Archivos para el tag ‘redes sociales’

El ‘open government’ según la Casa Blanca

Susana Caballero | 22 de noviembre de 2011 a las 22:10

Ya sabemos que España no es Estados Unidos. En algunos casos para bien y en otros, para mal. Y si hablamos de política, nos vamos de lleno al segundo grupo. No hace falta ser un experto en redes sociales o en internet para darse cuenta de que el uso que los grandes partidos han hecho de las nuevas tecnologías en la recién terminada (ya era hora) campaña electoral ha sido desastroso. Y eso que han pasado tres largos años desde que Barack Obama y su equipo demostraron que internet servía para algo más que publicar vídeos y lanzar eslóganes. Pero parece que aquí no se han dado por aludidos.

Tampoco hay que ser un experto para darse cuenta de que las webs de la Administración (hablo de la central) son del siglo pasado. No sé si pasarían un análisis de accesibilidad y usabilidad, pero al menos en mi caso tengo que dar mil vueltas cada vez que entro en alguna para buscar algo. Rara vez lo encuentro. Eso por no hablar de los bonitos copyrights al pie de las webs o la no menos bonita página de error a que conduce pulsar en el Aviso legal de la web de La Moncloa. O la página oficial del Gobierno en Flickr, que planta un copyright en cada pie de foto pese a que están adscritas a una licencia Creative Commons incompatible con la publicación para fines comerciales. Es decir, que a los periodistas, por ejemplo, no nos sirve para nada, salvo que hablemos con Getty Images y pasemos por caja.

(De hecho, me extraña que, con esta preocupación por proteger sus trabajos propagandísticos, esté siquiera disponible la opción de insertar, igual que en YouTube. Será que no se han dado cuenta o que no saben cómo desactivarlo…).

P101111PS-0009

No me voy a extender mucho más en este capítulo, salvo para indicar que la situación en Estados Unidos es bien diferente. Los contenidos de la web del Gobierno estadounidense se adscriben a una licencia Creative Commons que sí permite su uso para fines comerciales. En cuanto a las fotografías de la página de Flickr de la Casa Blanca, llevan la licencia United States Government Work, que establece que no están sujetas a copyright. O sea, que un medio o periodista puede publicarlas sin problema.

Tras esta larga introducción, vamos al tema. Si quieren saber algo más de cómo funciona la política estadounidense, les recomiendo encarecidamente la serie El ala oeste. Aprenderán mucho y también se deprimirán cuando recuerden el paño de lo que tenemos que aguantar aquí en la vida real.

No sé si lo sabrán, pero en Estados Unidos, un país en el que sí hay separación de poderes, Obama anda a la gresca con el Congreso, que no se pone de acuerdo para aprobar la American Jobs Act, una ley que, muy resumidamente, reduciría los impuestos de la clase trabajadora para subírselos a quienes tienen mayor poder adquisitivo. Para hacer partícipes a los ciudadanos de cómo les afecta que se apruebe o no esta ley (recordemos que allí la gente sabe quién es su congresista o su senador, y que pueden darle la brasa directamente), la Casa Blanca ha publicado en su web un simulador de impuestos. Basta indicar si se tributa en solitario o con el cónyuge y los ingresos anuales de cada uno para saber cuánto se ahorraría cada contribuyente con esta ley. Simple pero efectivo. Y no se han limitado a eso, sino que también han publicado resúmenes, desglose estado por estado y hasta gráficos.

Y si se les están poniendo los dientes largos por la envidia, mejor no miren siquiera esta otra calculadora, que permite a los ciudadanos saber adónde va cada dólar que pagan en impuestos federales.

Ni tampoco echen un vistazo a We the People, que recoge una centenaria tradición estadounidense (el concepto de las peticiones al Gobierno estaba en la primera enmienda a la Constitución) y la adapta al siglo XXI: cualquiera puede registrar su petición y, si consigue 25.000 adhesiones en un mes, será atendida por el Gobierno, que debe darle una respuesta. Responder no significa, claro está, que vayan a hacer realidad lo que se pide en ella, sólo que alguien del Ejecutivo va a tener que leerlo, estudiarlo y darle una respuesta. Algo es algo.

Obviamente el open government o gobierno abierto, transparente al cien por cien para los ciudadanos, es mucho más que lo que acabo de reseñar aquí, pero ahora que La Moncloa cambia de inquilinos igual es hora de ponernos al día y tomar alguna idea de lo que se hace en Washington, ¿no creen?

——————————————–

Actualización: Pocas horas después de publicar este artículo el equipo de Barack Obama ha estrenado la página de Google+ de su campaña (“the as-official-as-it-gets Google+ page”, dicen con todo el arte en la descripción), cuyo primer mensaje es un saludo y una petición a sus seguidores de sugerencias y consejos sobre cómo usar este espacio. Ya tiene unos cuantos comentarios y, por lo visto hace cuatro años, me da que van a hacerle caso a más de uno. También me da que en los próximos meses podemos aprender unas cuantas cosas de cómo usar Google+ para una campaña política…

Google+ ‘adopta’ las etiquetas y los ‘trending topics’ de Twitter

Susana Caballero | 21 de noviembre de 2011 a las 21:46

No sé si tratan de reunir las mejores características de cada red social para que sus usuarios no echen nada en falta, si es simplemente un afán por copiar todo lo que se les ocurre o si lo que de verdad planean es hacerla tan buena que abandonemos todas las demás y, entonces, empezar a cobrarnos por usarla o, más acorde con la filosofía de Google, enriquecerse poniendo publicidad en todos esos huequecitos blancos que ahora tiene Google+.

