor frente al derecho colectivo de libre acceso a la cultura. La libertad en la Red innegociable e incuestionable, gobierne quien gobierne, para que los internautas hagan lo que quieran hacer. Hay quien mira desde el miedo esa libertad en internet y sólo se preocupa del control. La libertad tiene que seguir siendo la esencia de internet. (…) Ningún tribunal sentencia en contra de compartir contenidos (vulgarmente se llama piratear, interesadamente, para confundir). Tenemos una Ley de Propiedad Intelectual de la época analógica. Hoy no vale. Hay una crisis irreversible del modelo que exige cambiar el modelo cultural y el modelo de negocio. Intercambio sí, pirateo no”.

Menos de 48 horas después, el lunes siguiente, el Partido Popular anunciaba que había llegado a un acuerdo con el PSOE para sacar adelante el texto en el Senado. Teniendo en cuenta que los jerifaltes populares se pegaron todo el fin de semana en Sevilla y que estas cosas no se negocian en una mañana, podría pensarse que ya lo tenían medio hablado antes de venirse a Andalucía para el sarao.

La nueva versión de la ley Sinde incluía reformas que, pese a ser mínimas, convencieron a los populares (y a CiU, no nos olvidemos de ellos) para que la aprobasen. Esto es lo que dijo José María Chiquillo cuando salió adelante en la Cámara Alta (no he encontrado las declaraciones exactas):

Chiquillo aseguró que el nuevo texto arroja garantías sobre el procedimiento y exige que la autorización judicial no sólo esté vinculada a la decisión sobre el cierre de una web sino también a la solicitud de información para que se acredite los supuestos culpables. No obstante, recordó que este acuerdo no supone “un cheque en blanco” al Gobierno porque el texto es “manifiestamente mejorable. Gracias al PP contiene unos mínimos innegociables, un marco de seguridad jurídica durante un período de tiempo transitorio, hasta que se apruebe una nueva ley de propiedad intelectual. (…) Así se logra que no se criminalice a los internautas ni se vulneren derechos fundamentales”.

El 13 de febrero se celebró la gala de los premios Goya. Ya saben de las protestas en la entrada contra la ley Sinde, la foto de marras entre Álex de la Iglesia y la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde (y Elena Salgado, Leire Pajín y Miguel Sebastián, que a lo mejor fueron para guardarle las espaldas a su colega cultural, porque a santo de qué venía meter a medio Gobierno en unos premios de cine), y puede que hasta hayan visto el discurso del presidente de la Academia, pero aun así lo vuelvo a poner:

Tras el discurso que, como toda la gala, fue ampliamente comentado en Twitter (la única manera de sobrellevar tan soporífera velada), Esteban González Pons hizo acto de presencia (en Twitter) para soltar unos cuantos mensajes al respecto. ¿Oportunista? Sí, pero es una práctica habitual. Los partidos han aprendido que nada mejor que aportar su granito de arena sobre el tema que esté en boga en ese momento en la plataforma para, o eso creen, ganar algo de cuota de pantalla. Durante la Convención del PP el PSOE apareció usando la etiqueta oficial del evento para atacar a los populares y estos se tomaron cumplida revancha unas semanas después cuando le tocó al PSOE celebrar su convención en Sevilla. Pero volviendo a González Pons, esto es lo que dijo en Twitter:

Parece que él no lo entendió tan bien como De la Iglesia, porque dos días después votó a favor de la ley Sinde en el Congreso, igual que todos sus compañeros de partido (salvo uno, que al parecer se equivocó; estos son los que votaron a favor y en contra). Donde había que decirlo era en el Congreso, señor González Pons, que es donde se hacen las leyes. Y ahora tenemos ley Sinde gracias a ustedes.

Pero el humor no se quedó en las filas populares. La artífice (por ser generosos, porque ya sabemos a quién corresponde su autoría intelectual) de la ley que lleva su nombre ha dicho esta semana alguna que otra cosa curiosa. Las negritas son mías y sí, son intencionadas:

Tras la gala de los Goya:

“Álex [de la Iglesia] entiende la situación perfectamente y el equilibrio de los derechos de todos, que es lo que persigue el Gobierno. (…) Mañana [por el día en que se votaba en el Congreso la disposición segunda de marras] esperemos que los diputados voten en el mismo sentido que los senadores, con un 95% de los votos. La Cámara Alta apoyó esa regulación y ese respeto de los derechos de todos en la Red para poder estar en el presente y en el futuro, como sugería Álex”. (No creo que fuera eso lo que De la Iglesia sugirió).

