Archivos para el tag ‘redes sociales’

Pinterest rectifica y cambia sus condiciones de uso

Susana Caballero | 27 de marzo de 2012 a las 18:24

Tras las quejas de numerosos usuarios por sus poco razonables condiciones de uso, de las que hablé hace unos días, Pinterest ha anunciado unos cuantos cambios a partir del 6 de abril. Recomiendo tanto a los que ya son usuarios como a los que se plantean serlo que les echen un vistazo, aunque me permito comentar aquí algunos de esos cambios.

No forma parte estrictamente de las condiciones de uso, pero el servicio ha cambiado también su apartado de etiqueta, eliminando cosas poco razonables como lo de evitar la autopromoción o lo de conminar a sus usuarios a que sólo publicasen contenido propio (sí, ya dije que ambos conceptos entraban en contradicción y parece que se han dado cuenta). Ahora nos piden que seamos respetuosos y auténticos (“Pinterest es una expresión de quién eres”, dicen, algo con lo que por cierto no estoy del todo de acuerdo), nos animan a denunciar contenido inapropiado y a que indiquemos la fuente de lo que publicamos, con enlaces que remitan a dichas fuentes. Un considerable avance con respecto a la anterior política de “publica sólo contenido tuyo pero no te pases autopromocionándote”.

En cuanto a lo que son las condiciones de uso propiamente dichas, se deja bien clarito que el usuario conserva todos los derechos de todos los contenidos que publique en el sitio, y de este farragoso y polémico párrafo

you hereby grant to Cold Brew Labs [los creadores de Pinterest] a worldwide, irrevocable, perpetual, non-exclusive, transferable, royalty-free license, with the right to sublicense, to use, copy, adapt, modify, distribute, license, sell, transfer, publicly display, publicly perform, transmit, stream, broadcast, access, view, and otherwise exploit such Member Content only on, through or by means of the Site, Application or Services.

Se ha pasado a esto (un poco farragoso también, sí):

Subject to any applicable account settings you select, you grant us a non-exclusive, royalty-free, transferable, sublicensable, worldwide license to use, display, reproduce, re-pin, modify (e.g., re-format), re-arrange, and distribute your User Content on Pinterest for the purposes of operating and providing the Service(s) to you and to our other Users. Nothing in these Terms shall restrict Pinterest’s rights under separate licenses to User Content. Please remember that the Pinterest Service is a public platform, and that other Users may search for, see, use, and/or re-pin any User Content that you make publicly available through the Service.

Es decir, que esa licencia no-exclusiva que adquieren sobre nuestros contenidos al publicarlos en su sitio ya no es ni irrevocable, ni perpetua ni, sobre todo, les permite vender lo que publiquemos. “Vender contenidos nunca ha sido nuestra intención”, explicaban en el correo que han enviado a los usuarios con los cambios y que se puede leer también en el blog de la compañía.

Como no todo iba a ser bueno, sigue donde estaba el párrafo en el que nos amenazan con tener que pagarles los abogados y las costas judiciales si por nuestra culpa (por cómo usemos su servicio) se meten en algún pleito:

You agree to indemnify and hold harmless Pinterest and its officers, directors, employees and agents, from and against any claims, suits, proceedings, disputes, demands, liabilities, damages, losses, costs and expenses, including, without limitation, reasonable legal and accounting fees (including costs of defense of claims, suits or proceedings brought by third parties), arising out of or in any way related to (i) your access to or use of the Services or Pinterest Content, (ii) your User Content, or (iii) your breach of any of these Terms.

Habrá que esperar a la próxima revisión de las condiciones, a ver si alguien se da cuenta de que es un disparate…

La polémica por las condiciones de uso de Pinterest

Susana Caballero | 16 de marzo de 2012 a las 18:30

En alguna ocasión, al hablar de Facebook o Google, he insistido en que hay que leerse siempre los términos y condiciones de los servicios a los que nos apuntamos (y ajustar la privacidad) para no llevarnos después sorpresas desagradables. Lo que no dije es que eso vale para todos, también para mí. Suelo leerme las condiciones de los servicios que uso, aunque sea por encima, pero admito que no siempre lo hago. Y desde luego no lo hice con Pinterest.