O a lo mejor su plan maestro es hacer de Google+ la red social definitiva para después cerrar el resto de internet…

El caso es que, después del +1 (inspirado por el Me gusta de Facebook), los círculos (inspirados por las listas de amigos de Facebook y los Aspects de Diaspora), la posibilidad de recompartir contenido (esto lo tenía Google Reader, pero también Tumblr, con su rebloguear), mencionar o etiquetar a usuarios en publicaciones (inspirado por las menciones de Twitter y las etiquetas de Facebook), ahora la red social de Google da un paso más e incorpora dos de las marcas de la casa de Twitter: las etiquetas (o hashtags, con su parrilla # y todo) y los temas de interés (o trending topics).

Las nuevas etiquetas de Google+ funcionan exactamente igual que las de Twitter (era de esperar, ¿no?). Se pone una # delante de lo que nos parezca oportuno (todo junto, eso sí), y publicamos lo que se nos antoje. Si cualquiera que lo vea pulsa en esa etiqueta (que se convierte automáticamente en un enlace) verá todas las publicaciones o comentarios que lleven esa misma etiqueta.

El funcionamiento de los trending topics o temas de interés tampoco tiene mucha ciencia, aunque por ahora no se puede configurar por país o región y sólo podemos ver los mundiales. Además, la lista sólo aparece si buscamos algo. Así, por ejemplo:

Al margen de estas novedades, la red social ha mejorado las búsquedas internas desde el propio Google+. Ha incorporado la búsqueda instantánea (se actualiza en vivo a menos que detengamos el flujo), que no sólo examina las publicaciones como tales sino también los comentarios que reciban, y ha añadido la posibilidad de guardar las búsquedas que hagamos, para recuperarlas cuando lo deseemos y ver de un vistazo las novedades publicadas sobre ese tema o término (seguro que esto también les sonará a los usuarios de Tumblr, ¿verdad?).

Los usuarios de Twitter protestan por la pestaña de ‘Actividad’

Susana Caballero | 15 de noviembre de 2011 a las 20:06

Si utiliza para acceder a Twitter cualquier cliente móvil o de escritorio no se habrá dado cuenta de los cambios (hasta ahora, no ha habido novedades en las aplicaciones; puede que las haya en la próxima actualización), pero si entra desde la web seguro que los habrá visto. Hace unas semanas que la compañía comenzó a introducir su nueva interfaz, poco a poco, y anoche decidió actualizarla de forma masiva. Y los usuarios empezaron a quejarse también de forma masiva.


Donde antes se veían las pestañas de menciones y retuits, junto a la de cronología, en el perfil de cada usuario, lo que ahora ven quienes usen Twitter desde la web es, por un lado, una con su nombre de usuario precedido por una arroba y, por otro, una titulada Actividad, que es la que ha centrado las críticas. La primera de las nuevas pestañas reúne toda la información de actividad relacionada con el propio usuario, es decir, las menciones, los retuits, lo que hemos marcado como favorito (y los tuits nuestros que otros usuarios han marcado como favoritos) y quién ha empezado a seguirnos. En la de actividad vemos lo mismo, pero de los usuarios a los que seguimos, incluidos otros datos como a quiénes han empezado a seguir.

Aunque también ha habido quien se ha quejado porque ahora todas las menciones, retuits y favoritos aparezcan entremezclados en el mismo apartado, los lamentos se han centrado en la nueva Actividad (de hecho, la etiqueta #PestañaActividad fue trending topic durante buena parte de la noche, por encima incluso del gran tema del día, Terelu), porque muchos consideran que vulnera su privacidad, ofrece información poco relevante y que para todo eso ya está Facebook.

Es cierto que ofrece en principio información poco relevante para el usuario normal, pero sí que puede ser interesante para otros usuarios avanzados, o empresas, o anunciantes, encontrar en un solo sitio información que por otra parte es pública (salvo que se tenga una cuenta privada, en cuyo caso sólo verán esa actividad quienes autorice el usuario). También puede ser útil para quien quiera ver de un vistazo qué han retuiteado o marcado como favorito aquellos a quienes sigue sin tener que estar pendiente del flujo normal de tuits. Y para los cotillas en general, claro. Salvo que las aplicaciones móviles o de escritorio incorporen estos cambios, todos ellos tendrán que ir a la web a ver todo eso. Y a Twitter le vendrá bien, imagino, aumentar el tráfico en su web (o a lo mejor no, porque la web se cayó del todo cuando empezó a extenderse la pestaña de actividad. Quizás fue por las quejas…).

Y en cuanto a lo de que copie a Facebook, que unos servicios incorporen características de otros (como WordPress.com de Tumblr o Google de Facebook con su +1) no tiene por qué ser necesariamente malo, siempre que se haga bien. En el caso de la poco popular Actividad de Twitter, basta con no pulsarla. El único problema es que no se puede configurar si se quiere o no aparecer en las pestañas de quienes nos siguen…

EBE11: Un EBE diferente

Susana Caballero | 14 de noviembre de 2011 a las 19:51

Se presentaba como un EBE de cambios (en otro escenario y por primera vez de pago) y de transición (¿hacia dónde? Aún está por ver), pero sobre todo ha sido un EBE raro, muy diferente a los anteriores y casi en las antípodas de aquel primero (su segunda edición, en realidad, porque me perdí la primera) al que fui hace cuatro años.