Después de que el Congreso aprobase la ley:

“Es una oportunidad para generar empleo y defender nuestra lengua. Es una buena noticia no sólo para la cultura sino también para los ciudadanos (…) Que salga adelante por abrumadora mayoría es un importante mensaje de las fuerzas políticas y una noticia tranquilizadora para los usuarios, creadores y para todos los que defendemos internet como medio de difusión de la cultura (…) mecanismo que prevé la ley para garantizar tanto que las obras no son explotadas sin permisos por algunos aprovechados como garantizar que los ciudadanos puedan seguir accediendo a la cultura de manera legal, de manera rápida y a precios competitivos. (…) Lo importante es que a partir de ahora se pueda desarrollar esa oferta legal a través de ese nuevo canal de distribución de la cultura que supone internet. (…) Mientras no haya unas reglas de convivencia que hagan compatibles los derechos de todos no se va a poder desarrollar el mercado como quieren los usuarios, por medio de videoclubes on line, con libros electrónicos que uno se pueda descargar fácilmente y a un coste barato (…) ofertas que hoy en día no están en la forma en la que los ciudadanos las demandan y, en este sentido, el Gobierno considera que es importante tener ese marco legal para que, en el futuro inmediato, podamos tener una oferta en la Red tan competitiva y tan importante como tienen otros países de nuestro entorno que han desarrollado ya leyes similares”.

Sinde, en una entrevista en Los Desayunos de RTVE, sobre la ley (este es el enlace a la entrevista completa. No puedo incrustar el vídeo aquí):

“El éxito se medirá en función de la oferta legal que vaya habiendo este año”. El objetivo no es cerrar páginas o bloquear contenidos, “porque eso significaría que no se ha producido la transformación. (…) Lo más importante es que a partir de que haya un marco legal de seguridad jurídica, las empresas hagan por fin ese gran desembarco en la Red“.

Sobre la presión de la industria de EEUU y del embajador:

“Ha habido la misma presión de parte de los lobbies que de los intereses legítimos de la industria fonográfica independiente española, o de los dueños de los videoclubes, que antes eran 10.000 y ahora quedan algo más de 2.000. (…) Por supuesto se le explicó [al embajador de EEUU] el equilibrio parlamentario [y la negativa de los grupos a apoyar el texto de la ley]“.

En resumen, que lo que busca la ley Sinde es “ese gran desembarco en la Red” de las distribuidoras de contenidos, y en lugar de obligarles, o motivarles o como se quiera decir (tan simple como decirle a las sociedades de gestión de derechos, distribuidoras y similares que se pongan las pilas y dejen de lloriquear), deciden aprobar una norma de censura y miedo.

El factor miedo lo aporta el párrafo en el que se indica que los procesos contra las páginas denunciadas por la comisión administrativa esa que incluye la ley podrán anularse si sus responsables se retiran los contenidos polémicos y prometen no volver a hacerlo. Es decir, que con una simple denuncia administrativa, antes de que ningún juez diga nada al respecto, pueden asustar lo suficiente a cualquier página web  de tres al cuarto cuyo creador no tendrá probablemente conocimiento ni recursos para defender su causa ante un tribunal.

El factor censura, por si no quedaba claro qué es lo que pretende en realidad esta ley, queda explícito en este párrafo (las negritas aquí son también mías):

“La sección podrá adoptar las medidas para que se interrumpa la prestación de un servicio de la sociedad de la información que vulnere derechos de propiedad intelectual o para retirar los contenidos que vulneren los citados derechos siempre que el prestador, directa o indirectamente, actúe con ánimo de lucro o haya causado o sea susceptible de causar un daño patrimonial“.

En el texto, sin embargo, no queda claro si el don de la clarividencia será requisito indispensable para convertirse en miembro de la comisión o si simplemente bastará con echarlo a cara o cruz para saber si algo puede, en el futuro o en una realidad alternativa, causar un daño patrimonial.

Esto, señoras y señores, es lo que han votado PSOE, PP y CiU. El otro día dijo Álex de la Iglesia que en el cine trabajaban 30.000 personas. Supongo que contando a todos los implicados en todas las facetas serán unos cuantos más, y muchos más si sumamos al resto de los trabajadores de las industrias culturales afectadas (música y libros, principalmente). No sé de cuántas personas estamos hablando, pero por muchos que sean son una minoría (muy minoritaria, valga la redundancia) de la sociedad española, un país en el que vivimos 45 millones de personas que al parecer debemos someternos a leyes dictadas por y para una minoría. ¿No estábamos en una democracia?

PD: Si alguien cree que con esto se han quedado satisfechas las esgaes y sus amigos, se equivoca. La Coalición de Creadores ya ha dicho que si en unos meses no les convencen los resultados (que se disparen sus ingresos, se entiende) volverán a la carga. Su siguiente objetivo son los usuarios. Y visto lo visto, nadie duda que conseguirán todo lo que se propongan.