Para quienes no hayan oído hablar de Pinterest, es una red social en la que sus usuarios comparten sobre todo fotos y vídeos (pinear) y los exponen en una especie de tableros. Uno puede suscribirse tanto a otros usuarios como a tableros concretos y en cada publicación puede decir si le gusta, comentarla o compartirla en uno de sus propios tablones (repinear). Los usuarios pueden subir contenidos propios o compartir cosas que ven en la Red, una labor que muchos sitios propician incluyendo botones al efecto, como éste:

Pin It

El problema es que si uno combina las palabras compartir e internet suele aparecer también el término copyright. Hace unas semanas ya leí a Enrique Dans hablar sobre el tema, centrándose en el aspecto filosófico (por llamarlo de alguna manera) del asunto. Creo que compartir una foto de algo que nos gusta remitiendo al sitio original (y sin sacar provecho económico de ello) ni siquiera debería ser delito (por mucha ley que se saquen de la manga, sigue siendo una estupidez), pero Pinterest advierte que, al acceder a los términos de su servicio,

you represent and warrant that: (i) you either are the sole and exclusive owner of all Member Content that you make available through the Site, Application and Services or you have all rights, licenses, consents and releases that are necessary to grant to Cold Brew Labs the rights in such Member Content, as contemplated under these Terms; and (ii) neither the Member Content nor your posting, uploading, publication, submission or transmittal of the Member Content or Cold Brew Labs’ use of the Member Content (or any portion thereof) on, through or by means of the Site, Application and the Services will infringe, misappropriate or violate a third party’s patent, copyright, trademark, trade secret, moral rights or other proprietary or intellectual property rights, or rights of publicity or privacy, or result in the violation of any applicable law or regulation.

Lo que, en cristiano y muy resumidamente, viene a decir que el usuario garantiza que es el único y exclusivo propietario de todo el contenido que sube a su cuenta y que nada de lo que publica viola la patente, copyright, marca registrada o derechos de publicidad o privacidad ni ninguna otra ley en general.

De entrada, eso choca con el botoncito que publiqué más arriba, un botoncito que proporciona el propio Pinterest a quien lo desee incluir en su sitio para propiciar que sus contenidos se compartan en Pinterest. Además, choca con otro punto de sus condiciones, éste englobado en el apartado Pin Etiquette:

Avoid Self Promotion
Pinterest is designed to curate and share things you love. If there is a photo or project you’re proud of, pin away! However, try not to use Pinterest purely as a tool for self-promotion.

Es decir, piden que lo uses para “compartir las cosas que amas” y que evites utilizarlo solamente para autopromoción.

¿En qué quedamos? Si publicamos sólo cosas nuestras y respetamos el copyright de los demás incurrimos en la autopromoción. Y si compartimos “las cosas que amamos” nos pueden denunciar por violar el copyright de otros.

Source: knoed.com via Junior on Pinterest

 

Pero el festival del humor, como denunciaba este post (acertadamente titulado ‘Pinterest: cambia tus condiciones o nos vamos’), que circuló hace unos días por Twitter, va mucho más allá. Si accedes a usar Pinterest,

you hereby grant to Cold Brew Labs [los creadores de Pinterest] a worldwide, irrevocable, perpetual, non-exclusive, transferable, royalty-free license, with the right to sublicense, to use, copy, adapt, modify, distribute, license, sell, transfer, publicly display, publicly perform, transmit, stream, broadcast, access, view, and otherwise exploit such Member Content only on, through or by means of the Site, Application or Services.

O sea, que básicamente pueden hacer con lo que publica cada usuario lo que les salga de las narices. Y si hay algún problema de copyright, vendrán a buscarnos a nosotros, no a Pinterest. Y en caso de que vayan a por ellos, seremos nosotros los que les paguemos los abogados:

You agree to defend, indemnify, and hold Cold Brew Labs, its officers, directors, employees and agents, harmless from and against any claims, liabilities, damages, losses, and expenses, including, without limitation, reasonable legal and accounting fees, arising out of or in any way connected with (i) your access to or use of the Site, Application, Services or Site Content, (ii) your Member Content, or (iii) your violation of these Terms.

Hace un par de meses que tengo cuenta de Pinterest y hasta ahora no lo he usado demasiado. Saber todo lo de arriba no me anima precisamente a usarlo más. ¿Hay alguien en la misma tesitura?

Si no puedes vencerle, cómpralo

Susana Caballero | 14 de marzo de 2012 a las 21:10

Como en cualquier otro sector, también en el de las nuevas tecnologías es común el fenómeno de las fusiones y adquisiciones. Desde la burbuja de las .com (en la que muchos pagaron cantidades astronómicas por empresas que poco después tuvieron que cerrar o malvender; seguro que a todos nos vienen un par de ejemplos a la cabeza) es habitual leer que tal o cual compañía se hace con alguna otra.

En algunos casos las compras son operaciones meramente contables y/o estratégicas y se adquiere un servicio que opera en un área que no se domina para engrosar las cuentas de resultados y expandir la marca (por ejemplo, cuando Google compró Blogger o YouTube) y en otras lo que se busca es, lisa y llanamente, eliminar a la competencia. El (pen)último ejemplo es Gowalla (por si no la conocen, una red social de geolocalización y check-ins, del tipo Foursquare) que fue adquirida por Facebook hace unos meses y cerrada hace unas semanas (es de suponer que para quitarse de encima un competidor de su Facebook Places).