Entiendo que no tiene que ser fácil elaborar la programación (mucho menos organizarlo) de un encuentro de este tipo, al que han acudido unas dos mil personas de distinto perfil, intereses y ámbito de procedencia de las que, además, al menos la mitad eran debutantes en el EBE. La preocupación por reflejar, como decía ayer, todas esas tendencias que se mueven hoy día por la Red (no hay más que darse una vuelta por Twitter) ha dado lugar a un menú en mi opinión demasiado ecléctico que no sé si habrá colmado las expectativas de quienes acudían este año por primera vez, porque creo que tanto los perfiles empresariales, por así decirlo, como los internautas/tuiteros/blogueros de a pie pueden haberse sentido en algún momento un poco descolocados.

Esa variedad de perfiles e intereses dificulta no sólo elaborar la programación, sino supongo que también la preparación de las ponencias y mesas redondas para los propios ponentes. Hace unos años, el auditorio era más homogéneo (había excepciones, claro, porque no es que las empresas o los profesionales hayan aparecido este año de repente) y sus intereses también lo eran (también había excepciones en eso). Ahora, muchos habrán considerado ciertas charlas o talleres demasiado avanzados, otros que se han quedado cortos y otros (los más veteranos, como es mi caso) estarán ya un poco cansados de escuchar todos los años a alguien empeñado en matar los blogs, de ver a otros vendiendo su libro (o su Orbyt) o de comprobar que algunos amortizan una y otra vez la charla que prepararon hace decenios o que simplemente no preparan nada y se limitan a decir lo que en ese momento les pasa por la cabeza (y que conste que nada de esto es culpa de los organizadores, que llaman a quienes consideran más idóneos para cada ámbito y poco pueden hacer si les salen rana).

Hay otras sesiones que, por mucho que recuperen argumentos ya escuchados o leídos, siempre es un placer presenciar, bien por el interés del conferenciante, por el de lo que cuenta o, simplemente, porque dice, con micro y sobre un escenario, cosas que uno ha pensado, dicho o escrito más de una vez.

Esa variedad de perfiles y procedencias provoca que haya casi tantas opiniones sobre lo que se ha visto y escuchado en este EBE11 como asistentes, como se puede comprobar echando un vistazo a lo que se iba diciendo en Twitter mientras duraba el encuentro y a lo que quienes estuvieron allí irán publicando durante los próximos días. No sé cuántos de los que allí estuvieron repetirán el año que viene y cuántos lo recomendarán a sus contactos. Me gustaría saber qué llevó a los debutantes a asistir este año por primera vez y qué es lo que se llevan o lo que han aprendido. También saber qué piensan los sospechosos habituales de este EBE tan peculiar.

Como digo, cada uno tendrá su opinión sobre lo mejor y lo peor de este EBE. (Estoy recopilando en Storify lo que más me ha llamado la atención de esta edición. He completado la historia de De Muestra, la del viernes y la del sábado, por si le quieren echar un vistazo). La mía es que esto ha sido lo mejor de este año:

-La sesión De Muestra, previa al propio EBE, en la que se presentan proyectos nuevos cada año más interesantes. En relación directa con esto, aunque ya en el programa oficial, las charlas de emprendedores como Laura Valverde y Ana Ormaechea (o cómo sobrevivir a la experiencia de intentar hacerse un hueco en Silicon Valley), Sebastián Muriel (sobre las diferencias entre Europa y EEUU a la hora de montar un proyecto tecnológico y algunas claves para sacar adelante una empresa de estas características y superar los obstáculos) o Jared Hecht, el invitado internacional de este año, que, al igual que hicieron en otras ediciones figuras como Biz Stone, presentó el servicio del que es cofundador, la red social GroupMe.

-Las charlas de David Bravo sobre el trato que los medios de comunicación dan en ocasiones a todo lo que tiene que ver con internet, la piratería y las redes sociales, la de Javier de la Cueva sobre la dicotomía abierto-cerrado y la de Josep Jover, que dejó perlas como que “la ley Sinde sólo se cumplirá si lo quieren los ciudadanos”, llamó a la participación ciudadana para cambiar normas injustas (“Las cosas primero las ganamos en la calle, luego en los juzgados y después en el BOE”, como el canon digital) y tranquilizó a quienes creen que las distintas leyes Sinde pueden amenazar la libertad en internet y, de paso, la innovación y el progreso: “Ustedes tiren adelante, que los juristas estamos detrás para cubrirles”.

-La ponencia de Javier Llinares sobre Open Government, que puso de manifiesto que la transparencia gubernamental en España simplemente no existe, y recordó que “tenemos la base, las herramientas, para hacer una democracia abierta de verdad” pero que aún se necesitan cambios culturales y de organización para hacer efectiva esa evolución. “Los políticos tienen miedo”, dijo Llinares, y llegará el día en que no tengan más remedio que escuchar a los ciudadanos. En la misma línea, la mesa redonda del sábado sobre democracia recordó que los ciudadanos, y no sólo los políticos, tenemos también responsabilidad política, porque, por ejemplo, a Silvio Berlusconi no lo han apartado del poder ni los ciudadanos ni los jueces, sino eso que llamamos mercados.

