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Mensajes privados de desconocidos en Facebook por un dólar

Susana Caballero | 20 de diciembre de 2012 a las 22:00

Facebook sigue innovando. Apenas un par de días después del lío de Instagram, ahora presenta su última ocurrencia para obtener ingresos: permitir a cualquiera que, por el módico precio de un dólar, pueda enviarnos un mensaje privado.

Este tipo de mensajes, comunicaciones privadas que sólo el emisor y el receptor pueden leer (como los mensajes directos de Twitter), sólo nos pueden ser enviados por quienes hayamos marcado en la configuración de la cuenta (amigos, amigos de amigos, cualquiera…). Hasta hace no mucho, todos los mensajes entraban en el mismo buzón. Tras los últimos cambios, los mensajes de nuestros amigos o los supuestamente importantes entran en la bandeja de entrada y el resto se van a otra llamada, muy apropiadamente, Otros. Facebook determina esa importancia, según dice, siguiendo señales sociales (nuestras relaciones con el emisor de los mensajes) y algorítmicas (para identificar spam o gente a la que podríamos conocer).

Al parecer, o así lo justifica la empresa, esos dos tipos de señales no son suficientes para determinar si algo es importante o no. Puede que, pese a todo, se nos metan cosas interesantes en la carpeta Otros. Y van a empezar a probar a cobrar para que esos mensajes vayan a la bandeja de entrada y no a Otros.

En palabras de Facebook:

This test is designed to address situations where neither social nor algorithmic signals are sufficient. For example, if you want to send a message to someone you heard speak at an event but are not friends with, or if you want to message someone about a job opportunity, you can use this feature to reach their Inbox. For the receiver, this test allows them to hear from people who have an important message to send them.

“Esta prueba está pensada para situaciones en las que ni las señales sociales ni las algorítmicas son suficientes. Por ejemplo, si quieres enviar un mensaje a alguien al que has escuchado hablar en un evento pero del que no eres amigo, o si quieres escribir a alguien sobre una oportunidad laboral, puedes usar esta característica para llegar a su Bandeja de entrada. En cuanto al receptor, esta prueba le permite escuchar a personas que tienen un mensaje importante que enviarle”.

Esto en mi tierra se llama spam. O, al menos, abrir una puerta para que cualquier pesado, mente ociosa/inestable o vendedor en general allane nuestra Bandeja de entrada.

Dicen que, al cobrar por ese servicio, desaniman a los emisores de mensajes no solicitados y facilitan la entrega de mensajes “relevantes y útiles”.

Claro.

Por ahora es sólo una prueba, abierta sólo a algunos usuarios de Estados Unidos, pero si va bien seguramente se extenderá con rapidez al resto del mundo. En este punto me permito volver a recomendarles que revisen la configuración de su cuenta para evitar que cualquiera pueda enviarles un mensaje privado. Aunque no sé si eso nos salvará de los mensajes de pago

Instagram matiza los cambios en sus términos de uso… para dejarlos igual

Susana Caballero | 19 de diciembre de 2012 a las 17:41

Después del revuelo que se armó con las nuevas condiciones de uso de Instagram (si es o no para tanto lo dejo al criterio de cada uno), Kevin Systrom, cofundador de la compañía, ha salido a escena para calmar los ánimos. En un texto en el blog de Instagram, Systrom viene a decir que ha sido todo un malentendido y que lo que ocurre es que, como está escrito con jerga legal, la gente no se ha enterado bien de lo que pone:

Our intention in updating the terms was to communicate that we’d like to experiment with innovative advertising that feels appropriate on Instagram. Instead it was interpreted by many that we were going to sell your photos to others without any compensation. This is not true and it is our mistake that this language is confusing. To be clear: it is not our intention to sell your photos. We are working on updated language in the terms to make sure this is clear.

Es decir,

“…queremos experimentar con anuncios innovadores que encajen en Instagram (…) Se ha interpretado que vamos a vender vuestras fotos a terceros sin compensación. Eso no es cierto (…) No es nuestra intención vender vuestras fotos…”.

Sigamos leyendo:

To provide context, we envision a future where both users and brands alike may promote their photos & accounts to increase engagement and to build a more meaningful following. Let’s say a business wanted to promote their account to gain more followers and Instagram was able to feature them in some way. In order to help make a more relevant and useful promotion, it would be helpful to see which of the people you follow also follow this business. In this way, some of the data you produce — like the actions you take (eg, following the account) and your profile photo — might show up if you are following this business.