La -también- (pen)última adquisición de este tipo es la de Posterous por parte de Twitter. Posterous es un servicio de blogs a medio camino entre servicios como Blogger o WordPress y otros como Tumblr. Por el momento se desconocen tanto las cifras de la operación como los entresijos del acuerdo y, lo que más inquieta a sus usuarios, el futuro mismo de Posterous. En el blog de la compañía adquirida aseguran que todo seguirá como hasta ahora (de momento) y que les avisarán si se producen cambios importantes. También que publicarán manuales sobre cómo podrán migrar las publicaciones a WordPress, Blogger o Tumblr aquellos que no deseen seguir en Posterous tras el cambio de propietario.

Es probable que, tarde o temprano, Twitter acabe cerrando Posterous (o no, porque Tweetdeck ahí sigue) sin más, aunque los más optimistas creen que Twitter integrará el servicio para mostrar publicaciones completas en el propio Timeline de Twitter (mejor incluso que la integración con WordPress, que muestra sólo el arranque de los artículos), lo que evitaría tener salir a leer otra cosa y de paso ayudaría a todos esos que tienen problemas para expresar lo que quieren decir en 140 caracteres (a algunos se les olvida que pueden usar más de un tuit o que, incluso mejor, se puede escribir en un blog y después compartir el enlace en Twitter).

Aunque, como decía al principio, estas operaciones son lógicas y habituales en un entorno empresarial, una siempre tiene el resquemor de que, también aquí, nos encaminemos a un oligopolio en el que, nos movamos por donde nos movamos en internet, estemos siempre en manos de Google, Facebook y Twitter. E incluso menos, quién sabe.

Twitter silenciará contenidos por países

Susana Caballero | 27 de enero de 2012 a las 15:00

Muchos grandes de internet, como Facebook o Google, han tenido que firmar indignos acuerdos y ceder a presiones para poder operar en países como China, sometiéndose a su estricto control y a la censura que tan alegremente ejercen sus gobiernos. Al hablar de estos casos, a menudo se contrapone la libertad que ofrecen otros sitios, como Twitter, y se elogia su papel en acontecimientos como la llamada Primavera Árabe. Pero en Twitter también hay censura. De otro tipo, pero hay contenidos que se borran a petición de gobiernos o empresas y cuentas que se eliminan. Como ya comenté en su día, Twitter tiene sus reglas y, entre otras cosas, determinan qué es legal y qué no. Y lo que no lo es es susceptible de desaparecer.

Según explican ellos mismos, pese a que están comprometidos con la libertad de expresión, las leyes están para cumplirlas, y si algún mensaje o usuario las viola, toman cartas en el asunto. Lo que hacían hasta ahora era eliminar el tuit o al tuitero globalmente. La novedad es que ahora van a empezar a filtrar esos vetos, según indican en su blog oficial, para adaptarse a las leyes de los distintos países en los que opera su servicio. A partir de ahora, un usuario o un mensaje podrán ser silenciados en un determinado país (o en todos), de forma que encontraremos algo así:

Cada país tiene sus propias leyes y en su blog ponen el ejemplo de Alemania o Francia, donde es ilegal hacer apología del nazismo. Si un usuario publica algún mensaje de este tipo, el tuitero o el tuit en cuestión será silenciado en Alemania o Francia (y así aparecerá para quien quiera verlo desde esos países), pero seguirá visible en el resto del mundo.

En mi opinión, esta opción es mejor que el borrado irreversible de los mensajes, pero abre una puerta peligrosa para gobiernos, empresas y grupos de poder en general, que podrían aumentar la presión que a buen seguro ya ejercen sobre el servicio para controlar lo que en él dicen sus usuarios. Tampoco sé cómo se comportará Twitter entonces ni cuánta resistencia podría oponer.

PD: Me sorprende leer titulares como “Twitter pone coto a la libertad de expresión”, “Censura en Twitter” y cosas similares. Esos “cotos” ya existían. La única novedad es el filtrado por países. A lo mejor es que las normas de uso de Twitter se leen tan poco como las condiciones de privacidad de Facebook…

PD (II): Recomienda Luis Rull en los comentarios (gracias) dos artículos, con enfoques distintos, sobre el tema, por si les interesa leer un poco más: La traición de Twitter, de Juanlu Sánchez, y La masa enfurecida, ahora contra Twitter, de Ricardo Galli.

Google+ retira el veto a los seudónimos… más o menos

Susana Caballero | 25 de enero de 2012 a las 16:15

Cuando Google lanzó hace unos meses su red social una de las primeras críticas que recibió fue que exigía a quienes querían abrirse una cuenta en ella usar para darse de alta su “nombre real”. Como comenté entonces, esa restricción no sólo limitaba las opciones de quienes escogen (libremente o porque no tienen más remedio) moverse en internet bajo un seudónimo (no confundir con anonimato), sino que ponía también bajo sospecha todo aquel nombre auténtico que no encajase en los parámetros que según Google debe cumplir un nombre real.