-Los talleres, útiles y muy buenos, tanto el de WordPress de Rafa Poveda como el de analítica web de Pere Rovira.

-El encuentro sobre videojuegos moderado por Txema Marín (escuché sólo un ratito pero los numerosos elogios que leí en Twitter merecen que lo incluya).

-La mesa redonda sobre periodismo, en la que se habló de un tema que empieza a ser un clásico: medios tradicionales contra nuevos medios y nuevos profesionales. La conclusión es que ahí fuera hay muchos autores aficionados que saben en ocasiones mucho más que los profesionales que publican en los sitios tradicionales y que ahora tienen los medios necesarios para desarrollar esa afición o esa pasión, para publicar sobre lo que les gusta y lo que saben y para decirles a los profesionales que se han equivocado. Julio Alonso explicó que lo que ahora se publica en la Red no es un producto terminado, sino una versión preliminar que se puede enriquecer con la conversación que suscita y con las aportaciones de esos expertos, unas voces que algunos medios tradicionales siguen siendo reacios a escuchar.

-La charla de Ismael El-Qudsi sobre marketing y publicidad. Muy divertida.

-La conferencia de clausura de Pablo Arrieta (@xpectro). Más que una charla, como dicen en la web de EBE (en este post se puede ver la conferencia), es una experiencia en sí misma. Puede que sea lo mejor que he visto en los cinco EBE a los que he asistido.

Me preguntaba más arriba qué es lo que habrían pensado ese casi millar de personas que asistían este año por primera vez. Si llegaron buscando respuestas, los secretos del éxito en la Red o la solución a todos sus problemas puede que se hayan sentido decepcionados. EBE no tiene la fórmula secreta de la Coca-Cola, simplemente pone sobre la mesa temas interesantes para debatir, preguntas que a veces llevan a otras preguntas, un punto de encuentro para que personas procedentes de distintos lugares y entornos puedan trabajar juntas para encontrarlas y, sobre todo, anima a quienes cruzan sus puertas a la acción, a que hagan realidad ese proyecto al que llevan tiempo dándole vueltas, a que participen, a que escuchen, a que conversen. Porque al final, de eso va todo esto. Por eso lo llaman web social.

PD: Si se perdieron algo y quieren escuchar o ver alguna de las conferencias, en Ágora Directo pueden recuperar (casi) todos los vídeos y en Radio Podcastellano los audios. Que los disfruten.

EBE11: Más chaquetas que camisetas

Susana Caballero | 13 de noviembre de 2011 a las 22:06

Primeras impresiones sobre el EBE11, la sexta edición del Evento Blog, del que mañana, con más calma, recopilaré enlaces, resúmenes e imágenes para que quienes se lo hayan perdido puedan echar un vistazo a algunas de las cosas de las que se han hablado estos tres días en Sevilla. Por ahora, les dejo con un adelanto y con un enlace a la web de Radio Podcastellano, donde pueden escuchar casi todas las sesiones.

Foto: Juan Carlos Muñoz

Foto: Juan Carlos Muñoz

Desde su primera edición, Evento Blog España, el EBE, ya demostró su habilidad para reflejar casi a la perfección las tendencias de internet y los intereses e inquietudes de quienes en ella se mueven y al mismo tiempo para anticipar por dónde se moverían una y otros en los meses posteriores. Cuando los blogs eran poco más que un reducto de frikis, el trío compuesto por José Luis Antúnez, Benito Castro y Luis Rull puso en marcha un foro en torno a ellos. Sólo unos meses después del nacimiento de Twitter invitaron a Biz Stone al EBE para explicar qué era eso del pajarito, y antes de que nadie imaginase el alcance global que iba a tener colocaron pantallas durante las ponencias y charlas para que la gente pudiese seguir lo que del EBE se decía en Twitter, conversaciones paralelas en ocasiones más interesantes que las que tenían lugar sobre el escenario.

El EBE que terminó hoy, el sexto, tanto por su programación como por el perfil de sus asistentes, ha sido una vez más reflejo de la Red y se ha contagiado de la transformación que en los últimos meses se ha vivido en las redes sociales e internet en general, con el desembarco de muchos profesionales, empresas, medios y periodistas que casi han tomado Twitter, por ejemplo, y que en los últimos tiempos han dado lugar a todo un ecosistema hasta hace poco desconocido (que incluye nuevos términos y hasta nuevas profesiones). Por decirlo en pocas palabras, este año ha habido más chaquetas que camisetas.

Como en otras ediciones, ha habido emprendedores tecnológicos sobre el escenario contando sus experiencias (como Sebastián Muriel, Laura Rivera y Ana Ormaechea), el recurrente debate sobre si las redes sociales amenazan a los blogs (no es así), talleres (como el de analítica web de Pere Rovira o el de Rafa Poveda sobre WordPress), encuentros temáticos como el que moderó Txema Marín sobre videojuegos, o ponencias (las de David Bravo, Javier de la Cueva y Josep Jover) sobre la propiedad intelectual y las normas que, con el pretexto de luchar contra la piratería, amenazan la libertad en internet, o mesas redondas sobre periodismo en las que se ha hablado de cómo están enfocando los medios tradicionales este nuevo escenario que ha propiciado la Red, en el que tienen que competir con muchos más medios y con autores, apasionados y con grandes conocimientos, que ahora tienen mucho más fácil escribir y publicar sobre lo que les interesa y también decirles a los periodistas profesionales cuándo se equivocan.