Entre otras cosas, en ese párrafo se dice: “…algunos de tus datos —como acciones (seguir una cuenta) y tu foto de perfil— podrían mostrarse si estás siguiendo a una empresa”. O sea, que datos como si seguimos o no a alguien y la foto de perfil (entre otras, porque ese “como” indica que esos dos casos son ejemplos de una lista más larga), se pueden mostrar si un tercero lo requiere (el “Instagram was able to feature them in some way” que sigue es magnífico, como si fuera un misterio cómo se produce esa colaboración).

Si esos datos (fotos incluidas) son nuestros y los publicamos en Instagram y luego Instagram facilita a terceros acceso a esos datos, imagino que a cambio de dinero (aunque a lo mejor negocian con magdalenas, a saber…), Instagram está comerciando con esa información, se pongan como se pongan.

Como decía ayer, en las nuevas condiciones de servicio se entiende bien clarito lo que quieren hacer. Será jerga legal, pero es de lo más sencillito que me he encontrado últimamente (precisamente estoy estudiando inglés legal; sé de lo que hablo):

To help us deliver interesting paid or sponsored content or promotions, you agree that a business or other entity may pay us to display your username, likeness, photos (along with any associated metadata), and/or actions you take, in connection with paid or sponsored content or promotions, without any compensation to you.

En cristiano: “…una empresa nos pague para mostrar tu usuario, tus gustos, tus fotos (y cualquier metadato asociado) y otras acciones (…) sin que recibas ninguna compensación“.

Como decía, bien clarito. No veo dónde se puede malinterpretar, señor Systrom. A lo mejor hay quien ha pensado que con sus fotos iban a hacer camisetas o vallas publicitarias, pero creo que la mayoría nos hemos enterado bastante bien de lo que pone ahí: que van a proporcionar a terceros nuestros contenidos para que los usen en anuncios.

(Que conste que no me parece mal. Entiendo que los servicios gratuitos se financian así, recopilando datos y usándolos para fines publicitarios. Es lo que hay y no me quejo -si no me gusta, me voy y punto-. De lo que sí me quejo es de que intenten tomarme por tonta).

Instagram pone a la venta los datos y las fotos de sus usuarios

Susana Caballero | 18 de diciembre de 2012 a las 18:34

Era cuestión de tiempo. Primero fue la ruptura con Twitter, que de repente empezó a no mostrar bien las fotos de Instagram, lo que obligaba a visitar la web de Instagram para ver las imágenes; después, el anuncio de que empezaría a mostrar publicidad en los perfiles de sus usuarios (que ahora había que visitar para ver las fotos) y ahora la información de que la red comenzará a vender al mejor postor (vamos, a los anunciantes) los datos y las fotos de sus usuarios.


Y todo eso era de esperar desde que Facebook se gastó mil millones de dólares en el servicio para publicar y compartir fotos. Como a cualquier empresa, a Facebook le gusta ganar dinero. En el delicado momento que atraviesa, además, tras su accidentada aventura bursátil, necesita rentabilizar sus inversiones. No creo que sea necesario recordar que Facebook, como Google y tantas otras, recopilan datos de sus usuarios (datos que les damos voluntariamente, que conste) para vendérselos a anunciantes. Porque ahí está su negocio, en los anuncios. Desde el momento en que Instagram se une a Facebook entra también en esa rueda, y por eso a partir de ahora esos datos y fotos que tenemos en Instagram se integrarán en los paquetes de información que vende Facebook.

A muchos puede que les parezca una tontería, porque igual piensan que en Instagram no hay más que fotos de gatitos, de comida y de pies (sobre todo en la playa). Hay mucho de eso, sí, pero también profesionales que usan sus perfiles como escaparate para sus trabajos.

El servicio de fotografía ha anunciado en su blog que el próximo 16 de enero entrarán en vigor sus nuevos términos de servicio, que incluyen, entre otras cosas, este punto:

Some or all of the Service may be supported by advertising revenue. To help us deliver interesting paid or sponsored content or promotions, you agree that a business or other entity may pay us to display your username, likeness, photos (along with any associated metadata), and/or actions you take, in connection with paid or sponsored content or promotions, without any compensation to you. If you are under the age of eighteen (18), or under any other applicable age of majority, you represent that at least one of your parents or legal guardians has also agreed to this provision (and the use of your name, likeness, username, and/or photos (along with any associated metadata)) on your behalf.