Google al fin ha reaccionado (tarde, a regañadientes y, como se suele decir, de aquella manera) con un comunicado que el vicepresidente de producto de Google+, Bradley Horowitz, ha publicado en su perfil de la red social. En ese texto, admite que ha habido quejas por los nombres para crear una cuenta, pero que sólo han protestado un 0,1% de los que se han acercado a Google+. No tengo datos al respecto, así que asumiremos que sus cifras son correctas. Horowitz añade que un 20% de las quejas de ese 0,1% procedían de empresas que querían abrir un perfil personal y no una página, otro 20% de quienes querían usar seudónimos y el 60% restante de usuarios que querían añadir apodos.

(No creo que haga falta, pero por si acaso puntualizo que una cosa es un apodo y otra un seudónimo. Aunque una persona pueda utilizar como seudónimo un apodo, los dos términos no tienen nada que ver. Entre otras cosas, porque un apodo es normalmente creado por otros y endosado a un individuo concreto, le guste o no, y el seudónimo es escogido por el propio implicado)

A pesar de lo insignificante que es, según dicen, la cifra de quienes han protestado, en Google+ han tomado cartas en el asunto y han empezado a introducir algunas modificaciones, como la posibilidad de añadir nuestro apodo al nombre real del perfil. Si vamos a editar perfil y pulsamos en nuestro nombre, veremos un botón de opciones que abre una cajita en la que poner el apodo que queramos y un desplegable en el que podemos pulsar el modo en que queramos que se vea. Por ahora no hay posibilidad de que se vea sólo el apodo.

Según dice Horowitz, también están trabajando en el tema de los seudónimos, para actualizar su política de nombres y así admitir “seudónimos establecidos”. Habrá que ver qué entienden por eso, claro, y cómo van a medir si están o no establecidos. Igual depende del número de seguidores que tenga uno en Twitter…

Además, para evitar que alguien más se quede sin poder usar su nombre de verdad porque Google no lo considera lo suficientemente real, permitirán a los rechazados que “confirmen esa identidad establecida” aportando datos como “referencias a una identidad establecida off line en medios impresos o noticias, pruebas de una identidad establecida on line con un seguimiento significativo -imagino que es aquí donde viene lo del número de seguidores en Twitter- o escaneos de documentación oficial, como el carné de conducir”.

Detengámonos un momento en este último punto. ¿El carné de conducir? ¿En serio? Yo no sé ustedes, pero creo que si me piden el carné de conducir -o el DNI- para poder usar mi nombre en Google, su red social va a perder un usuario.

Suecia, para los suecos

Susana Caballero | 13 de enero de 2012 a las 15:00

El Gobierno sueco decidió hace unas semanas poner en manos de sus ciudadanos la cuenta oficial de Twitter del país, @sweden. Cada semana un nuevo sueco se encarga de llevar esa cuenta y, durante siete días, puede decir básicamente lo que se le antoje (conociendo a los suecos, es poco probable que se prodiguen en exabruptos).

Hasta ahora, por esa cuenta han pasado un joven de origen bosnio, otro que cría ovejas o un publicista que tiene una agencia pero vive en el campo (y cría gallinas), entre otros. Esta semana la encargada de la cuenta es Anna, ministra de la Iglesia de Suecia.

La idea parte del Swedish Institute y VisitSweden, responsables del proyecto Curators of Sweden, donde se puede consultar quiénes han sido hasta ahora la voz de Suecia en Twitter y qué es lo que han publicado. La idea es que esos ciudadanos cuenten al mundo cómo es su Suecia, que compartan sus conocimientos, sus opiniones y su experiencia, que respondan las preguntas de los seguidores de la cuenta sobre su país y que muestren una visión más amplia y más real que la de los catálogos de Ikea o las novelas de Henning Mankell (y resuelvan dudas como si están todos los suecos tan hechos polvo como Wallander).

Llegados a este punto quizás alguno de ustedes se pregunte si hay una cuenta oficial de España. Bueno, no sé si es ‘la cuenta oficial de España’, pero hay una @spain, llevada por Turismo de España, dependiente de la Sociedad Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas (Segittur), que a su vez depende del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, y que se limita a compartir noticias relacionadas con el turismo en España (sigue a un par de decenas de miles de usuarios y la siguen más de 30.000, pero no hay demasiada conversación).

No digo que sea eso incorrecto, pero se me ocurren unas cuantas cosas más creativas y útiles que hacer con esa cuenta, la verdad. Como lo de los suecos. Teniendo en cuenta que a quienes nos gobiernan las redes sociales sólo les interesan estrictamente durante la campaña electoral (entonces hasta se preocupan por denunciar a quienes les parodian) y que una vez llegados al poder o cierran las cuentas (como Gallardón en Twitter) o se despreocupan tanto que no les importa si hay un periodista italiano haciéndose pasar por cinco ministros españoles, no creo que en España prosperase algo como lo de Suecia. Además, tengo mis dudas sobre si sería buena idea abrir la cuenta de España así como así, porque los españoles somos mucho más peligrosos que los suecos.