Pero, además de todo eso, también ha habido unas cuantas sesiones orientadas a empresas y a quienes utilizan las redes sociales como herramienta de trabajo que a buen seguro han servido de orientación a muchos recién llegados que no saben por dónde empezar.

Desde sus inicios, el EBE ha propiciado el encuentro entre aficionados, expertos, profesionales y simples ciudadanos unidos por su interés por un medio que hace mucho que dejó de ser un reducto de frikis. Y, si alguien sigue teniendo dudas, no tiene más que echarle un vistazo al programa de este EBE, en el que se ha hablado de política y democracia, de cómo mejorarlas y cómo fortalecerlas frente a eso que llaman mercados o de la necesidad de exigir a los gobiernos una gestión transparente (la charla de Javier Llinares sobre Open Government) y que escuchen a los ciudadanos, esos mismos que el domingo irán a votar y que poco a poco, gracias en buena medida a internet, las redes sociales y foros como el EBE, están dejando de ser esa gente a la que sólo se le pregunta una vez cada cuatro años.

Actualización: Por una de esas casualidades de la vida, se me han acumulado tres comentarios en la bandeja de aprobación y los tres me aclaran quiénes son los protagonistas de la foto de Juan Carlos Muñoz que ilustra este texto: son Nati, autora del blog La cocina de Kety, y su nieto Germán. Como me decían hace un rato en Twitter y también se ha dicho en este EBE, ellos dos demuestran que lo de la brecha digital a veces no es más que un mito. Lo que importa es la actitud.

Google estrena su guía de seguridad para padres

Susana Caballero | 31 de octubre de 2011 a las 18:30

Ya dije cuando empecé el tutorial de Twitter que, aunque creamos a veces que todo el mundo es un experto en internet y redes sociales, la verdad es que hay mucha gente -muchísima, en realidad- que nada sabe de ordenadores, Twitter, Facebook o Tuenti y que la única información que recibe es, para colmo, la que les llega desde los medios de comunicación sobre redes de pornografía infantil en la Red, estafas, ciberacoso y otras lindezas que, para alguien poco instruido en todo esto, viene a significar que internet es el infierno y que todo el que la usa merece la condenación eterna.

Y las principales víctimas de todo esto son los padres, que muy a menudo miran con recelo a sus hijos tecleando en ordenadores o teléfonos y se preguntan qué peligros les estarán acechando. Para esos padres preocupados por sus hijos y con pocos conocimientos tecnológicos hay numerosos recursos en la Red, una lista a la que ahora se añade el Centro de Seguridad Familiar de Google, que reúne en una sola página la información sobre seguridad de todos sus servicios y explica cómo evitar, por ejemplo, que el buscador arroje resultados no seguros para los menores (lo mismo vale para las aplicaciones del Android Market), que nuestros vídeos sean públicos o que cualquiera pueda ver dónde estamos cuando usemos su servicio de mapas. También qué pasos hay que seguir para notificar contenido inadecuado y cómo controlar la privacidad y quién puede ver lo que compartimos.

Pero no sólo encontrará información relacionada con los productos de Google, ya que esta sección permite además acceder a unos cuantos consejos sobre el tema elaborados por las entidades de protección de la infancia que colaboran en el proyecto, como Protégeles o Save the children, entre otras, e incluso ver cómo algunos de los padres que trabajan en Google se enfrentan a esos mismos problemas y miedos que les surgen a muchos progenitores cuando se trata de internet.

Cómo configurar la privacidad en Facebook (II)

Susana Caballero | 19 de octubre de 2011 a las 15:50

En el artículo en el que reseñaba las últimas novedades de Facebook les hablé, entre otras cosas, de cómo controlar quién ve lo que publicamos. En otro lo hice sobre la configuración de la seguridad para mejorar la protección de nuestros datos, controlar los accesos indeseados a nuestra cuenta, los permisos a aplicaciones de terceros y los anuncios, entre otras cuestiones. En éste veremos la configuración de la privacidad y del perfil. Empezamos por la privacidad.

Cuando accedamos a la configuración de la privacidad, veremos esta pantalla:

Aunque, como decía hace unos días, se puede seleccionar a quién permitimos ver todo lo que publicamos, no todas las aplicaciones externas con las que entramos a Facebook (de dispositivos móviles, por ejemplo) tienen esa opción. Aquí es donde seleccionaremos la opción predeterminada que se aplicará a todo por defecto: público, amigos o personalizada. Mi consejo: personalizada, aunque amigos tampoco es mala elección.