En cristiano, y resumido: como necesitan el dinero que les llega de los anunciantes, los usuarios estamos de acuerdo en que cualquier empresa externa les pague por mostrar nuestros nombres de usuario, fotos (y sus metadatos) y otras acciones nuestras sin que recibamos ninguna compensación. Si somos menores de edad (hay que tener 13 años para abrir aquí una cuenta, así que habrá muchos menores), entienden que un progenitor o tutor ha leído estas condiciones y está de acuerdo con ellas.

[Aunque no sea el objeto de este artículo, el siguiente punto también es interesante: “You acknowledge that we may not always identify paid services, sponsored content, or commercial communications as such”. Vamos, que nos van a meter publicidad sin avisarnos de que es publicidad; por desgracia, esto tampoco es nuevo]

Estas nuevas condiciones no son exclusivas de Instagram. Hay otros muchos servicios que se reservan el derecho a hacer con los contenidos que publicamos en ellos lo que les viene en gana. El propio Facebook o Twitter son algunos de ellos. Hace unos meses comenté lo que pasó con Pinterest, que planteó cambios similares (en realidad iban incluso más allá) y tuvo que rectificar tras las protestas de los usuarios.

¿Rectificará también Instagram? Lo dudo. Mi consejo es que, si no están de acuerdo con estos cambios, descarguen una copia de sus fotos y borren su cuenta. Y háganlo antes de que entren en vigor esos cambios el 16 de enero. En este artículo de Wired se explican los pasos (el servicio dispone de un formulario para tramitar esa baja) y se recomiendan herramientas como Instaport para facilitar la descarga de fotos.

Y luego, como dicen en el artículo de Wired, busquen otro sitio donde subir las fotos de sus gatos, sus pies o su comida. Hay muchos servicios similares y algunos de ellos, como Flickr o 500px, respetan la propiedad del contenido, algo que nunca está de más consultar en las condiciones de cualquier servicio antes de publicar contenido en ellos.

Facebook muestra mensajes privados en el perfil público de algunos usuarios

Susana Caballero | 24 de septiembre de 2012 a las 22:20

Mensajes privados de Facebook enviados en 2007, 2008 y 2009, e incluso más recientemente, han aparecido en el perfil público de algunos usuarios de todo el mundo. Por el momento se desconoce tanto el origen del fallo como la cifra de usuarios afectados, porque la compañía niega que haya fallo de seguridad alguno y se limita a decir que esos mensajes siempre han sido públicos, como ha dicho a la BBC.

El diario francés Metro fue el primero en informar del incidente. Algunos usuarios galos alertaron de que en sus perfiles públicos (ahora llamados biografías) aparecían mensajes privados de hace tres, cuatro o cinco años. El problema sólo afectó a algunos usuarios de Facebook en Francia, pero no tardó demasiado en llegar a otros países, como constató The Next Web, que pidió a sus lectores que, si advertían que sufrían ese problema, indicasen su país de residencia. Poco después de lanzar la pregunta ya supo que el fenómeno era global.

Pero Facebook sigue sin darse por aludido. En un comunicado remitido a TechCrunch unas horas después de sus declaraciones a la BBC, insisten en que esos mensajes de los que los usuarios se quejan siempre han sido públicos, y que dichos usuarios confunden las publicaciones en los muros con los mensajes privados. Cuesta creerlo, ¿no? Puede que, si miramos nuestras actualizaciones antiguas, no recordemos haber recibido un mensaje concreto, o si éste fue enviado en privado o un contacto lo publicó en nuestro perfil, pero hay algunos que sí que tenemos claro que no fueron públicos. Algunos usuarios mencionan ejemplos de contraseñas de otros sitios, números de teléfono y direcciones de correo que normalmente uno no deja en sitios públicos.