¿Qué opinan? ¿Debería el Gobierno cedernos a los ciudadanos el uso de la cuenta @spain? ¿Qué dirían si durante una semana hablasen en Twitter en nombre de España?

La Agenda Digital para Europa hace escala en Andalucía (II)

Susana Caballero | 4 de diciembre de 2011 a las 20:45

[Segunda parte de la crónica de la jornada ‘Acción Local’ que la Agenda Digital Europea ha celebrado esta semana en Sevilla. Aquí tienen, si les interesa, la primera]

La segunda parte de la jornada se dividió en dos ramas, una dedicada al espectro y otra centrada en la innovación social. Yo me quedé en esta última, donde Juan Francisco Delgado habló del papel de la red Guadalinfo y sus centros como espacios de innovación social para emprendedores y repasó algunos de los casi 800 proyectos que han nacido en los casi 1.000 centros que se reparten por toda Andalucía. Delgado, que aprovechó para mostrar las cifras del alcance en Twitter de lo que se hablaba en la sede de la EOI en La Cartuja, resaltó que los telecentros son una mina de “oportunidades en el propio territorio conectado con el mundo, con todo el mundo”.

Mientras, Paco Prieto explicó el trabajo de la Fundación CTIC en Asturias, donde llevan a cabo actuaciones con ciudadanos y empresas, y explicó que los grandes retos “no se han solucionado”. Para ello, dijo, es necesaria “una nueva forma de pensar y dar mayor peso a las personas”. Prieto, que repasó iniciativas ciudadanas capaces de lograr cambios políticos y sociales, como Actuable, rompió una lanza en favor de las micropymes, que atraviesan por tantos problemas y que no se tienen en cuenta cuando se habla de innovación, de las grandes cifras de la innovación, a pesar de ser tan cruciales en el tejido productivo español.

También hubo tiempo para repasar algunos datos sobre implantación y uso de nuevas tecnologías en España y para insistir, como decía el otro día, en que esto es el presente. Por ejemplo, Marta Izquierdo, de Cland, hizo hincapié en el poder que están alcanzando las redes sociales, no sólo con anécdotas como lo de La Noria o la campaña de Donettes, sino con eventos de primera magnitud como el 15-M o la bautizada como Primavera Árabe. Y recordó que hemos pasado del mero consumidor al prosumidor, aquel que no sólo consume contenido, sino que lo comparte y también lo crea.

En esta misma línea, Antonio Saravia habló durante su intervención sobre cómo las redes sociales, nacidas con fines exclusivamente comunicativos, se han convertido en un lugar para aprender, formarse y donde poder encontrar trabajo (y buscar candidatos, algo que cada vez hacen más responsables de Recursos Humanos). Saravia repasó el Informe Anual de los Contenidos Digitales en España y el Estudio sobre el conocimiento y uso de las Redes Sociales en España del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, que revelan datos como que los contenidos digitales ya suponen el 53% de la facturación de contenidos en España o que las redes sociales tienen una penetración del 43% en la población española.

Aunque la haya dejado para el final, Clara Centeno no fue la última que tomó la palabra en la EOI. Pero la dejo para el final por tratar un tema de los que pocos se ocupan y que sin embargo ejemplifica cómo pueden las nuevas tecnologías aliviar y ayudar a personas invisibles para gobernantes y legisladores y cada vez más numerosas: los cuidadores informales, que atienden a enfermos de larga duración, personas mayores y dependientes sin tener ni formación para ello ni ayuda de ningún tipo (la Ley de Dependencia, por desgracia, todavía no llega a todas partes). Cada vez son más las personas que reciben atención en casa y ese trabajo, que realizan casi siempre familiares, según los datos mostrados por Centeno (aunque cualquiera que haya pasado por una situación similar puede atestiguarlo), tiene consecuencias negativas para esos cuidadores.

Centeno hizo una panorámica de los servicios de teleasistencia para personas mayores, un campo en el que se ha avanzado mucho en los últimos años, pero insistió en que eso no es suficiente, y reivindicó más herramientas y más apoyo para quienes los cuidan, como redes sociales que les presten apoyo formativo y emocional (como Cuidadoras en Red), al tiempo que incidió en que algo tan simple como los servicios de compra o banca on line ahorran mucho tiempo y mejoran la calidad de vida de estas personas. Eso por no hablar del teletrabajo, cuya extensión evitaría que muchas de estas personas tengan que abandonar su empleo para cuidar a un familiar.

Estos fueron sólo algunos de los temas de los que se habló en las sesiones de Sevilla. Otros muchos más fueron debatidos en internet, sobre todo en Twitter, y otros muchos seguirán siendo objeto de debate en los próximos meses. Si quiere estar al tanto de ellos y aportar sus ideas, puede echar un vistazo a la web de la Agenda Digital para Europa o ver en este enlace cómo seguir su actualidad en Twitter y Facebook.