En la parte inferior de esa misma pantalla vemos estas otras opciones:

Iremos paso a paso. Primero, cómo conectas:

Las posibilidades en casi todos esos apartados son todos, amigos de amigos o amigos. Lo idóneo es partir del amigos, si no queremos que cualquiera que nos busque (sea o no nuestro amigo) nos encuentre. También es aconsejable que sólo los amigos de nuestros amigos puedan enviarnos solicitudes de amistad. (Insisto, lo que planteo es una configuración más o menos restringida, pero si quien lee esto prefiere que todo el mundo pueda ver todo lo que hace en Facebook, ya sabe que su opción, siempre, es todos). El último punto (¿Quién puede ver en tu perfil las publicaciones de otras personas en el muro?) es interesante, porque afecta, como su propio nombre indica, a quien escriba o comparta algo en nuestro muro. Aquí las posibilidades son más amplias, como se ve en la imagen de arriba. En el resto de Facebook (en el muro del comentarista en cuestión, por ejemplo) saldrá según lo tenga configurado dicho usuario, pero lo más elegante es que en nuestro dominio, en nuestro muro, sólo puedan verlo, como máximo, nuestros amigos.

En cuanto a las etiquetas, uno de los últimos cambios introducidos por la red social es poder aprobar la aparición de nuestro nombre en una foto o cualquier otro contenido antes de que se publique en Facebook. Antes sólo podíamos revisarlo a posteriori. También se pueden revisar las etiquetas que nuestros contactos quieran añadir a lo que nosotros publiquemos. (Ni que decir tiene que recomiendo activar ambas opciones y limitar a amigos la visibilidad máxima de dichas publicaciones).

En Aplicaciones y sitios web volvemos a encontrarnos con los programas que tienen permiso para acceder a datos de nuestra cuenta (como ya expliqué en el artículo anterior), la personalización instantánea (aún no disponible), la búsqueda pública (seguro que ya se lo veían venir, pero sí, recomiendo desactivarla, para controlar quién puede acceder a nuestro perfil y qué puede ver cuando nos busque) y cómo utilizan los demás nuestra información en las aplicaciones que usan. Aquí si vamos a detenernos un momento. Esto es lo que veremos cuando pulsemos en editar configuración.

Puede seleccionar los puntos que desee (todos, algunos o ninguno) y, obviamente, cambiarlo más tarde en cualquier momento.

El siguiente apartado, Limitar la visibilidad de las publicaciones anteriores, se refiere al tiempo en el que no se podía seleccionar quién podía ver cada cosa que poníamos en Facebook. Si se pulsa en el botón azul todo lo que hubiésemos publicado antes de ese cambio tomará la configuración predeterminada que hayamos escogido ahora.

El último punto de esta página permite administrar los bloqueos de usuarios y de invitaciones (a juegos y eventos) que recibimos.

Vamos ahora a editar nuestro perfil. Si tienen cuenta en Facebook y han añadido datos en su perfil, estarán familiarizados con los distintos campos (amigos, familia, trabajo, estudios, intereses…), pero quizás no con la posibilidad de marcar, en cada uno de esos campos (a estos efectos son independientes unos de otros, así que no todos tienen que tener la misma configuración), quién puede ver esa información (público, amigos, sólo yo, personalizado, listas concretas…). Aquí tienen más información sobre los últimos cambios en los perfiles.

Cuando haya terminado puede comprobar cómo ven los demás (tanto el público en general como alguno de sus contactos) pulsando en el botón Ver como (arriba, a la derecha).

Creo que no me dejo nada más, salvo un último consejo: dense una vuelta por el apartado de Privacidad de Facebook. Aun en el supuesto de que se leyesen las condiciones de servicio antes de aceptarlas para crear su cuenta (admitámoslo: no suele pasar) probablemente hayan cambiado bastante desde entonces. Nunca está de más echarles un vistazo, por si las moscas.

Cómo configurar la privacidad en Facebook (I)

Susana Caballero | 18 de octubre de 2011 a las 16:31

El otro día, cuando les hablaba de los últimos cambios en Facebook, les prometí abordar más a fondo el tema de la privacidad para explicarles cómo configurarla lo máximo posible para evitar sorpresas desagradables y controlar la visibilidad de nuestros datos y de lo que publicamos. La clave de la frase anterior está en las palabras “lo máximo posible”, porque una vez publicamos cualquier cosa, lo que sea, en internet, perdemos el control sobre ella. Por eso, antes de continuar, no viene mal recordar la máxima que debe presidir nuestra actividad en la Red:

Si no quieres que algo sea público, no lo cuentes en internet.

Y por “contar” me refiero no sólo a Facebook, sino también a Twitter, blogs, foros y hasta correos electrónicos. Si está circulando por ahí es mucho más fácil que salga a la luz que si lo tenemos guardado en un cajón. Suena drástico, pero es así. Seguro que han leído o escuchado historias de gente que ha perdido su trabajo o a su pareja por indiscreciones en redes sociales, ¿verdad? Y seguro que también saben que ya no es nuestro currículum lo único importante en la selección de candidatos para puestos de trabajo… Pero bueno, sigamos adelante, que no quiero que se asusten. Vayamos a por Facebook.

Empecemos por la configuración de la cuenta (arriba, a la derecha, en el menú de la barrita azul de Faceboook, en un desplegable que se abre al pulsar en una flecha). En el apartado general es donde consta información como su nombre de usuario, su correo electrónico o su contraseña, entre otras cuestiones. Pero la parte más importante de este apartado es la de la seguridad (arriba, a la izquierda).