¿Qué hacer si han aparecido mensajes privados en mi biografía pública? Facua ya ha anunciado que va a denunciar a Facebook ante la Agencia de Protección de Datos, aunque hay algo más inmediato que podemos hacer los usuarios, como modificar la configuración de nuestra privacidad para que sólo nosotros podamos ver lo que nuestros contactos publican en nuestro muro. Ya expliqué hace un tiempo cómo configurar la privacidad de nuestra cuenta, pero les explico aquí mismo cómo solucionar el problema que nos ocupa.

Vayan arriba a la derecha, junto a Inicio, y pulsen sobre la flecha. En el desplegable, vayan a Configuración de la privacidad y, entonces, a Biografía y etiquetado. Si editan la configuración de ese apartado, verán esto:

Y ahí podrán seleccionar quién puede publicar en su biografía y quién verá lo que otros publiquen en ella, entre otros puntos. Esto les solucionará el problema de los mensajes privados que otros les han escrito, pero no el de los mensajes privados que hayan enviado a otros usuarios. Si creen que alguno sensible puede aparecer publicado en el muro de alguno de sus contactos, vayan allí y traten de eliminarlo manualmente o pidan a sus contactos que configuren la privacidad como ustedes. Así no perderán lo que escribieron o recibieron, al menos hasta que a Facebook le vuelva a fallar algo, claro…

Google estrena su guía de seguridad para padres

Susana Caballero | 31 de octubre de 2011 a las 18:30

Ya dije cuando empecé el tutorial de Twitter que, aunque creamos a veces que todo el mundo es un experto en internet y redes sociales, la verdad es que hay mucha gente -muchísima, en realidad- que nada sabe de ordenadores, Twitter, Facebook o Tuenti y que la única información que recibe es, para colmo, la que les llega desde los medios de comunicación sobre redes de pornografía infantil en la Red, estafas, ciberacoso y otras lindezas que, para alguien poco instruido en todo esto, viene a significar que internet es el infierno y que todo el que la usa merece la condenación eterna.

Y las principales víctimas de todo esto son los padres, que muy a menudo miran con recelo a sus hijos tecleando en ordenadores o teléfonos y se preguntan qué peligros les estarán acechando. Para esos padres preocupados por sus hijos y con pocos conocimientos tecnológicos hay numerosos recursos en la Red, una lista a la que ahora se añade el Centro de Seguridad Familiar de Google, que reúne en una sola página la información sobre seguridad de todos sus servicios y explica cómo evitar, por ejemplo, que el buscador arroje resultados no seguros para los menores (lo mismo vale para las aplicaciones del Android Market), que nuestros vídeos sean públicos o que cualquiera pueda ver dónde estamos cuando usemos su servicio de mapas. También qué pasos hay que seguir para notificar contenido inadecuado y cómo controlar la privacidad y quién puede ver lo que compartimos.

Pero no sólo encontrará información relacionada con los productos de Google, ya que esta sección permite además acceder a unos cuantos consejos sobre el tema elaborados por las entidades de protección de la infancia que colaboran en el proyecto, como Protégeles o Save the children, entre otras, e incluso ver cómo algunos de los padres que trabajan en Google se enfrentan a esos mismos problemas y miedos que les surgen a muchos progenitores cuando se trata de internet.

Cómo configurar la privacidad en Facebook (II)

Susana Caballero | 19 de octubre de 2011 a las 15:50

En el artículo en el que reseñaba las últimas novedades de Facebook les hablé, entre otras cosas, de cómo controlar quién ve lo que publicamos. En otro lo hice sobre la configuración de la seguridad para mejorar la protección de nuestros datos, controlar los accesos indeseados a nuestra cuenta, los permisos a aplicaciones de terceros y los anuncios, entre otras cuestiones. En éste veremos la configuración de la privacidad y del perfil. Empezamos por la privacidad.

Cuando accedamos a la configuración de la privacidad, veremos esta pantalla:

Aunque, como decía hace unos días, se puede seleccionar a quién permitimos ver todo lo que publicamos, no todas las aplicaciones externas con las que entramos a Facebook (de dispositivos móviles, por ejemplo) tienen esa opción. Aquí es donde seleccionaremos la opción predeterminada que se aplicará a todo por defecto: público, amigos o personalizada. Mi consejo: personalizada, aunque amigos tampoco es mala elección.