La Agenda Digital para Europa hace escala en Andalucía (I)

Susana Caballero | 2 de diciembre de 2011 a las 21:46

[La Agenda Digital Europea celebró ayer en Sevilla una de sus jornadas ‘Acción Local’. Como el día fue largo e intenso, he preferido dividir en dos artículos la crónica de estas sesiones. Este es el primero. En este enlace está el segundo

No es el futuro. Es el presente. Internet, las redes sociales y todas sus herramientas forman parte desde hace años de la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo, personas que se comunican, se informan, trabajan, aprenden y colaboran con otras personas, estén cerca de ellas o no, sin más cortapisas que las que les imponen unas leyes que en ocasiones entorpecen la innovación y el progreso, unos políticos reacios a escuchar a ciudadanos cuya voz es más que un voto en una urna cada cuatro años y marañas burocráticas que hacen a veces imposible cualquier gestión sin perder horas de cola en cola.

Estos fueron algunos de los temas de los que se habló en la jornada que la Agenda Digital para Europa, dentro de su programa Going Local, celebró ayer en Sevilla, una iniciativa abierta a la participación ciudadana, tanto presencial como virtual, a través de Twitter y los foros abiertos en la Red, para que los ciudadanos dejasen sus propuestas y votasen las mejores. Durante todo el día se celebraron mesas redondas y debates en torno a tres ejes centrales: el eGobierno, el espectro y la innovación social.

El primer tema ocupó todas las sesiones de la mañana, en las que se habló del plan de acción europeo sobre eGobierno y las prioridades de España en este ámbito, la reutilización de los datos del sector público y la identidad electrónica y la interoperabilidad. Las conclusiones fueron contundentes: la Unión Europea sigue siendo un maremágnum de normativas, estándares y protocolos (en casi todos los campos, también en el electrónico) que hacen imposibles transacciones y operaciones de un país a otro (o al menos muy difíciles), los Gobiernos apenas ponen a disposición de los ciudadanos todos los datos públicos de que disponen (y si lo hacen, los liberan en formatos no reutilizables) y las tramitaciones electrónicas muchas veces entorpecen más que ayudan.

Por suerte, hay esperanza. En la Unión Europea son conscientes de los problemas y están dispuestos a tratar de solucionarlo, como se puso de manifiesto en la aprobación, hace dos años, de la llamada Declaración de Malmö (pdf), que refleja, entre otros aspectos, la necesidad de capacitar a los ciudadanos, reforzar el mercado único o diseñar los servicios a la medida del usuario para responder a sus necesidades. Para 2015, la Agenda Digital para Europa pretende que un 80% de las empresas y la mitad de los ciudadanos utilicen la Administración electrónica.

Todos esos propósitos se enfrentan con la realidad actual, según puso de manifiesto María Jesús Sobrini, de Cisco, que pintó un presente menos amable y un futuro más incierto, insistiendo en la necesidad de agilizar trámites y procesos (y de unificarlos), fomentar la colaboración, especialmente la público/privada, o incluir a las pymes en los proyectos de innovación tecnológica. Además, Sobrini se preguntó por el impacto real de la Administración electrónica, quiso saber cuántos ciudadanos y empresas la usan realmente y cuál es su impacto real en la economía y en el engranaje de un país (o comunidad autónoma o ayuntamiento), y pidió a las administraciones que racionalicen el gasto en IT, porque, por ejemplo, dijo, “no necesito tener una central eléctrica en casa para encender un horno en la cocina”.

La sesión dedicada a los datos públicos fue una de las más interesantes del encuentro, y en ella los ponentes fueron especialmente críticos con el modo en que las administraciones gestionan sus datos públicos. Por ejemplo, Carlos Alonso, de Asedie, aseguró que si en España ciudadanos y empresas tuviesen más información del sector público se habrían evitado muchos impagos desde que empezó la crisis.

Por su parte, David Cabo, de Pro Bono Publico, puso de manifiesto lo que comentaba más arriba: el hermetismo de las administraciones, que se limitan a guardar en un cajón datos de indiscutible utilidad y con ello frenan la innovación y la posibilidad de mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos. Cabo puso como ejemplo aplicaciones de tráfico, farmacias o impuestos, entre otros servicios públicos, que se implementan en una ciudad o comunidad pero no se pueden extender a otra porque se puede acceder a unos datos pero a otros no. Cabo es el propulsor de herramientas cómo ¿Dónde van mis impuestos? (inspirada en el Where does my money go? británico), para la que sólo puede usar datos de los Presupuestos del Estado porque los datos de CCAA y ayuntamientos, si los consigue (dijo que es difícil acceder a los informes de ejecución presupuestaria), no son reutilizables. Su próximo proyecto, para el que busca financiación, es Tu derecho a saber, que permitirá a los ciudadanos pedir información a cualquier institución pública y con el que revindica la aprobación de la anunciada (y postergada desde que se prometió en 2004) ley de acceso a la información pública. También comparó la situación en España y países como Reino Unido o Estados Unidos, algo de lo que se habló en el último EBE y de lo que hablé yo aquí hace unos días.