Esto es cuestión de gustos, claro, pero mi recomendación es que activen la navegación segura y las notificaciones de inicio de sesión. Al hacer esto último recibiremos un correo cada vez que iniciemos sesión con un dispositivo que no tengamos registrado y así tendremos controlados los accesos a la cuenta (los propios y, sobre todo, los ajenos). Además, podemos, si queremos, establecer una contraseña para entrar con uno de esos dispositivos nuevos. (Si reciben un correo avisándoles de un acceso extraño a su cuenta, pulsen en el enlace correspondiente y sigan las instrucciones).

Al apartado de aplicaciones conviene también echarle un vistazo de vez en cuando. Ahí quedan registrados todos los programas a los que alguna vez hemos autorizado a acceder a nuestra cuenta de Facebook (como juegos, clientes para dispositivos móviles, aplicaciones como 24symbols y cualquier otro servicio al que hayamos accedido o en el que nos hayamos registrado con nuestra cuenta de Facebook). Con el tiempo, puede que dejemos de usar esos servicios, por lo que no tiene sentido que sigan teniendo autorización para acceder a nuestros datos. Además, pueden haber entrado de forma puntual en cualquier sitio y no haberlo hecho nunca más. También pueden borrar eso. Aparte de eliminar los accesos a esas aplicaciones que ya no usamos podemos editar las que queremos seguir usando. Hay una serie de parámetros obligatorios (diferentes según la aplicación de que se trate; por ejemplo, alguna puede querer acceder a nuestro nombre de usuario y al muro para publicar cosas en él y otra sólo querer acceder a nuestras fotos) que debemos aceptar para seguir usando esa funcionalidad, pero otros no lo son. Elimine todo lo que no sea obligatorio.

La parte de las sesiones activas es graciosa, por no decir otra cosa, sobre todo para quienes cierran el navegador sin más sin salir antes de las sesiones que tienen abiertas en cualquier servicio. También para quienes, como yo, tienen su navegador configurado para que al cerrarse apague todas esas sesiones. Hace unos días descubrí que a Facebook eso le importa bastante poco, porque me encontré una decena de sesiones abiertas desde todos los dispositivos en los que he accedido en los últimos meses a la red social. Revisen con frecuencia este apartado para evitar sustos y acuérdense de pulsar siempre el botón de cerrar sesión cuando terminen.

El siguiente punto por el que les recomiendo que pasen es el de anuncios, donde podrá controlar los anuncios de terceros que ve cuando navega por Facebook y los anuncios sociales, esos en los que vemos las fotos de perfil de nuestros amigos y ellos ven la nuestra, siempre que se anuncie un servicio o producto que nos haya gustado o que hayamos utilizado. Mi consejo es que en ambos casos escojan la opción nadie. Así evitarán que en un futuro cambio de las condiciones de servicio o de privacidad (dentro de un par de meses, por ejemplo) Facebook decida permitir a cualquiera de sus anunciantes acceder a todos sus datos personales.

El siguiente capítulo es la privacidad propiamente dicha. Pero eso lo dejo para otra entrega. Si quieren ir curioseando, vayan a la pestaña de configuración de la privacidad, a la que se accede desde esa flecha de la que hablaba antes, arriba a la derecha.

Sevilla se mueve y SurLan, dos citas para este fin de semana en Sevilla

Susana Caballero | 17 de octubre de 2011 a las 20:12

A priori puede parecer que no tienen nada que ver, pero las dos comparten, aparte de celebrarse este fin de semana en Sevilla, un mismo objetivo: reunir a personas de distintos ámbitos interesadas en internet y las nuevas tecnologías en general (y de paso demostrar -esto ya lo digo yo- que esta ciudad, por suerte, es mucho más que folclore y pandereta).

La primera de estas citas es Sevilla se mueve, un evento organizado por Walnuters que proporciona un lugar de encuentro para que profesionales, empresas y también todo aquel interesado en el marketing y la comunicación on line puedan entablar contacto unos con otros, compartir experiencias y conocimientos y, quizás, también ampliar sus miras si todavía no tienen claro qué es eso de las redes sociales y cómo pueden ayudarles en su actividad profesional o en su vida cotidiana. Sevilla se mueve (pueden encontrar referencias al encuentro buscando la etiqueta #sevillasemueve en Twitter) tendrá lugar este viernes a partir de las 10:00 en el Centro de las Artes de Sevilla.

A lo largo de todo el día se celebrarán talleres (para principiantes y usuarios avanzados), sesiones en las que quien lo desee podrá exponer sus proyectos y sus ideas, otras en las que profesionales y directivos podrán intercambiar ideas sobre casos reales (lo llaman Social Media Experience, #SME por si lo quieren seguir desde Twitter), otra de Tapas&Tweets (si no conocen estos encuentros que se celebran cada dos meses pueden echarle un vistazo a su blog), citas rápidas entre empresarios y profesionales y la posibilidad de charlar, en cualquier momento, con cualquiera de los participantes. La asistencia es gratuita. Si le apetece ir y participar en cualquiera de las actividades programadas, no tiene más que registrarse en su web.