En la parte inferior de esa misma pantalla vemos estas otras opciones:

Iremos paso a paso. Primero, cómo conectas:

Las posibilidades en casi todos esos apartados son todos, amigos de amigos o amigos. Lo idóneo es partir del amigos, si no queremos que cualquiera que nos busque (sea o no nuestro amigo) nos encuentre. También es aconsejable que sólo los amigos de nuestros amigos puedan enviarnos solicitudes de amistad. (Insisto, lo que planteo es una configuración más o menos restringida, pero si quien lee esto prefiere que todo el mundo pueda ver todo lo que hace en Facebook, ya sabe que su opción, siempre, es todos). El último punto (¿Quién puede ver en tu perfil las publicaciones de otras personas en el muro?) es interesante, porque afecta, como su propio nombre indica, a quien escriba o comparta algo en nuestro muro. Aquí las posibilidades son más amplias, como se ve en la imagen de arriba. En el resto de Facebook (en el muro del comentarista en cuestión, por ejemplo) saldrá según lo tenga configurado dicho usuario, pero lo más elegante es que en nuestro dominio, en nuestro muro, sólo puedan verlo, como máximo, nuestros amigos.

En cuanto a las etiquetas, uno de los últimos cambios introducidos por la red social es poder aprobar la aparición de nuestro nombre en una foto o cualquier otro contenido antes de que se publique en Facebook. Antes sólo podíamos revisarlo a posteriori. También se pueden revisar las etiquetas que nuestros contactos quieran añadir a lo que nosotros publiquemos. (Ni que decir tiene que recomiendo activar ambas opciones y limitar a amigos la visibilidad máxima de dichas publicaciones).

En Aplicaciones y sitios web volvemos a encontrarnos con los programas que tienen permiso para acceder a datos de nuestra cuenta (como ya expliqué en el artículo anterior), la personalización instantánea (aún no disponible), la búsqueda pública (seguro que ya se lo veían venir, pero sí, recomiendo desactivarla, para controlar quién puede acceder a nuestro perfil y qué puede ver cuando nos busque) y cómo utilizan los demás nuestra información en las aplicaciones que usan. Aquí si vamos a detenernos un momento. Esto es lo que veremos cuando pulsemos en editar configuración.

Puede seleccionar los puntos que desee (todos, algunos o ninguno) y, obviamente, cambiarlo más tarde en cualquier momento.

El siguiente apartado, Limitar la visibilidad de las publicaciones anteriores, se refiere al tiempo en el que no se podía seleccionar quién podía ver cada cosa que poníamos en Facebook. Si se pulsa en el botón azul todo lo que hubiésemos publicado antes de ese cambio tomará la configuración predeterminada que hayamos escogido ahora.

El último punto de esta página permite administrar los bloqueos de usuarios y de invitaciones (a juegos y eventos) que recibimos.

Vamos ahora a editar nuestro perfil. Si tienen cuenta en Facebook y han añadido datos en su perfil, estarán familiarizados con los distintos campos (amigos, familia, trabajo, estudios, intereses…), pero quizás no con la posibilidad de marcar, en cada uno de esos campos (a estos efectos son independientes unos de otros, así que no todos tienen que tener la misma configuración), quién puede ver esa información (público, amigos, sólo yo, personalizado, listas concretas…). Aquí tienen más información sobre los últimos cambios en los perfiles.

Cuando haya terminado puede comprobar cómo ven los demás (tanto el público en general como alguno de sus contactos) pulsando en el botón Ver como (arriba, a la derecha).

Creo que no me dejo nada más, salvo un último consejo: dense una vuelta por el apartado de Privacidad de Facebook. Aun en el supuesto de que se leyesen las condiciones de servicio antes de aceptarlas para crear su cuenta (admitámoslo: no suele pasar) probablemente hayan cambiado bastante desde entonces. Nunca está de más echarles un vistazo, por si las moscas.

Cómo configurar la privacidad en Facebook (I)

Susana Caballero | 18 de octubre de 2011 a las 16:31

El otro día, cuando les hablaba de los últimos cambios en Facebook, les prometí abordar más a fondo el tema de la privacidad para explicarles cómo configurarla lo máximo posible para evitar sorpresas desagradables y controlar la visibilidad de nuestros datos y de lo que publicamos. La clave de la frase anterior está en las palabras “lo máximo posible”, porque una vez publicamos cualquier cosa, lo que sea, en internet, perdemos el control sobre ella. Por eso, antes de continuar, no viene mal recordar la máxima que debe presidir nuestra actividad en la Red:

Si no quieres que algo sea público, no lo cuentes en internet.