Alberto Ortiz de Zárate explicó la filosofía y el funcionamiento de Open Data Euskadi y lanzó un mensaje muy claro: los datos deben ser abiertos al público y accesibles, sin autorizaciones, para su libre uso, y ya habrá tiempo después de ver qué es lo que la gente necesita. Y animó a las administraciones a que pongan en sus webs todos esos datos, “pero que lo hagan bien, para que mi madre lo entienda”. (Esto último debería ser, en mi opinión, el leit motiv de todos los desarrolladores de herramientas tecnológicas, sobre todo si son públicas), invirtiendo con sentido, en lo que es importante, y llevando a cabo una “sofisticación tecnológica razonable”.

Durante esta sesión se habló también del decreto sobre reutilización de la información del sector público (para ámbito estatal) publicado hace unas semanas y que autoriza expresamente la reutilización, determina el responsable de este campo en cada administración, y define claramente la normativa al respecto. Por si a alguien le interesa consultar cómo está actualmente el tema de la reutilización de la información del sector público de España, esta es la última nota técnica del Observatorio de Administración Electrónica de la AGE (pdf).

Por qué no es buena idea censurar parodias en Twitter

Susana Caballero | 29 de noviembre de 2011 a las 19:18

Respuesta corta 1: El efecto Streisand.

Respuesta corta 2: Queda feo.

Ahora, una respuesta algo más larga:

Las cuentas paródicas existen prácticamente desde el inicio de Twitter. Cuando abrí mi primera cuenta, hace cuatro años, ya estaban por allí lo que entonces se conocían como narices rojas, una serie de cuentas falsas que se burlaban de figuras conocidas en la Red, como Enrique Dans o Eduardo Arcos, cuyos alias en Twitter eran muy similares a los originales y cuya foto de perfil era la de los homenajeados ataviados con una nariz roja, como la de los payasos. Esas cuentas tenían mayor o menor gracia, y algunas derivaron en el insulto puro y duro. Con el tiempo, la moda se enfrió y lo de las narices rojas (los usuarios más veteranos se acordarán de aquello) pasó a mejor vida.

Ahora, la moda (bueno, una de tantas, como lo de hacer trending topic el santo del día o cualquier otra tontería) es parodiar a políticos. Figuras como Mariano Rajoy, Alfredo Pérez Rubalcaba, Esperanza Aguirre o hasta el mismísimo Rey tienen sus replicantes en Twitter (brillante el tuit de @JuanCarlosI, con su correspondiente foto de perfil, el día del moratón en el ojo: la primera regla del club de la lucha es no hablar del club de la lucha).

Pese a lo mucho que nos gustan a los españoles las parodias y reírnos de quienes nos gobiernan, esta moda no es exclusiva de España. La reina Isabel II de Inglaterra también tiene la suya, con más de medio millón de seguidores y tan popular que hasta tiene su propio libro.

Como es lógico, no todos los parodiados se toman tan bien estos homenajes. En España tenemos un caso notorio reciente, un ejemplo de manual del conocido como efecto Streisand: el caso Naniano Rajoy, una más de tantas copias del líder del Partido Popular surgidas en la Red pero contra la que el partido a punto de ocupar el Gobierno de España se empleó a fondo, logrando lo que cualquiera con un mínimo conocimiento de redes sociales (y de comportamiento humano en general) habría previsto: #FreeNaniano estuvo durante más de un día en lo más alto de la lista de trending topics en España, salieron decenas de nuevos replicantes y, lo que es peor, dejó la imagen del PP en internet y las redes sociales (donde tampoco es que se haya lucido precisamente) a la altura del betún (sí, ya sé que han ganado las elecciones de calle y demás, pero la reputación on line la tienen por los suelos). Y todo por hacer caso a algo que no merecía tanta atención (no sabrán, por ejemplo, que nunca hay que alimentar a los trolls; ni a las parodias).

El resquicio legal en el que se ampararon para cerrar Naniano Rajoy fue el mismo que usó en su día La Moncloa o el que invoca ahora el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido (del PP), para cerrar su recién nacida parodia (la cuenta apareció hace tres días), @zoidoarcalde: la usurpación de identidad.

Permítanme que copie unos párrafos de la Ayuda de Twitter al respecto, para dejar claros los términos:

Se considera usurpación de identidad el intento de engaño, o simplemente con fines lúdicos, al fingir ser otra persona o empresa. Se considera violación de la normativa de Twitter la usurpación de identidad no paródica. La norma para definir qué es parodia es: “¿Una persona razonable sabría que es una broma?”. Puede considerarse que una cuenta viola la política de usurpación de identidad si da lugar a confusión o engaña a otras personas. Se permiten las cuentas de usurpación de identidad paródica.