La otra cita de este fin de semana en Sevilla es un primer paso (o eso espero, que vengan otros muchos pasos detrás) en el camino para poner fin a una de las carencias más notables de la ciudad (en lo que a internet se refiere, claro): tener su propia Campus Party. Ya sé que en otras ciudades andaluzas e incluso en alguno de los municipios de la provincia sevillana sí que se celebran eventos de este tipo, pero echaba en falta algo así en la capital hispalense. Y parece que al fin lo tenemos.

Como decía, es un primer paso, pero importante. La SurLan Connection, organizada por el Ayuntamiento de Sevilla, se celebrará entre el viernes y el domingo en el Centro Deportivo Hytasa y, aparte de las ya tradicionales salas de ordenadores y descanso (sí, también con zona para acampada) incluirá conferencias (por el momento sólo hay una confirmada, sobre seguridad en la Red, pero irán ampliando el programa a lo largo de la semana), concursos y unos cuantos torneos de videojuegos con títulos de casi todos los géneros (Fifa, Dance Central, Starcraft II, Gears of War, Call of Duty, Street Fighter, Guitar Hero…). La inscripción a la SurLan Connection es también gratuita y se puede formalizar desde su web. Las plazas son bastante limitadas, así que dense prisa si les interesa.

Las suscripciones, las nuevas listas y otros cambios en Facebook

Susana Caballero | 14 de octubre de 2011 a las 20:29

Ya sé que llego tarde, que los cambios en Facebook tienen casi un mes y todo eso, pero, si les soy sincera, a Facebook sólo entro cuando no tengo más remedio que hacerlo porque no me convence demasiado. En los últimos días, por motivos que no vienen al caso, he tenido que hacerlo en unas cuantas ocasiones y, ya que estaba, he dado una vuelta para ver las novedades. Pese a que, como digo, no me entusiasma Facebook, sí que han introducido algunos cambios interesantes. Otros no lo son tanto.

Vamos por partes. Empecemos por las buenas noticias. Ahora es posible escoger quién queremos que vea cada cosa que publiquemos. Cuando pulsemos en la barra de actualización de estado, veremos debajo un desplegable en el que podremos marcar quién podrá ver lo que publiquemos, si todo el mundo, todos nuestros amigos, sólo alguna de nuestras listas de amigos o directamente personas concretas. Facebook tomará nota de lo que escojamos, pero podemos cambiar de opinión y marcar otra cosa cada vez que queramos publicar algo.

Y ya que hablamos de listas, otra de las novedades es lo que Facebook llama listas inteligentes y que nos ha plantado a todos los usuarios como suele implantar las cosas, por las bravas. Por suerte, no hay que usarlas y podremos seguir usando nuestras listas de siempre tan tranquilos. La pena es que no se pueden borrar…

Facebook ahora propone diversos métodos para organizar nuestros contactos, con listas como mejores amigos, conocidos, familia, amigos cercanos (geográficamente hablando), amigos del trabajo… El propio Facebook se encarga de añadir amigos a estas listas. Se pueden añadir, eliminar y hasta ocultar las listas que no se desee usar. Pero, insisto, seguirán ahí.

He dicho en alguna ocasión que uno de los principales defectos de Facebook es que exige que nuestras relaciones sean simétricas, es decir, para añadir a alguien a tu lista de contactos tienes que contar con su beneplácito, y viceversa. En la última tanda de novedades han incluido dos que alivian en parte esta circunstancia.

La primera es la lista de acceso restringido. Todo aquel que coloquemos ahí (que no sabrá, claro, que lo hemos colocado ahí) sólo verá lo que cataloguemos como público, por mucho que el individuo en cuestión figure en nuestra lista de amigos. Así no tendremos que preocuparnos de si lo que publicamos sólo para nuestros amigos puede o no verlo ese que tenemos agregado porque no tenemos más remedio (seguro que saben a lo que me refiero; todos tenemos a alguien así). El problema es que sí que podrán ver qué publicamos en los muros de otros amigos o en los grupos a los que pertenecemos, porque eso se considera público. No he conseguido aún averiguar cómo evitar eso.

La segunda son las suscripciones. Hasta ahora, uno sólo podía seguir las actualizaciones de sus amigos (contactos aceptados por ambas partes), de grupos o de páginas (de empresas, famosos, etcétera).

Esas actualizaciones seguiremos recibiéndolas en nuestra sección de últimas noticias, pero ahora podemos configurar cuántas de esas novedades recibimos, si todas, solamente algunas de ellas o exclusivamente las más importantes. También podemos marcar o desmarcar si queremos o no saber si sube fotos nuevas, si cambia su estado o si está jugando a algún juego, entre otras opciones.

Además, ahora podemos apuntarnos a las novedades de personas de las que no somos amigos y permitir que otros usuarios de Facebook se suscriban a lo que publiquemos. Esta opción viene por defecto desactivada, y seguirá así a menos que le demos a aceptar en el apartado de suscripciones. En ese mismo apartado podremos gestionar posteriormente esas suscripciones. Quien se apunte a lo que pongamos en Facebook sólo recibirá aquellas noticias (fotos, cambios de estado, enlaces…) que hayamos marcado como públicos.

En mis últimas visitas a Facebook he descubierto algún que otro cambio en las configuraciones de privacidad, pero para meterme en ese jardín voy a necesitar un par de días de exploración. Cualquiera que sepa un poco del tema sabrá que ajustar las opciones de privacidad es toda una epopeya…