Y por “contar” me refiero no sólo a Facebook, sino también a Twitter, blogs, foros y hasta correos electrónicos. Si está circulando por ahí es mucho más fácil que salga a la luz que si lo tenemos guardado en un cajón. Suena drástico, pero es así. Seguro que han leído o escuchado historias de gente que ha perdido su trabajo o a su pareja por indiscreciones en redes sociales, ¿verdad? Y seguro que también saben que ya no es nuestro currículum lo único importante en la selección de candidatos para puestos de trabajo… Pero bueno, sigamos adelante, que no quiero que se asusten. Vayamos a por Facebook.

Empecemos por la configuración de la cuenta (arriba, a la derecha, en el menú de la barrita azul de Faceboook, en un desplegable que se abre al pulsar en una flecha). En el apartado general es donde consta información como su nombre de usuario, su correo electrónico o su contraseña, entre otras cuestiones. Pero la parte más importante de este apartado es la de la seguridad (arriba, a la izquierda).

Esto es cuestión de gustos, claro, pero mi recomendación es que activen la navegación segura y las notificaciones de inicio de sesión. Al hacer esto último recibiremos un correo cada vez que iniciemos sesión con un dispositivo que no tengamos registrado y así tendremos controlados los accesos a la cuenta (los propios y, sobre todo, los ajenos). Además, podemos, si queremos, establecer una contraseña para entrar con uno de esos dispositivos nuevos. (Si reciben un correo avisándoles de un acceso extraño a su cuenta, pulsen en el enlace correspondiente y sigan las instrucciones).

Al apartado de aplicaciones conviene también echarle un vistazo de vez en cuando. Ahí quedan registrados todos los programas a los que alguna vez hemos autorizado a acceder a nuestra cuenta de Facebook (como juegos, clientes para dispositivos móviles, aplicaciones como 24symbols y cualquier otro servicio al que hayamos accedido o en el que nos hayamos registrado con nuestra cuenta de Facebook). Con el tiempo, puede que dejemos de usar esos servicios, por lo que no tiene sentido que sigan teniendo autorización para acceder a nuestros datos. Además, pueden haber entrado de forma puntual en cualquier sitio y no haberlo hecho nunca más. También pueden borrar eso. Aparte de eliminar los accesos a esas aplicaciones que ya no usamos podemos editar las que queremos seguir usando. Hay una serie de parámetros obligatorios (diferentes según la aplicación de que se trate; por ejemplo, alguna puede querer acceder a nuestro nombre de usuario y al muro para publicar cosas en él y otra sólo querer acceder a nuestras fotos) que debemos aceptar para seguir usando esa funcionalidad, pero otros no lo son. Elimine todo lo que no sea obligatorio.

La parte de las sesiones activas es graciosa, por no decir otra cosa, sobre todo para quienes cierran el navegador sin más sin salir antes de las sesiones que tienen abiertas en cualquier servicio. También para quienes, como yo, tienen su navegador configurado para que al cerrarse apague todas esas sesiones. Hace unos días descubrí que a Facebook eso le importa bastante poco, porque me encontré una decena de sesiones abiertas desde todos los dispositivos en los que he accedido en los últimos meses a la red social. Revisen con frecuencia este apartado para evitar sustos y acuérdense de pulsar siempre el botón de cerrar sesión cuando terminen.

El siguiente punto por el que les recomiendo que pasen es el de anuncios, donde podrá controlar los anuncios de terceros que ve cuando navega por Facebook y los anuncios sociales, esos en los que vemos las fotos de perfil de nuestros amigos y ellos ven la nuestra, siempre que se anuncie un servicio o producto que nos haya gustado o que hayamos utilizado. Mi consejo es que en ambos casos escojan la opción nadie. Así evitarán que en un futuro cambio de las condiciones de servicio o de privacidad (dentro de un par de meses, por ejemplo) Facebook decida permitir a cualquiera de sus anunciantes acceder a todos sus datos personales.

El siguiente capítulo es la privacidad propiamente dicha. Pero eso lo dejo para otra entrega. Si quieren ir curioseando, vayan a la pestaña de configuración de la privacidad, a la que se accede desde esa flecha de la que hablaba antes, arriba a la derecha.