¿Qué entiende Twitter por usurpación de identidad paródica? Veamos:

Para evitar la suplantación, la información del perfil de la cuenta debe hacer muy claro que el creador de la cuenta no es realmente la misma persona o entidad que es sujeto de su parodia o imitación. Aquí hay algunas sugerencias para diferenciar tu cuenta:

-Nombre de usuario: El nombre de usuario no debe ser exactamente el mismo del sujeto de la parodia, imitación o la celebridad; para hacer esto más claro, debes distinguir la cuenta con un calificativo tal como “no soy”, “falso” o “fan”.

-Nombre: El nombre en el perfil no debe listar exactamente el nombre del sujeto sin alguna palabra distintiva, tal como “no soy”, “falso” o “fan”.

-Bio: La biografía debe incluir una afirmación que se distinga de la identidad real, por ejemplo “Esto es una parodia” o “Una cuenta hecha por fans” o “Cuenta de Parodia” o “Cuenta de fans” o “Cuenta de juego de rol” o “No estamos afiliados con…”.

-Comunicación con otros usuarios: La cuenta no debe tratar de engañar o llevar a malas interpretaciones sobre su identidad, a través de comunicaciones públicas o privadas con otros usuarios. Por ejemplo, si estás operando una cuenta de admiradores, no envíes mensajes directos a otros usuarios como si fueras realmente esa celebridad (por ejemplo un artista, banda, equipo deportivo, etc.).

Veamos ahora qué dice en su perfil la parodia del alcalde de Sevilla, @zoidoarcalde, que indica que su nombre es Juaninnasio Soido (originalmente era idéntico al del alcalde, pero le aconsejaron que lo cambiase y así lo hizo):

Arcalde de Sevilla por la gracia de Dios. Intentando volver a nuestras raíces de albero, caballo y señorito. Soy una parodia, como la vida misma.

Aun así, el Zoido original ha pedido a Twitter que elimine la cuenta, porque considera que suplanta su identidad, una maniobra en mi opinión desafortunada viniendo sobre todo de alguien que lleva moviéndose bastante tiempo en este mundo y que llevó a cabo una campaña muy efectiva en las redes sociales en su carrera por alcanzar la Alcaldía sevillana. No me atrevo a aventurar qué es lo que de verdad le ha molestado, aunque tengo un par de ideas.

A mi entender, queda bien claro que no hay suplantación que valga, como tampoco la había en Naniano Rajoy (el caso de La Moncloa era diferente), porque cualquiera con dos dedos de frente (vale que ha habido periodistas que dieron por auténticos mensajes publicados desde cuentas falsas, pero siempre ha habido gente con problemas de lectura comprensiva) sabe que, por ejemplo, las burradas que dice la cuenta replicante de Esperanza Aguirre no son ciertas… O al menos la auténtica no se atrevería a decirlas en público, ¿no?

eGobierno, innovación social y espectro, en la jornada de la Agenda Digital para Europa en Sevilla

Susana Caballero | 28 de noviembre de 2011 a las 22:02

La Agenda Digital para Europa, división de la Comisión Europea encargada de organizar eventos como los conocidos como Acción Local, celebra esta semana en Sevilla una de sus sesiones, en torno a tres ejes temáticos: eGobierno, innovación social y espectro.

En el primer bloque de la jornada, que se celebra este jueves, se hablará de temas como la Administración electrónica, la identidad electrónica o la reutilización de la información del sector público. En estos apartados se abordarán cuestiones como la eficiencia y seguridad de las gestiones administrativas, la necesidad (o no) de que la Administración abra sus datos y también, o eso espero, como dije el otro día cuando hablé de los canales de comunicación con sus ciudadanos instaurados por el Gobierno de Barack Obama, de medidas que propicien el contacto entre los ciudadanos y quienes les gobiernan y, claro está, la transparencia de las actuaciones de los gestores públicos.

Todos los contenidos del anterior párrafo se desarrollarán a lo largo de la mañana del jueves. Por la tarde, las sesiones se dividirán en dos ramas, una de ellas dedicada al espectro (distribución de las señales radioeléctricas, su regulación y la competencia) y la otra a la innovación social, en la que se debatirá sobre el uso de las nuevas tecnologías para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y otorgarles poder y de cómo, incluso en estos tiempos difíciles, las redes sociales pueden generar oportunidades laborales.

Por si quieren asistir, aquí tienen el programa y cómo solicitar la inscripción. Si prefieren seguirlo o compartir sus aportaciones desde la distancia, pueden hacerlo con esta etiqueta de Twitter (#daelocal_ES) o dejando sus comentarios en los tres foros (eGobierno, innovación social y espectro) abiertos en la web de la Agenda Digital para Europa.