Las suscripciones, las nuevas listas y otros cambios en Facebook

Susana Caballero | 14 de octubre de 2011 a las 20:29

Ya sé que llego tarde, que los cambios en Facebook tienen casi un mes y todo eso, pero, si les soy sincera, a Facebook sólo entro cuando no tengo más remedio que hacerlo porque no me convence demasiado. En los últimos días, por motivos que no vienen al caso, he tenido que hacerlo en unas cuantas ocasiones y, ya que estaba, he dado una vuelta para ver las novedades. Pese a que, como digo, no me entusiasma Facebook, sí que han introducido algunos cambios interesantes. Otros no lo son tanto.

Vamos por partes. Empecemos por las buenas noticias. Ahora es posible escoger quién queremos que vea cada cosa que publiquemos. Cuando pulsemos en la barra de actualización de estado, veremos debajo un desplegable en el que podremos marcar quién podrá ver lo que publiquemos, si todo el mundo, todos nuestros amigos, sólo alguna de nuestras listas de amigos o directamente personas concretas. Facebook tomará nota de lo que escojamos, pero podemos cambiar de opinión y marcar otra cosa cada vez que queramos publicar algo.

Y ya que hablamos de listas, otra de las novedades es lo que Facebook llama listas inteligentes y que nos ha plantado a todos los usuarios como suele implantar las cosas, por las bravas. Por suerte, no hay que usarlas y podremos seguir usando nuestras listas de siempre tan tranquilos. La pena es que no se pueden borrar…

Facebook ahora propone diversos métodos para organizar nuestros contactos, con listas como mejores amigos, conocidos, familia, amigos cercanos (geográficamente hablando), amigos del trabajo… El propio Facebook se encarga de añadir amigos a estas listas. Se pueden añadir, eliminar y hasta ocultar las listas que no se desee usar. Pero, insisto, seguirán ahí.

He dicho en alguna ocasión que uno de los principales defectos de Facebook es que exige que nuestras relaciones sean simétricas, es decir, para añadir a alguien a tu lista de contactos tienes que contar con su beneplácito, y viceversa. En la última tanda de novedades han incluido dos que alivian en parte esta circunstancia.

La primera es la lista de acceso restringido. Todo aquel que coloquemos ahí (que no sabrá, claro, que lo hemos colocado ahí) sólo verá lo que cataloguemos como público, por mucho que el individuo en cuestión figure en nuestra lista de amigos. Así no tendremos que preocuparnos de si lo que publicamos sólo para nuestros amigos puede o no verlo ese que tenemos agregado porque no tenemos más remedio (seguro que saben a lo que me refiero; todos tenemos a alguien así). El problema es que sí que podrán ver qué publicamos en los muros de otros amigos o en los grupos a los que pertenecemos, porque eso se considera público. No he conseguido aún averiguar cómo evitar eso.

La segunda son las suscripciones. Hasta ahora, uno sólo podía seguir las actualizaciones de sus amigos (contactos aceptados por ambas partes), de grupos o de páginas (de empresas, famosos, etcétera).

Esas actualizaciones seguiremos recibiéndolas en nuestra sección de últimas noticias, pero ahora podemos configurar cuántas de esas novedades recibimos, si todas, solamente algunas de ellas o exclusivamente las más importantes. También podemos marcar o desmarcar si queremos o no saber si sube fotos nuevas, si cambia su estado o si está jugando a algún juego, entre otras opciones.

Además, ahora podemos apuntarnos a las novedades de personas de las que no somos amigos y permitir que otros usuarios de Facebook se suscriban a lo que publiquemos. Esta opción viene por defecto desactivada, y seguirá así a menos que le demos a aceptar en el apartado de suscripciones. En ese mismo apartado podremos gestionar posteriormente esas suscripciones. Quien se apunte a lo que pongamos en Facebook sólo recibirá aquellas noticias (fotos, cambios de estado, enlaces…) que hayamos marcado como públicos.

En mis últimas visitas a Facebook he descubierto algún que otro cambio en las configuraciones de privacidad, pero para meterme en ese jardín voy a necesitar un par de días de exploración. Cualquiera que sepa un poco del tema sabrá que ajustar las opciones de privacidad es toda una epopeya…